Capítulo 16-El Demonio Crepuscular y la Reina Falsa

Cuando Itsuki rompió su contrato durante las vacaciones de verano, había escrito una historia para si mismo. Su tío le dijo que estaba bien hacerlo, y los demonios también reaccionaron favorablemente.

Pero esta vez no era el caso. Necesitaba una historia que hiciera feliz a Mana. Una historia por su bien. No sólo era necesario que el tema coincidiera con sus preferencias, sino que también tenía que pensar en sus sentimientos.

El mundo que veía Mana era probablemente diferente al que veía Itsuki.

«Pero una cosa es segura», pensó Itsuki. «No somos completamente diferentes. Mana es como yo era entonces… »

Tsugumi le llamó esa noche. Para su sorpresa, una vez que llegó la hora de la salida de la escuela, todos volvieron a sus cabales y se fueron a casa como de costumbre. Supuso que hasta que el poder de Mana… o, técnicamente hablando, del espectro se hiciera más fuerte, querían mantener la apariencia de normalidad para evitar causar demasiado alboroto en el mundo exterior. Pero incluso sabiendo esto, ella e Itsuki necesitaban cortar el control del espectro sobre Mana lo antes posible.

Itsuki necesitó una noche y cuatro hojas de papel de Yukina Zuna para escribir su nueva historia. Historia en mano, Itsuki entró en la escuela.

Un joven se encontraba a la sombra de la puerta de la escuela observando la figura de Itsuki que se retiraba. Un pequeño cuervo revoloteaba sobre su hombro.

—El chico tiene una nueva historia —graznó el cuervo.

El hombre no pareció sorprenderse lo más mínimo al ver un cuervo que hablaba.

—Así es —convino.

—Pero sigue siendo un niño, ¿no? Y difícilmente uno confiable.

—¿Puede un cuervo ser el juez de eso?

—¿Qué quieres decir, Koumori*? —preguntó el cuervo.

—No lo sé —dijo Koumori—. Mira, sólo soy un simple dependiente de una juguetería.

El cuervo se rió.

—¿Lo eres ahora?

—… Bueno, ya debería estar en camino. Voy a hacer mi trabajo de juguetero, ya sabes. —Siguiendo a Itsuki, se dirigió al edificio de la escuela.

Tras reunirse con Tsugumi y Tomozou, Itsuki se paró frente al aula 5-3 y respiró profundamente.

—Bueno… ¿entramos? —preguntó Tsugumi. Itsuki asintió en silencio como respuesta. Abrió la puerta y entró.

El aula estaba prácticamente igual que ayer, con los chicos aún rodeando a Mana.

—Aquí tiene, Su Majestad. Diga “aah” —dijo Mitsugu, llevando un tenedor con una rodaja de manzana a la boca de Mana. La oveja del escritorio de Mana observaba los acontecimientos con aparente diversión.

—¿No es un poco pronto para comer? —preguntó Tsugumi.

Mana se tomó con calma el comentario sarcástico de Tsugumi.

—Una reina no tiene necesidad de cumplir un horario —dijo.

¿Acaso el contrato con el espectro había cambiado incluso su personalidad? O tal vez ésta era la verdadera Mana desde el principio, se preguntó Itsuki.

Todavía en silencio, Itsuki presentó a Mana el papel con su historia escrita.

Levantando la voz como si estuviera exasperada, dijo:

—¿Otra más? No sabes cuándo rendirte, Itsuki.

—Seguiré escribiéndolos hasta que los termines de leer.

—¿No sabes leer la situación? No me extraña que te hayan acosado.

Eso detuvo momentáneamente a Itsuki en su camino. Sin embargo, no tardó en murmurar:

—… Nunca me han acosado ni nada parecido.

—¿Te estás haciendo el tonto? Me enteré por Haruto de lo que ocurrió. —Haruto, de pie junto a Mana, hizo una mueca.

—Oh. Bueno, Haruto debe haber tenido un malentendido.

—… Esto me desagrada. Admite la verdad de una vez.

—¿Te alegrarias si lo hago? Si crees que soy igual que tú, ¿vendrias a compadecerte de mí, para que puedas regodearte en tu complejo de superioridad?

—… ¿Estás diciendo que me han acosado? —Mana jadeó.

—Al menos, eso es lo que me pareció a mí —dijo Itsuki—. Quizá no sea acoso directo, pero todo el mundo en la clase te evitaba sin ninguna razón real. Eso es innegablemente ac-

—¡No me están acosando! —gritó ella—. —… Es sólo que los niveles de espíritu de todos son demasiado bajos, por lo que no se acercan a mí.

—No piensas realmente eso, ¿verdad? Sólo no quieres admitirlo. Has huido de la realidad y has creado una imagen falsa en tu propia mente. El espectro se está aprovechando de eso.

Incluso Itsuki, en el fondo, se sorprendió de la facilidad con la que le salieron las palabras. No había planeado venir a decir esto.

 

—¡Te equivocas! —gritó Mana—. Deus me encontró. Esta es la felicidad que tomé para mí -¡oh, como sea! ¡Todos, desháganse de ellos!

A su señal, todos los chicos -Mitsugu, Kakeru y todos los demás- saltaron hacia Itsuki. Aunque estaban controlados por el espectro, los chicos no tenían ningún poder especial. Sin embargo, eran demasiados. Así, los chicos capturaron a Itsuki y lo inmovilizaron.

