Nivel 7 – Escena 1

«A todos los queridos miembros de Evillious.net,

En el final de los tiempos, ¿qué es lo que más teme el ser humano?

Para averiguar la respuesta a esa gran duda, planteé este juego.

En la ciudad de Tsuruki, ¿qué tipo de caos se desataría si desapareciera el común concepto de seguridad? ¿Qué acciones emprenderían las personas implicadas? Quería saberlo.

… Por desgracia, debo decir que el resultado fue decepcionante. La situación no se desarrolló de forma tan interesante como yo esperaba.

La acción más divertida no la llevó a cabo una persona, sino un oso…

Esto fue culpa mía. No fue la mejor idea poner a Mekage Mika como la starter.

Ella no entendió nuestras intenciones y, como resultado, convirtió al oso lunar en el MASTER. No está claro si lo hizo por voluntad propia, pero como resultado, este asunto parece haber terminado como un simple caso de ataque animal.

… Sin embargo, esta no es más que la primera partida.

Teniendo en cuenta lo ocurrido, tengo la intención de hacer juegos aún más emocionantes para todos los «jugadores» en el próximo evento.

Ahora, me gustaría anunciar las evaluaciones de cada «jugador» en este partida.

-Sr. Nakazawa Shinichi:

Aunque que fue capaz de investigar y descubrir la verdadera identidad de Mekage Mika, desafortunadamente, malinterpretó que ella era la “MASTER”.

El propósito de este juego era estrictamente eliminar al “MASTER”. No se trataba de eliminar al starter.

Por lo tanto, hemos descalificado al Sr. Nakazawa.

Como resultado, el «servicio de exención penal» que Evillious.net puede proporcionar a los jugadores no le será aplicado. Les pedimos su comprensión.

Le deseo una vida cómoda en prisión.

-Sr. Seiryuu Kouji:

Fuiste capaz de acercarte a la eliminación del «MASTER», lo cual es muy loable.

Sin embargo, al final, fue Takahagi Otoha quien eliminó al “MASTER”, y como no la habías elegido como «supporter» de antemano, quedarás en segundo lugar en esta partida.

Espero tus futuros éxitos.

-Sr. Saruta Tsuyoshi:

Desafortunadamente, fuiste derrotado por el «MASTER».

Te ofrezco mis condolencias.

– Sr. Kayama Atsuki


Enhorabuena. Te declaro ganador de esta partida.

Sin embargo, fue el Sr. Takahagi Koudai, como “supporter”, quien contribuyó directamente a la derrota del “MASTER”, por lo que recibirás menos puntos.


En cuanto a algunos actos delictivos cometidos durante el periodo de juego, ten por seguro que serán eximidos como beneficios por ser el ganador.

La fecha de la siguiente partida aún no se ha decidido, pero en cuanto se decida, informaremos a todos los miembros de su nueva dirección e identidades, así que por favor, esperad un poco más. Muchas gracias.


Allen»

Nivel 6 – Escena 3

Parece que sacrificaron al oso. Y cuando lo hicieron, desapareció el muro que rodeaba la ciudad.

Koudai se recostó en el sofá y sacó de su bolsillo la correa con el deje del oso lunar. Era el de Mika, el que había estado dentro de la caja negra del Santuario Mekage.

«Ha llegado el momento. A partir del 7 de julio, la ciudad de Tsuruki ha quedado bajo el control del MASTER.»

Eso es lo que decía el segundo email enviado por Mika. Koudai siempre llegó a pensar que «MASTER» se refería a la propia Mika, pero en realidad no era ella quien controlaba ese fenómeno.

Entonces, ¿a quién se refería exactamente «MASTER», suponiendo que el ritual de Mika fuera la causa de todo esto?

Ella puso un oso lunar dentro del objeto divino del santuario.

En otras palabras…

«¿Era ese oso el MASTER?»

No estaba claro si Mika había querido que fuera así. Pero al enumerar los hechos, no se le ocurrió otra respuesta.

Sonó el teléfono de casa, y la madre de Koudai contestó.

—Hola… sí… vale. Bueno, pues voy a hacer la cena y os espero…

Tras una breve conversación con la persona que estaba al otro lado, la madre de Koudai colgó.

—Tu padre y Otoha volverán pronto.

Su padre se encontraba en ese momento con Otoha, que acababa de recibir el alta del hospital, acompañándola a la policía. Había oído previamente que volverían juntos una vez terminado el breve interrogatorio.

