Capítulo 3 – Proyecto “Ma” –Adam–; Escena 16

Historial del Pecado Original, páginas 150-156

 

Pronto Eve daría a luz a sus hijos.

La habían trasladado al castillo de Alicegrad como lugar de residencia después de que hubieran pasado ocho meses desde su concepción. Allí fue puesta bajo el cuidado de médicos, comadronas y sacerdotes, y se le hizo esperar el nacimiento de los «Gemelos de Dios» mientras estaba bajo estricta seguridad.

Cuando recibió la noticia de que Eve se había puesto de parto, Adam salió corriendo del Instituto de Investigación.

Llegó al castillo en plena oscuridad, con el sol recién puesto y sin luna ni estrellas visibles, pero los guardias le impidieron entrar en la habitación de Eve.

—Nos han notificado oficialmente que no dejemos entrar a ninguna persona sin relación con ella hasta que nazcan los “Gemelos de Dios” —dijo un fornido guardia con voz grave.

Adam se indignó al oírlo.

—¿”Persona sin relación con ella”? Yo soy su…

Y ahí, recordándose a sí mismo, Adam dejó de hablar.

Públicamente, Adam no era el marido de Eve, ni su novio.

Sí… Por ahora, al menos.

Parecía que no tenía más remedio que retirarse en silencio.

Por muy estimado científico que fuera, era un novato en materia de embarazos.

Lo único que podía hacer era rezar fuera de la habitación para que el parto de Eve saliera bien.

—No se preocupe, Sir Adam —dijo el guardia acariciando el hombro de Adam con consideración—. Las comadronas y los sacerdotes están con ella. … Y además, Lady Eve tiene al mejor médico del país a su lado.

—¿Entonces está… el doctor Moreno?

—No. Él se ahogó en el río el otro día.

—¿Entonces quién?

—Es… Uh, lo siento, su nombre se me acaba de ir. Pero es un médico muy joven y hábil. Y además, tiene autorización por escrito del propio jefe del Senado. Al parecer, también es el médico de cabecera del senador Miroku.

—… Bueno, no me importa quién sea, siempre y cuando dé a luz de forma segura.

 

-Evidentemente, la puerta de la habitación fue abierta más tarde.

En ese momento, Adam sintió una sensación de temor.

Porque no pudo escuchar ningún llanto desde el interior de la habitación.

Además…en el momento en que vio la cara del médico que salía por esa puerta, sintió un escalofrío que le recorrió la columna vertebral.

—Seth… ¿Qué estás haciendo aquí?

—Eso debería ser obvio. Soy el mejor científico de este país, y también el mejor médico.

—Debes estar bromeando…

-Seth nunca había dicho nada sobre esto, y la oficina de inteligencia tampoco le había dado ninguna información al respecto.

—Vamos, Adam. No debes ser tan confiado con los demás. … ¿Realmente pensaste que podías comprar completamente a la oficina de información?

—… ¿Y Eve?

—Relájate, ella está bien. El parto fue difícil, pero salió adelante.

—… ¿Y qué pasa con los niños?

—Ah, han nacido… Sí, dieron a luz.

Capaz de adivinar la situación por la insinuación que se desprendía de las palabras de Seth, Adam lo apartó y entró en la habitación.

 

Eve estaba sonriendo, sosteniendo dos bebés en sus brazos.

… No, lo que ella sostenía…

Eran «cosas» oscuras que no se podían identificar como bebés en ningún aspecto.

—Adam- —Eve lo miró, con sus ojos brillantes—. -Son Caín y Abel. Nuestros hijos.

Eve no debía saber…

Que la «Semilla de Dios» plantada dentro de ella…

Tenía semen de Adam en su mezcla.

—… Te estás confundiendo —dijo Adam, tratando de disimularlo frente a las parteras y los sacerdotes. Se acercó a Eve—. Eve… dame eso.

—¿Oh? ¿El papá quiere sostener a sus hijos? Pero no puedes. Quiero sostenerlos un poco más.

—… Esos niños no están respirando. Están muertos.

—Deja de bromear. Ambos están llorando, bien y fuerte.

—… ¡Entrégamelos, ya!

