Este país está completamente podrido.
El deseo les ciega a todos.
Hacer que todo vuelva a su estado original
Es un deber que está en nuestras manos.
No había soldados ante la «Primera Muralla»; Kiril pudo abrirse paso fácilmente primero en el patio, y luego en el templo de Levia-Behemo.
Ya no tenía espacio en su corazón para albergar ninguna duda.
«Elluka… Elluka…»
Kiril oía su voz susurrar en sus oídos.
Tal hecho comenzó cuando se encontró cara a cara con su cadáver… Y continuaba sin cesar incluso ahora.
Al contrario, podía sentir su voz cada vez más fuerte cuanto más avanzaba por el templo.
El artefacto prohibido está justo delante.
Si lo haces ahora, nadie te descubrirá.
Vamos, date prisa,
Empezaremos aquí y ahora.
No lo dudes.
Sólo avanza, sigue corriendo.
… Él causaría un milagro.
Un milagro que reviviría a Elluka.
La resurrección de un muerto era una hazaña que ni siquiera ese Seth podría lograr.
Lo que necesitaba era… el poder de los dioses.
Si ponía el cadáver dentro del «arca» que se decía que estaba dentro de este templo…
Elluka renacería en este mundo.
Eso era lo que su voz le había dicho.
La voz atrajo a Kiril hacia donde estaba el arca.
Llegó allí sin perderse ni una sola vez.
—… Así que esta es el arca “Pecado”…
Allí estaba, al final de una larga escalera, erguido como un enorme pilar.
Era muy diferente de los otros pilares del templo. Era inusualmente brillante, y la punta cerca del techo era afilada como la de una lanza.
Debía de tener una entrada en alguna parte.
Cuando Kiril empezó a acercarse a «Pecado», oyó una voz que le llamaba desde atrás.
—Así que has venido, Kiril.
Reconoció esa voz. Era una que había oído hacía poco.
Cuando se dio la vuelta vio al jefe del Senado allí de pie… Gammon.
En su mano derecha sostenía una espada, y en la izquierda una pistola.
—¿Qué estás haciendo aquí… Jefe del Senado.
—Eso debería ser obvio. Estoy aquí para matar al estúpido e insolente que invadió el templo.
—… Así que sabías desde el principio cuál era mi objetivo. ¿Por qué, entonces, me ayudaste antes?
—No importa lo que hubiera hecho… al final habrías llegado aquí, después de matar a innumerables soldados con tu cuchillo. Eso es lo que estabas destinado a hacer.
—…
—Quería evitar cualquier sacrificio innecesario. Eso es todo. El único que puede cambiar el destino… soy yo, sabiéndolo todo como lo sé.
—… ¿Qué es lo que sabes?
—Sé lo que vas a intentar hacer ahora. Y a qué resultado te llevará. … Como dije antes, todo.
—¿Tienes capacidad de ver el futuro?
—Así es, a medias. Están los “Sueños Púrpura”… El poder del clan Loop Octopus… Pero no fue eso. Una vez, cuando entré en este templo… vi a la reina y aprendí -o mejor dicho, recordé- el futuro.
—Yo… voy a resucitar a Elluka.
Kiril dejó la caja de madera en el suelo y sacó un cuchillo de su bolsillo.
—Grim el Fin… Pero ahora mismo no debería ser más que un simple cuchillo. Aunque perteneciera a ese desalmado, Pale Noël… no es una amenaza para mí.
—Sigues diciendo cosas que no entiendo…
—El único momento y lugar es este, cuando el poder de la reina está en su punto más bajo. Es la mayor oportunidad para cambiar la historia. Kiril… el «pecado original» que estás a punto de cometer… lo evitaré.
Gammon apuntó el arma directamente a Kiril y disparó sin esperar respuesta.
—¡-!
Un dolor agudo recorrió el hombro derecho de Kiril.
Pero eso no fue todo. En el momento siguiente, Gammon corrió hacia Kiril y lo atacó con la espada que llevaba en la mano.
El brazo de Kiril se entumeció y cayó inerte. Ni siquiera pudo apuntar con su cuchillo a su atacante.
—¡Se acabó!
Gammon bajó la espada hacia el cuello de Kiril.
-Pero nunca llegó a asestar el golpe final.
Su espada se detuvo.
—¿¡…!?
Algo se aferraba al cuerpo de Gammon.
Era como un humo blanco, como innumerables fantasmas con forma humana.
—-No fuiste lo bastante minucioso, Gammon —le susurró al oído uno de los fantasmas—. ¿Creías que éramos uno?
Gammon, cuyos movimientos estaban bloqueados por estas cosas. Supuestamente insustanciales, gritó:
—¡Reina! Esto es ridículo, no deberías estar aquí ahora…
—Gammon. Intentasteis perturbar el tiempo… Lo consideramos un acto de insubordinación. Como guardiana del tiempo, te “castigaremos”.
El cuerpo de Gammon comenzó a hundirse.
Se abrió un agujero en el suelo y Gammon fue arrastrado a él por los fantasmas.
—Ven, a la Tierra de la Diversión. Allí pasarás la eternidad como un náufrago.
—Maldita sea… ¡Déjame ir, reina-Madam Merry-Go-Round!
