Capítulo 2 – Proyecto “Ma” –Eve–; Escena 7

Historia del Pecado Original, páginas 69-73

 

—¿Una prueba para reina? —preguntó Eve a su compañero mientras caminaban por la calle principal de Asmouse.

—Sí. Pero, aunque se le llame prueba, no necesitas hacer ninguna preparación. Es principalmente una formalidad en la que te encuentras cara a cara con la actual reina para que ella te acepte como su sucesora —respondió Adam alegremente.

Eve le preguntó en qué consistía concretamente, pero parecía que Adam no lo sabía.

—Sólo la propia reina lo sabe. Ni siquiera el jefe del senado puede estar presente.

Según Adam, en este país tener un alto poder mágico significaba que estabas estrechamente relacionado con los dioses.

—Cuando se fundó el país, el cargo de reina era hereditario. Pero… la quinta reina no pudo tener hijos.

—Vaya… ¿Y qué pasó?

—Ella propuso la doctrina de que “todos los que viven en esta tierra son hijos de dios”, y el poder mágico se convirtió en la prueba del favor que los dioses te tenían.

—Entonces la gente que no tiene habilidad mágica…

—Eso los convertiría en personas que no son amadas por los dioses. No son perseguidos por ello ni nada por el estilo, pero es difícil que salgan adelante en la vida en la capital. De todos modos, junto con esa declaración eliminó el sistema hereditario. Cambió la ley para que la gente que tuviera un alto poder mágico pudiera ascender al trono.

Hasta ahora Eve no tenía ni idea de que la magia tuviera tal significado.

—¿Eso es de conocimiento general?

—No lo sé. Es algo que aprendí después de ser adoptado por mi difunto padre y de empezar a estudiar en la capital real.

—Oh, sí, por supuesto. No soy más que una ignorante pueblerina —Eve hizo un mohín.

En la aldea en la que se crió no había escuela, y nunca había necesitado recibir educación.

Cómo labrar un campo, cómo detectar las plantas venenosas y usar la magia para defenderse… eso era lo que le habían enseñado a Eve.

—Vamos, no te enfades tanto. Ahora deberías estudiar un poco. Puedo ser tu profesor si quieres.

—Sí… Prefiero que me enseñes tú a alguien que no conozco.

Eve se acercó a Adam.

Habiendo perdido a su padre y llegado a una capital desconocida, él era el único en quien podía confiar.

A diferencia del tranquilo pueblo de Nemu, esta ciudad estaba llena de edificios.

Adam se detuvo ante uno de ellos, una estructura con paredes rojas.

—Ya llegamos —dijo.

Eve entró en el edificio tras Adam cuando éste abrió la puerta.

Parecía que este lugar era una tienda de artículos de comedor. Cerámicas de varios colores y tamaños estaban alineadas en los estantes.

—Vas a vivir en el instituto durante un tiempo. Deberías comprar algo de tu propia vajilla.

Animada por Adam, Eve recorrió los utensilios de comedor del edificio.

Finalmente, sus ojos se posaron en un artículo rojo que destacaba en el centro de una estantería.

—Esto es extraño… Parece ser transparente…

Un hombre de mediana edad que parecía ser el propietario se acercó a Eve con una sonrisa en la cara.

—Eso es una “copa”, jovencita.

—¿Una copa…?

—Se crea mediante el calentamiento de la arena. Sólo puede hacerse con un artefacto que hay aquí en Asmouse, y casi nadie ha visto algo igual fuera de las Doce Capitales Reales. El vidrio coloreado es especialmente valioso.

—Pero entonces… eso lo hace caro, ¿no?

—Bueno, sí…

Y ahí el dueño miró a Adam, que estaba mirando unos platos.

Parecía ser que Adam era un cliente habitual de la tienda. Al darse cuenta de lo que pasaba, se acercó y empezó a hablar con el dueño.

—Parece que su amiga está interesada en esta copa, señor Adam.

—Vaya, ¿una copa roja? Qué raro. Pero… —Adam se volvió hacia Eve—. ¿Bebes vino?

—¿Eh? Oh, no. Mi padre lo bebía, y también lo preparaba, pero yo no.

—Entonces no la necesitas. Estas copas son para el vino.

—Erm… —Eve pensó por un momento, y luego respondió—: Entonces tomaré café con ella.

—Ja, ja… Supongo que está bien. Muy bien, nos quedamos con esto.

A continuación, Eve seleccionó otras piezas de vajilla que le gustaban, y Adam se las compró al dueño de la tienda.

Eve no tenía ni un céntimo, ya que había salido de su pueblo sin nada más que la ropa que llevaba puesta. No le quedaba más remedio que depender de Adam para vivir, pero como jefe del Instituto de Investigación Real era, al parecer, lo suficientemente rico, y no se inmutaba ante el pago de tales gastos.

—Una vez que te conviertas en reina, nunca más te faltará dinero.

Continuó diciendo con una sonrisa que ella podría devolverle el dinero más tarde.

Es decir, que se lo devolviera cuando se hiciera poderosa.

—Pero si no puedo llegar a ser reina…

—Lo serás —declaró Adam con seguridad, interrumpiendo a Eve—. Eres la persona más adecuada para ser reina. No sólo por tu magia. Tengo… un presentimiento.

—No ha pasado mucho tiempo desde que nos conocimos.

—Pero de alguna manera se siente como si ya te conociera.

Parecía una frase frívola.

Y sin embargo, Eve no dijo nada para repudiar sus palabras.

Ella también sentía lo mismo que Adam.

«Desde… la primera vez que lo ví».

Y esos sentimientos sólo se habían hecho más fuertes desde que llegaron juntos a la ciudad.

Capítulo 2 – Proyecto “Ma” –Eve–; Escena 6

Historia del Pecado Original, páginas 56-69

 

Una de las ciudades que conformaban las Doce Capitales Reales era la de Asmouse.

Esta ciudad, dirigida por el senador Ceci Vaju, era el lugar donde el respaldo histórico de las Doce Capitales Reales era más pronunciado.

El pueblo que en su día inició la excavación del legado de los dioses en esta zona -el senador Vaju es descendiente de ellos- era también un apasionado investigador de artefactos.

Buscando una forma de utilizar más eficazmente estos artefactos, el senador Vaju fundó el Instituto Real de Investigación en Asmouse con el permiso de la anterior reina. Confió el cargo de primer director a un amigo que compartía su pasión, Horus Solntse.

Como su objetivo inicial implicaba, las investigaciones del Instituto de Investigación Real acabaron contribuyendo en gran medida al desarrollo de la ingeniería, el armamento y el comercio de Levianta. Los artefactos podían funcionar con poder mágico, pero Horus y los demás investigadores descubrieron progresivamente procedimientos de funcionamiento más eficaces y aportaron aún más gloria al Reino Mágico.

Mientras tanto, el senador Vaju y Horus también utilizaron el instituto para seguir una vía de investigación diferente.

Se trataba de «crear deliberadamente personas con fuertes habilidades mágicas». En otras palabras, hacer que una candidata a próxima reina naciera bajo el dominio del senador Vaju, para que así él obtuviera el puesto como próximo líder del senado.

Pero esa investigación había resultado ser mucho más dura de lo previsto, y Horus falleció por enfermedad antes de que pudieran obtener algún resultado.

Horus tenía un hijo adoptivo llamado Adam, que también era un científico experto. Por eso fue contratado por el senador Vaju como nuevo director del instituto, heredándole su investigación: el «Proyecto Próxima Reina».

-Ese «Proyecto Próxima Reina» había cambiado ahora su nombre por el de «Proyecto Ma», y seguía adelante bajo la supervisión del senador jefe Miroku.

 

… La mayor parte de esa información era intrascendente para Eve.

Lo importante era el hecho de que ella, por el momento, era la candidata más prominente que tenían para «Ma».

Al no tener mucho interés en la ciencia, Eve sólo podía concluir que el Instituto de Investigación Real era un lugar lúgubre y poco atractivo.

—Ojalá la silla fuera más cómoda.

Adam esbozó una sonrisa ligeramente preocupada ante la queja de Eve, entregándole una taza con un líquido.

—Pensaremos en eso la próxima vez que hagamos un dispositivo para medir la capacidad mágica. Pero por ahora esto es todo lo que tenemos… Bueno, como sea, dale un trago a esto si quieres.

