Capítulo 4 – Proyecto “Ma” –Seth–; Escena 1

Historial del Pecado Original, páginas 162

 

Esta es la historia del comienzo.

¿Desde dónde debo contarla?

 

Mi nombre es Seth Twiright.

Soy el mejor científico de este país.

 

Los planes de mi querido y necio hijo han fracasado.

Y por ello se ha ido,

Junto con la mujer que podría haberse convertido en la “Ma”.

 

Debo buscar la próxima “Ma”.

Por el bien de satisfacer mis ambiciones.

Capítulo 3 – Proyecto “Ma” –Adam–; Escena 18

Historial del Pecado Original, páginas 158-161

 

Madre.

Madre mía, a la que nunca he visto con mis propios ojos.

Lo siento.

 

Parece que ahora no podré salvarte.

 

Estoy vivo.

Todavía estoy vivo.

Quizás eso es lo que quería decirte.

 

¿Me quieres?

¿O no?

Quizás quería saber la respuesta a esa pregunta.

 

Pero ese deseo nunca se me concederá ahora.

Lo siento.

Por favor, perdóname, por mi debilidad.

Estoy cansado de estar continuamente cautivo por el pasado.

 

Eve.

Lo siento.

Te he roto.

 

Estaba cegado por mi egoísmo.

Pensé que podía lograr cualquier cosa.

 

Pero me equivoqué.

Hubo varios problemas.

 

El primero fue que los «Gemelos de Dios» que esperaba que nacieran ya estaban muertos.

Y-

Que a ti, con quien salía sólo para usarte…

 

En algún momento, llegué a amarte de verdad.

No he cumplido mi promesa de destruir todo el «mal».

Ni siquiera tengo el valor de morir.

Si puedes perdonarme por mis mentiras.

-Entonces, casémonos en ese bosque.

En tu…

No, en nuestro bosque favorito, el Bosque de Held.

 

Y el espíritu de Catherine también, ahora que ha perdido su cuerpo…

Tal vez ella pueda ir con nosotros, al lugar donde nació.

 

Te amo,

Eve.

 

Incluso si…

Es por un amor falso,

Fabricado por una droga.

Capítulo 3 – Proyecto “Ma” –Adam–; Escena 17

Historial del Pecado Original, páginas 156-158

 

Mi nombre es Adam Solntse.

No… Es Adam Moonlit.

Soy el mayor científico del país… O eso creía.

 

En el asiento más íntimo de un bar.

Mientras bebía allí solo, Gammon saludó desde el otro extremo y se acercó.

—Es una pena, pero… comenzaremos de nuevo de cero —interrumpió, tomando asiento.

Y entonces empezó a hablar de lo que harían a partir de ahora.

—Tendremos que encontrar otra candidata a “Ma”, aunque antes de eso probablemente tendremos que eliminar a los traidores de la oficina de información.

Adam le escuchó, en silencio.

—…

—Ya no podemos… utilizar a Eve, supongo.

—… Sí. Ya no puede tener hijos. Y… está totalmente destrozada, mentalmente.

Adam pensó que Eve volvería a ser la misma de antes una vez que se recuperara del shock del nacimiento de sus hijos.

Pero… eso no había sucedido.

—Su… mente ya estaba débil. Por la droga. Perder a sus hijos… le dio el golpe final —murmuró Adam, con voz frágil.

 

-Eve estaba volcando todas sus energías en la crianza de sus hijos.

De unos niños gemelos que sólo existían en su imaginación.

No importaba lo que Adam le dijera, o cómo tratara de explicárselo…

Ella nunca se alejó de su ilusión.

 

Gammon sacudió ligeramente el hombro de Adam.

—Sé que estás molesto por el fracaso del plan… Pero no alargues esto. Todavía tenemos mucho tiempo antes del “Engranaje del Crepúsculo” del que hablaba la profecía. Deberíamos… empezar de nuevo.

Pero Adam apartó su mano y le dijo:

—No… he terminado. Me retiro.

—… ¿Qué?

—Tomar el control de este país, la revolución… Ya no tengo ningún interés en eso. Tú… puedes hacer lo que quieras, sin mí.

—… No hay manera de que pueda llevar a cabo el proyecto “Ma” por mí mismo.

—Entonces vuelve a tus planes originales de una revuelta.

Adam se puso de pie, mirando a Gammon.

—… Nos vemos.

