Capítulo 2 – ¿Es el Marqués Peliazul Santa Claus?; Escena 1

Gift de la Princesa que Trajo el Sueño, páginas 42-47



Era algo esperable, pero cuando finalmente llegaron a la ciudad de Toragay, ya era de noche. Eso era natural, dado que cuando salieron de Calgaround el sol ya se había puesto.

Toragay era una ciudad situada en el centro de Elphegort, pero eso no significaba que fuera una gran ciudad. Pero claro, eso era en comparación con Aceid, que estaba más al sureste; Toragay era mucho más próspera y tenía una población más grande que Calgaround y las aldeas agrícolas que salpicaban el paisaje al oeste desde allí.

A pesar de eso, a esas horas de la noche, naturalmente, casi no había gente todavía, y la ciudad se había quedado desoladamente silenciosa.

Afortunadamente, el cochero dijo que sabía de una posada que estaba abierta incluso a medianoche, por lo que había decidido que la llevara allí. Se dirigieron al lugar, pero al igual que los otros edificios alrededor, todas las luces se habían apagado.

—¿Está realmente abierta?

Mirando de reojo a Hanne mientras se ponía algo ansiosa, el cochero se bajó del carruaje y comenzó a golpear violentamente la puerta de la posada.

—¡Hey! ¡Mamá, soy yo! ¡Abre!

Después de un momento, las luces de la posada se encendieron y una anciana de rostro severo asomó la cabeza.

—… No vayas a golpear mi puerta, chico estúpido. Lo acabo de arreglar de cuando la rompiste la última vez.

—Sí, bueno, te tengo un cliente. Dale alojamiento.

La anciana, la aparente propietaria de la posada, miró a Hanne, que viajaba en el maletero, con una expresión amarga.

—… 16 Evs. Pagados por adelantado —dijo secamente.

Por supuesto, Hanne no tenía la menor intención de quedarse allí gratis, así que al bajar del carruaje le entregó el oro a la anciana como se le pidió.

Después de recibir el pago, la anciana no dio las gracias, simplemente se dio la vuelta y volvió a entrar en la posada.

El cochero se volvió hacia Hanne con una expresión de incomodidad.

—Ah, tendrás que perdonarla. Estoy seguro de que está limpiando tu habitación.

—Dejarme quedarme aquí es suficiente.

—Gracias por decir eso. Bueno, entonces voy a ir a descansar a mi propia habitación, así que si necesitas el carruaje mañana, no dudes en hacérmelo saber.

Los dos entraron en la posada, el cochero se dirigió a su propia habitación y Hanne se dirigió a una habitación de invitados en el segundo piso.


A la mañana siguiente, cuando Hanne bajó las escaleras de su habitación, la anciana estaba preparándole el desayuno.

Hanne le dijo «Buenos días», pero ella ni siquiera le devolvió la sonrisa.

—… ¿No era cómoda tu cama? Tienes grandes ojeras.

Diciendo eso, puso un cuenco sobre la mesa, casi como si la tirara sobre la misma.

Dentro del cuenco había un poco de salchicha blanca hervida.

—Ah, no. No es que no pudiera dormir ni nada. Es solo que me quedaba un poco de trabajo por terminar… Por cierto, ¿hay una oficina de correos por aquí? Me gustaría enviar una carta —dijo Hanne mientras se sentaba en su silla.

—Bueno, si ese es el caso, déjamelo a mí.

El que habló fue el cochero, el hijo de la anciana, apareciendo detrás de Hanne.

—Yo también trabajo como cartero. Mientras sea dentro del país, puedo llevarlo.

—¿No te importaría manejarlo por mí? Es una misiva al periódico Schuburg de Aceid.

—No hay problema. Bien-

El cochero recibió la carta de Hanne. Cuando estaba a punto de irse, la anciana le gritó: «¿Vas a desayunar?»

—Está bien, no tengo hambre. ¡Bueno, me voy!

Después de ver al cochero mientras se alejaba, la anciana colocó un plato con dos porciones de pan y se sentó en una silla.

—Su hijo es un gran trabajador.

—Eso es porque su único objetivo en la vida es ganar dinero. A pesar de eso, ese estúpido chico apenas aporta nada… Si has enviando una carta al periódico, ¿eso significa que eres una reportera o algo así?

—Sí, bueno, algo así.

—Entonces el trabajo que estuviste haciendo toda la noche fue…

—Estaba escribiendo un artículo para publicarlo en el periódico de la próxima semana.

—Oh, ya veo, qué rudo. No había periódicos cuando era joven. Honestamente, ¿cómo te va? ¿Se venden bien?

—Ahora mismo… está en una etapa delicada.

—La Fundación Freezis intenta muchas cosas excéntricas. Bueno, supongo que puedo verla obteniendo ganancias algún día.

A juzgar por la forma en que estaba hablando ahora, aunque ciertamente no era una persona amable, no parecía mala.

—Entonces, ¿qué está haciendo en una ciudad como esta, reportera? No creo que tengamos nada sobre lo que valga la pena escribir un artículo. Habría muchos escándalos y eventos si fueras a otro lugar, ¿verdad? Como lo del asistente del alcalde de Aceid siendo atacado, o el «Nuevo Mundo».

—Ah, ninguna de esas cosas está realmente en mi campo…

—Ya Veo.

El “Nuevo Mundo” del que hablaba la anciana era el continente recién descubierto de “Maistia”.

Al otro lado del mar, al oeste de Elphegort, estaba la nación insular de Marlon. Al otro lado del océano, más al oeste, habían descubierto un nuevo continente desconocido hasta ese momento.

El descubrimiento fue una hazaña emprendida por un solo aventurero, pero los que patrocinaron a ese aventurero no fueron otros que la Fundación Freezis. Se podría decir que todos los diversos recursos y tesoros recuperados del nuevo continente aseguraron la influencia y los activos de la fundación.

—Quizás mi hijo ganaría más si entrara en una empresa relacionada con la Fundación Freezis… pero no tiene la habilidad para eso.

—¿Es eso así? No me da esa impresión.

—No tienes que halagarlo. Envíos, periódicos e incluso policías… La fundación tiene sus manos en todo tipo de oficios, pero las únicas personas que pueden trabajar allí son personas extraordinariamente talentosas, ¿no es así? Incluso usted es una élite de alto nivel, ¿no?

