Capítulo 8 – Cuento de un Abandono en una Noche Iluminada por la Luna; Escena 3

-Gretel lo sabía todo.

Que en su casa apenas quedaba comida.

Que los frutos rojos ya no crecían en los árboles.

Aunque iban al pueblo, no podían hacer trueque con nadie por comida. No era por maldad de su parte. Ellos también se morían de hambre.

Su padre empezó a cazar, en lugar de limitarse a cortar leña. Pero incluso los animales eran limitados, y eran más listos de lo que habían pensado -Bueno, más listos que Hänsel al menos-. Sólo al principio obtuvieron algún resultado. Los días pasaban con su padre saliendo al bosque por la mañana temprano con un arco en la mano, y volviendo a casa por la noche con las manos vacías.

-Gretel lo sabía todo.

Su padre, su madre, Hänsel y ella misma.

Los cuatro caminaban por el bosque.

Madre dijo que se iban a otro país.

Que era porque allí habría más comida que aquí.

Pero el país en el que habían nacido y crecido su madre y su padre fue engullido y borrado por aquella luz.

Los otros países estaban mucho más lejos. No eran lugares a los que pudieran llegar caminando.

Dentro del bosque oscuro.

Ella ya sabía toda la verdad.

Que si continuaban, pronto serían incapaces de regresar.

-Hänsel amaba a su mamá.


Ella siempre hacía cosas extrañas, pero era amable tanto con él como con Gretel.

A veces regañaba a Gretel, pero eso era culpa de ella por portarse siempre mal. Lo peor fue cuando Gretel sacó dos espadas del río y las blandió dentro de la casa. La punta de una de las espadas golpeó a Hänsel en la cara. No había sido sólo su madre, sino también su padre, quien había regañado duramente a Gretel por ello.

-Hänsel también amaba a su papá.

Mamá tenía una enfermedad mental, por lo papá siempre estaba haciendo todo lo posible para curarla. Era un hombre muy inteligente, y les había contado que en el pasado había sido científico. No había escuelas ni ahí ni en el pueblo, así que su padre les daba clases. Pero a Hänsel no le gustaba mucho los estudios. Al final no entendía ni como sumar ni como restar.

La enfermedad de mamá parecía ir mejorando poco a poco.

El número de veces que hacía cosas raras parecía disminuir, pero al mismo tiempo se estaba volviendo menos amable.

Aumentaban las veces que ponía cara de miedo a Hänsel. Era como si viera una especie de monstruo o fantasma cuando le miraba a él o a su hermana.

Y ahora los cuatro de su familia avanzaban por el bosque.

Dentro del oscuro bosque.

Él ya sabía toda la verdad.

Que si continuaban , pronto serían incapaces de regresar.


-Gretel lo sabía todo.

Que Madre y Padre no eran sus verdaderos madre y padre.

Que Madre y Padre siempre vivían temiendo algo.

Lo que temían era seguramente a los propios Hänsel y Gretel.

Y la razón seguramente no era que Hänsel fuera lento de ingenio, o que Gretel fuera traviesa.

Hänsel y Gretel no eran más que una molestia para su padre y madre. No trabajaban, sólo agotaban su provisión de alimentos. Así que sus padres debieron resolver deshacerse de ellos dos.

-Hänsel ya no quería ni a su mamá ni a su papá.

Los dos habían soltado a los gemelos en algún lugar del bosque, y habían desaparecido.

Estaban en algún lugar lejano en el que nunca habían estado.

A la mínima luz de la gran luna, ni siquiera podían distinguir el camino de vuelta a casa.

Si no tienes nada que comer, es mejor tener menos bocas que alimentar.

Ese debió ser su razonamiento.

… Pero esa no era la única razón.

Madre y padre tenían miedo.

De la venganza.

Del karma.

Capítulo 8 – Cuento de un Abandono en una Noche Iluminada por la Luna; Escena 2

La vida y muerte de Meta Salmhofer seguía siendo una incógnita.

