Capítulo 2 – «Ma» Survival: Ly; Escena 7

La memoria del engranaje llegó a un abrupto final.

—… ¡Eh! Eso no me mostró la escena más crucial —le dijo Nyoze a Gammon, sin ocultar la decepción en su rostro.

—Eso parece. Es una lástima… pero, a pesar de todo, hay cosas que has aprendido —replica Gammon, con una expresión de calma.

—Supongo que sí. Al parecer, Ly estaba loca por ti.

—No es eso. … Lo que quiero decir es…

—Estoy bromeando. No fuí capaz de ver la cara del culpable, pero basándome en el flujo general de los hechos, puedo hacer una conjetura decente- Eso es lo que querías decir, ¿verdad?

—Mhm. … Entonces, ¿qué piensas?

—Al final, Ly estaba planeando matar a las otras candidatas. Y para su primer objetivo, eligió a Milky. Sin embargo… le dieron la vuelta a la tortilla, y fue asesinada en su lugar.

Nyoze pensó que era natural hacer esa suposición.

… Y luego estaban los pensamientos privados de Ly que había podido leer de la memoria.

Por supuesto que le había impactado. Pero, por otro lado, no había sido tan sorprendente.

Ya no era una niña. Y habiendo sido criada bajo un hombre como Irta, ciertamente no era tan inusual que hubiera llegado a tener esa forma de pensar.

Conseguir su objetivo por cualquier medio necesario… Aunque fuera justo, aunque fuera malvado.

—En cuanto a si Milky mató a Ly o no- —Gammon tomó el siguiente engranaje en sus manos—. -Deberías ser capaz de saberlo viendo esto. La memoria de Milky.

—… Ella era la mujer más problemática entre todas las candidatas. En muchos sentidos.

—…

—Sigo sin saber por qué el jefe del Senado -o mejor dicho, tú- permitiste que Milky entrara en la candidatura.

—Fuera cual fuera su pasado, no cambiaba el hecho de que reunía los requisitos para ser reina, ya que superó la “prueba de la reina.

—Eso es lo que dijiste durante la reunión del senado al respecto. Y discutiste con los senadores que se te oponían.

—¿Te gustaría continuar ese debate aquí y ahora?

—No, está bien. Sigamos adelante. Aún hay mucho más que quiero saber.

Gammon asintió y puso el engranaje en marcha-.

Capítulo 2 – «Ma» Survival: Ly; Escena 6

Cuando fue consciente de que su cuerpo caía, al mismo tiempo Ly supo que había sido derrotada.

«¿En qué me he equivocado?»

Era demasiado tarde para lamentarse.

Las manos de Ly seguían agarrando las espadas gemelas.

Tal vez pudiera detener su descenso clavándolas en algo.

«… Es inútil. Nunca podría alcanzarlo.»

Podía oír el sonido del agua fluyendo por debajo de ella.

Ly sabía que no había mar en el fondo de este acantilado.

Era un río.

Un gran río que fluía hacia el bosque de Held.

«Si caigo allí, tal vez-»

Era su pequeña esperanza, todo lo que le quedaba.

Giró su cuerpo con todas sus fuerzas. No sabía si podría cambiar la trayectoria de su caída al hacerlo, pero de todos modos no había nada más que pudiera hacer ahora.

«Viviré. Sobreviviré, y entonces la justicia será…»

¿Justicia?

¿Qué era la justicia?

Los padres y hermanos de Ly pasaron por su mente.

Para ella, todos sus rostros parecían los de feroces tigres con colmillos.

-El cuerpo de Ly cayó al río.

Pero no era tan profundo como ella esperaba.

Su sangre y las espadas gemelas fluyeron por el río.

Finalmente, llegarían al bosque de Held.

Capítulo 2 – «Ma» Survival: Ly; Escena 4

Pero también era propio de los humanos que si decías que no se lo ibas a contar, querían saberlo aún más.

Lo más importante en este país era la habilidad mágica; en segundo lugar, la riqueza.

Naturalmente, había gente desinteresada que no se esforzaba por conseguir dinero. Pero al menos no era así para el sacerdote que Ly había metido en esto.

A cambio de un pequeño soborno, le había llevado en secreto una transcripción de los resultados de la medición.

«Nadie saldrá perjudicado, después de todo», pensó Ly para sí misma, «la mística de la reina es poco más que un método para mantener el prestigio nacional, así que no se trata de una mala acción…». Mientras seguía diciéndose eso a sí misma, Ly pasó los ojos por encima de los resultados de las mediciones a solas en su habitación.

