Capítulo 18-El Demonio Crepuscular y la Reina Falsa

Kyouko se sentó en el despacho del director y bostezó ampliamente. Este edificio de apartamentos no era más grande e incluso estaba menos ocupado que antes. Una vez que terminó todas sus tareas de limpieza, no había nada más que hacer que sentarse en la oficina del gerente.

Pero hoy no estaba perdiendo el tiempo, porque tenía una visita en camino. Esta visita llegaría en cualquier momento…

—Disculpe. —La cara de una chica con gafas se asomó por la ventana del despacho.

—Oh, justo a tiempo —dijo Kyouko.

—… Hola —dijo la chica.

—Perdona que te ocupe el sábado con esto. Entra; la puerta está justo ahí.

 

A Kyouko le pareció que Itsuki había cumplido con sus deberes de escriba sin mucho problema. Sin embargo, seguía interesada en los detalles de cómo habían resuelto el conflicto, así que había decidido preguntarle a Mana ella misma.

—Encantada de conocerte —dijo Kyouko, sosteniendo una tetera mientras se presentaba.

En contraste con la brillante y feliz Kyouko, Mana parecía extremadamente incómoda.

—Um… —dijo—. Estoy… realmente arrepentida de todo esto.

—¿Por qué te disculpas? —preguntó Kyouko.

—… He causado tantos problemas a Itsuki y a todos los demás…

—No te preocupes tanto por eso. Quiero decir, estabas controlada por un espectro y todo eso —dijo Kyouko mientras servía té en una taza para Mana.

—… No sé si fue realmente así.

—¿Hmm?

—Es menos que me estuviera controlando y más como… bueno, como si fuera realmente yo todo el tiempo —admitió.

Kyouko guardó silencio.

Mana continuó:

—Elegí formar un contrato con el espectro en primer lugar… Quiero decir, encontré la oveja por accidente, pero…

Kyouko sacó unas galletas de arroz de su bolso y las colocó en un plato frente a ella.

—Mana, querida —dijo—, ¿cómo aprendiste sobre los espectros?

Mana no respondió.

—¿Es difícil hablar de ello? —preguntó Kyouko.

Mana bajó la mirada, en silencio.

—¿Supiste de ellos por tu madre? —dijo Kyouko.

Mana levantó la vista con un grito ahogado.

—¿Conoces a mi madre? —dijo.

—Comprobé tu apellido en la lista de la clase hace unos días. Me sonaba. Fui compañera de clase con ella en la escuela secundaria.

—¿Ah, sí…? Mi madre nunca me lo dijo directamente. Pero… ¿sabes sobre ese incidente en el que estuvo involucrada durante la escuela secundaria? Me enteré de los espectros cuando empecé a investigarlo.

Itsuki también había estado investigando en el Incidente del Escape de Meta. Pero en realidad, Kyouko no tenía nada que ver con ese evento en particular. Supuso que la madre de Mana tampoco había estado involucrada. Pero… unos meses después del incidente, se produjo otro incidente en la escuela secundaria, uno totalmente no registrado en libros y periódicos. Fue entonces cuando comenzó la batalla de Kayoko, Misaki y Kyouko contra el Demonio Clockwork.

—Así que… ¿conoces la Hora de Brujería? —preguntó Kyouko.

—¿Eh? ¿Qué es eso? —dijo Mana, mirando fijamente a Kyouko. Kyouko no creía que Mana estuviera fingiendo ignorancia. No debía saber tanto sobre el tema.

Originalmente, se suponía que esa llamada «Hora de Brujería» sólo ocurría una vez cada cien años. Sin embargo, sólo habían pasado veinte años desde la última. ¿Por qué había aparecido ahora otro Demonio Clockwork?

«Kayoko tampoco sabía por qué», pensó Kyouko. «Bueno, supongo que podría preguntarle a Masaki sobre esto. Después de todo, debería de volver a casa la semana que viene».

—Um… ¿podría preguntarte algo? —dijo Mana.

—Sí, ¿qué pasa?

—… ¿Acosaron a Itsuki en su antigua escuela?

El ceño de Kyouko se frunció.

—¿Dónde has oído eso? —preguntó.

—… De Haruto… —admitió Mana—. Dijo que Itsuki se cambió de escuela por un problema de acoso escolar… pero Itsuki dijo que eso no era cierto.

«… Ya veo. Así que esto es obra de Masaki», pensó Kyouko. «¡Oh, vaya bocachancla que es!»

Suspiró profundamente.

—… Se podría llamar acoso, pero era más complicado que eso. —Lentamente, comenzó a contar la historia—. Lo que ocurrió en la antigua escuela de Itsuki no fue un acoso violento. Todo el mundo optaba por ignorer a un chico o echarle encima todas las tareas de la clase… pero ninguno de los acosadores pretendía ser malo. “Es sólo una broma” o “es sólo un juego”, decían. Todos lo trataban con mucha ligereza.

Mana se quedó en silencio.

Kyouko continuó:

—Pero el que recibía ese trato pensaba de forma muy diferente. Un día, el chico que sufría ese acoso se abalanzó sobre un compañero de clase. Durante esa pelea, rompieron una ventana del aula… algunos alumnos resultaron heridos, y toda la situación salió a la luz. La escuela me llamó, y… bueno, fue un gran problema.

—Oh… —dijo Mana.

—Mana. —Kyouko tomó la mano de Mana—. ¿Quieres… ser amiga de Itsuki por mí?

—… ¿Crees que me perdonará?

