Epílogo-La Chica Esmeralda; Escena 3

—¡¿Padre e hija…?!

En una taberna situada en la capital real, la camarera dijo esto, mirando a Raymond y Tsukumo con ojos desconcertados.

Sin embargo, a Raymond no pareció importarle. Pidió dos tazas de café y una de leche.

—Entonces… ¿qué piensas hacer ahora?

Liam, sentado frente a él, lanzó una pregunta a Raymond.

—Por ahora, volveré a casa de Romalius. Tengo que informar sobre este incidente.

—… ¿Vas a llevar a Tsukumo contigo?

—Sí.

Tsukumo esperaba ansiosa junto a Raymond su vaso de leche.

Raymond le observaba con una sonrisa divertida, pero pronto se puso serio de nuevo al encararse con Liam.

—Liam, esta vez quiero una respuesta directa. ¿Cuánto sabías de Hargain?

—Bueno… Ahora que está muerto ya no tiene sentido ocultarlo.

Liam sacó un cigarrillo del bolsillo.

—¿Puedo fumar?

—Sí.

Encendiendo el cigarrillo con cuidado para que el humo no llegara a Tsukumo, Liam se lo puso entre los labios.

—Soy el hijo nacido entre Lord Hargain y su primera esposa Thyful.

—¿Eres… el hijo de Hargain?

—Cuando me enteré, ya se había vuelto a casar con su segunda esposa, que fundó la sociedad mágica “Crossrosier”, donde se hizo un nombre.

—¿No fue “Crossrosier” fundada por el propio Hargain?

—No. Hargain quería dedicarse por entero a descifrar el “Documento del Apocalipsis XXVIII”, pero necesitaba fondos para ello. Por eso su segunda esposa creó “Crossrosier”. Ella era comprensiva con él; muchos seguidores se reunían en torno a Hargain con la esperanza de poder alcanzar el poder que él tenía. Formó una organización que se convirtió en su fuente de financiación… todo por su marido.

—El “Documento del Apocalipsis XXVIII”, ¿eh? Pertenecía originalmente a Beritoad, si no recuerdo mal.

—Sí. La razón por la que Hargain participó en el sometimiento de Beritoad junto a Sir Hank y Romalius fue porque deseaba con todas sus fuerzas ese antiguo documento; aunque ya poseía un fragmento de los “Documentos del Apocalipsis”, no era suficiente para continuar con la investigación mágica.

—¿Cómo te enteraste de todo esto?

—Me enteré directamente por él cuando me infiltré en esa mansión como sirviente encargado de cuidar sus asuntos personales; Hargain comenzó a compartir fragmentos -aunque muy raramente- sobre sí mismo conmigo.

—Así que aunque fueras su hijo…

—Al principio mi plan era decirselo cuando el momento pareciera oportuno, pero de alguna manera perdí la oportunidad… y acbé por no contarselo nunca. —Mientras miraba a lo lejos dando caladas al cigarrillo y exhalando humo, Liam continuó—. Con el tiempo Haragain se divorció, casándose con otra mujer. Una mujer despreciable que resultó ser miembro de la Cámara Vaja se acercó a Hagrain con la intención de utilizar la fuerza organizativa de Crossrosier con fines políticos.

—¿Por qué se casaría Hagrain con una mujer así?

—Lo que buscaba era alguien que pudiera gestionar “Crossrosier” en su lugar y asegurar la financiación. Mientras eso se cumpliera, no le importaba lo que ella hiciera o le interesesase. —Sirvieron las bebidas que habían pedido. Raymond colocó en silencio una taza de leche ante Tsukumo, que parecía aburrida. Ella empezó a bebérsela con aparente deleite—. Tras perder una disputa política y caer del poder, la tercera esposa desapareció de “Crossrosier”. La siguiente mujer que se casó con Hargain era una devota creyente de “Crossrosier”. Era de mentalidad seria, pero fue profundamente atribulada tras casarse.

—¿Por qué?

—Se enteró de la verdadera naturaleza de “Crossrosier” después de casarse. Todos los magos que no fueran Hargain no eran más que estafadores creados por su segunda y tercera esposa, y naturalmente ninguno de los enseñados por ellos podía hacer magia de verdad. Darse cuenta de esto la decepcionó.

—Eh…

—¿Hmm?

