Capítulo 3 – Memoria de las Cuatro Estaciones; Escena 12

-Aún estaba nevando.

Podía ver a través de los huecos en las ramas del cerezo, acostada de espaldas en el suelo.

Vas a coger un resfriado durmiendo en un lugar así —me dijo alguien, y poco a poco me incorporé.

Tenía la esperanza de que esa fuera la voz de Shakuson, pero, naturalmente, no lo sería.

Era un hombre con gafas… Alguien a quien nunca había visto antes.

¿Estás buscando a alguien? —me preguntó.

Honestamente respondí:

… Shakuson. Mi novio.

Su cadáver no estaba a la vista.

Quizás sobrevivió.

Pero esa frágil esperanza fue inmediatamente aplastada por el hombre que tenía ante mí.

Si te refieres a su cadáver, lo llevé a su habitación. Después de todo, no podía permitir que alguien lo encontrara. Acababa de regresar para llevarte a ti también y justo te despertaste.

No volví a llorar. Había llorado tanto que mis lágrimas ya se habían secado.

Más que eso, varias preguntas estaban surgiendo dentro de mi mente.

Primero, ¿quién era este hombre?

Él estaba muy tranquilo a pesar de saber que yo había matado a Shakuson.

Y otra cosa… ¿Cómo es que estaba viva?

Puse una mano en mi sien, donde me había disparado.

—… Ay.

Definitivamente había una herida allí.

Pero no sangraba.

«… Qué demonios…»

El hombre extendió una mano en respuesta a mi confusión.

Estoy seguro de que tienes preguntas para mí… Pero primero volvamos a tu habitación. Afortunadamente, no hay nadie más cerca, pero es muy probable que alguien haya escuchado el disparo. Es mejor que salgamos de aquí antes de que llegue la policía.

Después de decir eso, me agarró del brazo y tiró de mí para ponerme de pie.

 

Fue solo una vez que regresamos a mi habitación que realmente sentí que no estaba ni en el cielo ni en el infierno, sino en el mundo viviente.

Bueno, entonces… Responderé ahora a tus preguntas, Némesis.

El hombre se sentó y se reclinó en el sofá como si esta fuera su habitación.

Si sabes mi nombre real, entonces… debes ser de la organización.

Lamentablemente, eso es incorrecto. No tengo nada que ver con Pére Nöel, PN o la Oficina de la Estrella Oscura. Sin embargo, te he estado cuidando hasta ahora.

¿Me has estado espiando?

Qué forma tan horrible de decirlo. ¿No te acabo de decir que no soy de la organización?

¿¡Entonces quién eres!? —presioné al hombre.

… Hm. En lugar de explicarlo con palabras, tal vez sea más rápido mostrártelo.

Inmediatamente después de que dijera eso…

Su cuerpo rápidamente comenzó a emitir luz.

¿¡-!?

Instintivamente cerré los ojos.

Cuando los volví a abrir poco tiempo después, el hombre ya no estaba allí.

O mejor dicho, se había convertido en una criatura diferente.

Esto es… No puede ser…

Era un pulpo azul.

… ¿Sr. Ziz?

Y luego escuché una voz hablar directamente en mi mente.

No era el «otro yo» que solía escuchar. Pertenecía al mismo hombre de antes.

<Esta forma trae ciertas dificultades consigo. No puedo conversar directamente contigo como lo estaba haciendo antes. Por eso que tengo que hablarte directamente por tu mente.>

Sr. Ziz… sobreviviste.

<Así es. Ese viejo hechicero me la jugó. Un pulpo normal sin duda se habría congelado hasta morir si se le hubiera hecho sufrir una tontería como estar congelado dentro de un lago. Me las arreglé para salir adelante, pero me tomó mucho tiempo recuperarme.>

El cuerpo del Sr. Ziz una vez más comenzó a brillar.

Y luego volvió a su forma de hombre con gafas.

-Sí, esta es mejor para hablar.

¿Es esa… tu verdadera forma?

