Era su segundo año asistiendo a este instituto, y también la segunda vez que ponía un pie en la azotea del edificio. La primera vez fue hace dos días, cuando Otoha y otros estudiantes vinieron aquí para escapar del oso, pero pronto se dieron cuenta de que había una barrera invisible que les impedía saltar desde la azotea. A pesar de que ir a la azotea estaba prohibido por las normas del instituto, la puerta que conducía a ella estaba completamente abierta.
Cuando Otoha llegó a la azotea, vio a un estudiante castaño trabajando en algo. Era Seiryuu. Cuando le preguntó qué estaba haciendo, Seiryuu dio un respingo de sorpresa y volvió la cara hacia ella. Llevaba en la mano derecha una pequeña barra de metal que parecía una lima.
—¿Qué te pasa? —preguntó Seiryuu antes de que Otoha pudiera decir nada. Su mirada entonces se posó en la trompeta que tenía en la mano.
—¿Eh, esto? No he venido a tocar. Pensé que podría usarla como arma —dijo Otoha al ver la mirada del chico.
Seiryuu soltó una risita ante su respuesta. En realidad, Otoha no pensaba que podría luchar contra un oso con una trompeta. Estaba a punto de replicar, pero no quería parecer tonta ni enfadar a Seiryuu, así que guardó silencio.
—Si quieres un arma, esto sería más útil —dijo Seiryuu mientras se levantaba y se giraba hacia ella. Además de la lima que llevaba en la mano derecha, en la izquierda sostenía un objeto gris con forma de vara y punta de lanza.
—¿Qué es eso? —preguntó Otoha.
—He modificado las patas de un pupitre de la clase para hacer esto. ¿Quieres que te haga uno a ti también? —ofreció Seiryuu.
—No, gracias. Parece peligroso.
—Ah, ya veo. Pero que sepas que con una trompeta no matarás a un oso —dijo Seiryuu mientras blandía su lanza improvisada. Otoha dio un paso atrás, temerosa de ser alcanzada.
—No pretendo matar al soso. Sólo quiero protegerme.
—¿De verdad crees que eso basta para resolverlo todo?
—¿Eh?
—Hasta que no matemos a ese oso, nunca podremos abandonar este lugar.
—… ¿Por qué estás tan seguro?
Seiryuu se alejó de Otoha y se dirigió al borde de la azotea. Extendió la mano hacia lo que parecía una barandilla que daba al vacío.
Su mano se congeló en un punto determinado.
Otoha sabía lo que ocurría. Allí había un muro invisible.
—En el momento en que el oso entró en el edificio de la escuela, apareció este muro. ¿No crees que es natural suponer que este muro fue creado por el oso?
Las palabras de Seiryuu tenían sentido.
Pero…
—¿Te refieres a que ese oso tiene poderes sobrenaturales, Seiryuu-senpai?
—Así es.
—Eso parece sacado de un libro de fantasía.
—En ese caso… um, ¿cuál era tu nombre?
—Takahagi… Takahagi Otoha.
—Otoha-chan, ¿puedes explicar la razón de la existencia de este muro de forma realista?
—Esto…
—Ya no podemos pensar por medios realistas. Desde el 7 de julio, cuando se rompieron todas las cerraduras, esta ciudad se ha adentrado en un mundo irreal. Por lo tanto, debemos considerar todas las posibilidades y actuar. No podemos ganar a menos que tengamos en cuenta incluso las cosas más absurdas que normalmente se descartarían como “simples temas de ocultismo”.
Otoha no entendía lo que decía Seiryuu. Los otros chicos habían dicho que a él le gustaba el ocultismo, y quizá esta situación le haya avivado esos pensamientos.
—Seiryuu-senpai… No estarás planeando desafiar así al oso, ¿verdad?
Otoha señaló la pata de la mesa que sostenía Seiryuu.
—Claro que sí.
—Por favor, detente. Es demasiado peligroso.
—… Ese oso no es un monstruo más allá de la comprensión humana. Ha podido vagar por la escuela hasta ahora porque nadie ha intentado matarlo. Quizá todo el mundo esperaba que en algún momento la policía o alguna otra organización viniera y disparara al oso, así que nadie intentó hacer nada y se limitó a huir.
Seiryuu extendió los brazos como un político dando un discurso.
—……
—Pero como ya has visto, nadie va a venir a ayudarnos. No podemos irnos, y nadie va a venir de fuera. O nos mata el oso o nos morimos de hambre. Alguien tiene que hacer algo con ese bicho.
—… ¿Y si matamos al oso pero el muro invisible no desaparece?
—Aunque eso ocurra, matar al oso elimina nuestra mayor amenaza.
—Pero… entonces, ¿no deberíamos consultarlo con un profesor?
—Nonomiya ya está muerto.
—En la sala de profesores, hay más profesores…
—No, no. Sólo se puede confiar en los adultos cuando la sociedad funciona correctamente. —En ese momento, Seiryuu bajó la voz—. Incluso Nonomiya no era de confianza… No se lo dije a nadie, pero ¿sabes que hizo cuando se encontró con el oso? —En respuesta, Otoha se limitó a negar con la cabeza—. ¡Intentó empujarme delante de él para salvarse el pellejo! —Había ira en su tono—. Si no quieres creerlo, está bien. Pero es la verdad. ¡¡Estaba tan asustado del oso que ya había perdido la cabeza!!
Puede que fuera Seiryuu quien estaba perdiendo la cabeza.
