Capítulo 6 – Memoria de la Madre; Escena 1

¿Quién soy?

Yo soy…

Me llamo…

Levia.

Levia Barisol.

¿Qué fue eso de ahora?

Fui absorbida por esa mujer…

Y ahora estoy dentro de un edificio en alguna parte.

 

¿Esto es la sala de un teatro?

Había una pantalla y asientos para el público. Y detrás de mí había un proyector de películas.

No recordaba dónde estaba esto, pero…

El nombre de este lugar me vino a la mente de inmediato.

 

El Teatro del Mal.

 

Ese fue un nombre procedente de la memoria de Némesis.

—… Un momento. Sí ese es el caso, entonces esto debe ser…

Eso significaba que estaba dentro del mundo en los recuerdos de Némesis.

Eso en sí mismo no era nada extraño.

Después de todo, estaba en medio de la realización de un «Intercambio» con su espíritu.

Pero si esta era una experiencia indirecta de los recuerdos de Némesis…

Entonces, ¿cómo es que yo era yo misma?

Normalmente perdía mis propios recuerdos en medio de una experiencia.

Me convertía por completo en Némesis mientras veía su vida.

Pero ahora mismo, yo…

Estaba dentro del mundo de Némesis mientras conservaba mis recuerdos como Levia.

 

Mis pies se adentraron espontáneamente en el pasillo.

Entré a una habitación individual; tenía escrita la palabra «habitación del director» en la puerta.

Esta debía ser la colección del director. Dentro había varios artículos de aspecto antiguo.

Una Katana.

Unas tijeras.

Una copa de vino.

Una cuchara.

Un espejo.

Y…

Esa muñeca.

La muñeca de cabello verde que Sr. Ziz había sacado del mar y que Gallerian tenía en su posesión.

Me acerqué a la muñeca para mirarla más de cerca.

En ese momento, por instinto, miré mi rostro en el espejo cercano.

Sí, esa era “mi” cara.

No la de Némesis. Era la mía, Levia.

Parecía que esto no era solo un recuerdo, sino que había entrado en este mundo de la memoria como yo misma, incluso en apariencia.

«… Parece que la Black Box ha entrado en un colapso total»

Estaba cada vez más preocupada por saber si podía o no regresar al mundo real.

 

Oí el sonido de una puerta abriéndose detrás de mí.

Una nueva persona había entrado en esta habitación.

Así que has venido, Némesis. … ¿O debería llamarte ahora Führer Sudou?

Era la voz de una mujer.

Cuando me di la vuelta pude ver a la mujer del kimono que me había absorbido.

A pesar de mi apariencia, ella me había reconocido como «Némesis».

Y, sin embargo, aparte de las apariencias, incluso mis recuerdos eran míos, no de Némesis. Aparentemente éramos conocidas, pero no tenía ni idea de cómo debía responder.

Sin embargo, mi boca comenzó a hablar por sí sola, y dijo:

—… Cuánto tiempo sin verte, madre.

Curiosamente, independientemente del hecho de que yo era yo misma, el recuerdo avanzaba sin problemas junto con la experiencia indirecta de la vida de Némesis.

Terminé sintiendo que me obligaban a interpretar el papel de «Némesis».

Sorprendente, ¿no? Que únicamente este teatro está intacto a pesar de que el bosque ha sido calcinado por completo —dijo la madre de Némesis, Kayo Sudou.

Pero su expresión se puso seria de inmediato.

Más bien, casi parecía un poco enojada.

Yo, o más bien Némesis, no respondí.

Kayo continuó hablando, mirando fijamente a Némesis:

No tenía la menor idea de que podías resucitar al “Chico”, esa cosa que fue sellada hace mil años. No sé cómo lo encontraste… Aunque, bueno, imagino que tuviste algunas pistas del “Demonio de la Ira”.

Némesis, que había estado en silencio hasta ahora, finalmente movió sus labios.

Aunque mi voluntad trató de ir en contra, evidentemente fue inútil.

Ese “Chico” estaba en ese antiguo sitio legado de Levianta… Lunaca Labora. El único que podía deshacer el sello era su creador, el “Demonio de la Ira”: Sr. Ziz.

Entonces, el demonio trató de engañarte para que lo usaras para destruir el mundo.

