Capítulo 2 – Proyecto “Ma” –Eve–; Escena 12

Historia del Pecado Original, páginas 87-91

 

Cuando volvió en sí, Eve se encontraba en la sala redonda, hablando con Miroku.

—… Ya veo, así que eso es lo que pasó…

Miroku asentía con la cabeza en señal de comprensión varias veces.

Parecía que le había transmitido alguna información, pero Eve no recordaba nada de lo que había dicho.

«¿Qué es esto? ¿Cuándo…?»

Mirando de reojo a una Eve desconcertada, Miroku asintió profundamente una vez más y se sentó en una silla cercana… y luego le dijo:

—Así que parece seguro, después de todo, afirmar que usted… quiero decir, que Su Alteza, se convertirá en la próxima reina.

—¿Eh?

—Su Alteza pudo reunirse con seguridad con la actual reina, y escuchó la “voz de los dioses”-O quizás decir que la “vio” sería más preciso.

—…

—La destrucción del mundo, y los “Gemelos de Dios” que los harán renacer algún día… Su Alteza recibió estas visiones del futuro de mano de los dioses, y me las transmitió. Ya no hay ninguna duda de que posee los rasgos para convertirse en reina, Lady Eve.

Esas visiones que vio cuando perdió la conciencia…

¿Realmente eran la «voz de los dioses»?

—Um, er… —Eve miró a su alrededor, y luego le preguntó a Miroku algo por lo que sentía curiosidad—. ¿Dónde están la señorita Zellana y el señor Fugen?

—… —Después de contemplar el rostro de Eve algo dubitativo, Miroku hizo una pausa y respondió—: … El senador Asayev ha regresado a su casa… Llevando el cadáver de la sacerdotisa.

—… ¿Eh? ¿Cadáver…?

—¿De verdad no recuerdas nada?

—Um… He estado un poco aturdida durante un tiempo…

—Ya veo. Es comprensible, después de entrar en contacto con la “voz de los dioses” por primera vez. … Después de su regreso, Lady Eve, Zellana fue a realizar la prueba. Poco después de entrar en la “Sala de Cristal” del templo, dio un grito enloquecido y salió corriendo por la puerta del “Primer Muro”.

—…

—Y entonces perdió el conocimiento en el acto. … Murió varios minutos después. Por desgracia, las mujeres que no tienen lo necesario para superarla, no pueden resistir la prueba.

Aunque Miroku explicaba con un tono de voz triste, en sus labios parecía haber una leve sonrisa.

—Ya… veo.

—Ya no se puede hacer nada. Zellana estaba preparada para que resultara así cuando hizo la prueba.

—¿Eh?

—Los que no pueden superar la prueba reciben un “castigo divino”… Toda la gente de la Capital Real que estudia nuestra historia lo sabe.

—…

—¡Bien! Regrese al instituto por ahora. Dentro de unos días, Su Alteza será impregnada con la “Semilla de Dios”.

—¿La “Semilla de Dios”?

—Sí. Es vital para la llegada de los “Gemelos de Dios” a este mundo. En cuanto a los detalles… Deberías preguntarle a Adam, quien es el jefe del proyecto.

—… De acuerdo.

—Una vez que todo se termine de forma segura… el mundo se salvará, ¡y Su Alteza se convertirá en la nueva reina de este país!

… Eve tenía varias dudas en su corazón.

La primera era que había terminado la prueba sin saber qué clase de persona era la actual reina.

Si Eve se convertía en la nueva reina… ¿qué sería de ella entonces?

Y… ¿por qué Miroku estaba tan contento, cuando iba a perder su actual posición cuando llegara el momento?

Pero de momento Eve no tenía la fuerza de voluntad como para preguntarle a Miroku nada sobre ello.

«Agh… estoy agotada».

Ella quería un poco de café.

Por el momento seguiría la insistencia de Miroku y volvería al instituto.

Así podría darle la buena noticia a Adam, que la esperaba allí.

… Por otro lado, Eve estaba un poco enfadada con él.

«”No necesitas hacer ninguna preparación”, ¡qué mentiroso!»

Lo había dicho como si la prueba de la reina no tuviera ningún peligro importante.

