Nivel 4 – Escena 6

La ociosa Otoha estaba rememorando la conversación que los estudiantes masculinos acababan de intercambiar. Lo que más le llamó la atención fue la frase sobre la «adoración a Kameko» pronunciada por Seiryuu.

No sabía quién era Kameko, pero, lo que era más importante, ¿qué quería decir Seiryuu con «adoración»? ¿Estaba relacionado con el extraño fenómeno de las cerraduras estropeándose? ¿Del muro invisible? ¿Del oso? ¿O con todos ellos?

Sería más rápido preguntarle al propio Seiryuu, pero por desgracia ahora no estaba en la sala del club. Al preguntar a sus compañeros, dijeron que se había ido a la biblioteca.

—Dijo que iba a leer un libro para matar el tiempo. Aunque haya un oso deambulando por ahí, no parece conocer lo que es el miedo —dijo Yasu con una mirada ligeramente exasperada.

¿Estaría bien solo? Otoha estaba preocupada, pero no le apetecía seguirle hasta la biblioteca sola ni se atrevía a pedir que la acompañasen.

Cuando se trataba de cosas místicas y sobrenaturales, Nonomiya-sensei era la persona a preguntar. Tal vez él sabía algo sobre la persona llamada Kameko. Sin embargo, Nonomiya-sensei aún no había regresado de la sala de profesores.

Habían pasado más de dos horas desde que Otoha y Mizuki regresaron a la sala del club. Desde que Nonomiya-sensei fue a la sala de profesores antes de eso, había pasado mucho tiempo más tiempo.

Otoha miró hacia la entrada de la sala del club.

Allí estaba sentada Kubo, mirando fijamente a la puerta.

Ella también debía estar preocupada por Nonomiya-sensei, que tardaba en volver. Era sólo un rumor, pero Otoha había oído que a Kubo le gustaba Nonomiya-sensei.

De repente, la puerta se abrió lentamente y alguien entró.

El perfil de Kubo se iluminó por un momento, pero inmediatamente se torció de miedo.

—¿Qué… qué pasa? ¡Seiryuu-senpai!

No era Nonomiya-sensei quien había vuelto, sino Seiryuu.

Y… claramente no era por un asunto trivial.

Estaba cubierto de sangre roja brillante por todo el cuerpo.

Mientras las chicas del club miraban desconcertadas, Yasu y Taka corrieron hacia él.

—¿Estás bien, Seiryuu? ¿Ha sido cosa del oso…?

Seiryuu permaneció erguido frente a la puerta, mirando a las dos.

—Sí… pero no fui yo a quien atacó.

—¿Eh? Pero esa sangre…

—No es mi sangre.

—Entonces, ¿A quién–?

—… Fue a Nonomiya.

Con esas palabras, la atmósfera en la sala del club se volvió aún más lúgubre.

Mizuki se acercó a Seiryuu y, en silencio, le ofreció una toalla. Él la aceptó y empezó a explicarse mientras se limpiaba la sangre del cuerpo.

—Vi a Nonomiya justo después de salir de la biblioteca. Estábamos hablando de volver aquí juntos cuando, de repente, esa cosa, ese oso, apareció detrás nuestro. Ni siquiera tuvimos tiempo de resistirnos. Nonomiya fue abatido en un instante y yo apenas pude escapar.

De repente, Kubo abrió la puerta y salió corriendo mientras gritaba con fuerza y se dirigía hacia el edificio de la escuela. Estaba claro que se dirigía hacia la biblioteca, donde probablemente estaría Nonomiya-sensei.

—Hey, esto es malo. Alguien tiene que ir tras ella… —dijo Taka, pero ni Yasu ni ninguno de los otros estudiantes en la sala del club fue tras Kubo. Era imposible hacerlo. Podía haber un oso, que incluso había matado a su profesor, esperándolos.

Una atmósfera pesada llenó la habitación. Mientras tanto, Seiryuu seguía limpiándose el cuerpo en silencio.

Kubo nunca regresó.

Nivel 4 – Escena 5

Como de costumbre, había una multitud de gente frente a la puerta del instituto Tsuruki. No sólo la policía y los curiosos, sino también algunas familias de los estudiantes atrapados parecían haberse reunido. Cuando Koudai se acercó a una agente de policía que estaba cerca, ésta le preguntó si era familiar de algún alumno. Le dijo que era hermano de Takahagi Otoha y fue guiado a una zona de espera para familias cercana. El lugar estaba rodeado de vehículos policiales y sólo tenía sillas y mesas sencillas, pero decidió esperar allí de momento.

