Historia del Pecado Original, páginas 199-201
Una vez que el verdugo salió de la habitación, los restos de Meta fueron transportados a la morgue de las afueras, como estaba previsto, depositados dentro de un ataúd.
En el momento en que el ataúd salió del templo, Yegor y las doncellas del santuario lo rodearon y comenzaron a rezar por la pobre criminal.
—-Descansa en paz.
La única que se dio cuenta de que en los labios de Yegor se le dibujaba una leve sonrisa al decir eso fue Elluka, que estaba punto de llorar.
-En la morgue en las afueras de Lighwatch.
Meta se despertó dentro de sus tenues confines.
Una vez que abrió la pesada tapa del ataúd y salió al exterior, inspeccionó cuidadosamente sus dos manos para asegurarse de que había sangre fluyendo por ellas.
«… Todavía estoy viva. Me he salvado».
Sonrió. El plan de Seth de poner a Meta en un estado temporal de muerte aparente durante una hora, regulando el golpe de electricidad, había funcionado a las mil maravillas.
No tenía miedo a morir, pero naturalmente estaba muy contenta de seguir viva.
—Ahora bien…
Meta abrió el colgante y sacó el pergamino que había en su interior.
Confirmó su ubicación en el mapa.
Por supuesto, no tenía intención de cumplir la promesa que le hizo a Seth.
Ahora era libre.
No tenía ninguna obligación de participar en un misterioso experimento suyo.
Cuando se dispuso a romper el mapa y tirarlo a la basura, Meta se fijó en un pequeño texto escrito en él y se detuvo.
…
Era un mensaje dirigido a ella de parte de Seth.
«Meta, eres una buena chica, así que confío plenamente en que mantendrás tu promesa conmigo…
Pero te diré esto por si acaso.
Si no vienes al instituto de investigación…
… Pale morirá».
—… ¡Tch!
Meta chasqueó la lengua, y agarró el trozo de pergamino-
Entonces, comenzó a correr por un frío camino de piedras.
El destino al que se dirigía era el Instituto de Investigación Real.

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