Pero si hubiera cometido un solo error-

Eve podría haber acabado como Zellana.

Capítulo 2 – Proyecto “Ma” –Eve–; Escena 11

Historia del Pecado Original, páginas 84-87

 

–Su primera visión:

Contemplaba el mundo que se extendía ante ella desde la ventana de un peculiar edificio que surcaba el cielo.

—¡Esto es increíble! —le dijo al chico que estaba a su lado, emocionada.

Pero él no parecía tener mucho interés en el paisaje.

—¿Qué tiene de genial? Es sólo un campo vacío, sin nada.

El chico se parecía a alguien.

No recordaba a quién, pero a pesar de ello sentía que el chico, y quienquiera que se pareciera, eran muy importantes para ella.

—¡Pero si está lleno de gente! —argumentó ella.

Sin embargo, él negó con la cabeza, apático.

—No son personas. Son almas… Todos han muerto. Este mundo fue destruido.

En el momento en que él dijo eso, ella se sintió desolada.

Todo lo que podía ver desde la ventana parecía perder su color.

—¿No podemos hacer que vuelva a ser como antes? —le preguntó al chico.

Pero él respondió bruscamente:

—No.

Y entonces el chico se puso la mano en el pecho.

—Sólo podemos rehacerlo todo de nuevo.

 

Al momento siguiente, todo lo que tenía ante sus ojos se envolvió de luz…

Y se desvaneció.

 

-Su segunda visión:

Ella estaba riendo.

Riendo como si se hubiera vuelto loca.

Por alguna razón no podía detenerse.

Una mujer que era varias veces más grande que ella la sujetaba por el cuello.

Pero no le dolía.

Al contrario, no pudo evitar que la situación le pareciera graciosa.

Miró la cara de la mujer que le apretaba el cuello.

En su expresión había una mezcla de odio y también de lástima por ella.

Eso también era insoportablemente divertido.

… La mujer susurró algo.

En ese momento, su visión se vio envuelta en una luz rosada.

Dejó de reírse.

Y entonces se dio cuenta.

Que esta mujer que la agarraba por el cuello era la misma persona que había destruido el mundo.

Dentro de esta luz, la apariencia de la mujer se fue transformando gradualmente.

Y finalmente, se convirtió en un enorme monstruo.

 

Parecía un dragón con garras afiladas-

O un oso cubierto de grueso pelaje.

 

-Su tercera visión:

Estaba deambulando por el interior de una pequeña casa, sin hacer nada en particular.

Un fuego bramaba ante ella.

Era un horno para cocinar y, al mismo tiempo, una chimenea para protegerse del frío del invierno.

Parecía que se estaba cocinando algo en una olla, pero lo que había en su interior era demasiado para que una sola persona pudiera comerlo.

Cuando miró a su lado, vio a un hombre sentado distraídamente.

Se parecía a aquel chico, pero también a otra persona.

Detrás de ella oyó que se abría una puerta.

Cuando se giró, vio a un niño y una niña adorables.

Al verlos, se le saltaron las lágrimas.

Mis preciosos…

Mis más queridos…

Hijos.

Los gemelos sonrieron y le dijeron: «Hemos vuelto a casa».

 

Y antes de que ella pudiera responderles: «Bienvenidos-».

 

… El mundo se envolvió en oscuridad.

Capítulo 2 – Proyecto “Ma” –Eve–; Escena 10

Historia del Pecado Original, páginas 81-83

 

Eve acabo siendo la primera en enfrentarse a la reina.

Tenía que dirigirse al lugar donde la reina vivía, el «Templo de Levia-Behemo», y reunirse con ella allí.

En cuanto a lo que ocurriría después… nadie lo sabía.

El templo estaba situado en el corazón de Alicegrad. Una vez que Eve atravesó la enorme puerta de la «Primera Muralla», donde normalmente se prohibía el paso a cualquier persona ajena a la cabeza del Senado, vio un pequeño campo de flores.

—Qué bonito… —susurró Eve sin pensar.

No había techo, sólo el cielo azul.

Era como un patio en el centro del castillo.

Y parecía que todas las flores de diversos colores estaban bien cuidadas.

Dado que sólo se permitía el paso al jefe del senado, ¿quizás era él quien las hacía florecer?