—… ¿Qué es?

—Es una bebida llamada café. No está muy extendida fuera de la capital, así que es comprensible que no hayas oído hablar de ella.

Con el humor de Eve más agriado por la impresión de que se burlaba de ella por ser una pueblerina, se llevó el líquido marrón a los labios.

—-Huele bien… Pero es un poco amargo.

—Pues le eché bastante leche y azúcar. Tú bebe, debería ayudarte a calmarte un poco.

—Creo que estaría mucho más tranquila si pudiera quitarme estos cables de los brazos y las piernas.

—Necesitamos esos cables para obtener una lectura precisa de tu magia. … Llevará un poco de tiempo, así que intenta ser paciente.

El aparato de medición que habían utilizado en el pueblo de Nemu era un modelo más simple y portátil… Aunque no fue culpa de ese aparato el que no hubieran obtenido un resultado exacto en aquel entonces.

—Esa cuchara… también me resulta extremadamente curiosa, como científico —dijo Adam, blandiendo la cuchara azul que Eve utilizaba en lugar de un bastón.

—A simple vista parece un objeto normal y corriente… Pero puede aumentar o disminuir la capacidad mágica de su dueño a voluntad. En otras palabras, puede amplificar la magia y también ponerle un sello temporalmente-

—Mi madre me lo regaló.

—¿Lo creó ella?

—No lo sé.

—Entonces podría ser una pieza de legado… Bueno, nos ocuparemos de eso más tarde.

Adam dejó la cuchara en una mesa cercana, y luego se acercó a una gran caja que estaba al lado de la silla en la que Eve estaba sentada.

—Bien, empecemos.

Empujó hacia arriba una palanca que estaba unida a la caja.

Eve se sintió de repente un poco mareada y se echó un poco hacia atrás en la silla.

—Tengo… náuseas.

—Ya se te pasarán. Tenemos que comprobar si ese poderoso hechizo que usaste en el bosque fue por la cuchara… o por tu propia habilidad mágica.

—¿Cuánto… tardará?

—Hmm… Como una hora, creo.

—¿Tanto tiempo?

—No es que tengas que mantenerte perfectamente quieto todo el tiempo. Aunque no puedes abandonar la silla. Puedes tomar café, o si tienes hambre puedo traerte algo de comer.

—Entonces… —Después de mirar al techo por un momento, Eve continuó—: ¿Puedo hablar?

—¿Conmigo, dices? … Por supuesto, no me importa.

—Entonces… quiero que me digas algo.

—¿Sobre qué?

—Sobre la “Bruja de Merrigod”.

La expresión de Adam se puso rígida.

—¿Por qué quieres…?

—Ella es la que asesinó al padre que me crió. ¿No es natural que quiera saber sobre ella?

—¿Qué harás con la información que te dé?

—… No estoy segura.

Eve misma no sabía la respuesta a esa pregunta.

Pero-

—No puedo continuar esto sin saber sobre ella.

—…

—Asumiendo que me convertiré en reina algún día, quiero decir.

—… Ya veo. Sí, tal vez… Sí. —Después de mirar fijamente la cara de Eve, Adam se armó de valor y luego comenzó a hablar—. La “Bruja de Merrigod”, Meta Salmhofer, era una candidata a “Ma”.

—Eso ya me lo dijiste. Pero… ¿no me dijiste que fue descartada por ser cruel?

—Sí. Si vas al sureste de la capital -muy, muy al este del pueblo de Nemu- hay un lugar llamado “Meseta Merrigod”. Es una región peligrosa, utilizada como fortaleza por cierto grupo.

—… ¿Te refieres a los “devotos rojos”?

—No, para ser exactos esos son poco más que una unidad de este grupo. El nombre para ellos en su conjunto es “Apocalipsis”. Hay quien dice que son una simple cuadrilla de bandidos, y hay otros que advierten que son una organización antigubernamental que busca derrocar el reino.

Según Adam, ni siquiera la oficina de información de la capital real conocía la realidad de la situación del grupo.

—Lo que sí sabemos es que el líder de Apocalipsis se llama “Pale Noël”. Y que él y Meta son amantes.

—Pale Noël…

—Su edad, su apariencia… todo eso es desconocido. De hecho, ni siquiera sabemos si es realmente un hombre. Sea como sea, la Bruja de Merrigod es la novia de esta persona. Tuvimos que extremar la precaución incluso para ir a verla.

En cierto momento, Adam, Seth y algunos otros investigadores fueron a la Meseta Merrigod con una fuerza de mantenimiento de la paz dirigida por Gammon a sus espaldas.

—Pero… fue un error. —Adam lanzó un gran suspiro—. Acabamos provocándolos. Como resultado… estalló una pequeña batalla en la Meseta Merrigod. Aunque eso no era lo que los científicos pretendíamos en absoluto.

—Pero eso no era lo que pretendía la fuerza de paz y Apocalipsis… ¿Verdad?

—En efecto. Gammon siempre busca la gloria. Es como si fuera un gran manojo de ambición; más aún desde que se convirtió en jefe de las fuerzas de paz. Probablemente pensó que podría usar su posición de guardaespaldas para derrocar a Apocalipsis.

Pero su plan terminó en fracaso.

—Meta es una “Heredera de Gilles”. Controló a los soldados de la fuerza de paz con su poder, y todos empezaron a dispararse entre sí. Incluso nosotros, los investigadores, a los que se suponía que estaban protegiendo, nos vimos en peligro por ellos… Tuvimos grandes pérdidas. Por eso el instituto sigue sin personal.

Eve había ido al instituto con Adam, y ahora que él lo mencionaba se dio cuenta de que no había visto a nadie más hasta llegar a esta sala.

—¿Cuántos… científicos han sobrevivido?

Adam extendió los brazos en un gesto grandioso y respondió:

—No te sobresaltes. Sólo yo y Seth. Aunque, en verdad, esta instalación no contaba con mucho personal de antes.

—Ya veo… Qué horror.

El hogar donde vivía Eve fue destruido por Meta, y los amigos de Adam también fueron asesinados por ella.

—Sí… Con algunos de ellos me llevaba bastante bien, y otros francamente no me importaban mucho. Pero ninguno de ellos merecía morir así.

Al ver la expresión de amargura de Adam, Eve recordó su propio dolor.

—Oye… ¿Qué es exactamente un “Heredero de Gilles? —preguntó, tratando de cambiar el ambiente.

—Cierto… Un “heredero” es, bueno… Para simplificarlo, es alguien con “poderes sobrenaturales”.

—¿Poderes sobrenaturales? ¿Cómo la magia?

—En este país hay personas que poseen “poderes especiales” que se distinguen del poder mágico. Por ejemplo… el ejército blanco. Sabemos por nuestros informes que ese clan tiene el poder de los “Herederos de Salem”, capaces de manejar el fuego.

—Ya veo… Así que era eso.

Eve siempre había pensado que el uso del fuego por parte del ejército blanco era a través de la magia, pero parecía que no era así.

—Entre el ejército blanco hay gente que es impotente desde el punto de vista mágico, es decir, que han nacido sin ninguna capacidad de usar la magia. Pero a pesar de ello son capaces de utilizar sus poderes de fuego igual que sus compañeros. … Aunque he oído que la investigación de la teoría fundamental que hay detrás de esto no ha avanzado mucho desde que se concibió.

—¿Esa investigación se realiza aquí?

—No. La investigación sobre los “herederos” es competencia del Templo Lighwatch. Sir Yegor Asayev, el sacerdote principal, es el experto en ello.

—Vaya…

—Así que, sinceramente, no sé mucho sobre los “herederos”. Sólo que están divididos en categorías por habilidades, como “Gilles” y “Salem”. Ah, y que esos nombres están sacados de los que tienen los familiares de los dioses…

En ese momento, la caja que estaba al lado de Eve, el dispositivo de medición de habilidad mágica, empezó a temblar ligeramente.

—Oye… ¿Eso funciona bien?

Eve señaló la caja.

—¿Hm? … Oh, está bien —respondió Adam, mirando los símbolos que aparecían en la pantalla de la caja—. ¿Quieres más café? —le preguntó, dándose la vuelta y observando que la taza de Eve estaba vacía.

