Como de costumbre, había una multitud de gente frente a la puerta del instituto Tsuruki. No sólo la policía y los curiosos, sino también algunas familias de los estudiantes atrapados parecían haberse reunido. Cuando Koudai se acercó a una agente de policía que estaba cerca, ésta le preguntó si era familiar de algún alumno. Le dijo que era hermano de Takahagi Otoha y fue guiado a una zona de espera para familias cercana. El lugar estaba rodeado de vehículos policiales y sólo tenía sillas y mesas sencillas, pero decidió esperar allí de momento.
Había varios vehículos a su alrededor, pero Koudai se preguntó si podían seguir moviéndose o si se habían trasladado aquí antes de detenerse. No había forma de confirmarlo, y en realidad no importaba.
Había varias personas que parecían ser familiares de estudiantes, como Koudai. Una mujer de mediana edad, un hombre que estaba intentando entender la situación actual preguntándole a un policía… Cuando Koudai miró a su alrededor, vio a su madre en un rincón, que no parecía haber reparado aún en él. Dudó si hablar con ella, pero al final, inconscientemente, se movió a un lugar donde ella no pudiera verle.
De hecho, no sabía qué decir en una situación así. Además, no pensaba quedarse ahí mucho tiempo. Lo que Koudai debía hacer ahora era no quedarse con las manos cruzadas preocupándose por Otoha, sino encontrar la forma de salvarla. Pero si se encontraba con su madre, sentía que su determinación podría flaquear.
Su madre, sin duda, le diría que se quedara con ella, y él no tenía la confianza para quitársela de encima.
—¿Por qué estás en un lugar como este? —De repente su padre, que no sabe cuando se puso a su lado, le habló.
—Oh, por nada… ¿Cómo está la situación?
—No ha cambiado. Todavía no hemos encontrado la manera de entrar y no sabemos qué está pasando dentro de la escuela.
Siendo opttimistas, eso significaba que existía la posibilidad de que todos los estudiantes dentro de la escuela aún estuvieran a salvo.
—Si tan solo pudiéramos ir desde el aire… usando un helicóptero o algo así.
—No hay manera de arrancar el motor del helicóptero.
—Ya veo…
Koudai no sabía si arrancar el motor de un helicóptero era lo mismo que arrancar un coche, pero debía haber algún tipo de llave o cerradura. Si eso se debía usar, el helicóptero no se podría mover.
En primer lugar, si fuera posible cruzar el muro invisible en helicóptero o avión, ya habría llegado el rescate desde fuera de la ciudad. Realmente parecía imposible cruzar el muro invisible por medios físicos.
—Eh… —Koudai decidió ir al grano—. ¿Conoces a una agente de policía llamada Mekage Mika? La vi aquí ayer…
—Ah, la de la División de Tráfico. Bueno, no es de mi misma sección, así que hoy no la he visto.
Al decir esto, su padre señaló a una agente de policía que estaba de pie a poca distancia. Era la misma mujer que había guiado a Koudai hasta aquí antes.
—También hay una agente de policía llamada Takatomi de la División de Tráfico, así que si te interesa, puedes pedirle más información a ella.
—Vale, entendido. Gracias. —Koudai se alejó de su padre y se acercó a la mujer policía—. Disculpe.
Cuando habló, ella se volvió hacia él con una mirada ligeramente suspicaz.
—¿Necesita algo?
—Busco a una agente de policía llamada Mekage Mika. ¿Sabe dónde está?
—¿Cuál es su relación con la oficial Mekage?
La mujer, Takatomi, le dirigió una mirada claramente escrutadora. Por alguna razón, no dejaba de mirarle el pecho izquierdo, donde llevaba una placa con las siglas «FOPS» escrito. Era algo que le había proporcionado su empresa.
—Soy un compañero de instituto. Nos encontramos hace poco y me preguntaba cómo le iría.
—Bueno, Mekage está ausente hoy. Parece que no se encuentra bien.
—¿Está en casa, entonces?
—Supongo que sí.
Koudai no sabía dónde estaba la casa de Mekage. Probablemente su dirección figuraría en su álbum de graduación del instituto, pero no había garantías de que aún viviera con sus padres.
Con la actitud de Takatomi, dudaba que le dijera la dirección de la casa de Mekage aunque se lo preguntara.
«Genial… No parece haber otra opción que visitar la casa de sus padres.»
Por ahora, sólo podía confiar en su álbum de graduación del instituto, que había dejado en casa de sus padres. Al menos tenía una llave de repuesto.
«Pero ahora que lo pienso, la llave ya no es necesaria…»
Takatomi siguió mirándole fijamente. No era una sensación agradable ser escrutado así por un agente de policía.
—¿Hay algo más? —no pudo evitar preguntarselo.
—No, es sólo que… ¿De verdad eres compañero de clase de Mekage?
—No estoy mintiendo. ¿Quieres que traiga mi álbum de graduación y te lo enseñe?
Viendo la obstinada respuesta de Koudai, Takatomi agitó rápidamente la mano.
—Lo siento. No es que dude de ti, pero alguien de la misma empresa que tú ha venido antes a ver a Mika.
—¿De FOPS? ¿Quién?
Koudai pensó inmediatamente que podría ser Atsuki quien había venido, pero fue él quien sugirió que se separaran. No podía imaginarse por qué había venido hasta aquí y encima mintiendo.
—Um… se llamaba Nakazawa Shinichi.
Takatomi sacó su tarjeta de visita y se la entregó a Koudai.
Efectivamente, el nombre del director Nakazawa estaba claramente escrito en ella.
«¿Qué relación tendrá el director Nakazawa con Mika?»
A Koudai le sorprendió el inesperado nombre.
—Es mi superior directo. Aunque no sé por qué vendría a ver a Mika —respondió Koudai con sinceridad.
Takatomi le miraba ahora con expresión perpleja.
—¿De verdad que no lo sabes? Creía que había venido a investigar ese asunto.
—¿Ese asunto? ¿Qué quieres decir?
—Eh… no, no es nada. Jajaja.
Takatomi intentó quitárselo de encima con una sonrisa forzada.
Koudai sintió que pasaba algo y se inclinó más hacia Takatomi, mirándola fijamente a los ojos mientras hablaba.
—Siento curiosidad. Dímelo, por favor.
—Bueno… es que…
—Si no me lo cuentas, podría decirle a mi padre, Takahagi Heiji, que Mika le oculta algo.
La amenaza de Koudai era un patético intento de utilizar la posición de su padre, pero afortunadamente pareció funcionar con esta mujer.
—No, por favor. Despedirían a Mika.
—Si me lo dices, no se lo diré a nadie, ni siquiera a mi padre. Y si ocurre algo extraño entre mi superior y mi compañera, yo también querría saberlo.
—En realidad no es nada, como he dicho antes.
Takatomi parecía haberse decidido. Se inclinó más cerca de Koudai y susurró en voz baja.
—Esos dos… parece que tienen una aventura.
Poco después de abandonar el instituto, Koudai recibió una llamada de Atsuki. Estaba en la Biblioteca Central de Tsuruki y dijo que había encontrado material interesante que podría estar relacionado con el caso.
—Estupendo. Yo también he encontrado información bastante intrigante. Aunque no sé si en verdad esté relacionada con este caso —replicó Koudai, igualando el tono de Atsuki.
—Jaja… Bueno, quedemos entonces.
La biblioteca no estaba muy lejos de donde se encontraban. Atsuki le dijo a Koudai que se acercara y que allí podrían hablar con más calma. Luego colgó el teléfono.

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