Pecados Capitales del Mal: Quinto, Pierrot, Páginas 291-294
A finales del mes pasado, los exmiembros de Père Noël, Gatt Coulomb y Julia Abelard, habían sido detenidos en Elphegort, adonde habían huido originalmente.
Gatt había cooperado obedientemente con sus preguntas, pero parecía que Julia había sufrido alguna anormalidad mental.
Ella afirmaba ser la «Heroína de la Revolución», y continuó hablando extensamente sobre muchas otras cosas que no podían entender; al recibir noticias de esto, Ayn y Willus se dirigieron a la división Elphegort de la Policía Mundial, donde los sospechosos estaban detenidos.
Cuando Ayn y Willus se reunieron con Julia, ella también había comenzado a experimentar una anomalía corporal.
Su rostro estaba lleno de arrugas y su cabello castaño se había vuelto completamente blanco; ya no quedaba rastro de la apariencia refinada y hermosa de la presidenta.
Cuando Ayn le preguntó su nombre, ella dijo:
—Soy… Germaine Avadonia…
—No, tú er…
Willus detuvo a Ayn antes de que pudiera decir mucho más, y luego comenzó a interrogarla.
—Ya veo, señorita Germaine. Pero ahora mismo es el año 611 EC. Ha pasado un siglo desde la era en la que estuviste activa. ¿Qué has estado haciendo todo este tiempo? ¿Y donde has estado?
—…No lo sé. Después de luchar con una hechicera en la costa de Lucifenia, poco a poco comencé a sentirme abrumada por la sensación de que estaba perdiendo el control sobre mí misma. Se hizo mucho más fuerte en la época en la que estuve peleando contra «Neo Apocalipsis» en Levianta, y luego… Lo siguiente que supe fue que estaba acostada en una cueva. Y luego sus colegas me arrestaron cuando aparecieron.
—…
—Bueno… Han pasado más de cien años desde entonces, ¿eh? … Quizás mi mente y mi cuerpo fueron tomados por esa hechicera–
Después de salir de la sala de interrogatorios, Ayn le murmuró a Willus:
—Se ha vuelto completamente loca».
Pero Willus respondió, con la cabeza ligeramente inclinada hacia un lado:
—No estoy seguro, no estoy seguro. Quizás está diciendo la verdad.
—Qué estás diciendo-
—Hay un Cuento de Hadas Freezis que dice así: el protagonista es un cazador, y un día encuentra un petirrojo atrapado en una trampa en el bosque. Pero este petirrojo es tan hermoso que lo salva y lo deja salir de la trampa. En agradecimiento, el petirrojo lleva al cazador a un paraíso en el bosque. Después de disfrutar de un banquete allí, el cazador abandona el bosque e intenta regresar a casa. Sin embargo…
—…
Ayn escuchó en silencio a Willus hablar.
—El mundo había cambiado por completo del que conocía el cazador. Habían pasado varios siglos en el mundo exterior mientras él estaba en el paraíso del bosque. Desesperado al ver que el mundo había cambiado por completo, se produjo un cambio aún mayor en el cazador. El fluir de varios siglos comenzó a asaltar su cuerpo. Rápidamente envejeció y luego murió.
—… Qué cuento de hadas tan irracional.
—Fue la venganza del petirrojo contra el cazador, que una vez había asesinado a sus padres.
—¿Y? Eso no cambia el hecho de que es una historia poco creíble… Realmente no me creo que me estés diciendo que algo similar le ha sucedido a Julia.
—Estoy teniendo en cuenta el hecho de que pueden suceder cosas extrañas en este mundo. Y ella realmente está envejeciendo a un ritmo rápido. En opinión del médico, si su envejecimiento sigue progresando así, solo le quedarán dos meses de vida, aparentemente.
Al escuchar esto, Ayn miró hacia abajo, rascándose la cabeza.
—Cualquiera sea el caso, no es tiempo suficiente para acusarla de sus crímenes.
—La organización criminal Père Noël ha sido destruida, tal vez sea suficiente por ahora. Tanto si lo que dice es verdad como si no, debemos aceptarlo. … Es lo menos que podemos hacer por la mujer que una vez fue la presidenta de Lucifenia.
Más tarde, expresó el deseo de que la trasladaran a Lucifenia.
Se le dio permiso de documentos con la firma de Ayn y Willus.
Encontraron varios otros artículos peculiares en el túnel en el que se escondía Julia.
Todos ellos fueron puestos bajo custodia de la Policía Mundial.
