Capítulo 3 – Proyecto “Ma” –Adam–; Escena 4

Historia del Pecado Original, páginas 102-103

 

Adam fue, efectivamente, engañado por Horus.

Incluso después de ir a las Doce Capitales Reales, no pudo reunirse con su verdadera madre.

—Aún no puedes ir. Tu madre tiene un cargo muy importante, y hay circunstancias que se interponen.

Tras esa explicación, Adam acabó viviendo en el Instituto de Investigación Real con Horus durante un corto periodo de tiempo.

Y así pasaron varios días… y varias semanas… y luego varios meses, y antes de que se diera cuenta las conversaciones sobre su madre se volvieron vagas y nebulosas, y Adam acabó convirtiéndose en el hijo adoptivo de Horus.

—No puedo permitir que te reúnas con tu madre tal y como estás ahora. Tendrás que estudiar para ser mucho más refinado… Más noble.

Así era como hablaba de él.

No era sólo por ser un niño que Adam creía fácilmente todo eso.

Dejando de lado todo lo demás, Horus era un hombre muy persuasivo. Si no hubiera sido un científico, probablemente habría tenido mucho éxito asumiendo la estafa como profesión.

Por otro lado, no había forma posible de alagar los métodos del solitario Horus para criar a un niño.

De vez en cuando, Adam se sentía menos un ser humano y más como simple ganado.

Ya no le preocupaba el hambre o el frío, y a través de las enseñanzas de Horus llegó a aprender grandes conocimientos.

Pero a través de eso también pudo comprender con mayor profundidad la disparidad de experiencias entre él y otras personas.

Los que vivían en las Doce Capitales Reales llevaban una vida acomodada gracias a las herramientas del legado.

Lo único que recibió Adam como ropa fue una simple bata blanca de científico, sin ningún adorno, y comía lo mismo todos los días: sólidos insípidos cuyo color ni siquiera podía distinguir.

Sólo se le permitía salir al exterior durante una hora al día, y eso era para comprar cosas bajo la dirección de Horus. Después, sólo se le hacía estudiar, dentro del instituto.

No iba a morir.

Pero, ¿se podía llamar a eso «vivir»?

Cada día esa pregunta daba vueltas en su mente.

 

—¿Puedo conocer a mi madre?

Cuando creció, Adam le hacía cada vez más esa pregunta a Horus.

Pero la simple respuesta que recibía era siempre la misma.

—Aún no.

Para entonces, Horus había adelgazado mucho más que cuando se conocieron, y parecía tener mala salud.

Ya casi no realizaba sus propias investigaciones, sino que confiaba la mayor parte de ellas a sus aprendices.

Y para entonces, Adam ayudaba en el instituto junto a esos aprendices.

Capítulo 3 – Proyecto “Ma” –Adam–; Escena 3

Historia del Pecado Original, páginas 99-101

 

Cuando un hombre apareció ante él, Adam intentó intimidarlo con un arpón hecho a mano.

—¡Sal de aquí, ahora!

Porque Adam sabía por experiencia que el tipo de personas que se acercaban a la destartalada vivienda de un huérfano eran principalmente bandidos o algún tipo de mendigo.

Pero el hombre de las gafas no mostró ninguna señal de movimiento, incluso cuando la punta del arpón se dirigió hacia él.

—Qué chico tan obstinado eres —dijo con una sonrisa simplista en el rostro—. Tranquilo. No tengo intención de robarte nada en absoluto.

Mirando más de cerca, vio que el hombre llevaba ropa de obvia alta calidad, y no parecía llevar ningún arma encima.

—… Entonces, ¿qué quieres? ¿Quién eres?

Todavía en guardia, Adam bajó su arma.

—Me llamo Horus Solntse. Soy el mejor científico de este país.

—¿Un científico? ¿Qué quiere un científico de mí?

—He venido a adoptarte. Bajo… órdenes de tu madre.

—¿Mi… Mi madre? —Adam se quedó claramente sorprendido cuando estas palabras llegaron a sus oídos—. ¿Yo… tengo una madre? ¿Mi madre está viva?

—Sí, por supuesto. Te ha estado buscando todo este tiempo preocupada por ti, Adam, muchacho.

—¿Dónde está mi madre? ¿Dónde está?

—En las Doce Capitales Reales. No está tan lejos de aquí. Te llevaré allí ahora.

—¡S-sí!

El joven Adam se dejó llevar por el engatusamiento de Horus y aceptó de buen grado ir con él.

Pero en ese momento…

Una enorme ballena blanca apareció de repente sobre la superficie del océano.