Había varios vehículos a su alrededor, pero Koudai se preguntó si podían seguir moviéndose o si se habían trasladado aquí antes de detenerse. No había forma de confirmarlo, y en realidad no importaba.

Había varias personas que parecían ser familiares de estudiantes, como Koudai. Una mujer de mediana edad, un hombre que estaba intentando entender la situación actual preguntándole a un policía… Cuando Koudai miró a su alrededor, vio a su madre en un rincón, que no parecía haber reparado aún en él. Dudó si hablar con ella, pero al final, inconscientemente, se movió a un lugar donde ella no pudiera verle.

De hecho, no sabía qué decir en una situación así. Además, no pensaba quedarse ahí mucho tiempo. Lo que Koudai debía hacer ahora era no quedarse con las manos cruzadas preocupándose por Otoha, sino encontrar la forma de salvarla. Pero si se encontraba con su madre, sentía que su determinación podría flaquear.

Su madre, sin duda, le diría que se quedara con ella, y él no tenía la confianza para quitársela de encima.

—¿Por qué estás en un lugar como este? —De repente su padre, que no sabe cuando se puso a su lado, le habló.

—Oh, por nada… ¿Cómo está la situación?

—No ha cambiado. Todavía no hemos encontrado la manera de entrar y no sabemos qué está pasando dentro de la escuela.

Siendo opttimistas, eso significaba que existía la posibilidad de que todos los estudiantes dentro de la escuela aún estuvieran a salvo.

—Si tan solo pudiéramos ir desde el aire… usando un helicóptero o algo así.

—No hay manera de arrancar el motor del helicóptero.

—Ya veo…

Koudai no sabía si arrancar el motor de un helicóptero era lo mismo que arrancar un coche, pero debía haber algún tipo de llave o cerradura. Si eso se debía usar, el helicóptero no se podría mover.

En primer lugar, si fuera posible cruzar el muro invisible en helicóptero o avión, ya habría llegado el rescate desde fuera de la ciudad. Realmente parecía imposible cruzar el muro invisible por medios físicos.

—Eh… —Koudai decidió ir al grano—. ¿Conoces a una agente de policía llamada Mekage Mika? La vi aquí ayer…

—Ah, la de la División de Tráfico. Bueno, no es de mi misma sección, así que hoy no la he visto.

Al decir esto, su padre señaló a una agente de policía que estaba de pie a poca distancia. Era la misma mujer que había guiado a Koudai hasta aquí antes.

—También hay una agente de policía llamada Takatomi de la División de Tráfico, así que si te interesa, puedes pedirle más información a ella.

—Vale, entendido. Gracias. —Koudai se alejó de su padre y se acercó a la mujer policía—. Disculpe.

Cuando habló, ella se volvió hacia él con una mirada ligeramente suspicaz.

—¿Necesita algo?

—Busco a una agente de policía llamada Mekage Mika. ¿Sabe dónde está?

—¿Cuál es su relación con la oficial Mekage?

La mujer, Takatomi, le dirigió una mirada claramente escrutadora. Por alguna razón, no dejaba de mirarle el pecho izquierdo, donde llevaba una placa con las siglas «FOPS» escrito. Era algo que le había proporcionado su empresa.

—Soy un compañero de instituto. Nos encontramos hace poco y me preguntaba cómo le iría.

—Bueno, Mekage está ausente hoy. Parece que no se encuentra bien.

—¿Está en casa, entonces?

—Supongo que sí.

Koudai no sabía dónde estaba la casa de Mekage. Probablemente su dirección figuraría en su álbum de graduación del instituto, pero no había garantías de que aún viviera con sus padres.

Con la actitud de Takatomi, dudaba que le dijera la dirección de la casa de Mekage aunque se lo preguntara.

«Genial… No parece haber otra opción que visitar la casa de sus padres.»

Por ahora, sólo podía confiar en su álbum de graduación del instituto, que había dejado en casa de sus padres. Al menos tenía una llave de repuesto.

«Pero ahora que lo pienso, la llave ya no es necesaria…»

Takatomi siguió mirándole fijamente. No era una sensación agradable ser escrutado así por un agente de policía.