Los números allí escritos eran exactamente como ella había imaginado.

En efecto, su habilidad mágica era la más baja de las cuatro allí presentes.

Mentiría si dijera que eso no la sorprendió.

Porque ante ella estaba la verdad de que Ly era inferior a aquellas a las que había despreciado.

No tenía lo que hacía falta para ser reina. … Su padre Irta también debía saberlo.

Por eso había cometido fraude: Ly nunca había hecho la «prueba de reina».

Sólo lo había aparentado. Tras descansar un poco en el patio sin entrar en el templo, había regresado al gran salón donde la esperaba su padre, que actuaba como testigo del juicio.

Lo había hecho siguiendo sus instrucciones. Normalmente, Ly se habría opuesto a él, pero en aquel momento había seguido sus órdenes obedientemente.

Porque ella sabía que la recompensa de aquellas que fallaban en la prueba… era la muerte.

Ella tuvo miedo.

Miedo al fracaso.

Ly misma sabía mejor que nadie que su habilidad mágica era más débil que la de los demás.

«Habilidad mágica, habilidad mágica, habilidad mágica… ¡Basta ya!»

Ly había sido atormentada por esto desde que era una niña.

Todos sus hermanos se burlaban de ella y la tachaban de «fracasada». Sus padres nunca habían dicho nada, pero ella estaba segura de que en privado debían de pensar lo mismo.

Incluso si había perfeccionado su habilidad con la espada, por muy mujer que fuera, nunca había significado nada.

Necesitaba cambiar.

Este país. Y también a sí misma.

Había una base para lograrlo. El hermano mayor de Nyoze, Gammon. Aunque era mágicamente impotente, había logrado ascender al puesto de jefe del Senado.

Conocía a Gammon desde hacía mucho tiempo, aunque no estaban especialmente unidos. Aun así, para Ly Gammon era, en cierto sentido, una figura de cierta adoración.

Un hombre cuya técnica con la espada se decía que era la mejor del país, que había utilizado eso para superar sus propios complejos.

Si ella trabajaba con él, tal vez podría lograrlo.

Podrían cambiar este país a uno que no dependiera del poder mágico.

Era ridículo que todo se decidiera por un talento innato.

«Pero… ¿cómo debería hacerlo?»

Para cambiar este resultado de medición que se le había impuesto, necesitaba…

«¿Sobornos? ¿O amenazas?»

Ambas cosas serían difíciles. Aparte de todo lo demás, no podía imaginarse a Nyoze cediendo a tales cosas.

No era un hombre serio, ni valiente; sin embargo, en el fondo de su corazón, tenía un resuelto sentido de la justicia.

«¿Debería pedir ayuda a mi padre?»

No… Tampoco estaba segura de que eso funcionara. Para empezar, su padre no había sido capaz de predecir que habría cuatro candidatas a reina. Su plan ya había fallado al ser incapaz de convertir a Ly en reina sin problemas una vez terminada la prueba.

Si hubiera tenido más trucos que hacer, probablemente ya los estaría llevando a cabo. Pero por lo que Ly sabía no había señales de que eso ocurriera.

«Sí… que hubiera otras candidatas a reina aparte de mí… todo salió mal gracias a eso.

Si tan solo no estuvieran en el camino…

… ¿En qué estoy pensando?»

No debía dejarse llevar por la malicia.

Los ojos de Ly pasaron sobre sus dos espadas, colocadas contra la pared de su habitación.

Estas espadas gemelas eran una reliquia de la familia Li. Como no había nadie más entre sus hermanos que tuviera afición por la esgrima, se las habían confiado a Ly el día en que cumplió la mayoría de edad.

«Justicia… Intento cambiar este país por mi propia justicia.»

Ly se acercó a las espadas gemelas y agarró sus empuñaduras.

Lo único que había cortado con ellas eran maniquíes de madera. Por supuesto, nunca había matado a un ser humano, ni siquiera a un conejo o un ciervo.

«Mis creencias no pueden lograrse a través de un mar de sangre.»

Ly apartó las manos de las espadas y volvió a dejarlas contra la pared.

«… Pero Gammon lo llevó a cabo así. Inició una revuelta contra su propio padre, y al final lo ganó todo.»

Era bastante simple sostener ese ideal.

Pero en la realidad no siempre funcionaba.

Ly salió de su habitación.

Y entonces llamó dos veces a la puerta de la habitación contigua a la suya.

—Sí, ¿quién es? —oyó desde dentro.

Entonces se abrió la puerta.

La otra chica vio la cara de Ly y puso cara de sorpresa.