—No creo…

—Lamento haberte hecho sentir mal. Realmente no me quejo, más bien, pienso muy bien de la fundación. Contrata gente excelente sin importar su rango social. Gracias a eso, incluso la antigua regla de que los nobles están por encima de todo ha disminuido un poco. Solo hay una cosa. La sede de la fundación está en Marlon, ¿no? No sé si esa es la razón, pero no puedo soportar que los Marloneanos que no hacen nada sean capaces de pavonearse engreída y arrogantemente sobre sí mismos, incluso en este país. —Después de decir eso, la anciana rápidamente bajó la voz y comenzó a decirle en susurros a Hanne—: Bueno, no puedo decir ese tipo de cosas demasiado alto.

—¿…? ¿Porqué?

La anciana hizo una mueca de asombro descarado.

—¿Qué? Para ser una reportera, no sabes nada, ¿verdad? ¿No conoces al Marqués Blankenheim, que dirige esta ciudad?

«Ah, era eso.»

Kaspar Blankenheim, el actual señor de Toragay. Si recordaba correctamente, también era de Marlon. La ciudad de Toragay había sido gobernada originalmente por la familia Félix durante generaciones, pero después del fracaso del Conde Félix durante la guerra entre Lucifenia y Elphegort hace cien años, la familia Blankenheim, nacida en Marlon, asumió el gobierno de Toragay en su lugar. En ese momento, era una estrategia para ganarse el favor del país militarmente fuerte de Marlon, y también para detener cualquier invasión de Elphegort por parte de ellos. Y así el gobierno de la familia Blankenheim continuó incluso ahora que las relaciones entre Elphegort y Marlon habían mejorado.

Y había algo más que recordaba.

Su pelo azul. Había muchas personas con cabello azul, rasgo que se relacionaba estrechamente con la línea real de Marlon.

Sin embargo, el hecho de que fuera común no significaba que toda la realeza marloneana lo tuviera. El rey actual tenía el pelo negro, y el rey anterior era pelirrojo. Tendría que retroceder más de cien años para encontrar un rey Marlon de pelo azul.

Solo que había suficientes posibilidades de que la persona que le había vendido el libro al bibliotecario —el hombre de cabello azul que decía ser el líder de “Père Nöel”— tuviera alguna conexión con el hombre de la familia Blankenheim.

O tal vez era el propio Marqués Blankenheim…

En cualquier caso, ella todavía tenía que conocerlo.

Sí, quizás debería conocerlo primero.

Extractos de la 58ª edición del Periódico Schuburg. 2 de Septiembre del Año 609.

Gift de la Princesa que Trajo el Sueño, páginas 38-39



La verdad es revelada, trascendiendo el tiempo: la leyenda desconocida, «La flor de la Meseta»

Yukina Freezis fue una importante escritora de cuentos de hadas cuyas obras siguen siendo amadas por personas de todo el mundo incluso ahora, décadas después de su muerte. Es probable que ninguno de sus fanáticos no entienda la referencia al escuchar el título «La Flor de la Meseta». De hecho, mientras que la escritura del texto está confirmada por las notas que dejó, el artículo genuino es un «trabajo fantasma» que aún no se ha descubierto.

Para investigar sus raíces, esta humilde reportera visitó el lugar que se dice que es donde Yukina obtuvo la historia original; Calgaround, en la Meseta Merrigod. Calgaround es una ciudad con el extraño paisaje de tener todos sus edificios pintados de rojo. Según Madame Julia Abelard, la alcaldesa, es una de sus tradiciones.

[…]

Para resumir la historia de la alcaldesa, parece que la leyenda de «La Flor de la Meseta», como se dice en las notas de Yukina, sin duda está inspirada en la esposa del antiguo señor de la ciudad, el Conde Gilbert Calgaround. Había varios rumores inapropiados asociados con ella. Al visitar Calgaround en ese momento, Yukina sintió una historia en ellos y decidió recopilarlos en un libro. Similar a los otros cuentos de hadas Freezis que utilizan hechos históricos como material, así como «La Hija del Mal» que representa a Riliane Lucifen d’Autriche, la princesa real de Lucifenia ejecutada por la Revolución de Lucifenia en el año 500 de Evillious (publicado por Freezis), o «El Duque y las Cuatro Mujeres”, que utilizaba material sobre el Evento Venomania del año 136.

Al final, ¿qué tipo de historia sobre “La Flor de la Meseta” escribió Yukina? Se anticipa con impaciencia el descubrimiento de este trabajo perdido.

[El resto es omitido]



Seguimiento del ataque al asistente del alcalde de Aceid: ¿está involucrada la organización criminal “Père Nöel”?

El 30 de agosto el jefe de la división de Elphegort de la Policía Mundial, Sir Thomas Ackerman, anunció que había recibido una carta de confesión dirigida a él por el líder de la organización criminal Père Nöel, alias “Primera, Santa Claus”, relacionada con el ataque al asistente del alcalde ocurrido el pasado 15 de agosto en la ciudad capital Aceid.

[…]

La condición del ayudante del alcalde lesionado, Sir Banner, ha mejorado y se espera que se recupere por completo.



¡¡Ha llegado una súper estrella!! – La Diva Rin Chan llega a Aceid

La cantante que cuenta con una inmensa popularidad en la República de Lucifenia, Rin Chan, llegó a Aceid el 1 de septiembre para su concierto programado para el 10 de septiembre.

La Policía Mundial ha anunciado un aumento de la seguridad hasta el día del concierto debido al descenso al caos del distrito sur por parte de todos los fanáticos que se han reunido para ver a Rin Chan.

[El resto es omitido]

Capítulo A

Gift de la Princesa que Trajo el Sueño, página 37

Desde el momento en que nací no pude dormir. Eso es natural para mí, pero parece que no es el caso para los demás. Especialmente cuando mi padre se dio cuenta de que yo era un bebé insomne, se sorprendió muchísimo, diciendo cosas como “este bebé podría ser un niño divino” y “esto es sumamente interesante, desde el punto de vista médico”. A pesar de que ese evento sucedió cuando era un bebé, de alguna manera puedo recordar claramente que dijo. Quizás sea realmente un niño divino. Sin embargo, no importa cuánto investigara mi padre, nunca encontró la fuente de mi insomnio. Aparte del hecho de que no podía dormir, yo era bastante normal, por lo que aparentemente mi padre perdió gradualmente el interés en mi condición. Cuando cumplí diez años, llegó a la vaga conclusión de que era “una simple mutación” y dejó de estudiarme. Tenía otro objetivo, así que parece que decidió dirigir su atención en esa dirección. Un día, me llevó con una familia noble que vivía en la casa más grande de la ciudad. Ahí fue donde lo conocí por primera vez, a él, un chico de cabello azul.

