Capítulo 2 – «Ma» Survival: Ly; Escena 2

-Ly estaba molesta.

En realidad no era por el recibimiento que había tenido.

En verdad, todo estaba yendo más o menos como ella había imaginado.

Tal y como había dicho Nyoze, sus necesidades básicas estaban cubiertas.

Aunque no era de lujo, Ly había sido tratada con la hospitalidad suficiente para no sentirse insatisfecha, considerando su procedencia noble.

La habitación era del tamaño adecuado, contaba con varios sirvientes y la comida estaba equilibrada…

«Bueno, al fin y al cabo soy candidata a reina. No tratarían a alguien que podría convertirse en su gobernante como si fuera un criminal».

Contrariamente a lo que esperaba, no había sido obligada a hacer nada desagradable ni había sido conectada a ninguna máquina extraña ni nada por el estilo.

En cuanto a su rutina diaria, se despertaban a una hora preestablecida, tomaban el desayuno -era norma que todas las candidatas a reina lo hicieran en el mismo lugar-, luego estudiaban durante una hora aproximadamente -la mayoría de cosas Ly ya las sabía, como prepararse para ser reina, la historia del país, etc.-, se reunían con Nyoze -en caso de que él estuviera ausente por otro asunto, sería con otra persona-, una vez terminadas sus tareas, eran libres de hacer lo que quisieran.

Se les permitía salir al exterior, pero Ly apenas salía del castillo.

No tenía nada divertido que hacer volviendo a la ciudad. Al volver a casa, lo único que vería sería el fastidio en las caras de sus padres y hermanos.

Prefería aliviar su aburrimiento eligiendo y leyendo los fascinantes textos de la enorme colección de libros del almacén del castillo, o sudando un poco en las prácticas de entrenamiento de los soldados -también había algunos automóviles armados en la zona de entrenamiento, pero no había conseguido permiso para conducir uno por lo peligrosos que eran-.

De hecho, si Ly hubiera sido la única candidata a reina, probablemente disfrutaría bastante de la vida que llevaba ahí.

Sí, el único problema eran… esas otras tres personas.

Para expresar sus sentimientos hacia ellos de manera sucinta, todas eran vulgares.

Eran personas con las que normalmente Ly nunca entraría en contacto, ya que se había criado en la alta sociedad.

Irina, la más joven de todas, era la menos desagradable.. Aunque ejercía el mínimo de cortesía y modales, carecía de compostura y siempre agitaba los brazos y las piernas como una gallina nerviosa. Una dama debía tener un porte más digno. Si Ly hubiera adoptado esa actitud en casa, seguramente habría recibido una bofetada de su madre..

Aun así, Irina era la más joven de todas las candidatas a reina. Así que al menos era comprensible.

Pero su hermana mayor… ¿o era su cuñada? Esa antigua doncella de santuario, Elluka, era una causa perdida.

Era completamente creíble que la hubieran echado del templo.

En primer lugar, casi nunca estaba sobria. Daba la impresión de tener siempre una botella de vino en la mano.

Desde la primera luz del día, se paseaba por el interior de los muros del castillo, borracha… Ly se vio firmemente decidida a aprobar una ley que restringiera el consumo de alcohol a la noche, si llegaba a ser reina.

Además, nunca limpiaba nada. Su propia habitación estaba sucia, cosa que a Ly no le importaba porque nunca entraba allí -aún no lo había hecho, y no iba a hacerlo-, pero no soportaba que Elluka dejara basura por todos los pasillos, el comedor, el gran salón, etcétera. Se sentía mal por el trabajo extra que suponía para los criados. Debería promulgar una ley que castigara con una fuerte multa el hecho de tirar la basura.

Fuera como fuera, era una mujer desaliñada.

Aún más detestable era que Elluka aparentemente tenía un prometido. El hermano mayor de Irina.

Y pensar que hacían candidata a reina a alguien con novio. Ly le había preguntado una vez a Nyoze si realmente reunía los requisitos para serlo, y él le había contestado:

—Las condiciones y calificaciones para convertirse en reina… Son muchas, pero casi todas son ignoradas a estas alturas.

El proyecto había fracasado muchas veces. Así que, al parecer, habían decidido prescindir de los detalles más particulares.