—Bueno, bueno, esto es raro de ver…

—Milky. ¿Podemos quedar en algún sitio esta noche? Tengo complicado que me gustaría discutir.

Capítulo 2 – «Ma» Survival: Ly; Escena 3

En mayor o menor medida, todos los que vivían en este país se beneficiaban de algún tipo de máquina mágica.

Gracias a estos aparatos, que funcionaban vertiendo magia en ellos, la calidad de vida dentro del reino mágico se mantenía en un nivel muy superior al de otros países.

Por esa razón, la habilidad mágica era un estatus tan importante para la ciudadanía, y medirla era obligatorio por ley.

Había varias variedades de aparatos para esa medición, pero el «Huevo» que Ly y las demás tenían ante sí era el modelo más nuevo y profesional que existía: sólo había uno en todo el país.

—Solía llevar mucho más tiempo y trabajo medir la capacidad mágica exacta de alguien. Pero este “Huevo” es diferente. Lo único que hay que hacer es permanecer en su interior durante unos minutos. Luego, la máquina hará el resto por sí sola.

Irina había estado escuchando la explicación del sacerdote con un semblante algo dócil, pero al contemplar el enorme aparato con forma de huevo preguntó:

¿Dolerá?

El sacerdote se rió y contestó:

En absoluto. Tu cuerpo apenas sentirá estimulación, y mucho menos dolor. Sólo emitirá una luz relativamente intensa, así que te pediría que mantuvieras los ojos cerrados si te resulta demasiado cegador.

Milky echó un vistazo a los rostros de las demás personas que se encontraban en la sala y preguntó al sacerdote, adoptando una actitud insatisfecha:

¿Somos todas nosotras las únicas presentes para la medición? ¿Dónde está el jefe del proyecto?

—El senador Nyoze no está muy versado en aparatos mágicos como éste… Y tiene otros asuntos de los que ocuparse, así que se enterará de los resultados de la medición más tarde.

—No es por él por quien pregunto.

¿…?

—Seth. Seth Twiright. ¿Cómo es que no se ha presentado ni una sola vez ante ninguna de nosotras?

—… El doctor Seth ha enfermado. Por esa razón se encuentra en estos momentos convaleciente en su habitación dentro del templo de Levia-Behemo.

—Vaya, ya veo. Entonces iré a visitarlo para darle mi pésame.

—No puedes.

—¿Por qué?

—A las candidatas a reina no se les permite entrar en el templo, especialmente a ti.

Al oír eso, Milky se enfureció.

¿Y qué se supone que significa eso?

—El jefe del senado lo prohibió expresamente teniendo en cuenta tus antecedentes.

—… Eso es totalmente incoherente. Todas hemos ido allí a realizar el “juicio de la reina”. Entonces, ¿por qué…?

Déjeme complementar mis palabras. No se te permite entrar en el templo mientras no sea estrictamente necesario.

—Pero-

Finalmente, habiendo escuchado de reojo la discusión entre Milky y el sacerdote, la irritación de Ly llegó a su punto máximo.

—¿Qué importa si el jefe del proyecto está aquí o no? Quiero acabar con esto cuanto antes para poder irme a descansar a mi habitación.

—… Tch.

Milky chasqueó la lengua y retrocedió.

Después de eso, llevaron a cabo la medición de la habilidad mágica sin apenas problemas. Una vez que Irina, Elluka y Milky terminaron su examen en orden, Ly fue la última en entrar en el «Huevo».

La banda de luz rozó su cuerpo. Tal y como había dicho el sacerdote, apenas pudo sentir nada.

«… Dicen que las “piezas del legado” que desenterramos hace tiempo se utilizan como máquinas mágicas. Pero este “Huevo”… no es una de ellas. Esto es algo que alguien inventó… tal vez ese Seth Twiright…»

Sus máquinas mágicas seguramente continuarían avanzando aún más, y a través de eso, la importancia dada a la habilidad mágica en este país crecería.

—Muy bien, hemos terminado. Gracias por su tiempo.

—¿Cuándo saldrán los resultados de la medición? —preguntó Ly.

—Enseguida. Pero no revelaremos los resultados a ninguna de ustedes.

—¿Eh? ¿Por qué?

—No queremos que los detalles de vuestra capacidad mágica se filtren al público una vez que una de vosotras se convierta en reina. Los resultados de las mediciones sólo se utilizarán a efectos de revisión, y después se romperán y desecharán.

—… Ya veo. Bueno, entonces supongo que así son las cosas.

La reina tenía que ser un ser envuelto en enigmas y misterio. No sabía quién lo había decidido, pero… así eran las cosas.