Comentario del Autor; Castigo

Esta obra es una secuela de la novela ligera doujin publicada por el círculo «the heavenly yard«, «Historia del Pecado Original: Castigo«.

Se trata de una novelización de los contenidos del CD doujin «Historia del Pecado Original: Edición Completa«, las partes que cubren los actos segundo y tercero.

Gracias al impacto del Coronavirus salió mucho más tarde de lo previsto, pero por fin he conseguido publicarla.

En el tiempo transcurrido entre el último trabajo y este actual me patrocinaron para escribir una nueva canción de «Pecados Capitales» para un juego y cosas por el estilo, pero en mi cabeza veía la serie como terminada con la publicación de la canción y la novela de «master of the heavenly yard«, así que últimamente me está costando más recordar mis antiguos conceptos de la historia…

Espero poner un punto final definitivo a la serie «Pecados Capitales» esta vez con la publicación de esta novela -Aunque creo que escribiré más si me lo encargan como trabajo-.

Dicho esto, he eliminado por completo uno de los episodios de la canción -El Hijo de Barisol es Hijo Único- de la obra, así que también tengo una pequeña esperanza de poder publicar una novela de edición definitiva con él incluido uno de estos días.

Pero ese episodio tiene una conexión muy débil con la historia original -esa fue la razón por la que lo corté aquí-, así que tengo que pensar un poco cómo lo volvería a incluir. También podría juntarlo con otros episodios relacionados del Segundo Periodo y publicarlos como una novela independiente.

También parece que ahora es un poco difícil volver a comprar las novelas anteriores de la Serie «Pecados Capitales«, así que también me gustaría reeditarlas de algún modo. O tal vez hacer remakes de ellas mientras estoy en ello… Suponiendo que haya una editorial que me ayudese con eso.

… Y habiendo dicho todo esto, probablemente parezca que no tengo ninguna intención de terminar esta serie, así que dejemos eso a un lado.

Para tocar un poco el contenido de esta obra, acabé convirtiendo a alguien que no aparecía en las canciones en la figura central de la novela.

Aparte de eso, hice debutar a figuras que «no deberían existir», y tal vez hubo algunas incoherencias flagrantes en ello.

Me alegraría mucho que reconocieras que simplemente «son cosas que pasan«.

No es que esté intentando pasar por alto mis propios errores -…Vale, puede que eso sea más o menos lo que estoy haciendo-.

Escribí esto al principio, pero esto es una «secuela»… ¿Una secuela de qué?

Bueno, espero que nos volvamos a ver en otra ocasión.

AkunoP (mothy)

Epílogo – El Comienzo de los Pecados Capitales; Escena 5

-Esa noche, Nyoze, que se alojaba en un pueblo cercano al bosque, tuvo un extraño sueño.

Una mujer estaba pintando, pasando el pincel por un lienzo.

Allí estaba plasmando la cara de un hombre feo.

Un cocinero llevaba comida a una mujer de aspecto adinerado.

Al comerla, la mujer empezó a vomitar sangre dorada.

Una chica se encontraba frente a una guillotina.

Pero en su rostro, por alguna razón, lucía una sonrisa.

Un payaso apuñalaba a alguien con un cuchillo.

Pero al payaso le dispararon, y murió como si estuviera durmiendo.

La cabeza de una mujer estaba expuesta en una colina.

Un monje y un niño estaban ante ella, con las manos juntas.

Una muñeca estaba rodeada de muchos bienes.

La muñeca llamaba «padre» al hombre que la cuidaba.

Una niña apuntaba a alguien con su pistola mientras derramaba lágrimas.

El hombre al que apuntaba era…

El propio Nyoze.

Cada una de estas visiones aparecía y desaparecía ante él.

Cuando despertó… Nyoze estaba cubierto de sudor.


Nyoze comenzó a hacer los preparativos para volver a Asmodean.

Aún no estaba seguro… de cómo podría satisfacer la petición de su hermano.

Aún así… Nyoze podía sentirlo.

El «Pecado Original» que había brotado en el Reino Mágico Levianta.

Ahora estaba cambiando de forma, y comenzando a brotar.

Sí-

Desde aquí, sin duda-

El karma del «mal» comenzará a moverse.

Epílogo – El Comienzo de los Pecados Capitales; Escena 4

Lych siguió volando por el cielo sobre el bosque.

Todo lo que podía ver bajo él eran árboles marchitos.

Tal vez si todo el bosque se extinguiera de esta manera, el poder de Held también disminuiría.

Pero… esa no sería una forma muy conveniente de superarle.

«Ese «viento negro»… ¿Está empezando a debilitarse?»

No era más que una intuición. Estaba claro que el «viento negro» tenía algún tipo de componente que afectaba negativamente a las plantas, pero no era algo que pudiera verse a simple vista.

Para asegurarse, Lych se posó en la rama de uno de los árboles marchitos y lo observó de cerca.

