Capítulo 3-El Demonio Crepuscular y la Reina Falsa

La biblioteca se encontraba en el primer piso de la escuela, e Itsuki tenía que pasar por el aula de los alumnos de primer grado para llegar a ella.

La escuela a la que solía asistir también tenía una biblioteca, pero ésta era un poco más grande y tenía más libros.

Abrió la puerta en silencio y vio a unas cuantas personas ya sentadas y leyendo.

Reconoció a uno de ellos. Era Tsugumi.

Se encontró con su mirada y le hizo una ligera reverencia en silencio.

Ella sólo le devolvió el saludo con la mirada.

Aunque ella había dicho el verano pasado que su diferencia de edad no importaba, apenas se vieron una vez terminadas las vacaciones de verano.

 

Apenas establecieron contacto visual en las pocas ocasiones en que se cruzaron.

Tsugumi solía estar con algunos de sus compañeros de clase, y hoy no era una excepción.

Muchos de ellos eran chicos.

Itsuki tenía unas cuantas preguntas sobre demonios y familiares que quería hacerle, pero tampoco tenía la suficiente confianza como para interrumpirla ahora.

No quería que los chicos mayores se fijaran en él.

Si salía mal…

… volvería a pasar lo mismo.

Más que eso, no quería molestar a sus padres.

Itsuki se había prometido esto a sí mismo en su interior: «No causes demasiados problemas en esta escuela».

 

Pasó junto a Tsugumi y sus compañeros de clase hasta una de las estanterías.

En esa estantería no había novelas populares ni mangas, sino simples libros de historia y otros materiales de referencia.

Los libros de la biblioteca del apartamento eran más completos que estos, pero también eran más difíciles de leer para Itsuki.

Estos libros tenían menos palabras y eran más fáciles de entender.

Itsuki cogió un libro con «La Historia de la Ciudad de Tsuruki» escrito en el lomo.

Según la fecha de publicación en la última página, fue escrito hace cinco años.

 

Itsuki se acomodó en un asiento cercano con el libro frente a una chica con gafas que leía otro libro.

Ella se llamaba Mana Hazuki y estaba en su clase.

Los ojos de Itsuki se abrieron involuntariamente cuando vio el nombre del libro que ella estaba leyendo: «Demonios del Mundo».

Mana era una chica seria y madura, por lo que a Itsuki le sorprendió verla leyendo un libro así.

Sus ojos se cruzaron cuando él la miró a la cara, pero ella no dijo nada y sólo volvió a su libro.

«Demonios, ¿eh?»

Se preguntó cómo reaccionaría ella si le dijera que había conocido demonios de verdad.

Eran demonios de papel con forma de animales, y un mundo de fantásticas aventuras se abrió ante él cuando conoció al demonio de papel Marie durante las vacaciones de verano.

Perdido en esos pensamientos, Itsuki abrió el punto donde lo había dejado por última vez. La página 83.

Hablaba del «Incidente del Escape de Meta».

El libro decía que hace veinte años, un oso de la luna llamado Meta se escapó del zoo.

El libro hablaba de los detalles del incidente, pero a Itsuki le interesaban más los fenómenos inexplicables ocurrieron.

Eran…

—Eh, Endou.

Alguien justo delante de Itsuki le estaba hablando.

Era Mana. Había quitado los ojos de su libro y ahora le miraba a él en su lugar.

—¿Qué pasa?

—… ¿Te interesa la historia de la ciudad?

—No… Bueno, sí, supongo.

Le mostró a Mana la página que estaba leyendo.

—Es más bien la historia de este evento. ¿No es extraño? Me refiero a todo ese asunto de que «todas las cerraduras de la ciudad se desbloquearon al mismo tiempo».

Mana pareció sorprendida por un momento antes de volver a su habitual expresión de calma.

—… ¿Crees que ocurrió de verdad?