—Sí, claro que lo hará. Está bien. Pero si alguna vez te hace algo malo… quiero que vengas a decírmelo enseguida.

—De acuerdo —dijo ella—. Lo haré.

Una vez terminada la conversación, Mana empezó a marcharse, pero Kyouko la detuvo.

—¿Tienes un momento, Mana? vle preguntó.

—¿Eh? —dijo Mana.

—Hay una cosa más que me gustaría preguntarte.

—¿Qué es?

—¿Todavía tienes la historia que Itsuki escribió para ti? —preguntó Kyouko.

—Sí —dijo Mana, sacando un pequeño amuleto para mostrárselo—. Lo puse aquí.

—Ya veo… bueno, como madre, me interesa saber qué escribió mi hijo, ya sabes.

Pero Mana sólo soltó una risita:

—Es un secreto —dijo.

—¿Y eso por qué? —preguntó Kyouko.

—Porque Itsuki lo escribió sólo para mí.

—… ¿Oh? —Kyouko se rió suavemente, pero luego sus ojos se entrecerraron ligeramente—. Pero… ¿no es un amuleto para buscar pareja el que tienes~?

La cara de Mana se puso roja a una velocidad increíble.

—Uh, um… —dijo ella—, -Bueno, ya sabes, era sólo, algo que tenía, tirado por la casa.

—¿En serio? —dijo sarcásticamente Kyouko.

—… Uh, um, ¡tengo que irme! Adiós.

Kyouko sonrió mientras miraba a Mana alejarse hasta que ésta se perdió de vista.

Cuando Mana se fue, Kyouko soltó otro enorme suspiro.

«… Realmente soy una adulta penosa, ¿eh?», pensó para sí misma. «Engañar a Mana no es algo malo, pero es mentir. Bueno, no exactamente mentir, pero… es lo mismo».

Recordó la vez que la llamaron a la sala de profesores de la antigua escuela de Itsuki.

Se disculpaba profundamente-

Mientras levantaba la cabeza y escuchaba…

La voz enfadada de la madre del niño acosado.

Kyouko se enfrentó al archivo secreto. Desbloqueó la puerta y entró.

Rahab la saludó con un «Vaya, vaya, cómo está usted». Gilles también la reconoció en silencio. Por el sonido de la respiración de Vlad, pudo comprobar que dormía plácidamente.

—Kyouko… —dijo Rahab—. Parece que estás con el ánimo bastante bajo.

—… ¿Puedo quejarme contigo como lo hacía antes, Rahab? —preguntó Kyouko.

—Sí, me encantaría- pero antes de eso, me gustaría ofrecer mis disculpas por un asunto.

Kyouko parecía confundida.

Rahab continuó:

—Me temo que al no aprobar la historia de Itsuki… le causé algunas dificultades innecesarias.

—Pero eso es… —Kyouko comenzó a hablar, antes de darse cuenta del razonamiento de Rahab—. ¿No querías que Itsuki fuera escriba?

—… Sí —dijo Rahab—. Como no tenía el permiso de su madre –tu permiso-.

—Entiendes el corazón de una madre, Rahab. Pero si no fuera por Itsuki… tendríamos que lidiar con Masaki.

Rahab se rió.

—Ahora, con gusto escucharé tus quejas. Un demonio tiene tiempo de sobra, después de todo.

Gilles fingió un bostezo.

—Esta es mi señal para echarme una siestecita también, creo —dijo—. No quisiera entrometerme en toda esta charla femenina. —Murmurando lentamente, se acomodó en el suelo para dormir.

A medida que pasa el tiempo, los autores cambian, pero la historia continua.

Eso será cierto mientras existan escritores.

Incluso suponiendo que se trate del mismo cuento, si el autor es diferente, el contenido de la historia también cambia.

Al fin y al cabo, el mundo que uno ve es diferente del que ven los demás.

 

Capítulo 17-El Demonio Crepuscular y la Reina Falsa

¿Se debió al poder de la historia de Itsuki? ¿O fue por la influencia del dueño de la juguetería? En cualquier caso, el contrato de Mana con el espectro se rompió de forma segura.

Inmediatamente después, todas las personas bajo el encanto de Mana volvieron a sus cabales. Nadie parecía ser capaz de recordar nada de lo que había sucedido en los últimos días. Eso causó un poco de confusión al principio, pero al día siguiente, la escuela había vuelto a la normalidad. De todos los implicados en el incidente, sólo Itsuki, Tsugumi y Mana lo recordaban todo.

En este momento, los tres se encontraban ante un terreno vacío en una hilera de altos edificios de oficinas. Bueno… no eran sólo ellos tres. Haruto también estaba allí.

—¿Y dónde está la juguetería de la que hablabas? —preguntó, mirando a su alrededor.

Aunque había perdido sus recuerdos del incidente como todos los demás, Itsuki le había contado lo que había pasado. Haruto seguía molesto por aquella vez en las vacaciones de verano en la que fue el único que se quedó a oscuras, y además ya sabía lo de los demonios, así que Itsuki había pensado que no había nada malo en contárselo.

Haruto había aceptado la explicación de Itsuki con bastante facilidad, pero… no podía creer que hubiera estado enamorado de Mana.

—¡Tsugumi es la única chica que puede tomar mi corazón! —… Bueno, si eso es lo que Haruto quería creer, a Itsuki le parecía bien.

Mana también miró a su alrededor antes de volver a mirar a Haruto y decir:

—Lo siento. Se suponía que estaba por aquí… pero no lo encuentro por ningún lado.

—¿Podría estar en otro sitio? —preguntó Tsugumi, pero Mana negó lentamente con la cabeza.