… Allí habían empezado a crecer varias hojas nuevas.

«El poder de la naturaleza, o incluso del propio mundo, para seguir sobreviviendo… está empezando a ganar a este «viento negro».»

No sabía si sentirse decepcionado o eufórico.

En algún momento, Lych fue abordado por Eater, que le gritó:

¡Hermano mayor! He pescado un pez.


Entre sus brazos había un enorme pez
como nunca antes había visto Lych.

Parecía que Eater también sabía pescar.

—Muy bien, Eater.

Lych bajó de un salto de la rama y voló hasta el hombro del oso.

—Hermano mayor… ¿Has dejado de intentar salir del bosque?

—Ciertamente no. Pero… creo que puedo ser un poco más paciente al respecto.

¿…?

—La paciencia es una virtud, después de todo. Naturalmente, no me quedaré esperando sin hacer nada. Hay muchas cosas que puedo hacer incluso aquí en el bosque. Por aquí pasan más humanos de lo que pensaba. Primero necesitaré obtener de ellos más información sobre el mundo.

—Me pregunto si… Vlad y los otros estarán bien.

—Quién sabe… Pero puede llegar el día en que vuelva a unir mis esfuerzos a los suyos. Hasta entonces, esperaré aquí.

Incluso si Lych no entraba en acción, el mundo seguiría por su cuenta.

Aunque algunos podrían llamarlo tímido… Esa era sólo otra forma de vivir.

—Ahora bien… creo que volveré a examinar ese extraño barro.


Lych extendió sus alas.

—¿No quieres comer pescado, Hermano Mayor?

—Cómetelo tú. Eres mucho más grande que yo, de todos modos. Yo… estaré bien con tus sobras.

Lych voló hacia el cielo azul.

Epílogo – El Comienzo de los Pecados Capitales; Escena 3

Una mujer caminaba por el bosque.

Parecía que regresaba a la ciudad, después de haberse despedido de Held.

Nyoze la observó atentamente desde la sombra de un árbol.

«No hay error… Esa tiene que ser la verdadera Elluka.»

Ese pelo rubio, esos ojos almendrados… Esa era Elluka, la que había visto cara a cara tantas veces en Levianta.

En condiciones normales, probablemente debería haberla llamado de inmediato.

Pero…

Algo que no podía nombrar disuadió a Nyoze de hacerlo.

«¿Qué es esa sensación de que hay algo raro en ella?»

Desde luego, era la viva imagen de Elluka.

Pero aún así… se daba cuenta de que algo no iba bien.

«De todos modos, quedarse aquí así… no resolverá nada.»

Justo cuando estaba armándose de valor, y preparándose para asaltarla…

—¡Espera, Nyoze!

La voz de alguien reverberó en su mente.

«Esa voz…»

Era imposible que la hubiera olvidado.

Era la voz de su hermano de sangre, Gammon.

—Esa mujer es peligrosa. Por ahora… no te acerques a ella.

«¿Gammon? ¿Qué es esto? ¿Cómo es que tu voz puede…?»

—No tengo mucho tiempo. Tengo que decirte esto antes de que Madam Merry-Go-Round se dé cuenta. … Nyoze. Debes permanecer en guardia alrededor de esa mujer. Ella se convertirá en una gran llave… hacia la destrucción del mundo, o hacia su salvación.

«…»

—No la pierdas de vista. Por décadas, por siglos.

«¿Qué estás diciendo? Sabes bien que no hay manera de que viva tanto tiempo.»

—Si alguien puede, eres tú… Ahora que una vez fuiste un náufrago del tiempo… Has obtenido el poder de reencarnarte. Perderás tus recuerdos cada vez que renazcas, pero… Un trozo de tu misión permanecerá en tu corazón en tu próxima vida.

«No lo entiendo… Lo que dices no tiene sentido.»

—Aunque ahora no lo entiendas, algún día lo harás. En cualquier caso, asegúrate de ver todo lo que puedas… de este ser conocido como Elluka. Y si te parece que puede convertirse en una llave para la destrucción… Mátala.

«… Entendido. Aunque en realidad no lo comprenda.»

Nyoze sólo pudo asentir mentalmente.

Epílogo – El Comienzo de los Pecados Capitales; Escena 2

Asmodean, en la tierra de su región oriental.

Un gato de pelaje rojo caminaba por la carretera.

«… Me he acostumbrado bastante a este cuerpo», murmuró Irina en su mente.

Seth se había marchado sin más, sin darle a Irina ni siquiera una lección sobre cómo utilizar ese cuerpo de gato.

Pero, afortunadamente, dentro del cuerpo había un dispositivo de grabación llamado “BlackBox”, y desde allí había podido leer el manual.

—Vaya, qué gatita más mona —le dijo a Irina una anciana de aspecto amable—. ¿Tienes hambre? Puedes comer un poco, si quieres.