—-¡No! ¡No! ¡NOOOOOOOOO!

Todavía sosteniendo las dos cosas, Eve gritó y cayó en cuclillas.

—Eve…

Adam giró sobre sus talones y se dirigió al exterior de la habitación.

Allí encontró a Seth, fumando un cigarrillo, y le agarró de la solapa.

—Seth… ¡Desgraciado!

—Oye, ey, lo estás entendiendo todo mal… Hice mi trabajo al pie de la letra, ¿vale? Después de todo, era el mayor deseo de Miroku que nacieran esos gemelos. Naturalmente… también lo era para todo el mundo.

—Entonces, ¿por qué…?

—Fue un mortinato. Los niños murieron dentro del vientre de su madre mucho antes de nacer. … Eso es todo.

—…

Adam soltó a Seth y dejó caer su cabeza.

Seth comenzó a reírse en silencio, mirándolo con desprecio.

—… ¿Qué es tan gracioso?

Aunque agotado, Adam levantó la vista para mirar a Seth.

—Jaja, acéptalo. Es ridículo que te deprimas por esto. Verás, esos gemelos murieron… por tu culpa.

—¿Qué?

—Te pasaste de la raya. ¿Estabas tan seguro de que las cosas saldrían según tus cálculos? … Si realmente pensabas eso, no eres un gran científico, después de todo.

—…

—Deberías avergonzarte de tu incompetencia. Y vivir arrepentido… Tranquilo, no le contaré a Miroku sobre lo que estabas planeando. A pesar de lo que pueda parecer, te tengo bastante aprecio, je je…

Seth se marchó, soltando una risa ahogada mientras se iba.

Capítulo 3 – Proyecto “Ma” –Adam–; Escena 15

Historial del Pecado Original, páginas 144-150

 

A medida que se acercaba la fecha prevista para el nacimiento, el estado mental de Eve comenzó a volverse más inestable.

Se enfadaba por aparentemente nada o, por el contrario, se echaba a reír de repente.

Un día, no dejó de temblar de miedo por algo. Al parecer, había soñado que la atacaba un oso.

Adam se preguntó si le había hecho beber demasiado Venom.

La droga de lavado de cerebro había sido diseñada originalmente por Seth.

Sin embargo, no podía consultarle al respecto… Y Seth no apareció desde que Eve se quedó embarazada, de todas formas.

Según los informes de la oficina de información, tampoco había vuelto a su casa.

«¿Se ha dado cuenta de que estoy intentando matarle…?»

Si fuera así, sería extremadamente peligroso.

Si se había dado cuenta de los planes de Adam, había un verdadero temor de que pudiera decirle algo a Miroku.

Si lo hacía, sería el fin.

Adam ordenó a la oficina de información que siguiera buscando a Seth y que vigilara a Miroku.

 

Pensando que le haría bien a su estado de ánimo, Adam decidió llevar a una Eve, de abdomen muy crecido por el embarazo, fuera del Instituto de Investigación.

—¿A dónde te gustaría ir? —le preguntó.

Eve declaró que le gustaría ver la costa oeste.

—Quiero conocer a tu madre. Tienes que presentarnos.

Ella debía de estar hablando de la ballena blanca-Catherine.

Adam no había vuelto a visitar esa costa desde que se convirtió en hijo adoptivo de Horus.

… ¿Estaría ella todavía allí?

 

Como carruaje automatizado que los llevaría hasta allí, Adam eligió uno que no temblaba mucho.

Cuando llegaron a la costa, vio que nada había cambiado desde entonces.

—Así que este lugar… es donde te abandonaron, eh —murmuró Eve, sin expresión.

Para ser exactos, este no fue el lugar donde Adam fue abandonado, sino el lugar donde había terminado después de ser arrojado al río.

Pero Adam se limitó a mirar el agua con Eve, sin molestarse en explicarlo.

Y luego la miró a su lado.

Volvió a pensar que era bastante bonita. No era una belleza refinada y metropolitana, pero, a la inversa, a Adam le gustaba su sencillez.