—Lo encontré de camino a casa desde este descampado, ya ves… además, se podía ver el descampado desde el escaparate de la tienda. Así que… tiene que estar aquí… o eso pensé.

Mana dijo que había encontrado el juguete de la oveja en una juguetería que se parecía a una caja negra. Pero ahora el edificio no aparecía por ninguna parte.

De repente, Mana gritó:

—¡Oh!

—¿Qué ocurre? —preguntó Itsuki.

Mana señaló a un hombre con traje que caminaba a cierta distancia.

—¡Es el abogado que me compró Deus!

Los otros tres chicos se volvieron en su dirección.

—… Oye, ¿ese no es…? —preguntó Haruto.

—Sí… Es él sin duda —dijo Tsugumi.

Con todo el alboroto por Mana, se habían olvidado por completo de él. Sí, tenían un problema más en sus manos, sin duda.

—Señor Maguchi —llamó Itsuki mientras se acercaba al abogado, Tsugumi le seguía justo detrás.

—… Oh, sois vosotros, chicos —dijo Maguchi—. Qué sorpresa veros aquí. —Aunque hablaba con calma, su rostro registraba un ligero sobresalto.

—Sí, nosotros también nos sorprendimos. —Itsuki tomó un breve respiro y luego continuó—. No me había dado cuenta de que aún no habías roto tu contrato.

 

Tomozou saltó de detrás de Tsugumi y metió la cabeza en la bolsa que llevaba Maguchi.

—¿Qué estás haciendo? —Maguchi gritó—. No te metas en la bolsa de otra persona…

—Lo he encontrado —anunció Tomozou. Sacó la cabeza con un billete de diez mil yenes apretado en sus fauces. El billete dejó escapar un débil «hoo».

Se oyó la voz de Marie desde el interior de la mochila de Itsuki diciendo:

—Salem… vaya zoquete testarudo.

—¡Devuélvemelo! —gritó Maguchi mientras intentaba retirar el billete de la boca de Tomozou.

—Es suficiente, Tomozou —dijo Tsugumi—. Puedes darle su billete. Además, no podemos quitárselo aunque queramos. —Hasta que su contrato se rompa, Salem siempre volvería a Maguchi, pasara lo que pasara.

Tomozou siguió su orden y escupió el dinero.

—¿Se ha olvidado, señor Maguchi? —dijo Itsuki—. Un contrato con un demonio atrae la mala suerte. Ya te atropelló una vez una moto, ¿recuerda?

Maguchi se rió.

—Lo siento, chicos, pero eso no funciona así. —Y continuó presumiendo—: Pues veréis, he descubierto una forma de evitar dicha desgracia.

—¿Eh…?

—Una vez al día, hago una buena acción -y no importa cuál- por otra persona. Eso acumula un buen karma, ¡y entonces no recibo ninguna mala suerte de mi demonio!

—… ¿Salem te dijo eso? —preguntó Itsuki.

—No, se lo pregunté a una adivina, y ese fue su consejo —dijo Maguchi.

—¿Una adivina? ¿Quieres decir…?

—¡La señora Hosoyama, la que vive en mi mismo piso!

Itsuki se apartó un momento de Maguchi y le susurró a Marie:

—No pretendo juzgar, pero… lo que está diciendo…

—No hay nada así de conveniente —dijo ella—. Este hombre es un simplón.

—… Y yo que pensaba que los abogados debían ser inteligentes… —dijo él.

En cualquier caso, no podía dejar que Maguchi siguiera así. Pero si Maguchi no quería terminar su contrato, ¿qué podía hacer Itsuki?

Tenía sus poderes de escriba. No se trataba de un contrato con un espectro, pero ¿quizás sus poderes también funcionaban en contratos con demonios?

«Bueno, incluso si fuera así, no son de ayuda ahora mismo…», pensó. Primero tenía que escribir una historia antes de hacer que Maguchi la leyera.

—Itsuki… ¿piensas salvarlo? —preguntó Marie.

—Sí… más o menos.

—En mi opinión, no es necesario que te tomes la molestia de escribir una historia para él.

—Pero siempre que utiliza a Salem —dijo Itsuki—, está haciendo daño a otra persona. Además…

—¿Además qué?

—… No, no importa —dijo.

Había estado a punto de decir: «Es mi deber como escriba», pero se detuvo. Era un poco embarazoso decir ese tipo de cosas en voz alta.

Capítulo 16-El Demonio Crepuscular y la Reina Falsa

Cuando Itsuki rompió su contrato durante las vacaciones de verano, había escrito una historia para si mismo. Su tío le dijo que estaba bien hacerlo, y los demonios también reaccionaron favorablemente.

Pero esta vez no era el caso. Necesitaba una historia que hiciera feliz a Mana. Una historia por su bien. No sólo era necesario que el tema coincidiera con sus preferencias, sino que también tenía que pensar en sus sentimientos.

El mundo que veía Mana era probablemente diferente al que veía Itsuki.

«Pero una cosa es segura», pensó Itsuki. «No somos completamente diferentes. Mana es como yo era entonces… »

Tsugumi le llamó esa noche. Para su sorpresa, una vez que llegó la hora de la salida de la escuela, todos volvieron a sus cabales y se fueron a casa como de costumbre. Supuso que hasta que el poder de Mana… o, técnicamente hablando, del espectro se hiciera más fuerte, querían mantener la apariencia de normalidad para evitar causar demasiado alboroto en el mundo exterior. Pero incluso sabiendo esto, ella e Itsuki necesitaban cortar el control del espectro sobre Mana lo antes posible.

