Capítulo 2 – Proyecto “Ma” –Eve–; Escena 4

Historia del Pecado Original, páginas 37-48

 

La herida de Seth no era demasiado grave, pero por seguridad acabó recibiendo tratamiento en un hospital de las Doce Capitales Reales.

Se subió a uno de los enormes carros automatizados de las fuerzas de seguridad y regresó con el soldado que lo conducía.

Adam acabó quedándose en el pueblo de Nemu durante un tiempo junto con su guardaespaldas, Gammon.

Naturalmente, su objetivo era buscar a la «Bruja del Bosque».

Y Eve… les sirvió de guía cuando los dos se dirigieron al Bosque de Held, así como de conductora del carruaje.

La tarifa que le pagaban por este servicio le reportaba un beneficio mucho mayor que sus ingresos por la venta de ingredientes del bosque, así que no tenía motivos para negarse.

Eve conocía las aldeas donde vivía la gente del bosque, así que primero los llevó a ellas.

Luego intentaron ir a los lugares donde se rumoreaba que estaba la bruja, o simplemente se movieron sin rumbo.

Pero los días pasaron sin lograr ningún resultado en particular.

 

Un día los tres avanzaron por un sendero del bosque con el carruaje automatizado.

El cielo estaba encapotado con densas nubes. Cuando Eve sugirió que podría llover, Adam respondió que tal vez debían terminar la búsqueda temprano ese día.

—De todas formas, eres bastante hábil con la conducción del carruaje automatizado, Eve —felicitó Adam—. Al menos lo suficiente como para poder moverte con tanta soltura por caminos tan estrechos.

—No es gran cosa si te acostumbras. Pero, como es de esperar, no se puede llegar a las partes más profundas del bosque con un carruaje.

—La gente rara vez va por lugares como esos, así que no es probable que sean objetivos de los hombres de la tribu, y por lo tanto hay una baja probabilidad de que la bruja aparezca allí.

Juntando la información que Adam y Gammon habían podido obtener hasta ahora, la Bruja del Bosque aparentemente hacía sus apariciones en público para rescatar a la gente atacada por el ejército blanco.

Pero extrañamente, ninguna de las personas que habían sido rescatadas por ella podía recordar el aspecto de la bruja.

—Tiene el pelo verde, es una mujer, y dispara rayos desde una cuchara azul… Eso es todo lo que pueden recordar, curiosamente.

—Probablemente todos se quedan en estado de shock cuando son atacados por el ejército blanco, así que es comprensible que no lo recuerden, ¿no?

—Eso quiero creer. Tal vez… esa bruja puede usar un hechizo que manipule la mente de la gente.

Al escuchar eso, los ojos de Eve se abrieron por un momento. Luego se rió nerviosamente.

—Si ese hechizo existiera sería muy conveniente. Si lo tuviera, controlaría a todos los peces gordos para que me hicieran reina.

—Jaja, supongo que sí. Podrías tener toda la riqueza e influencia que quisieras… ¿Has oído hablar de algún hechizo como ese?

—Me he criado en un pueblo de hechiceros durante más de veinte años, pero ni una sola vez he oído de algo así, no. ¿Sabes, Adam? Pareces saber mucho.

—Apenas he hecho estudios sobre magia.

—Huh… Me sorprendente, ¿no era que tenías mucho potencial mágico?

—Supe de eso hace relativamente poco.

Mientras los dos hablaban, Gammon se limitaba a mirar a su alrededor sin mostrar el menor interés por su conversación.

A lo largo de estos últimos días Eve había podido aprender bastante bien que, si bien era un hombre muy dedicado a su trabajo, era una persona muy estricta, poco flexible.

Adam también era bastante serio, pero al menos era fácil llevarse bien con él.

Entre la gente que venía de la capital había de vez en cuando algunos que miraban con desprecio a pueblerinos como Eve, pero Adam nunca dio muestras de ese comportamiento.

Por lo que ella había oído, aunque él vivía actualmente en las Doce Capitales Reales, se había criado en la costa, al oeste.

—Al igual que tú… fui huérfano.

Al parecer, cuando era niño había podido ganarse la vida y evitar el hambre cazando peces en el mar.

—Un día se me apareció de repente un hombre. Me llevó a su casa en la capital real y me adoptó como hijo. Incluso ahora no estoy seguro de por qué lo hizo. Después recibí una educación como estudiante bajo mi padre adoptivo-Horus Solntse.

—¿No tuviste ninguna figura paterna hasta entonces?

Ante la pregunta de Eve, Adam respondió sin dudar:

—Sí, tuve una madre. … Aunque era una ballena.

—¿Eh?

—Desde que tengo uso de razón, esa ballena blanca siempre estuvo a mi lado. Me cuidaba… O eso creía yo. Aunque nunca hizo nada para ayudarme realmente, ja, ja.

—…

—¿Crees que mi historia es extraña?

—Mm, nooo… —Eve sacudió la cabeza y luego respondió con seriedad—: Estoy segura de que esa ballena debía ser la manifestación de un espíritu.

—¿Un espíritu?

—Hay muchos en este bosque; espíritus que toman la forma de animales. Petirrojos, ardillas… No puedo hablar con ellos, pero sé que existen.

—Ya veo…

Adam escuchó el relato de Eve, sin ofrecer ni afirmaciones ni negaciones.

—Yo también… tuve momentos cuando era niña en los que me sentía muy sola. Mi madre y mi padre adoptivos eran personas muy amables. Pero, por supuesto, no eran mis verdaderos padres… No podía soportar eso.

—… Entiendo ese sentimiento.

—Una noche salí corriendo del pueblo y me adentré en el bosque. Pero estaba muy oscuro, y no podía distinguir nada… Me senté sola y empecé a llorar. Y entonces… apareció.

Los hombros de Eve se estremecieron débilmente.

Una gota de agua cayó del cielo y le dio en la cara.

Había empezado a llover. El carruaje no tenía techo.

Eve detuvo el carruaje bajo la sombra de un gran árbol para no empaparse.

—¿Apareció…? —preguntó Adam.

—Un oso. Un espantoso oso… Aquí, mira.

Eve se arremangó de repente la falda.

Adam, sin pensarlo, apartó los ojos al ver su piel desnuda.

Pero cuando notó la gran cicatriz en su muslo, recuperó la compostura.

—¿Te mordió?

