Palabras del Autor-La Chica Esmeralda

Hola, soy Mothy. Gracias por elegir este libro.

Cuando escribo un epílogo para una novela como ésta, a menudo me debato entre hablar seriamente de la obra y de las circunstancias que la rodean, o escribir de un modo más desenfadado y humorístico. ¿Qué enfoque es mejor?

Que el contenido de la novela sea serio no significa que el epílogo deba escribirse también en tono serio. Por lo que he leído de los epílogos de otras novelas ligeras, hay bastantes autores que escriben con una atmósfera totalmente distinta a la del texto principal.

Sin embargo, en mi caso, es raro que escriba un epílogo a la ligera; incluso si esparzo algunas bromas aquí y allá, la mayor parte de mi escritura tiende a ser seria. Esto no sólo refleja mi personalidad, sino que también se debe a que no quiero arrepentirme más tarde pensando «Oh… metí la pata» por escribir descuidadamente algo tonto.

Una vez publicadas, las palabras permanecen para siempre. Aunque es posible revisarlas en secreto cuando salen nuevas ediciones dependiendo de las circunstancias, el hecho de que esas palabras fueran escritas nunca puede borrarse: no podemos cambiar nuestro pasado.

Los personajes que aparecen en este segundo volumen de «La Torre de la Tortura nunca Duerme» actúan en gran medida bajo la influencia de su karma pasado. Lo ideal sería evitar la creación de pasados lamentables, pero la vida rara vez transcurre sin sobresaltos; además, los remordimientos por nuestro pasado pueden surgir independientemente de nuestros pensamientos o acciones.

Si bien centrarse únicamente en el futuro sin preocuparse por el pasado puede parecer positivo a primera vista, recuerde que el pasado sirve tanto para aprender como de grillete que le retiene. Si sólo miras hacia delante sin aprender de tus errores, corres el riesgo de convertirte en un necio, mientras que estar demasiado atrapado por tu historia podría obstaculizar el progreso por completo.

A propósito de esta obra… En comparación con el volumen anterior, en el que una sola ciudad y una torre eran los únicos escenarios, nuestro campo de acción se ha ampliado ligeramente. Existe la posibilidad de que el escenario siga ampliándose un poco en futuros volúmenes, pero es poco probable que se vean desarrollos a gran escala que vayan más allá de las fronteras nacionales.

Como mencioné brevemente en el epílogo del último volumen, «La Torre de la Tortura nunca Duerme» nació de una idea que no podía aprovecharse debido a ciertas limitaciones de las series existentes. Dado que la mayoría de las series establecidas suelen abarcar varias naciones, mi intención desde el principio con ésta era mantener su escenario lo más reducido posible y, en cambio, hacerlo más intenso. Al principio, incluso tenía la idea de no incluir escenas en Lion City y que todo se desarrollara en el interior de la torre.

Por cierto, ni siquiera en este texto hemos desvelado qué país alberga la Torre Torcia; podéis suponer que es probable que esto no cambie en el futuro. Por decirlo sin rodeos: Aún no se me ha ocurrido un nombre para dicho país.

También he empezado a desvelar algunos datos sobre el pasado de cada personaje; tened por seguro que he estudiado detenidamente estos aspectos para que puedan entrelazarse más adelante con el desarrollo de los acontecimientos.

A partir de ahora, puede que aparecezcan en la serie algunos términos exclusivos de otras series escritas por mí, pero no os preocupéis por sus conexiones ni nada por el estilo: la mitad de ellos son sólo elementos alegóricos… Aunque solo la mitad…

… Sin embargo, de alguna manera siento que siempre estoy escribiendo historias dominadas por personajes villanescos. ¿Quizás el hecho de que mi seudónimo incluya «malvado» en él no sea tan bueno después de todo? De vez en cuando, sin embargo, me gustaría probar con algo desenfadado, como una comedia escolar, aunque, siendo realistas, probablemente no termine escribiendo una, y no creo que fuera a ganar mucha popularidad.

mothy (Akuno-P)

Epílogo-La Chica Esmeralda; Escena 6

En el último piso de la Torre Torcia, aún más arriba en el cielo, habían nubes oscuras.

