Historia del Pecado Original, páginas 122-126
Había pasado cerca de un año desde la desaparición de Horus.
Adam y Gammon recibieron una citación del Senado.
Entonces, el jefe del Senado, Miroku, les ordenó que llevaran a cabo el Proyecto «Ma».
-De regreso al instituto de investigación, divisó a unos padres que caminaban con su hijo por la carretera.
Una familia normal, de aspecto feliz.
Pero eso era algo que Adam no había podido conseguir, por mucho que lo deseara.
Ahora había crecido y se había convertido en director del instituto de investigación.
Había llegado a obtener tanto un grado de libertad como el dinero suficiente para poder vivir cómodamente.
Tal vez debería… ser feliz sólo por poder vivir así.
El vacío.
Él estaba hueco.
Las cosas que había necesitado en su corazón para satisfacerlo cuando era joven…
Adam no las había tenido.
No era suficiente que las cosas fueran «como eran».
Para llenar ese vacío dentro de él.
Necesitaba recuperar lo que le faltaba.
El éxito.
La victoria.
Y, la venganza.
El corazón de Adam estaba hambriento.
Estaba seguro de que era algo que los demás no podían entender.
Porque incluso el propio Adam no podía entenderlo.
Habiendo nacido como persona.
Tener ambición era lo más natural del mundo, ¿no?
Por no decir que se había dado cuenta de que tenía lo necesario.
Y que su oportunidad había caído en su regazo.
Sí.
El Proyecto «Ma».
Para Adam, esta era una oportunidad enviada por el cielo.
Las fuerzas de paz y la información que el gobierno poseía.
Se le había dado permiso para utilizarlas como él quisiera.
-No había razón para no hacer uso de ellas.
Había dos cosas que tenía que hacer.
La primera era exponer los crímenes de Miroku.
Si a Adam le habían robado su derecho a «vivir con normalidad» cuando nació.
Si Miroku lo había separado de su familia.
Entonces eso hacía que ese vacío en su corazón fuera culpa de ese bastardo.
Tendría que castigarlo.
A Miroku, y a la gente que había colaborado con él.
Para poder equilibrar la balanza de su pasado.
Para poder avanzar hacia el futuro.
Y, si podía, para salvar a su madre.
Lo otro…
Para recuperar su pasado perdido, necesitaría hacerse con un futuro aún mayor.
-Es decir, el propio país de Levianta.
Eso sería lo suficiente, seguramente.
El estúpido senado ni siquiera se dio cuenta.
De que habían dado a Adam el derecho de elegir a la próxima reina.
Eso era lo mismo que confiarle el futuro de todo el país.
Si podía convertir a la próxima reina en su peón.
Entonces Adam podría incluso dar forma a la política de este país a su antojo.
Adam simplemente había heredado las fechorías de Miroku.
Sí, esto…
Era un plan que mancharía sus manos de «maldad».
«Pero no me importa.
Llenaré este agujero en mi corazón.
Si es por eso-
Incluso me volveré «malvado»».

Una respuesta a “Capítulo 3 – Proyecto “Ma” –Adam–; Escena 8”