Capítulo 1 – La Flor de la Meseta Floreció en un Pueblo Rojo; Escena 3

Gift de la Princesa que Trajo el Sueño, páginas 25-36

La antigua biblioteca real estaba a unos diez minutos a pie de la casa del alcalde. Era un edificio antiguo, pero aún estaba lacado en rojo como todos los demás, y la pintura poseía un barniz artificial nuevo.

Como no había nadie en el mostrador de recepción, Hanne se trasladó silenciosamente a la biblioteca. El interior estaba terriblemente polvoriento, probablemente porque las ventanas estaban cerradas.

Reflexivamente se rascó el cuero cabelludo debajo de su cabello verde esmeralda apagado varias veces. El hecho de que le picara mucho probablemente no era solo culpa del polvo. Hanne llevaba sin lavarse el cabello durante varios días. No ponía mucho esfuerzo en hacer cosas tan triviales como esa.

Ella no era lo suficientemente estricta como para llamarla una política suya, pero ciertamente era uno de los principios de su comportamiento.

Con eso en mente, se podría decir que visitar la biblioteca ahora era una contradicción con ese principio. Ella ya había terminado su cobertura. Entonces, ¿por qué tenía que hacer todo lo posible para investigar aún más?

No necesitaba mostrárselo a nadie ni responder a su propia pregunta.

Lo haría porque quería, eso era todo.

Pudo encontrar el retrato que buscaba de inmediato, adornando audazmente la superficie de la pared de un pasillo que iba desde la entrada al sótano de la biblioteca.

Junto a un hombre con bigote y uniforme de pie, había una joven y sonriente doncella sentada en una silla. En una placa debajo del marco estaba escrito brevemente el título del cuadro y el nombre del artista que lo había pintado.

«”’El conde de Calgaround y su esposa’, por Gumina Glassred.” »

La misma Gumina Glassred que fue la primera mujer primera ministra de Elphegort. Parecía que había decidido dedicarse a la pintura; se podían encontrar retratos que había hecho decorando establecimientos en todo el país.

Hanne miró el retrato en silencio por un momento.

«Entonces … Era por eso. »

Yukina y su compañero de viaje Kyle debían haber visto esa imagen.

Para ser precisos, habrían visto a la mujer con el pelo verde y las coletas representadas en él: Mikulia.

A los ojos de la mayoría de la gente, Mikulia probablemente parecía poco más que otra mujer hermosa, pero para Yukina y Kyle ese no debió ser el caso.

«Los dos debieron sorprenderse bastante … »

¿Qué les sorprendió? Hanne lo sabía bien, pues la sorpresa que sintieron en ese momento, ahora la misma Hanne la estaba experimentando.

—Vaya, este lugar rara vez recibe visitas.

Hanne se dio la vuelta ante el repentino saludo que recibió a sus espaldas.

Aunque no podía ver su rostro, dado que su cabeza y su boca estaban envueltas en un paño grande, podía decir por su voz que era un hombre.

A juzgar por el plumero que tenía en la mano, probablemente estaba limpiando el edificio.

—¿Es usted el bibliotecario?

Ante la pregunta de Hanne, el hombre inclinó la cabeza y asintió.

—¿Es posible que tenga interés en este retrato?

—Oh, no, en realidad no… Soy Hanne Lorre, del Periódico Schuburg. He venido a esta ciudad por un tiempo para mi cobertura …

—Ah, escuché hablar de tu llegada de la alcaldesa. Dijo que estabas investigando a “La Flor de la Meseta” o algo así. —Teniendo en cuenta que acababa de llegar directamente de la casa de la alcaldesa, la transmisión de chismes en esta ciudad era sorprendentemente rápida—. En ese caso, estoy dispuesto a dejar que investigue en su tiempo libre. Aunque no sé si lo que tenemos aquí resultará útil…

Dicho esto, en verdad, el único objetivo de Hanne había sido ver el cuadro por sí misma; como tal, ya había logrado dicho objetivo.

Aunque volver a casa después de haber visto solo una pintura en una biblioteca podría ser un poco tenso, además de descortés.

—Sí, creo que haré eso —dijo Hanne, decidiendo aceptar tranquilamente la sugerencia del bibliotecario.

—Continuaré con mis tareas más allá, así que si necesita mi ayuda, no dude en llamarme. Si eso es todo…

Después de decir eso, la bibliotecaria regresó al mostrador de recepción.

«Bien, entonces…»

Entonces, tal vez ella debería tomarse un descanso y pasar un rato leyendo.

Hanne entró en el depósito de libros y empezó a buscar libros que pudieran estar relacionados con «La Flor de la Meseta».

Buscó títulos entre los libros históricos alineados en el estante que parecían mencionar el período en que Mikulia estaba viva… algo de los años 100-200; pero no encontró ninguno. Cuando se trataba de algo de hace más de cuatrocientos años, los documentos eran tan antiguos que apenas quedaban, eso era así incluso en la gran biblioteca de la capital.

Sin recurso, intentó buscar un libro un poco más nuevo. Encontró algunos libros del año 300 en adelante, los tomó en sus manos y hojeó las páginas para escanear el contenido antes de devolverlos a los estantes nuevamente.

La mano de Hanne se detuvo después de hojear las páginas de un libro. A diferencia de los demás, estaba lleno de ilustraciones, así que sin pensarlo miró la portada. Se titulaba, «El Diario de un Viaje por Evillious». Parecía que el autor era un juglar llamado Xenos Jaakko.

