Parte 2, Capítulo 2-Reunión y Confrontación, y el Demonio de la Ira; Escena 2

Pecados Capitales del Mal: Quinto, Pierrot, Páginas 223-231



30 de enero. 02:00.

Aproximadamente tres horas después del avivamiento de Lemy.

Guiado por el demonio que habitaba dentro de la copa de vino, la «Copa de Conchita», Lemy llegó al punto más al norte de la Meseta Merrigod, el Acantilado Apocalipsis.

Era un abismo enorme. Podía escuchar débilmente el agua fluyendo debajo. Parecía que había un río allí.

Pero no era una altura de la que pudiera escapar ileso si se caía. Incluso si pudiera resistir el impacto, Lemy no podría nadar.

En la oscuridad total, Lemy avanzó con cautela, con cuidado de no dar un paso en falso.

«Julia debería estar junto a la «tumba de Pale Noël» que hay más adelante», le dijo Ney.

Ella no era el «Demonio de la Gula». Había alguien más, un ser diferente, residiendo dentro de la Copa. Como Ney, tampoco podía verlo. Solo podía escuchar una voz.

Lemy no recordaba haber hecho un contrato con un demonio. Se hizo sin que él lo supiera. Así que no tenía la obligación real de obedecerlo, incluso si fue gracias a él que no murió antes.

Pero si le decían que su madre estaba más adelante, tenía que seguir. Según Ney, Maga y Francotiradora también se dirigían hacia allí.

Ellas kntentarían hacerle daño a su madre.

Y él no estaría satisfecho hasta que hubiera obtenido la venganza adecuada contra ellas dos.

Después de avanzar un poco, llegó a un lugar que tenía varias rocas grandes apiladas como una montaña. Cuando se movió a la parte trasera del montículo, encontró una entrada a una cueva que atravesaba las rocas.

«Entra. Tu destino debe estar dentro» .

—Pero no llevo una linterna conmigo.

«No te preocupes. Debe haber luz dentro».

Ney sabía mucho. Pero, ¿cómo llegó a estar tan bien versada en tantas cosas? Él le había preguntado varias veces, pero ella nunca se lo dijo, eludiendo la pregunta.

Después de entrar tímidamente en el interior, inmediatamente se enteró de lo que había querido decir Ney.

Las rocas emitían una luz tenue. Estrictamente hablando, el musgo que se pegaba a las rocas era lo que brillaba. Gracias a eso, Lemy todavía podía ver el interior de la cueva.

La cueva adquirió una pendiente gradual que conducía hacia abajo. Avanzó con cuidado de no perder el equilibrio. El aire era agradable y un poco frío.

Pero cuando llegó hasta el interior,el frío disminuyó gradualmente. Era como si la temperatura estuviera subiendo.

En el otro extremo, parecía que las rocas se estaban quemando. Emitían una luz diferente a la del fuego normal. Era azul. Las llamas azules quemaban el musgo de las rocas.

Si se acercaba más, podría incendiar su ropa. Lemy siguió caminando evitando el alcance de las llamas.

Mientras lo hac-

—¿¡Qué-!?

Una bola de fuego azul salió disparada desde más adelante. Lemy la esquivó rápidamente. La bola de fuego impactó contra una roca y luego dio lugar a nuevas llamas azules.

«–Esa es la magia de fuego en la que se especializa la «Hechicera del Gato Rojo». Ha pasado un tiempo desde que la vi. Cuídate, Lemy. Puede que no mueras, pero si tu cuerpo se reduce a cenizas, podría llevar algún tiempo resucitarlo».

No necesitaba que le dijeran eso. Incluso Lemy había soportado el calor. Una vez se había quemado la mano cuando intentaba ayudar a Phoebe a cocinar. Había tenido que soportar el terrible y punzante dolor durante unos días hasta que sanó.

—Ney. ¿Quién es la «Hechicera del Gato Rojo»?

«Esa es tu madre, Julia» .

—- !? ¿Mamá es una… hechicera?

