Kyouko se sentó en el despacho del director y bostezó ampliamente. Este edificio de apartamentos no era más grande e incluso estaba menos ocupado que antes. Una vez que terminó todas sus tareas de limpieza, no había nada más que hacer que sentarse en la oficina del gerente.
Pero hoy no estaba perdiendo el tiempo, porque tenía una visita en camino. Esta visita llegaría en cualquier momento…
—Disculpe. —La cara de una chica con gafas se asomó por la ventana del despacho.
—Oh, justo a tiempo —dijo Kyouko.
—… Hola —dijo la chica.
—Perdona que te ocupe el sábado con esto. Entra; la puerta está justo ahí.
A Kyouko le pareció que Itsuki había cumplido con sus deberes de escriba sin mucho problema. Sin embargo, seguía interesada en los detalles de cómo habían resuelto el conflicto, así que había decidido preguntarle a Mana ella misma.
—Encantada de conocerte —dijo Kyouko, sosteniendo una tetera mientras se presentaba.
En contraste con la brillante y feliz Kyouko, Mana parecía extremadamente incómoda.
—Um… —dijo—. Estoy… realmente arrepentida de todo esto.
—¿Por qué te disculpas? —preguntó Kyouko.
—… He causado tantos problemas a Itsuki y a todos los demás…
—No te preocupes tanto por eso. Quiero decir, estabas controlada por un espectro y todo eso —dijo Kyouko mientras servía té en una taza para Mana.
—… No sé si fue realmente así.
—¿Hmm?
—Es menos que me estuviera controlando y más como… bueno, como si fuera realmente yo todo el tiempo —admitió.
Kyouko guardó silencio.
Mana continuó:
—Elegí formar un contrato con el espectro en primer lugar… Quiero decir, encontré la oveja por accidente, pero…
Kyouko sacó unas galletas de arroz de su bolso y las colocó en un plato frente a ella.
—Mana, querida —dijo—, ¿cómo aprendiste sobre los espectros?
Mana no respondió.
—¿Es difícil hablar de ello? —preguntó Kyouko.
Mana bajó la mirada, en silencio.
—¿Supiste de ellos por tu madre? —dijo Kyouko.
Mana levantó la vista con un grito ahogado.
—¿Conoces a mi madre? —dijo.
—Comprobé tu apellido en la lista de la clase hace unos días. Me sonaba. Fui compañera de clase con ella en la escuela secundaria.
—¿Ah, sí…? Mi madre nunca me lo dijo directamente. Pero… ¿sabes sobre ese incidente en el que estuvo involucrada durante la escuela secundaria? Me enteré de los espectros cuando empecé a investigarlo.
Itsuki también había estado investigando en el Incidente del Escape de Meta. Pero en realidad, Kyouko no tenía nada que ver con ese evento en particular. Supuso que la madre de Mana tampoco había estado involucrada. Pero… unos meses después del incidente, se produjo otro incidente en la escuela secundaria, uno totalmente no registrado en libros y periódicos. Fue entonces cuando comenzó la batalla de Kayoko, Misaki y Kyouko contra el Demonio Clockwork.
—Así que… ¿conoces la Hora de Brujería? —preguntó Kyouko.
—¿Eh? ¿Qué es eso? —dijo Mana, mirando fijamente a Kyouko. Kyouko no creía que Mana estuviera fingiendo ignorancia. No debía saber tanto sobre el tema.
Originalmente, se suponía que esa llamada «Hora de Brujería» sólo ocurría una vez cada cien años. Sin embargo, sólo habían pasado veinte años desde la última. ¿Por qué había aparecido ahora otro Demonio Clockwork?
«Kayoko tampoco sabía por qué», pensó Kyouko. «Bueno, supongo que podría preguntarle a Masaki sobre esto. Después de todo, debería de volver a casa la semana que viene».
—Um… ¿podría preguntarte algo? —dijo Mana.
—Sí, ¿qué pasa?
—… ¿Acosaron a Itsuki en su antigua escuela?
El ceño de Kyouko se frunció.
—¿Dónde has oído eso? —preguntó.
—… De Haruto… —admitió Mana—. Dijo que Itsuki se cambió de escuela por un problema de acoso escolar… pero Itsuki dijo que eso no era cierto.
«… Ya veo. Así que esto es obra de Masaki», pensó Kyouko. «¡Oh, vaya bocachancla que es!»
Suspiró profundamente.
—… Se podría llamar acoso, pero era más complicado que eso. —Lentamente, comenzó a contar la historia—. Lo que ocurrió en la antigua escuela de Itsuki no fue un acoso violento. Todo el mundo optaba por ignorer a un chico o echarle encima todas las tareas de la clase… pero ninguno de los acosadores pretendía ser malo. “Es sólo una broma” o “es sólo un juego”, decían. Todos lo trataban con mucha ligereza.
