Ese día, el corazón de Nyoze se había llenado de melancolía ante la monumental responsabilidad que se le había encomendado.
—Aah…
Aprovechando que no había nadie a su alrededor, dejó escapar un suspiro incontenible.
Nyoze esperaba la llegada de las visitas en el gran salón blanco de recepciones.
Faltaban unos diez minutos para la hora acordada.
Todavía no parecía haber ningún indicio de que viniera alguien.
«Por Dios, cómo se ha llegado a esto…»
Nyoze sólo podía sentir que le habían impuesto una pesada carga.
A pesar de la cara que ponían ante el público, los estatus sociales entre los miembros que formaban parte del Senado no eran necesariamente iguales. Para los demás, Nyoze era poco más que un apéndice de su hermano mayor, el jefe del Senado.
«¿Y quién es el que sigue echando a perder el «Proyecto», en primer lugar?»
En cuanto al fracaso del primer proyecto, eso había sido responsabilidad de los líderes de cada familia, encabezados por el propio padre de Nyoze, y como consecuencia de ello todos habían sido derrocados. A Nyoze no se le podía culpar de nada de lo ocurrido después de ese momento.
Apenas había participado en el proyecto hasta su sexta iteración. O quizás sería más exacto decir que no pudo participar.
Gammon podía ver que Nyoze no tenía mucha inclinación ni confianza en sí mismo como senador. Por eso su hermano lo había mantenido deliberadamente alejado del «Proyecto».
Para otros, esto podía parecer una especie de lucha de poder entre hermanos, pero él estaba bastante agradecido a Gammon por ello.
Nyoze había dudado del «Proyecto» desde el principio. No entendía cómo los demás podían aceptar tan ciegamente las profecías de una «reina» a la que nunca habían conocido.
Más importante para Nyoze que esas cosas indefinidas era su propia familia. Creía con firmeza que valía mucho más la pena dedicarse a mostrar afecto hacia su esposa y su hijo recién nacido.
Su padre había expresado su desaprobación por el hecho de que se casara con una extranjera, pero él ya no estaba. Gracias a que Gammon había heredado de él el honor del clan Loop Octopus. Nyoze podía disfrutar de cierto grado de libertad, mientras hiciera el mínimo de sus tareas básicas como senador.
… Pero ahora había ocurrido esto.
De la nada, Nyoze había sido designado como agente sustituto del hombre a cargo de la séptima iteración del proyecto, Seth Twiright.
El motivo era, como explicó Gammon, que Seth no podía mostrarse en público por motivos personales.
Ni siquiera Nyoze, como su agente sustituto, se había reunido directamente con Seth en persona.
Todos sus intercambios se habían realizado a través de cartas. Para Nyoze todo el contenido científico escrito en ellas no era más que una enumeración de jerga sin sentido, pero las órdenes específicas que contenían al menos eran siempre claras.
En cualquier caso, hoy Nyoze estaba aquí bajo la dirección de Seth para reunirse con una selección de cuatro mujeres.
Faltaban cinco minutos para la hora acordada.
La puerta se abrió y una chica delgada con dos espadas atadas a la cadera entró en la sala de recepción.
Cuando vio a Nyoze allí, se arrodilló lentamente e inclinó la cabeza.
Por su porte estaba claro que tenía la buena crianza propia de una familia distinguida.
—Ha pasado mucho tiempo, senador Nyoze.
—Ah, Ly Li. Has crecido.
Nyoze la había visto por última vez hacía unos siete años.
La joven inocente que había sido Ly entonces se había convertido ahora en una mujer de rostro y figura atractivos.
—Llegas un poco antes de lo previsto… Las demás aún no han llegado.
—No me importa. Actuar con rapidez decisiva es un precepto de la familia Li, después de todo.
—Ya veo, bueno entonces por favor espere aquí un poco.
Ly era la hija de la senadora Irta Li.
Francamente, Irta y Nyoze no tenían una buena relación entre sí. Incluso se podría llegar a decir que era tormentosa. Incluso se remontaba a la generación de su padre… No, desde hacía mucho tiempo sus respectivas familias siempre se peleaban por algo.
Sin embargo, como Ly era una niña, no tenía forma de conocer esta relación entre sus dos familias, y por eso Nyoze siempre la había tratado con cariño. También la había adorado, teniendo la impresión de que su propio padre no la quería mucho.
Últimamente se habían distanciado debido a que Irta no veía con buenos ojos esta conexión entre ambos, pero-
Ahora era la hora acordada.
Una hermosa mujer que irradiaba voluptuosidad se deslizó en la sala de recepción sin hacer ruido.
El aroma de lavanda comenzó a llenar la espaciosa sala.
—¿Llego a tiempo? —La belleza inclinó brevemente la cabeza hacia Nyoze, ignorando a Ly—. Encantada de conocerte. Soy Milky Eights. ¿Y tú eres…?
