Raymond confiaba en sus propias habilidades.
Sin embargo, incluso la orgullosa habilidad con la espada de Raymond y su magia carecían de sentido si no daba en el blanco.
Rabiah había estado jugando con él a una velocidad que superaba incluso la de Raymond, a pesar de tener forma humana.
—Je je, ¿qué pasa, Raymond Atwood?
Rabiah se burló de él mientras esquivaba sin esfuerzo cada uno de los ataques de Raymond.
—Huff… Huff…
Tan pronto como Raymond, sin aliento, dejó de moverse, Rabiah lanzó su ofensiva.
La hierba circundante se enredó alrededor de los pies de Raymond. Incluso si la cortó rápidamente con su estoque, un aluvión de piedras llovió sobre él al momento siguiente.
Era imposible desviar todos los proyectiles de piedra sólo con una espada. Rodando por el suelo para evitar sus puntos de impacto, de un modo u otro, Raymond logró sobrevivir.
—Eres débil, ¿sabes? ¡Ni siquiera me he esforzado al máximo! ¡No me creo que te las arreglaste para derrotar a Stolasphia!
Raymond no podía permitirse ninguna réplica contra las burlas de Rabiah.
«… Enfrentarse directamente contra espectros puros es duro, después de todo.»
Contra Stolasphia y contra las Tres Hermanas de la Torre Torcia, había reunido información y comprendido sus habilidades antes de desafiarlas. Pero esta lucha contra Rabiah era un territorio completamente desconocido para él, sin ningún conocimiento previo sobre su oponente.
«Debería haberle preguntado más a Romalius sobre este tipo…»
El lugar de la batalla tampoco era el ideal. La zona cercana al Lago Last estaba llena de hierba y rocas que podían ser utilizadas por Rabiah como armas. Si la manipulación de estos elementos constituía todos los poderes de Rabiah o no, eso seguía siendo desconocido para Raymond, pero en el interior de la mansión podría haber sido un lugar ligeramente mejor que aquí.
«Pero… ¿Por qué sigo luchando conra él?»
Ya no había más gente alrededor. La única razón por la que Raymon vino aquí en primer lugar fue porque Liam le dijo que los humanos necesitaban ayuda.
«¡Ya no tiene sentido seguir luchando!»
Por supuesto, derrotar a un espectro como Rabiah, que también resultaba ser el familiar de Beritoad, sería beneficioso…
«Pero no tiene sentido continuar una batalla perdida… no soy de sangre tan caliente.»
Raymond pasó de intentar ganar a su oponente a buscar una oportunidad para escapar.
Sin embargo, parecía que escapar no sería fácil, ya que Rabiah estaba bastante entusiasmado por continuar su duelo.
«Escapar mostrando mi espalda definitivamente hará que me atrape de nuevo… Entonces…»
Raymond miró de reojo al lago que se extendía a su derecha
«¿Saltar ahí… tal vez? No estoy seguro si esas balas de piedra pueden alcanzarme bajo el agua… pero correr en tierra parece peor»
Una vez más los rayos comenzaron a acumularse en la mano izquierda de Raymond.
—¡Eres un mago de un solo truco! ¡Eso no funcionará conmigo!
Ignorando las palabras de Rabiah, Raymond lanzó otro rayo.
Tanto si Rabiah lo había previsto como si no, lo esquivó fácilmente.
Sin embargo, aprovechando ese breve momento…
Raymond rápidamente corrió hacia el lago tratando de sumergirse en sus profundidades.
—¡Espera! ¡No puedes hacer eso!
En el instante siguiente, la hierba se enredó alrededor de las piernas de Raymond haciéndole tropezar espectacularmente.
—¡Maldita sea!
—¡Se acabó!
Sin perder tiempo, Rabiah apuntó piedras como balas hacia el caído Raymond.
«¡¡Maldición!! ¡¡No puedo esquivarlo!!»
Raymond adoptó una postura defensiva, pero en el fondo estaba preparado para sufrir heridas graves.
Sin embargo, ese lanzamiento de piedra nunca alcanzó a Raymond.
Desde otra dirección, otras piedras voló hacia las que había lanzado Ravia.
No, no era algo tan simple como unas «piedras». Eran proyectiles mucho más grandes que los de Rabiah.
Lo que era como una lluvia de meteoritos se lanzó -evitando hábilmente al cercano Raymond- y aniquiló el lanzamiento de piedras de Rabiah.
—¿Qué?
Rabiah también parecía desconcertado por este repentino fenómeno.
Era un «milagro» increíble. Raymond comprendió de inmediato quién había acudido en su ayuda.
—¡Tsukumo!
Antes de darse cuenta, detrás de Raymond estaba la chica que lo llamaba «Papá».
No tenía su habitual sonrisa inocente.
Su expresión era de ira. Ira hacia Rabiah.
—¡No perdonaré a nadie que lastime a “papá”!

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