Se había encontrado con el espíritu Lych.
¿Era pura casualidad para Nyoze? ¿O una fatalidad?
—Lych… ¿lo sabes?
—¿Saber el qué?
Nyoze le contó a Lych todas las circunstancias que le habían llevado a este punto. Que había sido arrastrado a un espacio extraño en las ruinas del castillo, y que se había encontrado allí con su hermano mayor… Que dicho hermano le había ordenado matar a los «Gemelos de Dios»- Y que se había encontrado con el fantasma de Meta en la casa donde Adam había vivido con su esposa…
Después de escucharle, Lych asintió varias veces, como para asentarlo todo en su propia mente.
—Mhm, mhm, ya veo… Así que eres de Levianta, entonces.
—Sí. Sobre la catástrofe…
—Naturalmente, lo sé todo sobre eso. Soy una de las partes interesadas.
—¿…? ¿No eres un habitante de este bosque?
—Llegué aquí hace poco. O más bien… sería más exacto decir que me obligaron a venir.
—¿…?
—Cuando el arca “Pecado” fue abierta, y ocurrió la Catástrofe… un enorme dragón y seis luces aparecieron de su interior… ¿No es así?
—Sí.
Era la visión que había vislumbrado en el recuerdo de Irina.
—Una de esas seis luces… era yo.
—¡-! Entonces…
—Durante mucho… mucho tiempo, estuvimos encerrados dentro de ese “Pecado”… Eso es todo lo que puedo recordar. En el momento en que fuimos liberados de él, fuimos atraídos a este bosque.
—-Me dijiste que no eras un “dios”. Pero si estabas dentro de “Pecado” junto con Levia-Behemo… ¿Significa eso que tú y tus compañeros erais “espíritus” que servían a Levia-Behemo?
—No estoy seguro… En realidad yo tampoco sé mucho. Ese ser conocido como Held nos robó la memoria justo después de venir aquí. Y nos transformaron en estas formas animales. Pero en cuanto a quiénes éramos, y por qué nos encerraron allí…
—No lo sabes, y no puedes recordar…
Un ser que había perdido su identidad. No parecía hostil a Nyoze, al menos.
—¿Cuál es el objetivo de Held? ¿Por qué os ha traído a todos aquí? —preguntó Nyoze.
—Yo tampoco lo tengo muy claro, pero… puedo decir que no nos tiene en muy buena estima. No sólo a nosotros, sino también a Levia-Behemo. Al principio, Held había planeado atraer también el alma de Levia-Behemo. Parece que falló.
—Levia-Behemo… ¿Dónde desapareció ese dragón? No he oído nada de que haya sido avistado en otros países cercanos desde la Catástrofe.
—Bueno, primero, el dragón en sí no es tan importante. Es poco más que un recipiente sin alma. Algo así no habría sobrevivido mucho tiempo… Ahora mismo probablemente se esté pudriendo en algún lugar alejado de miradas indiscretas, ¿no crees? Levia-Behemo, y su alma, seguro que aún existen en otro lugar.
—Hmm… Entonces, ¿qué hay de tus amigos, que se convirtieron en animales? ¿Están en este bosque ahora mismo?
—… Deberían.
—¿Qué quieres decir?
—Al mismo tiempo que nos robaron la memoria, nos echaron una maldición. Pero tal vez sería mejor mantener esta conversación donde ocurrió.
Lych se bajó de la rama y se dirigió a alguna parte.
—¡Hey! ¿A dónde vas?
Nyoze se apresuró a seguirle.
El destino al que llegaron era la casa quemada en la que acababa de estar.
—Justo cuando me preguntaba adónde irías… aquí otra vez, ¿eh?
Lych estaba esperando a Nyoze, tras haber aterrizado en el tejado de la ruina.
—Hubo un asunto que me interesó mucho en la historia que me contaste antes… y sería este.
Dicho esto, Lych se acercó al pequeño montón de barro: los restos de lo que una vez fue Meta Salmhofer.
—¿Era sólo un fantasma, o era esa alma que se manifestaba vistiendo un caparazón de barro… Hmhm, en cualquier caso es de lo más interesante. Me gustaría investigarlo a fondo cuando tenga tiempo —murmuró Lych mientras caminaba por el barro.
—… Suenas casi como si fueras un pájaro erudito.
—¿Lo parezco? Puede que realmente fuera un erudito, antes de convertirme en esto. No me acuerdo.
—¿Viniste aquí sólo para mirar el barro?
—Puede, pero… Más importante es el asunto del hombre llamado Seth. Lo que hizo aquí, y lo que pasó después-
—Eso es. ¡Eso es algo que me gustaría saber!
—Vaya, vaya… Muy bien. Me has contado muchas cosas, así que supongo que debo devolverte el favor. Y si Seth desea evitar tu interferencia, entonces me gustaría tomar la acción contraria.
—¿Por qué?
—Porque me repugna. Seth… no sé la razón, pero siento una aversión indescriptible hacia su mera existencia.
Tal vez había pasado algo entre ellos antes de que Lych perdiera la memoria.
Naturalmente, eso no le correspondía saberlo a Nyoze.
—¿Cómo me enteraré? ¿Puedes… hacer que esos engranajes también se materialicen?
—No puedo. Pero no será necesario. Lo vi todo de principio a fin con mis propios ojos.
—¿Qué?
—Así que simplemente te lo contaré todo. La historia de la hazaña de Seth: cómo utilizó a los “Gemelos de Dios” para desatar a los “Demonios del Pecado Capital” sobre el mundo.

Una respuesta a “Capítulo 9 – Chrono Story; Escena 1”