«¿Qué tiene de sorprendente? ¿Pensabas que una mujer capaz de dirigir Père Noël era un ser humano corriente? Y tú mismo viste antes sus herramientas mágicas en la tesorería».

Gracias a las llamas y la luz del musgo, el interior de la cueva se volvió tan brillante como si fuera mediodía.

Finalmente, salió a un espacio amplio. Parecía que era la parte más profunda de la cueva. Pudo ver algún tipo de patrón tallado en la roca circundante.

Había tres personas allí.

Una era Julia. Tenía los brazos abiertos y ambas manos envueltas en llamas azules. Había una lápida vieja detrás de su espalda, y en ella estaba escrito el nombre «Pale Noël».

Había dos personas que parecían enfrentarse a ella. No podía verlas bien desde atrás, pero Lemy supo de inmediato quiénes eran. Maga y Francotiradora.

—¡Mamá!

Cuando Lemy la llamó, las tres personas se volvieron para mirarlo a la vez. Y todos a la vez parecieron sorprendidos.

—¿¡Lemy!? ¿Por qué estás aquí…?

Su madre parecía confundida. Quizás no había querido que Lemy fuera allí, para evitar que se involucrase más de lo que estaba…

Pero ya era demasiado tarde para ello. Lemy ya había matado a varias personas, siguiendo las instrucciones de su madre como su propia voluntad. Pensó que ahora que había llegado tan lejos, lo llevaría hasta el final.

Y no sería el «extremo más bajo» que Maga había dicho que sería. Mataría a Maga y Francotiradora, y luego reviviría Père Noël también. Estaba seguro de que a su madre le iría bien, incluso si ya no era presidenta. Esta historia cerraría con la victoria de Lemy y Julia.

Maga parecía estar aún más conmovida que su madre. Eso era comprensible, el enemigo al que ella había pensado que habían matado aparecía ante ellas nuevamente de esta manera.

—Imposible… Gumillia seguramente le dio el golpe final. Cómo…

Julia, mirándolaa, suspiró como si estuviera algo desanimada.

—Hah… ¿No has aprendido nada estos últimos seiscientos años? Debes haberte dado cuenta de que Lemy hizo un contrato con el «Demonio de la Gula». –Un «contratista» no puede morir así. No puedes matarlos por medios normales.

—… ¿¡Qué!? Pero, Venomania y Conchita–

—Al menos recuerdas quién fue el que mató a Venomania, ¿no es así? Sí, Karchess Crim… Él recibió «algo» de su amante.

—–Un «Contenedor del Pecado Capital».

—Exactamente. El único que puede matar a un «contratista» es alguien que haya hecho un contrato similar con un demonio. Quien mató a Conchita fue la mismísima «contratista». No importa cuán poderosa sea tu magia, es impotente ante un «contratista». Siempre y cuando no estés tomando prestado el poder de un ser de mayor grado que tú.

—Eso no puede ser cierto. Vencí a un «contratista» una vez.

—¿Te refieres a Presi?

—Sí. El ministro de Asuntos Internos del Reino de Lucifenia y el hombre que intentó asegurar el poder político utilizando a Riliane cuando tenía seis años. Lo maté con mis propias manos y estaba poseído por un demonio.

Al oír eso, Julia se rió con desdén.

—Solo estaba usando prestado el poder del demonio que había poseído a Riliane. No era un «contratista». Así incluso tú podías acabar con él.

—Eso no puede… Entonces todo lo que he… hecho hasta ahora…

—Se podría decir que has tenido mucha suerte. Para haber sobrevivido tanto tiempo, casi nunca tuviste que enfrentarte directamente a un «contratista». Y llegaste a tener un dios que intervino para salvarte cuando lo necesitabas. Pero Held ya no está en este mundo. ¿Y qué pueden hacer personas como Michaela, después de solo haber sido promovida de ser un espíritu? –¡No queda nadie para salvarte ahora!