—Tenía hambre. Un poco más y habría acabado dentro del estómago de ese oso. Pero en ese momento, todos los animales del bosque atacaron a la vez a ese oso… Y me salvaron.

—Así que fueron… espíritus del bosque.

—Nunca volví a ver un oso en ese bosque. Puede que los espíritus se deshicieran de ellos, o quizás me dirigen para que nunca me acercara a uno… En cualquier caso, los espíritus son mis amigos, y les debo la vida.

Eve nunca le había contado esa historia a nadie, porque sentía que cualquiera que no supiera mucho sobre el bosque pensaría que era un cuento estúpido, pero bajo aquella llovizna, Adam la escuchó hablar con semblante serio.

Eve empezó a arrepentirse de habérselo contado.

Pensando en sus objetivos… Sería natural que comenzara a tener algunas dudas hacia Eve, al escuchar esa historia.

—Eve. Así que realmente eres…

Antes de que Adam pudiera seguir hablando, de golpe escucharon una fuerte explosión a lo lejos.

—¿¡-!?

Todos se volvieron hacia allí a la vez.

… Había humo proveniente de la dirección de la aldea Nemu.

—-¿¡Qué ha pasado!? —gritó Gammon mientras sacaba la espada que tenía envainada en su cadera.

Lo que vino a la mente de Eve fue el ejército blanco.

Nunca habían atacado la aldea directamente… Y sin embargo, no se le ocurría otra cosa que pudiera ser.

Como para apoyar esa corazonada, varios hombres de la tribu, empuñando diversas armas, aparecieron de entre las sombras de los árboles y rodearon el carruaje.

—No os dejaremos volver a la aldea —dijo una mujer situada en el centro de los hombres de la tribu, mirando con desprecio a Eve y a los demás.

Gammon bajó rápidamente del carruaje y dirigió su mirada penetrante a la mujer.

—Tú debes ser la comandante del ejército blanco… El “Demonio Blanco de Jakoku”.

—Oh, vaya. Qué impresionante que conozcas mi ilustre título… Tus secuaces te sirven bien, parece. — Gammon le preguntó si había venido aquí como venganza por lo ocurrido en las llanuras, pero Raisa negó con la cabeza—. Aunque guardo un poco de rencor por eso, esto es más bien una prueba.

—¿De qué estás hablando?

—Yo… O mejor dicho, todos nosotros, estamos planeando hacer “fuegos artificiales” mucho más grandes que los de antes.

Sin dar ninguna indicación de que fuera a dar más explicaciones, Raisa y sus secuaces empezaron a acercarse al carruaje, con las armas preparadas.

—¡Patanes, id con cuidado! El bastardo militar parece bastante duro. Por no hablar de que… —Raisa miró a Eve—. -Viaja con la “Bruja del Bosque».

Como en respuesta a esas palabras, Eve bajó del carruaje y se puso al lado de Gammon.

—… Parece que hay un malentendido. No soy una bruja.

Eve mantuvo un comportamiento tranquilo, pero en respuesta a eso Raisa dejó al descubierto su ira.

—¡No me mientas! Innumerables personas de mi pueblo han sido reducidas a cenizas por ti.

En cuanto habló, Raisa corrió hacia Eve.

Un fuego pálido se enroscó alrededor del arma larga y delgada que sostenía en ambas manos.

Estas llamas no fueron apagadas por la lluvia; probablemente eran producto de algún tipo de magia, o bien producidas por un poder único que ella tenía.

—…

Eve miró brevemente a Adam, que seguía dentro del carruaje.

Parecía que él tenía algo que quería decirle a Eve.

Ella no tenía tiempo para dudar ahora.

Primero… tendría que hacer arreglárselas con el enemigo que tenía delante.

Y también estaba preocupada por la aldea.

-Eve sacó la cuchara que llevaba escondida.

Una cuchara azul. El objeto al que se refería públicamente como la varita de la Bruja del Bosque. Para Eve era un recuerdo que había recibido de su madre adoptiva.

La giró hacia Raisa, que seguía dirigiéndose hacia ella.

Y entonces -sin expresión y de forma concisa- entonó una breve frase de hechizo.

—¡Medvedi ubit!

Y todo terminó.

Era un hechizo de rayo que le había enseñado su padre adoptivo.

Un gran rayo salió disparado de la cuchara, y entonces Raisa y sus subordinados en su totalidad fueron tragados por un destello de luz.

 

-El rayo que había engullido la zona no tuvo ningún efecto sobre los árboles del bosque ni sobre los animales.

Lo mismo ocurrió con Adam y Gammon, que estaban cerca de Eve.

El hechizo de rayo sólo quemaba a aquellos contra los que atacaba, por ello, después de que el destello de luz desapareciera, todos los miembros de la tribu que habían estado rodeando el carruaje habían sido reducidos a cadáveres carbonizados.

… No, había una excepción.

Raisa debió recibir la peor parte del rayo, y a pesar de que su cuerpo había sufrido enormes quemaduras, aún se aferraba a la vida.

—Vaya… estoy sorprendida. Es la primera vez que alguien recibe ese disparo y sobrevive. —Eve miró a Raisa con una expresión frívola.

—Hi… Hija de… puta.

Gammon agarró el cuerpo de Raisa mientras ésta intentaba arrastrarse hacia el bosque para escapar.

—Qué recompensa tan inesperada poder capturar a la líder del ejército blanco. Por ahora llevémosla a la aldea-

Al girar el rostro hacia la aldea, Gammon dejó de hablar.

Todavía salía humo de esa dirección.

Eve volvió a subir rápidamente al carruaje y puso la mano en el cristal de control.

Pero Adam la agarró del brazo.

—Es peligroso ir a la aldea ahora. El grueso del ejército blanco probablemente la esté atacando.

—¡Por eso tenemos que ir a ayudar a mi padre y los demás!

Gammon lanzó algo al carruaje cuando éste se puso en marcha.

Adam cogió el arma.

—Esto es…

Era la espada de forma peculiar que Raisa llevaba antes.

—¡Cógela! Debería servirte para protegerte —le gritó Gammon a Adam—. No puedo dejar que Raisa se escape. Tendrás que ir por tu cuenta.

Sus palabras eran en cierto modo un abandono de sus responsabilidades como guardaespaldas, pero dadas las circunstancias debió de juzgar que no podía hacer nada más.