Itsuki necesitó una noche y cuatro hojas de papel de Yukina Zuna para escribir su nueva historia. Historia en mano, Itsuki entró en la escuela.

Un joven se encontraba a la sombra de la puerta de la escuela observando la figura de Itsuki que se retiraba. Un pequeño cuervo revoloteaba sobre su hombro.

—El chico tiene una nueva historia —graznó el cuervo.

El hombre no pareció sorprenderse lo más mínimo al ver un cuervo que hablaba.

—Así es —convino.

—Pero sigue siendo un niño, ¿no? Y difícilmente uno confiable.

—¿Puede un cuervo ser el juez de eso?

—¿Qué quieres decir, Koumori*? —preguntó el cuervo.

—No lo sé —dijo Koumori—. Mira, sólo soy un simple dependiente de una juguetería.

El cuervo se rió.

—¿Lo eres ahora?

—… Bueno, ya debería estar en camino. Voy a hacer mi trabajo de juguetero, ya sabes. —Siguiendo a Itsuki, se dirigió al edificio de la escuela.

Tras reunirse con Tsugumi y Tomozou, Itsuki se paró frente al aula 5-3 y respiró profundamente.

—Bueno… ¿entramos? —preguntó Tsugumi. Itsuki asintió en silencio como respuesta. Abrió la puerta y entró.

El aula estaba prácticamente igual que ayer, con los chicos aún rodeando a Mana.

—Aquí tiene, Su Majestad. Diga “aah” —dijo Mitsugu, llevando un tenedor con una rodaja de manzana a la boca de Mana. La oveja del escritorio de Mana observaba los acontecimientos con aparente diversión.

—¿No es un poco pronto para comer? —preguntó Tsugumi.

Mana se tomó con calma el comentario sarcástico de Tsugumi.

—Una reina no tiene necesidad de cumplir un horario —dijo.

¿Acaso el contrato con el espectro había cambiado incluso su personalidad? O tal vez ésta era la verdadera Mana desde el principio, se preguntó Itsuki.

Todavía en silencio, Itsuki presentó a Mana el papel con su historia escrita.

Levantando la voz como si estuviera exasperada, dijo:

—¿Otra más? No sabes cuándo rendirte, Itsuki.

—Seguiré escribiéndolos hasta que los termines de leer.

—¿No sabes leer la situación? No me extraña que te hayan acosado.

Eso detuvo momentáneamente a Itsuki en su camino. Sin embargo, no tardó en murmurar:

—… Nunca me han acosado ni nada parecido.

—¿Te estás haciendo el tonto? Me enteré por Haruto de lo que ocurrió. —Haruto, de pie junto a Mana, hizo una mueca.

—Oh. Bueno, Haruto debe haber tenido un malentendido.

—… Esto me desagrada. Admite la verdad de una vez.

—¿Te alegrarias si lo hago? Si crees que soy igual que tú, ¿vendrias a compadecerte de mí, para que puedas regodearte en tu complejo de superioridad?

—… ¿Estás diciendo que me han acosado? —Mana jadeó.

—Al menos, eso es lo que me pareció a mí —dijo Itsuki—. Quizá no sea acoso directo, pero todo el mundo en la clase te evitaba sin ninguna razón real. Eso es innegablemente ac-

—¡No me están acosando! —gritó ella—. —… Es sólo que los niveles de espíritu de todos son demasiado bajos, por lo que no se acercan a mí.

—No piensas realmente eso, ¿verdad? Sólo no quieres admitirlo. Has huido de la realidad y has creado una imagen falsa en tu propia mente. El espectro se está aprovechando de eso.

Incluso Itsuki, en el fondo, se sorprendió de la facilidad con la que le salieron las palabras. No había planeado venir a decir esto.

 

—¡Te equivocas! —gritó Mana—. Deus me encontró. Esta es la felicidad que tomé para mí -¡oh, como sea! ¡Todos, desháganse de ellos!

A su señal, todos los chicos -Mitsugu, Kakeru y todos los demás- saltaron hacia Itsuki. Aunque estaban controlados por el espectro, los chicos no tenían ningún poder especial. Sin embargo, eran demasiados. Así, los chicos capturaron a Itsuki y lo inmovilizaron.

Itsuki dejó caer accidentalmente los papeles de Yukina Zuna. Extendió la mano para recogerlos, pero Mitsugu le agarró el brazo y le dio un puñetazo. Itsuki cerró los ojos instintivamente.

Pero el puño de Mitsugu no llegó a conectar con la mejilla de Itsuki. En cambio, Mitsugu gritó de dolor cuando Tomozu le mordió. Pero no – Tomozou no era su único atacante. Haruto tenía el brazo de Mitsugu atrapado también.

—¡Oye… no puedes ir tan lejos! —dijo Haruto, frunciendo el ceño a Mitsugu.

Tsugumi gritó:

—Haruto, ¿has vuelto en ti?

—No, se supone que todavía tengo que golpear a Itsuki, pero… no es que haya olvidado mi amor por Su Majestad… oh, pero ahora Tsugumi también me está mirando… —Haruto miró a Itsuki con desconcierto—. Oye, Itsuki… ¿qué debo hacer?

 

Itsuki terminó de recoger los papeles y se los dio a Haruto.

—Toma, ¿puedes dárselos a Hazuki de mi parte?

—Eh, claro… —Los cogió y se acercó a Mana. Ninguno de los chicos hizo un movimiento para detenerlo. Todos sabían lo fuerte que era Haruto.

