No había informado a la organización de la verdadera identidad de Shakuson.
El único deber que me habían encomendado era matar gente.
No me habían dicho nada sobre la búsqueda de los objetivos.
Quizás como resultado del estallido de la guerra, a veces veía soldados en la ciudad.
¿Por qué estaban peleando? ¿Y por qué mataban?
Por su país, por sus familias, por la justicia; las razones eran infinitas.
Cualquiera sea el caso, me pareció espléndido.
Había pacifistas en la plaza del pueblo gritando que se oponían a la guerra y que todos se unieran y demás, pero esas cosas eran mero idealismo, sonaba como poco más que las excusas de los cobardes que no tenían el valor de luchar.
Estaba segura de que eran del tipo privilegiado. Probablemente nunca habían estado en una situación en la que fuera matar o morir.
Incluso los animales mataban a otros animales para mantenerse y proteger su territorio.
Aquellos humanos que no podían, eran más bajos que las bestias.
No era como si no tuviera remordimientos de conciencia por matar gente.
Pero cada vez que dudaba, el «otro yo» susurraba en mi mente.
-No es tu culpa.
–Alguien que mata a otro es instintivo, natural y destinado.
–Todas las personas de este mundo existen para ser asesinadas.
Ella borraba mis dudas.
Ella me convertía en una fría asesina.
Pronto sería Navidad.
Esto se había convertido en un tema de conversación mientras caminaba con Shakuson por la calle principal.
—Themis, ¿qué vas a hacer para Navidad?
—¿Que qué haré?
—Bueno, pensé que probablemente lo pasarías con tu familia.
Sacudí la cabeza en silencio.
—¿No vas a ir a casa?
—No… Mi madre probablemente esté fuera, trabajando.
La mayor parte de las Navidades de mi infancia las había pasado con mi madre. Y cuando ella no estaba cerca, con Nikolay.
En ambos casos hubo ventajas e inconvenientes.
Mi madre entendía bien qué era lo que me gustaba, por lo que siempre tenía un excelente sentido común a la hora de seleccionar mis regalos de Navidad. Ahora que lo pienso, Sr. Ziz también había sido uno de los regalos que me dio por Navidad. Por otro lado, su forma de cocinar en lo que respecta al pastel y el pavo era… Toda la buena voluntad del mundo no pudo hacer que la felicitara por ello.
Nikolay, que se parecía mucho a Santa Claus por su barba, preparaba platos excelentes. Siempre fueron bastante excéntricos en apariencia, rebosantes de su sensibilidad única. Pensando en eso ahora, tenía curiosidad por saber cómo los hacía, considerando que no tenía ningún equipo de cocina decente en ese campamento suyo. En cuanto a sus regalos… Bueno, no había mucho que decir. Todo era inútil para mí, así que los tiré al día siguiente de mudarme aquí.
–Nunca volvería a pasar la Navidad con mi madre ni con Nikolay.
—¿Qué planeas hacer, Shakuson?
Le había oído decir que sus padres ya habían fallecido. Pero él… tenía un hermano menor.
Recordé esa carta, pero rápidamente la saqué de mi mente.
—Yo… tampoco puedo volver a mi país de origen, tal y como está el mundo ahora.
—Entonces tu verdadera familia está en…
—Asmodean. El país con el que Lucifenia está actualmente en guerra. No puedo cruzar la frontera tan fácilmente.
—Entiendo…
—Entonces… ¿Te gustaría pasar la Navidad juntos este año? Solos tú y yo.
—¿Eh?
—¿No quieres?
—No es eso.
Mi cara en ese momento probablemente estaba tan roja como el uniforme que vestía Santa Claus.
—Bueno, entonces tendré que conseguir un regalo para ti —dijo Shakuson feliz.
—En ese caso, cocinaré yo.
—Oh, suena bien.
Los dos nos dirigimos a casa, emocionados a medida que avanzaba la conversación.
Después de despedir a Shakuson mientras subía las escaleras, entré en mi propia habitación.
–Santa Claus me estaba esperando allí un poco temprano.
—Postman…
Había venido con su abrigo rojo.
Y eso… solo podía significar una cosa.
Una misión de asesinato.
—…
Sin decir palabra, Postman me tendió una pequeña caja.
No quise aceptarla.
No necesitaba ese tipo de regalo de Navidad.
—…
Me presionó en silencio.
Tuve que terminar por aceptar la caja, de mala gana.