O tal vez estaba deslumbrado por el potencial de gloria que había caído ante él.

A Eve no le importaba qué era.

Sea como fuere, ahora estaba concentrada en la situación de la aldea.

«Mi padre no se dejará vencer por el ejército blanco tan fácilmente…»

Los residentes de la aldea de Nemu eran una banda de hechiceros antaño famosos.

Aun así, Eve no pudo evitar el malestar en su pecho.

El carruaje se puso en marcha, con Adam sentado dentro.

Y así, avanzaron a toda velocidad por el camino del bosque, en dirección a la aldea.

Capítulo 2 – Proyecto “Ma” –Eve–; Escena 3

Historia del Pecado Original, páginas 23-37

 

Al parecer, la velocidad del carruaje fue suficiente para superar a sus perseguidores.

Cuando llegaron a la aldea de Nemu, se dirigieron a la casa de Eve, que era también la residencia del jefe de la aldea.

La aldea no tenía clínicas. Como tenía algunos conocimientos médicos, el jefe de la aldea también actuaba como médico.

—Bienvenida a casa… ¿Y quiénes son estas personas, Eve?

Los ojos del jefe Zvezda se abrieron de par en par cuando vio que Eve traía a dos hombres, uno de ellos herido.

—Fueron atacados en las llanuras por el ejército blanco. Este está herido.

—Eso parece… Bueno, entonces, siéntate aquí. Te examinaré.

Seth obedeció las palabras del jefe, tomando asiento en una silla situada más al fondo de la sala.

Después de observarlo en silencio, Eve se dirigió a Adam

—¿Estás bien? ¿No te has herido ni nada?

—No, por suerte. Pero…

Antes de que Adam pudiera continuar su frase, el jefe de la aldea interrumpió mientras envolvía la cabeza de Seth con una venda:

—A juzgar por sus trajes… ustedes dos son investigadores de la capital real.

—Jojo, estás bastante bien informado.

—El director Horus del Instituto de Investigación Real es un viejo conocido mío. ¿Sigue trabajando duro en su investigación de los artefactos?

Adam dudó un momento, antes de decirle al jefe:

—No… Ha fallecido. Hace dos años. Ahora mismo estoy trabajando como director en su lugar.

—Cómo… Ya veo, no lo sabía. Últimamente he dejado de ir a las Doce Capitales Reales. Así que eso significa que eres…

—El hijo adoptivo de Horus, Adam.

—He oído tu nombre de él, pero supongo que es la primera vez que nos vemos.

—Sí, y…

Esta vez Seth se entrometió.

—Erm… Te agradecería que me curaras la herida primero.

—Uh, lo siento.

El jefe reanudó con nerviosismo el vendaje.

—… ¿Hm?

Hizo una expresión de desconcierto, mirando la cara de Seth.

—Tu ojo izquierdo se ve raro. ¿También está herido?

—Ah… No, siempre ha sido así. No he podido ver por ese ojo desde que nací.

—Un ojo izquierdo defectuoso… Como Horus.

—Ja, ja, sí. Es sólo una coincidencia.

 

Una vez terminado el tratamiento de Seth, los investigadores inclinaron la cabeza ante Eve y el jefe de la aldea y dieron las gracias.

El jefe les ofreció descansar en la aldea por un tiempo.

—El ejército blanco no se atrevería a atacarnos aquí —reveló el jefe.

Adam dijo, dedicándole una sonrisa cortés:

—Porque este lugar es una aldea de hechiceros, ¿verdad?

—… Vaya, así que el hijo de Horus es capaz de averiguar algo como eso. —El jefe de la aldea se sentó en una silla cercana, con una mano en su cadera dolorida—. Permíteme que te haga una pregunta, Adam. ¿Con qué propósito habéis venido a este remoto lugar? Creía que los científicos tenían poco interés en un sitio de excavación.

—Eso no es así. Al fin y al cabo, somos investigadores del antiguo legado. No sería tan extraño que quisiéramos ver el lugar donde se excava.

—Pero hasta este momento nunca hemos tenido un científico que vaya a visitarlo. Vuestro objetivo no es ese.

El tono del jefe de la aldea se había endurecido, pero Adam no se dejó intimidar.

—Jefe Zvezda-No, estimado hechicero Raiou Zvezda. Parece que ya tienes algo en mente, y resulta que también tenemos varias cosas de las que nos gustaría hablar con usted.

—Así que es a mí a quien buscáis.

—En realidad, para ser más exactos- —Adam se volvió hacia Eve—. -Hemos venido a conocerla.

La atmósfera de paz que había en la habitación hace unos momentos cambió en un instante.

Eve pudo sentir una sensación de malestar.

Este no era un asunto ligero; sobre todo teniendo en cuenta que habían venido con una comitiva de soldados.

Pareciendo adivinar la ansiedad de Eve, el jefe le dijo:

—Eve, por favor, sal un momento.

Pero Eve negó con la cabeza.

—Si hay una razón por la que estos científicos se interesan por una humilde aldeana como yo, quiero saber cuál es —dijo, algo desafiante.

No es que nunca haya hecho nada importante. Dependiendo de la situación… existía la posibilidad de que tuviera que ahuyentar a los científicos que ella misma había rescatado.

—Oh, venga, vamos a calmarnos todos. —Seth se situó en el centro del grupo, reprendiendo a todos los presentes—. Siento haber sido grosero. … Estoy seguro de que tú también, ¿verdad, Adam?

—…

—Ninguno de nosotros quiere que esto acabe como lo que ocurrió con la «Bruja de Merrigod».

Al escuchar ese nombre, la mirada del jefe de la aldea se volvió aún más aguda.

—Así que… ¡ustedes dos están en una “cacería de brujas” después de todo!

—Estás muy bien informado. Supongo que… sospechabas de nosotros desde el principio. El que no supieras de la muerte del Dr. Horus también era una mentira, me imagino.

—Ya lo dije antes, pero hace tiempo que no voy a las Doce Capitales Reales. Rara vez salgo de la aldea. … Pero los hechiceros tenemos una red que nos permite compartir información.

—¿El hechizo que usa cebolletas verdes? Hablar con la gente a larga distancia… Bueno, dejando eso de lado, estás malentendiendo algunas cosas, así que te explicaré…

Adam miró a Seth con insatisfacción.

