Capítulo 13-El Demonio Crepuscular y la Reina Falsa

Una pesada sensación de pesadumbre se cernía sobre el coche durante el trayecto a casa.

La madre de Itsuki estaba claramente decepcionada.

Parecía haber esperado que Kayoko les dijera alguna forma de resolver la situación sin poner a Itsuki en peligro.

—Supongo que ahora depende de mí —dijo Itsuki. Una pila de papeles ligeramente amarillentos que había recibido de Kayoko se posaba en su rodilla.

—Eso es lo que dijo Kayoko, pero yo no me apresuraría a sacar conclusiones —dijo su madre. Mantuvo la vista en la carretera mientras continuaba hablando—: También podemos esperar hasta que Masaki vuelva y entonces idear otra forma de solucionar esto.

—Pero dijo que el tío Masaki ya no es un escriba… así que incluso cuando vuelva, no podrá hacer nada.

Además, Itsuki pensaba que no tenían tanto tiempo que perder.

Si ignoraban a Mana y su situación durante unos días, no creía que el espectro fuera tan poderoso como para poner la vida de alguien en peligro o algo parecido. Lo único que podría pasar es que las relaciones personales de la clase, o incluso de toda la escuela, se complicaran mucho.

La cuestión era… ¿qué pasaría con la propia Mana?

La desgracia caía inevitablemente sobre todos los contratistas. Itsuki había sido testigo de ello el verano pasado.

Kayoko había dicho que contratar a un espectro no era tan diferente de hacerlo con un demonio. Pero la diferencia estaba en el grado de infortunio.

Los contratistas de demonios fundamentalmente no podían morir.

Pero, ¿era lo mismo para los contratistas de espectros…? Ni siquiera Kayoko podía asegurarlo.

Tsugumi habló:

—Um… Voy a ver si puedo localizar a papá para pedirle ayuda.

—… ¿Tu padre no está en casa ahora mismo? —preguntó la madre de Itsuki.

—Está trabajando fuera del país… pero tengo su número de teléfono. Según lo que dijo Kayoko, papá podría derrotar al espectro. Si viene a casa de inmediato…

—Creo que eso podría ser difícil.

—¿Eh?

—Creo que… Asuma probablemente ya no quiere tener nada que ver con los espectros.

Tsugumi, mordiéndose el labio, dejó caer su cabeza en pesadumbre.

—… Probablemente sabes por qué vdijo la madre de Itsuki.

—Sí… Tengo un par de ideas. Como lo de Tomozou…

Las dos se quedaron en silencio.

Itsuki no había participado en la conversación y, sinceramente, no entendía muy bien de qué estaban hablando.

Pero no podía preguntarle más a Tsugumi.

Era una de esas cosas de las que no quería hablar con nadie más, algo que debía mantener en secreto.

Itsuki también tenía secretos de ese tipo.

Dejaron a Tsugumi un poco más allá de la casa de Itsuki.

La madre de Itsuki se había ofrecido a llevarla a casa, pero Tsugumi se había negado amablemente.

Plegó a Tomozou y lo guardó en su bolso.

—Nos vemos mañana en la escuela —le dijo a Itsuki con un gesto de la mano. Luego sus ojos se posaron en los papeles que llevaba—. ¿Cuánto crees que durará la historia?

—… No lo sé. Pero la escribiré tan rápido como pueda. Kayoko dijo que incluso una historia corta está bien.

—Si hay algo que Tomozou y yo podamos hacer, avísanos… No tienes que hacer esto solo, ya sabes.

—De acuerdo.

Mientras Itsuki acompañaba a Tsugumi en su camino hacia el crepúsculo, lanzó un tranquilo suspiro.

Más tarde, esa misma noche, se sentó en su escritorio y comenzó a escribir la historia.

Kayoko le había dado ese raro papel y le había dicho: «Te será útil». También le dijo que se llamaba Papel Yukina Zuna.

Marie se sentó a su lado, riendo satisfecha.

—Parece que nos espera una aventura, ¿eh?

—… Creo que probablemente eres la única que está emocionada por esto —dijo Itsuki.

—Soy consciente. Por eso no dije nada en el coche. … Aun así, esto es un golpe de buena suerte para mí. Mientras esto dure, no tendré que volver a ese pequeño y estrecho archivo.