—Su Majestad… —dijo—. Toma, es de Itsuki.

—… Hmm. —Mana lo cogió e inmediatamente intentó romperlo y tirarlo. Sin embargo, algo detuvo de repente su mano. Sus ojos se fijaron en la primera frase de la página. En silencio, dejó de intentar romper la historia y comenzó a leerla.

Al ver esto, la oveja se alarmó.

—Eh, Mana —baló—. ¿Qué estás haciendo? No deberías hacer eso. Deshazte de ella.

Mana no dejó de leer. Pasó la primera página y continuó con la segunda, seguida de la tercera.

—Ah… La historia… en la mente de Mana… se está reescribiendo… uuurgh —gimió la oveja.

Los chicos que estaban cerca no sabían qué hacer y sólo miraban, estupefactos, la escena que se desarrollaba ante ellos.

Entonces, en el momento en que Mana empezó a leer la cuarta página, la oveja soltó un agudo balido de incomodidad.

—Si hemos llegado a esto… —se lamentó—, … ¡entonces las reglas ya no importan! Para detener a este escriba… ¡Debo tomar las cosas en mis manos!

Un humo negro empezó a salir por los huecos de las partes del cuerpo de la oveja, formando lentamente un remolino negro. Marie saltó de la mochila de Itsuki.

—Esto es malo —murmuró, mirando el remolino.

 

—¿Qué está pasando? ¿No hay nada que puedas hacer? —preguntó.

—Itsuki… ayudarte fue mi plan desde el principio, pero no pensé que llegaría a ignorar las reglas. —El remolino comenzó a transformarse en una figura parecida a una persona—. Ni yo ni el familiar seremos capaces de derrotar esto.

—¡No puede ser! —gritó Itsuki—. Y eso que pensaba que lo había hecho muy bien.

La oveja gritó:

—¡Ahora os mostraré el verdadero poder de un Demonio Clockwork!

El remolino adoptó la forma de una persona, y una luz púrpura comenzó a brillar por todo su cuerpo cuando…

—Bien, ya es suficiente.

De repente, un joven que había entrado en la habitación recogió el juguete de la oveja. En el mismo momento, el humo negro desapareció.

—No deberías romper las reglas —reprendió—. Los que están por encima de mí no pueden permitirlo, ya lo sabes. —A continuación, el joven miró en dirección a Mana—. Parece que casi has terminado de leer tu historia, ¿eh?

—¿Ah? —balbuceó ella, mirándolo con desconcierto—. ¿No es usted el hombre de la juguetería? ¿Qué está haciendo aquí?

—¿No querías devolver este juguete?

—… S-sí.

—Pero fue comprado con el dinero de ese abogado. Sin embargo, esta mañana, ese dinero se escapó a alguna parte. Apuesto a que volvió a casa con su dueño, ¿no crees?

—Yo… supongo que sí.

—Bueno, ahora que se ha devuelto, sólo queda devolver el juguete —dijo.

 

—Eso es… —Se detuvo. Con los ojos bajos, murmuró—: Está bien, lo devolveré.

—Gracias. Bueno, será mejor que me vaya. Dale recuerdos a tu madre. —El joven de la juguetería salió del aula llevando la oveja inmóvil. Itsuki y los demás no pudieron hacer otra cosa que quedarse mirando, sin entender la escena que acababa de desarrollarse ante ellos.

El cuervo reapareció una vez que el joven salió del edificio.

—… Oye, oye —graznó—, ¿por qué has ayudado al escriba?.

El joven respondió:

—No era mi intención. Pero ya sabes, no hay nada más importante que seguir las reglas.

—Siempre has sido muy terco con eso —refunfuñó el cuervo.

—Bueno, no hay mal que por bien no venga, ¿no? Después de todo, el Crepúsculo no ha hecho más que empezar… el verdadero acontecimiento viene después.

—Eso esperamos.

Aunque todavía era media mañana, el cielo estaba al rojo del atardecer. Con ese telón de fondo, Koumori y el cuervo se alejaron hacia un destino desconocido.

*Koumori, en katakana, es murcielago. Escrito en kanji, es «Dios del Bosque».

Capítulo 15-El Demonio Crepuscular y la Reina Falsa

Todos los chicos de la escuela se agolpaban en el aula 2-3 o en sus alrededores. Itsuki y Tsugumi se pararon en seco en cuanto descubrieron a los chicos apostados en la ventana del pasillo. Independientemente de su nivel de estudios, permanecían en formación como soldados que custodian a una reina. Incluso había algunos profesores varones entre las filas. No mostraron ningún signo de reacción ante el hecho de que Itsuki y Tsugumi pasaran de puntillas justo delante de ellos, sino que se limitaron a observarlos en silencio con ojos vacíos.

Itsuki abrió la puerta del aula. Cada una de las decenas de chicos se giró como una unidad para mirar fijamente a Itsuki y Tsugumi. «Sus ojos están tan desprovistos de vida como los de los soldados de fuera», pensó Itsuki.

—¿Qué es esto, el harén de la reina? —murmuró Tsugumi con sarcasmo.

La propia reina, Mana, estaba sentada en el centro del aula con Mitsugu y Haruto a su lado.

 

—Vaya, vaya… —dijo—, si es Itsuki y la señorita Hibino, que vienen a hacernos una visita. —Sonrió, su comportamiento era claramente diferente al de antes. «Tsugumi tiene razón», se dio cuenta Itsuki, «es como una reina».