-Si tan solo él la hubiera conocido en otras circunstancias…

Como en un encuentro casual entre un hombre y una mujer, sin profecías ni planes…

… Adam sabía bien que no tenían sentido esas hipótesis.

Tenía que estar atento a la realidad.

Ella se convertiría pronto en la nueva reina.

Y Adam la utilizaría para gobernar Levianta detrás de escena.

—“Caín” y “Abel” —susurró Eve de repente.

—¿…?

—Serán los nombres de nuestros hijos, cuando nazcan.

Eve se acarició cariñosamente el vientre.

—¿Tienen algún significado esos nombres?

—¿Significado? No. No todos los nombres tienen que tener significado.

—Ya veo… Es cierto.

Volvió a contemplar el océano con ella, sin hacer más preguntas.

 

-Pasó algún tiempo, pero la ballena no llegó a asomar por la superficie del agua.

Justo cuando Adam estaba a punto de sugerir a Eve que volvieran…

—-Adam.

Escuchó una voz.

No había duda, pertenecía a Catherine.

—¿¡Catherine!? ¿Estás aquí? —gritó Adam, pero todavía no se veía ninguna figura por encima de las olas.

El agua seguía chapoteando tranquilamente.

—Hace tiempo que mi cuerpo físico se descompuso. Ahora me he vuelto en parte de este gran océano.

La voz parecía hablar directamente a la mente de Adam.

Ese día… Adam recordó que antes de que se separaran, le lanzó un arpón a Catherine.

—No puede ser… que tu herida de entonces…

—No fue eso. Iba a acabar así sí o sí por haberme alejado de la protección de Held.

Y entonces comenzó a contarle a Adam algunos datos sobre su verdadera identidad.

-Catherine era originalmente un espíritu del bosque nacido en un lago subterráneo del bosque de Held.

Al parecer, por aquel entonces era un pequeño pez, pero un día decidió rebelarse contra el dios del bosque Held y abandonar el bosque.

—A diferencia de los otros espíritus, yo todavía tenía recuerdos de mi vida pasada. Así que no pude evitar tener dudas sobre ser un espíritu.

—Por vida pasada, ¿te refieres a…?

—Los que crearon este mundo… Los que ustedes los humanos llaman dioses… Yo fui uno de los que les sirvieron.

—En este país se enseña que el único dios verdadero es Levia-Behemo, y que todos los demás son seres que pretenden ser dioses falsos, dioses malvados.

—Levia creó la mente de los humanos, y Behemo creó sus cuerpos. Esa es la verdad. En ese sentido, no te equivocarías al decir que Levia-Behemo es el dios de la humanidad. Pero… no sólo existen humanos en este mundo.

—…

—En el momento en que este mundo nació, los dioses terminaron su función. Así que ahora sólo tienen que seguir existiendo para velar por él… Al menos, eso es lo que piensa Held.

Pero Catherine no podía estar de acuerdo. Y por eso había huido del bosque, confiando su cuerpo a la corriente del río que salía del lago subterráneo y desembocaba en el océano.

—Para entonces mi cuerpo había crecido mucho más que su tamaño original, y me había transformado en una gran ballena. Me di cuenta de que eso fue resultado de mi búsqueda por un cambio. También podría llamarse castigo por haber ido en contra de la voluntad de Held.

—¿Castigo?

—Perdí mi inmortalidad. Una vez que mi cuerpo se descompusiera, me limitaría a vagar como un ser invisible, y no podría interactuar con el mundo como lo hice cuando te salvé.

—…

Eve miró a Adam con curiosidad.

—¿Está… tu madre aquí?

—… Sí. Pero no puedes verla. Se ha convertido en parte del océano.

Eve probablemente no podía oír la voz de Catherine.

Ella dijo una vez que podía sentir la presencia de los espíritus del bosque… Pero por otro lado, también dijo que no podía hablar con ellos.

—¿Quién es ella? —preguntó Catherine.

—Ella es-Eve es mi… esposa —respondió Adam.

—Oh… Me alegro. —El tono de voz de Catherine sonaba más feliz—. Entonces… ¿qué ocurre con el hombre que te sacó de aquí?

—Mi pa- Horus está muerto.