Era una bebida peculiar; a Eve no le parecía del todo sabrosa, y sin embargo seguía llevándosela a los labios por alguna razón.

—Sí, por favor… Pero antes, una pregunta más.

—¿Cuál?

—… ¿Por qué Meta iba tras mi padre?

—… No lo sé.

Sus ojos parecían un poco sospechosos. Sin embargo, Eve no podía decir si Adam se estaba haciendo el tonto o no.

—Bueno, entonces, otra pregunta.

—Tienes un montón de preguntas. Yo también quiero preguntarte muchas cosas, sabes.

—¿Qué piensa hacer la capital real… o mejor dicho, los militares, con respecto a Apocalipsis?

—¿A qué te re…?

—Han matado a mucha gente, ¿no? A la gente del pueblo de Nemu, y a la gente de este instituto… “Los crímenes deben ser castigados”… Incluso yo conozco las leyes del país.

—…

Adam tomó la copa de Eve y salió de la habitación sin decir nada.

-En poco tiempo, había regresado de nuevo con una taza llena de café fresco.

—Aquí tienes. He puesto más leche que la última vez.

—Gracias.

—… Van a vigilar cuidadosamente a Apocalipsis-Eso es lo que decidieron los militares… o mejor dicho, el senado.

—¡-! ¿Por qué solo eso?

—De momento, Apocalipsis no ha hecho ningún daño a las Doce Capitales Reales. Para el reino, el ejército blanco y los demás son poco más que bárbaros en su frontera. La protección de la capital estaría en peligro si movieran sus fuerzas de seguridad contra ellos más de lo que ya lo han hecho.

—¿Dices que mientras la capital real esté bien, no importa lo que ocurra afuera?

—… Soy un simple científico. Lo que te he dicho ahora es sólo lo que he oído de Gammon.

Aunque estuviera involucrado en un proyecto de gran importancia para el país, no estaba en condiciones de decir mucho más sobre el gobierno -Eso es probablemente lo que quería decir.

Eve podía darse cuenta de eso.

Ella podía, pero…

—Eso no tiene sentido. El gobernante de un país tiene que entender el sufrimiento de su gente… Creo que ahora entiendo por qué mi padre odiaba la política —murmuró Eve, frustrada.

—…

Adam miró a Eve en silencio durante un rato, pero finalmente desvió su mirada hacia el dispositivo de medición.           

Luego cogió el papel y la pluma que había sobre el escritorio y empezó a escribir algo.

-En medio de su trabajo, Adam dijo, aún sin mirar a Eve:

—En ese caso… Deberías convertirte en la gobernante.

—…

—Parece que tienes las calificaciones para ello.

—¿Quieres decir que… puedo convertirme en reina? ¿Ya están los resultados?

—No, todavía está midiendo, pero… Ya estoy viendo algunos números impresionantes. Creo que… tu capacidad mágica es mucho mayor que la de tu padre.

Aun así… Por muy dotada que estuviera, Eve seguía siendo una simple niña que no sabía nada sobre gobernar.

¿Cambiaría algo si alguien como ella se convirtiera en reina?

-Al percibir su ansiedad, Adam deja el papel y la pluma y se acerca a ella.

—Todo irá bien, no te preocupes.

—…

—Estoy seguro de que puedes hacerlo.

—¿Crees que puedo hacerlo sola?

—No estás sola.

—Mi padre ha muerto. Y la gente de mi pueblo se ha ido. No tengo a nadie…

—-Me tienes a mí.

Adam estrechó las manos de Eve entre las suyas.

… Ella no se atrevió a apartarse del calor que había en ellas.

—¿Te desagrado? —preguntó Adam.

—… Si así fuera, no estaría cooperando con todo esto… Pero, ¿qué hay de ti?

Adam se había acercado a Eve sólo porque ella podía tener un gran potencial mágico.

Ella sólo era una candidata a reina para él.

Esa era seguramente la razón por la que él era tan amable con ella –

—Nunca intentaría que alguien que me desagrada fuera elegida como reina —dijo Adam sin rodeos—. Eres una mujer encantadora. He pensado eso desde la primera vez que te vi.

—… ¿No intentaste apuñalarme con una espada esa vez?

Adam se echó a reír ante la respuesta de Eve.

—Pfff…  Ah jaja, es verdad. Por favor, perdóname por eso. Estaba desesperado en ese momento.

—¿Eres bueno con la espada?

—Sólo he aprendido lo suficiente como para defenderme… Ah sí, hablando de espadas.

Adam desvió su mirada hacia una espada que estaba en una esquina de la habitación.

—Acabamos trayendo esa aquí.

Era la espada de Raisa, la que Gammon le había lanzado en el bosque.

—Tiene una forma inusual… Su anterior dueña está actualmente en prisión. No tiene mucho sentido devolverla.

—¿Raisa está… viva?

—Apenas. Pero, aunque sus heridas se curen, pensando en lo que ha hecho… No es probable que evite ser ejecutada.

—…

No era sólo Raisa.

La Bruja de Merrigod Meta, y Pale Noël.

En este mundo, mucho-

Mal se había extendido.

Incluso si Eve continuaba lanzando rayos como la «Bruja del Bosque», nunca podría deshacerse de toda la maldad.

Era imposible para una sola persona.

Ella necesitaría mucho más poder.

Y para eso…

Eve se mordió el labio.

 

-Casi como una burla por la determinación que había empezado a brotar en el corazón de Eve, varios días después ocurrió algo.

Raisa, el Demonio Blanco de Jakoku, escapó de prisión.

Era imposible que lo hubiera logrado por sí misma, estando tan cerca de la muerte.

Era probable que una persona externa con influencia hubiera movido algunos hilos.

 

Mientras tanto, su resultado de la medición del potencial mágico… era adecuado para la candidatura a reina, tal como Adam había predicho.

Su recuento de M era superior a 350… Eve no sabía cuánto potencial se necesitaba exactamente, pero el suyo, como mínimo, era más que suficiente para asegurar el acuerdo tanto de Adam como del senado.

Y con ese resultado, Eve podría convertirse sin problemas en reina… o eso había creído.

Capítulo 2 – Proyecto “Ma” –Eve–; Escena 5

Historia del Pecado Original, páginas 48-56

 

Antes de que llegaran a la aldea, Adam sólo preguntó una cosa:

—¿Así que… al final si eras la “Bruja del Bosque”?

Después de que Eve respondiera brevemente que lo era, no preguntó nada más.

Naturalmente, no iba a dejar pasar eso. Este no era el momento para que él profundizara en el tema… Ella estaba segura de que era por eso que no insistió.

En realidad, Eve no tenía tanto miedo de que se descubriera su verdadera identidad en ese momento. Adam y los demás dijeron que no tenían intención de hacer daño a la «Bruja del Bosque», y en los últimos días se había convencido de que eran personas que merecían su confianza.

Más bien, si eso significaba que realmente podría convertirse en reina, se sentía profundamente honrada por ello. Sólo que… eso era suponiendo que pudiera obtener el permiso de su padre adoptivo. Eve no quería revelar su identidad si eso significaba ir en contra de sus deseos, en caso de que él no lo quisiera.

Pero no podía evitar que la descubrieran ahora. En cuanto a cómo convencería a su padre adoptivo más tarde… Eso podría ser algo que Adam debía hacer, y no Eve.

En cualquier caso, primero debían asegurarse de que estaba bien.

-Al salir del bosque y ver los edificios del pueblo de Nemu, se vio obligada a concluir que la situación era mucho más grave de lo que había pensado.

Todas las casas estaban en llamas. Alrededor de todas ellas no había aldeanos, sino hombres desconocidos vestidos con trajes rojos.

—Esos… no son soldados del ejército blanco. —Adam palideció—. Son devotos rojos… Los secuaces de la “Bruja de Merrigod”.

Eve recordó ese nombre.

Si no le fallaba la memoria, Seth la mencionó cuando Adam y él habían llegaron a la aldea.

—¿También es una candidata a “Ma”?

Adam asintió ante la pregunta de Eve.

—Sería más exacto decir que lo era. Ciertamente tiene una poderosa habilidad mágica, pero… Es demasiado cruel. El instituto y el senado llegaron a la conclusión de que no sería apta para ser reina.

En el momento en que detuvieron el carruaje justo en la entrada del pueblo, fueron rodeados por los «devotos rojos».

