Capítulo 4-La Chica Esmeralda; Escena 6

Las tres hermanas subieron al segundo piso de la mansión, caminaron un poco más y finalmente llegaron a una gran puerta de hierro.

—“Dios”… Creo que probablemente está detrás de esta puerta —dijo Maiden.

Sus palabras parecían ciertas. A estas alturas, tanto Gibbet como Rack también podían sentir la presencia de “Dios”; sus poderes estaban casi completamente restaurados. Deberían poder ejercer aquí tanto poder como en la torre.

Rack giró el pomo de la puerta varias veces.

—Parece cerrada con llave.

—Bueno, era de esperar. ¿Puedes abrirla, Rack?

—Hmm… Parece difícil. —Parecía que sólo cerraduras simples podrían ser forzadas con el clavo de cinco pulgadas de Rack—. Puede que tengamos que forzarla para abrirla.

—¿Pero cómo? ¡Esta puerta parece increíblemente resistente!

—Supongo que deberíamos haber traído a Josephine después de todo…

—Aunque la embistiera, ¡no hay forma de que rompiera una puerta así!

Mientras Gibbet y Rack discutían este asunto, Maiden tocó suavemente la puerta y luego declaró:

—… No os preocupéis. Ahora deberíamos poder “pasar”.

Su mano se hundió lentamente en la puerta como si se sumergiera en el agua hasta que su antebrazo quedó enterrado en ella.

Esta era su «Habilidad de Penetración Material». Estar más cerca de “Dios” había permitido a Maiden volver a utilizar esta habilidad única.

Un clic sonó desde el otro lado de la puerta antes de que Maiden retirara su mano de ella.

—La he desbloqueado desde dentro. La puerta debería abrirse ahora.

—Como se esperaba de ti, Maiden ♪ ¿Entramos entonces?

Cuando Rack alcanzó el pomo de la puerta una vez más…

—¿Qué estáis haciendo?

Alguien les habló. Las tres hermanas se giraron simultáneamente.

Allí de pie sin ninguna duda estaba…

La chica esmeralda que había dado tanto a Rack y a Maiden bastantes problemas: Tsukumo.

—¿Quiénes sois?

Tsukumo preguntó inocentemente. Ella había visto a Rack y Maiden una vez en la torre pero debido a una anomalía en su función cerebral ya no podía recordarlas.

Sin embargo, sin ser consciente de este hecho, Rack tomó la actitud de Tsukumo como un insulto hacia ellas.

—Así que ni siquiera recuerdas a los que derrotas, ¿eh? Qué mocosa tan molesta.

Rack sacó su “gato de nueve colas”, una de sus herramientas de tortura favoritas junto con Josephine M.

—¡Esta vez no terminará como la otra! ¡Te eliminaré!

Tanto Tsukumo como Rack parecían chicas jóvenes de la misma edad a simple vista. Para cualquiera que las viera desde lejos, parecerían niñas peleándose entre ellas.

Pero la realidad era que ambas tenían poderes aterradores.

—¿Qué pasa? ¿Por qué pareces tan asustada?

—Si no vienes aquí entonces yo…

Provocada por el comportamiento de Tsukumo, Rack levantó la cabeza preparándose para atacar cuando de repente…

—Ahh… Mis oidos, otra vez… —Tsukumo de repente se agachó en el acto. Sí… lo recuerdo… Sois «espectros»… Los «espectros» deben… ser eliminados…

El viento comenzó a arremolinarse alrededor de Tsukumo.

A pesar de estar en el interior, el viento se hacía más fuerte a cada momento.

No se trataba de viento natural sino de corrientes de aire creadas nada menos que por la propia Tsukumo.

—¡¡¡Maldita sea!!! —Habiendo experimentado de primera mano los efectos de estos vientos en la Torre Torcia, Rack sabía lo que le esperaba a continuación—. ¡Agarraos a algo o saldréis volando!

Gritó advirtiendo a sus hermanas. Los vientos no daban señales de detenerse pronto. Si las cosas continuaban así, seguramente saldrían despedidas contra las paredes. Gibbet buscó desesperadamente algo a lo que agarrarse, pero por desgracia no encontró nada adecuado cerca.

—¡Araña de la Bruja!

Con un grito, Gibbet lanzó al techo un artefacto de tortura parecido a una garra en forma de gancho.

El gancho consiguió aferrarse al techo a pesar de balancearse con el viento y soltó una cuerda con clavos atada desde su centro.

Los clavos perforaron el techo y el gancho cayó colgando de su propia cuerda.

Parecía una araña tejiendo su tela.

Gibbet se agarró a duras penas al gancho y casi salió despedida por los aires. La cuerda estaba firmemente incrustada en el techo, lo que dificultaba que lo arrancara. Mientras se aferrara a ella, podría resistir de algún modo los fuertes vientos.

Originalmente, la «Araña de la Bruja» era un dispositivo de tortura utilizado para levantar a los prisioneros por su carne. Esta era la primera vez que Gibbet lo usaba de esta manera también.

Por otro lado, Maiden también resistió contra el viento usando un método similar. Ella colgaba de lo que parecía ser algo más simple: una cuerda de ejecución que colga desde arriba; una  «horca».

Rack evitó que la llevara el viento clavando clavos en el suelo y agarrándose a ellos con fuerza.

Tsukumo continuó creando ráfagas de viento que se extendieron por toda la mansión haciendo que marcos de cuadros y jarrones, entre otros muebles, volaran salvajemente de un lado a otro.

Todo el edificio crujió con fuerza mientras las ventanas temblaban violentamente. A este paso incluso el techo o tal vez toda la mansion iba a volar por los aires

Varios sirvientes que aun estaban dentro notaron ruidos extraños provenientes de la casa y salieron corriendo solo para ser arrastrados por el aire al igual que los muebles.

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