Justo cuando terminó de hablar, Julia soltó una bola de fuego de su mano derecha.

Se dirigía directamente hacia Maga, pero se dispersó como si golpeara una pared invisible.

—… No necesito la ayuda de ningún dios. En este momento, yo, Elluka Clockworker, puedo vencerlos a todos por mí misma.

—¡No te atrevas a ponerte ese nombre!

Elluka continuó, ignorando el grito enojado de Julia.

—Julia, no, «Irina», no eres una «contratista», ¿verdad? No debería tener ningún problema contigo.

—Je je… Entonces golpéame con tu magia favorita. Incluso si lo haces, todo lo que dañarás es el cuerpo de «Germaine Avadonia». No puedes acabar conmigo.

—Tendré que destruir al gato rojo, tu verdadero cuerpo. Parece que lo has escondido en alguna parte… Me tomaré mi tiempo para buscarlo después de venderte.

Elluka comenzó a tomar un rayo en su mano. Francotiradora siguió su ejemplo, apuntando con su arma a Julia.

—¡No lo harás!

Lemy sacó su cuchillo y corrió hacia Elluka.

Pero Francotiradora se movió rápidamente para cortar el movimiento de Lemy y, sin decir palabra, disparó.

El disparo resonó a través de la cueva. La bala atravesó directamente el corazón de Lemy.

—Guh…

Lemy cayó de rodillas, agarrándose el pecho. La sangre brotó de la herida.

Pero pronto dejó de sentir dolor. La herida se cerró velozmente y la sangre se detuvo.

—¿Mi recuperación es mucho más rápida que antes…?

«Eso es porque estás sosteniendo directamente la copa. La protección de Nuestra Señora es poderosa».

—Gracias por la explicación, Ney. … Lo pillo, eso es bastante útil.

Lemy se puso de pie una vez más.

—… Como un Soldado Muerto. No, esos monstruos no tenían un poder de recuperación tan rápido.

Francotiradora no mostraba expresión alguna, pero unas gotas de sudor recorrían su frente. No eran producidas por el calor de la cueva.

«Ríndete, Gumillia. Aquellos que han contratado con el «Demonio de la Gula» tienen un poder curativo especialmente alto. ¡Tu preciosa arma es inútil contra Lemy!»

¿Podría la voz de Ney llegar a Gumillia? Él no lo sabía, pero con un movimiento muy practicado, expulsó todas las balas de su arma y luego la recargó con otras diferentes.

—Si las balas de plomo no son buenas, ¿qué tal estas?

Un rayo de luz salió del arma y envolvió el cuerpo de Lemy.

—¿¡Ghuh!?

Asaltado por un dolor extremo, Lemy fue lanzado hacia atrás.

—…

–Pero después de unos segundos, volvió a levantarse. Tenía la ropa hecha jirones, pero no tenía ni un rasguño.

—Incluso las balas mágicas, no funcionan… —murmuró Gumillia.

Fuego azul se disparó hacia ella desde atrás.

—¿Podrías no molestar a mi hijo?

Julia había lanzado ese fuego. Gumillia se había centrado en Lemy; cuando las notó y se dio la vuelta, las cargas de fuego ya estaban sobre ella.

Inmediatamente después, hubo un destello de luz verde y un rugido atronador. Un ruido mucho más fuerte y ensordecedor que el que emitió la pistola de Gumillia. En el lapso de un segundo, todas las llamas se habían extinguido.

—Gumillia no es tu enemigo. Soy yo, Irina.

Elluka tenía la mano extendida frente a ella. Había disipado el fuego liberando el rayo que tenía cargado.

—… Qué molesta eres. —Julia una vez más convocó sus llamas en sus mano.

—Ciertamente eres persistente. —Elluka también comenzó a prepararse para disparar rayos de nuevo.

—… —Gumillia, sin decir palabra, apuntó con su arma a Lemy.

—Eso no va a funcionar. No tienes ni idea, ¿lo sabías? —Lemy agarró su cuchillo de plata.