Cuando desaté la cuerda y la abrí, dentro había un trozo de papel doblado dos veces, una caja de municiones y… un revólver.
—Esta es-
Había visto esta pistola antes.
La “Naga Custom 44” –Era inconfundible.
El arma de Shiro.
Me dijo que la había usado desde que era joven, era un tesoro precioso para ella.
De un vistazo rápido a su condición, todos sus ajustes estaban completos. Shiro solía realizar el mantenimiento de esta arma con frecuencia, incluso si en realidad no la usaba.
Esta era, sin lugar a dudas, la pistola de mayor calidad que jamás había tenido en mis manos.
Con esto, nunca fallaría mi objetivo.
… Incluso si ese objetivo fuera Postman, justo enfrente de mí.
—…
Le apunté con el cañón.
Postman no se movió ni un centímetro.
–Eso era natural. Sabía que el arma no estaba cargada.
Bajé el arma.
Tenía una suposición sobre las órdenes que estaban escritas en el papel.
Solo quedaba un objetivo.
«Mata a Nyoze Octo antes de fin de año.
Su nombre: Shakuson.
No necesitas más explicaciones.»
Eso era todo.
A diferencia de los demás, no había ninguna imagen.
—… Entendido —susurré.
Después de verificar eso, Postman salió de la habitación.
–En poco tiempo sería Navidad.
Hacía frío.
Nikolay habría dicho que “hace bastante frío hoy”.
Shakuson estaba de nuevo en el trabajo.
Pero me dijo que intentaría terminarlo y regresar lo antes posible.
Por mi parte, yo… estaba armando su regalo de Navidad en mi habitación.
—…
Lo había decidido. Hoy pondría fin a todo.
—-¡Oye!
Podía escuchar la voz de Shakuson desde afuera.
Abrí la ventana, que estaba fría. Había comenzado a nevar.
Shakuson me saludó con la mano debajo del cerezo marchito.
—¿Podrías venir aquí?
Una petición de la persona que amo.
No podía negarme.
… Jajaja.
Salí de la habitación y me dirigí al lado de Shakuson.
Llevaba puesto su uniforme de policía.
—Perdón. Parece que… volveré a casa mucho más tarde de lo que esperaba. Puede que no regrese mientras el sol aún esté alto.
—Oh… Bueno, no puedes evitar el trabajo.
—Por eso pensé en darte esto primero.
Shakuson sacó una caja. Era lo suficientemente pequeña como para caber en su palma.
—Es tu regalo de Navidad. … Ábrelo.
La abrí y miré dentro.
Ahí había…
—… No me lo creo…
Un anillo de diamante.
Cuando miré a Shakuson, noté que también llevaba un anillo en su dedo anular izquierdo.
—Es un anillo de compromiso. Aunque no tenía muchas opciones en cuanto al tamaño del diamante con mi salario.
—…
—– ¿Quieres casarte conmigo, Themis?
—… Gracias. Me has hecho muy feliz.
—¡-! Luego-
—Yo también tengo un regalo para ti.
Lo saqué de mi bolsillo donde lo había estado escondiendo.
Santa me dio un revólver,
Cargado de balas reales,
Que ahora apunto hacia ti.
–Adiós, mi amado.
Tenía la intención de disparar de inmediato.
Pero… no pude.
Mi visión se volvió borrosa y no pude apuntar.
No importa qué tan buena sea la pistola, no significaba nada si la persona que dispara está así.
—… Así que lo has descubierto. Themis, no, Némesis —dijo Shakuson con una actitud tranquila—. ¿Cuánto tiempo hace que lo sabes?
—… Lo descubrí en otoño. Encontré la carta de tu hermano que tenías en tu habitación.
—–Eso fue un descuido de mi parte, y de Gammon por haberla escrito. Debería haberme desechado de ella inmediatamente después de haberla leído.
—Estás intentando combatir a la Oficina de la Estrella Oscura. Y te acercaste a mí para usarme; miré cuando te mudaste al edificio de apartamentos en el que estamos ahora. … Fue una semana antes de que yo llegara.
Por eso la organización no sabía que había un policía viviendo allí.
—… Fue una apuesta arriesgada ponerme deliberadamente en contacto directo con la persona que me atacaría. Pero pensé que sería la oportunidad perfecta para acercarme al lado oscuro de PN.
—Siempre había pensado que estabas del lado de la justicia, y que yo era la malvada, pero… estaba equivocada.
—¿Dices que es lo contrario?
—No. Tú y yo somos los dos… malvados.
—… Tal vez sea así.