No. En realidad, Sr. Ziz estaba en contra. Es porque no quería usarlo que lo selló él mismo. Pero lo persuadí y al final cedió. Me dijo que hiciera lo que quisiese.

¿Por qué harías algo así…?

¡Necesito un poder enorme para asegurar la victoria de Tasan-Elphegort! … He estado trabajando duro en el Partido Tasan, y por eso me he convertido en su líder. Ahora estoy en condiciones de gobernar todo el país, pero, por supuesto, este importante papel es casi imposible para mí hacerlo sola. Ahora que Gammon se ha ido, he estado tratando de mejorar el país por mi cuenta.

¿Y el resultado de eso fue esta invasión de las naciones vecinas?

Si no hubiera hecho eso, no habría podido contener la insatisfacción que arde en el país. La guerra engendró guerra y, de repente, Elphegort se convirtió en enemigo de casi todas las demás naciones.

Parece que cronológicamente esto fue aproximadamente en el momento en que Némesis mató a Bruno.

Kayo sacó una pipa y comenzó a fumarla:

Y así, incapaz de dar marcha atrás en tus acciones, finalmente te volviste hacia un arma prohibida.

Hice que los científicos de mi país analizaran al “Chico” e hicieran con él un arma práctica: el arma de destrucción masiva, “Castigo”.

No es probable que los otros países se queden callados una vez que se enteren de que existe tal cosa.

Cierto. En realidad, el otro día llegaron unos asesinos de los Estados Unidos de Maistia buscando destruir «Castigo». Y su líder… era Bruno.

¿¡Bruno Zero!? Qué recuerdos. Así que todavía estaba vivo, eh.

Al escuchar eso, Némesis resopló:

Pero ahora está muerto. Lo maté.

Eso es bastante despiadado de tu parte. Creí que verías a ese hombre como tu salvador.

¿Salvador? ¿Él? … No digas estupideces. Siempre estaba sirviendo a Gallerian. Tal vez él era realmente el “malvado”.

Bruno… Probablemente él tenía sus propios sentimientos encontrados sobre ti. Como amaba a Gallerian, no podía simplemente ver morir a su hija. Pero… estoy seguro de que él también te despreciaba, más que eso. Me odiaba, así que no había querido aceptar el hecho de que había una hija entre Gallerian y yo.

Entonces, tenía sentimientos encontrados de amor y odio.

—… Eso no tiene nada que ver conmigo.

En ese punto, Némesis y yo estábamos de acuerdo. No es como si eligiera al padre de quien nació.

Kayo suspiró mientras seguía fumando:

Hah… Has matado a bastantes personas, ¿no es así? Incluido Nikolay.

Eso fue hace diez años. Él mismo me pidió que lo matara. Simplemente le concedí su deseo… Nikolay me dijo algo. Que «no había podido cumplir con su papel». Y por eso lo echaste del bosque.

Su “papel”, eh, es cierto, no cumplió con lo que le ordené que hiciera.

Pero Nikolay me cuidó adecuadamente. A diferencia de ti, que siempre estabas ausente de casa.

Kayo una vez más exhaló humo.

Cerró los ojos una vez y luego los volvió a abrir de inmediato, diciendo:

—… No entiendes cuál era el “papel” de Nikolay.

¿Qué estás… diciendo?

No le ordené que te protegiera. … Todo lo contrario. Le dije que te matara cuando tuviera la oportunidad.

Qu…

Pero él se opuso a eso. Aunque no era tan blando cuando era joven. Tal vez se sintió conmovido por haberte observado desde cerca durante tanto tiempo. Quizás estaba proyectándose, viéndote como su verdadera hija.

Ahora que lo mencionas, creo que sí mencionó que tenía una hija…

La conociste tú misma en persona, estoy segura. Adelante —Kayo llamó a alguien al otro lado de la puerta.

Otra persona entró en la habitación.

¿¡Postman!?

Némesis fue quien gritó eso entonces, pero si hubiera podido moverme habría gritado igual.

¿Sabías que era miembro de la PN, o más bien Pére Nöel, verdad?

Sí. Recibía mis órdenes de asesinato a través de ella

Al mismo tiempo, Postman también es mi sirvienta. Debido a algunas circunstancias, Nikolay me la confió.

Kayo hizo un gesto con los ojos y Postman se quitó la gorra que ocultaba su rostro.