Sólo importaba que tuvieran un gran talento mágico… sólo importaba que pudieran dar a luz a los «Gemelos de Dios»…

Este país había empezado a ir horriblemente cuesta abajo.

No entendían cuánto empeoraría la situación si alguien de nacimiento humilde se convertía en el gobernante del país.

Por eso habían elegido incluso a una prostituta como candidata a reina.

«… Sí, esa prostituta… Milky. Es repulsivo incluso respirar el mismo aire que ella. La forma en que sólo se preocupa por el pene de los hombres, su maquillaje llamativo, su perfume apestoso y sus antecedentes penales: todo en ella es la personificación misma de la repugnancia.»

Que la profesión de vender el propio cuerpo existiera en este mundo… No es que Ly no pudiera comprenderlo.

Era porque lo comprendía que los encontraba tan repugnantes.

Tanto las mujeres que se vendían como los hombres que las compraban.

La profesión conocida como prostitución había arraigado profundamente en este país. La organización Apocalipsis había trabajado secretamente entre bastidores para promoverla, y servía como fuente de su financiación. No había disminuido tras la destrucción de Apocalipsis, e incluso ahora había mujeres con atuendos subidos de tono deambulando por las calles de noche.

Ly también sabía por qué las fuerzas de mantenimiento de la paz no hacían nada para acabar con ella.

Era porque tenían gente en el escalón superior entre la clientela de estas mujeres.

… Incluido el propio padre de Ly.

A decir verdad, Ly no sabía cuánta influencia política real tenía la reina.

Si era una simple figura decorativa o si tenía alguna autoridad.

En cualquier caso, si quería mejorar este país, Ly necesitaba más poder.


Si no se convertía en reina, Ly sería una mera «marginada».

Capítulo 2 – «Ma» Survival: Ly; Escena 1

-La luz del engranaje se apaciguó y volvieron a sumergirse en el mundo de las tinieblas.

Era una sensación extraña revivir de manera indirecta sus propios recuerdos.

—Es cierto, las cosas sucedieron así —dijo Nyoze asintiendo con la cabeza, aunque eso no significara que lo comprendiera todo—. ¿Qué quieres decirme con esto? Esas cuatro candidatas a reina y la elección entre ellas… Ya sé cómo fue, y quién se consiguió el puesto. ¿Qué importa eso ahora?

—Te dije que era importante ver esto en orden, ¿no? Sé que es frustrante, pero debemos hacerlo así.

—Sólo quiero conocer las respuestas a mis preguntas, Gammon.

—Eso es fácil de decir. Pero… ¿qué harás, una vez que las sepas?

—¿Qué haré? …

—Ya sea por simple autosatisfacción, o para obtener alguna lección moral… no significará nada si no puedes salir de aquí.

Eso era cierto, pero entonces, ¿cómo iba a salir?

Gammon todavía tenía que explicarle eso.

Esto no era algo raro en él. Su hermano siempre había sido así. Siempre ocultaba cosas dentro de su corazón, y casi nunca las revelaba a quienes lo rodeaban. No era exactamente un introvertido, pero en cualquier caso era alguien a quien no le gustaba revelarlo todo.

Este rasgo de su personalidad se había vuelto aún más evidente en la época en que se convirtió en jefe del Senado, lo que eventualmente lo llevó a distanciarse de todos a su alrededor.

… O quizá Gammon era así porque así lo había elegido. Su padre lo había marcado con el estigma de ser un «abandonado», por haber nacido mágicamente impotente.

Puede que Gammon intentara protegerse aislándose, debido al rechazo de sus compañeros durante toda su vida.

Pensándolo ahora, cuando Nyoze era un niño y le seguía inocentemente sin saber nada de los asuntos de los adultos, para él Gammon había sido…

Basta. No es el momento de detenerse en esos recuerdos.

—De acuerdo. Entonces sigue por ahora… Si lo haces, podré irme, ¿no?

—Sí… Probablemente. Al menos estoy seguro de que obtendrás las respuestas que buscas. —Gammon tomó el siguiente engranaje en su mano— Este es el recuerdo de Ly Li… Solíais pasar mucho tiempo juntos, hace mucho tiempo.

Sí, cuando era niña.

—Siempre pensé que ustedes dos se casarían algún día.

—Ya basta. Hay demasiada diferencia de edad.

—¿Eso crees?