Eso, o quizás la propia reina-.

Mientras pensaba en esto, Eve caminó a través del campo de flores hasta el edificio blanco en su centro.

Su honesta impresión fue que era mucho más pequeño de lo que esperaba. No era más grande que las casas del pueblo de Nemu, donde se había criado.

Eve tenía la ligera esperanza de que, si se convertía en reina, podría vivir en un lugar mucho más lujoso de a lo que estaba acostumbrada, por lo que abrió lentamente la puerta del templo con una leve decepción.

No había nada, o eso creía al principio.

Parecía un espacio amplio y oscuro rodeado de cuatro paredes blancas.

No había mobiliario glamuroso, ni luces. Tampoco había sirvientes obedientes… Aunque bueno, eso era natural. Al fin y al cabo, aquí sólo entraba el jefe del Senado.

Tenía que encontrar a la reina, y con eso en mente, se movió hacia el interior del espacio vacío.

—¡Ay!

E inmediatamente sintió que algo impactaba en su frente.

Deteniéndose en su camino, Eve miró rápidamente a su alrededor, pero no pudo ver nada que le hubiera golpeado la cabeza.

Lentamente puso su mano frente a ella.

-No podía verlo, pero había algo allí.

Tras tocarlo un momento, se dio cuenta de que se trataba de una pared de cristal transparente.

«Vidrio… Creía que era valioso».

Aunque tal vez era un derecho especial de la reina el poder utilizar algo así como material para la pared de una habitación.

Finalmente, al darse cuenta de que lo que había pensado que era un espacio vacío era en realidad un laberinto invisible hecho de cristal, Eve avanzó tímidamente por él, confiando en la sensación de la palma de su mano, que presionaba la superficie del cristal.

«¿Este laberinto es la prueba? … No puede ser».

La habitación estaba oscura y las paredes eran de cristal. No había nada que le sirviera de referencia. La puerta por la que había entrado se cerró, como si el viento la hubiera movido para ello.

Eve se puso nerviosa al perder poco a poco el sentido de la orientación, pero aun así se las arregló para buscar a la reina con toda su atención.

—Su Majestad, ¿dónde está…? —gritó de repente, pero no hubo respuesta.

Sin embargo, Eve pudo ver una silueta humana en el fondo de la habitación.

—¿Es… usted, Su Majestad? —preguntó a la silueta, pero de nuevo no respondió.

Arrastrándose por la pared de cristal, se acercó a ella.

Pero Eve empezaba a asfixiarse.

Era como si cuanto más se adentrara en la habitación, más disminuía la cantidad de aire.

—… Jah… Jah…

La reina llevaba un vestido blanco puro, y estaba sentada en una silla con ruedas.

Con la conciencia nublada, Eve finalmente alcanzó a la presencia de la reina.

Pero hasta ahí llegó.

Se desplomó en el lugar antes de poder ver el rostro de la reina, y luego perdió la conciencia…

Capítulo 2 – Proyecto “Ma” –Eve–; Escena 9

Historia del Pecado Original, páginas 76-81

 

Después de una semana, Eve fue llamada al castillo de Alicegrad.

—Tú debes ser Eve.

Estaba en una sala llamada el “salón redondo”.

Las únicas personas en su interior eran Eve y un solemne anciano de pie ante ella.

—Y tú eres…

—Soy el jefe del senado, Miroku Loop Octopus. Estoy seguro de que Adam ya te lo ha dicho, pero… después de esto te reunirás directamente con la reina.

—Dijo que era una prueba…

—En efecto. Para convertirse en reina…

En ese momento, una puerta de más adentro se abrió, y una mujer vestida con un fino vestido blanco apareció junto a un hombre bajito de mediana edad.

—Um… ¿Es usted Su Majestad la reina? —preguntó Eve a la mujer sin pensarlo.

Ella respondió, con una sonrisa burlona en su rostro:

—Sí. O para ser más específicos, soy la que va a convertirse en reina.

—¿…? Entonces…

Al ver que Eve parecía incapaz de comprender la situación, Miroku se llevó una mano a la mandíbula en señal de incomodidad y suspiró.

—Aah… Ella es Zellana Chirclatia. Es una sacerdotisa del Templo Lighwatch-y otra candidata a reina, como tú.