«–Este es sobre el momento en el que fui al pueblo de Gasto en Beelzenia para ver a los Hombres Pálidos, de los que había escuchado hablar. Conocí a cierto dúo femenino allí. No les presté mucha atención en ese momento, pero después de pensar en ello me di cuenta de que una de las mujeres se parecía a alguien. Sabía quién era ese alguien dos meses después, cuando llegué a la ciudad de Demilamb. Lo supe con certeza en el momento en que tomé uno de los carteles de “se busca” que había pegados por todos lados. No había error, esa chica de las coletas era “La Ladrona Fantasma, Platonic”. Me dirigí apresuradamente hacia Calgaround en Elphegort. Sabía que la verdadera identidad de Platonic era como la noble hija de una familia en Calgaround, y que si pudiera ofrecer alguna información sobre Platonic, recibiría algún tipo de recompensa del conde de Calgaround. Me acababa de quedar sin fondos para mis viajes, por cierto. Pensé que obtendría un buen dinero. … Hablando solo de resultados, mi predicción no fue del todo correcta. Al parecer, Platonic había vuelto a su nombre original, se había lavado las manos de ser una ladrona profesional y ya había regresado con su familia. Ella se limitaba a sonreír, con una copa roja llena de vino en la mano, como si no me recordara en absoluto. Hice una canción de este incidente que llamé «Platonic y la Copa de Vino», pero no fue muy popular, así que solo la canté seis veces.»

Junto a esa descripción había una ilustración en color de alguien que presumiblemente era «La Ladrona Fantasma, Platonic».

Esos ojos y cabello verde esmeralda, y esas coletas, era una chica con rasgos completamente iguales a los de Mikulia.

Por supuesto, era poco probable que Mikulia y Platonic fueran la misma persona. Sus períodos temporales estuvieron separados por cerca de 200 años. Si uno creyera la descripción que estaba escrita ahí, asumiendo que Platonic era un descendiente de Mikulia, probablemente no era tan extraño que ella se pareciera a ella en apariencia.

Solo para asegurarse, Hanne miró a su alrededor para ver si había otros libros escritos sobre Platonic, pero parecía que el trabajo de este juglar era el único.

«¿No tienen otro lugar donde almacenan libros?»

Hanne dejó el depósito de libros y se dirigió al mostrador de recepción.

El bibliotecario de antes se había ido. Había una puerta en el otro extremo del mostrador de recepción; estaba entreabierta, y pudo oír un crujido desde la abertura.

Hanne se subió al mostrador de recepción para abrir la puerta.

«… ¿Eh?»

Vio un libro dejado descuidadamente sobre el mostrador. El libro amarillento y dañado por el sol no se veía tan diferente de los del depósito de libros.

Pero Hanne no pudo evitar tomarlo en sus manos. Era natural, dado el título que estaba escrito en la encuadernación frontal.

La Flor de la Meseta

Debajo, como autor, estaba el nombre «Yukina Freezis».

Este era sin duda alguna el Cuento de Hadas Freezis perdido, La Flor de la Meseta.

Con libro en mano, Hanne abrió la puerta con fuerza de una patada. Luego agarró al bibliotecario por la solapa mientras él la miraba conmocionado.

—… ¿Qué hace este libro aquí?

—Po-por favor, ¿de qué estás hablando?

—No te hagas el tonto. Obviamente, esta es «La Flor de la Meseta» que escribió Yukina Freezis. Además, no es una copia. A partir de la escritura a mano y el estado del libro, estoy segura de que este es el manuscrito original. Como bibliotecario, estoy seguro de que sabe que en el momento en que se encuentra cualquiera de los trabajos de Yukina Freezis en la “Lista Perdida”, hay que informarlo a la Fundación Freezis de inmediato y entregarlo, ¿no es así?

—¡E-es sólo un descuido de mi parte!

—¿Un descuido? Bueno, eso está bien. Solo asegúrate de dar la misma explicación a la Policía Mundial.

—¡¿Le dirías a la Policía Mundial de mi traspapelado?!

La Policía Mundial: Al escuchar ese nombre, el bibliotecario había comenzado a sentir aún más pánico.

—Eso es lo natural, ¿no? Soy empleada del periódico Schuburg, una subsidiaria de la Fundación Freezis. Ahora que he descubierto un libro de dudosa legalidad, tengo que hacerlo.

—¿Dudosa legalidad…? ¿De qué estás…?

—En una situación en la que se encuentra una obra de la “Lista Perdida”, existen principalmente dos razones. Primero, es el caso en el que el propietario lo tiene sin saber que es un Cuento de Hadas Freezis o que está en la «Lista Perdida». Dado que eres bibliotecario de la antigua biblioteca real, parece muy poco probable, ¿no? Entonces, como la única opción que queda, ¡el caso debe ser que este libro es de transacciones en el mercado negro!

Había muchos fans de los Cuentos de Hadas Freezis. Y cuando se trataba de los manuscritos originales, a veces tenían precios extraordinariamente altos. Una de las razones era porque la Fundación Freezis manejaba rígidamente esos libros. Sin embargo… no, por eso, más bien… hubo casos de algunas personas, o más bien, una organización, que los ocultaban de la Fundación Freezis e intercambiaban publicaciones detrás de escena para obtener ganancias.

Por ello, todas las transacciones debían ser supervisadas por la organización internacional creada por la propia Fundación Freezis, la “Policia Mundial”.

—Yo… te ruego que me perdones…

Su expresión todavía estaba oculta por la tela, por lo que no podía distinguirla, pero la voz del bibliotecario había cambiado para sonar como si fuera a estallar en llanto.

—Cuéntale todo obedientemente a la Policía Mundial… Mi hermana pequeña trabaja allí, así que si haces una confesión honesta, incluso diré algunas buenas palabras para que tengas una sentencia más ligera.

—¡Qué insensatez! ¡Si lo digo todo, seguro que “Père Nöel” luego se encargará de mí!

—¿¡Q-!? ¿Père… Nöel?

La confusión afloró a la superficie en la expresión de Hanne, casi al mismo tiempo que el bibliotecario soltaba un «Ah …», al darse cuenta de que había dicho demasiado.

Ella soltó las solapas que había estado agarrando.

—¿Eso es así?… Entendido. Si cumple con mis condiciones, podría pasar por alto esto.

—¿¡E-en serio!?

—Sí. Confiésamelo todo a mí, y sólo a mí. ¿A quién le compraste este libro?