—No lo sé. Apenas me he mudado aquí. ¿Sabes algo de esto?

—… Eso sucedió antes de que ninguno de nosotros naciera.

—Bueno, tienes razón. ¿Tus padres te dijeron algo, entonces?

En lugar de responder a la pregunta, Mana dijo:

—Sabes, creo que no debemos hablar en la biblioteca.

—… Cierto. Lo siento.

«¿No fuiste tú quien empezó a hablar en primer lugar?», pensó Itsuki, pero no insistió en el tema.

—-Pero, supongo que los de sexto tampoco siguen esa regla —dijo Mana con un pequeño suspiro y una mirada de reojo al grupo de Tsugumi.

Itsuki también miró hacia allí.

La propia Tsugumi estaba ocupada leyendo tranquilamente, pero los chicos que la rodeaban no tenían claramente ningún interés en los libros y no hacían más que charlar animadamente entre ellos.

En cuanto a lo que estaban hablando… parecía ser un programa de televisión que se emitió ayer, pero en cualquier caso, no era una conversación apropiada para una biblioteca.

—… Me pregunto qué es lo que hacen.

Mana parecía querer preguntarles por qué querían ir a una biblioteca si claramente no tenían intención de leer.

Pero parecía que no pensaba darles un sermón… así que empezó a leer Demonios del Mundo una vez más.

Como no creía que ella fuera a decir nada más, Itsuki volvió a abrir también su libro.

– Como el escape del oso y el misterio de las cerraduras se sucedieron rápidamente, la ciudad se sumió en el caos.

Debido a ello, la ciudad de Tsuruki entró en cuarentena temporal.

Durante este tiempo, el oso atacó y mató a varias personas.

Era una situación absurda.

Y luego estaban los «animales».

El libro decía que el incidente tuvo lugar… hace ya veinte años.

Itsuki recordó una vieja conversación con Marie.

«—… Pero dijiste que hacía mucho tiempo que no veías el mundo exterior.

—Sí, cierto…. Desde hace ya unos veinte años.»

… ¿Era sólo una coincidencia?

No parecía que hubiera más detalles sobre esto en “La Historia de la Ciudad de Tsuruki”.

«Será mejor que intente preguntarle a Marie y a los otros demonios sobre esto cuanto antes.

Y si tengo dificultades para ponerme en contacto con ellos, tal vez podría pedirle ayuda al tío Masaki».

Había oído que su familia había vivido aquí desde que su madre empezó a vivir sola en la universidad.

«Hace veinte años, mi tío estaba en el instituto y mi madre en la escuela secundaria… creo.»

El libro decía que el oso Meta entró en un instituto local de la ciudad de Tsuruki.

«Me pregunto si mi tío fue allí y sabe lo que pasó…»

En cualquier caso, Itsuki pensó que su tío, dado que supervisaba tanto a los demonios como el edificio de apartamentos, muy probablemente sabía al menos algo.

 

Itsuki levantó la cabeza para mirar el reloj de la pared.

Ya era casi la hora de la comida.

Mana ya estaba cerrando su libro y levantándose frente a él.

Los chicos que rodeaban a Tsugumi habían desaparecido sin que Itsuki se diera cuenta.

Le hubiera gustado tomar prestada “La Historia de la Ciudad de Tsuruki”, pero, por desgracia, ese libro no se podía sacar.

Itsuki se dirigió a la estantería para devolverlo y se encontró con Mana, que volvía de la mesa de la bibliotecaria.

Como estaban en la misma clase, caminaron juntos por el pasillo en la misma dirección.

Mana habló de repente:

—Endou, ¿conoces a Hibino?

Hibino era el apellido de Tsugumi.

—¿Eh? ¿Cómo lo sabes?

—Porque le hiciste una reverencia cuando entraste.

—Ah, claro…

Mana lo miró en silencio, con la pregunta no formulada de «¿Cómo es que la conoces?».