«Otoha…»

Su padre le había dicho que ella había arreglado el seguro de las pistolas y había hecho que los coches volvieran a funcionar. Probablemente fue ella quien quitó el muro invisible que rodeaba la escuela.

Koudai había especulado que el oso había despertado su capacidad de manipular las cerraduras al poner la correa con el oso lunar en la caja negra y que, aunque en su momento pensó que no tuvo ningún efecto, el haber puesto el peluche de conejo hecho por Otoha hizo algo.

«…»

Todo volvía poco a poco a la normalidad.

Pero, sin duda, había cosas que habían cambiado.

La gente que había muerto nunca volvería.

Y luego estaba Otoha, que había despertado esa «habilidad»…

Había pasado 5 días desde el inicio que el correo dado. Para pasado mañana, tras una semana, Otoha seguramente volvería a la normalidad, según lo escrito.

Al menos, eso es por lo que rezaba Koudai.

«Bueno, es inútil pensar en todo esto…»

Un agradable aroma salía de la cocina. El estómago de Koudai rugió en respuesta.

Hoy ocurría una rara reunión familiar.

Nivel 6 – Escena 2

Ayer, cuando Koudai llegó al instituto Tsuruki, vio a alumnos y profesores que habían escapado sanos y salvos de la escuela. Parte del muro transparente que rodeaba la escuela había desaparecido, permitiendo a todos salir.

Había una gran masa negra frente a la puerta de la escuela. Sin acercarse demasiado, estaba claro lo que era: un oso. En ese momento, no estaba claro si estaba dormido o muerto, pero era un oso enorme el que yacía allí. La policía y personas que parecían expertos se agolparon alrededor del animal e intentaban cargarlo en un camión.

—Koudai —le llamó alguien. Cuando Koudai se dio la vuelta, vio a su padre.

—¿Se ha acabado todo? —preguntó Koudai. Su padre permaneció en silencio y asintió levemente—. ¿Y el oso…?

—Persiguió a quienes intentaban escapar del edificio y terminó llegando aquí. Y entonces le dispararon con una pistola tranquilizante —respondió su padre.

—Así que aún no está muerto.

—Así es. Pero en cuanto lo lleven al zoo, se desharán de él. Ya ha matado a varias personas. No podemos dejarlo vivir.

—Pero… ¿no están todas las armas inservibles? —preguntó Koudai.

—Sí, pero se volvieron utilizables justo antes de que apareciera el oso.

—¿Por qué?


—… Otoha arregló los dispositivos de seguridad que estaban rotos.

Koudai no entendía a lo que se refería. ¿Otoha arregló las armas? Eso no podía ser posible.

—Entiendo por qué eres escéptico, Koudai. Yo tampoco lo entiendo. Pero… es la verdad —dijo su padre.

—De todos modos, Otoha está bien, ¿verdad?

—Sí… ahora no está aquí. Se la llevaron al hospital en ambulancia con los demás heridos.

—¿Eh? ¿Está herida?

—No es una herida grave, pero era mejor llevarla al hospital.

Koudai se sintió aliviado, pero tenía otra pregunta.

—¿Ahora funcionan las ambulancias, y el camión que transporta al oso?

—Otoha también los arregló —respondió su padre.

—…

—Te lo explicaré todo cuando las cosas se calmen. Bueno, en realidad, no estoy seguro de poder darte una explicación adecuada.

Nivel 6 – Escena 1

12 de Julio.

Koudai estaba de vuelta en casa de sus padres después de mucho tiempo.

Hoy se había tomado el día libre. Tampoco es que hubiera trabajado mucho los últimos días.

Pero eso se acababa hoy. A partir de mañana, tendría que dedicar toda su energía a ayudar en la restauración del sistema de seguridad.

—¿Te quedas a dormir esta noche? —le preguntó su madre desde la cocina mientras preparaba la cena.

—No… Mañana tengo trabajo. Cenaré con Otoha y papá y luego volveré —respondió Koudai, con la mirada perdida en el televisor del salón.

Las noticias sobre la ciudad de Tsuruki no paraban de sonar en el televisor. Con el restablecimiento de la señal, por fin llegaba información de fuera de la ciudad.

Parecía que el incidente sólo había ocurrido en la ciudad de Tsuruki. El Departamento de Policía Metropolitana de Tokio y las Fuerzas de Autodefensa habían intentado entrar en la ciudad desde el exterior, pero el muro invisible los había detenido.

El muro había desaparecido repentinamente la noche anterior, y todo estaba volviendo lentamente a la normalidad.