Eve bajó rápidamente del carruaje, con la cuchara preparada en la mano en lugar del bastón.

—¿Dónde está la gente del pueblo?

Los hombres no hicieron ningún movimiento para responder, simplemente miraron a Eve con expresiones vacías.

—… Si no me lo dicen…

Eve empezó a introducir magia en la cuchara. Esa gente eran inquietante, pero estaba tan agitada que no se atrevía a preocuparse por eso.

No quería matar a gente de forma imprudente… Pero estaba claro que amenazaban a la aldea.

En ese momento, el grupo de hombres se dividió en dos.

Caminando entre ellos hasta el frente, vistiendo ropas tan rojas como las suyas, había una mujer.

—Oh, vaya… Habéis vuelto mucho antes de lo esperado —dijo, con una postura tranquila.

Tenía un aire adulto, pero en edad parecía ser algo más joven que Eve.

—Supongo que esas tropas del ejército blanco no estaban a la altura… Puede que sean “Herederos de Salem”, pero, al fin y al cabo, sólo son ladrones.

Tal vez ella era la líder del grupo teñido de rojo… Esa tal «Bruja de Merrigod».

—¿Eres aliada de esos ladrones?

Eve miró a la Bruja de Merrigod.

—¿Yo? ¿Supones que he venido a saquear esta aldea? ¿Este apestoso pueblo de pobres? Ja, ja, qué gracioso.

—Entonces por qué estás…

—Hay muchas razones. Empezando por la menos importante- —La Bruja de Merrigod miró a Adam, aún sentado en el carruaje—. -Esto es una venganza al Instituto de Investigación por haberme dejado en ridículo.

Adam respondió a eso, con una expresión retorcida:

—¿Venganza? Nosotros fuimos los que salimos peor parados.

—Vosotros, cabezas de chorlito, no deberíais haber ido a la meseta Merrigod tan a la ligera.

—Oh, sí. Todos nos arrepentimos de eso… Especialmente los que ahora están en el más allá.

Aunque Adam mostraba una franca hostilidad hacia ella, no hizo ningún movimiento para bajar del carruaje.

Estaba claro… Adam le tenía miedo.

Pero Eve no.

La llamaban la Bruja de Merrigod. Ella debía tener una poderosa magia también.

Pero eso no significaba que tuviera intención de echarse atrás.

«Debo proteger el pueblo… Proteger a todos…»

Si, ella no podía ver a ningún aldeano, ni siquiera al jefe de la aldea.

Sus casas seguían ardiendo, pero no había cadáveres de las personas que vivían en ellas en ninguna parte.

Las únicas posibilidades que se le ocurrían… O quizá todos huyeron antes de que llegaran Eve y Adam… O bien estaban prisioneros en algún lugar.

—¿Dónde está todo el mundo?

Esta vez Eve planteó su pregunta de antes a la Bruja de Merrigod.

—¿Estás preocupada por tu padre y los demás? Ja, ja… Entonces ve a ver por ti misma.

La Bruja de Merrigod señaló hacia el interior del pueblo, en dirección a la casa del jefe del pueblo.

Eve no pudo evitar sentirse ansiosa ante eso.

Ella le estaba dejando ver a los otros aldeanos con bastante facilidad. Lo que debía significar-

Adam finalmente bajó del carruaje, y se puso al lado de Eve.

—… Vamos juntos.

Su expresión era rígida. Él también debía haber pensado en el peor de los casos.

Después de compartir un asentimiento, ambos comenzaron a correr en dirección a la casa del jefe de la aldea.

La Bruja de Merrigod y sus devotos no mostraron ninguna señal de que tuvieran intención de detenerlos.

Ella sólo siguió sonriendo.

 

-El destino de Raiou Zvezda, jefe de la aldea de Nemu,

Quedó claro en el momento en que llegaron ante la casa.

—Esto no puede…

Eve se quedó sin palabras.

Su bondadoso padre adoptivo había sido crucificado en una gran cruz alzada en el jardín.

No había luz en sus ojos, y su cuerpo, totalmente desnudo, estaba cubierto de heridas.

Cualquiera podía ver que ya estaba muerto.

Y alrededor de esa cruz estaban los hombres del pueblo.

No parecía que estuvieran retenidos ni nada por el estilo.

Pero al igual que los «devotos rojos», tenían expresiones vacías y, sin dar ninguna indicación de que fueran a bajar al jefe de la aldea de esa cruz, simplemente… se quedaron allí, parados.

Adam detuvo a Eve cuando intentó acercarse a ellos.

—No lo hagas. No son ellos mismos.

—¿Cómo? No lo entiendo. —Las lágrimas fluyeron de los ojos de Eve—. ¡Mi padre era el hechicero más poderoso de la aldea! No perdía ante nadie… ¡El ejército blanco nunca atacaba porque le tenía miedo! Así que cómo pudieron… tan fácilmente…

—… Esto es difícil de decir, pero… —Adam dudó por un momento, pero luego continuó, haciendo acopio de fuerzas—: Probablemente… no fueron la Bruja de Merrigod y sus secuaces quienes atacaron directamente al jefe de la aldea.

—¿¡…!?

—Fueron los aldeanos que están a su alrededor. El jefe de la aldea probablemente no se atrevió a usar su magia contra gente que conocía.

—Eso no puede… ¡Es imposible! Nadie le haría daño a mi padre…

—Ese es el poder que tiene la Bruja de Merrigod, Meta Salmhofer. Ella… puede convertir a los miembros del sexo opuesto en sus marionetas usando el poder de los “Herederos de Gilles”.

—…

—Uno de los objetivos de Meta debía ser la vida del jefe de la aldea… Aunque no sé por qué.

—… Esa mujer… Por culpa de ella, mi padre…

—Sea lo que sea lo que haya pasado, deberíamos salir de la aldea ya.

Pero Eve negó con la cabeza, llorando.

—¡No! Esa mujer… No la perdonaré.

Agarró con fuerza la cuchara en su mano.

—Eve… Debes darte cuenta de que si luchas contra Meta… los aldeanos que ella controla irán a detenerte.

—…

—¿Estarías… dispuesta a dispararle rayos a tus amigos?

—…

Ella nunca podría hacer eso.

Adam abrazó suavemente los hombros de Eve.

—Primero deberíamos reunirnos con Gammon. Luego pensaremos qué…

-¡Boom!

Una explosión sonó de repente en la entrada de la aldea.

—… ¿Qué?

En respuesta a la confusión de Eve, Adam pareció adivinar inmediatamente cuál era la fuente del ruido.

—Ese es el sonido de la artillería pesada de los carros modelo más grandes. ¡Son los refuerzos de la capital!

-La predicción de Adam fue correcta.

La unidad principal de la fuerza de paz que había sido enviada desde la capital para combatir al ejército blanco había llegado a la aldea de Nemu con una sincronización impecable.

Su objetivo principal era reunirse con Gammon, que se suponía debía estar en la aldea, pero al encontrarse con la zona atacada por los devotos rojos, simplemente cambiaron su propósito para suprimirlos, en su lugar.

El resultado: ya sea porque llegaron a la conclusión de que los superaban en número, o porque ya habían logrado su objetivo, la Bruja de Merrigod y sus secuaces huyeron rápidamente.

Pero como esto también provocó que los hombres de la aldea, que eran los principales residentes del lugar, fueran expulsados también, los únicos que quedaron en Nemu fueron Adam y Eve.

Una vez asegurada la aldea, el ejército apagó los incendios.

Y entonces, dentro de un pequeño corral de ganado en la parte más profunda de la aldea… descubrieron los cadáveres de todas las mujeres de la aldea.

 

Por invitación de Adam, Eve acabó viajando a las Doce Capitales Reales en uno de los pesados carruajes militares.

Ella no tenía ninguna razón para negarse.

Ya había perdido cualquier lugar al que pudiera regresar.

Capítulo 2 – Proyecto “Ma” –Eve–; Escena 4

Historia del Pecado Original, páginas 37-48

 

La herida de Seth no era demasiado grave, pero por seguridad acabó recibiendo tratamiento en un hospital de las Doce Capitales Reales.

Se subió a uno de los enormes carros automatizados de las fuerzas de seguridad y regresó con el soldado que lo conducía.