—Te lo dije, si hablo…

—No le diré nada a nadie más. Lo mantendré en secreto. Dímelo a mí o a la Policía Mundial… Decídelo tú mismo.

—… De verdad… ¿no escribirás un artículo al respecto?

—Oh, cierto… al menos cubriré algo sobre ti, al menos.

Pareciendo estar de acuerdo, el bibliotecario miró al suelo y finalmente pronunció:

—… Toragay.

Ese era el nombre de una ciudad al suroeste de aquí y al noroeste de la capital Aceid.

—¿Lo obtuviste allí?

—Hay un hombre de allí que opera el mercado negro con Toragay como base… Fue a él a quien se lo compré. Pensé que podría amasar un botín al revenderlo…

—¿Y el nombre de ese hombre?

—En cuanto a eso, no lo sé… Él se puso una máscara… y había tomado la designación como el líder de la organización criminal “Père Nöel” … y eso. Ah, ¡y el color de su cabello era azul!

—¿Azul? ¿No era verde?

En lo que respecta a las características del pueblo Elphe, el pueblo indígena de Elphegort, el color de cabello de todos era verde esmeralda. Por eso tenía el alias de «El País Verde».

Sin embargo, en los últimos años su población de inmigrantes de otros países se había expandido enormemente. En realidad, el color de pelo de la alcaldesa con la que se había reunido no hace mucho, Julia, tampoco era verde; era marrón.

Aun así, todavía era inusual. Buscar una pista sobre un hombre de cabello azul en una ciudad relativamente pequeña como Toragay no sería tan difícil.

«No es un Elphe… Quizás un extranjero de otro país… ¿En qué país es el cabello azul una característica común? … Ah, esto no tiene sentido, ¿no? Tengo la sensación de que últimamente mi memoria se está volviendo…»

El bibliotecario miró aturdido a Hanne por un momento mientras se retorcía la cabeza.

Pero, como si de repente hubiera pensado en algo, corrió hacia la ventana.

—¡Huah!

Quizás había decidido que ahora era su oportunidad de escapar. Continuó abriendo la ventana y saltó afuera a toda velocidad.

A pesar del hecho de que escapar no parecía tener mucho sentido, aparte quería mantener su identidad en secreto.

«Oh, bueno.»

Hanne no lo persiguió. Ella ya había obtenido la información que necesitaba.

Cuando regresó a la entrada del pueblo, el carruaje que la había llevado allí todavía estaba en espera en el lugar.

—Oh, ¿ya regresas?

Hanne asintió con la cabeza hacia el cochero mientras le hablaba, y subió al carruaje.

—Realmente tenía la intención de quedarme una noche, pero ha surgido un asunto urgente.

—Me estás ahorrando algunos problemas de todos modos. No creo que pueda captar nuevos clientes en un lugar como este. –¿Es nuestro destino Aceid?

—No…

Tal como lo había estado haciendo cuando vino a Calgaround, Hanne se apoyó en la puerta del maletero.

—Toragay. Dirígete a la ciudad de Toragay, por favor.

Capítulo 1 – La Flor de la Meseta Floreció en un Pueblo Rojo; Escena 2

Gift de la Princesa que Trajo el Sueño, páginas 12-25



La meseta de Merrigod estaba ubicada en el punto más al noreste de Elphegort, y la ciudad de Calgaround estaba en su centro. ÑLa historia de la ciudad era antigua y se decía que originalmente comenzó como resultado de una organización terrorista llamada «Apocalipsis» que operaba en su ciudadela hace más de seiscientos años, cuando la región todavía era un territorio del Reino Mágico de Levianta.

Después de que la meseta fuera parte del territorio de Elphegort, se usó como lugar de vacaciones real hasta hace 100 años. La topografía elevada, por otra partes, lo convirtió en una opción natural para usar como fortaleza; cuando la ciudad capital cayó debido a las redadas de países extranjeros, la meseta supuestamente se convirtió en un lugar de refugio. También quedaron registros de que se usó de esa manera en la guerra civil del Reino de Lucifenia del año 500 en la historia de Evillious.

Debido a las reformas administrativas posteriores, la nobleza de Calgaround perdió el control del área y pasó a ser gobernada por un alcalde civil electo.

La mujer con ropa roja parada frente a Hanne era Julia Abelard, octava alcaldesa de Calgaround.

—Te felicito por venir hasta aquí —dijo, débilmente, tendiéndole una taza de té negro a Hanne—. ¿Cuál es tu impresión de la ciudad?

Cuando le hizo la pregunta, Hanne vaciló por un momento sobre cómo debería responderla, pero al final decidió dar su opinión con franqueza, o más bien, responderle con una pregunta.

—¿Por qué todos los edificios de esta ciudad están pintados de rojo?

Era de un rojo intenso y poco natural, a diferencia del marrón rojizo del ladrillo. Naturalmente, incluso las paredes de la casa del alcalde en la que estaban en ese momento eran así. Como acostumbrada a escuchar de la gente que venía de afuera, Julia respondió con un tono suave: «Ja, ja, el color de las murallas de esta ciudad es algo que hacemos para mostrar nuestra lealtad a la Madre Virgen»

—¿La «Madre Virgen»?

—Por favor, mire allí.

Julia señaló un cuadro que colgaba de la pared a su derecha. Había una imagen que mostraba a una mujer vestida con ropa roja brillante, del mismo color que todas las paredes de la ciudad.

—¿Es un retrato tuyo?

—No. Se dice que me parezco mucho a ella, pero no, no lo es.

—Bueno, entonces… Ah, entiendo. Con ropa roja y pelo corto, es la heroína de la revolución lucifeniana, Germaine Avadonia, ¿verdad?

Pero Julia negó con la cabeza.

—Eso también es incorrecto. La dama del cuadro es la que se considera que dio a luz a los Gemelos de Dios; la Madre Virgen, Lady Meta Salmhofer.

Al escuchar ese nombre, Hanne entendió todo; «Será mejor que no me entrometa demasiado», decidió.

