La Hija del Mal: Clôture de Amarillo, páginas 202-208
♠ Germaine ~ En el Reino de Lucifenia, en «Un Bar» ~
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—¿Qué tal Germaine? ¿Quieres otra copa? —preguntó York.
Gentilmente rechacé el alcohol que me estaba ofreciendo.
Desde el día en que mataron a papá, no había podido disfrutar el sabor del vino.
El vino que amaba, que bebía demasiado todos los días y por el cual tenía resaca, tanto que Allen se sorprendía de él.
¿Algún día llegaría el día en que una vez más pudiera encontrarlo delicioso?
—No has estado bebiendo mucho últimamente, ¿eh? Antes podías tragar veinte copas fácilmente, pero hoy solo has tomado diez.
—… Aun así, creo que has tenido suficiente —interrumpió una chica de cabello blanco desde un lado, luciendo un poco sorprendida.
—¿Eso creees? ¿Y tú, pequeña Clarith? ¿Quieres una copa?
—No, creo que pasaré, señor York. Acabo de venir aquí para entregar mi informe —respondió la chica llamada Clarith, dando un paso atrás.
Bueno, pensé que debería dejar de intentar que ella bebiera. Ya lo habíamos intentado una vez antes y se había emborrachado por completo con solo una copa; entonces nos quedamos atrapados con ella llorando y refunfuñando una y otra vez. Mi papá también era así; parecía que Clarith era una borracha llorosa.
—Lord Keel ha decidido colaborar con la resistencia.
El gran comerciante Keel Freezis. Después de haber sido liberado del palacio, se dirigió a sus conocidos mercantes en Lucifenia y se escondió con su familia. Su mansión en Elphegort se había incendiado, pero parecía que había tenido éxito en sacar su fortuna.
Clarith era una chica que trabajaba como sirvienta de la señora Freezis. Nos habíamos estado comunicando con Keel a través de ella. Y hoy finalmente habíamos logrado asegurar su asistencia con el suministro de materiales.
—Tenemos que agradecerle a esa chica de la capucha —murmuró York.
Poder ponerse en contacto con Keel no era solo por buena suerte. Era por la que York llamó «la chica de la capucha» … Ella había tenido mucho contacto con Keel durante su arresto domiciliario. En cualquier caso, con esto no tendríamos más preocupaciones sobre los suministros.
—Clarith, te lo pregunté antes, pero… ¿No deseas unirte a la resistencia?
—…
Clarith guardó silencio ante mi invitación y bajó la vista.
—… Yo…
Después de una breve pausa, ella abrió la boca.
—… Una amiga mía… fue asesinada. Una amiga más, más valiosa para mí que nadie. Asesinada por la “Hija del mal”. La detesto. Esa Hija del Mal. Tanto que quiero matarla con mis propias manos. Pero… soy una persona débil. Germaine, soy una persona débil y trivial que no tiene la fuerza ni el coraje para enfrentarse a la autoridad como tú. Entonces… lo siento —dijo Clarith, tranquila y lentamente.
Las lágrimas brillaban en sus ojos, amenazando con derramarse y caer.
—… Entiendo. Está bien. Yo soy la que lo siente. Te pedí demasiado.
—… Está bien.
—¿Qué vas a hacer de ahora en adelante, Clarith?
Clarith respondió, con los ojos bajos: «Lord Keel me ha referido a un puesto de trabajo. Así que creo que viviré sola, en un lugar tranquilo».
—Ya veo… Bueno, entonces cuídate, ¿de acuerdo?
—Gracias… Germaine… rezaré por el éxito de tu revolución.
Con una sonrisa incómoda, Clarith salió del bar.
No podría culparla. Cada persona tenía su propio papel que desempeñar.
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—S-señores, ¡esto simplemente no es suficiente!
De repente, el grito del dueño del bar sonó por el edificio. Parecía que el propietario y un cliente estaban teniendo una disputa sobre algo en uno de los asientos más adentro.
—¿Quéeeee? ¿Tomaras nuestro dinero por esta bazofia?
—“Bazofia”… ¡no puede ser tan malo si te lo estás tomando!
Parecía que dos clientes, un hombre de aspecto sombrío con barba y otro hombre bajo y delgado, estaban tratando de engañar con el dinero para beber. Ambos llevaban una armadura extremadamente espléndida. ¿Eran soldados del palacio?
—¡Escuchen, somos los soldados que protegen este país! Tomar dinero de personas tan importante como nosotros… ¿No crees que es presuntuoso? —dijo imperiosamente el hombre con barba.
—¡Es como dice mi hermano mayor Yarera! —Continuó el hombre delgado, sonriendo.
—Incluso el carácter de los guardias del palacio real ha ido cuesta abajo, ¿eh? —murmuré.
Con aspecto huraño, York intervino: «Hablando como un ex soldado… Hay muchos matones en el ejército lucifeniano… Pero incluso entre ellos, todos tienen en cuenta un mínimo sentido de cortesía. Esos dos no son soldados regulares. Probablemente son mercenarios».
—Mercenarios… ¿De los Mercenarios de Venom? Estaban en el informe.
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-¡Ka-pum!-
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Escuché lo que sonó como un ruido sordo, y luego el dueño cayó, agarrándose el estómago.
Parecía que el hombre con la barba de tres días había pateado el estómago del dueño con todas sus fuerzas.
—Vamos, Zusco.
—Je je. De acuerdo, hermano mayor.
Con los rostros enrojecidos por el alcohol, haciendo risitas vulgares, los dos comenzaron a abandonar el bar.
—¡Bastardos!
Detuve a York mientras trataba de bloquearlos a ambos.
—Cálmate, York. Incluso si no son soldados regulares, no es un buen plan discutir con personas del palacio.
—Pero… Germaine.
—Sé paciente por ahora. … Solo por ahora.
—…
—Vamos a despedirnos también.
—Maldita sea.
El puño cerrado de York tembló, luciendo claramente irritado.
Afortunadamente, el propietario no parecía estar gravemente herido. York y yo pagamos y salimos.
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