—Nyoze Loop Octopus. Esta vez voy a supervisar el proyecto, como sustituto del responsable.
—Sustituto, eh… Hmph.
Una ligera expresión de decepción cruzó el rostro de Milky.
Pero rápidamente volvió a sonreír, mirando la cara de Nyoze con los ojos entrecerrados.
—Un senador del clan Loop Octopus… Parece que los rumores de que eres un galán son ciertos. —Acarició suavemente la mandíbula de Nyoze como si fuera una invitación—. No me importaría servirte, jaja.
Observando esta exhibición desde atrás, Ly escupió en un murmullo:
—… Puta asquerosa.
A Milky no le pasó desapercibido ese comentario.
—Vaya, qué cosa más horrible dices.
—Sólo estoy constatando un hecho. Además, hueles mal.
—¿No te gusta el aroma de lavanda, señorita Li?
—Está bien… cuando no es tan fuerte. Parece que los rumores de que las putas se empapan de perfume para ocultar otros olores son ciertos después de todo.
—… Vaya, que mujer tan vulgar eres.
—No tan vulgar como tú.
Nyoze sólo pudo sostener la cabeza mientras observaba a las dos mujeres mirándose con desprecio.
«Hah… Y esto solo es el principio…»
Aunque quería seguir con lo suyo, las otros dos que quedaban aún no habían llegado.
Todo lo que podía hacer era esperar a través de esta atmósfera amenazante.
-Cinco minutos después de la hora acordada, una chica bajita entró corriendo en la sala de recepción.
—¡Perdón por llegar tan tarde! —La muchacha hizo una reverencia encogida hacia las otras tres personas que ya estaban en la sala—. Erm, um… ¡Soy Irina!
Nyoze le respondió cálidamente mientras se presentaba:
—Bienvenida, Irina Clockworker. Debes haber venido con prisa, ¿no? Deberías tomarte un momento para calmarte un poco y acomodar tu respiración.
—¡Sí, señor! … Huff, huff… Lo siento mucho, estaba ayudando a mi hermano mayor con su trabajo y perdí la noción del tiempo-
—No pasa nada. No llegas tan tarde. … Bueno, entonces, sólo falta una más…
Irina miró inquieta a su alrededor.
—¿Eh? Juraría que… mi cuñada vino al castillo conmigo…
—El castillo es bastante grande. Es posible que se haya perdido en alguna parte. ¿Qué tal si la esperamos aquí un poco más?
Gracias a la intromisión de esta chica algo bulliciosa, el ambiente turbulento entre Ly y Milky se había difuminado un poco.
Y así…
Treinta minutos después de la hora acordada…
La mujer restante aún no había aparecido.
—Oye… esta eh, “cuñada” tuya sigue sin aparecer —dijo Ly a Irina, con cara de irritación.
—¿Ah, sí? … Qué raro… ¿Tal vez deberíamos ir a buscarla?
Nyoze estaba reflexionando sobre lo que le pasaba a Irina, viéndola acobardada con los ojos cambiando de un lado a otro, cuando sucedió.
—¡Perdón, llego taaaaaaaaaarde!
Un grito alegre sonó en el pasillo.
Y entonces, una mujer con la cara roja y un andar inestable entró.
—¡Hermana mayor Elluka!
Irina corrió hacia la mujer y se acercó a apoyarla.
Milky se puso a hablar con ella, estupefacta:
—¿Estás… borracha?
—Naaaaah, solo bebí anoche. Parece que el… hip… alcohol aún no se me ha ido.
—Increíble… pensé que se suponía que eras una doncella del santuario Lighwatch.
—Noooopee. Me echaron del templo, así que soy una ex-don-ce-lla del santuario.
—… Ah, ya veo.
-Cualquiera que sea la situación, esto significaba que los cuatro se habían reunido finalmente…
Y aparentemente los cuatro iban a ser un dolor de narices.
«Dios mío… no te perdonaré por esto, Gammon».
No podía abandonar el trabajo que le habían encomendado.
Nyoze hizo una rápida tos para mantener el sentido de la gravedad de la situación.
—Ahora bien… supongo que todos los aquí reunidos son conscientes de porqué están aquí, sin embargo….
Ly se puso delante de Nyoze como para interrumpirlo cuando empezó a hablar.
—Senador Nyoze. Me encuentro confundida.
—¿Sobre qué?
—Aparte de mí, estas chicas… no puedo imaginar que ninguna de ellas tenga las cualidades necesarias para convertirse en reina. Una prostituta, una doncella del santuario delincuente -o más bien, ex-doncella del santuario- y la hija de una humilde familia de artesanos… ¿Por qué demonios debo yo, alguien que proviene de un clan del Senado, competir con gente como ellas?