Pronto empezó a caer una ligera llovizna que poco a poco se convirtió en aguacero.

—… Está lloviendo —dijo el hombre de pelo negro al sapo que se remojaba en una bañera sobre un altar.

—Efectivamente.

—¿Disfrutas de la lluvia por tu forma actual?

—Yo no diría eso. No tengo intención de convertirme en sapo hasta la médula.

Beritoad no parecía muy contento con su familiar, que había vuelto después de bastante tiempo.

—Beritoad… Tiendes a ser muy arriesgado.

—¿A qué te refieres?

—A “Gibbet”. Fue difícil alinear lo que ocurrió con lo que sea que le dijeras.

—No tenía muchas opciones. Mientras estabas fuera, ella era mi única pieza que podía aventurarse fuera de la torre. Incluso si eso significaba manipular sus recuerdos, no tenía otra opción que usarla.

—Así que ahora que he vuelto… ¿Es ella innecesaria?

—No… Ella ha demostrado ser sorprendentemente útil. Mucho más fiable que tus constantes vagabundeos.

El hombre de pelo negro sintió que había engaño mezclado en las palabras de Beritoad.

«Mi amo aún no confía plenamente en mí. Bueno, no se puede evitar.»

—¿Qué estáis discutiendo ?

Gibbet entró de repente en la capilla haciendo que tanto Beritoad como Rabiah cerraran rápidamente la boca.

—¡Caramba! ¿He interrumpido algo?

Al ver sus expresiones nerviosas, Gibbet se mostró ligeramente arrepentida.

—¡No, no, Gibbet! Estábamos hablando entre hombres…

—Recuerdo haber oído hablar de algún desacuerdo entre vosotros por temas de mujeres… Pero parece que las cosas se han resuelto ahora. ¡Eso es bueno!

Con estas palabras Gibbet les sonrió cálidamente

—Uh-uhm… Sí, algo así. —Después de estar de acuerdo con su declaración a medias, Beritoad saltó inmediatamente de su baño y se acercó a Rabiah susurrando—: Hey, Rabiah, ¿qué le dijiste exactamente a Gibbet?

—Te lo explicaré más tarde.

Al oír esta respuesta, volvió a su baño de nuevo

—Entonces, Gibbet, ¿por qué has venido aquí? ¿Necesitas algo?

—Sí, “Dios”.  Sobre ese asunto que discutimos antes… pensé que sería mejor si pudiéramos tener tu opinión pronto.

—Ya veo… es con respecto a es asunto, eh.

Rabiah parecía interesado en su conversación e intervino:

—¿Cuál es ese… “asunto”… del que hablan?

—Bueno… Gibbet me ha contado una historia interesante hace poco.

—Oh… ¿Y cuál?

—Parece que los humanos están haciendo movimientos sospechosos últimamente. Gibbet mencionó que interfirieron con su búsqueda de “sacrificios vivos”.

—¿Esto es aparte de esos tipos de “Crossrosier”?

—Bueno… no puedo negar que puede haber conexiones entre bastidores. De cualquier forma, no podremos relajarnos por un tiempo todavía. También tendrás que trabajar duro, Rabiah.

—Como ordene.

Beritoad se volvió hacia Gibbet.

—Gibbet, deja que Rabiah investigue este asunto. Continúa como siempre… pero no te descuides.

—Como ordene.

Después de terminar su discusión en el último piso, Gibbet bajó al cuarto piso donde disfrutó del té de la tarde.

—¡Limpieza, limpieza, qué divertido!

A su lado Rack correteaba fregando suelos empapados a pesar de las heridas no completamente curadas, mostrando una energía notable.

No queriendo molestar su limpieza, una vez terminado de beber el té, Gibett decidió retornar a la cocina del primer piso para dejar lo usado en su hora del té.