—Siento que todo lo que he estado escuchando es la historia romántica de Hargain.

—Sé que no te interesan esas cosas… ¿Pero por qué crees que todas sus esposas lo abandonaron tan rápido?

Parecía haber innumerables razones para ello. Sin embargo, a diferencia de Liam, que sabía mucho sobre Hargain, Raymond no podía dar una respuesta precisa.

—Bueno…

No tuvo más remedio que responder eso.

—Bien… Entonces déjame hablarte de cuando estaba con su cuarta esposa. En algún momento nació una niña entre ella y Hargain; aunque era su cuarta hija, era la primera que amaba.

—¡Espera! ¡¿Hay otros tres hijos además de ti emparentados con Hargain?!

—Pero tristemente… Esa hija murió abruptamente debido a una enfermedad antes de cumplir los tres años. La mujer se afligió inmensamente; aferrándose al cuerpo sin vida de su hija lloró sin cesar hasta que Hargain apareció arrebatándole a su difunta hija de los brazos.  —Liam continuó hablando impasible.

Aunque fueran medio hermanos, esa niña habría sido, no obstante, la hermana de Liam. Ver a Liam hablar con calma de aquella muerte hizo que Raymond percibiera frialdad en su interior.

—Lord Hargain llevó a mi hermana fallecida a aquel laboratorio, un lugar que ni siquiera ella había pisado ni una sola vez hasta entonces. Ella le siguió apresuradamente sólo para presenciar algo espantoso: Mi hermana pequeña siendo arrojada a un enorme tanque de agua.

—Entonces… ¿Hargain utilizó a su propia hija como sujeto de pruebas?

—No sólo a ella… los hijos de la segunda y tercera esposa también se enfrentaron a un destino similar… Ninguna mujer se quedaría sabiendo que sus difuntos hijos estaban siendo usados como ratas de laboratorio.

Una pregunta aterradora surgió en la mente de Raymond.

—Sus muertes… ¿fueron realmente debidas a enfermedades?

—Lo dejaré a tu imaginación… pero independientemente de lo que ocurriera entonces… ahora no tiene ningún significado…

Hubo silencio…

—Lo que importa ahora es qué logró lo que buscaba con la hija de la cuarta esposa.

Con una leve sonrisa en el rostro, Liam miró hacia Tsukumo.

—No puede ser…

Un sudor frío recorrió la frente de Raymond.

—Sí… Tsukumo fue creada usando el cuerpo de esa niña.

Después de un silencio momentáneo…

Raymond finalmente volvió a hablar.

—Así que… ¿Hargain intentó resucitar a sus propios hijos muertos a través de “cuerpos mágicos artificiales”?

—No… lo que quería traer de vuelta no era a ellos.

—¿Y el qué, entonces?

—En toda su vida….solo ha habido una persona a la que Hagrin amara de verdad…y la mayor parte de su vida, si no toda, la ha pasado intentando enmendar el error que cometió con ella. Eso deberia darte suficientes pistas.

—Te refieres a Thyful….. a tu madre ¿verdad?

—Algo así no es posible por mucho que usara poderes mágicos o espectros… Era un hombre estúpido… Perdí cualquier sentimiento de resentimiento o deseo de volver a ser familia viéndole… Simplemente decidí vigilar sus acciones hasta el final… y despedirme de él.

Liam apagó la colilla del cigarrillo en el cenicero.

Epílogo-La Chica Esmeralda; Escena 2

La noticia de que la mayoría de los ejecutivos de «Crossrosier», incluido Hargain Crossrosier, habían muerto en su cuartel general causó conmoción en todo el reino.

Se trataba de un incidente ocurrido muy cerca de la capital real. Además, sin pistas sobre el autor, el miedo se apoderó de la población y la seguridad en la capital real se reforzó considerablemente durante un tiempo.

Por un lado, hubo quienes se deleitaron con esta tragedia a puerta cerrada. Eran miembros de una facción contraria a Crossrosier dentro del gobierno.

Con la desaparición de la carismática presencia de Hargain y la muerte de todos los ejecutivos que controlaban Crossrosier, parecía probable que Crossrosier dejara de tener influencia política, independientemente de su condición de organización religiosa. Ya no habría necesidad de preocuparse por sus innecesarias injerencias políticas.