Némesis, y yo también, vimos su rostro por primera vez.

Ella era una adorable jovencita de cabello rubio.

«¿¡Es una chica!?»

Pero comparando ese hecho con lo que Kayo acababa de decir, apareció una respuesta.

Esencialmente, la verdadera identidad de Postman… era la de la hija de Nikolay.

Aunque a pesar de eso, parecía haber demasiada diferencia de edad.

Como si pareciera anticipar esa pregunta, Kayo comenzó a explicar:

Postman no envejece. Es un efecto secundario de un tratamiento que le realicé.

¿Un tratamiento?

Cuando era joven, fue atacada por una enfermedad incurable. Habiendo sido recientemente nombrado juez de la Oficina de la Estrella Oscura, Nikolay, o mejor dicho, Hanma Baldured, me consultó, ya que yo era la novia de uno de sus colegas de entonces. Y se rumoreaba que yo era una bruja. Entonces, le realicé un tratamiento con magia. Pero no salió del todo bien. La enfermedad se curó, pero a cambio ella se había vuelto como una muñeca, habiendo perdido su voz y su voluntad. —Kayo le dio una palmadita en la cabeza a Postman, pero no hubo ningún cambio en la expresión de Postman—. Eso terminó siendo la causa del divorcio de Hanma con su esposa. Aun así, continuó criando a su hija solo durante un tiempo, pero era bastante joven y, con los ojos puestos en su avance en la Oficina de la Estrella Oscura, llegó a asumir responsabilidades cada vez más pesadas. Al mismo tiempo, también se había obsesionado con la magia que le permitía a uno ejercer un poder que excede el conocimiento humano. Hanma se ofreció como voluntario para convertirse en mi aprendiz y, a cambio de aceptarlo, busqué que me diera su hija.

¿Con qué propósito?

Buscaba una “materia prima” como ella. Una muñeca viviente para convertirla en un “receptáculo”. Aunque, en última instancia, eso no funcionó. … En cualquier caso, Hanma debe haberse arrepentido de haberme dado a su hija, en algún lugar de su corazón.

Espera un segundo. Hay una discrepancia en tu edad con esa historia en este momento. ¿No es Nikolay mucho mayor que tú?

—… Soy como Postman. También soy un ser que no envejece.

No podía encontrarle sentido a todo, estaba totalmente alejado del sentido común.

Némesis debía haber pensado lo mismo. Regresó al tema principal relacionado con ella misma.

—… ¿Por qué ordenaste a Nikolay que me matara?

Es simple. Tú, eras algo que para mi cumplió su propósito simplemente con nacer. Una vez que lo lograste, ya no me servías de nada.

No lo entiendo… Dar a luz a un niño solo para matarlo…

No es eso. No es que quisiera matarte, de verdad. Simplemente “no te necesitaba”. Solo le pedí a Nikolay que se deshiciera de mi basura sin utilidad.

—… No te creo. Siempre fuiste tan amable conmigo…

Tú… has distorsionado tus propios recuerdos. Inmediatamente después de que nacieras, dejé el bosque y nunca volví hasta que te arrestaron. Has creado esos falsos recuerdos de mi crianza porque no querías aceptarlo.

—… Entonces, ¿qué pasa con Sr. Ziz? El pulpo azul que me diste como regalo de Navidad…

¿Te refieres al “Demonio de la Ira”? Si realmente te lo hubiera dado como regalo, me habría dado cuenta de cuál era su verdadera identidad, ¿no crees?

-—Pero Sr. Ziz me dijo que lo habías comprado en el mercado…

Si te dijo eso, entonces estoy segura de que solo estaba jugando contigo para evitar que te desmoronaras si notabas la inconsistencia.

Ciertamente, entre todos los recuerdos que había visto hasta ahora… Kayo nunca había aparecido, ni una sola vez.

Todo lo que tenía que ver con ella era solo una reminiscencia en los recuerdos de Némesis.

Todo había sido poco más que sus propios delirios.

Estás mintiendo… Eso no puede ser…

¿Justo? Némesis. incluso debes haberte dado cuenta en algún lugar profundo de tu corazón, ¿no es así? ¡Fue por esa razón que trataste de matarme dejando caer “Castigo” en este bosque, donde estoy!