—¿Eh?

Cuando Eve gritó sorprendida, el hombre que estaba al lado de Zellana se mofó de ella con ojos burlones.

—Vaya. ¿De verdad creías que eras la única candidata a reina?

—…

—Puede que seas la portadora de un poder mágico suficiente, pero a primera vista eres una joven bastante torpe. No creo que alguien como tú pueda escuchar la “voz de los dioses”.

Miroku volvió a soltar un suspiro.

—Senador Asayev… Déjelo. Saldrás perdiendo si es elegida como reina.

—¡No hay ninguna posibilidad de que eso ocurra! La que se convertirá en reina… ¡es Zellana!

—Los que decidirán eso son la reina Alice y el dios dragón Levia-Behemo… Bueno, tal vez eso sea incomprensible para un insolente sacerdote que abandonó el “Templo de Levia-Behemo” de Alicegrad, para construir uno nuevo en otro lugar.

—Los tiempos cambian, senador Miroku. Y con ello, debemos cambiar todo por lo nuevo… ¡Los edificios, y lo líderes del senado también!

Mientras escuchaba a los dos discutir, Eve pensó en dónde había escuchado el nombre «Asayev» antes.

«Asayev… Asayev… ¡Ah, es verdad!»

Y entonces se dirigió a él, en su estado de agitación.

—¿Eres Yegor Asayev? He oído que sabes sobre los “Herederos”-

—¿Eh? Yegor es mi hermano pequeño, pero dejó de golpe su puesto como jefe del templo y desapareció. Soy Fugen Asayev, uno de los miembros del senado, ¡y su futuro líder!

—Oh… Ya veo. Mis disculpas —respondió Eve con recato, inclinando la cabeza—. Entonces, esa “voz de los dioses” es…

—¿Ni siquiera sabes eso? Lo más importante para llegar a ser reina es poder escuchar la “voz de los dioses”. ¡Tener gran poder mágico lo hace más probable!

—Oh, claro, claro. Entonces esta prueba es para que Su Majestad verifique que-

—¡No lo sé! Bueno, ¡quizá sea eso!

Zellana se puso al lado de Fugen con aire hosco mientras éste respondía a Eve con gritos de enfado, pero pronto empezó a acercarse y a ponerse delante de ella.

—Tú eres la “Bruja del Bosque”, ¿verdad? ¿Te llamas…?

—Sí… Uh, claro. Soy Eve Zvezda.

—El Bosque de Held… La gente dice que allí vive un dios malvado. ¿Sería realmente apropiado que una bruja que viene de un lugar así ocupe el trono?

Un dios que vive en el Bosque de Held… Eve ciertamente había escuchado esa leyenda antes, de varias personas.

La gente del bosque decía que era una deidad protectora, mientras que la gente del pueblo de Nemu la llamaba malvada.

Eve no sabía cuál era la visión correcta.

El Bosque de Held era inmenso, y sus árboles llegaban hasta los países vecinos.

Los habitantes de Levianta tenían prohibido cruzar la frontera, así que Eve nunca había puesto un pie en la región sur de los bosques, y nunca había puesto los ojos en el enorme árbol en el que supuestamente ese dios habitaba.

—No tengo ninguna relación con ese “dios del bosque” —afirmó Eve con rotundidad.

—Hmph, tal vez. Aunque la tuvieras… A las sacerdotisas de la Guardia del Sol se nos entrena para escuchar la “voz de los dioses” desde muy jóvenes. Y lo que es más, somos capaces de reformar a la gente borrando la maldad de sus corazones.

—Vaya… No sabía nada de eso, pero las sacerdotisas parecen increíbles.

Al decir eso, Zellana resopló con orgullo.

—¿Eso crees? Cambiar el corazón de una persona… Imagino que tal hazaña está más allá de ti, ¿no?

Por un momento, Eve giró la cabeza hacia un lado.

Pero rápidamente se lo pensó mejor.

No. Ya había decidido que no le diría a nadie sobre ese poder.

Eve tenía un poder secreto del que ni siquiera había informado a Adam.

Porque ella sabía… que era un poder que inspiraría un miedo a los demás mucho mayor que el de su hechizo de rayos.