Mana se quedó en silencio.
Kyouko continuó:
—Pero el que recibía ese trato pensaba de forma muy diferente. Un día, el chico que sufría ese acoso se abalanzó sobre un compañero de clase. Durante esa pelea, rompieron una ventana del aula… algunos alumnos resultaron heridos, y toda la situación salió a la luz. La escuela me llamó, y… bueno, fue un gran problema.
—Oh… —dijo Mana.
—Mana. —Kyouko tomó la mano de Mana—. ¿Quieres… ser amiga de Itsuki por mí?
—… ¿Crees que me perdonará?
—Sí, claro que lo hará. Está bien. Pero si alguna vez te hace algo malo… quiero que vengas a decírmelo enseguida.
—De acuerdo —dijo ella—. Lo haré.
Una vez terminada la conversación, Mana empezó a marcharse, pero Kyouko la detuvo.
—¿Tienes un momento, Mana? vle preguntó.
—¿Eh? —dijo Mana.
—Hay una cosa más que me gustaría preguntarte.
—¿Qué es?
—¿Todavía tienes la historia que Itsuki escribió para ti? —preguntó Kyouko.
—Sí —dijo Mana, sacando un pequeño amuleto para mostrárselo—. Lo puse aquí.
—Ya veo… bueno, como madre, me interesa saber qué escribió mi hijo, ya sabes.
Pero Mana sólo soltó una risita:
—Es un secreto —dijo.
—¿Y eso por qué? —preguntó Kyouko.
—Porque Itsuki lo escribió sólo para mí.
—… ¿Oh? —Kyouko se rió suavemente, pero luego sus ojos se entrecerraron ligeramente—. Pero… ¿no es un amuleto para buscar pareja el que tienes~?
La cara de Mana se puso roja a una velocidad increíble.
—Uh, um… —dijo ella—, -Bueno, ya sabes, era sólo, algo que tenía, tirado por la casa.
—¿En serio? —dijo sarcásticamente Kyouko.
—… Uh, um, ¡tengo que irme! Adiós.
Kyouko sonrió mientras miraba a Mana alejarse hasta que ésta se perdió de vista.
Cuando Mana se fue, Kyouko soltó otro enorme suspiro.
«… Realmente soy una adulta penosa, ¿eh?», pensó para sí misma. «Engañar a Mana no es algo malo, pero es mentir. Bueno, no exactamente mentir, pero… es lo mismo».
Recordó la vez que la llamaron a la sala de profesores de la antigua escuela de Itsuki.
Se disculpaba profundamente-
Mientras levantaba la cabeza y escuchaba…
La voz enfadada de la madre del niño acosado.
Kyouko se enfrentó al archivo secreto. Desbloqueó la puerta y entró.
Rahab la saludó con un «Vaya, vaya, cómo está usted». Gilles también la reconoció en silencio. Por el sonido de la respiración de Vlad, pudo comprobar que dormía plácidamente.
—Kyouko… —dijo Rahab—. Parece que estás con el ánimo bastante bajo.
—… ¿Puedo quejarme contigo como lo hacía antes, Rahab? —preguntó Kyouko.
—Sí, me encantaría- pero antes de eso, me gustaría ofrecer mis disculpas por un asunto.
Kyouko parecía confundida.
Rahab continuó:
—Me temo que al no aprobar la historia de Itsuki… le causé algunas dificultades innecesarias.
—Pero eso es… —Kyouko comenzó a hablar, antes de darse cuenta del razonamiento de Rahab—. ¿No querías que Itsuki fuera escriba?
—… Sí —dijo Rahab—. Como no tenía el permiso de su madre –tu permiso-.
—Entiendes el corazón de una madre, Rahab. Pero si no fuera por Itsuki… tendríamos que lidiar con Masaki.
Rahab se rió.
—Ahora, con gusto escucharé tus quejas. Un demonio tiene tiempo de sobra, después de todo.
Gilles fingió un bostezo.
—Esta es mi señal para echarme una siestecita también, creo —dijo—. No quisiera entrometerme en toda esta charla femenina. —Murmurando lentamente, se acomodó en el suelo para dormir.
A medida que pasa el tiempo, los autores cambian, pero la historia continua.
Eso será cierto mientras existan escritores.
Incluso suponiendo que se trate del mismo cuento, si el autor es diferente, el contenido de la historia también cambia.
Al fin y al cabo, el mundo que uno ve es diferente del que ven los demás.

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