Oye, amado mío,
¿Puedes escuchar esta voz?
Eh, amado mío,
Si puedes oír esta voz,
Arroja mi cadáver en el arca del templo
Y permítete volver a la vida.
-La ceremonia de investidura como reina de Irina se celebraba en el castillo.
Sólo ese día, el ciudadano medio podía entrar libremente en el castillo.
Kiril subió al castillo con una enorme caja de madera a la espalda.
A mitad de camino, llegó a cierto lugar y se detuvo.
Era una pequeña tumba.
En la flamante lápida estaba escrito el nombre «Milky Eights».
—…
Durante un breve instante, Kiril continuó de pie, sin decir palabra, ante aquella lápida, juntando las manos.
El lugar de la ceremonia.
Había mucha gente reunida allí, todos celebrando a la chica que estaba sobre el altar.
«Irina…»
Kiril se quedó mirando a su hermana pequeña, que se había convertido en reina.
Un demonio, sonriendo como un ángel.
Kiril podía sentir cómo los pensamientos en su interior se convertían en convicciones.
«Ella… ya no es Irina.»
No era que la hubiera cambiado alguna «malicia» con la que había nacido.
Eso es lo que él quería creer.
Que era más bien algún demonio que había venido de otro mundo, y se había apoderado de su cuerpo.
La que mató a Elluka no fue Irina.
Fue ese demonio.
Kiril empuñaba un cuchillo dorado.
Se esforzaba por tomar una decisión sobre a quién se lo clavaría.
Si apuñalaba a Irina para matar al demonio, ella también moriría.
«¿Matar a mi hermana pequeña? Nunca podría hacer eso», le dijo a alguien en su mente. «¿No es cierto, Elluka?»
Una forma de matar al demonio sin matar a Irina…
Al final, a Kiril no se le ocurrió nada antes de que terminara la ceremonia.
Mientras caminaba por el pasillo, Kiril fue llamado a detenerse por un soldado.
—Eh, tú. ¿Qué es esa enorme maleta que llevas ahí?
Kiril respondió con los ojos vacíos:
—Ah… Es un dispositivo mágico. Terminé de repararlo para uno de los senadores, y ahora voy de camino a entregárselo.
—¿Entregar un trabajo de reparación… precisamente hoy?
—Estoy aquí por el día que es. Normalmente un ciudadano normal como yo nunca podría entrar en el castillo tan fácilmente, así que pensé que hoy era una buena oportunidad para hacerlo.
—Hmph. … Sólo para estar seguro, tendré que comprobar el contenido.
El soldado estiró su mano hacia la gran caja sobre la espalda de Kiril.
Pero en ese momento-
—Espera. No abras eso.
Alguien detuvo al soldado.
—¡S-Senador Gammon!
—Este es un artículo del más alto secreto. No sería ideal ponerlo a la vista tan fácilmente.
—Así que se trataba de un encargo para el jefe del Senado… En ese caso no hay problema.
—… Eso es todo. —Gammon se volvió hacia Kiril— Ahora, por favor, lleva esto a mi habitación.
—Por supuesto, señor —dijo Kiril tras suspirar
¿Por qué había acudido en su ayuda el jefe del Senado? … No lo sabía, pero aun así Kiril siguió adelante.
Naturalmente, la habitación de Gammon no era su verdadero destino. Para empezar, Kiril ni siquiera sabía dónde estaba su habitación.
El lugar que buscaba era…
El templo de Levia-Behemo, en el corazón del castillo.

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