Y entonces-

Santa Claus.

Pierrot.

Maga.

Y Francotiradora.



El telón se abrió en un duelo a cuatro bandas.

Parte 2, Capítulo 2-Reunión y Confrontación, y el Demonio de la Ira; Escena 1

Pecados Capitales del Mal: Quinto, Pierrot, Páginas 222



Bueno, entonces, chico.

Felicitaciones por tu avivamiento.

Gracias a que hiciste un contrato conmigo, pudiste sobrevivir.

Como compensación, te voy a poner a trabajar.



–Debes dirigirte al norte.



Hacia el extremo norte de esa montaña donde florecen las flores de la meseta, hasta el lugar de Apocalipsis.

Tu madre también está esperando allí, supongo.

Tenemos algo que debemos llevar a cabo.

Primero debemos dar ese paso adelante.

No podemos dejar que esta oportunidad se nos escape.



Mi nombre es «El Demonio de la Gula».

La que lo devorará todo y lo llevará al olvido.

Recuerdo F

Pecados Capitales del Mal: Quinto, Pierrot, Páginas 219-220



Los Demonios habitan los «Contenedores del Pecado Capital».

Sin embargo, eso no significa necesariamente que solo un demonio puede estar en un solo contenedor. Lo confirmé por mí misma a través de experimentos que realicé hace cien años.

En términos generales, el «Demonio de la Lujuria» habita en el «Contenedor de la Lujuria». Pero los demonios pueden moverse a diferentes contenedores. Casi nunca lo hacen por su cuenta, pero como resultado de la investigación pude confirmar que era posible mover al demonio a un contenedor diferente por la fuerza mediante la aplicación de estímulos mágicos.

Pero esto no es algo que pueda emprender con tanta frecuencia, ya que consume una cantidad significativa de poder mágico. Controlar a los demonios, que son seres de mucho más alto grado que los humanos, no es una tarea tan fácil.

Yo misma no lo he llevado a cabo, pero teóricamente es posible que varios demonios entren en un solo contenedor. Dependiendo de las circunstancias, también es posible sellar dentro de un contenedor algo que no sea un demonio, como el alma de un ser humano o un espíritu. Creé la «Muñeca del Clockworker» a través de una teoría similar. Al final, la estructura de los Contenedores del Pecado Capital no es tan terriblemente diferente de las «Cajas Musicales» que siempre hacía la familia Clockworker.

Hablando de contenedores que tienen múltiples seres en su interior, está la “Copa de Conchita”.

Dentro de ella ahora hay otra persona además del demonio; «Ney». Aunque, honestamente, había pensado en quedarme con el espíritu de Ney, el demonio consiguió apoderarse de ella antes.

He considerado hacer una nueva caja musical, una nueva «jaula del alma», y trasladar a Ney allí a la fuerza, pero me gustaría evitar provocar indiscretamente la ira del demonio.

En cualquier caso, mientras tenga la «Copa de Conchita» en mis manos es muy parecido a tener a Ney bajo mi control… o más bien a «Gretel». Con el peor de los casos en mente, le confié el contenedor a Lemy.

Y hay dos seres juntos en otro contenedor: Cuando hice contacto por primera vez con el demonio que hay adentro de ese contenedor, me sorprendió mucho.

… Nunca me hubiera imaginado que me reuniría con él de esta manera.

Parte 2, Capítulo 1-La Meseta Merrigod, y Sexto, Venom; Escena 4

Pecados Capitales del Mal: Quinto, Pierrot, Páginas 215-218



Trece horas antes.



29 de enero. 02:00.

En el cementerio de la ciudad de Rolled, en la República de Lucifenia.

«… Oye, deja de jugar y despierta».

Alguien estaba hablando.

No, esa no era la forma correcta de decirlo.

Porque era una voz que nadie podía oír.

Aun así, ella continuó llamándolo.

«… Ha pasado todo un mes… ¡Qué dormilón tan extremo eres! ¡Sal ahora!»