Todas las cerraduras rotas habían sido reparadas como si nunca hubiera pasado nada.

Las noticias aún no habían explicado por qué había sucedido esto.

Koudai pensó que probablemente nunca se revelaría en público.

Se preguntaba por qué el fenómeno había cesado de repente, pero supuso que fue por la muerte del oso.

No parecía haber otra explicación.

Nivel 5 – Escena 5

Parecía que se había golpeado la cabeza. ¿Fue cuando se cayó, o cuando la empujaron? Aunque no tenía heridas visibles, le dolían las sienes.

—Ugh…

Dentro de la pequeña cabina del baño de mujeres, Otoha dejó escapar un gemido silencioso.

—¿Estás bien?

Seiryuu, que estaba con ella, la miró con expresión preocupada.

Estaban un espacio estrecho. De cerca, Seiryuu tenía una mirada bastante feroz, pero también un rostro bien proporcionado.

Pero Otoha no tenía la compostura como para agitar su corazón como una doncella en esta situación.

–Antes de que Otoha fuera atacada, Seiryuu se levantó y, al parecer, lanzó su arma casero contra el oso.

Golpeó el flanco derecho del oso y lo hirió, haciendo que salpicara sangre y arrojara a Otoha a la caseta, según Seiryuu.

Ambos bajaron las escaleras e intentaron escapar del oso.

Sin embargo, el oso no los pasó por alto. Con la pata de un pupitre clavada en el hombro, les persiguió.

Cuando llegaron al siguiente piso, Otoha se dio cuenta de que Seiryuu arrastraba el pie.

Debía de haberse hecho daño al ser empujado por el oso. Era imposible saber por su aspecto si estaba roto o no, pero parecía tener dificultades para correr.

Otoha llevó a Seiryuu al baño de mujeres.

Aunque intentaran huir del oso, con el pie de Seiryuu así no tendrían ninguna oportunidad.

Si jugar al pilla-pilla no funcionaba, tendrían que esconderse.

Los dos planearon esconderse en una caseta y esperar a que el oso pasara sin darse cuenta.

Seiryuu empujaba el pomo de la puerta de la caseta para que quedara como cerrada.

Contuvieron la respiración y escucharon cualquier sonido del exterior.

… Podían oír débilmente los gruñidos y los pasos del oso.

«Por favor… no vengas por aquí». Todo lo que Otoha podía hacer era rezar.

Si el oso los encontraba y acorralaba aquí, no habría forma de que sobrevivieran.

«No quiero morir.

Me duele la cabeza.»

El ruido parecía haber disminuido ligeramente.

«Por favor, vete.»

El dolor en su cabeza empeoró.

El ruido cesó.

Y al cabo de un momento, volvieron a oír el gruñido del oso.

Esta vez, parecía que se acercaba más a ellos.

«No quiero…

No quiero morir.

No vengas.»

Seiryuu dejó escapar un pequeño grito.

Estaba sujetando desesperadamente la puerta con su cuerpo para evitar que se abriera.

Pero su resistencia fue en vano, y la puerta se iba abriendo poco a poco.

Parecía que el oso intentaba abrir la puerta empujando desde el otro lado.

No había forma de que venciera a un oso en fuerza.

Su figura podía verse a través del hueco.

El oso no estaba empujando la puerta.

Estaba quieto, un poco alejado de la puerta, mirándolos.

Y sin embargo, la puerta intentaba abrirse sola, empujada por alguna fuerza invisible.

«Eso…


… ¿Es realmente un oso normal?

Ningún oso que haya visto es así. Sus pelaje no se erizan de esa forma antinatural, no escupen humo negro por todo su cuerpo, ni tienen ojos que brillan de color rojo .

¿Qué demonios es eso…?

Seiryuu dijo que el oso no era un monstruo.

Pero…

Lo que tengo delante ahora…

Parece un verdadero monstruo.

Me duele la cabeza.

No quiero morir.

No vengas.

No abras la puerta.

No entres.»

—¡No entres!

En el momento en que Otoha gritó eso, la puerta, que ya se había abierto bastante, de repente se cerró con fuerza.

—¿¡!?

Un sonido que hacía tiempo que no oía pudo escucharse.

—¿La puerta… se ha cerrado?

Seiryuu exclamó sorprendido.

Como había dicho, efectivamente la puerta estaba cerrada con el seguro corredizo.

La cerradura, que antes mostraba signos de haber sido destruida, y que apenas aguantaba en su sitio, había sido reparada por completo.

—¿Qué demonios…?

Seiryuu se quedó perplejo.