En el tercer piso, Maiden se ocupaba de reparar las ventanas.

Marcas de quemaduras marcaban su cuerpo.

El rayo que podía incluso quemar el cuerpo de hierro de una doncella, era un poder aterrador.

Era una suerte que sólo Gibbet se hubiera salvado del impacto.

De lo contrario, todos habrían perecido allí mismo.

Aquella noche, Gibbet, que era la único que había salido ilesa, arrojó apresuradamente a sus hermanas y a Rabiah al carruaje junto con su “Dios”, antes de saltar ella misma para retirarse precipitadamente del lugar.

Raymond y los demás también estaban desplomados en el lugar pero, a diferencia de ellos, parecía que no habían sufrido heridas por el rayo. No habrían tenido ninguna oportunidad si hubieran continuado luchando así.

Aunque Johanson y Robinson también sufrieron heridas debido a los rayos, por suerte ninguna de ellas fue mortal. A pesar de sus cuerpos heridos, siguieron luchando desesperadamente hasta llegar a la torre, donde cayeron exhaustos.

Ahora esos caballos blancos descansaban en el comedor del primer piso para curar sus heridas.

—Es hora de comer. —Gibbet ofreció heno preparado para estos caballos blancos.

En silencio masticaron heno y después de terminar la mayor parte…

—Meeeh.

Uno dejó escapar un balido.

—Parece que ya estás mejor. Nos has salvado la vida; tómate tu tiempo para descansar… Ahora debería empezar a prepararme para salir.

Su razón para salir-

Por supuesto, era encontrar nuevos «sacrificios».

La Torre de Tortura nunca duerme, ni siquiera hoy.

Epílogo-La Chica Esmeralda; Escena 5

A la salida de la capital real, Raymond y Tsukumo esperaban ante un carruaje único y extravagante.

 

—Le estábamos esperando, señorito Raymond —dijo un elegante anciano junto al carruaje, haciendo una profunda reverencia .

 

—… ¿Bateau? Ha pasado mucho tiempo. Pareces bien preparado.

 

—La noticia de la muerte de Hargain también nos ha llegado. Ahora, por favor, suba. —El anciano abrió la puerta del carruaje. Era el mayordomo de Romalius y rara vez se aventuraba tan lejos de casa—. Como Lord Romalius está demasiado ocupado para venir él mismo, me he encargado yo.

 

—Incluso has preparado un carruaje… Es muy generoso por su parte —comentó Raymond mientras subía al vehículo.

 

—Se esperaba que esta vez nos acompañara un invitado importante. Parece que esa suposición era correcta… —Bateau miró a Tsukumo, que se había instalado junto a Raymond, y le dedicó una fina sonrisa.

 

—La “Humana Mágica Artificial”… parece que tuviste éxito en obtenerla.

 

—… Sí.

 

—¿Y qué hay del “Documento del Apocalipsis”?

 

—He recuperado ambos.

 

—Esas son buenas noticias. Lord Romalius seguramente estará complacido.

 

Mientras Bateau parecía encantado con esta información, Raymond miraba al techo del carruaje con una expresión compleja en el rostro.

 

«Así que todo salió exactamente como él había predicho.»

 

Romalius lo había previsto todo: Hargain actuando de forma independiente; su eventual autodestrucción; e incluso había asignado a Raymond la tarea de recuperar tanto la “Humana Mágica Artificial” como el “Documento del Apocalipsis XXVIII”.

 

El codicioso Romalius no entregaría fácilmente sus tesoros a nadie: sólo dio la mitad del “Documento del Apocalipsis LXXII” sabiendo perfectamente que Hargain acabaría muriendo.

 

Todo era sólo un cebo para desencadenar su furia…

 

La afirmación de que Beritoad se había quedado con la mitad del “Nº 72” también era falsa. Su última parte probablemente seguía guardada en el castillo de Romalius.

 

Raymond colocó su mochila llena de pertenencias a sus pies, donde podían verse atisbos del brazalete de oro que le había dado Liam.