Entonces, la verdadera identidad del Sr. Ziz no era la de pulpo, sino un ser humano…

Pero él sacudió su cabeza.

No. Mi verdadera forma no es ni la de un pulpo ni la de un ser humano.

Y luego volvió a cambiar de forma.

Esta vez, era la de una llave pequeña de oro.

<Esta es mi verdadera forma.>

Una llave… ¿Así que ni siquiera eres un ser vivo?

<El nombre de esta llave es «Grim el Fin». En la era antigua, dos personas conocidas como los «Gemelos de Dios» lanzaron al mundo siete contenedores con demonios adentro; este es uno de ellos. De vez en cuando, Grim el Fin cambia su forma. Un cuchillo, veneno… a veces hasta un pulpo o una persona. Sin embargo, como es realmente una sustancia inorgánica, no tiene voluntad propia.>

… Entonces eso significa que lo que me está hablando ahora mismo es…

<Un demonio que habita dentro de uno de esos siete contenedores, popularmente llamados «Contenedores del Pecado Capital». En otras palabras, soy… —Una vez más cambió su forma a la de un humano—. El “Demonio de la Ira” que reside en Grim el Fin. Los demonios no tienen cuerpos físicos en el mundo viviente. Y por otro lado, los contenedores no tienen voluntad. Pero uniendo ambos, puedo convertirme en una persona consciente como esta.

–Si no hubiera tenido ningún talento en la magia, y si no hubiera escuchado la voz de la «voluntad del bosque», no hubiera podido creer lo que me estaba diciendo en absoluto.

Pero dado que la «magia» y la «voluntad del bosque» realmente existían, entonces no había nada inusual en que hubiera «demonios» en el mundo.

Sr. Ziz, mi madre fue quien te dio a mí. … Entonces, ¿fue todo esto por instigación suya?

No, ella no conocía mi verdadera identidad. Me había comprado en el mercado pensando que era un simple pulpo. –Aunque sabiendo que ella estaba buscando comprar un pulpo como mascota para su hija, me infiltré en ese mercado.

¿Por qué te tomarías tantas molestias para…?

Digamos que alguien me lo ordenó; lo reiteraré para ser claro, pero no tengo ninguna conexión con esa organización. Un demonio no puede recibir órdenes de un ser humano normal, ¿no crees?

Hay seres en este mundo que no puedo ver que intentan protegerme, eso era lo que me había dicho la “voluntad del bosque”.

El Sr. Ziz puso una mano en mi hombro y me sonrió.

Bueno, espero que podamos trabajar juntos de ahora en adelante. Aunque ahora conozcas mi verdadera identidad, no hay necesidad de adorarme imprudentemente ni nada por el estilo. Puedes tratarme como lo hacías antes.

No tengo ninguna intención de caer tan bajo como para empezar a adorar a un demonio.

Está bien. Aunque apreciaría al menos un poco de gratitud. Es gracias a mí que no has muerto, después de todo.

Sí, también estaba eso: ¿Cómo es que seguía viva, a pesar de haber recibido un disparo en la cabeza?

¿Quieres decir que esto es por el poder de un demonio? —pregunté, señalando la herida en mi sien.

No es tanto un poder como… Sería mejor llamarlo una “Regla”, establecida por los dioses. “Aquellos que han contratado con un demonio sólo pueden ser asesinados por otro contratista»… Algo así. Por lo tanto, no puedes suicidarte. Aunque bueno, si tu cuerpo físico fuera borrado completamente…

No tengo ningún recuerdo de haber contratado con un demonio.

Esa noche de Navidad cuando fui por primera vez a tu casa… ¿No tuviste un sueño?

¿Un sueño? … Fue hace tanto tiempo que ya lo he olvidado.

Esa noche te hablé en tu sueño. Te pedí que «te hicieras amiga mía». Y estuviste de acuerdo.

… ¿¡Eso es “hacer un ‘contrato’”!? ¡Qué absurdo!

Lo que sea que pienses, esa noche se estableció un contrato.

¡Un contrato, pero no uno válido! —grité.

El Sr. Zis suspiró con pesar.