Nadie le respondió.

Eso era natural. Nadie podía oírla.



–Fuera de él.



Era una tumba tranquila.

De repente, hubo un leve ruido de algo desde el interior.

El sonido de golpear algo.

Finalmente, una sección de tierra comenzó a elevarse ligeramente.

Había una lápida recién hecha justo al lado de la tierra.

En esa lápida estaba escrito «Lemy Abelard».

El abultamiento de la tierra aumentó gradualmente, hasta que finalmente…

Se abrió un agujero.

Un solo brazo se alzó desde adentro.

La mano sobre él empujó la tierra aún más.

Y cuando el agujero se hizo significativamente más grande…



Salió arrastrándose desde el interior.



«… Finalmente, te has despertado. Buenos días, Lemy. –Aunque todavía es media noche», murmuró Ney, sonando molesta.

—Cof cof…

Lemy solo tosió un rato; la suciedad aparentemente había entrado en sus órganos.

Después de que se hubo calmado, susurró, confundido:

—¿Estoy… vivo?

La herida en el pecho que debería haber tenido por recibir un disparo estaba completamente curada.

Se había cambiado de ropa. En este momento no estaba con su traje de Pierrot, sino con un traje negro.

—Es… difícil moverse con esto.

Lemy se quitó la chaqueta. Aun así, todo su cuerpo estaba cubierto de tierra.

«¿Qué tal si te cambias a eso?», dijo Ney.

Como no podía verla, Lemy no sabía a qué se refería, pero cuando miró a su alrededor vio una muda de ropa cuidadosamente doblada junto a la tumba.

Era la ropa que normalmente usaba Lemy.

«Julia debe haberte dejado eso aquí».

—¿Mamá sabía que yo volvería a la vida? No, ¿cómo reviví en el primer lu…?

«Nunca moriste, gracias a la protección divina que te dio ella».

—¿»Ella»? ¿Te refieres a mamá?

«No. No las trates como si fueran la misma… Supongo que todavía no recuerdas nada…

—¿…?

«De todos modos, date prisa y cámbiate. Y tampoco te olvides de eso».

—No entiendo lo que quieres decir con «eso».

«Mira detrás de la tumba».

Como le dijo, Lemy se trasladó a la parte de atrás de su propia lápida.



Acostada allí había una copa de vino roja.

Parte 2, Capítulo 1-La Meseta Merrigod, y Sexto, Venom; Escena 3

Pecados Capitales del Mal: Quinto, Pierrot, Páginas 205-215



29 de enero. 15:00.

Justo cuando el carruaje se había alejado de la estación de control de Kihel, comenzó a llover.

Como recordó, había llovido así cuando visitó la Meseta Merrigod hace un año. Elluka se apoyó contra la puerta del taxi mientras recordaba esto.

—Dios mío, aparte de todo lo demás, ha pasado mucho tiempo, señorita Hanne —les dijo el cochero.

Hasta ese momento, apenas había dicho una palabra mientras movía el carruaje, tal vez notando el constante ceño de Elluka. Pero finalmente abrió la boca, pareciendo incapaz de soportar la atmósfera silenciosa.

—… ¿Cómo está la Señora Brigitta?

—¿Mamá? Bueno, ella es la misma de siempre. Está haciendo todo lo posible para revivir la ciudad, junto con todos los demás de Toragay. –Con el antídoto para el «gift» terminado, finalmente está comenzando a animarse de nuevo.

—Ya veo…

Y ahí terminó la conversación.

El silencio llenó una vez más el carruaje.

—Elluka, tengo una pregunta.

Gumillia fue la siguiente en hablar. Ella estaba sentada al lado de Elluka, su postura era erguida y recta.

—¿Qué pasa, Gumillia?

—La remitente de esa carta… «Irina Clockworker»…

—… Es mi pequeña cuñada, o al menos, iba a serlo. Y también es… la verdadera identidad de la «Hechicera del Gato Rojo». He pasado seiscientos años sin darme cuenta de eso.