Adam acabó quedándose en el pueblo de Nemu durante un tiempo junto con su guardaespaldas, Gammon.

Naturalmente, su objetivo era buscar a la «Bruja del Bosque».

Y Eve… les sirvió de guía cuando los dos se dirigieron al Bosque de Held, así como de conductora del carruaje.

La tarifa que le pagaban por este servicio le reportaba un beneficio mucho mayor que sus ingresos por la venta de ingredientes del bosque, así que no tenía motivos para negarse.

Eve conocía las aldeas donde vivía la gente del bosque, así que primero los llevó a ellas.

Luego intentaron ir a los lugares donde se rumoreaba que estaba la bruja, o simplemente se movieron sin rumbo.

Pero los días pasaron sin lograr ningún resultado en particular.

 

Un día los tres avanzaron por un sendero del bosque con el carruaje automatizado.

El cielo estaba encapotado con densas nubes. Cuando Eve sugirió que podría llover, Adam respondió que tal vez debían terminar la búsqueda temprano ese día.

—De todas formas, eres bastante hábil con la conducción del carruaje automatizado, Eve —felicitó Adam—. Al menos lo suficiente como para poder moverte con tanta soltura por caminos tan estrechos.

—No es gran cosa si te acostumbras. Pero, como es de esperar, no se puede llegar a las partes más profundas del bosque con un carruaje.

—La gente rara vez va por lugares como esos, así que no es probable que sean objetivos de los hombres de la tribu, y por lo tanto hay una baja probabilidad de que la bruja aparezca allí.

Juntando la información que Adam y Gammon habían podido obtener hasta ahora, la Bruja del Bosque aparentemente hacía sus apariciones en público para rescatar a la gente atacada por el ejército blanco.

Pero extrañamente, ninguna de las personas que habían sido rescatadas por ella podía recordar el aspecto de la bruja.

—Tiene el pelo verde, es una mujer, y dispara rayos desde una cuchara azul… Eso es todo lo que pueden recordar, curiosamente.

—Probablemente todos se quedan en estado de shock cuando son atacados por el ejército blanco, así que es comprensible que no lo recuerden, ¿no?

—Eso quiero creer. Tal vez… esa bruja puede usar un hechizo que manipule la mente de la gente.

Al escuchar eso, los ojos de Eve se abrieron por un momento. Luego se rió nerviosamente.

—Si ese hechizo existiera sería muy conveniente. Si lo tuviera, controlaría a todos los peces gordos para que me hicieran reina.

—Jaja, supongo que sí. Podrías tener toda la riqueza e influencia que quisieras… ¿Has oído hablar de algún hechizo como ese?

—Me he criado en un pueblo de hechiceros durante más de veinte años, pero ni una sola vez he oído de algo así, no. ¿Sabes, Adam? Pareces saber mucho.

—Apenas he hecho estudios sobre magia.

—Huh… Me sorprendente, ¿no era que tenías mucho potencial mágico?

—Supe de eso hace relativamente poco.

Mientras los dos hablaban, Gammon se limitaba a mirar a su alrededor sin mostrar el menor interés por su conversación.

A lo largo de estos últimos días Eve había podido aprender bastante bien que, si bien era un hombre muy dedicado a su trabajo, era una persona muy estricta, poco flexible.

Adam también era bastante serio, pero al menos era fácil llevarse bien con él.

Entre la gente que venía de la capital había de vez en cuando algunos que miraban con desprecio a pueblerinos como Eve, pero Adam nunca dio muestras de ese comportamiento.

Por lo que ella había oído, aunque él vivía actualmente en las Doce Capitales Reales, se había criado en la costa, al oeste.

—Al igual que tú… fui huérfano.

Al parecer, cuando era niño había podido ganarse la vida y evitar el hambre cazando peces en el mar.

—Un día se me apareció de repente un hombre. Me llevó a su casa en la capital real y me adoptó como hijo. Incluso ahora no estoy seguro de por qué lo hizo. Después recibí una educación como estudiante bajo mi padre adoptivo-Horus Solntse.

—¿No tuviste ninguna figura paterna hasta entonces?

Ante la pregunta de Eve, Adam respondió sin dudar:

—Sí, tuve una madre. … Aunque era una ballena.

—¿Eh?

—Desde que tengo uso de razón, esa ballena blanca siempre estuvo a mi lado. Me cuidaba… O eso creía yo. Aunque nunca hizo nada para ayudarme realmente, ja, ja.

—…

—¿Crees que mi historia es extraña?

—Mm, nooo… —Eve sacudió la cabeza y luego respondió con seriedad—: Estoy segura de que esa ballena debía ser la manifestación de un espíritu.

—¿Un espíritu?

—Hay muchos en este bosque; espíritus que toman la forma de animales. Petirrojos, ardillas… No puedo hablar con ellos, pero sé que existen.

—Ya veo…

Adam escuchó el relato de Eve, sin ofrecer ni afirmaciones ni negaciones.

—Yo también… tuve momentos cuando era niña en los que me sentía muy sola. Mi madre y mi padre adoptivos eran personas muy amables. Pero, por supuesto, no eran mis verdaderos padres… No podía soportar eso.

—… Entiendo ese sentimiento.

—Una noche salí corriendo del pueblo y me adentré en el bosque. Pero estaba muy oscuro, y no podía distinguir nada… Me senté sola y empecé a llorar. Y entonces… apareció.

Los hombros de Eve se estremecieron débilmente.

Una gota de agua cayó del cielo y le dio en la cara.

Había empezado a llover. El carruaje no tenía techo.

Eve detuvo el carruaje bajo la sombra de un gran árbol para no empaparse.

—¿Apareció…? —preguntó Adam.

—Un oso. Un espantoso oso… Aquí, mira.

Eve se arremangó de repente la falda.

Adam, sin pensarlo, apartó los ojos al ver su piel desnuda.

Pero cuando notó la gran cicatriz en su muslo, recuperó la compostura.

—¿Te mordió?

—Tenía hambre. Un poco más y habría acabado dentro del estómago de ese oso. Pero en ese momento, todos los animales del bosque atacaron a la vez a ese oso… Y me salvaron.

—Así que fueron… espíritus del bosque.

—Nunca volví a ver un oso en ese bosque. Puede que los espíritus se deshicieran de ellos, o quizás me dirigen para que nunca me acercara a uno… En cualquier caso, los espíritus son mis amigos, y les debo la vida.

Eve nunca le había contado esa historia a nadie, porque sentía que cualquiera que no supiera mucho sobre el bosque pensaría que era un cuento estúpido, pero bajo aquella llovizna, Adam la escuchó hablar con semblante serio.

Eve empezó a arrepentirse de habérselo contado.

Pensando en sus objetivos… Sería natural que comenzara a tener algunas dudas hacia Eve, al escuchar esa historia.

—Eve. Así que realmente eres…

Antes de que Adam pudiera seguir hablando, de golpe escucharon una fuerte explosión a lo lejos.

—¿¡-!?

Todos se volvieron hacia allí a la vez.

… Había humo proveniente de la dirección de la aldea Nemu.

—-¿¡Qué ha pasado!? —gritó Gammon mientras sacaba la espada que tenía envainada en su cadera.

Lo que vino a la mente de Eve fue el ejército blanco.

Nunca habían atacado la aldea directamente… Y sin embargo, no se le ocurría otra cosa que pudiera ser.

Como para apoyar esa corazonada, varios hombres de la tribu, empuñando diversas armas, aparecieron de entre las sombras de los árboles y rodearon el carruaje.

—No os dejaremos volver a la aldea —dijo una mujer situada en el centro de los hombres de la tribu, mirando con desprecio a Eve y a los demás.

Gammon bajó rápidamente del carruaje y dirigió su mirada penetrante a la mujer.

—Tú debes ser la comandante del ejército blanco… El “Demonio Blanco de Jakoku”.

—Oh, vaya. Qué impresionante que conozcas mi ilustre título… Tus secuaces te sirven bien, parece. — Gammon le preguntó si había venido aquí como venganza por lo ocurrido en las llanuras, pero Raisa negó con la cabeza—. Aunque guardo un poco de rencor por eso, esto es más bien una prueba.

—¿De qué estás hablando?

—Yo… O mejor dicho, todos nosotros, estamos planeando hacer “fuegos artificiales” mucho más grandes que los de antes.