Al no hablar, Itsuki preguntó:

—¿También conoces a Tsugumi?

—Sólo un poco. La familia Hibino es muy rica, así que la conozco por eso.

—Vaya… ¿su familia es realmente tan acomodada?

Por su forma de hablar y actuar, Itsuki había supuesto que era rica.

—¿No lo sabías?

—Como he dicho, acabo de mudarme. Además… sólo reconozco su cara. En realidad no hablamos.

—… Entonces, ¿conoces Master of the Demons?

Ese era el juego de cartas que Haruto le mostró antes.

Itsuki asintió.

—Su padre es el presidente de la compañía que hace ese juego.

—¡Wow! Eso es genial…

Ciertamente, la empresa, Solomon Incorporated, era un gran negocio.

No sólo era la creadora de Master of the Demons; también habían producido una serie de famosos videojuegos.

—Su familia es rica, y ella además es guapa… No es de extrañar que todos los chicos acudan a ella —dijo Mana con una ligera mirada de reojo a Itsuki.

—… ¿Qué piensan las chicas de ella?

—¿Qué quieres decir?

—Como si que están celosas de ella, o si tal vez la encuentran molesta…

—Hmm…

Mana lo pensó un momento y luego dijo:

—Creo que algunas chicas la admiran. La forma en que lo has dicho también está bien. Puede que haya algunas chicas que estén celosas de lo perfecta que es… pero depende de la persona.

—… Eso tiene sentido.

—Y a mí, personalmente, me fascina, ya que desciende de un hechi-

—¿Eh?

Mana se detuvo bruscamente con un jadeo.

—¡Oh, nada! ¡Nada de nada! Olvida lo que he dicho —gritó, aterrada.

Ella había dicho que la familia Hibino era famosa, pero ¿acaso era sabido que también eran descendientes de hechiceros?

Pero aun así, no importaba cómo lo supiera, ¿era Mana la única que lo había descubierto?

«Bueno, ignorando a mi tío… Haruto no ha dicho nada al respecto…»

Itsuki adivinó, por la elección de lectura anterior de Mana, que era una aficionada al ocultismo.

—Por cierto. —Mientras se perdía en sus pensamientos, Mana comenzó a hablar de nuevo, un poco cohibida—. ¿Te gustaría venir conmigo a…?

Ding dong, ding dong. El pasillo se llenó con el sonido de la campana.

—¡Oh, rayos! Tenemos que correr, Hazuki!

—- De acuerdo.

Mana se tragó el resto de sus palabras y comenzó a correr por el pasillo con Itsuki.

Capítulo 2-El Demonio Crepuscular y la Reina Falsa

Después de terminar su comida, Itsuki llevó su bandeja y sus cubiertos al carro de bandejas.

En él se apilaban las bandejas de los alumnos que ya habían terminado de comer.

Justo cuando colocó la suya encima del montón, su compañero Mitsugu Anai le llamó:

—Eh, Itsuki. ¿Qué haces en el recreo?

—Eh, bueno…

—Si no tienes ningún plan, únete a nuestro equipo. Hoy es nuestro partido contra la clase 2.

Itsuki ni siquiera había oído hablar de ningún partido.

Mitsugu era probablemente el tipo de chico que se pasaba la mayor parte del recreo jugando al fútbol.

Itsuki no respondió de inmediato, y un momento después, Haruto se acercó a ellos llevando una bandeja.

—Lo siento, Itsuki y yo ya hemos hecho planes —dijo mientras guardaba su propia bandeja.

 

Itsuki no recordaba ningún plan, pero Mitsugu dijo:

—Ah, vale. Buscaré a alguien más entonces —y se alejó rápidamente, llamando ya a otro chico cercano—: Oye, Kakeru-

Haruto lo vio irse y le susurró a Itsuki:

—Si no quieres, puedes decirlo.