Si realmente insistes, respetaré tus deseos. Pero, ¿todavía no necesitas mi poder?

… No sé a qué te refieres.

Entonces déjame preguntarte esto: ¿Qué piensas hacer ahora?

Yo… quería morir. Junto con Shakuson. Probablemente intentaría hacerlo de nuevo.

¿Estás realmente bien con eso? Vivir mientras las personas que te rodean te dejan a la deriva solo para rendirte impotente y huir de este mundo… Si murieras ahora, esa sería la suma total de tu vida. ¿No es eso miserable? ¡No debes arrepentirte de nada!

Sr. Ziz levantó la voz.

¿Eran sus palabras los susurros de un demonio o el consejo de un amigo?

No sé… qué debería… hacer…

Némesis… El débil tú es el que acaba de morir. A partir de este momento será tu verdadera vida.

No es necesario llegar a una conclusión de inmediato. Lo que hagas ahora depende solo de ti.

El Sr. Ziz una vez más comenzó a brillar.

Cerré los ojos y cuando los hube abierto de nuevo…

Había una sola máscara… y una sola bala dorada.

—… ¿Qué es esto?

<Esta forma de máscara es la más cercana a mi verdadero yo. Ser pulpo o ser humano no está tan mal, pero esto me es más cómodo. Y esa bala es un fragmento de Grim el Fin que he dividido.>

¿Puedes hacer eso…?

<Como tienes habilidad para manejar un arma, te daré esa bala como regalo. Eres libre de elegir si le disparas a alguien con ella o no.>

Una bala… demoníaca.

<Dispárale a aquellos que creas que son los más «malvados». Siempre los matarás, no importa qué tipo de persona sea. –Incluso si esa persona es un «contratista demoníaco».>

… Pero si lo que dices es cierto, ¿no soy yo misma un “contratista demoníaco”? Si es así debería poder matar a otros contratistas incluso sin usar esta bala, ¿no?

<Por supuesto. Pero en ese caso, tú y tu enemigo estarían en pie de igualdad. Existe la posibilidad de que se vuelvan las cosas en tu contra. Este es un «poder» que ayuda a evitarlo. Un poder separado del «Demonio de la Ira», uno que existe dentro de Grim el Fin mismo.>

En otras palabras, al obtener el poder del «demonio» y el del «contenedor», tenía una ventaja sobre otros contratistas.

Una bala que podría matar a un contratista demoníaco…

Si… me disparara esto a mí misma, ¿qué pasaría?

<Tu cuerpo sería destruido. Anteriormente dije que no podías suicidarte, pero en el caso de que estés usando Grim el Fin, se daría una excepción. Es un contenedor que se especializa en matar demonios, después de todo.>

<Grim el Fin no tiene voluntad, pero está «vivo». Por eso es capaz de adoptar la forma de criaturas vivientes. En ese sentido se podría decir que Grim el Fin es un tipo único de «contratista»>

Y otro “contratista” puede matarme… Ya veo.

<Espero que no lo uses en ti misma. Estoy siendo sincero.>

Comprendo, gracias. Lo pensaré un poco.

Cogí la máscara y la bala y las dejé sobre el escritorio.

– Francamente, había tanto que procesar que no podía mantenerlo claro en mi mente.

Capítulo 3 – Memoria de las Cuatro Estaciones; Escena 11

Hay algo que quiero ver antes de buscar los recuerdos de la cuarta persona.
El recuerdo de lo que sucedió inmediatamente después de que Némesis intentara suicidarse.
¿Cómo había «sobrevivido»?
Me pregunto qué respuesta dará la mente de Némesis con respecto a esta situación normalmente impensable.
–Ah, aquí está.
Éste es de varios minutos después.

 

Una vez más abrió los ojos,
En esta continuación de un recuerdo del invierno.

Capítulo 3 – Memoria de las Cuatro Estaciones; Escena 10

¿¡-!?

¿Qué demonios…?

Yo soy… Némesis…

-No, no lo soy. Yo soy Levia. Levia Barisol.