 

¿Debía informar sobre este brazalete a Romalius o no? Esta pregunta le preocupaba mucho.

 

Ahora que ya no estaba Hargain, ¿perdería Tsukumo su habilidad si no poseía este brazalete? ¿Sabía Romalius de tal hecho?

 

Si aún no lo sabía, a menos que el propio Raymond se lo dijera, ya no habría más batallas contra espectros en las que participara Tsukumo…

 

Incluso Raymond comprendio lo increibles que eran sus habilidades despues de presenciarlas de primera mano durante su reciente prueba. Especialmente considerando que su origen eran poderes espectrales similares a los usados en sus propios hechizos…

 

—Papá… ¿a dónde vamos ahora? —preguntó Tsukumo con aspecto ligeramente ansioso.

 

—A mi casa —respondió Raymond—. Ya no puedes vivir donde vivías antes.

 

—Ya veo… Así que ya no puedo vivir en mi casa…

 

Tal vez ya se había olvidado de la mansión…

  

Y probablemente también olvidara pronto a Liam…

  

Pero a diferencia de ella, Raymond nunca olvida nada, a pesar de que los recuerdos se desvanecen con el tiempo, incluidos los acontecimientos que han ocurrido hasta ahora…

 

«¿Realmente somos tan diferentes?»

 

A pesar de las diferencias de origen, ambos eram capaces de usar poderes espectrales…

 

«Y si yo ya estoy usando estos poderes como medio para derrotar espectros… Si le digo a Romalius sobre el brazalete entonces lo mas probable es que el mismo destino le espere a Tsumuko.»

 

¿Era correcto arrastrarla a la batalla otra vez?

 

Junto a la lucha interna de si involucrar a Tsumuko mas o no, otra duda comenzó a arrastrarse dentro de su mente, cuestionando el usar su poder espectral si deseaba permanecer humano….

 

De lo contrario, ¿no sería algo contradictorio?

 

Los pensamientos de Raymond eran desconocidos para Bateau, que alegremente tomó asiento en el banco del cochero.

 

—Con esto, una parte de nuestros preparativos está completa. Si la otra va sobre ruedas, puede que no esté lejos el día en que toda esa torre pertenezca a Lord Romalius.

 

Sus palabras tenían un profundo significado.

 

Robar el poder de la alquimia a Beritoad, ¿podría ser que Romalius tuviera otro objetivo?

 

—¿“La otra”? ¿Y “toda esa torre”? … ¿Qué quieres decir con eso, Bateau?

 

—Vaya, parece que se me ha escapado algo sin querer. Eso es algo que no necesitas saber todavía; no te preocupes, todo se aclarará a su debido tiempo. Por ahora, volvamos al castillo. Descansa un poco, ya has cumplido tu papel por hoy.

 

Cuando Bateau blandió su látigo hacia el caballo, el carruaje comenzó su lento viaje.

Epílogo-La Chica Esmeralda; Escena 4

Cuando se estaban separando, Raymond intentó devolver la pulsera de oro que le había prestado Liam.

—Te lo devuelvo.

Gracias a este brazalete, Raymond y sus compañeros habían podido escapar del peligro aquella vez.

¿Cómo pudo Hargain, que estaba muy lejos durante la batalla en la Torre Torcia, enviar poder mágico a Tsukumo?

El secreto estaba en el brazalete dorado que llevaba Liam.

Este brazalete, que compartía el mismo mecanismo que el anillo dorado de la cabeza de Hargain, servía no sólo como «transmisor» del poder mágico, sino también como «receptor» y «transportador».

Hargain enviaba el poder mágico desde el laboratorio de su mansión a este brazalete; después, Liam lo transmitía a Tsukumo; así era como funcionaba.

Resultó que en realidad fue Liam quien forzó el «milagro» de Tsukumo en aquella torre.

—Lo sabías todo y, sin embargo, me seguiste el juego. Eres increíble —dijo Raymond con un deje de sarcasmo. Ante estas palabras, Liam hizo una mueca de incomodidad.