Había escapado junto con los «Gemelos de Dios» que dio a luz en la segunda iteración del Proyecto «Ma».

Ninguna de las búsquedas que se llevaron a cabo después pudieron dar con su paradero.

«Ese hombre, Cain… ¿Es pariente de Meta?»

Si Meta seguía viva, debía tener cuidado.

Poseía un poder mágico considerable, y en su día fue una de los altos mandos de Apocalipsis, comúnmente llamada la «Bruja de Merrigod».

El Reino Mágico ya había sido destruido, pero… aun así, habiendo sido él mismo una vez senador, había una posibilidad no nula de que Meta le tratara con hostilidad.

«Bueno, lo primero es lo primero… Debería comprobar que ahí delante están los auténticos «Gemelos de Dios»… Ya me preocuparé del resto después.»


Nyoze se apresuró a seguir su camino.

-Cuando llegó a su destino, Nyoze se dio cuenta de que había llegado demasiado tarde.

—Esto no puede ser… qué…

La casa que debía estar allí estaba hecha cenizas.

A juzgar por sus restos, el incendio se había producido hacía relativamente poco tiempo.

—… Primero tengo que investigar qué ha pasado aquí.

Nyoze dio un paso sobre las ruinas humeantes.

E inmediatamente encontró… «eso».

—¡-! … Mierda.

Era un cadáver.

No podía decir quién era por todas las quemaduras, pero parecía haber sido un hombre adulto.

«¿Murió en el incendio, o…?»

Había algo que parecía haber sido un horno de piedra.

«¿Fue éste el origen del fuego?»

Nyoze miró dentro.

—… Qué horrible.

Otro cadáver.

Este estaba tan carbonizado que ni siquiera podía distinguir el sexo.

«Pero… puedo decir que no es un niño, al menos.»

En total dos cadáveres, ambos adultos.

No pudo encontrar nada más que pareciera un cadáver aparte de esos dos.

No había señales de nadie vivo… ni de gemelos.

Este era un lugar alejado del pueblo, y rodeado sólo por árboles… No había más casas alrededor.

En cuanto a alguien que hubiera presenciado el incendio… aunque lo hubiera, sólo habrían sido ardillas y pájaros.

«Y, por desgracia, no tengo el poder de conversar con los animales.»

Dejó la casa quemada y decidió mirar a su alrededor para ver si los gemelos podían estar en algún lugar cercano.

A pesar de estar en medio del bosque, parecía que las llamas no habían alcanzado a ninguno de los árboles circundantes.

Si lo hubieran hecho, la lista de víctimas habría sido mucho mayor.

Había muchos árboles marchitos, probablemente no por el fuego.

«El impacto del «viento negro»… ¿Ha llegado incluso hasta aquí, en lo profundo del bosque?»

El punto de preocupación de Nyoze no era este bosque ni el país de Elphegort… sino su tierra natal, Levianta. Se preguntaba si aquella tierra, punto de origen del «viento negro», volvería a tener vida después de esto…

A pesar de que durante un rato estuvo merodeando entre los árboles, no encontró nada.

Decidió volver una vez más a la casa quemada.
—… ¿Hm?

Frente a las ruinas quemadas, había alguien.

Era una mujer joven, que miraba inexpresiva los restos quemados.

—¡Ey! —le gritó Nyoze.

La mujer se volvió hacia Nyoze y le miró fríamente.

… ¿Puedes verme?

—¿…? Uh, sí… ¿Quién eres…?

—Conozco a alguien que se parece mucho a ti. … Una vez oí que tenía un hermano.

—¿Conoces a Gammon? … ¿Cómo te llamas?

—-Meta Salmhofer.

—¡-!

Nyoze se tensó al instante.

Pero Meta no dio indicios de que fuera a atacar de repente.