—Además, ¿recuerdas la relación entre nuestras dos familias, no?

—Pero al menos ella… Bueno, da igual. No tiene sentido discutir eso ahora.

—… Cierto.

Ly estaba muerta.

Ella no había muerto a causa de la Catástrofe. Se había caído de un acantilado, mucho antes.

Nyoze miró el engranaje de su memoria.

—Está un poco agrietado.

Pudo ver que parte del engranaje estaba dañado, y tenía una forma claramente irregular.

—Los recuerdos no son muy resistentes. Mucho menos el recuerdo de alguien que sufrió una muerte repentina y accidental como ella.

—¿Por qué están estos recuerdos reunidos aquí así en primer lugar? ¿Es… su alma?

—No, el alma existe por separado, y es llevada al cielo. Incluso si ese no fuera el caso, ¿no crees que es contradictorio que tu propio engranaje de recuerdos esté aquí a pesar de seguir vivo?

—Bueno, ahí me has pillado.

—La recopilación de recuerdos es una de las razones por las que se creó este espacio… Aunque, para ser sincero, yo mismo no puedo explicarlo adecuadamente. Madam Merry-Go-Round es la única que lo sabe todo.

—…

—De todos modos, esta es la memoria de Ly. Viendo esto, podrás echar un vistazo a su verdad… En su momento, tú la investigaste.

—Lo hice. Las cuatro tenían sus propios puntos sospechosos, pero Ly era extraña por el mero hecho de haber sido seleccionada como candidata a reina.

Ly no era impotente desde el punto de vista mágico, pero no tenía el poder mágico suficiente para convertirse en reina. Nyoze lo sabía bien, pues la había vigilado desde que era joven.

Entonces, ¿cómo había llegado a ser candidata? Podía hacer una conjetura decente teniendo en cuenta su familia, pero necesitaba pruebas definitivas.

—Para ella… Fue relativamente sencillo aportar alguna prueba auténtica del fraude de la familia de Ly. Irta Li había invertido una gran suma de dinero en el Proyecto «Ma». Lo había hecho para que su hija fuera hecha candidata.

Ly sería desbancada de ser candidata a reina tarde o temprano. Lo que tenía que tener en cuenta era el momento de hacerlo, y tener un buen aplomo político, ya que no quería que Irta armara un gran alboroto sobre que había algún «complot» si daba un paso en falso. También estaba la cuestión de los fondos que había donado.

Aunque al final… todo quedó en nada, con su muerte.

—¿Qué pensaste en su momento de la muerte de Ly? —Gammon preguntó a Nyoze.

—Bueno… tengo dos opiniones. Existe la posibilidad de que ocurriera un accidente así, pero al mismo tiempo hay muchas cosas que me parecen imposibles. Por ejemplo, por qué estaba sola en aquel acantilado de noche… Siempre me pregunté si realmente había estado sola.

—Aunque estaba cerca del palacio, era un lugar alejado de miradas indiscretas. La vista no era particularmente digna de mención. Cuando pienso en una razón por la que ella habría tenido que salir de su camino a un lugar como ese-

Es natural imaginar que quería hablar con alguien en secreto. Ly podría haber sido empujada desde el acantilado por esta otra persona. … Y si ese fuera el caso, entonces se plantea la cuestión de quién era esa persona.

Ly podría haber sido asesinado por Irta, o por algún asesino que hubiera enviado, ese era el tipo de cosas que Nyoze había teorizado en su momento. Irta tenía que haberse dado cuenta de que Ly estaba siendo investigada. Si todo salía a la luz, en el peor de los casos pondría en peligro la reputación pública de la familia Li.

Así que podría haber intentado resolverlo borrando preventivamente a Ly, la parte implicada-.

Pero por muy frío que fuera Irta, ¿podría hacerle eso a su propia hija?

Nyoze no conocía el verdadero alcance de la relación de Ly con su padre. Pero al menos la había favorecido lo suficiente como para usar artimañas para instalarla como candidata a reina.

En cualquier caso, no había podido perseguir a Irta, a falta de pruebas concretas.

—Quizá descubra la verdad de su muerte observando este recuerdo.

Gammon asintió a las palabras de Nyoze.

Entonces, ¿miramos?

El engranaje de Ly empezó a brillar.

El lugar que mostraba era, una vez más, el castillo de Alicegrad.