Historial del Pecado Original, páginas 163-167
Decidí esperar a Gammon frente al templo de Levia-Behemo.
El interior del castillo de Alicegrad estaba lleno de gritos de agonía, al haber sido invadido por las fuerzas revolucionarias, pero eso me importaba poco.
-En apenas un instante, Gammon atravesó la «Primera Muralla» hasta el patio donde me encontraba, arrastrando el cuerpo del pobre Miroku.
—Bien hecho, jefe Gammon.
Le aplaudí, en señal de elogio.
—Tanto tiempo sin vernos… Seth Twiright.
—¿Es tu padre al que tienes en tus manos?
—¿Mi padre? Hmph.
Gammon lanzó a Miroku hacia delante.
-Estaba extremadamente débil, pero parecía que aún respiraba.
—Este no es mi padre, ni es el jefe del senado de este país… Es un vulgar drogadicto.
—Qué cosa más horrible dices de tu propia carne y sangre.
—Hablas de él como si no fuera contigo… —Gammon me fulminó con la mirada—. Cuando ha sido obra tuya que haya acabado así.
—Cielos, ¿qué es lo que querrás decir?
—No intentes tomarme el pelo. Ya he hecho mi investigación.
Ah, pues sí que ha trabajado mucho en esto.
—No intentes ninguna tontería.
Gammon se acercaba lentamente a mí, con una pistola en sus manos.
—Por supuesto… Muchos de tus subordinados están al otro lado de ese muro, después de todo. —Levanté las manos en señal de rendición—. Pero, ya que estás aquí, quiero que me digas los resultados de tu investigación. Me gustaría corregirte adecuadamente de cualquier punto en el que estés equivocado.
—… Cuanto menos, sé que te convertiste en el sirviente de mi padre hace más de veinte años.
—Eso es cierto. En ese momento todavía era un joven adorable y apuesto.
—Colaborando con mi padre, desarrollaste una droga para lavarle el cerebro a la reina… O al menos, eso es lo que pensaba mi padre.
—Oh, jo, jo. ¿Y qué más?
—Pero la verdad era un poco diferente. La persona a la que le lavaste el cerebro con la droga no fue la reina…
Allí, Gammon miró a Miroku, todavía tendido en el suelo.
Luego volvió a mirar hacia mí.
—-Fue a mi padre Miroku. Y luego lo manipulaste para poder gobernar el país entre bastidores.
—Qué historia tan fascinante. Pero… ¿entonces qué pasa con la reina? ¿Permitió ella que esto sucediera sin decir una palabra?
—… O la reina ya estaba muerta, o tú la hiciste matar. Mi padre utilizó el poder de “Heredero de Rahab” que posee mi familia para fabricar las profecías de la reina todos estos años.
—¿Tu padre, el que está desparramado ahí, testificó eso?
—No… Incluso ahora mi padre está convencido de que la reina está viva, por el “Venom” que le hicisteis beber. Así que eso es… poco más que mi propia teoría.
Ahora, de pie frente a mí, Gammon puso la boca de su pistola ante mis los ojos.
—-Por eso he venido por mí mismo a ver si la reina estaba viva o no.
—Oh, sí, creo que eso es muy sensato por tu parte. Ni yo ni Miroku podríamos soportar que nos tacharan de villanos sólo por una teoría.
—… Puedo afirmar con cierta convicción que, sea cual sea el caso, eres “malvado”. Sin embargo…
Levantó el arma, y entonces me golpeó fuertemente en la sien con la culata.
—¡Ay!
Me derrumbé en el acto.
—-Ahora mismo mi prioridad es comprobar qué hay ahí dentro.
Así, Gammon entró en el templo.
… Jajaja.
Bien, Gammon.
Qué verás dentro de ese templo-
Y qué te ocurrirá después de encontrarte a la «reina»-
Ni siquiera yo lo sé.
Me puse de pie y me dirigí al borde del patio.
Abrí una trampilla que había quedado oculta por la suciedad.
Desde ahí podía escabullirme fuera del castillo sin que nadie me encontrara.
Entré en el pasadizo, y justo antes de cerrar la puerta de su entrada…
Oí que alguien gritaba desde el interior del templo.

Una respuesta a “Capítulo 4 – Proyecto “Ma” –Seth–; Escena 3”