—No, yo soy el que…

—Deja esto a tu subordinado. Señor director. —Después de cortar a Adam, Seth se inclinó una vez más ante Eve y el jefe de la aldea—. Todavía no me he presentado. Mi nombre es Seth Twiright. Trabajo para el Instituto de Investigación Real, y soy el mejor aprendiz del difunto doctor Horus.

—… Autodenominado mejor aprendiz —oyó Eve que murmuraba Adam en voz baja.

 

Levianta era conocida como un «Reino», pero en la actualidad la posición de gobernante no se ganaba por herencia.

En este país que había nacido para proteger el templo y que florecía gracias al legado de las deidades, los «dioses» eran absolutos, y todas las personas eran poco más que sus sirvientes.

Quien gobernara el país tenía que ser alguien que pudiera escuchar «la voz de los dioses». Y las que consideraban más adecuadas para ello eran vírgenes que tuvieran un poder mágico extraordinario.

Por eso Levianta fue gobernada a lo largo de los tiempos por una «reina», pero existían varias instituciones para seleccionar a esa reina.

El Orfanato Especial de la familia Loop Octopus, el Templo de Lighwatch dirigido por la familia Asayev, el Instituto de Investigación Real dirigido por la familia Vaju, etc.

Esto también sirvió como fuente de conflicto político en el Senado, porque el establecimiento en el que nacía la reina decidía quién era el siguiente jefe del senado. La actual reina Alice Merry-Go-Round fue una vez una niña criada en el Orfanato Especial.

—Naturalmente, las otras familias no se limitan a observar pasivamente. Hay muchos miembros del senado que trabajan para que la próxima reina aparezca en su propia instalación. En cuanto a la familia Vaju, han estado buscando los resultados de cierto experimento…

El jefe de la aldea se cubrió la cara con la mano mientras escuchaba la explicación de Seth.

—Tramar el nacimiento artificial de un niño con un fuerte potencial mágico… Qué espantoso.

—Sea como fuere, si no hubiéramos accedido, el instituto no hubiera obtenido la financiación para la investigación del legado. El Dr. Horus no podía permitirse el no aceptar.

—Siempre ha habido rumores turbios sobre el Instituto de Investigación Real. Que, por ejemplo, para dar a luz a la “próxima reina” secuestran a madres potenciales. … Aunque Horus nunca me dijo nada en persona.

—Esa es otra idea equivocada. No es que el instituto de investigación se haga a la fuerza con las mujeres. Todo es por su consentimiento. Si significa realizar un servicio a los dioses, entonces todas están muy contentas de participar en nuestra investigación.

El jefe de la aldea resopló, claramente no creyéndole.

—Eso no ha sido así últimamente, al menos. Todos ustedes han estado llevando a cabo «cazas de brujas», incluso utilizando tropas para ello.

—Para ser exactos, son una fuerza de mantenimiento de la paz. Y, bueno, nos hemos encontrado con ciertas circunstancias que requieren que nos demos prisa.

—¿Y eso? Si no recuerdo mal, la actual reina aún tiene cuarenta años. Su dinastía debería durar otros veinte años más como mínimo.

—… El instituto ya no está buscando a alguien que sea la “madre de la reina».

—¿-? ¿Qué quiere decir?

—Estamos tratando de encontrar una mujer que pueda convertirse en la nueva reina. Y que esa nueva reina se convierta también en la madre de los dioses… La “Ma”.

—¿¡Qué quieres decir…!? ¡La “Ma” es poco más que un cuento de hadas!

Al ver el asombro del jefe, Eve preguntó:

—Papá, ¿qué es la “Ma”?

—… Se dice que cuando la Catástrofe está a punto de visitar este mundo, el dios dragón de dos cabezas y dos voluntades, Levia-Behemo, tendrá una segunda venida en este mundo como dos hijos humanos. Y que la mujer que de a luz a esos “Gemelos de Dios” será “Ma”… La madre divina, Mem Aleph… Es un viejo mito transmitido desde hace mucho tiempo.

—Erm… —Dijo entonces Eve a Seth, adivinando por su cuenta cuál era la conclusión de la historia que acababa de escuchar—. … Entonces, si los dioses deben renacer en este mundo… ¿Significa eso que realmente se avecina la Catástrofe?

Seth la aplaudió brevemente.

—Así es, señorita Eve.

—¿Pero en qué te basas para afirmarlo?

—Fue nada menos que el dios dragón Levia-Behemo quien lo profetizó así, a través de la reina. Nunca antes un oráculo se ha equivocado, por lo que el senado tenía que idear una contramedida de inmediato.

Y la contramedida redactada por el jefe del senado Miroku Loop Octopus era el proyecto «Ma».

Cambiaron el papel de las próximas medidas de selección de la reina para buscar a una mujer que pudiera convertirse en la madre de los dioses.

Una vez que hubiera dado a luz con seguridad a los niños que se convertirían en receptáculos de los dioses, obtendría el puesto de reina en lugar de Alice, como recompensa por su servicio. … Algo así.

—Pero si hacen eso la actual reina tendría que renunciar. ¿Puede el senado realmente hacer eso?

—La actual reina también está de acuerdo con este proyecto, ya ves. … Es decir, creo que los miembros del senado no podrían haber puesto tanto ímpetu en esto si ella no lo hiciera.

El que lograra producir la madre de los dioses de su institución alcanzaría la gloria como el salvador que protegió al mundo de la catástrofe.

Y también el puesto de próximo jefe del senado.

—… Así mismo, el Instituto Real de Investigación también debe buscar candidatas a «Ma» bajo las órdenes de la familia Vaju.

Al escuchar eso, el jefe de la aldea miró de reojo a Eve con una expresión hosca.

—Y así… habéis seleccionado a mi hija como candidata a “Ma”.

—El Instituto de Investigación Real se considera la fuente más plausible para completar este proyecto, por lo que el jefe del senado ha dado al instituto varias autorizaciones… Como la de hacer uso libre de las fuerzas de seguridad y su información.

—Pero si el Instituto de Investigación Real llevara a cabo con éxito el Proyecto “Ma”, Miroku perdería su posición como jefe del senado. ¿Está de acuerdo con eso?

—Bueno, en verdad no estoy seguro… pero imagino que debe ser bastante difícil encontrar a la “Ma” en el Orfanato Especial del senador Miroku. Así que… tal vez su plan sea poder seguir ejerciendo cierta influencia en el senado incluso después de dimitir colaborando con la institución con más posibilidades de éxito.»