—No es que no quiera…

—Cualquiera podría decir que no querías con sólo mirarte. Creo que hasta Mitsugu se dio cuenta.

«¿Así que Mitsugu lo sabía todo el tiempo?»

Itsuki tenía algunas dudas.

—… ¿Y tú quieres jugar en el partido?

Mientras Itsuki preguntaba, se preguntaba por qué Mitsugu no le había preguntado a Haruto, viendo que era parte del club de fútbol.

Haruto negó con la cabeza.

—Estoy en otro nivel comparado con esos chicos. No será divertido para los demás si voy con todo.

—Ah, ya veo.

—Mitsugu es el mejor de la clase si no me cuentas a mí. No me pedirá que juegue ya que es un fanfarrón.

—¿No te importa, Haruto?

—No. Jugar con los chicos de nuestra clase no es una buena práctica, y de todos modos quiero hacer otras cosas además de jugar fútbol en el almuerzo.

Por esa afirmación, Itsuki no estaba seguro de que a Haruto le gustara realmente el fútbol.

«¿Y qué era esa «otra cosa» que quería hacer?»

Haruto sacó una pequeña caja de su bolsillo y se la mostró a Itsuki.

La caja era de color negro con un logo en forma de murciélago.

—En fin, hoy vamos a jugar a esto.

—¿Qué es?

Haruto abrió la caja.

Dentro había una pila de cartas.

—Es “Master of the Demons».

Itsuki lo reconoció sólo por el nombre.

—Ese juego de cartas coleccionables? … Yo no tengo cartas.

—Te prestaré las mías.

Haruto sacó otra caja.

—Esta baraja tiene a Beritoad y Amostia, así que es bastante buena, incluso para principiantes.

—Bueno, la verdad es que no conozco muy bien las reglas.

—Entonces puedes observarnos y aprender. Así las aprenderás de forma natural.

Tres chicos en un escritorio cerca del carro de bandejas detrás de Haruto pusieron sus cartas en el escritorio.

Itsuki los miró y respondió:

—… Gracias, pero paso.

Los hombros de Haruto se desplomaron en señal de derrota.

—Y yo que pensaba que podríamos divertirnos jugando juntos a este juego.

 

Los teléfonos inteligentes y las consolas portátiles estaban prohibidas en las aulas. Las normas de la escuela primaria Tsuruki decían que todos los dispositivos de juego debían dejarse en la sala de profesores cuando los alumnos llegaban a la escuela por la mañana. Por lo tanto, los niños jugaban a juegos de pelota como el fútbol o a juegos de cartas durante el recreo.

Itsuki no era el mejor en las actividades físicas, así que este juego era una alternativa atractiva al fútbol.

Pero ya tenía otros planes para hoy.

—Hoy iba a ir a la biblioteca.

—Puff… Vaya ratón de biblioteca que eres —se quejó Haruto con una expresión ligeramente exasperada.

En realidad, desde los acontecimientos de las vacaciones de verano, las posibilidades de Itsuki de leer no habían hecho más que multiplicarse.

Quizá su interés por los libros había crecido desde que había escrito su propia historia.

—Ahora que ha terminado el verano, no he tenido tantas oportunidades de visitar tu apartamento.

Ese edificio tenía una enorme biblioteca.

Tanto el padre de Haruto como Itsuki guardaban allí sus libros.

—Puedes venir cuando quieras. No seas tímido.

—Gracias por la oferta, pero aún vivo algo lejos de ti.

Además -como era de esperar, pero aún así- la biblioteca de ese apartamento no tenía ningún libro de los llamados «modernos».

La biblioteca de la escuela tenía muchos libros nuevos, y además eran dirigidos a niños.

«Bueno, hay una cosa en esa biblioteca que realmente necesito ver».

La imagen de alguien, bueno, de un hámster, le vino a la mente.

Había prometido que volvería a jugar con ella, pero no había vuelto a ver a Marie.