Y ahora mismo… estaba siendo presionada a hacer un «Intercambio» por ese «Postman»-

Sí, estaba en medio de experimentar indirectamente la vida de Némesis. Y-

Después de haber arrancado los cables que ataban mi cuerpo, abrí la puerta de la “Black Box ” y salí.

Postman me esperaba, sentado en una silla.

Oh, has regresado. Sin embargo, todavía no ha pasado una hora.

Vale… Aunque, por mi parte, se siente como si hubiera pasado varios años de vida.

Había una gran divergencia entre la percepción que uno tenía del tiempo durante un «Intercambio» y el paso del tiempo en el mundo real. Un segundo aquí podría sentirse como varias horas allí, y un día completo… dependiendo de las circunstancias, podría sentirse como varios años.

Naturalmente, eso podía generar una tensión considerable en la mente. Esa era la razón por la que es necesario hacer una pausa cada hora.

Pero quitando eso…

Némesis había intentado suicidarse.

Además, disparándose a sí misma en la frente.

La Black Box no se había apagado de inmediato, por lo que también me vi obligada a «experimentar» el dolor de ese instante.

Sí, ella solo lo había “intentado”.

Si no, ella no estaría viva aquí ahora.

Parece que esa no fue la causa del estado actual de Némesis. El recuerdo que vi por primera vez con Bruno fue, cronológicamente, mucho después de que ella se disparara y no pude ver ningún trauma grave en su mente en ese momento.

Seguir viviendo normalmente después de recibir un disparo en la cabeza, ¿es posible algo así?

Por supuesto no.

… Entonces, eso llevaba a una conclusión simple.

¿Postman estaría de acuerdo conmigo si se lo dijera?

Podría pensar que lo estoy diciendo para conseguir que el «Intercambio» se termine más rápido.

Por ahora, debería concentrarme en satisfacer la condición que me dio: experimentar los recuerdos relacionados con los «seis».

Bruno, Nikolay y Shakuson: había visto la muerte de esos tres.

Estaba a mitad de camino.

Escuché varios zumbidos.

Podía escuchar una alarma proveniente del interior de la Black Box. Eso significaba que habían pasado diez minutos desde que la cerré.

Bueno, supongo que seguiré —dije, estirándome.

Cuando lo hice, Postman preguntó, pareciendo encontrarlo extraño:

¿Fue suficiente tiempo? Se siente como si solo hubieran pasado diez minutos.

Sí, no debería haber ningún problema.

En la práctica, necesitaba descansar un poco más. El tiempo de descanso estándar era, por defecto, de treinta minutos.

Pero… tenía algo por lo que sentía curiosidad. Acorté mi tiempo de descanso porque quería verlo pronto.

Después de que una vez más le pidiera a Postman que me pusiera los cables, comencé mi segundo «Intercambio».

Capítulo 3 – Memoria de las Cuatro Estaciones; Escena 8

No había informado a la organización de la verdadera identidad de Shakuson.

El único deber que me habían encomendado era matar gente.

No me habían dicho nada sobre la búsqueda de los objetivos.

 

Quizás como resultado del estallido de la guerra, a veces veía soldados en la ciudad.

¿Por qué estaban peleando? ¿Y por qué mataban?

Por su país, por sus familias, por la justicia; las razones eran infinitas.

Cualquiera sea el caso, me pareció espléndido.

Había pacifistas en la plaza del pueblo gritando que se oponían a la guerra y que todos se unieran y demás, pero esas cosas eran mero idealismo, sonaba como poco más que las excusas de los cobardes que no tenían el valor de luchar.

Estaba segura de que eran del tipo privilegiado. Probablemente nunca habían estado en una situación en la que fuera matar o morir.

Incluso los animales mataban a otros animales para mantenerse y proteger su territorio.

Aquellos humanos que no podían, eran más bajos que las bestias.

 

No era como si no tuviera remordimientos de conciencia por matar gente.

Pero cada vez que dudaba, el «otro yo» susurraba en mi mente.

 

-No es tu culpa.

Alguien que mata a otro es instintivo, natural y destinado.