—Bueno… Me siento mal por ello… No es exactamente una disculpa, pero quédatelo. Ya no tiene ningún significado para mí. —Diciendo esto, le devolvió el brazalete de oro enérgicamente a Raymond—. Puede usarse como “transmisor” de poder mágico, igual que aquella noche. Si vas a estar con Tsukumo…te podría venir bien tenerlo.

En el Lago Last donde Tsukumo desató un enorme rayo…

Todos los presentes quedaron atrapados en su radio de explosión.

Raymond perdió el conocimiento, pero cuando despertó sorprendentemente no había recibido ningún daño físico. Aparentemente todo lo que hizo fue desmayarse debido al intenso sonido y luz causados por el rayo.

No había señales de espectros a su alrededor.

Los únicos que quedaban eran Liam y Tsukumo.

Ambos parecían inconscientes como él, pero no mostraban heridas causadas por los rayos.

Aunque la mansión también fue devorada por el rayo, cuando se comprobó más tarde, todos los que estaban dentro, incluidos los sirvientes, parecían ilesos, según confirmó Liam.

Un rayo dirigido sólo a espectros…

Se desconoce si Tsukumo apuntó intencionadamente sólo a los espectros, pero secretamente Raymond se sintió aliviado al saberse ileso.

Se sintió reconocido por ella como humano.

—De acuerdo… No sé si volveré a usarlo, pero por ahora aceptaré tu oferta. —Decidiendo, Raymond optó por complacer la buena voluntad de Liams.

—Pero ten cuidado con cómo lo usas. Hargain no pudo controlar bien su fuerza y acabó acortando su propia vida… Pero creo que te las arreglarás bien. Y ya que estamos aquí, toma esto también.

Lo siguiente que sacó Liam fueron dos libros. Los “Documentos del Apocalipsis” XXVIII y LXXII, que estaba a medias. Ambos desaparecieron después del incidente en la mansión

—Liam… ¿los tenías tú?

—Si caen en manos del gobierno nada bueno saldrá de ellos. Haz lo que quieras, entrégaselos a Romalius o deshazte de ellos.

—¿Qué piensas hacer ahora?

—Ya he estado bastante tiempo en la mansión. Por un tiempo planeo viajar por el mundo viendo cosas.

—Ya veo…

Todavía habían muchas preguntas sin respuesta con respecto a Liam. ¿Por qué continuó sirviendo a Hargain a pesar de presenciar todas esas atrocidades cometidas por él? La verdadera razón sigue sin estar clara hasta el final.

Incluso si le preguntaba más sobre sus acciones pasadas, las posibilidades de que revelase algo más parecían escasas.

Liam siempre había sido un hombre así.

Sin embargo, basándonos únicamente en lo que Liam le dijo…

¿Realmente Hargain nunca se dio cuenta de que Liam era su hijo?

Desde la perspectiva de Raymond, Hargain parecia una persona dura que no confiaba en nadie facilmente.

¿Revelaría un hombre así sus asuntos personales con facilidad sólo porque alguien ha servido a sus órdenes el tiempo suficiente? ¿Dejaría que otros participaran voluntariamente en la consecución de sus ambiciones personales?

La verdad sigue siendo desconocida, y la única persona que lo sabía todo ya no estaba entre ellos…

—¡Nos vemos!

Dejando atrás un comentario casual de despedida, un amigo que no había visto en veinte años se marchó dejando a Raymond solo una vez más.

No se sabían cuando se volverían a ver. Tal vez nunca tuvieran la oportunidad de volver a verse con vida.

Tsukumo, de pie junto a Raymond, hizo un pequeño gesto de despedida a la figura de Liam, que se marchaba.

¿Qué clase de existencia era Tsukumo para Liam?

Si se creía en las palabras pronunciadas anteriormente, Tsukumo sería considerada su hermana adoptiva.

No, eso no es del todo correcto.