Y entonces le dio la espalda, saliendo del bar.

 

… Naturalmente, Gammon no podía dejar que Adam se fuera sin más, sabiendo todo como lo sabía.

Para hacer callar a Adam, trataría de matarlo, y probablemente también a Eve.

 

Adam no podía quedarse más en la capital real.

Huiría.

-Con Eve.

Capítulo 3 – Proyecto “Ma” –Adam–; Escena 16

Historial del Pecado Original, páginas 150-156

 

Pronto Eve daría a luz a sus hijos.

La habían trasladado al castillo de Alicegrad como lugar de residencia después de que hubieran pasado ocho meses desde su concepción. Allí fue puesta bajo el cuidado de médicos, comadronas y sacerdotes, y se le hizo esperar el nacimiento de los «Gemelos de Dios» mientras estaba bajo estricta seguridad.

Cuando recibió la noticia de que Eve se había puesto de parto, Adam salió corriendo del Instituto de Investigación.

Llegó al castillo en plena oscuridad, con el sol recién puesto y sin luna ni estrellas visibles, pero los guardias le impidieron entrar en la habitación de Eve.

—Nos han notificado oficialmente que no dejemos entrar a ninguna persona sin relación con ella hasta que nazcan los “Gemelos de Dios” —dijo un fornido guardia con voz grave.

Adam se indignó al oírlo.

—¿”Persona sin relación con ella”? Yo soy su…

Y ahí, recordándose a sí mismo, Adam dejó de hablar.

Públicamente, Adam no era el marido de Eve, ni su novio.

Sí… Por ahora, al menos.

Parecía que no tenía más remedio que retirarse en silencio.

Por muy estimado científico que fuera, era un novato en materia de embarazos.

Lo único que podía hacer era rezar fuera de la habitación para que el parto de Eve saliera bien.

—No se preocupe, Sir Adam —dijo el guardia acariciando el hombro de Adam con consideración—. Las comadronas y los sacerdotes están con ella. … Y además, Lady Eve tiene al mejor médico del país a su lado.

—¿Entonces está… el doctor Moreno?

—No. Él se ahogó en el río el otro día.

—¿Entonces quién?

—Es… Uh, lo siento, su nombre se me acaba de ir. Pero es un médico muy joven y hábil. Y además, tiene autorización por escrito del propio jefe del Senado. Al parecer, también es el médico de cabecera del senador Miroku.

—… Bueno, no me importa quién sea, siempre y cuando dé a luz de forma segura.

 

-Evidentemente, la puerta de la habitación fue abierta más tarde.

En ese momento, Adam sintió una sensación de temor.

Porque no pudo escuchar ningún llanto desde el interior de la habitación.

Además…en el momento en que vio la cara del médico que salía por esa puerta, sintió un escalofrío que le recorrió la columna vertebral.

—Seth… ¿Qué estás haciendo aquí?

—Eso debería ser obvio. Soy el mejor científico de este país, y también el mejor médico.

—Debes estar bromeando…

-Seth nunca había dicho nada sobre esto, y la oficina de inteligencia tampoco le había dado ninguna información al respecto.

—Vamos, Adam. No debes ser tan confiado con los demás. … ¿Realmente pensaste que podías comprar completamente a la oficina de información?

—… ¿Y Eve?

—Relájate, ella está bien. El parto fue difícil, pero salió adelante.

—… ¿Y qué pasa con los niños?

—Ah, han nacido… Sí, dieron a luz.

Capaz de adivinar la situación por la insinuación que se desprendía de las palabras de Seth, Adam lo apartó y entró en la habitación.

 

Eve estaba sonriendo, sosteniendo dos bebés en sus brazos.

… No, lo que ella sostenía…

Eran «cosas» oscuras que no se podían identificar como bebés en ningún aspecto.

—Adam- —Eve lo miró, con sus ojos brillantes—. -Son Caín y Abel. Nuestros hijos.

Eve no debía saber…

Que la «Semilla de Dios» plantada dentro de ella…

Tenía semen de Adam en su mezcla.

—… Te estás confundiendo —dijo Adam, tratando de disimularlo frente a las parteras y los sacerdotes. Se acercó a Eve—. Eve… dame eso.

—¿Oh? ¿El papá quiere sostener a sus hijos? Pero no puedes. Quiero sostenerlos un poco más.

—… Esos niños no están respirando. Están muertos.

—Deja de bromear. Ambos están llorando, bien y fuerte.