«… ¿Así que ésta era la «historia» que había anhelado? ¿Todos los chicos embelesados con ella y ninguna chica alrededor para oponerse?»

Toda la escuela se había transformado en un palacio sólo para ella.

Una oveja de juguete estaba en el escritorio frente a ella. Sus ojos brillaron de color púrpura y comenzó a moverse.

—… Pues mira, qué raro —dijo—. ¿Cómo es que no estás enamorada de Mana también?

«¿Es ese el Demonio Clockwork que Mana había contratado?»

—Estate atento —advirtió Marie desde la mochila—. Los poderes de lujuria de este espectro son mucho más fuertes que los de Gilles. Sus contratistas sólo podían controlar al sexo opuesto; el mismo sexo era siempre la brecha en su armadura. Pero… me atrevo a decir que este poder no tiene ninguna debilidad.

—Entonces, ¿qué debo hacer? —preguntó Itsuki.

—No es motivo de alarma. Suponiendo que los Demonios Clockwork fueran una vez las mismas criaturas que nosotros, los demonios de papel, no deben ser capaces de entrometerse con los humanos directamente. Harías bien en hacer que Mana leyera la historia que has escrito. Vamos, Itsuki, sácala.

Mientras Itsuki se quitaba la mochila, la oveja de juguete se tambaleaba de un lado a otro y chillaba:

—¡Eh, tienes un viejo demonio viejo ahí dentro! ¡Sácalo de aquí! ¡Y a ese familiar también! No deben estar en el harén de Mana.

Mana le dio una palmadita en la cabeza a la oveja.

—Silencio, Deus —ordenó.

—¿Qué haces, Mana? —baló—. ¡Dile a tus sirvientes que los echen!

—Una reina no pierde la compostura por asuntos tan triviales —dijo ella—. … Estoy segura de que todo está bien. Vamos a seguirles la corriente a ver qué hacen.

Itsuki sacó los papeles de Yukina Zuna de su bolsa mientras Marie salía de un salto y se posaba en el hombro de Itsuki en su forma de hámster. Se los entregó y dijo:

—Toma… quiero que leas esto.

—¿Oh? ¿Podría ser una carta de amor? —preguntó ella.

—Es una historia que escribí. Te gusta leer, ¿verdad? Así que estaba pensando… que podría gustarte esto.

—Oh… —Tomó los papeles y empezó a leer.

En cuanto vio el papel, la oveja empezó a asustarse.

—¡No, Mana! ¡Rómpelo y tíralo! —gritó.

—Cállate, Deus —dijo ella, ignorando a la oveja, y siguió leyendo.

«Muy bien», pensó Itsuki, «¡Las cosas pintan bien!»

Pero justo entonces…

Terminó la primera página y tiró toda la historia a un lado. Itsuki se sorprendió.

—Esto es aburrido —dijo Mana—. No es ni de lejos tan bueno como el último libro que leí. No es más que una historia que escribió un niño.

«¡Tú también eres una niña!» pensó Itsuki, pero ahora no era el momento de decirlo. En cualquier caso, su misión fue un fracaso. Extendió la mano para recoger las páginas caídas y jadeó cuando de repente estallaron en llamas. El papel se quemó limpiamente, sin dejar cenizas, antes de desaparecer sin dejar rastro.

La oveja rió a carcajadas.

—Una historia que su público rechaza no tiene poder. Su destino es desaparecer. —Todo su cuerpo temblaba de risa.

Marie gruñó en voz baja:

—¿Ha sido obra tuya, espectro?

—Calla, ratón. No podemos interferir con los humanos de los demás, así que mira. Has fallado. Coge a tu humano y vete…

—¡Tomozou! —Tsugumi gritó.

—¡¿Tsugumi?! —Itsuki gritó—. No puedes poner a tu lobo sobre Haz-

—Lo sé, Itsuki —dijo—. ¡Tomozou, ataca a esa oveja!

—Tus deseos son órdenes —dijo Tomozou y se abalanzó sobre la oveja con una fuerza increíble para su cuerpo de papel. Mordió a la oveja, pero el espectro actuó como si no hubiera pasado nada.

—¿Qué ha sido eso? —se burló—. Vaya, los familiares no son tan poderosos como se dice, después de todo.

—Hmm… no sirve de nada, ¿eh? —Tomozou reaccionó como si hubiera esperado este resultado.

—No puede ser… —murmuró Tsugumi—. ¡¿Esto se debe a tu cuerpo de papel?! Oh no, entonces…

—Basta, Tsugumi. Esto no tiene nada que ver con mi cuerpo. Nuestro poder simplemente no es lo que era antes. —Tomozou dejó la oveja y volvió al lado de Tsugumi—. Hagamos nuestra retirada por ahora… ustedes también, señor Itsuki y señorita Marie.

Itsuki hizo por obedecer la petición de Tomozou, pero por alguna razón, su cuerpo se negó a moverse.

—¿Qué ocurre? —preguntó Marie.

—… Oye, Marie —dijo él—. ¿Puedes dejar que me quede aquí… junto a Man-?

Jadeó ante las palabras que salían de su propia boca y rápidamente se la tapó con las manos.

—¡¿Qué acabo de decir?!

—Parece que tus poderes de escriba se están debilitando —dijo Marie—. Vayámonos ahora que todavía estás en tu sano juicio.

Mana y la oveja no hicieron ningún movimiento para detener su retirada. Itsuki y sus amigos salieron corriendo del aula.

La escuela ya no era un lugar para tener clase, sino un lugar para amontonar el culto a Mana. Itsuki y los demás huyeron a la biblioteca y consideraron su próximo movimiento.