Pero para Otoha, no era un fenómeno extraño en absoluto.

Para ser precisos, acababa de dejar de ser algo extraño para Otoha.

El cambio no estaba en la cerradura de la puerta.

Estaba en Otoha.

«Sí… Acabo de arreglar esta cerradura.

No entiendo cómo, pero eso es lo que ha ocurrido.»

En este momento, Otoha ha ganado un nuevo poder que desafía el sentido común.

Era, probablemente, el mismo poder que poseía el oso:

La habilidad de manipular cualquier cerradura.

—¡¡¡Gaaaah!!!

El oso rugió al otro lado de la puerta.

Sí, el caos aún no había terminado.

Aunque la puerta estaba cerrada, si el oso destruía la propia puerta con su fuerza, al final nada cambiaría.

Se oyó un golpeteo procedente del otro lado de la puerta.

—Ese maldito oso está intentando derribar la puerta —dijo Seiryuu.

La puerta no era muy resistente. Si el oso usaba su fuerza, la derribaría fácilmente.

Tenían que pensar en alguna contramedida lo antes posible.

—Otoha-chan… ¿Puedes subir hasta aquí?

Seiryuu señaló a la pared que daba al cubículo de al lado.

—Sí… creo que puedo.

Había un hueco en la parte superior de cada cubículo de los aseos. Podían utilizarlo para pasar al cubículo contiguo.

Primero, Otoha se subió a la tapa del retrete de estilo occidental y saltó ligeramente para agarrarse a la parte superior de la pared.

Consiguió trepar por la pared y pasar al cubículo vecino.

A continuación, Seiryuu también se coló por el hueco.

Quizá porque el oso estaba tan concentrado en destruir la puerta, no se dio cuenta de que ambos se habían movido, y siguió aporreando la puerta del cubículo original.

—Cuando abras la puerta, saldremos corriendo del baño de mujeres —susurró en voz baja Seiryuu.

—Vale… ¿pero tu pierna están bien?

—Me duele, pero correré aunque tenga que forzarla. Es mejor que ser devorado por un oso.

—Bien, vamos… Preparado, ¡ya!

Con el grito, Otoha abrió la puerta de golpe.

En verdad, no había necesidad de gritar. Sólo conseguiría que el oso se fijara antes en ellos.

Aunque se habían trasladado al cubículo de al lado, el oso estaba muy cerca. Hablar en voz alta no era más que un acto de insensatez.

De todos modos, lo importante ahora era salir del retrete antes de que el oso notara la voz de Otoha y se girara para atacarles.

Otoha tiró de Seiryuu y empezó a correr. En una situación así, normalmente es el chico el que tira de la chica, pero como las piernas de él estaban heridas, no había otra forma.

Aunque tuviera que arrastrarlo, tenían que salir de aquí juntos lo antes posible.

La respiración de Seiryuu se oía justo detrás de ella, y los gruñidos del oso llegaban desde aún más atrás.

Cuando salieron del baño, los dos cayeron juntos.

Necesitaban alejarse más del oso, o serían alcanzados en poco tiempo.

Otoha se levantó rápidamente, pero Seiryuu no pudo hacer lo mismo.

Sus piernas parecían estar peor de lo que pensaba.

Podría ser imposible para él seguir corriendo.

El oso debía de haberse dado cuenta de que no podían moverse, y se acercaba lentamente a ellos sin pánico, escupiendo humo negro de su cuerpo.

No podía dejar atrás a Seiryuu.

Y ya no podían huir.

Pero…

Tal vez no había necesidad de correr.

La habilidad de manipular las cerraduras…

Si ella había ganado las mismas habilidades que ese oso…

Había más cosas que podía hacer.

El oso ya se había acercado tanto que estaba justo frente a ellos.

«No puedo saber lo que piensa. Puede que no sólo ataque a la gente para asegurarse comida, pero eso es algo que no puedo saber.

Sin embargo, aunque no lo entienda, su expresión de alguna manera parece estar riendo con confianza en que va a vencer.»

El oso seguía a cuatro patas, y soltó un gruñido.

Parecía que iba a saltar sobre uno de ellos.

¿Estaría apuntando a Takahagi Otoha o a Seiryuu Kouji?

En verdad, saberlo no importaba.

Sólo tenía que asegurarse de que no llegase a ellos.

El oso saltó.

Y Otoha gritó:

¡¡No vengas!!


Justo después de eso,

El cuerpo del oso rebotó en la dirección opuesta.

Había golpeado la pared transparente que Otoha había creado.