—Qué horrible lucha de poder.

—Estoy de acuerdo. Bueno, de todos modos, gracias a nuestra información pudimos enterarnos de algunos rumores de por aquí…

Es decir, los rumores de la «Bruja del Bosque» que supuestamente aparecería en el extenso «Bosque de Held» al sur del pueblo.

Había una chica que usaba la magia para ahuyentar a los miembros de la tribu que aparecía de vez en cuando… Tenía el pelo verde, y lanzaba rayos con una cuchara azul… Supuestamente.

—Según lo que hemos oído, es portadora de un importante poder mágico. Esta región está siendo aterrorizada por ese clan de salvajes, por lo que trajimos con nosotros a unos pocos guardias… Aunque a la inversa de lo que pensábamos, eso parece haberles espoleado.

Al escuchar todo eso, Eve se acordó de los soldados que habían dejado en la llanura.

—Me pregunto si… esas personas están bien.

Adam había estado callado todo este tiempo, pero respondió:

—La unidad de mantenimiento de la paz… especialmente Gammon, son todos hombres fuertes. No pueden usar la magia, pero son hábiles con las espadas y las armas. No serán derrotados por esos hombres de la tribu.

—Pero…

—En el peor de los casos, buscarán refuerzos en la capital real… Ahora mismo lo que me preocupa somos nosotros.

Eve sintió que sus mejillas se sonrojaban al ser observada por este hombre tan cercano a ella en edad.

No había tipos intrépidos e intelectuales como él en la aldea.

—Hmph… Parece que ustedes dos están equivocados en algo. —El jefe de la aldea se interpuso entre Eve y Adam—. Esa “Bruja del Bosque”… ciertamente he oído hablar de ella, pero no es Eve.

—P-pero, ella tiene el mismo pelo verde, y su habilidad mágica-

Mientras Adam intentaba argumentar, el jefe de la aldea negó tranquilamente con la cabeza.

—El pelo verde es un rasgo común de la gente del bosque… Y en cuanto a la habilidad mágica, todos en la aldea la tienen en diferentes medidas.

—… Déjeme preguntar entonces, jefe. ¿Hay otras chicas de pelo verde en este pueblo?

—No. Todos somos inmigrantes que llegamos aquí desde otros lugares, salvo Eve. Ella fue abandonada y dejada a la deriva en un río cercano cuando era un bebé. Mi difunta esposa la rescató. La criamos como nuestra propia hija.

—Entonces…

—¿La información que reuniste afirmaba que la Bruja del Bosque era alguien de este pueblo?

—No, no decía eso…

—Si buscas a una chica de pelo verde, te sugiero que vayas al Bosque de Held. Seguro que te encuentras con la gente del bosque inmediatamente.

—… Seth.

Adam le dirigió a Seth una mirada incitante.

—Bien. Ahora es el momento de “esto”.

Lo que sacó fue una pequeña vara de hierro que se bifurcaba en dos puntas.

—Este es un artefacto del legado. Puede medir el potencial mágico latente de alguien si se sostiene frente a una persona de esta manera… ¡Agh! —Seth, que parecía haberse dado cuenta de algo, miró hacia el techo y se agarró la cabeza—. ¡No tenemos el dispositivo de salida! Lo dejé en el carro.

—¿Qué?

—Con la forma en que estaban las cosas no había tiempo para sacar algo tan pesado…

—… Pues nada, tendremos que volver allí y recogerlo.

Adam preguntó si podían tomar prestado el carruaje automático de Eve.

Dado que sería peligroso llevar a una mujer a donde todavía podría haber algunos miembros de la tribu, aparentemente tenía la intención de ir a buscar el equipo con Seth.

—Pero se necesita de habilidad mágica para hacer funcionar el carruaje.

—No te preocupes. Yo tengo suficiente.

Ahora que lo recordaba, él montaba en un gran carruaje automático. Adam debía ser el que lo conducía.

—No lo rompas. Es muy importante para nosotros.

Adam asintió a las palabras de Eve, y comenzó a moverse para salir de la casa con Seth a su lado.

-Pero en ese momento, escucharon el sonido chillón de una rueda de coche frenándose de golpe.

—¿Eh? … ¿Podría ser?

Adam se asomó a la ventana.

Y allí hizo señas a alguien que estaba fuera.

Después de un tiempo, un hombre de pelo largo entró en la habitación.

Llevaba una pistola y una espada enfundada en la cadera. Parecía ser un militar.

—Así que estás bien, Gammon.

Este hombre llamado Gammon intercambió un apretón de manos con Adam.

—No fue un gran problema. Sólo que eran bastantes, así que llevó algo de tiempo.

—¿Sólo tienen un carruaje? Y no puedo ver a los soldados, solo al conductor.

—Envié a todos a la capital real. Tendrán que pedir información, y refuerzos, dependiendo de las circunstancias.

—¿Refuerzos? … Si fueron capaces de repeler a los miembros de la tribu, entonces no hay necesidad de eso, ¿verdad? No hagas nada demasiado peligroso. Se supone que esto es algo pacífico…

—No voy a usar mi espada contra ninguna bruja. Esto es incidental. Quiero aprovechar la oportunidad para dar un golpe decisivo al ejército blanco.

Adam soltó un suspiro.

—… Supongo que ese es el trabajo oficial de la fuerza de paz. Pero no lo olvides, tu responsabilidad es…

—Protegerte, lo sé. Naturalmente, eso lo cumpliré yo solo.

—¿Solo?

—¿No es suficiente?

—… Es suficiente. Eres confiable.

—Podrías ser un poco más alegre. Te he traído lo que has olvidado.

En el maletero del carruaje automatizado en el que había viajado el capitán de las fuerzas de seguridad, Gammon, estaba el dispositivo que Adam y Seth habían dejado atrás en las llanuras.

Una vez más, al armar el dispositivo de medición mágica, Seth comenzó a tomar nota de la capacidad mágica de Eve.

—Aunque este no es un instrumento estándar, usarlo en sí mismo es bastante sencillo. Por favor, quédate totalmente quieta ahí.

Seth giró las puntas de la barra de hierro en dirección a Eve.

Al cabo de un rato, la caja que estaba unida por un cable al haz de metal emitió un «bip». Seth la dejó en el suelo y empezó a examinar los números que aparecían en la pantalla de la caja.