Incluso las pocas veces que había ido a jugar con Haruto, el Archivo Secreto estaba cerrado.

No podía entrar en él sin el permiso de su tío.

Naturalmente, si la cerradura se rompía o algo así, habría sido otra historia, pero no esperaba tener esa suerte.

Bueno, sí, eso era lo que esperaba, pero aun así…

Hubo algo que leyó recientemente en un libro que le llamó la atención.

Hoy quería visitar la biblioteca de la escuela para seguir leyendo ese libro.

—Bueno, será mejor que me vaya. Nos vemos.

Itsuki comenzó a caminar fuera del aula.

Le pareció oír a Haruto suspirar detrás de él.

Capítulo 1-El Demonio Crepuscular y la Reina Falsa

El mundo que uno ve es diferente del que ven los demás.

Tal vez sea de verdad así.

El mundo… no, vayamos a algo aún más pequeño, pensemos primero en nuestra propia ciudad. Así es más fácil que el concepto se asimile.

En este momento, nuestra heroína va en bicicleta por la calle principal.

El tiempo es bueno y apenas hay viento.

La escuela ya ha empezado, así que se encuentra con pocos peatones en su camino.

Pasa por delante de unas cuantas personas que ya están en la cola de un salón de pachinko.

Continúa un poco más lejos y llega a una tienda de conveniencia frente a un pequeño parque.

En el parque hay un niño de unos tres o cuatro años y una mujer que parece ser su madre jugando juntos en el arenero.

¿Qué pensarías si vieras eso?

Tal vez pienses simplemente que parece divertido.

O tal vez, si alguna vez has visto algo igual, podrías ser de los que sienten nostalgia por ellos.

En cuanto a por quién sientes nostalgia, si por la madre o por el niño, eso es diferente para cada persona.

La mayoría de las personas sienten felicidad junto con la nostalgia, pero es muy posible que tú sientas lo contrario.

Podrías tener pensamientos tan tristes como: «Aquellos eran tiempos maravillosos. Pero ahora, en cambio…» – y tampoco puedo decir que eso no sea posible.

En cualquier caso, esta ciudad es tranquila.

Al menos, así lo ve nuestra heroína.

Pero puede haber gente que no lo vea así.

Ella escuchó recientemente que hace poco un hombre fue atropellado por una moto en el paso de peatones frente a ese parque.

Por suerte, no resultó gravemente herido.

Seguramente, la mayoría de la gente lo vio sólo como un simple accidente.

Los más enterados creen que ocurrió por un robo de un bolso.

Pero probablemente sólo haya unas pocas personas que piensen: «Eso fue obra de un demonio».

Sin embargo, eso fue exactamente lo que pensó Kyouko mientras conducía su bicicleta por la calle el día en que comienza nuestra historia.

Finalmente se detuvo y se bajó de la bicicleta frente a un anticuado edificio de apartamentos blanco.

Su hermano mayor, Masaki, era el propietario de estos apartamentos. Kyouko y su familia habían vivido allí durante dos meses en verano.

Atravesó la puerta principal y siguió por la derecha hasta la oficina del administrador. Llamó a la puerta.

—Pase —dijo una voz desde el interior.

Abrió la puerta y encontró a Masaki sentado en una silla.

—Ahora, comencemos. Supongo que has traído tu currículum.

—Sí.

Kyouko lo sacó de su bolso negro y se lo pasó.

—¿Seguro que es necesaria toda esta formalidad? —hizo un mohín.

Masaki respondió con calma:

—Bueno, se trata de una entrevista de trabajo, al fin y al cabo. —Y comenzó a mirar su currículum—. Kyouko Endou. Treinta y cuatro años. Vives en la ciudad de Tsuruki… está un poco lejos.

—Más o menos.

—Hmm, ¿pero crees que podrías llegar a tiempo?

—No estoy demasiado lejos yendo en bicicleta. No será un problema.

—¿Cómo es la nueva casa?

