Historia del Pecado Original, páginas 95-98
Los sentimientos que brotaron dentro del joven Adam desde pequeño…
Fueron el «aislamiento”-
Y la «ira» al mundo.
Era un huérfano abandonado.
Un bebé que había sido arrojado a la costa y que, sin duda, debería haber terminado su muy breve vida sin ser encontrado por nadie.
Pero, como para equilibrar sus cuentas, algo de buena suerte cayó sobre el desafortunado Adam.
Una ballena blanca que apareció en esa costa lo recogió en su boca y lo llevó a un puerto pesquero cercano.
Gracias a ello fue descubierto por un pescador, y pudo evitar la muerte por poco.
Ni siquiera estaba seguro de si Adam era su verdadero nombre o no.
Al parecer, cuando el pescador lo encontró, él estaba agarrado a una pequeña botella transparente.
El pergamino que estaba dentro de esa botella sólo tenía esto escrito:
–Adam Moonlit.
El pescador llegó a la conclusión de que ese debía ser el nombre del bebé.
… Adam pudo tener una vida tranquila hasta los cinco años.
Él mismo no tenía muchos recuerdos de esa época.
Sólo que una noche no pudo dormir por la fuerte lluvia que oía fuera de su casa.
Y, de repente, una enorme cantidad de agua de mar inundaba la casa. Llegó a la conclusión de que era agua de mar porque estaba salada.
Sin poder resistirse, Adam fue arrastrado y, antes de darse cuenta, quedó sepultado entre los escombros.
Lo que Adam vio cuando finalmente logró arrastrarse para salir…
Fueron edificios destruidos por un tsunami…
Y pilas de cadáveres.
Aunque no tenía parientes, Adam tenía que seguir viviendo de alguna manera.
Evitaba el hambre comiendo pescado podrido que llegaba a la orilla, y utilizó los escombros para construir un tosco refugio.
De vez en cuando, la ballena blanca aparecía en la costa. Adam no sabía en absoluto que esa ballena le había salvado alguna vez, pero al menos su gran cuerpo y sus ojos venían a calmar su soledad.
Finalmente Adam intentó hablar con esa ballena blanca que se mostraba ante él.
—¿Cuál es… tu nombre?
Naturalmente, una ballena no podía responder a la pregunta de un humano.
… Pero a los oídos de Adam-
Estaba convencido de que podía escuchar la voz de esa ballena.
—… Ya veo… Así que te llamas “Catherine”.
Tal vez eso era sólo una alucinación auditiva provocada por el aislamiento de Adam.
Aun así, siguió hablando con Catherine, y al hacerlo, llegó a conectar con ella como su «familia».
—Oye, madre, mira esto.
—Tenía esta botella cuando me encontraron.
—Es tan clara… Es realmente bonita.
—Igual que tus ojos, madre.
—… Oye, madre.
—¿Por qué «vivir» es tan doloroso?
—¿Por qué nadie ha venido a salvarme?
—¿Por qué el mundo me abandonó?
—¿Por qué…?
—¿Por qué…?
—¿Por qué…?
Al no conocer a su verdadera madre, el niño obtuvo algo de sosiego al considerar a un animal inhumano como ella.
Pero incluso si él era uno de los hijos de los dioses-
Una vez que cayó en este mundo decadente, su corazón comenzó a pudrirse y contaminarse.

Una respuesta a “Capítulo 3 – Proyecto “Ma” –Adam–; Escena 2”