A pesar de tener un arma apuntándolo, Shakuson no mostró signos de resistencia.
Todavía estaba de servicio, por lo que debía tener un arma con él. Pero no hizo ningún movimiento para sacarla, y no había ningún indicio de que se estuviera preparando para huir.
–¿Por qué no escapó?
«Escapa,
Corre-»
—... Oye, Shakuson.
—¿…?
—¿Y si nos escapamos? Tú y yo solos.
Sabía que era una locura.
Aún así, ahora mismo el mundo entero estaba en una guerra. Si nos aprovechábamos del caos, tal vez…
Pero Shakuson negó lentamente con la cabeza.
—No podemos hacer eso, Themis.
—… ¿Por qué?
—No se trata solo de nosotros dos. Todos tenemos cosas que debemos proteger. En mi caso, tengo a mi hermano y mis compañeros en el Partido Tasan. En tu-
—No tengo nada que proteger.
—No tienes que esconderlo ahora. También he investigado un poco sobre tu relación con ese hombre.
¿Ese hombre? No sabía a qué se refería Shakuson.
—Estás matando gente por tu padre, ¿no?
—… No tengo padre.
—Tranquila. Lo sé. El jefe de la Oficina de la Estrella Oscura, Gallerian, es tu padre.
—… ¿Eh?
Gallerian– ¿¡El «Amo» era mi… padre !?
—No puede ser… Estás mintiendo.
—–¿Realmente no lo sabías?
¿Cómo podría?
¿Cómo iba a saber que el que me hacía matar era mi verdadero padre?
—Ja-Ja, ja, ja… ¡Su-Suficiente! —grité, incapaz de contener mis sentimientos—. ¡Hasta el último de ellos, son todos escoria! Nikolay, Bruno, Gallerian, ¡y tú también! —Una vez más apunté a Shakuson con el arma que había bajado—. Todos… ¡ Todos deberían morir!
Eso es correcto.
Entrégate a ello,
A los sentimientos dentro de ti,
Y destrúyelo todo.
—¡Cállate!
Tenía la intención de gritarle eso al «otro yo» que habló en ese momento, pero parecía que Shakuson pensó que estaba dirigido a él.
—Por favor, cálmate, Themis.
—¡Cállate! ¡Cállate! ¡Cállate!
—-¡Cálmate!
Shakuson se acercó y me abrazó con fuerza.
–Y con solo eso, recuperé la compostura tan rápido que apenas podía creerlo.
—… Oye, Shakuson.
—¿Qué?
—Si pudiera hacerlo de nuevo…
Quería mirar las flores de cerezo en plena floración con él de nuevo.
Quería volver a ver los fuegos artificiales de verano con él.
Y-
—… No, no importa.
Lo siento, porque sé que esas cosas ya son imposibles.
Porque desde el principio todo entre nosotros era demasiado diferente.
Pero-
Aun así, llegaste a gustarme.
Me aparté de Shakuson y por tercera vez levanté mi arma.
—…
Esta no era la primera vez que le disparaba a alguien.
Pero… supongo que esta era la primera vez que lo hacía mientras lloraba.
—…
Shakuson no dijo nada.
Simplemente me miró con una expresión amable.
Por favor, deja de poner esa cara.
Yo sabía la verdad.
Él no era el culpable, ni nadie más.
… Era yo.
Si tan solo no hubiera hundido ese barco en ese entonces. Si tan solo no hubiera matado a nadie.
Estoy segura de que las cosas no habrían resultado así.
Aunque podía arrepentirme, no podía volver a ese día.
Shakuson–
Te conocí en primavera.
Pensando en ello ahora, tal vez en ese momento ya me había enamorado de ti.
En verano hicimos muchos recuerdos; en una noche de otoño nos unimos.
Y en este invierno, marcamos el final de todo.
El martillo se levanta y mi dedo índice se acerca al gatillo.
Tal dedo está temblando.
—Lo siento…
Esas fueron mis últimas palabras para ti.
Y-
Al final, tú…
Un disparo seco sonó desde debajo del cerezo.
.
…
……
Está bien, Shakuson.
No te preocupes.
Estoy segura de que podré verte pronto.
No te obligaré a ir solo.
Porque-
«Estemos siempre juntos» –
Eso es algo que siempre nos decíamos, ¿verdad?
El arma que disparó a Shakuson…
Giré su cañón hacia mi propia sien.
«–Una vez que me haya ido, todo habrá terminado.»
Apreté el gatillo.
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