Itsuki dejó caer accidentalmente los papeles de Yukina Zuna. Extendió la mano para recogerlos, pero Mitsugu le agarró el brazo y le dio un puñetazo. Itsuki cerró los ojos instintivamente.

Pero el puño de Mitsugu no llegó a conectar con la mejilla de Itsuki. En cambio, Mitsugu gritó de dolor cuando Tomozu le mordió. Pero no – Tomozou no era su único atacante. Haruto tenía el brazo de Mitsugu atrapado también.

—¡Oye… no puedes ir tan lejos! —dijo Haruto, frunciendo el ceño a Mitsugu.

Tsugumi gritó:

—Haruto, ¿has vuelto en ti?

—No, se supone que todavía tengo que golpear a Itsuki, pero… no es que haya olvidado mi amor por Su Majestad… oh, pero ahora Tsugumi también me está mirando… —Haruto miró a Itsuki con desconcierto—. Oye, Itsuki… ¿qué debo hacer?

 

Itsuki terminó de recoger los papeles y se los dio a Haruto.

—Toma, ¿puedes dárselos a Hazuki de mi parte?

—Eh, claro… —Los cogió y se acercó a Mana. Ninguno de los chicos hizo un movimiento para detenerlo. Todos sabían lo fuerte que era Haruto.

—Su Majestad… —dijo—. Toma, es de Itsuki.

—… Hmm. —Mana lo cogió e inmediatamente intentó romperlo y tirarlo. Sin embargo, algo detuvo de repente su mano. Sus ojos se fijaron en la primera frase de la página. En silencio, dejó de intentar romper la historia y comenzó a leerla.

Al ver esto, la oveja se alarmó.

—Eh, Mana —baló—. ¿Qué estás haciendo? No deberías hacer eso. Deshazte de ella.

Mana no dejó de leer. Pasó la primera página y continuó con la segunda, seguida de la tercera.

—Ah… La historia… en la mente de Mana… se está reescribiendo… uuurgh —gimió la oveja.

Los chicos que estaban cerca no sabían qué hacer y sólo miraban, estupefactos, la escena que se desarrollaba ante ellos.

Entonces, en el momento en que Mana empezó a leer la cuarta página, la oveja soltó un agudo balido de incomodidad.

—Si hemos llegado a esto… —se lamentó—, … ¡entonces las reglas ya no importan! Para detener a este escriba… ¡Debo tomar las cosas en mis manos!

Un humo negro empezó a salir por los huecos de las partes del cuerpo de la oveja, formando lentamente un remolino negro. Marie saltó de la mochila de Itsuki.

—Esto es malo —murmuró, mirando el remolino.

 

—¿Qué está pasando? ¿No hay nada que puedas hacer? —preguntó.

—Itsuki… ayudarte fue mi plan desde el principio, pero no pensé que llegaría a ignorar las reglas. —El remolino comenzó a transformarse en una figura parecida a una persona—. Ni yo ni el familiar seremos capaces de derrotar esto.

—¡No puede ser! —gritó Itsuki—. Y eso que pensaba que lo había hecho muy bien.

La oveja gritó:

—¡Ahora os mostraré el verdadero poder de un Demonio Clockwork!

El remolino adoptó la forma de una persona, y una luz púrpura comenzó a brillar por todo su cuerpo cuando…

—Bien, ya es suficiente.

De repente, un joven que había entrado en la habitación recogió el juguete de la oveja. En el mismo momento, el humo negro desapareció.

—No deberías romper las reglas —reprendió—. Los que están por encima de mí no pueden permitirlo, ya lo sabes. —A continuación, el joven miró en dirección a Mana—. Parece que casi has terminado de leer tu historia, ¿eh?

—¿Ah? —balbuceó ella, mirándolo con desconcierto—. ¿No es usted el hombre de la juguetería? ¿Qué está haciendo aquí?

—¿No querías devolver este juguete?

—… S-sí.

—Pero fue comprado con el dinero de ese abogado. Sin embargo, esta mañana, ese dinero se escapó a alguna parte. Apuesto a que volvió a casa con su dueño, ¿no crees?

—Yo… supongo que sí.

—Bueno, ahora que se ha devuelto, sólo queda devolver el juguete —dijo.

 

—Eso es… —Se detuvo. Con los ojos bajos, murmuró—: Está bien, lo devolveré.

—Gracias. Bueno, será mejor que me vaya. Dale recuerdos a tu madre. —El joven de la juguetería salió del aula llevando la oveja inmóvil. Itsuki y los demás no pudieron hacer otra cosa que quedarse mirando, sin entender la escena que acababa de desarrollarse ante ellos.

El cuervo reapareció una vez que el joven salió del edificio.

—… Oye, oye —graznó—, ¿por qué has ayudado al escriba?.

El joven respondió:

—No era mi intención. Pero ya sabes, no hay nada más importante que seguir las reglas.

—Siempre has sido muy terco con eso —refunfuñó el cuervo.

—Bueno, no hay mal que por bien no venga, ¿no? Después de todo, el Crepúsculo no ha hecho más que empezar… el verdadero acontecimiento viene después.

—Eso esperamos.

Aunque todavía era media mañana, el cielo estaba al rojo del atardecer. Con ese telón de fondo, Koumori y el cuervo se alejaron hacia un destino desconocido.

*Koumori, en katakana, es murcielago. Escrito en kanji, es «Dios del Bosque».

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