Epílogo―El Círculo del Mal; Escena 4

En cuanto la chica pudo moverse, cogió una escoba y un recogedor para empezar a limpiar la habitación.

—Esto está sucísimo.

No lo decía sólo por la habitación en la que se encontraba. Esta torre alta y espaciosa parecía haber estado descuidada durante años, con desorden esparcido por todas partes, telarañas, cadáveres de insectos y suciedad a rebosar. Para convertirla en un espacio confortable, primero tenía que poner orden.

“Bueno, no pasa nada. Hay tiempo de sobra”, se dijo a sí misma y recogió con diligencia la basura que tenía delante.

El derrumbe de la Torre Torcia… debido a los sucesos anteriores y posteriores, recordaba varias cosas.

Sin embargo, todavía había muchas cosas que no entendía.

¿Cómo es posible que ella, que debería haber sido decapitada por la guillotina en aquel momento, siga viva?

¿Por qué pudo volver a su forma original?

¿Y dónde fue «Amo» después de eso?

Las preguntas rebosaban sin cesar como el polvo en esta habitación.

Una voz parecía venir de alguna parte.

«Todavía no puedo aceptarlo, ¿sabes?

Esa historia es preciosa con el autosacrificio del hermano. Si la hermana acepta el pecado, ¿no lo arruinaría?

No hay respuestas correctas en las historias. Así que tú también debes tener objeciones. Discutámoslo luego, ¿vale?

Tómate tu tiempo.»

Rack no sabía si era la voz de Amo, una alucinación fruto del deseo de hablar con él u otra cosa.

Si pensaba demasiado, sentiría que la cabeza le iba a estallar, así que decidió guardar esos pensamientos en algún lugar de su interior y concentrarse en limpiar.

Aunque se había producido un cambio significativo en su interior, aún había cosas que permanecían inalteradas.

Su objetivo: revivir a su «padre».

Para ello, decidió esperar a nuevos intrusos en esta nueva torre.

Mientras tanto, Rack se centraría de lleno en la limpieza.

—Baa.

—Meeh.

Desde abajo se oían los gritos de Johanson y Robinson.

Al principio, era un grito débil, pero poco a poco se hizo más fuerte.

—¡Meeeeh!

La voz transmitía hambre e irritación.

—¡Olvidé darles de comer otra vez!

Rack se apresuró a tirar la escoba e intentó salir corriendo de la habitación.

Pero de repente se dio cuenta de algo y se detuvo.

—¿Eh? Pero ahora, Gibbet está aquí, así que darles de comer debería ser cosa suya…

Una respuesta a “Epílogo―El Círculo del Mal; Escena 4

Deja un comentario

Este sitio utiliza Akismet para reducir el spam. Conoce cómo se procesan los datos de tus comentarios.