Todas las personas de este mundo existen para ser asesinadas.

 

Ella borraba mis dudas.

Ella me convertía en una fría asesina.

 

Pronto sería Navidad.

Esto se había convertido en un tema de conversación mientras caminaba con Shakuson por la calle principal.

Themis, ¿qué vas a hacer para Navidad?

¿Que qué haré?

Bueno, pensé que probablemente lo pasarías con tu familia.

Sacudí la cabeza en silencio.

¿No vas a ir a casa?

No… Mi madre probablemente esté fuera, trabajando.

La mayor parte de las Navidades de mi infancia las había pasado con mi madre. Y cuando ella no estaba cerca, con Nikolay.

En ambos casos hubo ventajas e inconvenientes.

Mi madre entendía bien qué era lo que me gustaba, por lo que siempre tenía un excelente sentido común a la hora de seleccionar mis regalos de Navidad. Ahora que lo pienso, Sr. Ziz también había sido uno de los regalos que me dio por Navidad. Por otro lado, su forma de cocinar en lo que respecta al pastel y el pavo era… Toda la buena voluntad del mundo no pudo hacer que la felicitara por ello.

Nikolay, que se parecía mucho a Santa Claus por su barba, preparaba platos excelentes. Siempre fueron bastante excéntricos en apariencia, rebosantes de su sensibilidad única. Pensando en eso ahora, tenía curiosidad por saber cómo los hacía, considerando que no tenía ningún equipo de cocina decente en ese campamento suyo. En cuanto a sus regalos… Bueno, no había mucho que decir. Todo era inútil para mí, así que los tiré al día siguiente de mudarme aquí.

Nunca volvería a pasar la Navidad con mi madre ni con Nikolay.

¿Qué planeas hacer, Shakuson?

Le había oído decir que sus padres ya habían fallecido. Pero él… tenía un hermano menor.

Recordé esa carta, pero rápidamente la saqué de mi mente.

Yo… tampoco puedo volver a mi país de origen, tal y como está el mundo ahora.

Entonces tu verdadera familia está en…

Asmodean. El país con el que Lucifenia está actualmente en guerra. No puedo cruzar la frontera tan fácilmente.

Entiendo

Entonces… ¿Te gustaría pasar la Navidad juntos este año? Solos tú y yo.

¿Eh?

¿No quieres?

No es eso.

Mi cara en ese momento probablemente estaba tan roja como el uniforme que vestía Santa Claus.

Bueno, entonces tendré que conseguir un regalo para ti dijo Shakuson feliz.

En ese caso, cocinaré yo.

Oh, suena bien.

Los dos nos dirigimos a casa, emocionados a medida que avanzaba la conversación.

 

Después de despedir a Shakuson mientras subía las escaleras, entré en mi propia habitación.

Santa Claus me estaba esperando allí un poco temprano.

Postman…

Había venido con su abrigo rojo.

Y eso… solo podía significar una cosa.

Una misión de asesinato.

Sin decir palabra, Postman me tendió una pequeña caja.

No quise aceptarla.

No necesitaba ese tipo de regalo de Navidad.

Me presionó en silencio.

Tuve que terminar por aceptar la caja, de mala gana.

Cuando desaté la cuerda y la abrí, dentro había un trozo de papel doblado dos veces, una caja de municiones y… un revólver.

Esta es-

Había visto esta pistola antes.

La “Naga Custom 44” –Era inconfundible.

El arma de Shiro.

Me dijo que la había usado desde que era joven, era un tesoro precioso para ella.

De un vistazo rápido a su condición, todos sus ajustes estaban completos. Shiro solía realizar el mantenimiento de esta arma con frecuencia, incluso si en realidad no la usaba.

Esta era, sin lugar a dudas, la pistola de mayor calidad que jamás había tenido en mis manos.

Con esto, nunca fallaría mi objetivo.

… Incluso si ese objetivo fuera Postman, justo enfrente de mí.

Le apunté con el cañón.

Postman no se movió ni un centímetro.