—Ya… veo.

Itsuki necesitaba la ayuda de Marie para manifestar sus poderes de escriba.

—Por cierto… ¿qué tipo de historia estás escribiendo? —preguntó Marie.

Itsuki levantó la vista del papel y respondió:

—Es algo parecido a lo que escribí el verano pasado. Tiene demonios.

—Escribes de lo que sabes, ¿eh? Nunca conseguirás más fans si no te diversificas, si no te mueves un poco.

—Eso no importa. De todos modos, esto no está pensado para que lo lea todo el mundo.

De hecho, sólo tenía un público en mente.

Sí, esta era una historia para Mana.

Por lo tanto, eligió escribir sobre algo que sabía que a ella le gustaría.

Capítulo 12-El Demonio Crepuscular y la Reina Falsa

Kayoko vivía a una hora en coche de la casa de Itsuki. Su casa estaba en Maruo, una ciudad de la siguiente prefectura.

La madre de Itsuki conducía. Tenía el carné, pero no conducía muy a menudo. Hoy el padre de Itsuki tenía el día libre en el trabajo, así que ella le pidió prestado el coche, pero no estaba familiarizada con él. Su forma de conducir era un poco peligrosa.

—No pasa nada —dijo a los niños en el asiento trasero, que sudaban ligeramente—. Soy una conductora confiable.

El cachorro que se extendía en el regazo de Tsugumi murmuró para sí mismo:

—Jojojo, esperemos que sea así.

Bueno, tal vez no era un «cachorro». Hablando con propiedad, era un lobo de papel. Era el familiar de Tsugumi, Tomozou.

Ahora que ya no tenía un contrato con Marie, Itsuki ya no podía ver a Tomozou, así que Tsugumi había usado su rapidez mental y había hecho ese cuerpo de lobo de papel para que lo usara Tomozou.

—Lo has hecho muy bien, Tsugumi —dijo Itsuki.

 

Tsugumi contestó un poco avergonzada:

—Es otra técnica de hechicería. La gente tiene un miedo irracional a lo que no puede ver, ya sabes. Por eso los hechiceros necesitamos estas prácticas formas para mostrar a la gente nuestros familiares.

—Oh, vaya… —Itsuki estaba impresionado. Le hizo una ligera reverencia—. Siento haberte metido en este lío.

—No me importa. También es mi escuela, y además, yo también estoy interesada en este tipo de cosas. Conocer más sobre esos Demonios Clockwork… y conocer a esa Kayoko Sudou también.

Desde que Kayoko y el tío Masaki se divorciaron, ya no se la llamaba como Tokitou, sino que había vuelto a su nombre de soltera.

—Kayoko Sudou… —Tsugumi continuó—. Ese nombre me resultaba familiar, y anoche descubrí por qué. Es la presidenta de una empresa de IT.

—¿Qué significa IT…?

—En pocas palabras, es una empresa que se ocupa de las tecnologías de la comunicación, como Internet y esas cosas. La empresa de mi padre trabaja a veces con la suya. He oído que participaron en el desarrollo de Master of the Demons.

Tal vez los conocimientos tecnológicos de Haruto se debían a la influencia de su madre.

… Pero no, tal vez eso no tenía nada que ver.

Haruto y Kayoko vivían separados, y la madre de Itsuki sólo hablaba con ella de vez en cuando. De hecho, la madre de Itsuki se había enterado de los sucesos del verano pasado a través de una de sus conversaciones con Kayoko.

… La cuestión era, o eso se preguntaba él en ese momento, ¿cómo sabía Kayoko sobre todo esto siendo que ella vivía tan lejos?

Ella le había preguntado a Itsuki la noche anterior, y él le contest así:

—¿Kayoko…? Creo que Haruto habla con ella por Internet.

Resultó que Haruto había notado una presencia demoníaca que rodeaba a Itsuki y utilizó su alias online «Leon» para pedir consejo a la especialista en demonios «Elluka».

Esa Elluka no era otra que la propia madre de Haruto, es decir, Kayoko.

Y así es como su madre se enteró de lo que estaba tramando, pensó Itsuki. Haruto confía en su madre más que en nadie, así que fue a pedirle consejo, pero no pensó que el secreto llegaría a la madre de Itsuk. La red de información que tienen las madres es increíble.