Cuando lo hizo, su expresión se volvió cabizbaja.

—… Tu recuento de M es de 72. Y tus otros números son promedio. Eso significa que sólo eres un poco más poderosa en magia que la persona promedio.

Adam se puso al lado de Seth y miró el dispositivo de salida de datos.

—¿Estás seguro de que el dispositivo no está roto?

—Podría comprobarlo… Oye, Gammon. —Seth hizo una lectura de la capacidad mágica de Gammon tal y como había hecho con Eve—. … M igual a 0. ¡Muy bien! ¡Eres, sin duda, “mágicamente impotente”!

—…

Mientras rompía a sudar frío mientras Gammon le miraba fijamente, Seth midió entonces el potencial mágico de Adam, y luego el del jefe de la aldea.

—… Increíble. El jefe de la aldea tiene 200, y Adam supera los 300. Si ustedes dos fueran mujeres, seguramente serían candidatas a “Ma”-En todo caso, creo que el dispositivo funciona correctamente.

Al escuchar ese resultado, el jefe de la aldea se puso lentamente de pie ante Adam.

—¿Ya tienen claro que Eve no es esa “Bruja del Bosque”?

—… Al menos tenemos claro que no puede ser una candidata a “Ma».

—Ya veo… Eso es bueno, Eve.

Eve se preguntó si realmente lo era.

Tal vez había dejado escapar la oportunidad de convertirse en reina delante de sus propias narices.

«Reina… eh».

Era un honor increíble para una ciudadana de Levianta obtener ese puesto.

«Pero dudo que mi padre me deje ser reina».

Eve sabía muy bien que era un hombre que odiaba la política.

Sólo porque no había nadie más que pudiera desempeñar el papel de jefe de la aldea, había aceptado amargamente el cargo.

«Tengo que trabajar solo porque rara vez cobra impuestos».

Ella pensaba que su padre era un hombre espléndido.

Pero eso no significaba que no tuviera quejas sobre él.

Capítulo 2 – Proyecto “Ma” –Eve–; Escena 2

Historia del Pecado Original, páginas 21-23

 

Pudo ver al acercarse que no era sólo un carro automatizado el que estaba siendo atacado.

Eran tres, según un rápido vistazo. Todos tenían el escudo de armas de Levianta pintado en grande en su lateral.

Uno de ellos había dejado de moverse y salía humo de él. De los otros dos se asomaban hombres que parecían soldados con armas en mano, disparando a los miembros de la tribu.

Eve detuvo su propio carruaje ante el que parecía roto. Afortunadamente, el clan estaba enfrascado en su batalla con los soldados, por lo que no le prestaron atención.

El carruaje roto tenía marcas de quemaduras por todas partes. Eve bajó de su carruaje y se asomó al interior de la zona de pasajeros.

-De repente, una espada salió a toda velocidad desde el interior. Eve la esquivó rápidamente, pero la punta rozó un poco de su largo cabello.

—… ¿No eres uno de los miembros de la tribu?

Un hombre de pelo azul, que blandía el arma, miró fijamente a Eve. Pero a juzgar por su atuendo, ya que no llevaba ninguna armadura, parecía no ser un soldado.

Era pálido y sus ojos eran del mismo color que su pelo. También era joven, más o menos de la edad de Eve.

—Soy… Soy del pueblo que hay cerca. Vi que su carruaje estaba siendo atacado y vine a ayudar…

Pareciendo creer las palabras de Eve, el hombre bajó su espada y abrió la puerta del carruaje.

—-Hay otro hombre dentro. Está herido. Lo siento, pero por favor, déjelo subir a su carruaje.

Cuando el pelizazul bajó de su carruaje, pudo ver que efectivamente había un hombre con gafas sentado en el interior que sangraba por la cabeza.

Pero no parecía ser una herida grave. Podía mantenerse en pie por sus propios medios, y fue capaz de bajar del carruaje con el hombre de pelo azul apoyándole.

—Vaya, este es un carruaje muy pequeño —dijo insultantemente el hombre de las gafas, tambaleándose hacia el carruaje de Eve—. Aunque parece más rápido que esa tortuga estropeada.

A continuación, el hombre de pelo azul y Eve subieron al carruaje.

—¿Cómo se llama, señorita? —preguntó el hombre peliazul.

—Soy Eve. Eve Zvezda.

Al escuchar eso, pareció sorprendido por un momento, pero rápidamente recuperó la compostura.

—Ya veo… Soy Adam Solntse, un científico del Instituto de Investigación Real. De todos modos, sáquenos de aquí.

—Pero… ¿qué pasa con esos soldados? ¿Vas a dejarlos?

—No importa. Ese es su trabajo. No les seríamos de mucha ayuda en ningún caso.

El hombre de las gafas rió, con una mano en la frente.

—Bueno, Gammon y los demás deberían estar bien. Esos salvajes no podrán derribarlos tan fácilmente.

—No hables demasiado, Seth. Agravarás tu herida.

—Sí, sí, lo sé.

No tuvieron tiempo de dudar sobre ello. Pudo ver a varios miembros del ejército blanco que parecían haber notado que su carruaje se dirigía hacia ellos.

Eve usó su magia y giró el carruaje hacia el oeste.

Estaban demasiado cerca de la excavación y existía el riesgo de que los Mogera quedaran atrapados en la batalla.

Probablemente sería mejor ir a Nemu, que estaba un poco más alejado.

—¡Vamos!

Mientras Eve gritaba, el carruaje aceleró vigorosamente.

Capítulo 2 – Proyecto “Ma” –Eve–; Escena 1

Historia del Pecado Original, páginas 16-21

 

Esta es la historia del comienzo.

¿Desde dónde debo contarla?

 

-Dicen que la bruja del bosque utiliza una cuchara azul en lugar de un bastón.

A Eve le preocupaba que ese rumor se extendiera entre los Mogera.

Ella se ganaba la vida vendiendo frutas y setas que recogía en el bosque.

Aunque era la hija del jefe de la aldea Nemu, eso no significaba que pudiera librarse de tener que trabajar.

No era una tarea muy dura.

Al menos era mucho mejor que tener que quedarse encerrada en el pueblo todo el tiempo, y afortunadamente nunca le faltaban clientes. Los Mogera que trabajaban en las llanuras que se extendían desde el este de la aldea siempre necesitaban más comida.