—¿Hay algo más? —no pudo evitar preguntarselo.

—No, es sólo que… ¿De verdad eres compañero de clase de Mekage?

—No estoy mintiendo. ¿Quieres que traiga mi álbum de graduación y te lo enseñe?

Viendo la obstinada respuesta de Koudai, Takatomi agitó rápidamente la mano.

—Lo siento. No es que dude de ti, pero alguien de la misma empresa que tú ha venido antes a ver a Mika.

¿De FOPS? ¿Quién?

Koudai pensó inmediatamente que podría ser Atsuki quien había venido, pero fue él quien sugirió que se separaran. No podía imaginarse por qué había venido hasta aquí y encima mintiendo.

—Um… se llamaba Nakazawa Shinichi.

Takatomi sacó su tarjeta de visita y se la entregó a Koudai.

Efectivamente, el nombre del director Nakazawa estaba claramente escrito en ella.

«¿Qué relación tendrá el director Nakazawa con Mika?»

A Koudai le sorprendió el inesperado nombre.

—Es mi superior directo. Aunque no sé por qué vendría a ver a Mika —respondió Koudai con sinceridad.

Takatomi le miraba ahora con expresión perpleja.

—¿De verdad que no lo sabes? Creía que había venido a investigar ese asunto.

—¿Ese asunto? ¿Qué quieres decir?

—Eh… no, no es nada. Jajaja.

Takatomi intentó quitárselo de encima con una sonrisa forzada.

Koudai sintió que pasaba algo y se inclinó más hacia Takatomi, mirándola fijamente a los ojos mientras hablaba.

—Siento curiosidad. Dímelo, por favor.

—Bueno… es que…

—Si no me lo cuentas, podría decirle a mi padre, Takahagi Heiji, que Mika le oculta algo.

La amenaza de Koudai era un patético intento de utilizar la posición de su padre, pero afortunadamente pareció funcionar con esta mujer.

—No, por favor. Despedirían a Mika.

—Si me lo dices, no se lo diré a nadie, ni siquiera a mi padre. Y si ocurre algo extraño entre mi superior y mi compañera, yo también querría saberlo.

—En realidad no es nada, como he dicho antes.

Takatomi parecía haberse decidido. Se inclinó más cerca de Koudai y susurró en voz baja.

—Esos dos… parece que tienen una aventura.

Poco después de abandonar el instituto, Koudai recibió una llamada de Atsuki. Estaba en la Biblioteca Central de Tsuruki y dijo que había encontrado material interesante que podría estar relacionado con el caso.

—Estupendo. Yo también he encontrado información bastante intrigante. Aunque no sé si en verdad esté relacionada con este caso —replicó Koudai, igualando el tono de Atsuki.

—Jaja… Bueno, quedemos entonces.

La biblioteca no estaba muy lejos de donde se encontraban. Atsuki le dijo a Koudai que se acercara y que allí podrían hablar con más calma. Luego colgó el teléfono.

Nivel 4 – Escena 4

Al volver a la sala del club de música, Mizuki y Otoha se dieron cuenta de que Nonomiya no estaba entre la gente que había allí.

—Kubo-san, ¿dónde está el señor Nonomiya?

Otoha preguntó a Kubo, una de las alumnas que estaba sentada en el suelo. Ella era una junior en la banda de música, pero como tocaban instrumentos diferentes, no eran particularmente cercanas. Otoha ni siquiera recordaba su nombre de pila. Era algo así como Saki o Yuki.

Kubo contestó brevemente con expresión sombría.

—Está en la sala de profesores.

Los profesores no sabían cuánta gente quedaba viva en el campus escolar, pero parecía que celebraban reuniones periódicas en la sala de profesores para discutir el futuro.

Si fuera posible reunir a todos los alumnos en un solo lugar, les resultaría cómodo, pero el único lugar con espacio suficiente, el gimnasio, se ha convertido en el bastión de los osos. Por lo tanto, como solución temporal, se decidió que los profesores reunieran a los alumnos en varios lugares y los acompañaran a gestionar cada lugar.

La sala del club era uno de esos lugares de reunión. Había muchos miembros del club de la banda de música dentro, pero también había algunos estudiantes como Mizuki que no formaban parte del club. Había doce personas en total: Nonomiya-sensei, que era un profesor masculino, tres estudiantes masculinos y el resto eran estudiantes femeninas.