Itsuki se dio cuenta una vez más de lo difícil que era seguir ocultando secretos a sus padres.

… Después de todo, ocultar secretos fue lo que le hizo cambiar de escuela.

Llegaron a la casa de Kayoko… bueno, no, llegaron a su oficina.

Las palabras «Maruo Thread Communications» estaban escritas sobre la entrada en letras enormes.

La madre de Itsuki aparcó el coche y todos salieron.

—¿Todos listos, chicos?

—Sí.

—Ajá.

—Jojo, efectivamente.

—¡Sí!

«… ¿Eh?

… ¿Acaba de responder una persona más?»

Itsuki miró a su alrededor.

Se suponía que había tres humanos y un familiar en este viaje.

Itsuki…

Tsugumi…

La madre de Itsuki…

Tomozou…

Y… ¡¿Marie?!

—¡¿Qué estás haciendo aquí?! —Itsuki gritó en el momento en que se dio cuenta de que Marie estaba montada en su hombro.

—¿Hay algún problema con mi presencia? —preguntó ella.

—¡Sí! ¡Uno enorme! No puedes salir del archivo así como así.

—Mi sello ha perdido su poder… y por tanto el mundo exterior no tiene por qué estar vetado para mí.

 

—Pero… No importa, ¿cómo has llegado hasta aquí?

Ella se rió.

—Eso… es un secreto.

Pero la madre de Itsuki se dio cuenta.

—Te has arrastrado por los conductos de aire, ¿no?

—Una buena suposición, como esperaría de ti, Kyouko.

—Déjame darle la vuelta: Eso es lo que esperaría de un ratón.

—¡No soy un ratón! Soy un hámster.

Ahora que lo pienso, Itsuki tampoco había averiguado cómo salió del archivo justo después de conocerla.

Bueno, ese misterio ya estaba resuelto, pero en cualquier caso, ahora no podían devolverla exactamente. No tenían más remedio que llevarla con ellos.

El grupo entró en una oficina del tercer piso y se sentó en un gran sofá para esperar a Kayoko.

Al cabo de unos minutos, entró una mujer esbelta y elegante vestida con un kimono.

—Me disculpo por haberles dejado esperando.

—No, no… Nosotros sentimos interrumpirle en medio de su ajetreada jornada laboral.

—Es domingo, así que esperaba tomarme el día libre… pero el deber me llama.

Después de intercambiar estas galanterías con la madre de Itsuki, la mujer se dirigió a los niños.

—Es un placer conoceros a los dos. Me llamo Kayoko Sudou. Y tú debes ser Itsuki.

—S-sí, lo soy.

—He oído hablar mucho de ti por Haruto. Has hecho mucho por él.

—Pues no… sinceramente, es más bien que Haruto siempre está pendiente de mí.

 

Ahora se volvió hacia Tsugumi y Tomozou.

—Habéis crecido mucho desde la última vez que os vi.

—¿Eh? ¿Nos hemos visto antes?

—Sí, cuando aún eras un bebé, así que supongo que no te acordarás de mí.

—Pero yo sí —dijo Tomozou—. Cuánto tiempo sin verte, vieja amiga.

—Oh, qué forma tan bonita tienes hoy, Tomozou —se rió—. Pero eso no importa ahora.

Sus ojos se clavaron en Marie, posada mansamente en el borde del sofá.

—No creí que pudieras venir aquí, Marie. ¿No se eliminaste tu contrato con Itsuki?

—Así es. Sin embargo, ahora tengo libre albedrío de hacer lo que quiera.

—Sea como fuere… —miró a la madre de Itsuki—. Lo mencionaste por teléfono… su sello está roto debido a la Hora de Brujería, ¿correcto?

—Eso es lo que parece. Pero espero que no sea tan grave como hace veinte años.

Tsugumi levantó la mano.

—Disculpe… ¿puedo hacer una pregunta?

—Por supuesto.

—¿Qué es exactamente un Demonio Clockwork?

—Veamos… puede que lo más fácil sea llamarlos Espectros.

—Oh, entonces sé lo que son —dijo Tsugumi—. Los hechiceros luchan contra ellos de vez en cuando.

—Sí, son esa clase de espectros. Se manifiestan ante los humanos en forma de animales. A veces traen buena suerte, otras veces, mala.