Sin dar ninguna indicación de que fuera a dar más explicaciones, Raisa y sus secuaces empezaron a acercarse al carruaje, con las armas preparadas.

—¡Patanes, id con cuidado! El bastardo militar parece bastante duro. Por no hablar de que… —Raisa miró a Eve—. -Viaja con la “Bruja del Bosque».

Como en respuesta a esas palabras, Eve bajó del carruaje y se puso al lado de Gammon.

—… Parece que hay un malentendido. No soy una bruja.

Eve mantuvo un comportamiento tranquilo, pero en respuesta a eso Raisa dejó al descubierto su ira.

—¡No me mientas! Innumerables personas de mi pueblo han sido reducidas a cenizas por ti.

En cuanto habló, Raisa corrió hacia Eve.

Un fuego pálido se enroscó alrededor del arma larga y delgada que sostenía en ambas manos.

Estas llamas no fueron apagadas por la lluvia; probablemente eran producto de algún tipo de magia, o bien producidas por un poder único que ella tenía.

—…

Eve miró brevemente a Adam, que seguía dentro del carruaje.

Parecía que él tenía algo que quería decirle a Eve.

Ella no tenía tiempo para dudar ahora.

Primero… tendría que hacer arreglárselas con el enemigo que tenía delante.

Y también estaba preocupada por la aldea.

-Eve sacó la cuchara que llevaba escondida.

Una cuchara azul. El objeto al que se refería públicamente como la varita de la Bruja del Bosque. Para Eve era un recuerdo que había recibido de su madre adoptiva.

La giró hacia Raisa, que seguía dirigiéndose hacia ella.

Y entonces -sin expresión y de forma concisa- entonó una breve frase de hechizo.

—¡Medvedi ubit!

Y todo terminó.

Era un hechizo de rayo que le había enseñado su padre adoptivo.

Un gran rayo salió disparado de la cuchara, y entonces Raisa y sus subordinados en su totalidad fueron tragados por un destello de luz.

 

-El rayo que había engullido la zona no tuvo ningún efecto sobre los árboles del bosque ni sobre los animales.

Lo mismo ocurrió con Adam y Gammon, que estaban cerca de Eve.

El hechizo de rayo sólo quemaba a aquellos contra los que atacaba, por ello, después de que el destello de luz desapareciera, todos los miembros de la tribu que habían estado rodeando el carruaje habían sido reducidos a cadáveres carbonizados.

… No, había una excepción.

Raisa debió recibir la peor parte del rayo, y a pesar de que su cuerpo había sufrido enormes quemaduras, aún se aferraba a la vida.

—Vaya… estoy sorprendida. Es la primera vez que alguien recibe ese disparo y sobrevive. —Eve miró a Raisa con una expresión frívola.

—Hi… Hija de… puta.

Gammon agarró el cuerpo de Raisa mientras ésta intentaba arrastrarse hacia el bosque para escapar.

—Qué recompensa tan inesperada poder capturar a la líder del ejército blanco. Por ahora llevémosla a la aldea-

Al girar el rostro hacia la aldea, Gammon dejó de hablar.

Todavía salía humo de esa dirección.

Eve volvió a subir rápidamente al carruaje y puso la mano en el cristal de control.

Pero Adam la agarró del brazo.

—Es peligroso ir a la aldea ahora. El grueso del ejército blanco probablemente la esté atacando.

—¡Por eso tenemos que ir a ayudar a mi padre y los demás!

Gammon lanzó algo al carruaje cuando éste se puso en marcha.

Adam cogió el arma.

—Esto es…

Era la espada de forma peculiar que Raisa llevaba antes.

—¡Cógela! Debería servirte para protegerte —le gritó Gammon a Adam—. No puedo dejar que Raisa se escape. Tendrás que ir por tu cuenta.

Sus palabras eran en cierto modo un abandono de sus responsabilidades como guardaespaldas, pero dadas las circunstancias debió de juzgar que no podía hacer nada más.

O tal vez estaba deslumbrado por el potencial de gloria que había caído ante él.

A Eve no le importaba qué era.

Sea como fuere, ahora estaba concentrada en la situación de la aldea.

«Mi padre no se dejará vencer por el ejército blanco tan fácilmente…»

Los residentes de la aldea de Nemu eran una banda de hechiceros antaño famosos.

Aun así, Eve no pudo evitar el malestar en su pecho.

El carruaje se puso en marcha, con Adam sentado dentro.

Y así, avanzaron a toda velocidad por el camino del bosque, en dirección a la aldea.

Capítulo 2 – Proyecto “Ma” –Eve–; Escena 3

Historia del Pecado Original, páginas 23-37

 

Al parecer, la velocidad del carruaje fue suficiente para superar a sus perseguidores.

Cuando llegaron a la aldea de Nemu, se dirigieron a la casa de Eve, que era también la residencia del jefe de la aldea.

La aldea no tenía clínicas. Como tenía algunos conocimientos médicos, el jefe de la aldea también actuaba como médico.

—Bienvenida a casa… ¿Y quiénes son estas personas, Eve?

Los ojos del jefe Zvezda se abrieron de par en par cuando vio que Eve traía a dos hombres, uno de ellos herido.

—Fueron atacados en las llanuras por el ejército blanco. Este está herido.

—Eso parece… Bueno, entonces, siéntate aquí. Te examinaré.

Seth obedeció las palabras del jefe, tomando asiento en una silla situada más al fondo de la sala.

Después de observarlo en silencio, Eve se dirigió a Adam

—¿Estás bien? ¿No te has herido ni nada?

—No, por suerte. Pero…

Antes de que Adam pudiera continuar su frase, el jefe de la aldea interrumpió mientras envolvía la cabeza de Seth con una venda:

—A juzgar por sus trajes… ustedes dos son investigadores de la capital real.

—Jojo, estás bastante bien informado.

—El director Horus del Instituto de Investigación Real es un viejo conocido mío. ¿Sigue trabajando duro en su investigación de los artefactos?

Adam dudó un momento, antes de decirle al jefe:

—No… Ha fallecido. Hace dos años. Ahora mismo estoy trabajando como director en su lugar.

—Cómo… Ya veo, no lo sabía. Últimamente he dejado de ir a las Doce Capitales Reales. Así que eso significa que eres…

—El hijo adoptivo de Horus, Adam.

—He oído tu nombre de él, pero supongo que es la primera vez que nos vemos.

—Sí, y…

Esta vez Seth se entrometió.

—Erm… Te agradecería que me curaras la herida primero.

—Uh, lo siento.

El jefe reanudó con nerviosismo el vendaje.

—… ¿Hm?

Hizo una expresión de desconcierto, mirando la cara de Seth.

—Tu ojo izquierdo se ve raro. ¿También está herido?

—Ah… No, siempre ha sido así. No he podido ver por ese ojo desde que nací.

—Un ojo izquierdo defectuoso… Como Horus.

—Ja, ja, sí. Es sólo una coincidencia.

 

Una vez terminado el tratamiento de Seth, los investigadores inclinaron la cabeza ante Eve y el jefe de la aldea y dieron las gracias.

El jefe les ofreció descansar en la aldea por un tiempo.

—El ejército blanco no se atrevería a atacarnos aquí —reveló el jefe.

Adam dijo, dedicándole una sonrisa cortés:

—Porque este lugar es una aldea de hechiceros, ¿verdad?

—… Vaya, así que el hijo de Horus es capaz de averiguar algo como eso. —El jefe de la aldea se sentó en una silla cercana, con una mano en su cadera dolorida—. Permíteme que te haga una pregunta, Adam. ¿Con qué propósito habéis venido a este remoto lugar? Creía que los científicos tenían poco interés en un sitio de excavación.

—Eso no es así. Al fin y al cabo, somos investigadores del antiguo legado. No sería tan extraño que quisiéramos ver el lugar donde se excava.

—Pero hasta este momento nunca hemos tenido un científico que vaya a visitarlo. Vuestro objetivo no es ese.

El tono del jefe de la aldea se había endurecido, pero Adam no se dejó intimidar.

—Jefe Zvezda-No, estimado hechicero Raiou Zvezda. Parece que ya tienes algo en mente, y resulta que también tenemos varias cosas de las que nos gustaría hablar con usted.

—Así que es a mí a quien buscáis.