Epílogo-La Chica Esmeralda; Escena 1

Hargain Crossrosier fue consciente por primera vez de la existencia de la «magia» cuando tenía veintiún años.

Era un aspirante a arqueólogo que había desenterrado accidentalmente en unas ruinas un antiguo documento conocido como el «Documento del Apocalipsis». Aunque la mayor parte estaba dañada, el análisis de los pocos caracteres descifrables le permitió obtener información sobre una extraordinaria tecnología utilizada en la antigüedad.

Intentó recrear esta teoría utilizando tecnología moderna. Al principio, hubo colegas que colaboraron con él, pero uno a uno se fueron marchando debido a su complejidad hasta que sólo quedaron Hargain y Thyful, una mujer que era a la vez su amiga de la infancia y compañera arqueóloga.

Hubo muchos que ridiculizaron a Hargain como un excéntrico insensato.

«Es como investigar una quimera. Es imposible que tenga éxito», decían.

Esto le hizo aún más testarudo; dejó su trabajo y volcó todo su patrimonio personal en sumergirse en la investigación.

«Si consigo reproducir la magia con éxito, seguro que todo el mundo me reconocerá», sólo ese pensamiento le impulsó a seguir adelante.

Cada vez desaparecía más gente a su alrededor. Sin embargo, en medio de este aislamiento, Thyful siempre permaneció cerca de Hargain sin escatimar esfuerzos para ayudarle en su trabajo de investigación.

Pasaron casi diez años investigando en su aislada cabaña.

Finalmente, llegó el momento de que sus esfuerzos dieran fruto. Si lograban superar el experimento final, podría reproducirse la magia.

Se produciría un renacimiento de los «magos» en todo el mundo.

Para albergar dentro de uno mismo la fuente de poder de la magia, era absolutamente necesario un sujeto de prueba.

Sin embargo, ya no había nadie a su alrededor lo suficientemente dispuesto a cooperar con tan dudosos experimentos.

Al final, fue su mujer -Thyful-, que acababa de dar a luz, la que se ofreció voluntaria como sujeto de pruebas.

El experimento fracasó estrepitosamente.

Thyful murió, mientras que Hargain sufrió graves heridas al verse envuelto en un accidente provocado por el propio experimento.

Sin embargo, inesperadamente, ese accidente provocó efectos secundarios imprevistos en el cuerpo de Hargain.

Perdió lo que más le importaba pero ganó lo que deseaba más intensamente.

Cuando sus heridas sanaron con el tiempo, se había convertido en un «mago».

Todo lo que le quedaba a Hargain ahora eran los poderes de la «magia» y el hijo nacido entre él y Thyful.

Pero por razones desconocidas, él voluntariamente dejó ir una de esas dos cosas.

Dejando en casa a un niño pequeño, Hargian desapareció.

Varios días después, el niño fue recogido incidentalmente por una compañía de circo que pasaba por allí.

La mujer del director del circo llamó al niño «Liam».

De eso hace ya treinta años.

Capítulo 4-La Chica Esmeralda; Escena 16

Tsukumo, ahora desprovista de su poder, no era más que una chica corriente.

No podía hacer otra cosa que sentarse impotente en el lugar.

—… No entiendo muy bien lo que está pasando, pero parece una oportunidad de oro. —Rabiah percibió el cambio de Tsukumo y finalmente se levantó, volviendo a su forma humana—. Aprovecharé esta oportunidad para acabar contigo.

Rabiah se dirigió hacia Tsukumo.

Sin embargo, Raymond intervino antes de que pudiera alcanzarla.

—Eres persistente… ¡Johanson! ¡Robinson!

Inmediatamente después de que Rabiah gritara esos nombres, dos caballos blancos se acercaron a una velocidad vertiginosa con vigorosos cascos.

Los caballos se detuvieron detrás de Rabiah y gruñeron amenazadoramente a Raymond.

—… Ahora somos tres contra uno. Para que sepas, estos tipos también son bastante duros. ¿Crees que podrás luchar mientras proteges a esa chica, cari~?

Raymond no estaba seguro de su próximo movimiento.

«Maldita sea… ¿No tengo más remedio que huir?»

Pero los refuerzos también parecían confiados en su velocidad. Si estaban acompañando a Rabiah entonces sin duda no eran caballos ordinarios.

—La verdad, las cosas se veían sombrías… Pero el recreo ya terminó. Ya debería ser hora de que esas chicas regresen.