Ahora Itsuki preguntó:

—Has dicho animales… así que son como los demonios de papel y los familiares, ¿no?

—Sí. Por eso a veces se les considera el mismo tipo de seres que los espectros. Incluso algunos hechiceros no pueden notar la diferencia.

—¡Por eso mismo el hechicero nos selló! —gritó Marie.

—Prácticamente, ¿cuál es la diferencia entre un espectro y un demonio?

Kayoko se rió cuando Itsuki le preguntó eso.

—Los demonios crearon a los humanos, y los espectros fueron creados por los humanos.

—¿Eh?

—¿Es demasiado complejo para ti? … Llamamos a Marie y a los de su clase “demonios”, pero en cuanto a cómo se llaman a sí mismos… por su definición original, están más cerca de los “dioses”.

—Dioses… ¿en serio?

—Una forma sencilla de describirlos sería la de “dioses rechazados”. Son similares a los dioses, y sin embargo son los que no pudieron convertirse en ellos. Así que “demonios”, aunque no es el término exacto, es el más cercano.

—¿Y qué hay de los espectros?

—Son… «sueños» humanos, o quizás «deseos», hechos carne. Son más poderosos que los familiares que usan los humanos, pero sin el control adecuado, pueden desbocarse en deseos y causar grandes estragos.

Kayoko se levantó y le dio una pequeña palmadita a la cabeza de Tomozou.

—Los hechiceros utilizan familiares con niveles de poder similares para luchar contra estos espectros. Esto estaba muy bien hace muchos años, pero ahora quedan muy pocos hechiceros. El arte de derrotar a los espectros está casi perdido.

—Sin embargo, esto no es un gran motivo de preocupación. Los poderes de los espectros han disminuido al mismo tiempo que los de los hechiceros, y los pocos que quedan permanecen dormidos… pero estos últimos supervivientes se despiertan a veces. Esos momentos se llaman el «Crepúsculo”.

Itsuki preguntó:

—Por lo que dices, la “Hora de Brujería” que me han mencionado, ocurre en la medianoche, ¿no?

—Sí, efectivamente —dijo ella—. Estás bien informado, Itsuki.

La madre de Itsuki le apretó el hombro.

—Ha sido un ávido lector desde que era pequeño —dijo.

—Vaya, qué maravilla —dijo Kayoko—. Me temo que Haruto nunca ha sido tan aficionado… Pero volvamos al asunto que nos ocupa. Sí, como mencionaste, Itsuki, la “Hora de Brujería” significaba originalmente la “medianoche”- es decir, el “Crepúsculo”. Es un momento de encuentro con los espectros y la magia. Ocurre una vez cada cien años en la misma ciudad en la que vives.

—Eso es mucho tiempo…

—Por supuesto, no es un número exacto. La última vez que ocurrió en la ciudad de Tsuruki fue hace veinte años. Comenzó cuando todas las cerraduras de la ciudad se rompieron y un oso se escapó del zoológico local.

—Ese fue el Incidente del Escape de Meta, ¿verdad?

—Así es. Y eso no fue todo. Un grupo de amigos colaboró para poner fin a esos extraños incidentes. Ese grupo estaba formado por mí, Kyouko y el padre de Tsugumi.

—¿No estaba también el tío Masaki?

—Sí… en cierto modo. Era uno de nuestros amigos, pero sólo los tres mencionados derrotamos directamente al mayor espectro. Azuma llevaba sangre de hechicero en sus venas, ya ves.

Tsugumi se inclinó hacia delante.

—Ese es mi papá.

—Tu padre siempre ha sido un hombre apuesto. También fue siempre popular entre las chicas. Ahora bien, si puedo ser sincera… Masaki era un chico de instituto bastante aburrido en comparación. Perdóname, Kyouko, es una grosería decirlo delante de ti.

—No, no… Quiero decir, no es que estes mintiendo.

«Entonces, ¿cómo es que se casó con él…?», se preguntó Itsuki. Sentía curiosidad, pero sabía que no era un buen momento para preguntar.

—Pero —continuó Kayoko—, Masaki acabó siendo el que más espectros derrotó.

—¿Cómo lo hizo si no es un hechicero? —preguntó Itsuki.

Kayoko miró a Itsuki directamente a los ojos mientras decía:

—Eso es porque él -y yo también- somos escribas.