—… ¡Entrégamelos, ya!

—-¡No! ¡No! ¡NOOOOOOOOO!

Todavía sosteniendo las dos cosas, Eve gritó y cayó en cuclillas.

—Eve…

Adam giró sobre sus talones y se dirigió al exterior de la habitación.

Allí encontró a Seth, fumando un cigarrillo, y le agarró de la solapa.

—Seth… ¡Desgraciado!

—Oye, ey, lo estás entendiendo todo mal… Hice mi trabajo al pie de la letra, ¿vale? Después de todo, era el mayor deseo de Miroku que nacieran esos gemelos. Naturalmente… también lo era para todo el mundo.

—Entonces, ¿por qué…?

—Fue un mortinato. Los niños murieron dentro del vientre de su madre mucho antes de nacer. … Eso es todo.

—…

Adam soltó a Seth y dejó caer su cabeza.

Seth comenzó a reírse en silencio, mirándolo con desprecio.

—… ¿Qué es tan gracioso?

Aunque agotado, Adam levantó la vista para mirar a Seth.

—Jaja, acéptalo. Es ridículo que te deprimas por esto. Verás, esos gemelos murieron… por tu culpa.

—¿Qué?

—Te pasaste de la raya. ¿Estabas tan seguro de que las cosas saldrían según tus cálculos? … Si realmente pensabas eso, no eres un gran científico, después de todo.

—…

—Deberías avergonzarte de tu incompetencia. Y vivir arrepentido… Tranquilo, no le contaré a Miroku sobre lo que estabas planeando. A pesar de lo que pueda parecer, te tengo bastante aprecio, je je…

Seth se marchó, soltando una risa ahogada mientras se iba.

Capítulo 3 – Proyecto “Ma” –Adam–; Escena 15

Historial del Pecado Original, páginas 144-150

 

A medida que se acercaba la fecha prevista para el nacimiento, el estado mental de Eve comenzó a volverse más inestable.

Se enfadaba por aparentemente nada o, por el contrario, se echaba a reír de repente.

Un día, no dejó de temblar de miedo por algo. Al parecer, había soñado que la atacaba un oso.

Adam se preguntó si le había hecho beber demasiado Venom.

La droga de lavado de cerebro había sido diseñada originalmente por Seth.

Sin embargo, no podía consultarle al respecto… Y Seth no apareció desde que Eve se quedó embarazada, de todas formas.

Según los informes de la oficina de información, tampoco había vuelto a su casa.

«¿Se ha dado cuenta de que estoy intentando matarle…?»

Si fuera así, sería extremadamente peligroso.

Si se había dado cuenta de los planes de Adam, había un verdadero temor de que pudiera decirle algo a Miroku.

Si lo hacía, sería el fin.

Adam ordenó a la oficina de información que siguiera buscando a Seth y que vigilara a Miroku.

 

Pensando que le haría bien a su estado de ánimo, Adam decidió llevar a una Eve, de abdomen muy crecido por el embarazo, fuera del Instituto de Investigación.

—¿A dónde te gustaría ir? —le preguntó.

Eve declaró que le gustaría ver la costa oeste.

—Quiero conocer a tu madre. Tienes que presentarnos.

Ella debía de estar hablando de la ballena blanca-Catherine.

Adam no había vuelto a visitar esa costa desde que se convirtió en hijo adoptivo de Horus.

… ¿Estaría ella todavía allí?

 

Como carruaje automatizado que los llevaría hasta allí, Adam eligió uno que no temblaba mucho.

Cuando llegaron a la costa, vio que nada había cambiado desde entonces.

—Así que este lugar… es donde te abandonaron, eh —murmuró Eve, sin expresión.

Para ser exactos, este no fue el lugar donde Adam fue abandonado, sino el lugar donde había terminado después de ser arrojado al río.

Pero Adam se limitó a mirar el agua con Eve, sin molestarse en explicarlo.

Y luego la miró a su lado.

Volvió a pensar que era bastante bonita. No era una belleza refinada y metropolitana, pero, a la inversa, a Adam le gustaba su sencillez.

-Si tan solo él la hubiera conocido en otras circunstancias…

Como en un encuentro casual entre un hombre y una mujer, sin profecías ni planes…

… Adam sabía bien que no tenían sentido esas hipótesis.

Tenía que estar atento a la realidad.

Ella se convertiría pronto en la nueva reina.