Rabiah comenzó a recuperar la compostura también.

Era una situación desesperada. Sin embargo, no había otra opción que luchar.

Aunque no entendía lo que le había pasado a Tsukumo, parecía poco probable que recuperara sus poderes pronto.

«De algún modo… tengo que sacarla de aquí…»

Justo cuando Raymond se armó de valor y preparó su estoque,

—¡Raymond!

Vio a alguien corriendo hacia él desde la dirección de la mansión.

«Esa voz… ¿Liam?»

Un aliado, aunque difícilmente uno que pudiera cambiar el rumbo de la batalla; a pesar de sentir lástima por Liam, no podía imaginar cómo la llegada de Liam podría cambiar algo en esta situación.

Y entonces, visitantes mucho peores aparecieron en escena para Raymond:

—¡Muere!

Con ese grito algo voló hacia Raymond,

—¡Whoa!

Cogido por sorpresa, Raymond apenas consiguió esquivarlo a tiempo.

—Esto es…

En el suelo había un clavo de cinco pulgadas.

Al mirar hacia el lugar de donde provenía, vio a una chica de aspecto familiar,

—¡Rack!

Detrás de ella dos figuras más se acercaron a ellos,

«Maiden… y Gibbet…»

Excluyendo a Tsukumo, eran seis contra dos. Parecía que quedaban pocas esperanzas por mucho que se defendieran.

«¿Qué podemos hacer? ¿Qué deberíamos…?»

—¡Raymond! ¡¡Usa esto!!

Liam, que se había acercado, le lanzó algo,

—¿? …Esto es

Era el llamativo brazalete de oro que Liam siempre llevaba en la muñeca.

—¡Póntelo en el brazo y concentra tu poder de rayo en él!

Liam gritó esas instrucciones en voz alta.

Confundido por sus palabras, Raymond dudó momentáneamente.

—¡Confía en mí! Cree lo que te digo.

Escuchar a Liam gritar de nuevo ayudó a Raymond a decidirse.

Siguiendo las instrucciones, se puso el brazalete y concentró toda la «Magia de Rayo» en él.

«¡No tengo otra opción ahora que confiar en él!»

Para alguien como Raymond que utilizaba «Magia de Rayo», llevar cualquier metal que no fuera Estrial era peligroso, porque si la electricidad pasaba a través de cualquier material conductor que llevara puesto, él también se electrocutaría.

Un hormigueo comenzó a extenderse por todo el cuerpo de Raymond.

—Guh…

A pesar de todo, Raymond continuó concentrando su magia.

—Parece que estás planeando algo… ¿pero creías que me quedaría de brazos cruzados?

Para detener cualquier plan que Raymond tuviera, Rabiah le lanzó piedras. Sin embargo, antes de alcanzar a Raymond, las piedras fueron desviadas.

—¿Qué…?

Con cara de perplejidad, Rabiah escaneo los alrededores.

«¿Qué ha pasado? ¿Qué ha desviado mis piedras?»

No se dio cuenta de los cambios detrás de Raymond.

Lo que desvió las piedras no fue obra de Raymond.

Fue de Tsukumo.

Sus ojos una vez más comenzaron a brillar.

—Espectros…

Tsukumo levanto ambas manos hacia el cielo. Por encima de ellos la luz comenzo a acumularse rapidamente formando una enorme bola que crecia a cada momento.

—Espectros… Espectros….

Murmurando casi delirante, Tsukumo continuó hablando.

Parecía completamente perdida en la locura.

—Espectros… ¡¡Desaparezcan!!!

Justo después del grito de Tsukumo…

Rayos del Juicio cayeron sobre el lago, la mansión y todos los presentes.

Capítulo 4-La Chica Esmeralda; Escena 15

Con un sonido chirriante, la puerta del laboratorio se abrió.

Cuando se abrió del todo, allí estaban «Las Tres Hermanas de la Torre Torcia».

Gibbet, Rack y Maiden.

En su línea de visión estaba la figura de “Dios”, Beritoad, flotando en un tanque de agua.

—¡Yoo-hoo~! ¡Hemos venido a rescatarte! ¡”Dios”! —exclamó alegremente Rack mientras hundía la mano en el tanque e izaba el cuerpo de Beritoad.