Eso era natural. Sabía que el arma no estaba cargada.

Bajé el arma.

Tenía una suposición sobre las órdenes que estaban escritas en el papel.

Solo quedaba un objetivo.

 

«Mata a Nyoze Octo antes de fin de año.

Su nombre: Shakuson.

No necesitas más explicaciones.»

 

Eso era todo.

A diferencia de los demás, no había ninguna imagen.

… Entendido susurré.

Después de verificar eso, Postman salió de la habitación.

 

En poco tiempo sería Navidad.

 

Hacía frío.

Nikolay habría dicho que “hace bastante frío hoy”.

Shakuson estaba de nuevo en el trabajo.

Pero me dijo que intentaría terminarlo y regresar lo antes posible.

Por mi parte, yo… estaba armando su regalo de Navidad en mi habitación.

Lo había decidido. Hoy pondría fin a todo.

-¡Oye!

Podía escuchar la voz de Shakuson desde afuera.

Abrí la ventana, que estaba fría. Había comenzado a nevar.

Shakuson me saludó con la mano debajo del cerezo marchito.

¿Podrías venir aquí?

Una petición de la persona que amo.

No podía negarme.

Jajaja.

 

Salí de la habitación y me dirigí al lado de Shakuson.

Llevaba puesto su uniforme de policía.

Perdón. Parece que… volveré a casa mucho más tarde de lo que esperaba. Puede que no regrese mientras el sol aún esté alto.

Oh… Bueno, no puedes evitar el trabajo.

Por eso pensé en darte esto primero.

Shakuson sacó una caja. Era lo suficientemente pequeña como para caber en su palma.

Es tu regalo de Navidad. … Ábrelo.

La abrí y miré dentro.

Ahí había

No me lo creo…

 

Un anillo de diamante.

 

Cuando miré a Shakuson, noté que también llevaba un anillo en su dedo anular izquierdo.

Es un anillo de compromiso. Aunque no tenía muchas opciones en cuanto al tamaño del diamante con mi salario.

– ¿Quieres casarte conmigo, Themis?

—… Gracias. Me has hecho muy feliz.

¡-! Luego-

Yo también tengo un regalo para ti.

Lo saqué de mi bolsillo donde lo había estado escondiendo.

 

Santa me dio un revólver,

Cargado de balas reales,

Que ahora apunto hacia ti.

Adiós, mi amado.

 

Tenía la intención de disparar de inmediato.

Pero… no pude.

Mi visión se volvió borrosa y no pude apuntar.

No importa qué tan buena sea la pistola, no significaba nada si la persona que dispara está así.

… Así que lo has descubierto. Themis, no, Némesis dijo Shakuson con una actitud tranquila. ¿Cuánto tiempo hace que lo sabes?

… Lo descubrí en otoño. Encontré la carta de tu hermano que tenías en tu habitación.

Eso fue un descuido de mi parte, y de Gammon por haberla escrito. Debería haberme desechado de ella inmediatamente después de haberla leído.

Estás intentando combatir a la Oficina de la Estrella Oscura. Y te acercaste a mí para usarme; miré cuando te mudaste al edificio de apartamentos en el que estamos ahora. … Fue una semana antes de que yo llegara.

Por eso la organización no sabía que había un policía viviendo allí.

… Fue una apuesta arriesgada ponerme deliberadamente en contacto directo con la persona que me atacaría. Pero pensé que sería la oportunidad perfecta para acercarme al lado oscuro de PN.

Siempre había pensado que estabas del lado de la justicia, y que yo era la malvada, pero… estaba equivocada.

¿Dices que es lo contrario?

No. Tú y yo somos los dos… malvados.

—… Tal vez sea así.

A pesar de tener un arma apuntándolo, Shakuson no mostró signos de resistencia.

Todavía estaba de servicio, por lo que debía tener un arma con él. Pero no hizo ningún movimiento para sacarla, y no había ningún indicio de que se estuviera preparando para huir.

¿Por qué no escapó?

«Escapa,

Corre-»

... Oye, Shakuson.

¿…?