Existía la teoría de que el calendario Evillious que se utilizaba actualmente tenía su primer año determinado por el año en que Meta Salmhofer, a quien Julia llamaba la «Madre Virgen», dio a luz a los «Gemelos de Dios». En una crisis de destrucción, el Reino Mágico de Levianta fue salvado por los «Gemelos de Dios», pero la gente orgullosa del reino finalmente dejó de seguir sus enseñanzas; al final, fueron completamente destruidos por la “Catástrofe”. Esa era la doctrina que se había convertido en conocimiento común para los seguidores de Meta Salmhofer.

Pero la religión más grande de Evillious, la fe Levin, negaba públicamente esta teoría. Su opinión oficial era que ella era una «bruja» y miembro de Apocalipsis, y que no era la madre virgen, «Ma».

Aquellos que se opusieron a eso fueron severamente reprimidos. Ese acabó siendo uno de los motivos por el que ocurrió el incidente de los “Cuatro Jinetes” en el año 508. Es decir, esta alcaldesa… o mejor dicho, todo el pueblo, podía ser una asamblea de “herejes”. … Hanne no pensó que sería capaz de escribir sobre eso en su artículo, ya que simplemente vino a escuchar la historia de «La Flor de la Meseta». Realmente no quería intervenir en una disputa religiosa innecesaria.

—Ya veo. Bueno, dejémoslo así… Por ahora, me gustaría hablar un poco más sobre la historia de esta ciudad…

Julia parecía un poco insatisfecha por tener que cambiar de tema de conversación, pero, sin embargo, comenzó a hablar locuazmente sobre la historia de Calgaround.

Aunque la mayor parte no era muy diferente a gran parte de la historia de Merrigod que Hanne había investigado de antemano, y como no se presentó ninguna información que fuera especialmente nueva, terminó ignorándola.

—Ya veo, ya veo… —Ella asintió exageradamente mientras pretendía tomar notas en un papel en su mano con su pluma estilográfica.

—Bueno, entonces, una cosa más. Se trata de la esposa de un señor feudal de esta tierra, de hace aproximadamente 460 años, una tal «Mikulia Calgaround»-

Cuando Hanne abordó su pregunta principal, Julia asintió con complicidad.

—La «Flor de la Meseta», ¿verdad?

—Sí. He escuchado que se le recuerda en estas tierras incluso ahora. Se dice que Yukina Freezis escribió una historia usandola como inspiración hace unos 70 años, pero desafortunadamente el artículo genuino aún no se ha descubierto.

—… Eso he oído.

—Vine aquí pensando que los lectores del periódico, y los fanáticos de Yukina Freezis también, estarían absolutamente encantados si pudiera escuchar de usted la leyenda de la «Flor de la meseta», que se dice que permanece aquí, para luego convertirlo en un artículo.

—Ya veo… Así que esa era la razón.

El rostro de Julia pareció abatirse un poco. Hanne no pudo determinar si la causa de su decepción fuera que se había dado cuenta de que los intereses de la reportera ante sus ojos no estaban en la historia de la ciudad, o si era simplemente porque no quería hablar sobre la «Flor de la Meseta ”.

—-Bien de acuerdo.

Aunque no sabía qué estaba «bien», en cualquier caso, parecía que Julia había estado en conflicto consigo misma y llegó a la decisión de hablar sobre la «Flor de la meseta».

—No es una historia muy agradable. Quizás se podría decir que es el sucio secreto de esta ciudad. Porque es una historia que resultó en la muerte. Sin embargo… ya fue hace cientos de años; en realidad no es nada que debamos mantener en secreto. No sé quién, pero alguien tuvo que haberle contado la historia a Yukina Freezis, ¿no? —Julia tomó la taza que tenía delante y tomó un sorbo de la leche que contenía—. Señorita Hanne Lorre. Hay algo que me gustaría preguntar primero.

—¿Sí, qué es?

—¿Cuánto sobre «La Flor de la Meseta» conoces de antemano?

Ante eso, Hanne sacó de su bolsillo un pequeño libro, un poco más grande que el tamaño de su palma.

Era una copia de las notas de Yukina, o quizás era mejor llamarlo diario, para ser más exactos.

—No sé nada más que la descripción escrita aquí. —Y, abriendo hacia alguna página, comenzó a leer el pasaje en voz alta.

—»Creo que emprenderé otro viaje en poco tiempo. He pasado demasiado tiempo en Aceid. O, para ser exactos, he pasado demasiado tiempo en esta casa que parece un almacén, privada del sol. Esta vez estoy pensando en recorrer la región este de Levianta. Sí, el área por la que no pude pasar en mi primer viaje secreto ni durante el incidente de los Cuatro Jinetes. Antes de eso, también podría ser bueno pasar por la Meseta Merrigod. Por la historia que ha estado en mi mente durante mucho tiempo; la «Flor de la Meseta»… Es decir, para investigar la leyenda de Mikulia Calgaround. Está en la ruta para llegar al este de Levianta, por lo que no podría ser más ideal». —Pasó la página que había estado leyendo hasta ese momento y comenzó a leer una vez más—. “Cuando le conté a Kyle sobre mi viaje, me sugirió acompañarme también. Me dijo que quería pintar el paisaje de la Meseta Merrigod. Después de un discutirlo un poco, decidimos que viajaríamos juntos hasta llegar a Calgaround, y luego tomaríamos diferentes direcciones. Los arreglos del transporte están terminados, por lo que ahora solo tenemos que poner en orden los preparativos del viaje». —Volvió a pasar de página. Esta vez saltó varias páginas hasta llegar a la que quería—. “La leyenda de la Flor de la Meseta que escuchamos en Calgaround nos ha dado a Kyle y a mí varias conmociones dramáticas. No por el contenido de la historia, sino por la forma de las circunstancias adjuntas. Como no tengo forma de verificar la verdad de una historia ambientada cientos de años atrás, tal vez originalmente fue simplemente una coincidencia Si fuera solo la historia que escuché aquí, supongo que lo habría parecido; pero en mi caso, viajando a través de varios lugares fuera de Evillious y pasando por extrañas «coincidencias» similares una y otra vez, mi duda solo se ha profundizado. Como estaba planeado al principio, Kyle me dijo que se quedará y pintará. Pero me parece que está albergando sentimientos diferentes a los que tenía antes de comenzar este viaje. … Supongo que todavía está persiguiendo a su fantasma, incluso ahora. No tengo el motivo ni el derecho para realizar una intervención en eso». —Pasó las páginas muchas veces y detuvo la mano en la segunda mitad de la sección—. “Con considerable significado, terminé mi dramático viaje y finalmente regresé a este viejo almacén. Esta noche descansaré, y luego mañana me pondré inmediatamente a escribir. Empezaré con «La Flor de la Meseta», de la Meseta Merrigod. Supongo que no es una historia que esté realmente orientada a ser un cuento de hadas. Sin embargo, dejando de lado la cuestión de publicarlo, no puedo soportar estar sin escribirla. A medida que los años se acumulan, he comenzado a notar estas extrañas coincidencias en este mundo, ¿o tal vez llamarlas “leyes” sería mejor? … Quizás sea poco más que una parte de todo. Seguramente ella sabe la verdad sobre eso. Sí, la «Hechicera de la Eternidad», Elluka Clockworker. Si puedo reunirme con ella nuevamente, tengo muchas cosas que me gustaría intentar preguntarle. Pero ella… y su aprendiz… aún no han regresado del este. Ahora que lo pienso, parece que Kyle tampoco ha regresado». —En ese momento, Hanne cerró el libro y levantó la cara—. … Bueno, eso es lo esencial. También está escrito que más tarde Yukina escribió «La Flor de la Meseta» sin incidentes.