Marie murmuró:

—… Es bastante fortuito que la contratista sea sólo una niña.

—¿Y eso por qué? —preguntó Itsuki.

—Esa chica, Mana, parece saber poco de la relaciones entre hombres y mujeres…. Si no lo hiciera, tendríamos un problema mucho mayor en nuestras manos.

—¿Qué quieres decir…?

Itsuki vio cómo Tsugumi se ponía roja y adivinó lo que Marie quería decir.

—-Bueno, de todos modos —retrocedió—, ¿qué va a pasar ahora?

—La influencia del espectro está contenida dentro de la escuela por ahora… pero puede ser sólo cuestión de tiempo que se extienda a toda la ciudad. —Eso significaba que toda la ciudad de Tsuruki estaba bajo el hechizo de la Reina Mana—. Una vez, hace mucho tiempo, esta ciudad cayó bajo la influencia de otro espectro… qué horrible molestia si volviera a ocurrir. Si llega a ese punto, creo que el vínculo entre Mana y el espectro se hará tan fuerte que será demasiado tarde para que todo vuelva a la normalidad.

—¿Qué hacemos si eso ocurre?

—No tendríamos más remedio que matarla.

La fría declaración de Marie provocó escalofríos en la columna vertebral de Itsuki.

—Por supuesto —continuó Marie—, incluso eso sería un reto para nosotros tal y como estamos ahora.

—Pero, pensemos en ello de otra manera. Todavía no es tan malo, ¿verdad? —preguntó Itsuki—. Escribiré otra historia. Una que realmente ella acepte.

—Si vuelves a fallar, puedes caer bajo el encantamiento del espectro —advirtió ella.

—Incluso así… tengo que intentarlo.

Dicho esto, Itsuki no tenía un papel Yukina Zuna sobrante encima. De momento, tenía que volver a casa.

—… ¿Crees que está bien irse ahora? —preguntó.

—Creo que no tiene sentido preocuparse por eso ahora —dijo Marie.

—No, eso no es lo que quería decir…. ¿Está bien dejar a Hazuki así?

—Me quedaré a vigilarla —ofreció Tsugumi.

—… Gracias, Tsugumi —dijo él—. Pero puede que no sea capaz de escribir una historia completa en un solo día…

—El poder del espectro crece con gran rapidez, pero ¿realmente crees que podría apoderarse de toda una ciudad al instante? —preguntó Marie—. Es mejor que te tomes tu tiempo y lo hagas bien en lugar de precipitarte y volver a fracasar.

—De acuerdo… me esforzaré al máximo.

Dejando la escuela al cuidado de Tsugumi y Tomozou, Marie e Itsuki se fueron a casa.

Haruto observó desde la ventana del aula la figura en retirada de Itsuki con preocupación. Mana le tocó ligeramente el hombro por detrás.

—¿Qué ocurre, Haruto? —le preguntó—. … ¿Es por Itsuki?

—Oh, no… —dijo Haruto.

—Déjalo. Con el tiempo volverá en sí y se convertirá en uno de mis leales servidores, como tú… ¿verdad?

Haruto no dijo nada.

—¿Te preocupa algo más? —preguntó Mana.

—… Me pregunto si le va bien. Ya sabes, como se ha quedado fuera y todo eso… creo que en su antigua escuela también pasó algo así —dijo.

—Vaya… qué intrigante —dijo ella—. ¿Sabes qué fue?

—Bueno, quiero decir…

—Contéstame —exigió Mana.

Haruto no podía negarse.

—… En realidad no conozco los detalles. Mi padre sólo lo mencionó un poco de improviso.

—Cuéntame lo que sepas.

Dudó un momento más antes de decir:

—Dijo que en la antigua escuela de Itsuki hubo un problema de acoso escolar… —Mana parecía sorprendida—. Al parecer, la cosa se puso tan mal… que al final acabó cambiando de colegio. O eso dijo.

Capítulo 14-El Demonio Crepuscular y la Reina Falsa

«¿Qué es un escriba?», se preguntó Itsuki.

Tal y como lo explicaba Kayoko, para empezar, los espectros eran criaturas nacidas de la imaginación humana. Eran deseos y anhelos humanos manifestados en cuerpos reales para conceder esos deseos.

La fuerza de su capacidad para conceder deseos dependía del poder de la imaginación del contratante. Así, el espectro permitía al contratista acercarse a la imagen de su yo ideal que tenía en su cabeza. Esta imagen era una historia, una historia pensada sin otro propósito que el de uno mismo. El espectro se alimentaba de esta conexión y se fortalecía con ella.

Por lo tanto, para que otra persona rompiera el contrato entre el espectro y el humano, era necesario sobrescribir esa historia interna. Los únicos capaces de tal hazaña eran los elegidos por los dioses -no, demonios de papel-, es decir, los escribas.

Una historia recién escrita podía sobrescribir la historia interna original del contratista. Para que eso tuviera éxito, el escriba debía mostrar al contratista la historia que había escrito. Además, la historia debía ser capaz de conmover el corazón del lector y hacerle cambiar de opinión.

Itsuki colocó el papel de Yukina Zuna con su historia terminada y a Marie, desdoblada, en su mochila y los llevó a la escuela.

Todavía no era un escriba poderoso por dos razones.

La primera era una simple cuestión de falta de práctica. La habilidad actual de Itsuki para escribir no podía cambiar la vida de nadie ni conmover sus corazones.

El tío Masaki y Kayoko habían estudiado escritura desde que eran niños. Comparado con ellos, Itsuki no era más que un joven ratón de biblioteca.

