Capítulo 5 – Escape de la Bruja Salmhofer; Escena 14

Historia del Pecado Original, páginas 221

 

-Cuando pienso en ello, la mía fue una vida de sólo huir.

 

Dejar de lado el rol que te han dado, y huir-

Creo que eso también es un tipo de «mal» pecaminoso.

 

Estos niños son como yo, y como Pale.

Por eso.

Quiero al menos hacer que estos niños sean felices.

 

Corro por la senda del bosque donde las flores se esparcen.

Con dos bebés a los que amo contra mi pecho.

 

Sí- soy una fugitiva.

Capítulo 5 – Escape de la Bruja Salmhofer; Escena 13

Historia del Pecado Original, páginas 217-220

 

Meta y Pale corrieron por una sendero oscuro.

Afortunadamente, la niebla era espesa esa noche y no había luna.

Con un campo de visión tan malo, sería sencillo huir de la ciudad-.

Pero justo cuando estaba pensando eso…

El paso de Pale mientras corría comenzó a volverse rápidamente inestable.

Finalmente, cayó al suelo.

—¿Pale?

Meta corrió hacia él, con los bebés en brazos.

—Ugh…

Parecía estar a punto de perder el conocimiento.

«… No puede ser».

Meta miró a su alrededor.

Esa niebla que se cernía sobre ellos…

Recordó lo que había ocurrido en la aldea del bosque.

—¿Oh…? —Un hombre apareció allí, dejando escapar un pequeño ruido de curiosidad—. ¿Por qué sólo funcionó en Pale?

No pudo ver su rostro bajo la máscara que llevaba, pero supo de inmediato quién era por el sonido de su voz.

—Seth… ¡Así que tú eres el que hizo esta niebla envenenada…!

—Es una especie de subproducto de la creación del “Venom”. No morirá, pero dormirá durante varios días. Sea como fuere… no podía esparcir esto por toda la ciudad. Lo diseminé por la ruta que ustedes dos tenían más probabilidades de usar en su huida, y parece haber dado bastante resultado.

—…

—Entonces, ¿por qué no funcionó con ustedes tres?

—… ¿Cómo que los tres…?

Y entonces Meta miró a sus bebés, sorprendida.

… Los dos se reían inocentemente.

Parecía que esta niebla no tenía ningún efecto negativo en ninguno de ellos.

—Ah, ya veo. —Seth dio una palmada, pareciendo haber comprendido algo—. Una mujer a la que le pusieron la “Semilla de Dios” dentro de ella, y sus hijos… La protección divina de Levia… Debes haber creado anticuerpos.

No tenía ni idea de lo que estaba hablando, pero en cualquier caso, mientras esta niebla venenosa no estuviera actuando sobre ella, tenía bastantes posibilidades de escapar de Seth.

Pero ella no podía dejar a Pale-

—Co-Corre… Meta… —susurró Pale con una expresión vacía—. Estaré bien… Seth no… me matará.

Seth se acercó, riéndose.

—Jejeh… Así es. Eres realmente increíble, Pale. Un niño increíblemente malo. Así que no te mataré.

Pale señaló al sur con una mano temblorosa.

—Deja el… país…. Ve a algún lugar con poca gente… El ejército… no debería ser capaz… de seguirte allí.

—…

Meta bajó su cara hacia Pale, y lo besó.

—Entiendo. … Te estaré esperando en el “Bosque de Held”.

—Bien…

Meta se levantó, le dio la espalda a Seth, y salió corriendo.

—Ah-Hey, espera.

Seth se movió como si fuera a perseguir a Meta, pero Pale le agarró la pierna, todavía tirado en el suelo.

—No te dejaré ir… hermano.

—Pale… no te mataré. No lo haré, pero…

Seth se sacudió la mano que le agarraba la pierna, y luego pateó el flanco de Pale tan fuerte como pudo.

—¡Gugh…!

—-Puede que necesite “resetear” tu mente por un tiempo.

Cuando Seth levantó la cabeza y la volvió hacia la dirección en la que Meta había huido-.

Ella ya no se veía.

Capítulo 5 – Escape de la Bruja Salmhofer; Escena 12

Historia del Pecado Original, páginas 215-217

 

«… ¿¡Hah!?»