—Y… ¿qué es un escriba?

—… Los hechiceros utilizan a los familiares para luchar contra los espectros… pero también hay una familia de personas que han mantenido a los demonios y han tomado prestados sus poderes durante generaciones para tal fin. Esa es la familia Tokitou.

Ese era el apellido del tío Masaki y Haruto.

—Kyouko y, por extensión, tú, Itsuki, sois descendientes de esa familia.

—Pero yo no tengo talento para ello —se rió la madre de Itsuki antes de ponerse seria—. Kayoko, no eres una Tokitou, pero sigues siendo una escriba… así que me gustaría pedirte un favor.

—… ¿Y cuál es?

—Ayer te conté por teléfono lo que está pasando en la escuela de Itsuki… Apuesto a que hay un espectro en el fondo de todo esto.

—Esa es mi impresión también.

—¿Podrías derrotar al espíritu por nosotros?

Kayoko cerró los ojos y se sentó en silencio por un momento. Finalmente, susurró:

—No puedo.

—¡¿Eh?! ¿Por qué? … Mira, Haruto está involucrado en esto también-

—Lo sé. Y sin embargo, como he dicho, no puedo hacer nada al respecto.

—¿Por qué…?

—… Te reuniste con Masaki recientemente…. ¿No te diste cuenta? —La madre de Itsuki también guardó silencio—. Sí… Masaki y yo ya no tenemos el poder de los escribas.

Capítulo 11-El Demonio Crepuscular y la Reina Falsa

—Pues hay una chica llamada Mana Hazuki en mi clase… —dijo Itsuki.

Los demonios intercambiaron miradas en el momento en que Itsuki dijo su nombre.

—… ¿Has dicho Hazuki?

—¿La conoces?

—… No —dijo Gilles—. Sólo recuerdo haber oído ese apellido antes. No sé nada de esa joven.

—Pero, ¿cómo…?

—No importa eso ahora. Primero debes decirnos qué está pasando.

—… De acuerdo. —Itsuki continuó su relato—. Últimamente hay algo raro con Hazuki, o más bien, con la forma en que la gente la está tratando.

—¿Qué quieres decir?

—Bueno, ella… nunca ha sido muy popular. Pero desde hace tres días, de repente todos los chicos de la clase están muy interesados en ella.

—¿Oh…? ¿No todos los estudiantes? ¿Sólo los chicos? —preguntó Gilles con una expresión de extrema curiosidad.

—Sí. Al principio no era tan grave, pero a medida que pasa el tiempo, se ha vuelto…

—¿Desagradable?

—“Popular” ni siquiera definiría lo de ayer. Era más bien… como si los chicos la trataran como su reina.

Rahab flotó hasta la altura de los ojos de Itsuki.

—¿Puedo hacer una pregunta? —dijo.

—Sí, por supuesto.

—Supongo que las chicas de tu clase no están muy contentas con esto, ¿verdad?

—No lo están. Todas están enfadadas o asustadas por ella. Toda la clase se está peleando como si fueran chicos contra chicas… Uno de los profesores paró la pelea ayer a mitad de camino, pero aun así todo fue a favor de Hazuki.

—Por curiosidad, ¿ese profesor es un hombre?

—… Sí. Es joven para ser profesor, así que es bastante popular entre las chicas. Ahora está jugando a favor de Hazuki.

—Ya veo. Muy bien, una pregunta más. Incluyendo a ese profesor, ¿todos los jóvenes de tu clase están hechizados por ella?

—Sí, creo que sí.

—Entonces… ¿qué piensas de ella, Itsuki?

—Siento… indiferencía, supongo. Sí, no me gusta en ese sentido. También me parece raro que sea el único. Así que…

Itsuki miró a Tsugumi.

—Ayer, en la comida, decidí hablar con Tsugumi sobre ello. Esto no es natural, lo mires por donde lo mires, así que pensé… que quizá esté relacionado con los demonios de alguna manera.

—Puedo contar el resto —dijo Tsugumi, dando un paso adelante—. Al principio casi no le creí. Después de todo, si un demonio estuviera involucrado, ¿no se daría cuenta Itsuki inmediatamente? Tanto él como yo podemos detectar presencias demoníacas. Así fue como encontramos al demonio que contrató el abogado en verano.