¿Y si nos escapamos? Tú y yo solos.

Sabía que era una locura.

Aún así, ahora mismo el mundo entero estaba en una guerra. Si nos aprovechábamos del caos, tal vez…

Pero Shakuson negó lentamente con la cabeza.

No podemos hacer eso, Themis.

—… ¿Por qué?

No se trata solo de nosotros dos. Todos tenemos cosas que debemos proteger. En mi caso, tengo a mi hermano y mis compañeros en el Partido Tasan. En tu-

No tengo nada que proteger.

No tienes que esconderlo ahora. También he investigado un poco sobre tu relación con ese hombre.

¿Ese hombre? No sabía a qué se refería Shakuson.

Estás matando gente por tu padre, ¿no?

… No tengo padre.

Tranquila. Lo sé. El jefe de la Oficina de la Estrella Oscura, Gallerian, es tu padre.

—… ¿Eh?

Gallerian– ¿¡El «Amo» era mi… padre !?

No puede ser… Estás mintiendo.

—–¿Realmente no lo sabías?

¿Cómo podría?

¿Cómo iba a saber que el que me hacía matar era mi verdadero padre?

Ja-Ja, ja, ja… ¡Su-Suficiente! grité, incapaz de contener mis sentimientos—. ¡Hasta el último de ellos, son todos escoria! Nikolay, Bruno, Gallerian, ¡y tú también! Una vez más apunté a Shakuson con el arma que había bajado. Todos… ¡ Todos deberían morir!

 

Eso es correcto.

Entrégate a ello,

A los sentimientos dentro de ti,

Y destrúyelo todo.

 

¡Cállate!

Tenía la intención de gritarle eso al «otro yo» que habló en ese momento, pero parecía que Shakuson pensó que estaba dirigido a él.

Por favor, cálmate, Themis.

¡Cállate! ¡Cállate! ¡Cállate!

-¡Cálmate!

Shakuson se acercó y me abrazó con fuerza.

Y con solo eso, recuperé la compostura tan rápido que apenas podía creerlo.

… Oye, Shakuson.

¿Qué?

Si pudiera hacerlo de nuevo…

Quería mirar las flores de cerezo en plena floración con él de nuevo.

Quería volver a ver los fuegos artificiales de verano con él.

Y-

—… No, no importa.

Lo siento, porque sé que esas cosas ya son imposibles.

Porque desde el principio todo entre nosotros era demasiado diferente.

Pero-

Aun así, llegaste a gustarme.

Me aparté de Shakuson y por tercera vez levanté mi arma.

Esta no era la primera vez que le disparaba a alguien.

Pero… supongo que esta era la primera vez que lo hacía mientras lloraba.

Shakuson no dijo nada.

Simplemente me miró con una expresión amable.

Por favor, deja de poner esa cara.

Yo sabía la verdad.

Él no era el culpable, ni nadie más.

Era yo.

Si tan solo no hubiera hundido ese barco en ese entonces. Si tan solo no hubiera matado a nadie.

Estoy segura de que las cosas no habrían resultado así.

Aunque podía arrepentirme, no podía volver a ese día.

Shakuson–

Te conocí en primavera.

Pensando en ello ahora, tal vez en ese momento ya me había enamorado de ti.

En verano hicimos muchos recuerdos; en una noche de otoño nos unimos.

Y en este invierno, marcamos el final de todo.

El martillo se levanta y mi dedo índice se acerca al gatillo.

Tal dedo está temblando.

Lo siento…

Esas fueron mis últimas palabras para ti.

Y-

Al final, tú…

Un disparo seco sonó desde debajo del cerezo.

.

……

 

Está bien, Shakuson.

No te preocupes.

Estoy segura de que podré verte pronto.

No te obligaré a ir solo.

Porque-

«Estemos siempre juntos» –

Eso es algo que siempre nos decíamos, ¿verdad?

 

El arma que disparó a Shakuson…

Giré su cañón hacia mi propia sien.

 

«–Una vez que me haya ido, todo habrá terminado.»

 

Apreté el gatillo.