… Al parecer, podría haber utilizado un medio diferente, además del tradicional relato corto. Parecía que incluso las películas, los guiones y la música contaban, pero Itsuki pensaba que todos parecían demasiado difíciles de escribir.

—En los tiempos que corren, apostaría que incluso un vídeo online sería suficiente —había dicho Kayoko.

«Sí, pero eso tampoco me servirá…», pensó Itsuki. « No sé mucho de Internet. Seguro que Haruto me ayudaría si se lo pidiera, pero… él también está bajo su hechizo».

Luego estaba el segundo asunto de su supuesta autoría. Técnicamente hablando, su primera historia nunca fue aprobada por cinco demonios, sino que Tomozou ocupó el lugar del quinto.

Según Kayoko, esto funcionaba porque los familiares pertenecían a la misma clase de seres que los demonios y los espectros. Todos ellos nacían de la imaginación humana y también se parecían a los dioses en sus orígenes. Técnicamente hablando, los demonios de papel eran sólo copias que se parecían a los demonios originales.

A Itsuki le resultaba difícil entender todo este asunto. En cualquier caso, como carecía de todas las cualificaciones, no se clasificaba como escriba propiamente dicho.

Sinceramente, quería quejarse a Rahab por esto. Si no hubiera sido por su capricho, el poder de Itsuki no habría sido tan débil.

Pero lo era, así que Kayoko le había dado este papel de Yukina Zuna para contrarrestarlo. Se decía que el santuario Mekage de la ciudad de Tsuruki había fabricado durante muchas generaciones ese papel especial con hilo Yukina Zuna.

Hace veinte años, un Demonio Clockwork especialmente fuerte llamado Allen se enfrentó a Kayoko y sus amigos. Kayoko le había dicho a Itsuki que fue gracias a ese papel que pudieron derrotarlo.

Itsuki no conocía ningún detalle, pero supuso que el papel de Yukina Zuna debía ayudar a los escribas de alguna manera. Sin embargo, el preciado hilo necesario para fabricar el papel ya no se podía encontrar, así que el único papel que quedaba era el fajo de veinte páginas que Kayoko le había regalado a Itsuki.

Ese papel era valioso. Incluso después de la situación de Mana, era posible que se necesitara más adelante si aparecía otro espectro, así que Itsuki decidió escribir sólo un cuento corto.

Ahora tenía que hacer que Mana lo leyera. Si esto fallaba, ¿podrían salvarla después? ¿O qué pasaría si se viera arrastrado a su historia interna, perdiera sus poderes de escriba, y se volviera loco por ella como todos los demás chicos?

Kayoko también le había advertido de esta posibilidad. «Lo que pasa con Kayoko…», Itsuki reflexionó, «… es que se siente como una profesora de demonología, realmente».

Una imagen de ella flotó en la mente de Itsuki. Era extraño que fuera presidenta de una empresa de informática pero que siguiera vistiendo un kimono. Y aún más extraño… que siguiera llevando un anillo en el dedo anular de la mano izquierda. La madre de Itsuki siempre llevaba su anillo de boda ahí, pero Kayoko y el tío Masaki ya estaban divorciados. Seguro que era un anillo diferente… probablemente. Itsuki no tuvo el valor de preguntar sobre ello en ese momento. Era el tipo de conversación entre adultos en la que los niños no eran bienvenidos.

«Los adultos son mucho más altos y han vivido mucho más tiempo que yo. Deben ver el mundo de una manera diferente a la mía».

Cuando Itsuki llegó a la escuela al día siguiente, se dio cuenta inmediatamente de que las cosas se habían vuelto mucho más raras de lo que esperaba. Toda la gente que caminaba por los pasillos eran… chicas. No había más que chicas.

Incluso entre los profesores, Itsuki no pudo ver a ningún hombre.

—Itsuki —alguien le llamó. Itsuki se giró para ver a Tsugumi y a un Tomozou de papel—. Casi llegas tarde a clase.

—Lo siento. Anoche me quedé hasta tarde…

—- Escribiendo tu historia, ¿verdad? Lo sé. ¿Está terminada?

—Algo así, más o menos…

—Entonces vayamos al aula de Mana – no, de la reina.

Se giró y comenzó a caminar hacia el aula 5 – 3.

—Espera, Tsugumi —dijo Itsuki—. … ¿Qué está pasando ahora mismo?

—… Es más grave de lo que pensábamos. El poder del espectro ya no afecta sólo a los chicos. —Tsugumi lanzó una mirada a las chicas que la rodeaban—. Todas las chicas también han caído bajo su hechizo, y ya no pueden oponerse a ella.

—… Pero todas actúan con bastante normalidad.

 

—¿Y eso no es extraño? Todos los chicos están perdiendo la cabeza por Mana, pero a ninguna de las chicas le importa. Es como si todas pensaran que así es como debe ser.

—Pero a ti no te afecta, ¿verdad?

—No parece que me afecte. No estoy segura de por qué, pero apuesto a que es por Tomozou.

Tomozou se rió secamente:

—El deber del familiar es proteger a su ama de la magia poderosa. —Por pequeño que fuera, seguía siendo un fiel espíritu protector. Pero a cambio-

—… ¿En qué estás pensando? —preguntó Marie desde su lugar en la mochila de Itsuki.

—En nada, en realidad —respondió. Más tarde le tocaría a ella ser el centro de atención.

Itsuki y Tsugumi se dirigieron juntos al aula para enfrentarse a Mana.