En el epílogo del volumen anterior, mencioné algo así como que «no quiero arrepentirme después, por lo que no escribiré cosas bromistas en el epílogo».
Después, transcurrido algún tiempo desde la publicación de ese volumen, se publicó una guía para otra serie de novelas. En ella, había un rincón parecido a una sesión de preguntas y respuestas conmigo.
Ahí contesté cosas como que “Prefiero los ángeles con pechos grandes que los demonios” y que “Mi objetivo futuro es casarme”. Y por tanto, recibí comentarios como “En el epílogo de La Torre de la Tortura dijiste que no escribirías cosas en broma, ¿no?».
… Hay un término en japón que se llama «TPO»: tiempo, lugar, ocasión (Time, Place, Occasion). Las actitudes y acciones de la gente cambian según la situación.
Por poner una analogía, el epílogo de una novela es como el saludo después de una representación teatral, y la sección de preguntas y respuestas de una guía es como la charla posterior a una actuación en una fiesta. Creo que hay que cambiar de actitud según la situación.
Si bien depende del contenido de la obra, si sólo hablas de cosas vulgares durante un saludo escénico o te desnudas por completo, el público en general se desanimará. Del mismo modo, si hablas demasiado formal en una fiesta, la gente puede pensar algo así como: “Oh, este tío es un pelma”.
Es un reto navegar por este duro mundo sin ajustar tu comportamiento en función de la situación. Por cierto, no bromeo cuando digo que me gustan los pechos y quiero casarme. Hablo muy en serio.
Por supuesto, en las obras creativas, los temas y mensajes pueden variar en función de un sinfín de opciones.
¿Y qué ocurre entonces con la serie «La Torre de la Tortura Nunca Duerme»? … Aunque quizá no convenga que el autor lo diga directamente, puedo mencionar un punto común observado en muchos de los personajes principales de esta serie: Muchos de ellos tienen conflictos con sus «padres».
El objetivo de las tres hermanas es fundamentalmente resucitar a su padre. Especialmente en esta obra, también se describe la enemistad con el «padre de la creación», el Creador. Raymond tiene dos personas a las que puede llamar padres, y sus pensamientos forman parte de sus principios rectores. Tsukumo llama «papá» a Raymond, no a Hargain, que la creó. Incluso Benji muestra signos de rebelión contra su padre en su juventud.
Puede decirse que esta serie es diferente en eso a la serie «Pecados Capitales del Mal», en la que los padres de la mayoría de los personajes principales han fallecido o tienen una presencia tenue.
Por otro lado, las descripciones de las «madres» de cada personaje son limitadas. Raymond es la única excepción -aunque su madre también ha fallecido-. Esto se debe a que sirve como personaje opuesto a las tres hermanas, que están obsesionadas con su “padre”. Por otra parte, como ya se ha mencionado, Raymond también tiene una conexión con su padre, por lo que él y las tres hermanas no son entidades completamente opuestas. Tienen cosas en común.
En el epílogo del volumen anterior también escribí lo siguiente: “A partir de ahora, puede que aparezcan en la serie algunos términos exclusivos de otras series escritas por mí, pero no os preocupéis por sus conexiones ni nada por el estilo: la mitad de ellos son sólo elementos alegóricos… Aunque solo la mitad…”.
En principio, es cierto, pero en esta obra he añadido un poco de «significado» a esos «elementos alegóricos». No tiene un impacto significativo en la historia principal de «La Torre de la Tortura Nunca Duerme», pero puede añadir una capa agradable para aquellos a quienes les guste analizar las cosas.
Terminando de hablar del epílogo del volumen anterior, también escribí que la serie probablemente no se expandiría a otros países, lo que podría haber hecho pensar a los lectores de esta obra que soy un mentiroso.
Pero no pasa nada. Esa afirmación anterior no contradice nada.
Esto se debe a que, en esta obra, la serie «La Torre de la Tortura Nunca Duerme» llega a una conclusión temporal. Podría decirse que «he empaquetado todo lo que quería escribir”, aunque la verdad sincera es que “¡Aún no es suficiente!”.
A diferencia de la serie «del Mal», que comenzó de forma un tanto ordenada, la serie de la «Torre de la Tortura» sufrió muchas revisiones y el escenario pasó por múltiples cambios.
Como resultado, no fue un proceso de escritura sistemáticamente planificado; resultó ser una tormenta de ensayo y error. Se pensaron muchas ideas que no se utilizaron, pero no se llevaron a la práctica, lo que quizá sea un aspecto común del trabajo creativo.
Me gustaría expresar mi gratitud al editor que ha contribuido a la producción a lo largo de todos los volúmenes hasta este.
Gracias a Maruino por sus maravillosas y simpáticas ilustraciones.
A Shina Soga y Sakiyo Kehki, que se encargaron de las adaptaciones manga, y a todos los que tomaron en sus manos los libros de esta serie y llegaron hasta aquí:
Muchas gracias.
Espero volver a encontrarme con todos ustedes en el futuro.
mothy (Akuno-P)

Una respuesta a “Palabras del Autor―El Círculo del Mal”