Según la declaración de Liam, la razón por la que Hargain intentó crear un cuerpo artificial capaz de realizar artes mágicas residía en el deseo de redimir los pecados cometidos contra su esposa Thyful, la madre de Liam.

Tomando esas palabras literalmente uno podría adivinar a quién intentaba resucitar Hargain…

Tal vez, para Liam, Tsukumo representaba…

Epílogo-La Chica Esmeralda; Escena 3

—¡¿Padre e hija…?!

En una taberna situada en la capital real, la camarera dijo esto, mirando a Raymond y Tsukumo con ojos desconcertados.

Sin embargo, a Raymond no pareció importarle. Pidió dos tazas de café y una de leche.

—Entonces… ¿qué piensas hacer ahora?

Liam, sentado frente a él, lanzó una pregunta a Raymond.

—Por ahora, volveré a casa de Romalius. Tengo que informar sobre este incidente.

—… ¿Vas a llevar a Tsukumo contigo?

—Sí.

Tsukumo esperaba ansiosa junto a Raymond su vaso de leche.

Raymond le observaba con una sonrisa divertida, pero pronto se puso serio de nuevo al encararse con Liam.

—Liam, esta vez quiero una respuesta directa. ¿Cuánto sabías de Hargain?

—Bueno… Ahora que está muerto ya no tiene sentido ocultarlo.

Liam sacó un cigarrillo del bolsillo.

—¿Puedo fumar?

—Sí.

Encendiendo el cigarrillo con cuidado para que el humo no llegara a Tsukumo, Liam se lo puso entre los labios.

—Soy el hijo nacido entre Lord Hargain y su primera esposa Thyful.

—¿Eres… el hijo de Hargain?

—Cuando me enteré, ya se había vuelto a casar con su segunda esposa, que fundó la sociedad mágica “Crossrosier”, donde se hizo un nombre.

—¿No fue “Crossrosier” fundada por el propio Hargain?

—No. Hargain quería dedicarse por entero a descifrar el “Documento del Apocalipsis XXVIII”, pero necesitaba fondos para ello. Por eso su segunda esposa creó “Crossrosier”. Ella era comprensiva con él; muchos seguidores se reunían en torno a Hargain con la esperanza de poder alcanzar el poder que él tenía. Formó una organización que se convirtió en su fuente de financiación… todo por su marido.

—El “Documento del Apocalipsis XXVIII”, ¿eh? Pertenecía originalmente a Beritoad, si no recuerdo mal.

—Sí. La razón por la que Hargain participó en el sometimiento de Beritoad junto a Sir Hank y Romalius fue porque deseaba con todas sus fuerzas ese antiguo documento; aunque ya poseía un fragmento de los “Documentos del Apocalipsis”, no era suficiente para continuar con la investigación mágica.

—¿Cómo te enteraste de todo esto?

—Me enteré directamente por él cuando me infiltré en esa mansión como sirviente encargado de cuidar sus asuntos personales; Hargain comenzó a compartir fragmentos -aunque muy raramente- sobre sí mismo conmigo.

—Así que aunque fueras su hijo…

—Al principio mi plan era decirselo cuando el momento pareciera oportuno, pero de alguna manera perdí la oportunidad… y acbé por no contarselo nunca. —Mientras miraba a lo lejos dando caladas al cigarrillo y exhalando humo, Liam continuó—. Con el tiempo Haragain se divorció, casándose con otra mujer. Una mujer despreciable que resultó ser miembro de la Cámara Vaja se acercó a Hagrain con la intención de utilizar la fuerza organizativa de Crossrosier con fines políticos.

—¿Por qué se casaría Hagrain con una mujer así?

—Lo que buscaba era alguien que pudiera gestionar “Crossrosier” en su lugar y asegurar la financiación. Mientras eso se cumpliera, no le importaba lo que ella hiciera o le interesesase. —Sirvieron las bebidas que habían pedido. Raymond colocó en silencio una taza de leche ante Tsukumo, que parecía aburrida. Ella empezó a bebérsela con aparente deleite—. Tras perder una disputa política y caer del poder, la tercera esposa desapareció de “Crossrosier”. La siguiente mujer que se casó con Hargain era una devota creyente de “Crossrosier”. Era de mentalidad seria, pero fue profundamente atribulada tras casarse.