Si su historia era cierta, fue traicionado por su profesor y su amigo fue asesinado delante de él. Aunque se mostraba tranquilo todo el tiempo, no sería extraño que su mente estuviera hecha un desastre.
Si estaba tratando de desafiar al oso imprudentemente en un estado de confusión, no podían dejarlo pasar desapercibido.
Sería insoportable volver a presenciar la muerte de alguien a quien conocía.
Cuando la conversación cesó, Seiryuu se acercó, pasó junto a Otoha y se dirigió a la entrada de la azotea.
Desde detrás de él, Otoha gritó:
—¿Adónde vas?
—Al gimnasio. Allí es donde probablemente esté el oso.
—¡Basta! ¡Por favor!
—Bueno, Otoha-chan, espera tranquilamente en la sala del club. Volveré después de derrotar al oso como un héroe.
… ¿Realmente estaba delirando?
¿O sólo estaba viendo esto como un juego?
En cualquier caso, no podía dejarle marchar.
Otoha corrió hacia Seiryuu, intentando retenerlo por la fuerza. Ignorándola, Seiryuu abrió la puerta de la entrada.
En ese momento, algo se balanceó con fuerza hacia Seiryuu.
Y su cuerpo salió despedido hacia un lado.
—¡¿!?
No tardó mucho en darse cuenta de lo que había pasado.
Esperando frente a la puerta abierta había sin duda un oso.
Puede que fuera la primera vez que Otoha veía al oso con claridad desde el incidente del gimnasio. Le pareció que el cuerpo del oso era aún más grande que en aquel entonces.
Por supuesto, un oso no podía crecer tan rápido en sólo dos o tres días. Así que supuso que era sólo una ilusión causada por el miedo.
«Tengo que huir…»
Ni siquiera podía hablar, quedandose inmóvil.
Aunque en su mente pensaba que tenía que correr, sus piernas no se movían.
Sus temblores no paraban.
El oso permaneció quieto, mirándola durante un rato.
Sin embargo, una vez que confirmó que Otoha no se movía, el oso pareció cambiar su interés hacia el chico al que la había empujado antes.
Caminando lentamente a cuatro patas, el oso se acercó al caído Seiryuu.
—¡!
Por reflejo, Otoha lanzó la trompeta que sostenía hacia el oso.
Aunque el golpe de la trompeta no dañó al oso, fue suficiente como para estropear su estado de ánimo.
El oso giró su cuerpo hacia Otoha de nuevo. Pateó la trompeta con su pata delantera, y luego se dirigió lentamente hacia ella.
«Qué debo hacer… Qué debo…»
Sólo había una forma de escapar de aquí: por la puerta por la que había entrado el oso.
Sin embargo, esa puerta estaba detrás del animal. Primero, tenía que evitar al oso y pasar por su lado.
Correr no era su fuerte. De hecho, no se le daban bien los deportes en general.
Por eso se unió al club de música.
Mientras Otoha dudaba, el oso seguía acercándose.
Y entonces…
Como si esperara el momento oportuno, el oso extendió de repente sus brazos hacia Otoha y saltó sobre ella.
—¡¿!? ¡¡¡Aaaah!!!
Fue un milagro que lo evitara. Gracias a que se agachó instintivamente, el ataque del oso apenas pasó rozando su pelo.
Mientras caía al suelo, la puerta de la entrada apareció a su vista.
Antes de darse cuenta, Otoha se había puesto en pie y corría hacia la puerta con todas sus fuerzas.
No tenía el lujo de mirar atrás, pero podía sentir la respiración del oso cada vez más cerca.
–Era rápido.
A este ritmo, la alcanzaría enseguida.
Sin embargo, a Otoha no le quedaba otra opción que correr. Si no podía saltar hacia esa puerta antes de ser despedazada por el oso, sería el fin… con eso en mente, siguió corriendo.
Déjame decirlo de nuevo. Otoha no es buena corriendo. No se le da bien, y no tiene ningún tipo de velocidad.
Y la velocidad a la que corría el oso era incluso mayor de lo que Otoha había pensado.
Cuando estaba a uno o dos metros de la puerta, Otoha miró hacia atrás sin darse cuenta.
Justo delante de ella, vio los afilados colmillos del oso como un toro embistiendo.
«¡Es inútil, me va a alcanzar!»
Tan pronto como pensó eso, la fuerza de Otoha abandonó repentinamente sus pies. Tropezó y cayó, golpeándose fuertemente la nariz contra el suelo.
Inmediatamente se giró sobre su espalda.
Lo que vio en su campo de visión fue una masa negra que estaba a punto de abalanzarse sobre ella.
En ese momento, lo que le vino a la mente a Otoha no fue un “Me va a matar”, sino “Me va a comer.
Nunca pensó que el final de su vida sería ser devorada por un oso.
Mucho menos, que fuera en la escuela a la que estaba acostumbrada a ir.
«De verdad, odio a los animales.»
—¡¡Gooaaah!! —El oso rugió.
Otoha no pudo entender inmediatamente lo que significaba.
Antes de que pudiera pensar en nada, su cuerpo fue empujado por alguien y lanzado contra la puerta.
Con ese impulso, casi se cae por las escaleras, pero Otoha se agarró a la barandilla.
Entonces oyó el sonido de la puerta al cerrarse.
Y el grito de alguien.
—¡Corre!
Era la voz de Seiryuu.
Sin comprender la situación, Otoha se levantó.
En ese momento, Seiryuu la agarró del brazo y corrieron juntos escaleras abajo.

Una respuesta a “Nivel 5 – Escena 3”