Algunos estaban tranquilos, mientras que otros estaban claramente nerviosos. Kubo, por ejemplo, parecía visiblemente indispuesta en comparación con su estado habitual.

Algunos alumnos llevaban escobas y fregonas. Tal vez pensaban usarlas como armas para contrarrestar al oso si atacaba, pero si ese era el caso, era fácil prever que él sería el ganador.

Aun así, era comprensible sentirse un poco aliviado si tenías algo a lo que agarrarte.

Otoha se acercó a la estantería y cogió el estuche de su trompeta, que había quedado allí.

«Es imposible que esto pueda usarse como arma…»

El estuche tenía cierta dureza, pero no era una forma adecuada para balancearlo. Si por casualidad golpeaba la cabeza del oso, podría causarle una contusión, pero parecía mucho más probable que sobreviviera huyendo con todas sus fuerzas antes de hacer algo así.

—¿Cuánto durará esta situación?

Habló un estudiante apoyado en la pared de la sala del club. No estaba hablando con Otoha, sino con los otros dos estudiantes masculinos frente a él.

Los tres no eran miembros del club de música. Este estudiante que habló estaba en su tercer año. Otoha no sabia mucho de él, solo cosas como que no había nacido con el pelo castaño que tenía. Algo que también sabia era que no era un estudiante muy bien educado. No había muchos alumnos como él, auténticos delincuentes, en el instituto. Por eso, Otoha prefería mantener las distancias.

Los otros dos estudiantes también solían juntarse con este estudiante de pelo castaño.

—Me pregunto cuándo llegará la ayuda… —Un alumno regordete sentado en el suelo con las piernas cruzadas respondió a las palabras del alumno de pelo castaño.

—Ya ha llegado. Desde la azotea vi un coche de policía aparcado frente a la puerta de la escuela —dijo un estudiante delgaducho, sentado con las piernas separadas y la silla al revés.

Al oír esto, el estudiante con sobrepeso se levantó y se inclinó cerca del estudiante flaco.

—¿De verdad? Entonces, ¿por qué no han entrado? —preguntó.

—No lo sé. A lo mejor no pueden entrar —respondió el estudiante delgado.

—Oh… el infame muro —dijo el estudiante con sobrepeso.

Si no entran ni al patio, significa que también hay una barrera fuera del edificio. Ahora sí que estamos en un mundo de ciencia ficción, ¿eh?

—¡Y encima hay un oso! Creí que no lo contábamos en el gimnasio —añadió el alumno con sobrepeso.

Los estudiantes gordito y flaco que habían estado charlando juntos de repente giraron sus caras hacia el estudiante de pelo castaño.

—Seiryuu, tú también estabas asustado, ¿verdad? —le dijo el estudiante con sobrepeso.

Seiryuu, al que habían llamado por su nombre, parecía mucho más tranquilo que los otros dos, que estaban visiblemente excitados. Mantuvo la compostura mientras respondía:

—… No fui al gimnasio.

Al oír esto, el estudiante flacucho exclamó admirado:

Vaya, Seiryuu, no le tienes miedo a nada, ¿eh?

—No es eso… La verdad es que no presté atención al anuncio —respondió Seiryuu mientras se rascaba la cabeza.

Mientras tanto, Otoha había estado escuchando su conversación mientras sostenía la funda.

Después, discutieron la causa de este fenómeno anormal, pero fueron sobre todo los estudiantes delgado y con sobrepeso los que hablaron. Seiryuu escuchaba en silencio y de vez en cuando asentía con la cabeza. El contenido de su discusión no era muy diferente de lo que había discutido Otoha con sus compañeras antes. Hablaban de terrorismo o conspiración policial, ese tipo de cosas.

Además, el estudiante flaco también mencionó que el oso podría estar controlado por la organización terrorista con sus ondas cerebrales.

«¿Cuándo fue la primera vez que ese oso mató a una persona?», Otoha empezó a pensar en esas cosas mientras escuchaba la conversación.

Al principio, se dijo que la muerte de Kanoe había sido causada por el asesino fugado.

Pero Otoha no podía quitarse ese pensamiento de la cabeza. ¿Podría un humano realmente convertir a otro humano en un desastre como ese?

… Ahora lo entiende. Eso seguramente no fue causado por la mano del asesino.

En ese momento, el oso ya había escapado. Entró en la sala del club y se encontró allí con Kanoe.