—¿Por qué?

—Se enteró de la verdadera naturaleza de “Crossrosier” después de casarse. Todos los magos que no fueran Hargain no eran más que estafadores creados por su segunda y tercera esposa, y naturalmente ninguno de los enseñados por ellos podía hacer magia de verdad. Darse cuenta de esto la decepcionó.

—Eh…

—¿Hmm?

—Siento que todo lo que he estado escuchando es la historia romántica de Hargain.

—Sé que no te interesan esas cosas… ¿Pero por qué crees que todas sus esposas lo abandonaron tan rápido?

Parecía haber innumerables razones para ello. Sin embargo, a diferencia de Liam, que sabía mucho sobre Hargain, Raymond no podía dar una respuesta precisa.

—Bueno…

No tuvo más remedio que responder eso.

—Bien… Entonces déjame hablarte de cuando estaba con su cuarta esposa. En algún momento nació una niña entre ella y Hargain; aunque era su cuarta hija, era la primera que amaba.

—¡Espera! ¡¿Hay otros tres hijos además de ti emparentados con Hargain?!

—Pero tristemente… Esa hija murió abruptamente debido a una enfermedad antes de cumplir los tres años. La mujer se afligió inmensamente; aferrándose al cuerpo sin vida de su hija lloró sin cesar hasta que Hargain apareció arrebatándole a su difunta hija de los brazos.  —Liam continuó hablando impasible.

Aunque fueran medio hermanos, esa niña habría sido, no obstante, la hermana de Liam. Ver a Liam hablar con calma de aquella muerte hizo que Raymond percibiera frialdad en su interior.

—Lord Hargain llevó a mi hermana fallecida a aquel laboratorio, un lugar que ni siquiera ella había pisado ni una sola vez hasta entonces. Ella le siguió apresuradamente sólo para presenciar algo espantoso: Mi hermana pequeña siendo arrojada a un enorme tanque de agua.

—Entonces… ¿Hargain utilizó a su propia hija como sujeto de pruebas?

—No sólo a ella… los hijos de la segunda y tercera esposa también se enfrentaron a un destino similar… Ninguna mujer se quedaría sabiendo que sus difuntos hijos estaban siendo usados como ratas de laboratorio.

Una pregunta aterradora surgió en la mente de Raymond.

—Sus muertes… ¿fueron realmente debidas a enfermedades?

—Lo dejaré a tu imaginación… pero independientemente de lo que ocurriera entonces… ahora no tiene ningún significado…

Hubo silencio…

—Lo que importa ahora es qué logró lo que buscaba con la hija de la cuarta esposa.

Con una leve sonrisa en el rostro, Liam miró hacia Tsukumo.

—No puede ser…

Un sudor frío recorrió la frente de Raymond.

—Sí… Tsukumo fue creada usando el cuerpo de esa niña.

Después de un silencio momentáneo…

Raymond finalmente volvió a hablar.

—Así que… ¿Hargain intentó resucitar a sus propios hijos muertos a través de “cuerpos mágicos artificiales”?

—No… lo que quería traer de vuelta no era a ellos.

—¿Y el qué, entonces?

—En toda su vida….solo ha habido una persona a la que Hagrin amara de verdad…y la mayor parte de su vida, si no toda, la ha pasado intentando enmendar el error que cometió con ella. Eso deberia darte suficientes pistas.

—Te refieres a Thyful….. a tu madre ¿verdad?

—Algo así no es posible por mucho que usara poderes mágicos o espectros… Era un hombre estúpido… Perdí cualquier sentimiento de resentimiento o deseo de volver a ser familia viéndole… Simplemente decidí vigilar sus acciones hasta el final… y despedirme de él.

Liam apagó la colilla del cigarrillo en el cenicero.