—… Era un ser muy peligroso. Si dices que ya no está cerca de ti… entonces me puedo quedar tranquila, al menos.

—Sobre lo de entonces… Lo siento. Era sólo un niño, demasiado joven como para tomar decisiones acertadas.

—No te preocupes. Pensando en ello ahora, mantenerte aquí como estabas probablemente te habría hecho igual de infeliz.

—…

Adam inclinó lentamente la cabeza hacia el mar.

—-Gracias —dijo, con la voz llena de emoción.

Capítulo 3 – Proyecto “Ma” –Adam–; Escena 14

Historia del Pecado Original, páginas 143-144

 

La elaboración de la «Semilla de Dios»,

Y la fecundación con ella.

Todo ha ido de maravilla.

 

Eve quedó embarazada sin problemas.

Y mediante un examen pudieron determinar que tenía gemelos en su vientre.

 

Después de eso sólo tenían que esperar el nacimiento de los «Gemelos de Dios».

Y entonces, seguramente, el mundo se salvaría.

Suponiendo que la palabra de los dioses fuera cierta.

Pero para Adam eso era poco más que un «extra».

Lo importante era que con ese resultado, Eve podría convertirse en la nueva reina.

La enfermedad del senador Vaju había empeorado el otro día y había fallecido.

No tenía esposa ni hijos, por lo que su herencia había sido entregada a Miroku en su testamento.

Con eso, después de la coronación de Eve, Miroku seguiría siendo el jefe del senado en su lugar.

Bueno, eso sería suficiente, por un tiempo.

Adam se rió mentalmente.

Gammon llevaría a cabo su pequeña revuelta cuando llegara el momento.

Miroku se vería envuelto en todo ello, y perdería la vida.

Naturalmente, eso sería un crimen muy grave.

Gammon sería capturado como traidor y ejecutado bajo las órdenes de la reina Eve.

Nadie escucharía sus explicaciones.

Todo iba de acuerdo con el plan.

Capítulo 3 – Proyecto “Ma” –Adam–; Escena 13

Historia del Pecado Original, páginas 141-142

 

La «Prueba de la Reina» debería haber sido una oportunidad de oro para determinar el estado actual de la reina Alice.

Pero, por desgracia, Eve apenas podía recordar nada de su encuentro con ella.

Adam no podía culparla por ello, supuso. Más aún teniendo en cuenta lo que le había ocurrido a Zellana, la otra candidata.

Eve seguramente sería capaz de completar la prueba sin problemas, con ese pensamiento la había despedido, aunque en realidad no tenía ninguna base para pensar así.

En cuanto Adam se enteró de la muerte de Zellana, se preocupó inmediatamente por Eve.

Todavía no había vuelto al Instituto de Investigación.

Se preguntó si debía ir a buscarla. Se arrepentía de haberla enviado sola al castillo.

 

Públicamente su relación era poco más que la del jefe del Proyecto «Ma» y su candidata. No podía mostrarse demasiado amistoso delante de extraños.

No podía dejar de sentirse incómodo.

Al mismo tiempo, Adam se sorprendió de sí mismo por estar tan preocupado por Eve.

… No. Era perfectamente natural. Si ella moría, entonces tendría que recomenzar su trabajo.

Ese fue el razonamiento que dio para justificar sus emociones inestables.

-La puerta de entrada se abrió.

En el momento en que vio a Eve al otro lado, Adam se llevó una mano al pecho, conmocionado.

Ni él mismo entendía la sonrisa que se dibujó espontáneamente en su rostro.

—Bienvenida, Eve —dijo, atrayéndola hacia sus brazos.

Naturalmente, esto era sólo un acto para fingir que eran amantes.

… Sí, era sólo un acto.

—… Gracias.

Eve sonaba un poco enfadada.

Eso era comprensible. Tampoco tenía intención de poner excusas.

Pero Eve nunca hizo un movimiento para reprochar a Adam después de eso.

Capítulo 3 – Proyecto “Ma” –Adam–; Escena 12

Historia del Pecado Original, páginas 138-141

 

Y entonces, Adam conoció a Eve.

La hermosa bruja de pelo verde parecía perfecta como candidata a «Madre de los Dioses».