—¿Cuándo lo descubriste?

—Cuando recibí la invitación al duelo.

Gumillia miró el rostro de Elluka por un momento.

—… Mientes. Estás mintiendo, Elluka. Debiste haberlo sabido, mucho antes, cuando fusionaste tus recuerdos con los de la «Princesa del Sueño».

—… Parece que la hipnosis ha desaparecido.

De hecho, Elluka había estado hipnotizando a Gumillia.

Sin embargo, no fue para convertirla en una marioneta como le había dicho a Julia y a los demás. En verdad, ella no había querido preocuparla más de lo necesario con lo sucedido con la “Princesa del Sueño”, y por eso la había obligado a olvidar por hipnosis que habían vuelto a encontrar a Margarita en el Bosque del Árbol del Milenio.

Sin embargo, la hipnosis que Elluka podía usar no era tan fuerte como la de Margarita.

El efecto se debilitó gradualmente con el tiempo.

–Elluka tenía otra cosa que le ocultaba a Gumillia.

Cuando había absorbido a la «Princesa del Sueño» en sí misma con la Técnica deIintercambio, además de ganar sus habilidades, Elluka también había obtenido cierta verdad. Había recordado algo que había olvidado.

«Yo soy-»

—Hay, otra cosa.

Gumillia continuó hablando.

—¿No me dijiste que solo tenías una pregunta, Gumillia?

—Sí. Ésta no es una pregunta. Esto es solo para decirte algo de lo que me di cuenta hace un momento.

—¿Qué es?

—… —Gumillia señaló en la dirección en la que se dirigía el carruaje—. Hay alguien ahí.

—-! Ese es-

Había un hombre en traje militar armado con una espada, parado en medio de la Autopista Blovas.

—-¿¡Sexto, Venom…!?

Elluka ordenó apresuradamente al cochero que detuviera el carruaje.

Pero antes de que el carruaje pudiera detenerse, Gatt sacó su espada de la vaina.

—-! ¡Agachaos!

Justo cuando Elluka gritó su orden, un rayo de luz pareció emanar de la espada.

Balanceándose de un lado a otro, el carruaje se detuvo ante Gatt.

Cuando Elluka volvió a mirar hacia arriba, la cabeza del caballo que había estado tirando del carruaje se había desprendido de su cuerpo y había caído al borde de la carretera.

—… Qué desastre has hecho.

El cochero parecía estar bien, pero estaba inconsciente. Gumillia ayudó a Elluka a bajar del carruaje con su silla de ruedas.

La espada que empuñaba Gatt, a diferencia de una normal, tenía una hoja larga que brillaba de dorado.

—La Llave de Oro, «Grim el Fin», una extraña hoja que cambia de forma a voluntad… Ja, ja, ja, la más magnífica, me parece. Pensar que ejercía tal poder más allá de mi comprensión…

Gatt sonrió sin miedo mientras miraba su espada dorada. Pero cuando volvió a mirar los rostros de Elluka y Gumillia, una vez más reanudó su expresión sombría.

—No te dejaré ir a por «Primera, Santa Claus», «Hechicera Eterna».

—… Hah. —Elluka dejó escapar un suspiro de asedio—. Gatt Coulomb. ¿Por qué le has jurado tanta lealtad?

—Es por la justicia. Hay males necesarios que uno debe emprender para enderezar este mundo.

—… Así que estás arrasando por un sentido de justicia. Qué ingenuo. Tu antepasado también pensaba así, pero en realidad tenía una personalidad incontrolable.

—Silencio. Puede parecer que has vencido a Lemy con tus tácticas cobardes, pero eso no funcionará conmigo… Matar a un niño de esa manera… Tú, canalla. ¡Te juzgaré por la justicia!

La espada que sostenía Gatt brillaba más intensamente, pareciendo responder a su ira.

—Eres lo suficientemente enérgico para eso, pero aquí somos dos.