¡No! Fue porque hay… monstruos en este bosque, y la gente desaparecía con frecuencia aquí… Estaba tratando de dar a la gente de mi país menos motivos de preocupación…

¿Fue solo por esa razón que arrojaste un arma de destrucción masiva sobre el país que gobiernas? ¿No te parece extraño con solo oírlo? … ¡Lo siento, pero no podrás matarme tan fácilmente!

Kayo saltó hacia Némesis y comenzó a estrangular su cuello con las manos.

Guh…

Duele.

Sentía como se me transmitía el dolor de Némesis.

Intentó con todas sus fuerzas deshacerme de los brazos de Kayo, pero fue en vano.

¿Cómo? Yo… tengo… poder… de un demonio…

Qué lástima para ti. ¡También tengo demonios dentro de mí! ¡No soy un mero contratista como tú! ¡He asimilado seis demonios en mi interior!

Seis… eso se alineaba con la cantidad de antigüedades que había en la habitación.

Así que puedo matar a un contratista, como tu lo eres. Una vez que supe que tenías al “Demonio de la Ira” morando dentro de ti, no pude ignorarte por más tiempo. ¡Te mataré y luego robaré el último demonio! —Kayo apretó aún más su agarre.

Guhh… ehh

En respuesta, pude sentir como el cuerpo de Némesis comenzaba a debilitarse progresivamente.

Si esto seguía así…

—… ¿¡Eh!?

De repente, la fuerza estranguladora se aflojó.

Al ver una oportunidad, Némesis le dio una patada a Kayo en el estómago.

Incapaz de recibir el golpe, Kayo la soltó.

¡Ahh!… ughh…

Después de respirar a cuatro patas por un momento, Némesis levantó la cabeza.

Kayo estaba tendida en el suelo, gimiendo de dolor.

Uno de los artefactos en la habitación, la katana, estaba encajado profundamente en su espalda.

Guh… Postman… ¡Maldita seas!

Detrás de Kayo mientras gritaba estaba Postman, inexpresiva con las manos manchadas de sangre.

A pesar de tener una herida de espada que normalmente habría sido fatal, Kayo todavía estaba viva.

Si lo que dijo era cierto… Sólo un contratista podría detenerla.

—… Madre.

Némesis se puso de pie y sacó su arma de la funda.

Aquel revólver.

Oye, madre, ahora mismo estoy apuntando a alguien con el cañón de mi arma.

Esa persona no era otra que la propia madre de Némesis.

No tienes… el derecho de llamarme madre… Perra, debería haberte matado yo misma justo después de darte a luz.

Eres una mujer muy, muy malvada. Abandonarme en el bosque, llevar a tanta gente a la infelicidad…

—… Si no hubiera sido por ti y por ella, podría haber asimilado al Demonio del Pecado Capital… y convertirme en un verdadero “ser puro”… Estuve tan cerca…

La katana de la espalda de Kayo cayó y la herida comenzó a cerrarse constantemente.

Tenía una maravillosa capacidad de recuperación.

Ahora, a mi… no me importa lo que pase. No importa cuánto lo intente, no puedo ayudar a este mundo. Entonces, más bien…

—… Esa es tu verdadera naturaleza, Némesis. Ese ser que desea la destrucción… Tu verdadera identidad es…

 

Lo que dijo Kayo al final fue ahogado por el disparo.

Némesis estaba arrodillada junto al cadáver de Kayo, sollozando.

—… Uah… uuuaaahhh…

Pobre Némesis.

Continuamente traicionada por aquellos en quienes creías.

Incapaz de hacer feliz a nadie por mucho que lo intentases.

No tienes la culpa.

El culpable es…

 

Este mismo mundo.

 

Por ello necesitas purificar todo.

Destrúyelo todo.

¿De quién es esa voz?

¿Mía?

No, no puede ser.

Esa es la de «la otra Némesis».

El ser que siempre le había estado hablando.

El otro Yo.

Yo soy.

Némesis.

Yo soy.

Levia.

Yo.

Yo.

Yo.

 

Obedeciendo a su voz interior, Némesis salió del teatro.

Y luego entró en el cercano cuartel general de Tasan.

No había forma de que estuviera tan cerca, pero eso no importaba.

Date prisa y presiona el interruptor.

Si lo haces ahora nadie lo descubrirá.

Vamos, date prisa.

Ponle fin a todo.

Trae el castigo.

A este mundo.

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