Autor: Kopo3
Epílogo; Escena 1
Pecados Capitales del Mal: Quinto, Pierrot, Páginas 290
Año 611 EC, 25 de febrero.
Ese día, Ayn Anchor paseaba por el pueblo de Rolled mientras empujaba a una anciana en silla de ruedas.
La anciana miraba cortésmente el aspecto del pueblo. También parecía sonreír sonriendo un poco.
—… Esta calle ahora está muy limpia, ¿eh? En el pasado había más basura esparcida por aquí, por lo que el camino era bastante irregular —murmuró la anciana.
—¿Es eso así? —respondió Ayn.
La anciana le dijo que quería ver la plaza Milanais.
No estaba tan lejos del lugar en el que estaban ahora.
Ayn asintió, mirando en dirección a la plaza y empujando la silla de ruedas.
El nombre de la anciana era «Julia Abelard».
Ella era la mujer que había sido presidenta de este país hasta hace poco.
Parte 2, Capítulo 4-El Hellish Yard, y «Ma»; Escena 3
Pecados Capitales del Mal: Quinto, Pierrot, Páginas 284-286
A pesar de tener tal explosión y onda de choque en su interior, el túnel en el que estaba la tumba de Pale Noël apenas se había derrumbado.
Una mujer salió del túnel.
Cuando estuvo dentro del túnel, estaba sentada en una silla de ruedas. Probablemente no habría llegado al complejo interior del túnel sin la ayuda de su aprendiz.
Sin embargo, ahora la mujer caminaba con ambas piernas sin problema. Ya no necesitaba una silla de ruedas.
A pesar de poder caminar ahora, no había cambiado el hecho de que su cuerpo se estaba desgastando.
Necesitaría encontrar un cuerpo nuevo lo antes posible. Y tendría que ser un cuerpo superior que pudiera recibir su alma, ahora que se había vuelto mucho más poderosa.
Quedaba un cuerpo tirado en el túnel que todavía estaba decentemente vivo. Pero ya no podía usarlo. Ahora que se había liberado del hechizo del gato rojo, ya había comenzado a envejecer rápidamente. Preferiría usar el cuerpo que tenía ahora que ese.
Había otro problema.
A pesar de su alto poder mágico, se había vuelto casi completamente incapaz de usar la magia. Extendió la mano en el aire como prueba, pero no salió viento, fuego ni rayos.
«Esto debe significar que tampoco puedo usar mi «Hipnosis»; tendré que recordar de alguna manera la «Técnica de Intercambio» pronto, como mínimo».
La Técnica de Intercambio tenía el efecto secundario de hacer que el cuerpo en el que viviera tuviera una larga vida. Afortunadamente, ese efecto por sí solo no se había agotado. Probablemente todavía lo tendría durante al menos otros doscientos o trescientos años.
Antes de eso, tendría que recordar la Técnica del Intercambio y encontrar un cuerpo adecuado.
Esas eran las condiciones para que ella siguiera viviendo.
«Pero… ¿Por qué necesito sobrevivir tanto? ¿Por qué debo llegar a tales extremos?»
En primer lugar-
¿Quién demonios era ella?
No era que hubiera olvidado su memoria. Al contrario, tenía más recuerdos de los que podía contener un solo cuerpo.
Levia, Irina y Eve. Ella estaba en posesión de todos esos recuerdos.
Solo una conciencia podía manifestarse por cuerpo. Es decir, ella podía ser una de las tres mujeres, pero no lo era.
Las tres almas se habían «fusionado». Y gracias a eso, un ser completamente nueva tenía el control de ese cuerpo.
Una vez más se preguntó:
«¿Quién demonios soy yo?
Este cuerpo llevaba el nombre de «Elluka Clockworker». Así que por ahora debería seguir usando ese nombre.
Pero mi nombre real no es «Elluka».
Para qué-
¿Para qué existo?
Así es.
Ellas,
Una vez trataron de convertirse en «Ma».
Mi…
Mi nombre real es
-«Ma»»
Parte 2, Capítulo 4-El Hellish Yard, y «Ma»; Escena 2
Pecados Capitales del Mal: Quinto, Pierrot, Páginas 282-284
Este era un mundo rojo. Un espacio que existía dentro de la “Copa de Conchita”.
El “Demonio de la Gula” Banica Conchita estaba sentada frente a una mesa larga. Alineados sobre la mesa había varios platos extraños que su sirvienta Arte le había traído.
—Hora de comer.
Después de que Banica dijera eso, comenzó a comer con entusiasmo. Arte se sentó a su lado y comenzó a comió con elegancia.