-En el momento en que Meta recuperó el sentido, oyó que alguien gritaba desde fuera.

Seguido de gritos y disparos con eco.

Y explosiones.

Estaba claro que algo estaba ocurriendo dentro del Instituto de Investigación.

Pale.

Él lo estaba haciendo.

 

-Cuando se dirigió al exterior de la sala, Meta alcanzó a ver a los investigadores -o más bien, a los agentes de información disfrazados de investigadores- en una batalla contra gente que reconoció.

Los subordinados directos de Pale, los restos de Apocalipsis, estaban arrasando, con pistolas y cuchillas en las manos.

—¡Por aquí!

Meta corrió hacia la ventana del vestíbulo, atendiendo a la llamada que podía oír procedente de ella.

El chico que estaba ahí…

—¡Pale!

—¡Sal por aquí, rápido!

—Bien… Pero, antes de eso-

Meta le entregó a Pale dos «cosas».

Al verlos, los ojos de Pale se abrieron de par en par.

—Eh… ¡No podemos! ¡Deja a los niños aquí!

Pero Meta negó con la cabeza, saliendo por la ventana.

—No.

—¡Los bebés sólo estorbarán!

—… Claro Sería demasiado para ti correr con estos dos en brazos, con el cuerpo que tienes ahora, cariño.

Meta sostuvo a los gemelos envueltos en sábanas en sus brazos, arrebatándoselos a Pale.

—… Agh, mierda.

Cuando Pale pareció renunciar a intentar persuadirla, Meta echó a correr tras él.

 

«-Recordé…

Que soy como mi querido…

Un «niño ghoul» creado por Seth.

Yo era un «experimento fallido».

Fui el tercero que hizo; huí de Seth, temiendo que me pusiera en la cámara frigorífica como a mi «hermano mayor».

Mientras huía, me caí de un acantilado… y perdí mis recuerdos.

Hasta hoy…

 

Sé que es egoísta.

Pero no quiero que estos niños…

… sufran la misma tristeza que nosotros.

 

No dejaré que estos niños…

¡Se conviertan en los juguetes de los dioses!»

Capítulo 5 – Escape de la Bruja Salmhofer; Escena 11

Historia del Pecado Original, páginas 214

 

-Detrás de mí me acecha una pálida y anaranjada luz.

De pie en su centro hay una deformada e infinitamente oscura silueta.

Mientras mis piernas aún se muevan,

No volveré atrás.

No, aunque dejen de moverse,

Tengo que seguir corriendo.

 

La sensación de que algo se acercaba…

Incapaz de soportar la tensión, se volvió para mirar detrás de ella.

Y allí había un despiadado científico.

 

Seth Twiright-

Capítulo 5 – Escape de la Bruja Salmhofer; Escena 10

Historia del Pecado Original, páginas 212-214

 

Una noche, cuatro días después.

Meta miraba a los bebés que habían sido puestos en cilindros dentro de la «Sala de Bebés».

—Jaja… Son tan lindos.

Nunca le habían interesado los niños, o eso había creído siempre. Pero cuando se encontraba ante estos bebés, que ella misma había tenido que parir, sentía que eran preciosos.

Era una pena que Pale no fuera el padre de los gemelos.

Y que no pudiera sostener a sus hijos con sus propias manos.

Mañana los gemelos serían trasladados al castillo.

Y finalmente… serían convertidos en receptáculos para los dioses.

—Al final… sois poco más que sujetos de experimentación.

Así era como ella había llegado a sentir, mirándolos fijados con tubos.

—Al igual que mi querido Pale…

 

-Entonces, ¿qué hay de ella misma?

Ese pensamiento le vino a la mente, sin proponérselo.

No podía recordar mucho de su pasado.

¿Dónde había nacido y con quién?

«Un cilindro de cristal… Un cuerpo sujeto con tubos…»

Debía ser la primera vez que veía algo así, pero le resultaba familiar.

«Pale… cariño… el hombre que amo…»

Cuando lo conoció, de alguna manera sintió esa familiaridad con él.

 

La chica en el cilindro, «Gretel», tenía los ojos abiertos.

Miró a Meta y extendió su pequeña mano.

Sin quererlo, Meta colocó su palma sobre la suya, a través del cristal.

En ese momento…

Los recuerdos destruidos de Meta comenzaron a renacer.