—En realidad, para ser más exactos- —Adam se volvió hacia Eve—. -Hemos venido a conocerla.

La atmósfera de paz que había en la habitación hace unos momentos cambió en un instante.

Eve pudo sentir una sensación de malestar.

Este no era un asunto ligero; sobre todo teniendo en cuenta que habían venido con una comitiva de soldados.

Pareciendo adivinar la ansiedad de Eve, el jefe le dijo:

—Eve, por favor, sal un momento.

Pero Eve negó con la cabeza.

—Si hay una razón por la que estos científicos se interesan por una humilde aldeana como yo, quiero saber cuál es —dijo, algo desafiante.

No es que nunca haya hecho nada importante. Dependiendo de la situación… existía la posibilidad de que tuviera que ahuyentar a los científicos que ella misma había rescatado.

—Oh, venga, vamos a calmarnos todos. —Seth se situó en el centro del grupo, reprendiendo a todos los presentes—. Siento haber sido grosero. … Estoy seguro de que tú también, ¿verdad, Adam?

—…

—Ninguno de nosotros quiere que esto acabe como lo que ocurrió con la «Bruja de Merrigod».

Al escuchar ese nombre, la mirada del jefe de la aldea se volvió aún más aguda.

—Así que… ¡ustedes dos están en una “cacería de brujas” después de todo!

—Estás muy bien informado. Supongo que… sospechabas de nosotros desde el principio. El que no supieras de la muerte del Dr. Horus también era una mentira, me imagino.

—Ya lo dije antes, pero hace tiempo que no voy a las Doce Capitales Reales. Rara vez salgo de la aldea. … Pero los hechiceros tenemos una red que nos permite compartir información.

—¿El hechizo que usa cebolletas verdes? Hablar con la gente a larga distancia… Bueno, dejando eso de lado, estás malentendiendo algunas cosas, así que te explicaré…

Adam miró a Seth con insatisfacción.

—No, yo soy el que…

—Deja esto a tu subordinado. Señor director. —Después de cortar a Adam, Seth se inclinó una vez más ante Eve y el jefe de la aldea—. Todavía no me he presentado. Mi nombre es Seth Twiright. Trabajo para el Instituto de Investigación Real, y soy el mejor aprendiz del difunto doctor Horus.

—… Autodenominado mejor aprendiz —oyó Eve que murmuraba Adam en voz baja.

 

Levianta era conocida como un «Reino», pero en la actualidad la posición de gobernante no se ganaba por herencia.

En este país que había nacido para proteger el templo y que florecía gracias al legado de las deidades, los «dioses» eran absolutos, y todas las personas eran poco más que sus sirvientes.

Quien gobernara el país tenía que ser alguien que pudiera escuchar «la voz de los dioses». Y las que consideraban más adecuadas para ello eran vírgenes que tuvieran un poder mágico extraordinario.

Por eso Levianta fue gobernada a lo largo de los tiempos por una «reina», pero existían varias instituciones para seleccionar a esa reina.

El Orfanato Especial de la familia Loop Octopus, el Templo de Lighwatch dirigido por la familia Asayev, el Instituto de Investigación Real dirigido por la familia Vaju, etc.

Esto también sirvió como fuente de conflicto político en el Senado, porque el establecimiento en el que nacía la reina decidía quién era el siguiente jefe del senado. La actual reina Alice Merry-Go-Round fue una vez una niña criada en el Orfanato Especial.

—Naturalmente, las otras familias no se limitan a observar pasivamente. Hay muchos miembros del senado que trabajan para que la próxima reina aparezca en su propia instalación. En cuanto a la familia Vaju, han estado buscando los resultados de cierto experimento…

El jefe de la aldea se cubrió la cara con la mano mientras escuchaba la explicación de Seth.

—Tramar el nacimiento artificial de un niño con un fuerte potencial mágico… Qué espantoso.

—Sea como fuere, si no hubiéramos accedido, el instituto no hubiera obtenido la financiación para la investigación del legado. El Dr. Horus no podía permitirse el no aceptar.

—Siempre ha habido rumores turbios sobre el Instituto de Investigación Real. Que, por ejemplo, para dar a luz a la “próxima reina” secuestran a madres potenciales. … Aunque Horus nunca me dijo nada en persona.

—Esa es otra idea equivocada. No es que el instituto de investigación se haga a la fuerza con las mujeres. Todo es por su consentimiento. Si significa realizar un servicio a los dioses, entonces todas están muy contentas de participar en nuestra investigación.

El jefe de la aldea resopló, claramente no creyéndole.

—Eso no ha sido así últimamente, al menos. Todos ustedes han estado llevando a cabo «cazas de brujas», incluso utilizando tropas para ello.

—Para ser exactos, son una fuerza de mantenimiento de la paz. Y, bueno, nos hemos encontrado con ciertas circunstancias que requieren que nos demos prisa.

—¿Y eso? Si no recuerdo mal, la actual reina aún tiene cuarenta años. Su dinastía debería durar otros veinte años más como mínimo.

—… El instituto ya no está buscando a alguien que sea la “madre de la reina».

—¿-? ¿Qué quiere decir?

—Estamos tratando de encontrar una mujer que pueda convertirse en la nueva reina. Y que esa nueva reina se convierta también en la madre de los dioses… La “Ma”.

—¿¡Qué quieres decir…!? ¡La “Ma” es poco más que un cuento de hadas!

Al ver el asombro del jefe, Eve preguntó:

—Papá, ¿qué es la “Ma”?

—… Se dice que cuando la Catástrofe está a punto de visitar este mundo, el dios dragón de dos cabezas y dos voluntades, Levia-Behemo, tendrá una segunda venida en este mundo como dos hijos humanos. Y que la mujer que de a luz a esos “Gemelos de Dios” será “Ma”… La madre divina, Mem Aleph… Es un viejo mito transmitido desde hace mucho tiempo.

—Erm… —Dijo entonces Eve a Seth, adivinando por su cuenta cuál era la conclusión de la historia que acababa de escuchar—. … Entonces, si los dioses deben renacer en este mundo… ¿Significa eso que realmente se avecina la Catástrofe?

Seth la aplaudió brevemente.

—Así es, señorita Eve.

—¿Pero en qué te basas para afirmarlo?

—Fue nada menos que el dios dragón Levia-Behemo quien lo profetizó así, a través de la reina. Nunca antes un oráculo se ha equivocado, por lo que el senado tenía que idear una contramedida de inmediato.

Y la contramedida redactada por el jefe del senado Miroku Loop Octopus era el proyecto «Ma».

Cambiaron el papel de las próximas medidas de selección de la reina para buscar a una mujer que pudiera convertirse en la madre de los dioses.

Una vez que hubiera dado a luz con seguridad a los niños que se convertirían en receptáculos de los dioses, obtendría el puesto de reina en lugar de Alice, como recompensa por su servicio. … Algo así.

—Pero si hacen eso la actual reina tendría que renunciar. ¿Puede el senado realmente hacer eso?

—La actual reina también está de acuerdo con este proyecto, ya ves. … Es decir, creo que los miembros del senado no podrían haber puesto tanto ímpetu en esto si ella no lo hiciera.

El que lograra producir la madre de los dioses de su institución alcanzaría la gloria como el salvador que protegió al mundo de la catástrofe.

Y también el puesto de próximo jefe del senado.

—… Así mismo, el Instituto Real de Investigación también debe buscar candidatas a «Ma» bajo las órdenes de la familia Vaju.

Al escuchar eso, el jefe de la aldea miró de reojo a Eve con una expresión hosca.

—Y así… habéis seleccionado a mi hija como candidata a “Ma”.

—El Instituto de Investigación Real se considera la fuente más plausible para completar este proyecto, por lo que el jefe del senado ha dado al instituto varias autorizaciones… Como la de hacer uso libre de las fuerzas de seguridad y su información.

—Pero si el Instituto de Investigación Real llevara a cabo con éxito el Proyecto “Ma”, Miroku perdería su posición como jefe del senado. ¿Está de acuerdo con eso?

—Bueno, en verdad no estoy seguro… pero imagino que debe ser bastante difícil encontrar a la “Ma” en el Orfanato Especial del senador Miroku. Así que… tal vez su plan sea poder seguir ejerciendo cierta influencia en el senado incluso después de dimitir colaborando con la institución con más posibilidades de éxito.»