—Llegáis tarde… Gracias a ti me he convertido en mercancía dañada.

—Es verdad. Tus tripas se están derramando de tu vientre ♪.

—Bueno, se curarán pronto pero, Maiden, cuando volvamos a la torre cóseme y cierra este agujero en mi estómago.

—… Sí.

Todos estaban emocionados por su tan esperado reencuentro. En medio de toda esta excitación Gibbet se fijó en un anciano sentado en una silla de hierro junto al tanque con los ojos cerrados y un hombre vestido con una camisa de pie junto a él.

—“Dios”… ¿quiénes son estos dos?

—Ah, sí. El anciano es Hargain, líder de Crossrosier. Y ese sirviente que está a su lado se coló mientras vosotras luchabais fuera.

A pesar de estar tan cerca de Las Tres Hermanas, Hargain no se movió ni se inmutó, con los ojos aún cerrados.

Por otro lado, Liam Highland -el sirviente- miraba fijamente a Gibbet y a los demás, pero no hizo ningún movimiento contra ellos.

Sin embargo, cada hermana preparó su instrumento de tortura de nuevo.

Sin dejar de ser cautelosa, Gibbet se dirigió a los dos hombres que tenía delante y con voz suave dijo:

—Nos encargaremos de la custodia de “Dios”. Si pretendéis interferir…

—Haced lo que queráis. Él ya no me importa —replicó Liam sin emoción.

—¿Estás seguro? ¿Puedes tomar esa decisión arbitrariamente?

—¿Y quién más podría decidir? Ahora no hay nadie aquí, excepto yo.

—¿Qué piensa tu amo…? ¿Está dormido?

Hargain permaneció en silencio con los ojos cerrados como siempre.

—Hargain falleció hace un momento.

—En efecto… Su tez ya no pertenece a los vivos… Pero por qué…

—Era un estúpido.. Debería haber sabido lo que pasa cuando los humanos tratan de manejar poderes espectrales… Bueno, tal vez lo sabía, pero decidió no hacer nada al respecto.

—¿Poderes espectrales?

—Pregúntale a tu “dios”. Probablemente conoce la mayoría de los secretos relacionados con el cuerpo mágico artificial de Tsukumo.

Gibbet desvió su mirada hacia Beritoad que yacía en una mesa cercana,

—¿Es así? ¿”Dios”?

—Sí… el «milagro» que causó la chica contra la que luchasteis… o más bien sería más exacto si dijera «hechizo», no fue algo que ella misma hiciera.

—Si ese es el caso, ¿entonces quién lo hizo?

—El viejo muerto de allí. ¿Ves el anillo dorado colocado en su cabeza?

—Sí … ¿Qué pasa con él?

—Hargain transmitió poder mágico a través de ese anillo dorado que se amplificó múltiples veces dentro de Tsukumo causando aterradores fenómenos naturales.

—Así que ella es una amplificadora de poder mágico…

—Así es. Tsukumo no puede hacer nada sin Hargain, ella es simplemente una marioneta.

—Así que no debemos temer más si ella aparece, ¿eso es lo que significa?

—Sí… Parece que Raymond se fue a algún lugar en busca de ayuda, pero él junto con ella probablemente serán derrotados por Rabiah.

Las palabras de Beritoad llamaron inmediatamente la atención de todos.

—¿¡Raymond!?

—¡Me había olvidado de él! Debe estar afuera.

—… Arreglemos las cosas de una vez por todas.

—¡Si Tsukumo está fuera…! ¡Maldición! ¡Podrían estar en peligro!

En primer lugar, Liam salió corriendo seguido por las tres hermanas.

—¡Eh, esperad! ¡No me dejéis atrás!

Beritoad acabó quedándose solo

—Vinieron aquí supuestamente para salvarme… Bueno, no importa ya que no habrá nadie molestando, supongo que caminaré yo mismo…

Beritoad se bajo de la mesa saltando hacia la salida.se dio la vuelta una vez a mitad de camino para mirar a Hargain, que seguia sentado en la silla de hierro

—Hargain… Realmente fuiste un enigma hasta el final. Moriste sin mostrar ningún signo de miedo hasta el momento en que la vida se te agotó. —Un humano muriendo sin sentir miedo, eso no era nada menos que algo desagradable para Beriotad—. ¿Qué buscabas exactamente?