Su familia había alquilado un apartamento aquí durante las vacaciones de verano de su hijo de quinto grado. Se mudaron a la nueva casa poco después sin ningún incidente.

—Ha quedado muy bien, gracias a ti. Mi marido tiene ahora un camino corto al trabajo, así que dice que también está muy contento con ella.

—¿Cómo está Itsuki?

Así se llamaba el hijo de Kyouko. Era el sobrino de Masaki.

—Está… Parece que se está adaptando a su nueva escuela sin problemas —respondió Kyouko con una expresión extraña.

—¿Realmente se está adaptando bien? —Masaki comprendía el motivo de la cara de Kyouko.

Los dos guardaron silencio durante unos instantes.

—… Sí. Estoy agradecida a Haruto por eso.

—Ah, sí, acabaron en la misma clase, ¿no?

Haruto era el hijo de Masaki.

Haruto e Itsuki parecían llevarse muy bien durante las vacaciones de verano.

—Sí. Creo que es gracias a él que Itsuki se ha llevado tan bien con su clase.

—¿Aunque no compartan intereses ni jueguen mucho juntos?

—Aun así, no es como si no conociera a nadie al entrar en clase y, curiosamente, ambos se llevan bien.

—Eso es bueno… tanto para Haruto como para Itsuki.

La conversación se había desviado ciertamente de su propósito original como entrevista de trabajo.

Masaki se rió cuando Kyouko señaló eso.

—Ja, ja, eso también es cierto. Volvamos al tema entonces. Como dije cuando hablamos anteriormente, me gustaría dejarte temporalmente el trabajo de gerente del apartamento. Sería durante dos semanas, a partir de dentro de dos días. El salario por hora es de 850 yenes.

Le pareció que ya estaba contratada.

Ella sabía desde el principio que esta entrevista de trabajo no sería demasiado formal, por lo que suspiró y dijo:

—Si puedo ser franca, me gustaría un salario más alto…

—Oh, no digas eso. Ser el gerente es un trabajo fácil. Ni siquiera hay tantos inquilinos.

—Bueno, eso no es suficiente para las finanzas de la familia.

—Ya veo. Entonces siéntete libre de vivir en mi apartamento mientras no estoy.

—De acuerdo. Gracias. Por este trabajo y por la habitación, quiero decir. Realmente necesitamos el dinero…

Kyouko se detuvo de repente.

—¿Qué pasa?

—Acabo de recordar cierta conversación sobre el dinero —dijo Kyouko, frunciendo el ceño a Masaki—. Necesito tener unas palabras contigo, Masaki.

—Oh, ¿de qué? —Aunque su tono de voz fingía ignorancia, su cara delataba su verdadera vergüenza.

—Masaki, has convertido a Itsuki en un “escriba».

—… Así que te has enterado, ¿eh? —Masaki se tapó los ojos con una mano—. ¿Te lo ha dicho Itsuki?

—No, no dijo nada. Pero de verdad… ¿creíste que no me daría cuenta?

—Seguro que lo sabías desde hace tiempo. Si fue solo una buena suposición o algo así… ¿cuánto sabes?

—Probablemente todo. Itsuki hizo un contrato con Marie, y luego hubo un problema con la persona que se llevó a Salem del archivo. Y después de eso…

 

Masaki la interrumpió.

—Espera un segundo. Sabes demasiados detalles.

Kyouko se quedó en silencio.

—Si Itsuki no te lo dijo, ¿quién lo hizo? —Ahora le tocaba a ella avergonzarse bajo el peso de la mirada de Masaki—. … Ya veo. No tienes que decírmelo. Pero… puedo hacer una buena suposición a juzgar por la expresión en tu cara.

—Déjame al menos decir que Haruto no estaba tratando de delatarte.

—Ya lo sé —espetó Masaki. Estaba claramente molesto.

Pero Kyouko continuó impertérrita.

