Capítulo 8 – Cuento de un Abandono en una Noche Iluminada por la Luna; Escena 1

Madre,

¿Qué clase de felicidad nos traerá este camino?

Por allí, ¿podremos comer cuanto queramos de nuestros dulces favoritos?

Padre,

¿Nos espera Dios al final de este camino?

… ¿Por qué nos miras con esa cara tan triste?

-Habían transcurrido dos años desde la destrucción del Reino Mágico de Levianta, y los países circundantes conseguían recuperar poco a poco cierta sensación de calma. Sin embargo, el impacto negativo que suponía la aniquilación de una gran nación como aquella se iba agravando poco a poco.

En el caso de Asmodean, que había mantenido relaciones diplomáticas con el Reino Mágico, estaban sufriendo un grave declive de su poder económico y militar, y cada vez era más difícil rechazar los intentos de invasión a medida que Beelzenia, al sur, se aprovechaba de su situación.

En el «país de verde», Elphegort, donde se encontraba Nyoze, sufrían un impacto mucho más directo. Es decir, la hambruna y la escasez de alimentos provocadas por los cambios en el clima. Este país era conocido por su abundancia de recursos naturales, sin embargo, el «viento negro» que fluía desde Levianta estaba provocando rápidamente su marchitamiento.

El Bosque de Held no era una excepción. La mitad norte ya se había convertido en un páramo completamente muerto -aunque eso se debía en gran parte a la destrucción de sus árboles por las llamas desatadas durante la Catástrofe-, y la vegetación de la mitad sur restante del Bosque de Held se debilitaba día a día.


—Nosotros también tenemos problemas… Me preocupa que todos los animales del bosque se mueran de hambre —se quejó a Nyoze uno de los habitantes del bosque. El Bosque de Held era conocido por tener una gran variedad de animales; para sus habitantes, esos animales eran amigos y también una fuente de alimento –
si bien había varios pueblos del bosque que prohibían la caza-. Si los animales se extinguían, la escasez de alimentos se agravaría aún más.

No podían contar con recibir ninguna ayuda de los demás países. Todos ellos, en particular Asmodean, estaban muy ocupados con sus propios problemas.

El propio Nyoze había recibido innumerables órdenes de regresar a Asmodean. Sólo en el último medio año se había visto obligado a regresar docenas de veces.

Gracias a ello, su búsqueda de los «Gemelos de Dios» se había vuelto extremadamente difícil. La única pista que tenía era que vivían en el Bosque de Held. Gammon siempre había sido parco en palabras, pero le habría gustado tener algo más de información.

Dicho esto, ya no tenía forma de reunirse con Gammon. En el momento en que la caja de música fue llevada fuera del «País de la Diversión«, ésta, junto con los engranajes de su interior, se convirtieron en partículas de luz y desaparecieron. El anciano de las ruinas del Templo de Lighwatch tampoco aparec por ninguna parte.

Después de eso, Nyoze no tuvo más remedio que arreglárselas por su cuenta.

No sabía qué aspecto tenían los «Gemelos de Dios». En cuanto a su sexo… Si los informes eran exactos, buscaba una pareja de hombre y mujer. Y en cuanto a su edad… Calculando a partir del año en que Meta Salmhofer dio a luz, en la actualidad tendrían unos catorce años.


Durante medio año, Nyoze había recorrido varios pueblos del Bosque de Held en busca de niños que reunieran esas condiciones, pero no los había encontrado.

El rey de Asmodean no veía con buenos ojos las frecuentes expediciones de Nyoze. Si esto seguía así, pondría en peligro la posición de Nyoze en el país.

Nyoze y el país de Asmodean… Esa conexión tenía su origen en su querida esposa, Luchesis.

Cuatro años atrás, cuando Nyoze visitó el país por motivos diplomáticos, se había enamorado de una hermosa mujer de pelo rosa. Su relación comenzó en serio después de que Nyoze hiciera su jugada con ella, y cuando finalmente se comprometieron en matrimonio, él supo por primera vez que ella era la cuarta hija del rey de Asmodean.

Hubo disputas por eso, pero… al final, después de su matrimonio, se decidió que Nyoze continuaría con su trabajo como senador en Levianta, y Luchesis seguiría por el momento viviendo en Asmodean.

Desde entonces Nyoze había llevado su vida viajando de un lado a otro entre ambos países, pero… Sí, aquel día… varios días antes de la toma de posesión de Irina como reina, había recibido la noticia de que Luchesis había dado a luz.

Nyoze recordaba haber agonizado sobre si debía ir a Asmodean o no. Al fin y al cabo, él era el responsable del proceso de selección de la reina. Tenía la obligación de estar allí para la toma de posesión de la candidata elegida.

Al final decidió ir a ver a su mujer y a su hijo cuando terminara la ceremonia… Pero justo cuando lo decidió, Gammon fue a ver a Nyoze para aconsejarle encarecidamente que fuera a Asmodean… Pensándolo ahora, lo que Gammon hizo fue enviar a Nyoze a un lugar seguro por si ocurría lo peor. Para protegerlo de la Catástrofe, y encargarle el papel de cambiar el destino en su lugar.

Si Gammon realmente tenía «conocimiento del futuro», entonces debía saber de antemano que Nyoze también vagaría por el «País de la Diversión«.

Probablemente ésta acabaría siendo su última visita a Elphegort.

Por eso no pudo evitar rezar para que la única pista que había conseguido le llevara esta vez hasta los «Gemelos de Dios».

Hasta ese momento, había pensado que todos los habitantes del Bosque de Held vivían en alguna de las aldeas del bosque.

Sin embargo… Aunque eran pocos, había algunas casas que se alzaban en lo más profundo del bosque, lejos de esas aldeas, y había gente que vivía en ellas.

Se ganaban la vida como leñadores o similares y, al parecer, de vez en cuando acudían a los pueblos y aldeas para comerciar con mercancías.

—Entre ellos hay un tipo que se trajo a sus gemelos —le informó uno de los habitantes del bosque—. Ese día trajo más artículos de lo normal. Supongo que los crios vinieron a ayudar a su viejo. Aunque… a decir verdad, no parecen parientes en absoluto. El color de los pelos y los ojos de esos renacuajos no son como los de su padre.

Nyoze preguntó por la edad de los gemelos y por los detalles de su padre.

—Su edad… ¿Unos diez años? No, quizá más. En cuanto al padre, no lo conozco mucho. Sólo hacemos trueques de vez en cuanto. Tiene el pelo azul, y si no recuerdo mal se llama… -Cain.

El hombre llamado Cain Daybreak vivía en lo profundo del bosque con sus hijos gemelos.

Tras preguntar a varias personas, Nyoze averiguó el lugar donde se creía que vivía este hombre.

Y ahora Nyoze avanzaba por el bosque, dirigiéndose directamente hacia él.

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