Era mucho más joven de lo que él había imaginado que sería. Por lo que él sabía, Meta debía tener una edad cercana o ligeramente inferior a la suya.

—Entonces, ¿esta era tu casa, después de todo?

Meta negó con la cabeza ante la pregunta de Nyoze.

No, no lo era.


—Entonces… ¿mataste a los ocupantes de esta casa?

—Eso también es incorrecto: viniste a visitar a la gente que vivía aquí, ¿eh?

—Escuché que un hombre llamado Cain Daybreak, y sus hijos, vivían aquí.

—De nuevo te equivocas. Caín es un nombre falso. Su verdadero nombre es Adam. Y no tiene hijos.

—Pero me dijeron que trajo niños gemelos a la aldea que hay cerca de aquí.

—… Ellos fueron secuestrados por la esposa de Adam.

—¿Entonces estás diciendo que no son realmente sus hijos…?

«-Espera un momento. Adam… Conozco ese nombre.»

En la primera iteración del Proyecto «Ma»… El nombre del científico a cargo del mismo se llamaba «Adam», Nyoze estaba seguro de esto.

—Meta. ¿Puedes confirmarme… si esos niños gemelos son tuyos? ¿Son los “Gemelos de Dios”?

—… Estás en lo correcto.

—¿Dónde están ahora?

—Aunque te lo dijera, no te serviría de nada.

—¿Por qué?

—Puedo adivinar cuál es tu objetivo. Pero llegas demasiado tarde. Los gemelos ya han desatado los “Siete Pecados Capitales”.

Meta extendió ambos brazos en el aire. Al hacerlo, aparecieron dos engranajes.

—Estos… son los recuerdos de los “Gemelos de Dios” que buscabas. Hänsel y Gretel.

—Ah… por Dios… Más “engranajes” —se quejó Nyoze como si fuera un acto reflejo.

—¿No te gustan los engranajes?

—No es cuestión de si me gustan o no. … Muy bien. ¿Me dejarán ver qué ha pasado aquí?

—Será breve la explicación.

Los engranajes empezaron a brillar.

—Este fue el karma… Adam y su esposa Eve recibiendo su merecido… Para mí, eso es todo. Pero supongo que no es lo mismo para el resto del mundo.

La luz se tragó la casa quemada y el bosque.

Y al momento siguiente, un nuevo bosque y una pequeña cabaña de madera surgieron en su lugar.

Capítulo 8 – Cuento de un Abandono en una Noche Iluminada por la Luna; Escena 1

Madre,

¿Qué clase de felicidad nos traerá este camino?

Por allí, ¿podremos comer cuanto queramos de nuestros dulces favoritos?

Padre,

¿Nos espera Dios al final de este camino?

… ¿Por qué nos miras con esa cara tan triste?

-Habían transcurrido dos años desde la destrucción del Reino Mágico de Levianta, y los países circundantes conseguían recuperar poco a poco cierta sensación de calma. Sin embargo, el impacto negativo que suponía la aniquilación de una gran nación como aquella se iba agravando poco a poco.

En el caso de Asmodean, que había mantenido relaciones diplomáticas con el Reino Mágico, estaban sufriendo un grave declive de su poder económico y militar, y cada vez era más difícil rechazar los intentos de invasión a medida que Beelzenia, al sur, se aprovechaba de su situación.

En el «país de verde», Elphegort, donde se encontraba Nyoze, sufrían un impacto mucho más directo. Es decir, la hambruna y la escasez de alimentos provocadas por los cambios en el clima. Este país era conocido por su abundancia de recursos naturales, sin embargo, el «viento negro» que fluía desde Levianta estaba provocando rápidamente su marchitamiento.

El Bosque de Held no era una excepción. La mitad norte ya se había convertido en un páramo completamente muerto -aunque eso se debía en gran parte a la destrucción de sus árboles por las llamas desatadas durante la Catástrofe-, y la vegetación de la mitad sur restante del Bosque de Held se debilitaba día a día.


