Capítulo 7 – Moonlit Bear [A]; Escena 2

Historia del Pecado Original, páginas 229-231

 

Había varias razones por las que Adam había elegido esta tierra para su nuevo hogar.

Esta sección del sur del Bosque de Held estaba conectada con el Bosque de Held del norte, al que Eve había tenido tanto cariño.

Además, estaba en el territorio de Elphegort, fuera de las fronteras de Levianta.

Necesitaron salir del país para escapar de sus perseguidores.

 

Tal vez fuera el resultado de vivir en un lugar tan abundante en naturaleza, pero el estado de Eve parecía haber mejorado un poco.

Al principio había estado completamente impotente, permaneciendo encerrada en casa todo el tiempo, pero luego empezó a salir un poco más, y finalmente acabó volviendo a recoger setas y frutos del bosque.

Quizás todavía recordaba sus costumbres de cuando era joven.

Poco a poco, empezó a mostrar más emociones hacia el exterior.

Agradecía que empezara a sonreír, pero al mismo tiempo también rompía a llorar de repente, o se comportaba como si estuviera asustada por algo.

—¿Por qué estás tan triste?

—¿De qué tienes miedo?

Incluso si él intentaba preguntarle, ella sólo daba respuestas sin sentido.

… Pero también había momentos en los que ella decía seriamente esto:

—Nuestros hijos no están por ninguna parte.

Naturalmente, él sabía lo que significaban esas palabras.

Pero Adam no podía hacer nada al respecto.

Resucitar a sus hijos muertos no era algo de lo que él fuera capaz.

 

Tenían que evitar ir a cualquier lugar con mucha gente en la medida de lo posible.

Sabía que no había mucho intercambio entre Levianta y Elphegort, pero siempre había un pequeño riesgo.

Además, Eve tenía miedo de encontrarse con alguien fuera de Adam.

Había una ciudad llamada Aceid a poca distancia, pero en lugar de ir allí se las arreglaban para comerciar con la gente del bosque día tras día.

Era una vida de privaciones la que llevaban, pero sorprendentemente descubrió que eran capaces de arreglárselas.

Pensando en ello… él había llevado una vida mucho peor cuando era joven, antes de que Horus lo hubiera recogido.

Esto no era nada, comparado con aquello.

Vivirían ahí para siempre, y eventualmente encontrarían su fin ahí también.

Nunca lo hubiera imaginado cuando vivía en la capital real, con tanta ambición en su corazón.

Sin embargo, había comenzado a pensar que tal vez esto no sería tan malo.

Capítulo 7 – Moonlit Bear [A]; Escena 1

Historia del Pecado Original, páginas 228-229

 

Cuando Adam salió de la casa, vio el cadáver calcinado de una mujer que yacía fuera.

A su lado vio dos pequeñas botellas de cristal llenas de líquido.

—…

Se arrodilló y comprobó el rostro de la mujer.

La mitad de ella estaba horriblemente quemada, pero no hasta el punto de que no pudiera saber quién era.

Y una vez que se dio cuenta de que reconocía ese rostro, los ojos de Adam se abrieron de par en par.

—-Meta Salmhofer…

La Bruja de Merrigod.

La mujer que había matado a los colegas de Adam y atacado el pueblo en el que Eve había estado viviendo.

Hasta ese momento Adam no tenía idea de que ella había estado viviendo cerca de su casa.

—Ya veo… Así que esos gemelos… son sus hijos —murmuró, tras lo cual cogió las dos botellas.

-Había leche dentro.

Y había algo escrito en la parte inferior de cada botella.

—Hänsel… y Gretel.

Debían ser los nombres de los niños.

—…

Adam se puso de pie, con el corazón encogido.

Tendría que enterrar el cuerpo.

Eso sería la menor de las recomposiciones para Meta, y también encubriría el crimen que había cometido su esposa.

Sacó su pala del almacén.

Luego se dirigió a la parte trasera de la casa y comenzó a cavar un agujero-.

Capítulo 6 – Moonlit Bear [E]; Escena 3

Historia del Pecado Original, páginas 224-227

 

Mi mal presentimiento dio en el clavo.

Un enorme oso aparecido de la nada comenzó  a perseguirme, formando un espectáculo aterrador.