Mientras sostenía una gran cantidad de comida en la boca, Banica le dijo a Arte:
—¿Dónde está Pollo? ¿No vendrá a comer?
—Él todavía está enfurruñado en la esquina.
—Qué molestia…
—No, es solo que Lemy– Pollo está bastante enojado. Hace un momento intentaste matar a la mujer a la que llamaba madre.
—Pero está bien ahora. Después de todo, no lo logré.
—Ese no es realmente el problema, las cosas se han vuelto un poco complicadas.
Banica se tragó toda la comida que tenía en la boca y luego empezó a buscar platos nuevos.
—Si lo piensas, es bastante conveniente. Me las he arreglado para agrupar a todas las personas que me molestan.
—-¿En qué tipo de estado se encuentran ahora?
—Las tres candidatos a «Ma» se «han vuelto» una. Y así todos vivieron felices para siempre .
—Yo no llamaría a eso un final feliz.
—… Bueno, dejémoslos así por un tiempo. Tengo otras cosas que hacer. Finalmente te atrapé a ti y a Pollo, o más bien, a los «Gemelos de Dios», Hänsel y Gretel.
Banica rápidamente y con habilidad tomó su comida usando un tenedor, y luego finalmente se tragó el tenedor.
—Busquemos el «Graveyard». Una vez que lo encontremos, completaré mi plan como «Master of the Graveyard».
—Pero no podemos salir de la copa en nuestro estado actual. Si vamos a lugares que no sean como la «Corte», solo existiremos como «voces».
—Por eso primero tenemos que encontrar un nuevo «contratista». Debo lograr mi objetivo antes que los otros Amos se me adelanten.
Banica se había comido todo lo que había sobre la mesa.
—Qué magnífica fiesta.
Parte 2, Capítulo 4-El Hellish Yard, y «Ma»; Escena 1
Pecados Capitales del Mal: Quinto, Pierrot, Páginas 274-282
Desde ayer y hasta el día de hoy, había visto la puertas de la muerte varias veces.
Fue atacada por Gatt Coulomb, Lemy casi le corta la garganta mientras revivía una y otra vez, fue lanzada a un espacio peculiar después de ser atrapada en una explosión causada por el gato rojo, y después de todo eso, casi se la come un esqueleto gigante. La explosión de la convergencia de poder había invitado una vez más a Gumillia a una nueva ubicación, al parecer.
Era un lugar lúgubre, con tierra y lecho rocoso hasta donde alcanzaba la vista. Había muchos abismos en el suelo, y desde lo más profundo de ellos podía ver fluir lava. Pero, por extraño que parezca, no sintió calor.
El lugar era bastante grande. El horizonte se extendía en las cuatro direcciones. Y el cielo estaba oscurecido por una superficie negra. Era un negro que no se parecía al del cielo nocturno ni al de las nubes de lluvia.
Parecía haber gente por ahí. Hombres y mujeres por igual estaban todos desnudos, y cada uno de ellos se sentaba en el suelo o se quedaba de pie en un estupor, mirando al cielo. Gumillia decidió intentar hablar con un anciano cercano a ella.
—Disculpe.
—¿Hm? ¿Qué pasa, señorita?
—¿Qué es este lugar?
—… Ah, una recién llegada. Este lugar es el Hellish Yard. Donde se reúnen los muertos .
—¿¡El Jardín Infernal…!?
Entonces, ¿eso significaba que Gumillia había muerto? Ciertamente, la conmoción que había recibido en ese entonces había sido lo suficientemente fuerte como para eso.
El anciano siguió hablando.
—Supongo que puedes ver el río de lava. Síguelo. Una vez que lo hagas, llegarás a ver una puerta gigante. Y una vez que hayas pasado, podrás llegar al cielo, sana y salva.
—¿Por qué no has ido?
—Iré eventualmente. Pero… necesito un poco más de coraje. Soy un hombre que una vez mató a su esposa y abandonó a su hijo, y que cometió muchas otras fechorías. Probablemente haya mucha gente que me desprecia esperándome en el cielo. Necesito descubrir cómo debo encararme a esas personas, por lo que me quedaré aquí un poco más para poner en orden mis sentimientos. Probablemente pase le pase lo mismo a todos los demás que están por aquí.
—¿Incluso las personas que han cometido crímenes pueden igualmente entrar al cielo?