Era la ballena Catherine, que había sido la sustituta materna de Adam.

—-No debes ir con ese hombre, Adam —le dijo Catherine—. Está mintiendo. No tiene intención de llevarte con tu madre.

Adam volvió a agitarse ante esas palabras.

Catherine siempre había aceptado todo lo que Adam decía.

Hasta ese momento nunca había puesto ninguna objeción a sus acciones.

Entonces, ¿por qué…?

—Te estás engañando, Adam —dijo fríamente Horus—. Esa cosa es una criatura malvada. La ballena es… un familiar de Held.

—¿Held?

—Un dios malvado que vive en el bosque. Intenta apoderarse de ti y sumir tu alma en la oscuridad.

—¿Es eso… cierto, Catherine? —le preguntó Adam a la ballena.

—… Es cierto que una vez fui un pequeño pez que vivía en un lago subterráneo en el Bosque de Held. Pero…

—¡Me has engañado!

Adan lanzó el arpón que llevaba a Catherine.

La punta se clavó en la frente de la ballena, que soltó un grito de dolor.

—Ough… Por favor, cálmate, Adam. Yo-

—¡Es verdad! ¡Es realmente obvio si lo pienso! ¡Una ballena no podría ser mi madre!

—…

Adam había perdido la cabeza al revelársele la localización de su verdadera madre.

Y por eso quizás ya no era capaz de tomar decisiones acertadas.

Tras echar una última mirada de reojo a Catherine, que se había quedado callada, Adam acabó yendo a las Doce Capitales Reales con Horus.

Capítulo 3 – Proyecto “Ma” –Adam–; Escena 2

Historia del Pecado Original, páginas 95-98

 

Los sentimientos que brotaron dentro del joven Adam desde pequeño…

Fueron el «aislamiento”-

Y la «ira» al mundo.

 

Era un huérfano abandonado.

Un bebé que había sido arrojado a la costa y que, sin duda, debería haber terminado su muy breve vida sin ser encontrado por nadie.

Pero, como para equilibrar sus cuentas, algo de buena suerte cayó sobre el desafortunado Adam.

Una ballena blanca que apareció en esa costa lo recogió en su boca y lo llevó a un puerto pesquero cercano.

Gracias a ello fue descubierto por un pescador, y pudo evitar la muerte por poco.

 

Ni siquiera estaba seguro de si Adam era su verdadero nombre o no.

Al parecer, cuando el pescador lo encontró, él estaba agarrado a una pequeña botella transparente.

El pergamino que estaba dentro de esa botella sólo tenía esto escrito:

 

Adam Moonlit.

 

El pescador llegó a la conclusión de que ese debía ser el nombre del bebé.

 

… Adam pudo tener una vida tranquila hasta los cinco años.

Él mismo no tenía muchos recuerdos de esa época.

Sólo que una noche no pudo dormir por la fuerte lluvia que oía fuera de su casa.

Y, de repente, una enorme cantidad de agua de mar inundaba la casa.  Llegó a la conclusión de que era agua de mar porque estaba salada.

Sin poder resistirse, Adam fue arrastrado y, antes de darse cuenta, quedó sepultado entre los escombros.

Lo que Adam vio cuando finalmente logró arrastrarse para salir…

Fueron edificios destruidos por un tsunami…

Y pilas de cadáveres.

 

Aunque no tenía parientes, Adam tenía que seguir viviendo de alguna manera.

Evitaba el hambre comiendo pescado podrido que llegaba a la orilla, y utilizó los escombros para construir un tosco refugio.

De vez en cuando, la ballena blanca aparecía en la costa. Adam no sabía en absoluto que esa ballena le había salvado alguna vez, pero al menos su gran cuerpo y sus ojos venían a calmar su soledad.

Finalmente Adam intentó hablar con esa ballena blanca que se mostraba ante él.

—¿Cuál es… tu nombre?

Naturalmente, una ballena no podía responder a la pregunta de un humano.

… Pero a los oídos de Adam-

Estaba convencido de que podía escuchar la voz de esa ballena.

—… Ya veo…  Así que te llamas “Catherine”.

Tal vez eso era sólo una alucinación auditiva provocada por el aislamiento de Adam.

Aun así, siguió hablando con Catherine, y al hacerlo, llegó a conectar con ella como su «familia».

—Oye, madre, mira esto.

—Tenía esta botella cuando me encontraron.

—Es tan clara… Es realmente bonita.

—Igual que tus ojos, madre.

—… Oye, madre.

—¿Por qué «vivir» es tan doloroso?