Los forcejeos de Gammon no sirvieron de nada… y así desapareció en las profundidades del agujero.
—…
Kiril no pudo hacer otra cosa que contemplar aturdido aquella escena.
El agujero desapareció rápidamente.
Además de los fantasmas… y Gammon también.
Era como si nadie hubiera estado allí desde el principio.
Gammon había llamado a esos fantasmas la «reina»… pero esa no era Irina.
Entonces… ¿era la reina anterior?
O la anterior a ella…
Eh, amado mío
Date prisa y colócalo.
Incrusta mi cuerpo ahí.
Una vez más escuchó la voz de Elluka.
«… Así es. Ahora no es el momento para esto.»
Seguía sangrando por el hombro derecho.
Kiril cargó una vez más la caja de madera sobre su espalda, sin hacer ningún movimiento para detener el flujo.
Luego se acercó a «Pecado» y buscó a lo largo de su superficie.
—… Aquí.
Había una larga muesca de la altura del cuerpo de Kiril.
Junto a ella, había una protuberancia que parecía una caja negra.
—Esta caja… tiene una especie de ojo de cerradura.
Este era probablemente el mecanismo para abrir la entrada.
Pero, naturalmente Kiril no llevaba ninguna llave encima.
Resignándose a ver si al menos podía hacer algo, decidió intentar abrirla.
Tiró el cuchillo que llevaba y en su lugar sacó una herramienta para sus trabajos secretos.
Confiaba mucho en la habilidad de sus dedos.
Pero parecía que esa caja tenía una estructura mucho más complicada y extraña que cualquier dispositivo mágico con el que Kiril hubiera trabajado antes.
«… Maldita sea, ya he llegado hasta aquí…»
No podía rendirse ahora.
Esto era por Elluka-
¡Venga, hazlo ya!
Vamos, maldito imbécil.
Deprisa, deprisa.
Colócala ahí…
Parecía que Elluka se estaba irritando.
«¿Debería abrirlo a la fuerza…?»
Kiril volvió los ojos al cuchillo que había tirado hacía un momento.
… Pero ya no estaba allí.
En su lugar… había aparecido una pequeña llave dorada.
«… ¿Podría ser?»
Kiril cogió la llave y la introdujo en la cerradura de la caja negra.
… Encajaba perfectamente.
Otro milagro más.
¿Fue a discreción de los dioses o de Elluka?
«Ahora entonces, voy a abrirlo.
Y luego resucitaré a Elluka.
Lo que una persona sola no puede lograr, seguramente puede ser superado si estamos juntos.
Nuestro futuro nos espera aquí.
Veamos juntos el paradero del milagro.
Elluka-»
Kiril giró la llave.
Click.
-En el momento en que oyó ese ruido, Kiril volvió en sí de repente.
La voz que había estado oyendo hasta ahora.
La voz que le había traído hasta aquí.
¿Era esa… realmente la voz de Elluka?
10…
9…
—Lo has hecho bien, clon de Seth.
La entrada a «Pecado» se abrió, y la voz resonó desde dentro.
—Lo has conseguido… Tenías que ser tú, o no habría funcionado. Tenía que ser un miembro de la tripulación de la nave… o alguien como tú, que heredó todos sus genes.
Esa voz. La voz de Elluka. La voz que había seguido susurrando en el oído de Kiril.
… No, no lo era.
Esta… esta cosa no era Elluka.
—¿Quién… eres? —preguntó Kiril, con el rostro sumido en la desesperación.
—-Dios. Así es como nos llamáis.
—El dios dragón… Levia-Behemo…
8…
7…
—Humanos. Todos ustedes… han logrado demasiados fracasos. Nosotros… ya no podemos esperar a que nazcan los “Gemelos de Dios”.
El pilar frente a él -«Pecado»- comenzó a oscilar.
6…
5…
—Esa profecía de destrucción era una simple gilipolllez…. Sólo queríamos salir de aquí. Ahora que el proceso de certificación ha finalizado… puede que sea en un cuerpo de dragón, pero seremos libres.
Kiril cerró la puerta y giró la llave en la otra dirección.
Pero era demasiado tarde.
La oscilación no se detuvo, y la voz seguía oyendose.
4…
3…
—¿Por qué los “dioses” deben estar encerrados en un lugar como éste, mientras vosotros, los “humanos”, os regocijáis en vuestra libertad? … No es justo. Nosotros somos los que hicimos este mundo. Nosotros… vamos a arrebataros el mundo.
Las vibraciones crecieron en intensidad.
La superficie del pilar se puso al rojo vivo.
2…
1…
—… Espera… ¿Qué está pasando? Algo va mal. Se está descontrolando… ¿Ha tenido una avería? ¡Hijo de puta! A este paso…
… 0.
-La suerte ya está echada.
Hubo un destello brillante.
Y luego una explosión.
Aquello fue algo que jamás debió ocurrir.
La luz y el calor liberados por «Pecado» volaron el cuerpo de Kiril hacia atrás.
El templo. El patio. El castillo. Todo el país.
Las flores, las personas, Seth, Irina;
Todo fue envuelto, y todo desapareció.
Y desde dentro…
Se levantó un enorme dragón de dos cabezas, envuelto en llamas.

Una respuesta a “Capítulo 6 – El Paradero del Milagro; Escena 3”