Avanzó por el pasillo.
No había caminos divergentes, así que no tenía motivos para dudar donde pisar.
El camino era más largo de lo que ella había imaginado, con su vista fría e inhumana extendiéndose hasta donde alcanzaba su vista.
El lugar al que finalmente llegó parecía ser el laboratorio de Seth.
Había montones de utensilios extraños.
Aunque debía de ser la primera vez que lo veía, Irina sintió cierta nostalgia.
Este podría ser el lugar donde nació… Eso fue lo que pensó.
—Bienvenida a Lunaca Labora —un anciano con la espalda encorvada saludó a Irina con estas palabras.
Su voz era la misma que la de Seth, que había escuchado antes.
—… No eres en absoluto como te imaginaba. Pensé que eras mucho más joven.
—Pensé que este cuerpo fue un éxito, pero parece que no estuve en lo correcto. Un día, de repente, empezó a envejecer a gran velocidad.
Quizá su negativa a reunirse con nadie se debía a que no quería que vieran ese aspecto.
Seth miró a Irina de arriba abajo con una mirada larga y persistente.
—Has crecido… Irina.
—Estoy segura de que debo ser toda una sorpresa para ti.
—No estés tan segura… En cierto sentido, podría llamarte mi última esperanza. La mayoría de mis “Niños Ghoul” han muerto o han sido eliminados por mi propia mano. Tú y Kiril sois los únicos que quedan… y a Kiril, por supuesto, le ocurrió aquello. Siendo él tan buen “Niño Ghoul”…
—¿Por qué alejaste a mi hermano de ti?
—Me lo robaron. Nunca imaginé que mi sabueso mordería la mano que le daba de comer. Ese Clockworker… lo convertí en mi peón por su brillantez, pero acabó siendo demasiado brillante. Cuando lo localicé, ya era demasiado tarde. Kiril ya no me interesaba, había perdido su «malicia». —Seth miró al techo y lanzó un gran suspiro— Soy la única “malicia pura” que queda en este mundo… Qué soledad. Me esforcé mucho por no ser el único.
—No. Yo todavía sigo aquí.
Los ojos de Seth se abrieron de par en par, sorprendido por las palabras de Irina.
—¿Tú? No digas tonterías. Eres un “fracaso”. No naciste con “malicia” en tu corazón. Estoy seguro de ello.
—… Eso no puede… ser. Entonces, ¿qué soy?
—Eso mismo te pregunté antes.
—Yo soy… yo.
—Ya veo. Filosóficamente hablando, supongo que eso es suficiente. Aun así, me gustaría tener una respuesta más concreta. En ese sentido, eres un objeto de estudio muy intrigante… Pero, por desgracia, hay demasiados asuntos de los que tenemos que ocuparnos primero.
Seth se dirigió al laboratorio y empezó a preparar algo.
—Muchacha pecadora que por tus propias manos acabaste con tres personas; Irina. Como nueva reina, debes llevar a los “Gemelos de Dios” en tu cuerpo y darlos a luz.
—… Ese es el objetivo del proyecto, sí.
—Implantaré la “Semilla de Dios” en tu vientre. Si te quedas embarazada, ese sería el primer logro. Si te quedas embarazada de gemelos, ese sería el segundo logro. Y si puedes llegar al parto, ese sería el logro definitivo.
—No me gusta el dolor.
—No te preocupes. Sólo será un ligero pinchazo. Poner el menor peso posible sobre el cuerpo de la madre aumenta las probabilidades de éxito.
Mientras terminaba de reunir el equipo necesario, Seth se puso la bata de quirófano.
—Bueno, entonces… ¿Empezamos?
Seth tendió su mano enguantada hacia Irina.

Una respuesta a “Capítulo 5 – «Ma» Survival: Irina; Escena 3”