No sabía si el objetivo del oso era yo, o las dos frutas que sostenía en mis brazos…

Tal vez eran ambas cosas.

Me parecía haber visto la cara de ese oso en alguna parte antes.

Había sido atacado por un oso una vez cuando era pequeña, así que quizás era el mismo oso de entonces.

En cualquier caso, estaba claro que el oso venía hacia mí con intenciones maliciosas.

Corrí desesperadamente.

 

«Por favor, perdóname.

Por favor, ignórame…»

 

Mientras recitaba eso en mi mente…

Corría por la senda del bosque donde florecen las flores, hacia mi casa.

 

Cuando miré detrás de mí…

Vi una sombra negra iluminada por la luna que me acechaba, mucho más cerca que antes.

 

No podía ver mi casa por ninguna parte.

Me di cuenta de que estaba corriendo por un camino que no reconocía.

Como me perdí, seguí corriendo aún más, llorando.

 

Con el cielo oscuro, LLORA, llora-

¿Era yo quien lloraba?

No, era-

El llanto lo podía escuchar de las frutas que estaba sosteniendo.

Podía oír los sollozos que venían de detrás de mí también.

El oso también lloraba, mientras me perseguía.

Y yo misma seguía llorando.

Todo el mundo, todo el mundo estaba derramando lágrimas mientras corría, mientras era perseguida-

Como en una ridícula comedia.

 

Seguí corriendo, perdida, vagando-

Finalmente pude ver mi querido hogar.

Sólo un poco más, sólo un poco más-

Pero podía sentir que el oso se acercaba a mí.

 

La mano del oso agarró la capa que llevaba puesta.

Era mi fin…

Justo cuando pensé eso…

Un MILAGRO ocurrió.

 

Un rayo cayó sobre el oso.

 

El oso negro, carbonizado, se desplomó en el suelo.

 

Escapando por los pelos, entré corriendo en mi casa.

Mi marido me saludó y sonrió amablemente.

Pero justo después…

Él vio las dos frutas que yo sostenía, y puso una triste cara.

 

-Lo sabía.

Que en verdad, estas frutas…

Eran los tesoros de ese oso.

Capítulo 6 – Moonlit Bear [E]; Escena 2

Historia del Pecado Original, páginas 222-224

 

Ha pasado mucho tiempo desde que dejé el país en el que nací y crecí.

Para mí, esta vida en una nueva tierra no ha sido tan dura.

Porque este bosque está ligado al que tan bien conozco.

Y mi marido, que pasó tanto tiempo viviendo en la ciudad, parece que por fin se ha acostumbrado a ser leñador.

 

Construimos una pequeña casa,

Llena con un conjunto de muebles y utensilios.

Teníamos las cosas que trajimos de nuestra antigua casa, y las que construimos o compramos nuevas.

Una copa roja, y una cuchara azul.

Una espada de defensa personal estaba en nuestro almacén.

Era mucho más modesto, comparado con cuando vivíamos en la ciudad.

Pero no soy infeliz.

Porque es sólo un regreso a cuando recolectaba las riquezas del bosque y las vendía.

Era el modo de vida que había llevado desde muy joven.

 

Hay muchos espíritus en este bosque, y un gran dios árbol.

Y hay pueblos de gente del bosque, un poco alejados de nuestra casa.

Hay uno al este y otro al oeste.

Mi marido lleva frutas y madera a la aldea por una carreta, y las cambia por cosas como carne, cuero, pan y velas.

Así es como nos ganamos la vida cada día.

 

Este bosque del sur tiene una cosecha más abundante que el del norte, donde yo nací.

Estoy segura de que debe ser porque es un lugar cercano a un dios.

Por eso, cada vez que recojo algo en este bosque, elevo una oración al dios Held.

 

-Hoy he recogido dos grandes frutos en un rincón del bosque.

Frutos rojos, ROJOS y brillantes.

Sé que mi marido estará encantado con ellos.

Todo lo que me rodea se está volviendo bastante oscuro, y por encima de mí puedo ver salir la bonita luna.

Su pálido resplandor sólo parece hacer resaltar aún más la oscuridad del bosque.

Creo que debo apresurarme a volver a casa.

 

Porque, verás, en noches oscuras como esta…

Aparece un muy temible oso.