—Pero ese libro no existe, o no se ha encontrado.

—Así parece. Las «coincidencias» o «leyes» de las que habló la señorita Yukina… No puedo decidirme a adivinar de qué está hablando… Pero podría hacerlo si me contaras sobre la leyenda de «La Flor de la Meseta».

—No me importa.

Esta vez, por parte de Julia, recuperó un libro de un estante cercano. Era mucho más grande y tenía una encuadernación más gruesa que la libreta de Yukina que llevaba Hanne.

—Aquí está escrita la historia de Calgaround hasta hace 100 años. Es algo que había escrito un funcionario civil de la época de la realeza de Thorny Elphen, Hermann Bälz. Aquí se toman nota de las generaciones sucesivas de los señores feudales de Calgaround, así como de los nombres de sus familias… Ah, aquí está.

Julia abrió una determinada página del libro de historia y se la mostró a Hanne.

«Gilbert Calgaround: Nació el año 118 — Murió el año 151».

Era el nombre de un señor feudal de ese período de tiempo. Además, los nombres de los señores antes y después de él también estaban alineados. Parecía que Gilbert pertenecía a la séptima generación de señores.

Más abajo, escritos con letras mucho más pequeñas que las de los señores feudales, estaban sus esposas y hermanos, y los nombres de otros parientes. Hanne concentró sus ojos en uno de ellos.

«Mikulia Calgaround: Se desconocen las fechas de nacimiento y muerte».

Eso fue lo único que se escribió sobre ella. Tomando el libro de manos de Julia, Hanne hojeó las páginas y lo miró brevemente, pero la mayor parte eran solo las contribuciones sucintas de las generaciones de señored; se aludió muy poco a sus familias. No pudo ver nada que pareciera tocar la historia básica de «La Flor de la Meseta».

Una vez más, pasando las páginas hacia atrás, examinó el registro de los nombres de los señores regionales y sus familias.

—Gilbert Calgaround… Murió muy joven, ¿no? —Ese era el punto que la preocupaba.

Aunque la esperanza de vida de esos días era más corta que ahora, todavía había sido una muerte muy prematura.

—Sí. Se dice que murió de una enfermedad, aunque no conozco la enfermedad específica. Un hombre tan influyente que muere por causas desconocidas… Ese tipo de cosas seguramente generará muchos chismes sospechosos. —El tono de Julia sonaba como si estuviera insinuando algo.

—En otras palabras… Gilbert no murió de enfermedad, fue asesinado por alguien, ¿eso es lo que estás diciendo?

—Qué perspicaz. Como esperaría de un periodista.

—Entonces la leyenda de «La Flor de la Meseta» es…

—Sí. Mikulia debió haber envenenado a su marido, ¿no es así? Ese tipo de cosas… Ese debió ser el primero.

—¿El primero?

—¿Debo contar la historia de principio a fin?

Julia se volvió hacia el retrato de antes y se acercó a él. O más exactamente, su objetivo era el jarrón en el estante debajo de él. Julia lo tomó en sus manos y volvió a sentarse delante de Hanne.

Dentro del jarrón había flores con pétalos de color verde esmeralda pálido.

—Rosas Greeonion de la Meseta. Flores de las que se dice que no florecen en ningún otro lugar que no sea la Mesera Merrigod. ¿Qué piensas de ellas? Hermosas, ¿no?

—Sí, bueno… Claro. —Honestamente, Hanne no era del tipo de persona que admiraba mucho las flores. Ella respondió con seguridad para que su falta de interés no se mostrara.

—Supuestamente Mikulia también era una mujer muy hermosa. Como esta flor. Por eso la llamaban «La Flor de la Meseta» y la amaba la gente de Calgaround. A pesar de ser una forastera, incluso.

—¿Ella no era de aquí?

—Para ser exacto, no lo sé, pero parece que ella vino de afuera. Se dice que Gilbert se enamoró en el momento en que la vio trabajar como vendedora de flores, y esto hizo que superaran sus diferencias de estatus social y se casaran.

—¿Ella era… vendedora de flores?

Como si pudiera leer la duda que se formó en la mente de Hanne, Julia sonrió.

—¿Crees que es extraño, verdad? Es diferente en la ciudad, pero en una meseta como esta, un negocio como «vendedor de flores» no puede ser práctico. ¿Eso es lo que estás pensando?

Era exactamente así. Al llegar a la Meseta Merrigod, incluso en el viaje hasta entrar a la ciudad, había flores floreciendo por todo el lugar. No podía imaginar que hubiera alguien que deliberadamente sacara su dinero y comprara cosas que crecían cerca de la carretera.

—Personalmente, creo que la historia ha sido distorsionada mientras era contada con el tiempo. Quizás Gilbert y Mikulia se conocieron en otra ciudad. O… podría ser que el trabajo de «vendedora de flores» se refiera a otra cosa. … No hay forma de saber la verdad hoy en día. Lo importante es que se decía que Mikulia era una mujer de origen poco claro. No importa el período de tiempo, hay muchos tontos que calumniarían a una mujer como esa, por hermosa y amable que sea.