—Este… es un lugar abandonado. Estrictamente hablando, probablemente debería haber un «Master of the Hellish Yard», y esa persona debería decidir si los muertos pueden ir al cielo o al infierno. Pero Dios no envió a un «Master of the Hellidh Yard» a este lugar, así que ahora es solo una mera carretera, incapaz de cumplir con su función establecida. –Eso es lo que escuché de los demás.
—Ya veo… ¿Hay algún recién llegado aquí, aparte de mí?
—Quizás. Deberías intentar dirigirte hacia la puerta. La mayoría de los muertos probablemente se estén reuniendo allí.
Gumillia inclinó la cabeza hacia el anciano y luego comenzó a caminar a lo largo del río de lava.
Como él había dicho, allí había una puerta enorme. Había un puente en zigzag sobre el río de lava, y si lo cruzaras, llegarías a la puerta.
Antes del puente había una mujer, o no, no una mujer, sino un hombre. El pervertido que vestía el uniforme de sirvienta estaba allí, con su pie sobre un objeto parecido a una máscara.
—Behemo… Así que tú también moriste.
—Hey, Gumillia. No es eso. La explosión me llevó al Hellish Yard. Probablemente haya sido lo mismo contigo.
—¿Qué es esa máscara?
—Ah… ¿te refieres a este tipo?
Behemo recogió la máscara y se la entregó a Gumillia. La máscara era una media-máscara tapa ojos, con símbolos ominosos pintados en ella. Y no había ningún agujero para ver en la sección del ojo izquierdo.
—Así que nos volvemos a encontrar, Gumillia.
Sorprendentemente, la máscara podía hablar. Y reconoció la voz.
—¡Eres… el Demonio de la Ira!
—Sí, esta es mi verdadera forma. Una máscara con voluntad, una especie que no existe en este mundo, pero que floreció en el «Segundo Período», lo suficiente como para formar un país que consiste únicamente en la raza de las máscaras.
Behemo tomó la máscara de la mano de Gumillia.
—Parece que la explosión ejerció influencia incluso fuera del mundo mental. El Demonio de la Gula probablemente abrió un agujero cuando entró, y este tipo también se vio atrapado.
Al escuchar esto, la máscara comenzó a reír.
—Puff, qué disparate… Aunque parece que la otra persona que estaba en la llave escapó.
—¿La otra persona? —preguntó Gumillia.
—Sí. Había otro ser dentro de la llave dorada. Aparentemente, él también fue rechazado por la llave y terminó siendo llevado a algún lugar lejano. … Supongo que ha encontrado otro contenedor y se ha resguardado ahí.
No había otras personas ante el puente. Gumillia miró a su alrededor y luego le preguntó a Behemo:
—¿Dónde están Levia, Irina, Eve y el «Demonio de la Gula»?
—No están aquí. En cuanto a lo que les pasó… no lo sé.
—¿Hay alguna forma de salir de aquí?
—No conozco ningún camino hasta el mundo terrestre. Pero parece que podemos ir al cielo por ahora. Es probable que Held esté ahí arriba. Preguntarle al respecto podría ser la forma más rápida de averiguarlo.
Behemo comenzó a cruzar el puente sosteniendo la máscara. Gumillia lo siguió.
La puerta estaba cerrada, pero a medida que Behemo se acercaba, se abrió automáticamente. Una luz deslumbrante se filtró. La luz era demasiado brillante para ver lo que había al otro lado.
—Vamos, vámonos, al «Heavenly Yard».
Behemo comenzó a entrar por la puerta, pero la máscara lo detuvo.
—Espera. Déjame aquí.
—¿…? ¿Por qué?
—No quiero ir al Jardín Celestial. No quiero encontrarme con todos ellos allí.
—Pero si no lo haces, no podrás volver al mundo terrestre.
—No me importa. Me he cansado de ese lugar. Y parece que hay muchos lugares nuevos en el Hellish Yard. Me gustaría comenzar una nueva investigación aquí.
—Ya veo… Bueno, haz lo que quieras. Nos vemos, Seth.
Behemo arrojó la máscara hacia abajo y luego atravesó la puerta.
Gumillia se movió para seguirlo, pero en el momento en que la luz tocó su brazo izquierdo, pudo sentir un calor extremo. Ella inmediatamente lo retiró.
–Su brazo estaba negro, totalmente quemado.
Si entraba por la puerta, se quemaría hasta quedar frita.
—¿Qué ocurre? ¿No vienes?
Podía escuchar la voz de Behemo desde el interior de la luz.
—Está demasiado caliente como para entrar.