—El parentesco y el rango no tienen nada que ver aquí, Ly.
Al escuchar eso, Milky comenzó a reírse.
—Es tal y como dice nuestro estimado senador. En nuestro Reino Mágico lo más crucial es la fuerza de tu habilidad mágica. Más aún si quieres convertirte en la reina que gobierna en la cúspide de todo.
—Oh, ¿entonces dices que tienes una cantidad adecuada de poder mágico para eso? —Ly presionó a Milky.
—Naturalmente… Más que tú, al menos.
—¿Qué?
—Yo soy la que está confundido aquí. Dejando a un lado a estas dos —Milky echó una rápida mirada a Irina y Elluka antes de volver a dirigirse a Ly—, Ly. Realmente no… pareces tener un poder mágico particularmente fuerte.
—¿Qué…?
—No tengo forma de saber cómo te las arreglaste para pasar la “Prueba de la Reina”… Pero será mejor que tengas en cuenta que la influencia de tu familia del Senado no te va a servir de mucho de aquí en adelante.
—Vagabunda… ¿Te atreves a insultarme?
Ly sacó una espada, apuntando con la punta a la cara de Milky.
—¡Dejadlo ya, las dos! —rugió Nyoze en señal de protesta—. No permitiré ningún tipo de violencia dentro de este sacrosanto castillo.
—… Humildemente te pido perdón. —Ly envainó de mala gana su espada.
Una vez que estuvo seguro de que ella se había calmado, Nyoze reanudó la conversación.
—En cualquier caso, es un hecho indiscutible que las cuatro aquí presentes superaron la “Prueba de la Reina”. En otras palabras, eso significa que todas vosotras tenéis derecho a convertiros en sucesoras de la reina.
Esta era una situación sin precedentes.
Naturalmente, sólo una persona podía ocupar el trono como reina. Así que Nyoze no entendía por qué la actual reina había concedido esa capacidad a cuatro personas diferentes.
No había nadie que pusiera objeciones a esta decisión… O, bueno, podría haberlas por parte del jefe del senado, como única persona autorizada a reunirse con la reina directamente… Pero en este momento, ahora que Gammon había dado su aprobación a tener «cuatro candidatas a reina», el resto del senado no tenía más remedio que estar de acuerdo.
—Sin embargo, como sólo una de vosotras puede convertirse en reina… El senado ha decidido que necesita llevar a cabo un proceso de selección cuidadoso y definitivo.
—… Entonces, ¿qué va a pasar exactamente ahora? —Irina preguntó nerviosa a Nyoze.
—Las cuatro, a partir de hoy, vendréis a vivir aquí en Alicegrad. Aquí recibiréis medidas más precisas tanto de vuestro poder mágico como de otras cualidades, y se os examinará para saber si tenéis la disposición para actuar como reina.
—¿¡Qué!? ¿Nos van a poner en arresto domiciliario en el castillo? … Dame un respiro —gritó Elluka, expresando su franco descontento mientras se agarraba la cabeza.
—¿Te estás despejando ya, Elluka Chirclatia?
—Escuchando estas tonterías, claro.
—No te preocupes. Esto no significa que no se te permita salir del castillo, de verdad. Si lo necesitáis, podéis incluso volver a vuestras casas temporalmente. Sólo que… no se os permite salir del país. Además… —Nyoze se volvió hacia Milky—. Tú… tendrás que dejar tu actual empleo. Como es de esperar, no podemos permitir que lleves clientes al interior del castillo. Y debemos asegurarnos de salvaguardar tu dignidad como candidata a futura reina.
—Vaya… Pero no puedo ganarme la vida si no gano dinero.
—Todas tus necesidades serán cubiertas. Estoy seguro de que tu nivel de vida será más alto de lo que ha sido, incluso.
—Bueno, bueno. Si es así, parece un trabajo decente.
Milky parecía satisfecho con eso.
—Vivir aquí en el palacio, eh… Me pregunto si mi hermano mayor estará bien sin mí y mi hermanastra alrededor…
Como siempre, Irina miraba al espacio con una mirada preocupada.
—Y tu hermano es… —Nyoze echó un vistazo a los documentos que tenía en las manos antes de volver a levantar la vista—. -Kiril Clockworker, un fabricante de cajas de música, ¿no? No es que vayas a estar aquí mucho tiempo. No hay motivo para que te preocupes, creo.
—Pero… mi hermano no es muy bueno haciendo la colada y la limpieza…
—Si es necesario, podemos enviar un ama de llaves para allá.
—… Bueno, en realidad es bastante tímido con los extraños, mi hermano…
Elluka dio una palmada en el hombro de Irina.
—Vamos. Kiril estará bien. Quiero decir, no es que no podamos ir a casa nunca, ¿verdad?