—Nosotros también tenemos problemas… Me preocupa que todos los animales del bosque se mueran de hambre —se quejó a Nyoze uno de los habitantes del bosque. El Bosque de Held era conocido por tener una gran variedad de animales; para sus habitantes, esos animales eran amigos y también una fuente de alimento –
si bien había varios pueblos del bosque que prohibían la caza-. Si los animales se extinguían, la escasez de alimentos se agravaría aún más.

No podían contar con recibir ninguna ayuda de los demás países. Todos ellos, en particular Asmodean, estaban muy ocupados con sus propios problemas.

El propio Nyoze había recibido innumerables órdenes de regresar a Asmodean. Sólo en el último medio año se había visto obligado a regresar docenas de veces.

Gracias a ello, su búsqueda de los «Gemelos de Dios» se había vuelto extremadamente difícil. La única pista que tenía era que vivían en el Bosque de Held. Gammon siempre había sido parco en palabras, pero le habría gustado tener algo más de información.

Dicho esto, ya no tenía forma de reunirse con Gammon. En el momento en que la caja de música fue llevada fuera del «País de la Diversión«, ésta, junto con los engranajes de su interior, se convirtieron en partículas de luz y desaparecieron. El anciano de las ruinas del Templo de Lighwatch tampoco aparec por ninguna parte.

Después de eso, Nyoze no tuvo más remedio que arreglárselas por su cuenta.

No sabía qué aspecto tenían los «Gemelos de Dios». En cuanto a su sexo… Si los informes eran exactos, buscaba una pareja de hombre y mujer. Y en cuanto a su edad… Calculando a partir del año en que Meta Salmhofer dio a luz, en la actualidad tendrían unos catorce años.


Durante medio año, Nyoze había recorrido varios pueblos del Bosque de Held en busca de niños que reunieran esas condiciones, pero no los había encontrado.

El rey de Asmodean no veía con buenos ojos las frecuentes expediciones de Nyoze. Si esto seguía así, pondría en peligro la posición de Nyoze en el país.

Nyoze y el país de Asmodean… Esa conexión tenía su origen en su querida esposa, Luchesis.

Cuatro años atrás, cuando Nyoze visitó el país por motivos diplomáticos, se había enamorado de una hermosa mujer de pelo rosa. Su relación comenzó en serio después de que Nyoze hiciera su jugada con ella, y cuando finalmente se comprometieron en matrimonio, él supo por primera vez que ella era la cuarta hija del rey de Asmodean.

Hubo disputas por eso, pero… al final, después de su matrimonio, se decidió que Nyoze continuaría con su trabajo como senador en Levianta, y Luchesis seguiría por el momento viviendo en Asmodean.

Desde entonces Nyoze había llevado su vida viajando de un lado a otro entre ambos países, pero… Sí, aquel día… varios días antes de la toma de posesión de Irina como reina, había recibido la noticia de que Luchesis había dado a luz.

Nyoze recordaba haber agonizado sobre si debía ir a Asmodean o no. Al fin y al cabo, él era el responsable del proceso de selección de la reina. Tenía la obligación de estar allí para la toma de posesión de la candidata elegida.

Al final decidió ir a ver a su mujer y a su hijo cuando terminara la ceremonia… Pero justo cuando lo decidió, Gammon fue a ver a Nyoze para aconsejarle encarecidamente que fuera a Asmodean… Pensándolo ahora, lo que Gammon hizo fue enviar a Nyoze a un lugar seguro por si ocurría lo peor. Para protegerlo de la Catástrofe, y encargarle el papel de cambiar el destino en su lugar.

Si Gammon realmente tenía «conocimiento del futuro», entonces debía saber de antemano que Nyoze también vagaría por el «País de la Diversión«.

Probablemente ésta acabaría siendo su última visita a Elphegort.