—Hmph. Yo no contaría a una mujer en silla de ruedas. –Aunque su ex-investigadora de Justea parece formidable.

—Oh, vaya. Qué cosa tan irritante acabas de decir. … Muy bien, Gumillia, retrocede. Yo misma me ocuparé de él.

Gumillia se apartó como le dijo.

Los ojos de Elluka brillaron siniestramente.

—-¿Para qué viniste aquí a Elphegort en primer lugar, Gatt?

—¿…? ¿No te lo dije? Vine aquí para vencerlas a las dos…

—No, eso no es. Tú… viniste a Elphegort para hacer turismo.

Sus ojos verdes brillaron más.

Era la habilidad que Elluka había ganado por la «Princesa del Sueño», la hipnosis.

—…—Gatt miró a Elluka a los ojos como hechizado—. … ¿De qué… De qué hablas? ¿Turismo? No soy de los que se dejan engañar por palabras vacías.

—-! ¿Me estás tomando el pelo… ¿l
La «Hipnosis», no está funcionando?

Quizás era por el «Contenedor del Pecado Capital» Grim el Fin que Gatt sostenía, o quizás la «hipnotización» no pudo echar raíces debido a que descendía de «Venomania».

En cualquier caso, la hipnosis aparentemente no funcionó en él.

—… Parece que has intentado algo. Pero… ¡lo diré de nuevo! ¡Tales planes insolentes no funcionarán en mí!

—Parece que es así. En ese caso… ¿qué tal esto?

Aunque la hipnosis no había funcionado, Elluka no se inmutó.

La hipnosis no era el único poder que había obtenido de la «Princesa del Sueño».

Ella había sido la bruja más poderosa del Reino Mágico de Levianta, y todo el poder que tenía lo había conseguido ahora Elluka.

—Prueba de la fuerza de la «Pecadora Original», Eve Moonlit.

Todavía sentada en su silla de ruedas, Elluka levantó ambas manos.

La lluvia creció en intensidad y nubes negras comenzaron a cubrir el cielo,

—Uno de los cinco grandes hechizos de destrucción del Reino Mágico: Medvedi ubit.

En el momento en que Elluka recitó el nombre del hechizo…

Varios rayos cayeron sobre Gatt.



–Elluka y Gumillia subieron la colina de suave pendiente que conducía al pueblo de Calgaround.

Le habían entregado al cochero varias monedas de plata a modo de disculpa. Les había dicho que tenía la intención de comprar un caballo nuevo en una granja cercana con el dinero.

Elluka le había pedido que llamara a la policía mientras estaba en ello, para arrestar a Gatt.

Habían dejado a Gatt atado a un árbol cercano. Estaba completamente frito, pero como ella se había portado bien con él hasta cierto punto, no murió… probablemente.

Le habían quitado todas sus armas, por lo que, en cualquier caso, no podía ser una amenaza para el cochero, el granjero o los agentes de policía.

—Gumillia. Te la prestaré.

Elluka le entregó a Gumillia “Grim el Fin”. Ya no era una espada, habiendo vuelto a su forma original de llave.

Empujando la silla de ruedas con la mano izquierda, Gumillia aceptó la llave con la derecha y luego la puso en su túnica.

Llévala como un amuleto. Fue el arma que una vez consignó a Venomania al olvido; puede llegar el momento en que resulte útil.

—… Preferiría que no.

—Si no tienes ganas de usarla, también está bien. Estoy segura de que puedes lidiar con Irina lo suficientemente bien sin ella.

—¿Ell se ha vuelto mucho, más fuerte de lo que era antes?

Gumillia había peleado una vez con Irina, aunque en ese momento se hacía llamar Abyss IR. En ese entonces había habido una abrumadora brecha de poder entre ellas. Si no hubiera sido por la ayuda de Elluka, probablemente no hubiera ganado.

El rostro de Elluka se ensombreció levemente.