Los demonios guardaron silencio mientras escuchaban atentamente a Tsugumi.

—Pero cuando fui a su clase… sentí una de ellas. Una presencia demoníaca, quiero decir… Pero sigo sin entenderlo. ¿Cómo es que Itsuki no puede sentirla?

—Eso no es un misterio —dijo Marie. Miró a Tsugumi—. Itsuki y yo ya no compartimos un contrato. Ya no debería ser capaz de sentir esas “presencias” de las que habláis.

—¿Entonces cómo es que todavía puede ver y hablar con todos vosotros?

vEl contrato no tiene nada que ver con eso. Nuestros cuerpos físicos son de papel. Este papel permite a los humanos ver y hablar con el… “algo” alojado en su interior, el demonio.

—Ooh… ya veo.

—Ese familiar que tienes contigo… ¿Lo llamas Tomozou? Es un recipiente hecho de papel, pero a diferencia nuestra, el suyo no es un cuerpo de papel que cambia de forma. Por eso me atrevo a decir que Itsuki no podría vernos en nuestras verdaderas formas. -Bueno, ahora, ¿qué harás con esa chica?

—… No mucho. Si ella formó un contrato con un demonio como lo hizo Itsuki… bueno, entonces aunque no tengamos ninguna prueba, ¡ella puede escribir una historia y terminar su contrato! Es posible, ¿verdad? No conozco ninguna otra forma.

—Eres uno de esos desagradables hechiceros. ¿No puedes exorcizar al demonio?

—¿No te lo dije antes? Todavía no soy una hechicera de verdad… De todos modos, si pudiera exorcizar demonios, ya lo habría hecho por Itsuki.

—… Ya veo. ¿Entonces has venido a pedirnos ayuda?

Marie se acercó a Gilles.

—¿Qué piensas, Gilles? —Gilles guardó silencio. Marie continuó—. Por lo que nos acaban de contar, no me cabe duda de que esto es obra del poder de la Lujuria.

—Ciertamente. Parece que ha conquistado el corazón de los chicos de su clase. Sí, esto se debe nada menos que al propio poder que poseo.

Itsuki y Tsugumi miraron a Gilles.

—Así que… ¿Hazuki contrató con… Gilles?

—Cálmate, muchacho —dijo Gilles—. Si ese fuera el caso, entonces no estaría aquí. Recuerda que un demonio debe estar siempre al lado de su contratista.

—Oh… De acuerdo.

—Y, además, no soy más que un demonio de papel. No puedo ejercer el poder necesario para causar eso.

—Entonces, ¿cómo es que Hazuki…?

—Eso no lo sé… pero no es que no tenga idea de lo que puede estar pasando.

Vlad comenzó a luchar bajo el pie de la madre de Itsuki una vez más.

—¡Es el Crepúsculo! Esos Demonios Clockwork han vuelto a la acción.

—¿Qué es un Demonio Clockwork? —preguntó Itsuki.

—¡Un montón de desgraciados! ¡Son pequeños juguetes de metal con los que los humanos intentaron copiarnos!

La madre de Itsuki volvió a reprimir con éxito a Vlad mientras preguntaba a Rahab:

—Pero… ¿no fueron aniquilados hace veinte años?

—Tú y los demás derrotaron a casi diez Demonios Clockwork, pero hay más. Este puede ser uno de los supervivientes o tal vez alguien hizo otro-

—¡Espera, espera, détente un segundo! —Itsuki interrumpió—. No lo entiendo del todo, pero… ¿¡Mamá, qué pasó cuando eras una niña!?

No debería haberle sorprendido saber que ella sabía de demonios, teniendo en cuenta que era pariente de su tío. La forma en que hablaba tan despreocupadamente con Marie y los otros demonios ahora sólo añadía a esa idea.

Pero Itsuki nunca se habría imaginado que Kyouko tuviera una conexión aún más profunda que esa con los demonios.

—Oh, sí… Pregúntamelo en otro momento.

Rahab ignoró la interrupción de Itsuki.

—¿Por qué no está Masaki aquí? Mencionaste que habías venido en su lugar.

—Así es. Mi hermano está de viaje. Por eso estoy gestionando el edificio de apartamentos por él… y luego aparecieron estos dos. vMiró a Itsuki y a Tsugumi—. Me rogaron que les dejara entrar en el archivo, y entonces todo encajó. Supe que pasaba algo. Me enteré por Masaki de que la Hora de Brujería volvía.