—¿Qué? ¿Por qué me miras así? Creo que soy yo la que debería estar enfadada aquí.

—Puedes decir eso todo lo que quieras, pero ¿no es tu responsabilidad educar adecuadamente a tu hijo? Itsuki entró en una zona prohibida sin permiso. No habría pasado nada si no fuera por eso.

—¿Ahora es mi culpa? ¿Y no fuiste tú quien le atrajo hasta allí?

—Esa es una acusación falsa —negó Masaki, pero como Kyouko seguía frunciendo el ceño, se derrumbó y confesó—: … No tenía otra opción. A Haruto no le interesan los libros. El único otro candidato era…

—¡El hijo de otra persona, que pusiste en peligro! —Kyouko golpeó su puño en la mesa.

—… Me disculparé por la caída de Itsuki de un edificio alto. Tampoco me esperaba la situación con Salem y Maguchi.

—Pero tú sabías que formar un contrato con un demonio haría que ocurriera algo horrible, ¿no es así? ¿No es por eso que Itsuki se convirtió en escriba?

—Esa no fue la única razón. —Masaki la miró con una expresión seria—. Es la Hora de Brujería, el Crepúsculo.

—… Eso fue hace años.

—Claro, pero volverá a ocurrir. Tras veinte años, “ellos” reaparecen en esta ciudad.

Se había estado preparando para ese momento.

Kyouko sabía que Masaki no era el tipo de persona que dejaría que Itsuki se dejara llevar por los demonios así sin más.

—… ¿Sabe Itsuki…?

Masaki negó con la cabeza.

—Todavía no se lo he dicho. No creo que lo entienda si se lo cuento todo de sopetón.

—Probablemente sea cierto. Sería… demasiado para él.

—¿Tú crees?

—Itsuki es un auténtico ratón de biblioteca, pero no ha pensado en convertirse en autor. No es como tú, y en cualquier caso, aún es demasiado joven.

—No hay una gran diferencia entre un estudiante de secundaria y uno de primaria.

—Aún así, siempre has sido maduro para tu edad.

—Itsuki también tiene una buena cabeza sobre los hombros. … Estará bien. —Masaki le dio unas ligeras palmaditas a Kyouko en el hombro—. Le daré todo el apoyo que pueda. Y además… se ha hecho amigo de la chica de Hibino.

—Incluso una chica con sangre de hechicero no puede hacer mucho en este momento.

—También tiene a Haruto, aunque no sé hasta qué punto se puede confiar en él para esto. Pero lo que quiero decir es que Itsuki no estará solo. Tiene amigos con él. Es como yo hace años.

—Amigos, eh… —Kyouko bajó la mirada durante unos instantes—. Entonces supongo que estará bien.

—¿Estás nerviosa?

—… ¿Sabes por qué ha cambiado de escuela? … Bueno, no importa. —Kyouko levantó la cabeza—. Entonces, ¿qué tal? ¿Consigo el trabajo?

—Ha sido un cambio de tema rápido, ¿no?

—A juzgar por tu expresión, la Hora de Brujería aún no ha empezado en serio, ¿no?

—Bueno, más o menos. Hablando con propiedad, en este momento no es más que una intuición que tengo. Todavía no ha pasado nada, y «ellos» tampoco han hecho su movimiento.

—Ya veo. Entonces…

Masaki se aclaró la garganta.

—-Estás contratada.

—Gracias.

Le entregó un paquete de papeles grapados.

—Por favor, lee esto en los próximos dos días. Es tu manual de trabajo.

—De acuerdo.

Kyouko metió el fajo en su bolsa y se levantó.

—Que tengas un buen viaje.

—… Ajá.

Si alguien hubiera escuchado la conversación anterior, sería fácil imaginar que este viaje no eran unas simples vacaciones placenteras.

Pero eso fue todo lo que dijo Kyouko mientras dejaba atrás el edificio.