¿Intentó escapar del oso?

¿O se resistió?

En cualquier caso, Kanoe fue asesinado por el animal.

El oso que había escapado del zoo probablemente tenía hambre.

Si siguió sus instintos naturales y comió la carne de Kanoe.

Si eso hizo que recuperara su estado salvaje original.

Si se había ido de aquí una vez y había vuelto para buscar comida de nuevo.

…Todas las piezas encajaban.

… Otoha recordó el estado del cuerpo de Kanoe y empezó a sentirse mal.

Aquí fue exactamente donde se encontró el cadáver.

Otoha devolvió la funda a la estantería e intentó volver con Mizuki.

Pero entonces, Seiryuu dijo algo completamente fuera de lugar, que la sorprendió y la hizo detenerse.

—… Quizá sea por la adoración a Kameko.

Ciertamente, lo que estaba ocurriendo ahora estaba tan fuera de lo común que no era extraño que se le ocurriesen ideas así, si abandonaba las interpretaciones realistas.

Pero Otoha nunca pensó que una frase así saldría de alguien como Seiryuu.

Yasu y Taka se sorprendieron, y luego estallaron en carcajadas juntos.

—¡Ahí está, el gran comentario de Seiryuu!

—¿Crees que ese tipo de cosas te hacen ver misterioso?

Por sus tonos, parecía que no era la primera vez que decía algo así.

La gente puede ser sorprendente, o mejor dicho, no ser lo que parece.

«… Por cierto, «Kameko», ¿es un apodo?»

Otoha no pudo evitar mirar fijamente a Seiryuu.

Él se dio cuenta y le devolvió la mirada.

—¿Necesitas algo?

Tal vez fuera por su mirada, pero Otoha sintió una sensación de intimidación por su parte.

—N-no… No es nada.

Retrocedió tímidamente y corrió hacia Mizuki, mirándoles de nuevo cuando se sentó junto a ella.

Nivel 4 – Escena 3

Koudai, que entró a la habitación de Atsuki, se sorprendió por el vídeo que aparecía en el monitor de su PC.

—Eso… ¿es la grabación de una cámara de seguridad?

—Sí. Tomé prestada la grabación de la cámara de seguridad de ese cibercafé.

—¿Cómo lo has conseguido? No creo que la gente del cibercafé te lo prestara tan fácilmente.

—Parece que nuestra empresa se encarga de su sistema de seguridad. Lo descubrí por cuando fui allí ayer… y bueno, puedes imaginar el resto.

—Ya veo, extrajiste los datos de grabación del sistema de la empresa. Ya me lo imaginaba. Eh, Kayama-kun. La verdadera razón por la que me involucras en todo esto… No estarás planeando echarme la culpa de todo por si pasa algo, ¿verdad?

—Jaja. Por supuesto que no. A diferencia de ti, Takahagi-san, estoy dispuesto a asumir la responsabilidad de la empresa en cualquier momento.

—Sólo quiero que no me despidan.

—¿Tienes miedo de que te arresten o algo? Bueno, si testificas que no pirateé en beneficio propio, y si tu padre puede hablar bien de mí, quizá tengan en cuenta las circunstancias y nos libremos ambos.

—… Como siempre, todo depende de mis conexiones. Aunque sea detective, mi padre no tiene tanto poder. Para que lo sepas.

—Aún así es mejor que nada, ¿no? —Atsuki empezó a mover la barra deslizante bajo el vídeo—. El primer correo electrónico se envió sobre las ocho de la mañana del 1 de julio, y el segundo se envió a las doce de la mañana del 7 de julio.

—¿El 7 de julio? Vi el segundo email al día siguiente, entonces.

—Bueno, pasaron muchas cosas el día 7, así que quizá no te diste cuenta del mensaje. Según el historial, el correo electrónico se envió efectivamente a las 12 de la mañana del 7 de julio… Si había alguien en esa cafetería a esas horas, es probable que sea el remitente.

—¿Pero y si fueron diferentes personas las que enviaron cada email?

—Si ese es el caso, entonces perderemos nuestra pista… afortunadamente, pude encontrar a alguien que estuvo en el café durante ambos momentos, el 1 y el 7 de julio. —Mientras decía eso, Atsuki pausó el video en cierto punto—. Esa mujer… Tengo la sensación de haberla visto antes en algún sitio, pero no me acuerdo bien. ¿La reconoces, Takahagi-kun?