—Ah… Así que eso es todo. Eso es un problema. Los únicos que pueden entrar al «Heavenly Yard» son los muertos. Llegaste al Hellish Yard viva…
—Entonces, ¿por qué tú estás bien?
—Soy un dios. Los dioses son casos especiales.
¿Que significaba eso? Si no podía ir al cielo o regresar al mundo terrestre, ¿significaba eso que no tenía más remedio que pasar el resto de la eternidad en el Hellish Yard?
—¿Realmente no hay forma de ir al mundo terrestre desde aquí? —preguntó Gumillia a Behemo.
—¿No te lo dije? No tengo idea. La única persona que lo sabe es la «Master of the Hellish Yard» , pero ella no está aquí en este momento.
—¿Dónde están?
—… La Master of the Hellish Yard es mi hermana, Levia. Mientras ella no esté en el Hellish Yard, nunca saldrás.
Tumbada en el suelo, la máscara comenzó a reír de nuevo. Gumillia pisoteó la máscara tan fuerte como pudo, y dijo, estabilizando su determinación:
—… Entonces, esperaré aquí. Hasta el día en que Levia– en que Elluka Clockworker, venga a por mí .
—Jaja, qué cosa más ridícula. Mi hermana, ¿venir a buscarte? … Bueno, ese podría terminar siendo posible.
—-? ¿Qué quieres decir?
—Ella ya recuperó sus recuerdos. Y nuestro deseo era destruir el mundo. Si mi hermana no lo ha olvidado, tarde o temprano sucederá. A medida que el mundo terrestre sea destruido, la barrera entre él y el Jardín Infernal se disolverá, por lo que será posible que tú te vayas y ella venga aquí.
¿Behemo seguía apuntando a la destrucción del mundo terrestre? Gumillia se lo preguntó, y después de un momento escuchó su respuesta.
—He tenido… suficiente. He dormido tanto tiempo que dejé de preocuparme por todo eso. Quería acabar con todo y reconstruir el mundo de nuevo antes de que los humanos pudieran prosperar. Pero es muy tarde. Hay muchos humanos en el mundo terrestre ahora, ¿no es así? Ya no me tengo suficientes ganas como para poder resetearlos.
—…
Ella rezó para que no estuviera mintiendo. Al menos, era lo único que podía hacer ahora.
—Gumillia. No me importa que te quedes esperando aquí, pero… El Hellish Yard tiene un miasma. Poco a poco se comerá tu mente. Sería bueno si pudieras aferrarte a tu cordura hasta que mi hermana llegue aquí.
—¿¡Qué…!?
—Bueno, me voy. Intenta aguantar ahí, ¿de acuerdo?
Podía oír pasos dentro de la luz. El sonido se alejaba cada vez más.
—¡Espera, Behemo!
Finalmente, ya no pudo escuchar los pasos.
La máscara continuó riendo, con Gumillia todavía presionando su pie sobre él.
—¿Es este el momento de reír, Seth? A este paso, tú y yo nos volveremos locos por el miasma.
La máscara dejó de reír.
—Eso es un problema… Pero manejar una situación es el deber de un científico. Primero, supongo que empezaré a investigar una forma de evitar el miasma.
Así que parecía que todo lo que podía hacer era poner sus esperanzas en el intelecto de Seth. Gumillia quitó su pie de la máscara.
—Sin embargo… —murmuró la máscara con un tono serio—. Desafortunadamente, y obviamente, no tengo brazos ni piernas en mi forma actual. Mi investigación no puede comenzar en este estado. Por lo que entonces, quiero que trabajes como mis miembros.
—Quieres que te ayude. —Gumillia lo pensó por un momento—. -Vale. Parece ser lo único que puedo hacer.
—Si es demasiado problemático cargarme, entonces estaría muy agradecido si me pudieras poner sobre tu rostro. … Relájate. No soy una máscara maldita, no controlaré tu cuerpo. Es solo que, estar en la cara de una persona es muy relajante para mí, dado que, después de todo, soy una máscara.
—… No confío en ti.
—Oh no, debes creerme. Mantuve nuestro acuerdo durante la batalla con Lemy, ¿no es así?
—… Tch.
Gumillia hizo un sonido de desagrado con la lengua, tomó la máscara y se la puso.
—El ojo izquierdo está tapado, pero aún puedo ver bien.
—No tomes a la ligera mis habilidades. Mientras uses la máscara, puedes ver todo incluso en la oscuridad y ser capaz de leer la esencia de otras personas. –Vamos, primero debemos empezar por buscar materiales y construir algunas herramientas.
Gumillia asintió y comenzó a alejarse.

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