—Qué horrible lucha de poder.

—Estoy de acuerdo. Bueno, de todos modos, gracias a nuestra información pudimos enterarnos de algunos rumores de por aquí…

Es decir, los rumores de la «Bruja del Bosque» que supuestamente aparecería en el extenso «Bosque de Held» al sur del pueblo.

Había una chica que usaba la magia para ahuyentar a los miembros de la tribu que aparecía de vez en cuando… Tenía el pelo verde, y lanzaba rayos con una cuchara azul… Supuestamente.

—Según lo que hemos oído, es portadora de un importante poder mágico. Esta región está siendo aterrorizada por ese clan de salvajes, por lo que trajimos con nosotros a unos pocos guardias… Aunque a la inversa de lo que pensábamos, eso parece haberles espoleado.

Al escuchar todo eso, Eve se acordó de los soldados que habían dejado en la llanura.

—Me pregunto si… esas personas están bien.

Adam había estado callado todo este tiempo, pero respondió:

—La unidad de mantenimiento de la paz… especialmente Gammon, son todos hombres fuertes. No pueden usar la magia, pero son hábiles con las espadas y las armas. No serán derrotados por esos hombres de la tribu.

—Pero…

—En el peor de los casos, buscarán refuerzos en la capital real… Ahora mismo lo que me preocupa somos nosotros.

Eve sintió que sus mejillas se sonrojaban al ser observada por este hombre tan cercano a ella en edad.

No había tipos intrépidos e intelectuales como él en la aldea.

—Hmph… Parece que ustedes dos están equivocados en algo. —El jefe de la aldea se interpuso entre Eve y Adam—. Esa “Bruja del Bosque”… ciertamente he oído hablar de ella, pero no es Eve.

—P-pero, ella tiene el mismo pelo verde, y su habilidad mágica-

Mientras Adam intentaba argumentar, el jefe de la aldea negó tranquilamente con la cabeza.

—El pelo verde es un rasgo común de la gente del bosque… Y en cuanto a la habilidad mágica, todos en la aldea la tienen en diferentes medidas.

—… Déjeme preguntar entonces, jefe. ¿Hay otras chicas de pelo verde en este pueblo?

—No. Todos somos inmigrantes que llegamos aquí desde otros lugares, salvo Eve. Ella fue abandonada y dejada a la deriva en un río cercano cuando era un bebé. Mi difunta esposa la rescató. La criamos como nuestra propia hija.

—Entonces…

—¿La información que reuniste afirmaba que la Bruja del Bosque era alguien de este pueblo?

—No, no decía eso…

—Si buscas a una chica de pelo verde, te sugiero que vayas al Bosque de Held. Seguro que te encuentras con la gente del bosque inmediatamente.

—… Seth.

Adam le dirigió a Seth una mirada incitante.

—Bien. Ahora es el momento de “esto”.

Lo que sacó fue una pequeña vara de hierro que se bifurcaba en dos puntas.

—Este es un artefacto del legado. Puede medir el potencial mágico latente de alguien si se sostiene frente a una persona de esta manera… ¡Agh! —Seth, que parecía haberse dado cuenta de algo, miró hacia el techo y se agarró la cabeza—. ¡No tenemos el dispositivo de salida! Lo dejé en el carro.

—¿Qué?

—Con la forma en que estaban las cosas no había tiempo para sacar algo tan pesado…

—… Pues nada, tendremos que volver allí y recogerlo.

Adam preguntó si podían tomar prestado el carruaje automático de Eve.

Dado que sería peligroso llevar a una mujer a donde todavía podría haber algunos miembros de la tribu, aparentemente tenía la intención de ir a buscar el equipo con Seth.

—Pero se necesita de habilidad mágica para hacer funcionar el carruaje.

—No te preocupes. Yo tengo suficiente.

Ahora que lo recordaba, él montaba en un gran carruaje automático. Adam debía ser el que lo conducía.

—No lo rompas. Es muy importante para nosotros.

Adam asintió a las palabras de Eve, y comenzó a moverse para salir de la casa con Seth a su lado.

-Pero en ese momento, escucharon el sonido chillón de una rueda de coche frenándose de golpe.

—¿Eh? … ¿Podría ser?

Adam se asomó a la ventana.

Y allí hizo señas a alguien que estaba fuera.

Después de un tiempo, un hombre de pelo largo entró en la habitación.

Llevaba una pistola y una espada enfundada en la cadera. Parecía ser un militar.

—Así que estás bien, Gammon.

Este hombre llamado Gammon intercambió un apretón de manos con Adam.

—No fue un gran problema. Sólo que eran bastantes, así que llevó algo de tiempo.

—¿Sólo tienen un carruaje? Y no puedo ver a los soldados, solo al conductor.

—Envié a todos a la capital real. Tendrán que pedir información, y refuerzos, dependiendo de las circunstancias.

—¿Refuerzos? … Si fueron capaces de repeler a los miembros de la tribu, entonces no hay necesidad de eso, ¿verdad? No hagas nada demasiado peligroso. Se supone que esto es algo pacífico…

—No voy a usar mi espada contra ninguna bruja. Esto es incidental. Quiero aprovechar la oportunidad para dar un golpe decisivo al ejército blanco.

Adam soltó un suspiro.

—… Supongo que ese es el trabajo oficial de la fuerza de paz. Pero no lo olvides, tu responsabilidad es…

—Protegerte, lo sé. Naturalmente, eso lo cumpliré yo solo.

—¿Solo?

—¿No es suficiente?

—… Es suficiente. Eres confiable.

—Podrías ser un poco más alegre. Te he traído lo que has olvidado.

En el maletero del carruaje automatizado en el que había viajado el capitán de las fuerzas de seguridad, Gammon, estaba el dispositivo que Adam y Seth habían dejado atrás en las llanuras.

Una vez más, al armar el dispositivo de medición mágica, Seth comenzó a tomar nota de la capacidad mágica de Eve.

—Aunque este no es un instrumento estándar, usarlo en sí mismo es bastante sencillo. Por favor, quédate totalmente quieta ahí.

Seth giró las puntas de la barra de hierro en dirección a Eve.

Al cabo de un rato, la caja que estaba unida por un cable al haz de metal emitió un «bip». Seth la dejó en el suelo y empezó a examinar los números que aparecían en la pantalla de la caja.

Cuando lo hizo, su expresión se volvió cabizbaja.

—… Tu recuento de M es de 72. Y tus otros números son promedio. Eso significa que sólo eres un poco más poderosa en magia que la persona promedio.

Adam se puso al lado de Seth y miró el dispositivo de salida de datos.

—¿Estás seguro de que el dispositivo no está roto?

—Podría comprobarlo… Oye, Gammon. —Seth hizo una lectura de la capacidad mágica de Gammon tal y como había hecho con Eve—. … M igual a 0. ¡Muy bien! ¡Eres, sin duda, “mágicamente impotente”!

—…

Mientras rompía a sudar frío mientras Gammon le miraba fijamente, Seth midió entonces el potencial mágico de Adam, y luego el del jefe de la aldea.

—… Increíble. El jefe de la aldea tiene 200, y Adam supera los 300. Si ustedes dos fueran mujeres, seguramente serían candidatas a “Ma”-En todo caso, creo que el dispositivo funciona correctamente.

Al escuchar ese resultado, el jefe de la aldea se puso lentamente de pie ante Adam.

—¿Ya tienen claro que Eve no es esa “Bruja del Bosque”?

—… Al menos tenemos claro que no puede ser una candidata a “Ma».

—Ya veo… Eso es bueno, Eve.

Eve se preguntó si realmente lo era.

Tal vez había dejado escapar la oportunidad de convertirse en reina delante de sus propias narices.

«Reina… eh».

Era un honor increíble para una ciudadana de Levianta obtener ese puesto.

«Pero dudo que mi padre me deje ser reina».

Eve sabía muy bien que era un hombre que odiaba la política.

Sólo porque no había nadie más que pudiera desempeñar el papel de jefe de la aldea, había aceptado amargamente el cargo.

«Tengo que trabajar solo porque rara vez cobra impuestos».

Ella pensaba que su padre era un hombre espléndido.

Pero eso no significaba que no tuviera quejas sobre él.