Historia del Pecado Original, páginas 76-81
Después de una semana, Eve fue llamada al castillo de Alicegrad.
—Tú debes ser Eve.
Estaba en una sala llamada el “salón redondo”.
Las únicas personas en su interior eran Eve y un solemne anciano de pie ante ella.
—Y tú eres…
—Soy el jefe del senado, Miroku Loop Octopus. Estoy seguro de que Adam ya te lo ha dicho, pero… después de esto te reunirás directamente con la reina.
—Dijo que era una prueba…
—En efecto. Para convertirse en reina…
En ese momento, una puerta de más adentro se abrió, y una mujer vestida con un fino vestido blanco apareció junto a un hombre bajito de mediana edad.
—Um… ¿Es usted Su Majestad la reina? —preguntó Eve a la mujer sin pensarlo.
Ella respondió, con una sonrisa burlona en su rostro:
—Sí. O para ser más específicos, soy la que va a convertirse en reina.
—¿…? Entonces…
Al ver que Eve parecía incapaz de comprender la situación, Miroku se llevó una mano a la mandíbula en señal de incomodidad y suspiró.
—Aah… Ella es Zellana Chirclatia. Es una sacerdotisa del Templo Lighwatch-y otra candidata a reina, como tú.
—¿Eh?
Cuando Eve gritó sorprendida, el hombre que estaba al lado de Zellana se mofó de ella con ojos burlones.
—Vaya. ¿De verdad creías que eras la única candidata a reina?
—…
—Puede que seas la portadora de un poder mágico suficiente, pero a primera vista eres una joven bastante torpe. No creo que alguien como tú pueda escuchar la “voz de los dioses”.
Miroku volvió a soltar un suspiro.
—Senador Asayev… Déjelo. Saldrás perdiendo si es elegida como reina.
—¡No hay ninguna posibilidad de que eso ocurra! La que se convertirá en reina… ¡es Zellana!
—Los que decidirán eso son la reina Alice y el dios dragón Levia-Behemo… Bueno, tal vez eso sea incomprensible para un insolente sacerdote que abandonó el “Templo de Levia-Behemo” de Alicegrad, para construir uno nuevo en otro lugar.
—Los tiempos cambian, senador Miroku. Y con ello, debemos cambiar todo por lo nuevo… ¡Los edificios, y lo líderes del senado también!
Mientras escuchaba a los dos discutir, Eve pensó en dónde había escuchado el nombre «Asayev» antes.
«Asayev… Asayev… ¡Ah, es verdad!»
Y entonces se dirigió a él, en su estado de agitación.
—¿Eres Yegor Asayev? He oído que sabes sobre los “Herederos”-
—¿Eh? Yegor es mi hermano pequeño, pero dejó de golpe su puesto como jefe del templo y desapareció. Soy Fugen Asayev, uno de los miembros del senado, ¡y su futuro líder!
—Oh… Ya veo. Mis disculpas —respondió Eve con recato, inclinando la cabeza—. Entonces, esa “voz de los dioses” es…
—¿Ni siquiera sabes eso? Lo más importante para llegar a ser reina es poder escuchar la “voz de los dioses”. ¡Tener gran poder mágico lo hace más probable!
—Oh, claro, claro. Entonces esta prueba es para que Su Majestad verifique que-
—¡No lo sé! Bueno, ¡quizá sea eso!
Zellana se puso al lado de Fugen con aire hosco mientras éste respondía a Eve con gritos de enfado, pero pronto empezó a acercarse y a ponerse delante de ella.
—Tú eres la “Bruja del Bosque”, ¿verdad? ¿Te llamas…?
—Sí… Uh, claro. Soy Eve Zvezda.
—El Bosque de Held… La gente dice que allí vive un dios malvado. ¿Sería realmente apropiado que una bruja que viene de un lugar así ocupe el trono?
Un dios que vive en el Bosque de Held… Eve ciertamente había escuchado esa leyenda antes, de varias personas.
La gente del bosque decía que era una deidad protectora, mientras que la gente del pueblo de Nemu la llamaba malvada.
Eve no sabía cuál era la visión correcta.
El Bosque de Held era inmenso, y sus árboles llegaban hasta los países vecinos.
Los habitantes de Levianta tenían prohibido cruzar la frontera, así que Eve nunca había puesto un pie en la región sur de los bosques, y nunca había puesto los ojos en el enorme árbol en el que supuestamente ese dios habitaba.
—No tengo ninguna relación con ese “dios del bosque” —afirmó Eve con rotundidad.
—Hmph, tal vez. Aunque la tuvieras… A las sacerdotisas de la Guardia del Sol se nos entrena para escuchar la “voz de los dioses” desde muy jóvenes. Y lo que es más, somos capaces de reformar a la gente borrando la maldad de sus corazones.
—Vaya… No sabía nada de eso, pero las sacerdotisas parecen increíbles.
Al decir eso, Zellana resopló con orgullo.
—¿Eso crees? Cambiar el corazón de una persona… Imagino que tal hazaña está más allá de ti, ¿no?
Por un momento, Eve giró la cabeza hacia un lado.
Pero rápidamente se lo pensó mejor.
No. Ya había decidido que no le diría a nadie sobre ese poder.
Eve tenía un poder secreto del que ni siquiera había informado a Adam.
Porque ella sabía… que era un poder que inspiraría un miedo a los demás mucho mayor que el de su hechizo de rayos.
Así que nunca se lo había contado a nadie, y había resuelto no utilizarlo nunca sin motivo.
Eve forzó una sonrisa, y respondió a Zellana:
—Jeejee, es cierto… Pero aun así no perderé.
Miroku se aclaró la garganta junto a ella.
—… Sólo para que ninguna de ustedes lo malinterprete. Este es un ritual sagrado, y es una prueba vital para determinar el futuro de este país. No es un concurso frívolo.
—… Cierto. Le pido humildemente perdón. —Zellana inclinó la cabeza ante Miroku, retirándose en silencio.
Eve, sin palabras, hizo una ligera inclinación de cabeza imitándola.

Una respuesta a “Capítulo 2 – Proyecto “Ma” –Eve–; Escena 9”