Koudai observó la imagen fija que aparecía en el monitor. Como estaba tomada desde lejos y la resolución no era muy alta, no era muy nítida. Sin embargo, fue capaz de reconocer inmediatamente quién era la persona. Era alguien que conocía.

¿Podría ser que ella estuviera involucrada en todo esto?

—… Esa mujer policía… es Mekage.

—¿La conoces, Takahagi?

—Sí, y tú también. Es la policía que habló con nosotros cuando fuimos al instituto Tsuruki. Era compañera mia.

—Ah, ahora me acuerdo. Sí, es verdad que es ella. —Mientras decía esto, Atsuki se rascó el pelo—. Vaya lío. ¿Quién iba a pensar que un oficial de policía estaría involucrado? Al final fue una decisión acertada no involucrar a la policía… pero ahora, ¿qué debemos hacer?

—Todavía no podemos decir que sea la culpable. Y si se trata de una conspiración que involucra a la policía, no habría necesitado enviar un correo electrónico desde un cibercafé, ¿no crees?

—Eso es cierto. En ese caso, tal vez actuó sola. Aún así, investiguemos. Ella ha estado en ese cibercafé unas cuantas veces además de en esos dos casos. ¿Qué habrá estado haciendo en el ordenador aparte de enviar los correo electrónico…?

—Buena idea. Vayamos a ese cibercafé entonces —Koudai dijo esto y trató de ponerse el abrigo de nuevo, pero Atsuki lo detuvo.

—No hace falta.

—¿Por qué?

—Podemos comprobar el historial del PC que usó.

—Pero tenemos que ir allí primero para hacer eso.

Atsuki siguió manejando el ordenador.

—Mira, aquí está. Este es el historial de navegación de internet de cuando ella estuvo en el cibercafé. —Como Atsuki dijo, el monitor mostraba una larga lista del historial de navegación—. He hackeado el PC.

—Realmente puedes hacer cualquier cosa cuando se trata de ordenadores.

No era admiración. Era más bien incredulidad. Pero Atsuki no pareció darse cuenta.

—No siempre es tan fácil. Ya te lo comenté, ninguna cerradura puede proteger nada ahora, ni siquiera las digitales. Si quisiera, incluso podría usar tu tarjeta de crédito para comprar por internet.

—Ni se te ocurra.

—Sólo estoy bromeando. Además, ahora mismo ni siquiera puedo acceder a sitios de compras online.

Para ser precisos, ningún sitio web de compras tenía un servidor en la ciudad al que pudiera acceder.

Atsuki continuó hablando.

—De hecho, eso está ligado a un problema mayor.

—¿Cuál?

—No se pueden ver páginas web que necesiten una conexión de fuera de la ciudad. Podemos confirmar el historial de navegación para ver qué sitios estaba mirando, pero actualmente apenas podemos ver el contenido real de esos sitios.

—Así que básicamente, sólo sabemos los títulos de los sitios que ella estaba mirando.

—Así es.

—… Además, no hay garantías de que los sitios que estaba mirando en el cibercafé estén relacionados con este incidente, incluso si ella fuera la remitente del correo electrónico. Podría haber estado navegando casualmente por internet por sus aficiones.

—Eso es cierto, pero… hay algunos títulos en el historial de navegación que me llaman la atención.

—¿No es esto un poco enrevesado? Si sospechas de Mekage Mika, ¿por qué no le pregunto a ella directamente sobre todo esto?

—Esa es una buena observación. En realidad, hasta ahora no sabía que esa mujer y tú os conocíais. —Después de pensar un rato, a Atsuki se le ocurrió de repente una idea y dio una palmada—. ¿Qué te parece si nos dividimos el trabajo? Investigaré un poco más este historial de navegación. Y tú, Takahagi-san, puedes preguntar sutilmente a Mekage Mika al respecto. Por supuesto, sin revelar nuestras verdaderas intenciones.

—… Vale, lo intentaré. —Koudai asintió.

No sabía dónde estaba Mika ahora mismo, ni cómo contactar con ella. Así que, por ahora, decidió dirigirse al instituto Tsuruki.

La policía aún debería estar allí. Podría volver a encontrarse con Mika, y aunque no estuviera allí, si conseguía ponerse en contacto con su padre, no sería demasiado difícil averiguar dónde estaba Mika.