—Ese cuerpo de «Julia Abelard» que Irina está controlando actualmente… Probablemente sea «Germaine Avadonia». Germaine es descendiente de Conchita, tengo que admitir que su verdadero nivel de poder es desconocido. Y teniendo en cuenta que Irina ha estado usando ese cuerpo durante casi cien años… No podemos entrar sin estar preparadas.

Su campo de visión se abrió cuando llegaron a la cima de la colina. Podían ver el horizonte rojo brillante de la ciudad a la que se dirigían.

—Hace mucho que no nos vemos, Calgaround. Espero que Irina esté ahí.

Elluka comentó en respuesta a Gumillia:

—La carta decía que estaba esperando en la «Meseta Merrigod». .. Si no está allí, tengo otra idea que podría funcionar.

—¿Otra idea?

Elluka señaló hacia el norte.

—El Acantilado Apocalipsis: la tumba del gran villano «Pale Noë» de hace seiscientos años descansa allí. El nombre de la organización que dirige Irina seguramente sea en honir a él. No sé qué relevancia tiene para ella, pero hay suficientes posibilidades de que Irina nos esté esperando allí.

La hechicera del gato rojo, la persona que hizo que Venomania contrajera con un demonio, la que trató de robarle el contenedor a Conchita, manipuló a Prim detrás de escena en la época de Riliane y dejó a Margarita en Toragay.

Su verdadera identidad era la hermana pequeña del difunto prometido de Elluka, Kiril.

Incluso si no hubiera recibido la carta, Elluka ya lo había descubierto cuando unió sus recuerdos con los de la «Princesa del Sueño».

Sin embargo, Margarita nunca había conocido directamente a la verdadera Julia mientras estaba viva, o más bien, durante el tiempo en que pensó que era Margarita. No podía estar segura solo por los recuerdos de la «Princesa del Sueño» sobre si la presidenta de Lucifenia, Julia Abelard, era realmente la hechicera del gato rojo.

Entonces Elluka había decidido poner una red. Acogió a una mujer que había sido miembro de Père Noël y luego esperó a que apareciera un asesino. Luego había planeado conseguir un encuentro directo con Père Noël.

Esos Investigadores de Justea, Ayn y Willus, también habían jugado un papel importante. Habían encontrado pistas de las pertenencias de Isabel que Elluka había dejado deliberadamente y llevaron a Père Noël a su desaparición.

Ahora, en cuanto a Irina…

Tendría que matarla, ¿no? Ella ya sabía cómo hacer eso. El gato. Ese peluche era su verdadero cuerpo. Estaba claro que Germaine no le había asentado el golpe mortal, pero Elluka pensó que tal como estaba ahora no sería tan difícil hacerlo.

Sin embargo, Elluka no sabía si realmente necesitaba hacerlo o no. Especialmente la Elluka de ahora.

Irina estaba trayendo el caos al mundo, ¿eso significaba que tenía que ser derrotada?

Qué absurdo. ¿Desde cuándo era defensora de la justicia? Incluso recolectar los «Siete Pecados Capitales» fue originalmente algo que ella comenzó a hacer para matar el tiempo, ¿no es así?

Elluka pensó en sus razones para ir a por Irina. Su cuerpo había comenzado a protestar por los efectos secundarios de haber obtenido un poder mágico que era demasiado fuerte para él. Ya no podía caminar. Pronto necesitaría un nuevo cuerpo. Uno con un alto potencial mágico, si eso era posible.

Germaine Avadonia. Quizás iba a robarle el cuerpo a Irina. No era una mala razón para entablar una batalla contra ella.

Había otra razón, Irina siempre se interponía en el camino de Elluka. Quizás pensó que Elluka le había quitado la vida a su hermano mayor. Pero ella podría decir lo mismo; Irina había asesinado a Elluka.

Mientras estuviera viva, seguiría siendo un obstáculo para Elluka.

Eso era una molestia extrema. Paea eso, ella la mataría.

Sí, eso sería suficiente. No había necesidad de pensar demasiado en ello.

Ella borraría la molestia.

Era una respuesta simple.