“Mogera” era como se referían a los que excavaban piezas del legado. Venían de las doce capitales reales, y aunque era culpa suya que las llanuras estuvieran ahora plagadas de agujeros, eran pocos entre la aldea los que manifestaban su mala voluntad hacia los Mogera.

Era un hecho innegable que el dinero que aportaban hizo que la aldea fuera próspera.

Incluso el carruaje automatizado que conducía Eve fue comprado con el dinero de los Mogera. Técnicamente su padre era el dueño, pero no había utilizado el carruaje ni una sola vez. El jefe había acabado recluido en su casa desde que se lesionó la parte baja de la espalda hacía dos años.

Por eso le había permitido a Eve utilizar sus herramientas.

El carruaje se dirigía a la excavación más grande, con la zona de equipaje llena con su cosecha del bosque.

Aunque ella lo llamaba carruaje, a diferencia de los normales, el cuerpo principal no era arrastrado por caballos ni nada parecido. Las ruedas eran movidas por engranajes especiales que funcionaban con la magia que Eve inducía.

Esos engranajes eran una de las piezas del legado desenterrado por los Mogera. Eve no tenía ni idea de cómo se fabricaban, pero sea como fuere, lo cierto es que el carruaje era un artículo de lujo muy caro.

Su padre le dijo que había podido comprarlo a un precio relativamente bajo gracias a unos antiguos contactos suyos, pero aun así debía de costar suficiente dinero como para vivir sin hacer nada durante un año. Si su madre aún estuviera viva, probablemente habría provocado una gran disputa.

Tendría que utilizar el carruaje para ahorrar bastante en tiempo si quería compensarlo.

 

—Heeeyy, me alegro de veros a todos. El carro de venta ambulante de Eve Zvezda está abierto al público —gritó Eve cuando llegó al lugar de la excavación.

Era más o menos la hora de comer, así que un grupo de hombres musculosos empezó a pasar por el carro.

El artículo más popular era el pfifferling. Al parecer, la moda entre los Mogera era cocinar estas setas junto a la carne de venado comprada a los cazadores. Después estaba el trauben. Aunque no era la fruta en sí la que se vendía bien, sino el vino que se hacía con ella. Era la especialidad del jefe de la aldea.

Cerca de donde Eve vendía sus productos, algunas Mogera estaban encendiendo un fuego para empezar a cocinar.

Enseguida empezaron a echar en una olla los ingredientes que habían comprado a Eve.

Finalmente llenaron unos cuencos de cobre con la comida que hicieron; tras recibirlos, los hombres se sentaron en el suelo y empezaron a comer.

En ese momento, habiéndose agotado la mayor parte de los ingredientes de su maletero, Eve empezó a recoger. Cuando lo hizo, un Mogera bondadoso se acercó a ella y le entregó un cuenco con sopa.

Ella decidió aceptar con agradecimiento el buen gesto del hombre.

«Ah…»

Entonces se dio cuenta de que no tenía cuchara.

—Uy, lo siento. Me olvidé.

El Mogera que le había dado la sopa volvió con una cuchara.

—Oh, no pasa nada, en realidad ya… —A punto de decir que llevaba una, Eve se calló—. … Muchas gracias —dijo en su lugar, tomando la cuchara.

«… Uf».

Suspiró dentro de su mente.

No podía mostrarle su cuchara azul.

Hoy también, mientras los Mogera comían, floreció una discusión sobre la «bruja del bosque».

—He oído que la bruja del bosque ha vuelto a expulsar al “Ejército Blanco».

—Les está bien empleado. Gracias a ella este sitio de excavación está en paz.

El ejército blanco era una tribu salvaje que causaba estragos en esta zona.

Todos tenían el pelo blanco, y podían invocar llamas. Al parecer, originalmente eran nómadas que venían del este, pero después de tener una disputa con la «gente del bosque» hace mucho tiempo, se convirtieron en un clan de bandidos… O eso le había dicho el padre de Eve.

El ejército blanco había matado a cientos de ciudadanos del bosque. Y, al parecer, también iban detrás de los artefactos del legado, por lo que atacaron el lugar de excavación varias veces.

Sea como fuere, no había nada más peligroso para la gente que vivía aquí que el ejército blanco.

La bruja del bosque era una heroína de la justicia que castigaba al ejército blanco… O al menos, así se lo tomaban los Mogera.

—Pero entonces, ¿cómo contrarresta la bruja del bosque las espantosas artes del ejército blanco? Ese tipo, Peck, se quemó bastante con las llamas que invocaron esos bastardos de pelo blanco, ¿no? No me extrañaría que muriera a causa de ellas.

—He oído que la bruja del bosque utiliza un tipo de arte del rayo bastante poderoso. Se rumorea que convierte al ejército blanco en cenizas antes de que puedan lanzarle fuego.

—Una batalla entre el fuego y el rayo, eso mola bastante. Pero si se pasan, el bosque desaparecerá sin dejar rastro, ja, ja.

Eve terminó su sopa y devolvió sus cubiertos a la Mogera.

Tendría que volver pronto a la aldea, pero justo cuando pensó eso…

Oyó un fuerte grito desde el norte.

Cuando se volvió en esa dirección junto a los Mogera, pudo ver una nube de polvo en el aire a lo lejos.

Oyó otro grito. No sólo uno, sino muchos.

—¿Son… los soldados blancos?

Los Mogera comenzaron a murmurar.

—Deben serlo. ¿Vienen a atacarnos?

—No… No lo creo.

La tropa de soldados blancos parecía estar peleando contra algo.

Todos ellos disparaban a la vez sus llamas sobre una gran silueta.

—¿Qué es eso, un gigante? —dijo uno de los Mogera.

Eve respondió en su mente que no lo era.

Eso… era probablemente un carro automatizado.

Uno mucho más grande que el que Eve había montado, de hecho.

Estaba siendo atacado por el ejército blanco, e intentaba escapar… Eso es lo que parecía.

«¡Tengo que ir!»

Eve se subió a su carruaje y vertió magia en el cristal de la consola de control.

Después de girar velozmente el carruaje mientras éste cobraba vida, corrió hacia la dirección en la que se estaba formando la nube de polvo.

—¡Eh, señorita! Deténgase, es demasiado peligroso —oyó gritar a alguien detrás de ella, pero Eve lo ignoró y mandó el carruaje hacia adelante.