Por eso no pudo evitar rezar para que la única pista que había conseguido le llevara esta vez hasta los «Gemelos de Dios».

Hasta ese momento, había pensado que todos los habitantes del Bosque de Held vivían en alguna de las aldeas del bosque.

Sin embargo… Aunque eran pocos, había algunas casas que se alzaban en lo más profundo del bosque, lejos de esas aldeas, y había gente que vivía en ellas.

Se ganaban la vida como leñadores o similares y, al parecer, de vez en cuando acudían a los pueblos y aldeas para comerciar con mercancías.

—Entre ellos hay un tipo que se trajo a sus gemelos —le informó uno de los habitantes del bosque—. Ese día trajo más artículos de lo normal. Supongo que los crios vinieron a ayudar a su viejo. Aunque… a decir verdad, no parecen parientes en absoluto. El color de los pelos y los ojos de esos renacuajos no son como los de su padre.

Nyoze preguntó por la edad de los gemelos y por los detalles de su padre.

—Su edad… ¿Unos diez años? No, quizá más. En cuanto al padre, no lo conozco mucho. Sólo hacemos trueques de vez en cuanto. Tiene el pelo azul, y si no recuerdo mal se llama… -Cain.

El hombre llamado Cain Daybreak vivía en lo profundo del bosque con sus hijos gemelos.

Tras preguntar a varias personas, Nyoze averiguó el lugar donde se creía que vivía este hombre.

Y ahora Nyoze avanzaba por el bosque, dirigiéndose directamente hacia él.

Capítulo 7 – La Canción que Escuché en Algún Lugar; Escena 3

-¿Seth seguía vivo en alguna parte?

Aunque había gastara todas sus fuerzas en ello…

Otro pensamiento flotó en el fondo de la mente de Nyoze.

«… El viejo que me dio esa caja de música… Puede que no fuera Kiril, si no Seth…»

No podía negar que había una posibilidad.

Kiril y su padre adoptivo trabajaban como fabricantes de cajas de música.

Si reproducían el mismo sonido que los aparatos fabricados por su original, Seth, entonces…

Si Nyoze fuera capaz de salir de aquí y reencontrarse con él, probablemente podría conocer su verdadera identidad.

«No… ese viejo nunca volverá a aparecer ante mí.»

No pudo evitar sentir que ese sería el caso.

De cualquier manera… nada iba a pasar si primero no salía de este «país de la diversión«.

Con esto… ¿hemos visto todos los recuerdos? —preguntó Nyoze a Gammon.

—Sí, eso parece.

—… Entonces, ¿cómo escapamos de aquí?

Gammon señaló la caja de música que Nyoze sostenía en la mano.

—Abre el panel inferior de eso.

Siguiendo las instrucciones, enganchó los dedos en la tapa inferior y la abrió.

-Dentro había un disco y varios engranajes pequeños.

—Debería haber un engranaje de un color distinto al resto.

—Sí, lo hay.

—Sácalo y dámelo.

Obedeciendo las órdenes de Gammon, sacó el engranaje y se lo entregó.

—… Este es un engranaje vacío, sin recuerdos en su interior. Como pensaba… esta caja de música aún no está completa.

—El anciano que me dio esto dijo que quería “completar la caja de música”, si no recuerdo mal. La melodía se llamaba… “Remembrar”…

—El método más sencillo sería coger el “engranaje de la melodía prohibida” y meterlo en su lugar en la caja de música. … Desafortunadamente, ese no está aquí. Así que tendrás que elegir un engranaje de reemplazo.

—¿Y cuál sería?

—Piensa, ¿qué engranaje estaría buscando aquí el que hizo esta caja de música? Si puedes conseguir el engranaje correcto, entonces el camino para escapar debería abrirse.


No conocía la teoría de por qué
funcionaba así, pero eso también debía ser parte de ese «conocimiento futuro» que Gammon había obtenido.