—Pero…
—¿Simplemente no quieres vivir separada de Kiril?
—N-no, eso no es…
—Jajaja.
Elluka le dio una palmadita en la cabeza a su hermanastra.
Y luego se volvió para preguntarle a Nyoze:
—Estaremos en habitaciones separadas, ¿verdad? ¿Estará bien si sigo bebiendo?
—Cada una tendrá su propia habitación. Se os permite el alcohol, pero por favor, tratad de conteneros.
—Entendido.
—Hay sirvientes esperando fuera de la sala de recepción. Deben hacer que les muestren sus habitaciones.
Obedeciendo sus palabras, Elluka se dirigió fuera de la sala de recepción, Irina la acompañó. Después de echar una mirada más al rostro de Nyoze, Milky también siguió su ejemplo.
Sólo quedaba Ly, que seguía mirando a Nyoze con el ceño fruncido, claramente sin estar de acuerdo.
—No frunzas tanto el ceño, Ly. Entiendo cómo te sientes ahora, pero…
—Senador Nyoze… ¿estas chicas realmente entienden lo que está pasando aquí?
—¿Entender qué?
—Que convertirse en reina… Lo que realmente significa… Estoy preguntando si saben sobre el Proyecto “Ma”.
—… No podría decirlo. Es probable que no se les haya explicado explícitamente, pero… No sería extraño que Elluka al menos tuviera alguna idea, considerando su historia.
—¿Qué quieres decir?
—Su hermana mayor, Zellana, se sometió a la “Prueba de la Reina” en el pasado, y como resultado… falleció.
—Vaya… ya veo.
—Bueno, investigaré los detalles más tarde. Ese es el deber que se me ha encomendado.
—… Entonces espero con expectación… que el senado haga el juicio correcto.
Y luego, dando una última reverencia, Ly también se fue.
«Sí… Tendré que investigar un poco.
No sólo a Elluka.
Si no a todas ellas».
Cuando se trataba de la capacidad mágica, no le correspondía a Nyoze involucrarse. Eso era algo que la organización científica bajo la jurisdicción de Seth estudiaría, y ellos producirían los datos precisos para ello.
El trabajo que Nyoze debía llevar a cabo era el de indagar en los antecedentes de cada uno de ellas.
Las cuatro tenían puntos sospechosos, cosas que le llamaban la atención.
«Sinceramente… qué fastidio».
No era el «proyecto» lo que causaba la agitación de Nyoze.
Si tendría éxito, si volvería a fracasar… Al final eso no era más que uno de esos asuntos que, como decía la frase, «sólo Dios sabe».
Lo que era más importante era el asunto de la reina, alguien que estaba en la cúspide del país.
Y si sería capaz de evitar que interviniera allí aunque sea una pizca de «malicia».
Nyoze no era de los que tienen una profunda lealtad hacia su país.
Pero sí amaba a la gente que vivía en él más que a nadie.
La paz y la libertad… eran cosas que buscaba, pero parecía que durante un tiempo iba a llevar una vida bastante separada de ambas.
Entró en el patio del castillo.
Aquí, donde la gente rara vez se detenía a visitar, era el lugar perfecto para recuperar el aliento.
«Hmm…»
Podía oler el aroma del alcohol que flotaba en el aire a su alrededor.
«¿Se perdió Elluka aquí? No… No puede ser».
La puerta que conducía hasta aquí se mantenía siempre cerrada, y sólo los miembros del Senado tenían la llave.
… Aunque siempre cabía la posibilidad de que Elluka hubiera tomado prestada la llave de otro senador.
Cuando rastreó el origen del olor, finalmente llegó a una esquina del patio.
Allí encontró… un gato, durmiendo profundamente.
«Un gato que huele a alcohol… Qué raro. ¿Y cómo llegó aquí, para empezar?»
Nyoze alargó una mano para tocar al gato, pero al momento siguiente se dio cuenta de que allí también había otro animal, y rápidamente retiró la mano.
«Uy».
Era una serpiente. Una serpiente miraba fijamente a Nyoze desde el lado del gato dormido, sacando la lengua.
Como si estuviera protegiendo al gato.
No sabía si era venenosa o no, pero en cualquier caso a Nyoze no le gustaban demasiado las serpientes, así que decidió no molestarla más.
«… Ah, bueno, no es para tanto».
El sol se había ocultado bastante.
Nyoze empezó a dirigirse a la puerta, pensando que debería volver pronto.
Fue entonces cuando algo frío tocó su mejilla.
Cuando levantó la vista, vio que caían cosas blancas del cielo.
«… Nieve.
Ya es esa época, ¿eh?»
Después de ver la nieve caer por un momento, Nyoze pronto regresó al interior del castillo.
No le gustaba mucho la nieve.
Por alguna razón, cada vez que la miraba, se sentía un poco triste.