Capítulo 1 – Queen of the Glass; Escena 2

Historia del Pecado Original –Crimen-, páginas 10-15

 

El Reino Mágico de Levianta tenía como territorio toda la región norte de Evillious.

Repartidas por el noroeste había doce pequeñas ciudades -llamadas coloquialmente las «Doce Capitales»- y en el centro de ellas estaba el castillo real, Alicegrad.

Aunque lo llamaban castillo real, originalmente había sido poco más que unas murallas para proteger el templo dedicado al dios dragón.

Dado que muchos objetos del Segundo Periodo yacían inactivos en la región que rodeaba ese antiguo templo, la gente que los excavaba construyó muros para delimitar su territorio.

Con el tiempo, los muros se fueron ampliando, convirtiéndose en la residencia de estos excavadores y transformándose en una enorme estructura.

La gente que buscaba las bendiciones de ese legado vino a vivir a su alrededor, y finalmente se convirtió en una ciudad.

Al estar construido de esa manera, Alicegrad no era un castillo muy alto, pero sí bastante extenso.

Hasta el punto de que no sería exagerado decir que el propio castillo era una ciudad por sí sola.

La «sala redonda» en la que se reunía el senado estaba establecida en la zona occidental de la sección de la «Primera Muralla», que estaba cerca del corazón del castillo real.

 

Cuando Miroku abrió la puerta de la sala redonda, los otros once miembros del senado ya estaban reunidos.

Pero no había ni rastro de Adam ni de Gammon.

Miroku preguntó al criado que estaba a la espera junto a la pared:

—¿Los otros dos no han llegado todavía?

—A-así es… Parece que tenían algún asunto urgente, pero no tardarán en llegar…

—Muy bien. Ve afuera. Cuando Adam y Gammon lleguen, hazlos pasar.

—Por supuesto, señor.

Después de despedir al criado, Miroku tomó su asiento como jefe del senado.

—Vamos a comenzar la reunión. Nuestro asunto principal para hoy es…

Un hombre de pelo rizado interrumpió mientras Miroku hablaba:

—Ha recibido un oráculo de la “Reina del Cristal”, ¿verdad, senador jefe, Loop Octopus? Y… apuesto a que no fueron buenas noticias.

—¿Qué le hace pensar eso, senador Li?

—Te ves pálido. La última vez que te vi con ese aspecto… Sí, fue…

—Después de la sequía de hace dos años —contestó un hombre de aspecto sobrio sentado frente a Miroku—. En ese entonces hubo otro oráculo. Que fue por la gracia de los dioses que pudimos mantener nuestras pérdidas al mínimo.

—Tiene razón, senadora Idora. Pero… esa no es la cuestión esta vez.

—¿Entonces qué es? Una inundación, un terremoto, un…

—Supongo que no es nada de eso, y todo a la vez.

—Deja de darte aires y ve al grano.

—… La ira de los dioses. En una sola frase: la destrucción de nuestro mundo.

En ese momento, todos los presentes rompieron a hablar.

—Oh, no… Ya ha llegado el momento…

—Pero esto es demasiado repentino. No hemos tenido presagios…

—Hemos tenido presagios en los oráculos antes, ¿no? Así es como funcionaba la voluntad de los dioses.

Miroku buscó el orden de los demás miembros.

—Esperen un momento. Nada de esto va a ocurrir pronto. Todavía tenemos tiempo.

—¿Cuándo llegará esa “ira de los dioses”? —preguntó un anciano de mirada aguda.

—Aparentemente en… el “Engranaje del Crepúsculo».

—El sistema antiguo, eh. En ese sentido, estamos actualmente en el «Engranaje del Amanecer», así que… Debería ser dentro de unos veinte años. Huh, eso es bastante tiempo.

El senador Li frunció el ceño ante la expresión de sorpresa del anciano.

—“Bastante tiempo” solo para ti, que eso es lo máximo que te queda de vida, senador Qina.

—¿Qué? Cierra la boca, mequetrefe.

Ignorando la indignación del senador Qina, el senador Li se volvió hacia Miroku.

—Entonces, los dioses deben haberte dicho alguna forma de evitarlo, ¿no?

—Efectivamente… Según la reina, debemos buscar un receptáculo para los dioses.

—¿Un receptáculo?

—Sí. Y sobre ese tema…

En ese momento, la puerta se abrió y entraron dos jóvenes.

—-Han llegado en el momento perfecto.

Miroku miró primero al hombre de pelo azul, que esbozó una sonrisa amable y luego se inclinó.

—Lamento terriblemente llegar tarde. Adam Solntse, a su servicio.

Por otro lado, el hombre de pelo largo que estaba detrás de Adam -el hijo de Miroku, Gammon- simplemente permaneció de pie con una cara de amargura.

«… Hmph, como sea».

Ya castigaría a su hijo por su grosera actitud más tarde.

Primero debían avanzar en la discusión.

Esta reunión se haría larga. El «proyecto» que Miroku pretendía proponer no era algo que todo el mundo aprobaría tan fácilmente.

—En cuanto a Adam… Senador Vaju, debes conocerlo bastante bien —dijo Miroku a un hombre con barba solo en la mitad derecha de su rostro que estaba sentado a su lado.

—Mhm. Lo conocí cuando trabajaba con el Instituto de Investigación Real durante el… “Proyecto Próxima Reina». Adam era el que ejercía de jefe del instituto. Lo hizo bastante bien, sobre todo teniendo en cuenta que acababa de heredar el cargo de su padre.

Adam devolvió una sonrisa al senador Vaju mientras éste cantaba sus alabanzas.

Tras aclararse ligeramente la garganta, Miroku continuó hablando.

—Sobre el tema del “Proyecto Próxima Reina”, me gustaría modificarlo ligeramente.

Al escuchar eso, la expresión de Adam se volvió solemne.

—¿Qué… quieres decir con eso?

—No hay necesidad de preocuparse tanto. Solo significa que… cambiará a una preocupación mucho más vital para nuestro país.

—… No veo a dónde quieres llegar.

—Ya lo verá. Bien, ahora que todos estamos reunidos aquí, comencemos apropiadamente nuestra reunión.

Miroku puso ambas manos sobre la mesa que había ante él y luego pronunció:

 

—-Es hora de discutir el Proyecto “Ma».