—¿Y aún así no le has contado a Itsuki nada de lo que ocurrió hace veinte años?

—Iba a hacerlo en algún momento, y aún lo haré, una vez que todo esto haya pasado. Ahora, vamos, ¿no hay nada que puedas hacer?

—Hmm… —Rahab giró en el aire, aparentemente perdida en sus pensamientos—. … Es un reto pensar en esto con calma ahora mismo. Como ya sabes, he perdido mi poder. Sólo soy un demonio de papel. No puedo enfrentarme a un Demonio Clockwork. —Se acercó flotando a Tsugumi—. Mi primera idea fue tomar prestado el poder del familiar de esta chica… pero por desgracia, aún es demasiado joven e inexperto. Entonces debemos… —Ahora flotó hacia Itsuki y le pinchó hábilmente el pecho con su cola—. … Utilizar el poder de este chico como escriba. Imagino que eso es lo que pretendía hacer Masaki también.

—Pero eso es…

—Lo sé, Kyouko. Sería una apuesta extremadamente peligrosa. El chico no ha escrito más que una sola historia; le falta experiencia como autor. Si hace un mal trabajo con el Demonio Clockwork, existe la posibilidad de que le venzan.

—Entonces… ¿hay alguien que pueda ayudar?

—… Masaki no puede volver todavía, ¿verdad?

La madre de Itsuki movió su cabeza de lado a lado:

—Intenté llamarle antes, pero… no contestó. Tampoco estoy segura de que mis mensajes le lleguen.

—Por supuesto. Ese hombre siempre es poco fiable en los momentos más cruciales…

—Ni que lo digas. No pasa nada si no viene a casa durante un tiempo, pero espero que podamos arreglar esto antes de que sea demasiado grande, también por el bien de Mana.

—Bueno… entonces tenemos una opción más. —Rahab miró fijamente a la madre de Itsuki—. Hay una escriba más: Kayoko. No tenemos más remedio que depender de ella, ¿no?

—Bueno, tienes razón. Realmente no tenemos más remedio. —La madre de Itsuki suspiró profundamente—. Sin embargo, Masaki se va a enfadar. Pero bueno, supongo que ella forma parte de esto desde que Haruto le habló de Itsuki. Y no podemos permitirnos no decírselo.

Itsuki miraba a su madre y a Rahab mientras hablaban. Escribas, Hechiceros, Demonios Clockwork… no tenía ni idea de lo que estaba pasando.

Antes de que pudiera preguntarle algo a su madre, ella dijo:

—Voy a hacer una llamada rápida —y salió de la habitación con el móvil en la mano.

En su lugar, Marie le preguntó a Itsuki:

—Por cierto, ¿dónde está Haruto?

—… A decir verdad, se suponía que vendría con nosotros. —A pesar de que Haruto fue quien invitó a Itsuki en primer lugar…— . Seguro que se olvidó y se fue a otro sitio.

—… A la casa de esa Mana, seguramente. A veces la manzana cae lejos del árbol. Él no es Masaki, y no lo elegimos para ser un escriba.

—¿Qué… es exactamente un escriba?

—No es a nosotros a quien debes preguntar. Sería mejor que te lo dijera Kayoko.

—Ese es… el nombre de la madre de Haruto, ¿verdad?

—Sí. Pero ella y Masaki están divorciados ahora, según tengo entendido.

Tsugumi golpeó a Marie con un dedo.

—¿Puedo hacerte una pregunta?

—Sí, ¿qué pasa?

—… ¿Se ha ido Salem?

—Sí. Yo también lo he notado.

Marie se volvió hacia Rahab mientras los dos niños la observaban.

—¿Dónde está, Rahab? —preguntó.

—¿Oh? Vaya, yo también me lo pregunto. ¿Dónde puede estar?

—¿Qué, no lo sabes?

—No ha vuelto aquí desde entonces.

—¿Desde entonces?

—Desde que terminó el contrato de Itsuki.

—¡¿Qué?! Entonces…

Justo entonces, la madre de Itsuki volvió a entrar.

—Gracias por esperarme. Kayoko dijo que podemos reunirnos con ella mañana.