—¿Por qué nadie ha venido a salvarme?

—¿Por qué el mundo me abandonó?

—¿Por qué…?

—¿Por qué…?

—¿Por qué…?

 

Al no conocer a su verdadera madre, el niño obtuvo algo de sosiego al considerar a un animal inhumano como ella.

Pero incluso si él era uno de los hijos de los dioses-

Una vez que cayó en este mundo decadente, su corazón comenzó a pudrirse y contaminarse.

Capítulo 2 – Proyecto “Ma” –Eve–; Escena 13

Historia del Pecado Original, páginas 91-94

 

La que se convirtiera en reina necesitaba mantener su pureza.

-Entonces, ¿cómo es que podía dar a luz a los «Gemelos de Dios»?

Es porque tenían los métodos para resolver esa contradicción que el Instituto de Investigación Real era la institución con más posibilidades de éxito en el Proyecto «Ma».

Adam le susurró suavemente a Eve mientras ésta yacía en un duro lecho:

—No tienes nada que temer.

Eve sabía que no podía confiar del todo en sus palabras.

Era inteligente y, aunque un poco susceptible, también era cariñoso… Y a veces mentía.

Al final, Eve había decidido no presionarle más sobre si realmente no había sabido nada sobre la prueba de la reina.

«Sólo quiero creerle.

Que nunca me enviaría a esa prueba sabiendo que sería peligrosa.

Tal vez tengo miedo de que si esos sentimientos desaparecen resulte en el fin de nuestra relación.

Soy una mujer tonta.

Aun así, seguiré creyendo.

Y juro en mi corazón que seguiré amándolo».

-Adam besó a Eve.

—Eve. Después de esto te convertirás en… la madre de los dioses.

—… Sí.

—… El Templo de Levianta. Dentro de ese lugar, donde recibiste la prueba, yace un enorme artefacto.

Todavía tumbada, Eve negó con la cabeza.

—Lo único que había allí eran paredes de cristal. Y la reina, sola.

—La “Sala de Cristal” es sólo una parte del templo… También hay un enorme espacio debajo.

Eve no le preguntó cómo es que sabía eso.

—Ya veo… ¿Qué hay ahí dentro?

—El legado oscuro… un enorme objeto blanco con forma de pluma estilográfica llamado «Pecado». Dentro… descansa el dios dragón Levia-Behemo.

—El lugar de descanso de los dioses… ¿Por qué lo llamas “legado oscuro”?

—El poder de los dioses es grande. Podría salvar el mundo o, por el contrario, destruirlo. Los dioses intentan renacer en este mundo para evitar que su propio poder se desborde. El método para hacerlo nos fue transmitido a través de la reina, su profeta.

—Entonces… ¿Lo que estamos haciendo ahora está de acuerdo con la “voz de los dioses”?

—Efectivamente. Y los dioses saben que el Instituto de Investigación Real es el único lugar que tiene los medios para llevarlo a cabo. Por eso el jefe del Senado nos ha confiado el Proyecto “Ma”.

—Y las únicas personas que lo saben son…

—Los miembros del senado, yo mismo y Seth, como investigadores, y Gammon, nuestro guardaespaldas.

Adam sacó un dispositivo cilíndrico con una aguja unida a él y lo sostuvo en su mano.

En el interior del cilindro de cristal había un líquido débilmente turbio.

—Esta “Semilla de Dios” fue extraída de “Pecado”… Es parte del cuerpo de los dioses. Una vez que te lo inyectemos, quedarás embarazada de los “Gemelos de Dios”.

—…

—¿Estás nerviosa?

—Sí… Pero también estoy emocionada.

—Sí, si todo va bien te convertirás en reina.

—No, no es por eso.

—¿…?

—Verás, yo… vi… dentro de la “voz de los dioses”… a los gemelos que daré a luz. —Eve sonrió—. Son adorables… Estoy muy emocionada por ver el día en que pueda reunirme con ellos… con mis hijos.

—Ja, ja, aún no estás embarazada pero ya pareces una madre.

—¿Eso crees?

Adam le devolvió la sonrisa.

Poco a poco se fue adormeciendo al contemplar su rostro, y Eve cerró lentamente los ojos.

—¿Está haciendo efecto la medicina? Entonces empezaremos en breve… Duerme un rato. Cuando vuelvas a despertar, todo habrá terminado.

—…

—… Descansa tranquila, mi princesa del sueño.

Ahí la conciencia de Eve se desvaneció-

 

Cuando todo termine, tengamos una ceremonia de matrimonio.

En nuestro bosque favorito, el Bosque de Held.