La mujer dejó un plato en el suelo y vertió un poco de leche de una botella que llevaba.

«… Gracias.»

Irina le dio las gracias mentalmente y empezó a sorber la leche.

-Su cuerpo de gato necesitaba periódicamente ingerir energía para seguir funcionando.

El gato blanco que Seth había hecho como prototipo debía tomar alcohol, pero parecía que con este cuerpo de gato rojo las proteínas animales podían servir como fuente de energía.

Y podría decirse que la leche era el refresco favorito de este gato rojo.

—¡Ey, vieja bruja!

Justo cuando escuchó el crudo grito de aquel hombre, el cuerpo de la anciana fue pateado a un lado.

—¡No le des comida a un maldito gato callejero! En estos tiempos, ¡hasta la leche es un bien caro!

—Lo siento…

Aunque la anciana se disculpó, el hombre continuó pateándola una y otra vez.

«Será familiar de esa anciana… Tal vez un hijo, o un nieto… En cualquier caso, no es asunto mío.»

Por muy agradecida que estuviera por la leche, eso no significaba que estuviera obligada a ayudarla.

«… Aunque esto podría ser perfecto para un pequeño experimento.»

Irina miró a su alrededor y vio a un hombre que parecía un soldado con una lanza en la mano.

«Debería ser adecuado.»

Se acercó al soldado y saltó ágilmente hasta su hombro.

—Qu-qué…

El soldado se tambaleó un momento como si hubiera quedado inconsciente, pero se enderezó rápidamente.

Y entonces empezó a caminar hacia donde el hombre estaba pateando a la anciana.

—…

El soldado levantó la lanza que sostenía sobre la espalda del hombre.

—¡Grrgh!

Luego la bajó con todas sus fuerzas.

—¡Argh!

El hombre fue derribado a un lado, y se desplomó donde yacía, sangrando.

—¡Aaaaagh!

El pandemónium estalló a su alrededor.

No parece una herida mortal. Usar una lanza es duro.

Irina bajó de un salto del hombro del soldado.

«Al menos he aprendido que puedo usar de marioneta un cuerpo masculino sin problemas.»

Irina miró de reojo al soldado, que permanecía aturdido.

La información que le había dado la «BlackBox» no era sólo sobre cómo usar el cuerpo.

… También le había enseñado a Irina algunas pistas que le indicaban la respuesta a lo que había ocurrido en Levianta ese día.

Lo que le sucedió a su hermano mayor, Kiril.

Alguien le había hechizado para que provocara la Catástrofe.

«… Elluka.

No está muerta.

¿Pero cómo? Sé que le di un golpe mortal.»

Por aquel entonces, a Irina aún le quedaba una pequeña pizca de conciencia. Tal vez eso hizo que la mano en la que sostenía el cuchillo vacilara, sólo un poco.

No lo sabía.

Tal vez la información de la «BlackBox» era simplemente errónea.

Pero, si era verdad…

Si Elluka realmente seguía viva.

¡Entonces ella se vengaría de la mujer que lo había arrebatado todo!

Un joven caminaba delante de Irina, seguido por una gran multitud de mujeres.

—¡Ja, ja, ja!

Irina se quedó mirándolas con frialdad mientras marchaban por el centro del camino, riendo a carcajadas.

«Realmente hay grupos tan vulgares como ese en todas partes, eh.»

Parecía que Irina no era la única con esos pensamientos.

Pudo oír a dos mujeres de mediana edad susurrando entre ellas.

—… He oído que es un superviviente de Levianta. Algún tercer hijo de una distinguida familia.

—Oí que se dirigió al este después de dejar que su país se pudriera.

—Y aún así tiene a todas esas jóvenes con él… Es un engreído, seguro.

El Reino Mágico Levianta. La antigua patria de Irina.

«Preferiría que no manchara la reputación de Levianta… Pero ya da igual.»

Sin embargo, cuando Irina empezó a pasar junto a él, se detuvo de repente en seco.

«… ¿Qué es esto? Percibo… una presencia extraña en ese hombre.»

Irina lo miró fijamente.

«No… No es él. Es de esa espada que lleva en la cadera.»

Concentró sus sentidos en la espada.

Cuando lo hizo, vio flotando detrás del hombre-.

Un ser ilusorio.

«… ¿Un carnero? Un carnero con alas…»

El carnero miró a Irina.

—¿Tú… puedes verme? —le dijo, con una voz que sólo ella podía oír. Y siguió preguntando—: ¿Qué clase de persona eres, gato rojo?

«… No estoy segura. Quizá soy igual que tú.»

Al parecer, los pensamientos de Irina podían llegar hasta el carnero.

¿Ah…? Qué interesante.

«Me gustaría intercambiar algo de información. Dependiendo de lo que me digas… Tal vez podamos ayudarnos mutuamente.»

-Un encuentro entre «malicia» y un «demonio».

Esto fue el principio de todo, y también poco más que un presagio.