Y Adam la utilizaría para gobernar Levianta detrás de escena.

—“Caín” y “Abel” —susurró Eve de repente.

—¿…?

—Serán los nombres de nuestros hijos, cuando nazcan.

Eve se acarició cariñosamente el vientre.

—¿Tienen algún significado esos nombres?

—¿Significado? No. No todos los nombres tienen que tener significado.

—Ya veo… Es cierto.

Volvió a contemplar el océano con ella, sin hacer más preguntas.

 

-Pasó algún tiempo, pero la ballena no llegó a asomar por la superficie del agua.

Justo cuando Adam estaba a punto de sugerir a Eve que volvieran…

—-Adam.

Escuchó una voz.

No había duda, pertenecía a Catherine.

—¿¡Catherine!? ¿Estás aquí? —gritó Adam, pero todavía no se veía ninguna figura por encima de las olas.

El agua seguía chapoteando tranquilamente.

—Hace tiempo que mi cuerpo físico se descompuso. Ahora me he vuelto en parte de este gran océano.

La voz parecía hablar directamente a la mente de Adam.

Ese día… Adam recordó que antes de que se separaran, le lanzó un arpón a Catherine.

—No puede ser… que tu herida de entonces…

—No fue eso. Iba a acabar así sí o sí por haberme alejado de la protección de Held.

Y entonces comenzó a contarle a Adam algunos datos sobre su verdadera identidad.

-Catherine era originalmente un espíritu del bosque nacido en un lago subterráneo del bosque de Held.

Al parecer, por aquel entonces era un pequeño pez, pero un día decidió rebelarse contra el dios del bosque Held y abandonar el bosque.

—A diferencia de los otros espíritus, yo todavía tenía recuerdos de mi vida pasada. Así que no pude evitar tener dudas sobre ser un espíritu.

—Por vida pasada, ¿te refieres a…?

—Los que crearon este mundo… Los que ustedes los humanos llaman dioses… Yo fui uno de los que les sirvieron.

—En este país se enseña que el único dios verdadero es Levia-Behemo, y que todos los demás son seres que pretenden ser dioses falsos, dioses malvados.

—Levia creó la mente de los humanos, y Behemo creó sus cuerpos. Esa es la verdad. En ese sentido, no te equivocarías al decir que Levia-Behemo es el dios de la humanidad. Pero… no sólo existen humanos en este mundo.

—…

—En el momento en que este mundo nació, los dioses terminaron su función. Así que ahora sólo tienen que seguir existiendo para velar por él… Al menos, eso es lo que piensa Held.

Pero Catherine no podía estar de acuerdo. Y por eso había huido del bosque, confiando su cuerpo a la corriente del río que salía del lago subterráneo y desembocaba en el océano.

—Para entonces mi cuerpo había crecido mucho más que su tamaño original, y me había transformado en una gran ballena. Me di cuenta de que eso fue resultado de mi búsqueda por un cambio. También podría llamarse castigo por haber ido en contra de la voluntad de Held.

—¿Castigo?

—Perdí mi inmortalidad. Una vez que mi cuerpo se descompusiera, me limitaría a vagar como un ser invisible, y no podría interactuar con el mundo como lo hice cuando te salvé.

—…

Eve miró a Adam con curiosidad.

—¿Está… tu madre aquí?

—… Sí. Pero no puedes verla. Se ha convertido en parte del océano.

Eve probablemente no podía oír la voz de Catherine.

Ella dijo una vez que podía sentir la presencia de los espíritus del bosque… Pero por otro lado, también dijo que no podía hablar con ellos.

—¿Quién es ella? —preguntó Catherine.

—Ella es-Eve es mi… esposa —respondió Adam.

—Oh… Me alegro. —El tono de voz de Catherine sonaba más feliz—. Entonces… ¿qué ocurre con el hombre que te sacó de aquí?

—Mi pa- Horus está muerto.

—… Era un ser muy peligroso. Si dices que ya no está cerca de ti… entonces me puedo quedar tranquila, al menos.

—Sobre lo de entonces… Lo siento. Era sólo un niño, demasiado joven como para tomar decisiones acertadas.

—No te preocupes. Pensando en ello ahora, mantenerte aquí como estabas probablemente te habría hecho igual de infeliz.

—…

Adam inclinó lentamente la cabeza hacia el mar.

—-Gracias —dijo, con la voz llena de emoción.