Así que nunca se lo había contado a nadie, y había resuelto no utilizarlo nunca sin motivo.

Eve forzó una sonrisa, y respondió a Zellana:

—Jeejee, es cierto… Pero aun así no perderé.

Miroku se aclaró la garganta junto a ella.

—… Sólo para que ninguna de ustedes lo malinterprete. Este es un ritual sagrado, y es una prueba vital para determinar el futuro de este país. No es un concurso frívolo.

—… Cierto. Le pido humildemente perdón. —Zellana inclinó la cabeza ante Miroku, retirándose en silencio.

Eve, sin palabras, hizo una ligera inclinación de cabeza imitándola.

Capítulo 2 – Proyecto “Ma” –Eve–; Escena 8

Historia del Pecado Original, páginas 74-76

 

Antes de que pasara un mes desde entonces, Eve y Adam llegaron a amarse.

No fue porque sus experiencias mutuas incluyeran algún evento particularmente dramático, ni hubo una complicada interacción entre ellos como hombre y mujer.

Fue simplemente un hecho común entre un hombre y una mujer de edades similares que vivían juntos.

Sobre todo porque, en los casi veinte años que Eve había vivido, nunca se había relacionado con un hombre tan sutil e intelectual como Adam. Los hombres del pueblo y los excavadores Mogera eran todos rústicos y demasiado mayores para ella.

Este era el primer amor de Eve. Y aunque estaba completamente fuera de sí por sus sentimientos por él, al mismo tiempo también llegó a preocuparse por su situación.

Era candidata a reina. Una de las condiciones para ser reina era permanecer virgen.

Así que, por mucho que se quisieran, Adam nunca se acostó con Eve.

Había un problema aún mayor que eso-

Si ella debía convertirse en reina…

Había una cuestión de si su relación podría continuar después de su coronación.

—Todo irá bien —le dijo Adam a Eve mientras la abrazaba—. Puede que no sea posible casarse públicamente. Pero… siempre estaré a tu lado. Me convertiré en el ayudante más cercano de la reina.

—¿Seremos capaces de hacer eso? Y yo que pensaba que el único que podía reunirse con la reina era el jefe del senado-

—Esa es una regla inventada por el actual jefe del senado. Sólo hay que cambiar la ley.

—Una vez que me convierta en reina, el próximo jefe del senado será el senador Vaju, ¿no? ¿Está él de acuerdo con esto?

—Él, bueno… —Adam dudó por un momento, y luego declaró—: Tengo una idea. Si mi plan sale bien… Será Gammon, y no el senador Vaju, quien sea promovido a jefe del Senado.

—¿El líder de las fuerzas de paz?

—Estoy seguro que él cooperará con nosotros. Él también podrá proceder sin problemas a la supresión de Apocalipsis.

Eve no entendía las partes complicadas.

Pero ella estaría bien siempre y cuando lo dejara en manos de Adam.

Lo que Eve necesitaba hacer… era, primero, más que nada, ser seleccionada como reina.

—¿Quieres un poco de café?

Adam se apartó de ella y salió de la habitación por un momento.

Cuando regresó, ella tomó la copa roja llena de café caliente en su mano.

Al igual que sus sentimientos por Adam, Eve se había enamorado de ese líquido marrón.

Cada vez que bebía café era como si todas las dudas y ansiedades desaparecieran de su mente.

—Cuando todo termine, casémonos en secreto.

Adam sonrió a Eve mientras bebía el café, y dijo:

—Eso será difícil de hacer en la capital real, así que tendrá que ser en algún lugar lejano-

—En el Bosque de Held estaría bien —sugirió Eve, y Adam alzó las cejas.

—… Es un lugar tranquilo. No estaríamos a la vista del público. Pero… El ejército blanco no ha hecho mucho ruido desde hace tiempo, sin embargo, no podemos saber con seguridad si han sido disueltos. Su líder, Raisa, sigue desaparecida, después de todo…

—Por eso he dicho que cuando todo acabe. —Eve le guiñó un ojo a Adam.

—Ya veo… Nuestro casamiento en el bosque será, en otras palabras-

—-Después de que el “mal” haya desaparecido del país —susurró ella, con determinación en su voz.