Y mejor aún, ella sabía poco sobre el mundo.

Si usaba el Venom, podría convertirla en una simple marioneta.

 

La lucha con el ejército blanco, y el ataque de Meta a la aldea -probablemente con la intención de ejecutar a Raiou como traidor a Apocalipsis-… Habían sido inesperados para Adam.

Pero al final consiguió llevar a Eve a la capital real.

Parecía bastante motivada para convertirse en reina.

Se preguntó si siempre había sido así, o si era por el Venom que él mezclaba en su café.

Después de eso se limitó a seducirla y hacerla su cautiva.

Aunque le ayudó la droga, fue un poco difícil para Adam, ya que nunca había interactuado con una mujer.

Aun así, Adam siempre atendió a Eve lo mejor que pudo, y trabajó para hacerla feliz. Se presentaba como un joven comprensivo y metropolitano sin dudar en ningún gasto de dinero.

Era una suerte que Seth no se dejara ver mucho por el instituto mientras se recuperaba de su herida.

Todos sus esfuerzos se irían al garete si se descubría que estaba haciendo que Eve bebiera Venom.

—Por Dios… Qué criaturas tan molestas son las mujeres —refunfuñó a Gammon en un bar—. Tardan mucho en vestirse. Y se molestan repentinamente por las cosas más triviales. Antes…

Un Gammon borracho y con la cara roja escuchó a Adam hablar con una expresión ligeramente divertida.

—Parece que lo estás haciendo muy bien, Adam.

—¿Tú crees? Es muy estresante. Casi desearía tú hicieras esta parte.

—Eso es una locura. Tengo esposa e hijo.

—Oh, sí, es verdad.

—Y… he pensado esto desde aquella investigación en el bosque, pero… Ustedes dos realmente hacen una buena pareja, ¿sabes? De alguna manera sois como dos guisantes de la misma vaina. Incluso sin las drogas, tal vez…

—Basta ya. Esto es sólo… para el plan.

Después de decir eso, Adam bebió vino para ocultar su rubor.

Había varias otras cosas que necesitaba considerar fuera de Eve.

—En cuanto al senador Vaju- —soltó—. -Parece que no tendremos que esperar mucho. Esa enfermedad crónica con la que ha estado lidiando durante un tiempo ha empezado a empeorar recientemente.

El hecho de que no le quedara mucho tiempo de vida había sido tenido en cuenta en el plan desde el principio.

Mientras el senador Vaju siguiera vivo, Adam y Gammon nunca podrían hacerse con la influencia política. Porque cuando Eve se convirtiera en reina, él sería el que recibiría públicamente el crédito.

Ya sea por enfermedad o por algún otro método, necesitarían que el senador Vaju se fuera de este mundo lo antes posible.

Es probable que ocurriera lo mismo con Miroku.

A juzgar por su diario anterior, Miroku también había estado drogando al Senador Vaju con Venom.

Después de su muerte, todos sus bienes irían a Miroku-incluyendo el Instituto de Investigación.

Aunque la reina cambiaría, Miroku probablemente planeaba seguir en su puesto como jefe del senado.

—En cuanto a Miroku… en última instancia, lo dejaré en tus manos —volvió a confirmar Adam con Gammon.

—Mhm. … Espero que no sea así, pero debes estar preparado para que la situación se complique un poco.

—¿De verdad estás de acuerdo con esto? Vas a… matar a tu propio padre.

—… Hace mucho tiempo que dejé de sentir afecto por ese hombre. … Y el sentimiento es mutuo.

—Tendremos que sentar las bases dentro del gobierno también. Ahí no hay descuidos, ¿verdad?

—Naturalmente.

En realidad, Gammon se había preparado para iniciar una revuelta contra su padre mucho antes de que Adam le hablara.

La única razón por la que dudaba en llevarla a cabo era por el miedo a que lo marcaran como traidor, pero si tenía a la reina como aliada, la cosa cambiaría.

La nueva reina, Eve, reconocería su revuelta como un acto justo con el país en mente… Ésa era la esencia de la trama intercambiada entre Adam y Gammon.