⟨Oye, mira afuera⟩ —me dijo Sr. Ziz desde el interior de su acuario.
Siguiendo sus palabras, me acerqué a la ventana.
En algún momento comenzó a nevar.
Y había alguien saludándome desde debajo del cerezo marchito.
Era Shakuson.
Mi amado.
—Oye, ¿puedes venir aquí un momento?
Salí de casa en cuanto me llamó.
Cuando corrí a su lado, Shakuson me dio una sonrisa levemente feliz.
—Ha comenzado a nevar. Sí que tendremos una blanca Navidad.
—Ja, ja, la tendremos… La fiesta comenzará pronto. ¿Dónde está tu hermano?
—Todavía está en el trabajo. Pero no debería llegar demasiado tarde —dijo Shakuson, sacando una pequeña caja—. Pensé en dártelo antes de tiempo. Es tu regalo de Navidad… Ábrelo.
Tomé la caja y miré dentro.
En la caja había…
—… No me lo creo…
Era un anillo de diamantes.
—Es un anillo de compromiso. Aunque no tuve muchas opciones en cuanto al tamaño del diamante con mi salario.
—…
—¿Quieres casarte conmigo?
—… Gracias. Soy muy feliz.
No tenía ninguna razón para negarme.
Su expresión se iluminó y luego me abrazó con fuerza.
—Casémonos en primavera. ¿Deberíamos… decírselo a tus padres esta noche?
—Nah. Sería mejor esperar a otro día, ¿no? Si les decimos hoy, la fiesta de Navidad lo eclipsará.
—Oh, sí, claro. Bueno, entonces, esconderemos este anillo por esta noche…
Y en ese instante Shakuson parecía sorprendido, como si acabara de notar algo.
Me volví hacia donde estaba mirando.
Allí estaba Nikolay, con una expresión algo incómoda.
—… Ah, lo siento. No estaba tratando de espiarlos ni nada…
—…
—Tranquilos. No se lo diré ni a Gallerian ni a tu madre.
—... Ja, ja. Perdón por hacerte cómplice de esto.
—Solo vine aquí para comer algo esta noche.
—Ya veo, bienvenido, Nikolay. Vamos, entremos.
—Sí, vamos. Hace bastante frío hoy. —Nikolay se cruzó de brazos y se estremeció de manera exagerada.
Cuando los tres llegamos a la casa, la comida para la fiesta ya estaba alineada en la mesa del comedor.
—Vaya, todo esto se ve delicioso —dijo Shakuson.
Bruno, que estaba cerca, sonrió de una manera un poco incómoda:
—Me esforcé un poco más de lo normal por esta noche. ¿Dónde está el Sr. Gammon?
—Está aún atrapado por el trabajo.
Mientras los dos charlaban, Nikolay contempló la comida con una mirada fija.
—Ha pasado mucho tiempo desde que comí algo que no fuera hecho por Hodr. Él es demasiado consciente de mi salud, y toda la comida que hace es insípida… Me pregunto cuánto puedo darme gusto esta noche.
Desde que su hija se casó y dejó la casa, Nikolay había estado viviendo con su sirviente Hodr.
Dijo que Hodr pasaría la noche con su propia familia, por lo que mi madre había invitado a Nikolay, pensando que “se sentiría solo”.
Quería comenzar la fiesta temprano por su bien, pero… Había otros invitados fuera de Gammon que aún no habían llegado.
Pero pronto alguien llamó a la puerta del vestíbulo.
Cuando Bruno abrió la puerta, estaba el amigo de mi padre, el general Tony, y su familia, además de Shiro sosteniendo una botella de vino en la mano.
—Vaya, vaya. Bienvenidos a nuestra casa, por favor, esperen aquí un momento.
Después de que Bruno inclinara la cabeza ante el general Tony, se dirigió al estudio.
Momentos después reapareció con mi madre y mi padre.
El general y mi padre intercambiaron un breve abrazo.
—¡Feliz Navidad! ¡Gracias por invitarme esta noche, Gallerian!
—Vamos, que esto es una fiesta. Cuantos más, mejor.
Después de que mi padre intercambiara sus saludos con Nikolay, finalmente se acercó a Shakuson:
—… Bienvenido, Shakuson.
—… Muchas gracias por invitarme esta noche, señor.
Intercambiaron un apretón de manos afable, pero se veía un poco tenso.
… Sí, después de todo, era mejor esperar que anunciar el compromiso.
—Parece que todo el mundo está aquí, así que empecemos, ¿de acuerdo? —dijo mi madre, aplaudiendo.
Aparentemente, no se había dado cuenta de que Gammon no estaba aquí.
Qué podía decir, ella era tan irresponsable como siempre.
Todos se sentaron a la mesa del comedor y comenzó la fiesta de Navidad del año.
Mi padre, guiando a todos en el brindis.
Sr. Ziz, ganándose la ira de mi madre al comerse todo pastel.
Nikolay, mostrando su magia de hielo como un truco de fiesta.
El General Tony, cortando la comida en porciones más pequeñas para su pequeño hijo.
Shiro, y sus brazos inmovilizados por Bruno para evitar que se desenfrenara en su embriaguez.
Gammon llegó tarde, perdiendo el equilibrio en la entrada del vestíbulo y dando volteretas emocionado.
Mis ojos se encontraron con Shakuson sentado frente a mí, y aunque estaba un poco avergonzada, ambos compartimos una sonrisa.
Un cartero que vestía un uniforme rojo entró cargando un paquete.
Después de que le agradeciera por su arduo trabajo en una noche tan fría, desenvolví el cordón que sellaba la caja.
Dentro había solo un revólver.
Un Naga Custom 44, ese era el modelo del arma.
En la tarjeta que lo acompañaba se leía: «¡Feliz Navidad! —De parte de los miembros de Zeus.»
Era un regalo de Navidad de mal gusto de Narciso y los demás de Zeus.
«Aún así… Gracias.», susurré en mi mente.
La nieve seguía cayendo.
Era una blanca Navidad, con todos juntos.
Esperaba y rogaba…
Que estos días tan felices continuaran por siempre…

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