—¿Estás diciendo que los rumores de que Mikulia asesinó a su marido surgieron por esta razón?

—También podría ser, sí, pero… Parece que en ese momento, hubo otras personas que llegaron de otro lugar, y dos de ellos terminaron desaparecidos. Una llegó de Asmodean, un hombre que andaba esparciendo rumores de que Mikulia era una mujer «suelta». El otro era un niño, que aparentemente decía ser el hijo de Mikulia. Ambos desaparecieron poco después de llegar a la ciudad.

Si estaban muertos, dadas las circunstancias, probablemente era inevitable que la gente sospechara de Mikulia.

—Pasó un tiempo después de la muerte de Mikulia, pero en su mansión, que era la morada del señor en ese entonces, que ha sido completamente derribada, se descubrieron dos esqueletos blancos en el fondo de un pozo. Sus identidades eran desconocidas, por lo que la gente entre la población de esos días comenzó a difundir rumores de que Mikulia los mató y los escondió en el pozo. Teniendo eso en cuenta, la muerte de Gilbert también debía ser culpa de Mikulia… La historia se propagó de esa manera, y así, ahora permanece en esta tierra como la leyenda de «La Flor de la Meseta».

—La esposa de un señor amada por la gente que en realidad era una asesina feroz… Así que eso es todo.

—Por supuesto, esto no es más que nada de un simple chisme, hasta que obtengamos algún tipo de prueba de ese entonces; se dice que no se ha encontrado nada. Es simplemente que, de vez en cuando… mientras no haya una guerra, esto es poco más que un pueblo rural que es bastante pacífico, o en otro sentido terriblemente aburrido, por lo que este tipo de historia dudosa y estimulante es bien favorecida aquí. —Julia dejó escapar un suspiro como si estuviera algo disgustada.

Suponiendo que Mikulia realmente cometiera esos asesinatos… ¿cómo diablos era una mujer frágil capaz de hacer algo como matar a dos hombres y un niño?

… Profundizar en el folclore de esa manera era en sí mismo un poco grosero, supuso.

«Pero, bueno, preguntar sobre eso también es parte de mi cobertura, ¿no es así?»

Hanne le planteó su pregunta a Julia. No esperaba una respuesta clara sobre eso, pero sorprendentemente parecía que tenía una idea al respecto.

—Estas Rosas Greeonion de la Meseta… —Julia tomó el jarrón en el que estaban las flores de nuevo y lo mostró—. Son flores bonitas, pero en realidad sus raíces son una droga potente. En el pasado, las personas llamadas «chamanes» hacían una medicina machacando y mezclando las raíces con varias flores. Era un medicamento que hacía que durmieras bien. —Tras de una breve pausa, Julia continuó hablando—. Aparentemente, entre estos chamanes la llamaban «Gift».

—… «Gift» como «regalo», ¿verdad? Dijiste «en el pasado» hace un momento, entonces, ¿ya no se fabrica?

—Está el hecho de que esos chamanes ya no existen… y en cuanto al Gift, parece que hubo momentos en los que era demasiado efectivo.

—¿Qué quieres decir?

—Puedes dormir bien si bebes Gift… Sin embargo, supuestamente hay casos en los que ese sueño era demasiado profundo. Si tomas una mala dosis, caes en un sueño profundo, muy profundo… un sueño eterno tan profundo que nunca vuelves a despertar.

—… Entonces, en lugar de un medicamento, es solo un veneno, ¿verdad?

—Sí, es un veneno. Estas hermosas flores son tóxicas. Quizás Mikulia también era una «hermosa flor portadora de toxinas», ¿no? Suponiendo que ella misma fuera un chamán, o que tuviera ese tipo de chamán como conocido, entonces creo que existe la posibilidad de que sirviera el Gift a esos intrusos ya su marido. De todos modos, ahora no hay nadie que pueda usar estas flores como medicina. Pero son buenas decoraciones, ¿no?

De lo que habían hablado, al final, no era mucho más que una conjetura por parte de Julia.

Aún así, la trama tenía sentido. Si fuera como ella dijo, y las flores utilizadas como materia prima para el «Gift» estuvieran en esta meseta, debería ser posible encontrar algunas.

Pero tenía una pregunta más.

—¿Pero tenía Mikulia un motivo para matar a su esposo en primer lugar?

—Eso no lo sé. Bueno, de nuevo, esta historia en sí no es mucho más que «chismes»; más allá de eso, no hay nada más que varias conjeturas. Entonces, ¿qué tipo de cuento de hadas cree exactamente que Yukina Freezis escribió para esta historia? Personalmente, estoy muy interesada en saberlo, ho ho.

En esencia, independientemente de si Mikulia cometió un asesinato o no, a estas alturas la verdad ya estaba en la oscuridad.

«… Bueno, supongo que eso es todo».

Por ahora, al menos podría escribir el artículo con eso. Decidiendo volver a casa en poco tiempo, Hanne se puso de pie.

—Muchas gracias por la valiosa historia. Cuando complete mi artículo, también se lo enviaré a usted.

—Oh, ¿ya estás lista? … Ah, es verdad. —Julia aplaudió como si hubiera recordado algo, mirando brevemente al techo—. ¿Qué tal si pasas por la biblioteca mientras estás aquí?

—¿La biblioteca?

—Sí. Fue construida cuando la ciudad estaba gobernada por la familia real, y todavía permanece. Si vas allí, es posible que encuentres algunos documentos más detallados para usar, y hay un retrato de Gilbert y Mikulia.

—¿Un retrato?

—Parece que la primera ministra de la época, Gumina Glassred, lo pintó cuando estaba de visita en la zona.

—Bueno, ¿no es eso muy interesante? Creo que veré la posibilidad de aceptar esa oferta.

Conocía los conceptos básicos sobre «La Flor de la Meseta» gracias a la historia de Julia. Para su cobertura, incluso eso probablemente sería suficiente.

Pero eso no significaba que no quedara nada por lo que Hanne sintiera curiosidad personalmente.

–Es decir, se preguntaba cuál era la «coincidencia» que Yukina había descubierto en esta tierra.

Hanne tenía una suposición sobre eso, e imaginó que sus creencias cambiarían al ver ese retrato supuestamente colgado en la biblioteca.