—¿No podemos probar todos los engranajes? —preguntó.

Gammon negó con la cabeza.

Sólo tienes una oportunidad. Si metes la pata, quedarás, como yo… preso aquí para siempre.

—… Gammon, ¿podrásir conmigo?

—Mientras Madam Merry-Go-Round me mantenga aquí, no… No es que no tenga ideas sobre cómo escapar. Pero… sería un poco difícil ponerlas en práctica en este momento.

—…

—Nyoze… tengo que pedirte un favor.

Dime.

—Si consigues salir de aquí, ve al bosque de Held, al sur. Allí, encuentra a los “Gemelos de Dios”… y mátalos.

—Espera un momento. Creía que los hijos de Irina habían muerto antes de nacer.

—… Hay otros gemelos. De la segunda iteración del proyecto: los “Gemelos de Dios” que parió Meta Salmhofer.

—¿Qué… pero por qué?

—La “Catástrofe de Levianta” se limitó a destruir nuestro país. Pero si dejas que los “Gemelos de Dios” sigan vivos… Se convertirán en el catalizador de una destrucción aún mayor en un futuro lejano. Tú… debes impedir que desaten los “Demonios del Pecado Capital” sobre el mundo.

—Los “Demonios del Pecado Capital”… Todavía no lo entiendo, pero ¿estás seguro de que necesito matar a esos “Gemelos de Dios”? … ¿Realmente debo matar niños…?

—Entiendo tus reservas. Pero alguien tiene que hacerlo.

Nyoze se serenó y asintió.

—… De acuerdo.

—Haré lo que pueda aquí para detener a Madam Merry-Go-Round y que no interfiera. De hecho, estar encerrado aquí ahora me da la mejor oportunidad para lograrlo.

—Bueno, lo primero es lo primero… necesito salir de aquí.

Qué engranaje elegir…

El que hizo la caja de música. ¿Ese viejo era Kiril, o era Seth? … La respuesta cambiaría dependiendo de eso.

Tenía dos opciones.

Nyoze miró entre dos engranajes.

«¿Cuál de las dos? ¿Cuál es el correcto

Ahora sólo podía creer en un milagro.

«Un milagro… ¡Sí, es ésta!»

Nyoze tomó en su mano el engranaje que había elegido.

Capítulo 7 – La Canción que Escuché en Algún Lugar; Escena 2

En medio de un campo yermo, Irina volvió a abrir los ojos.

El dolor de su cuerpo casi había desaparecido.

—Esto es…

Podía hablar.

Su campo de visión era satisfactorio… Pero, extrañamente, le parecía que la superficie del suelo estaba más cerca que antes.

—Me he encogido… no, no es eso.

Sus miembros, y su cuerpo.

Todo era más pequeño, y estaba cubierto de pelaje rojo.

No tardó en comprender la situación.

Irina se había convertido en un gato.

Su alma se había introducido en el dispositivo felino.

—Excelente… la activación fue exitosa.

El hombre que debía de haberle hecho esto asintió satisfecho.

Su cuerpo parecía hecho jirones.

A pesar de su estado, en lugar de atender sus heridas, Seth había… dado prioridad a su «experimento».

«… ¿Me ha salvado

Probablemente esa no había sido su intención.

Aun así, ella le dijo:

…Gracias.

Seth le dio la espalda, sin responder a sus palabras.

—… Ya no regresaré aquí. Mi “experimento” ha terminado. Pero tú… sigue adelante con tu “experimento”.

—¿Mi… “experimento”?

—Lo que harás ahora… y cómo vivirás, son cosas que debes decidir tú misma.

Seth comenzó a caminar, arrastrando su cuerpo.

En dirección sur.

La misma dirección en la que antes caían las luces.

Allí debía de haber algo que Seth buscaba.


Lu li la.

Lu li la.

La canción que escuchó en algún lugar,

Seguía resonando en el cuerpo de Irina.