Capítulo 3, Sección 1 – El Vals de la Diva, Escena 3

La Hija del Mal: Wiegenlied de Verde, página 140-144

 

🍀 Michaela ~ El País de Elphegort, «Finca Freezis/Jardín» ~

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Después de la cena, esperé a Clarith frente a la fuente en el jardín.

El jardín de esta mansión tenía muchas de las plantas favoritas de la Sra. Freezis plantadas en él; En este momento el paisaje estaba un poco desolado, pero una vez que se calentara, todo florecería.

Después de esperar un poco, frotándome las manos agrietadas, Clarith llegó en un estado agobiado.

—¡Lo siento! La señorita Yukina no podía dormir…

—Está bien. Gracias por venir.

—¿Tenías frío? ¿Te sientes más cálida así?

Habiendose sentado, Clarith procedió a apoyarse en mí. Ante su rostro sonriente, también de repente esbocé una sonrisa.

El trabajo estaba ocupadonos durante el día, y había tanta gente en las habitaciones que los sirvientes compartían entre sí que era increíblemente incómodo. Así que Clarith y yo nos reuníamos en el jardín después de la cena todos los días. No hacíamos nada en particular, solo nos contábamos chismes casuales. Clarith hablaba sobre las bromas desagradables de Yukina y las cosas que había escrito. La visión de Clarith felizmente hablando de algo relacionado con una persona fuera de mí era algo que nunca había visto en el pueblo.

—Y la historia que hizo la señorita Yukina fue muy interesante. ¡Que ella pueda escribir algo así con tan solo nueve años! Creo que ella tiene un don natural.

Estaba claro que la Clarith de ahora no podía ser comparada con la de la aldea. Ella sonrió más y, tal vez porque también se había vuelto mucho más expresiva, se veía más hermosa y vibrante que cuando la conocí.

—Esta vez se habla de convertir la historia que ha escrito en un libro. Por supuesto, eso sería con la ayuda de Lord Keel, pero creo que será absolutamente popular.

Al ver a Clarith hablar alegremente sobre nada más que Yukina, me alegré pero al mismo tiempo también me sentí un poco sola. Tal vez de alguna manera pensé que Clarith siempre me miraría solo a mí, para siempre.

—… ¿Michaela? ¿Estás molesta por algo?

Parecía que sin darme cuenta, mis sentimientos se manifestaron en mi expresión. Me sentí un poco avergonzada de sentir envidia de una niña de nueve años.

—Jaja. No te preocupes. Siempre serás mi número uno, Michaela. —Clarith se acercó aún más a mí. Hasta el punto en que podía escuchar sus latidos—. Hey, Michaela, esa canción que cantaste en la colina esa vez fue muy bonita. Me gustaría escucharla de nuevo.

—… Claro, no me importa. Pero nos regañarán si canto demasiado alto, así que esta vez lo haré más suave.

Tomé el aire frío de la noche y canté la «Nana Mecánica», mientras Clarith escuchaba hechizada.

Además de como un medio para buscar los «Contenedores del Pecado Capital», me gustaba cantar. Cuando canto, mi estado de ánimo se dispara, y me olvido de mis dificultades con el trabajo.

Mientras cantaba, la nota discordante que mostraba dónde se encontraba el «Contenedor del Pecado Capital» me regresó.

Poco después de llegar a la mansión pude saber dónde estaba el contenedor. Era una de las piezas que dormía en la preciada colección de Lord Keel. Habiendo llegado tan cerca pude sentirlo incluso sin cantar.

Pero el área de almacenamiento estaba cerrada con seguridad, y a los sirvientes menores ni siquiera se les permitía acercarse. Como no me parecía que alguien en la mansión estuviera bajo ninguna influencia maligna, pensé que primero debía encontrar algún medio para ponerme en contacto con Elluka en Lucifenia.

Cuando terminé de cantar, escuché aplausos detrás de mí. Clarith y yo nos dimos la vuelta, y allí estaba Lord Keel.

—Bravo. Eso fue asombroso, Michaela. No tenía idea de que tenías una habilidad tan especial.

Divirtiéndome tanto cantando, debí haber cantado más fuerte sin darme cuenta. ¿Había llegado a la habitación de Lord Keel? Sin embargo, Clarith no había dicho nada al respecto.

—¡Lo lamento muchísimo! No quise ser tan ruidosa a esta hora de la noche…

—Oh, no, no me importa. Por cierto, ¿te gusta cantar, Michaela?

—Uh, erm, sí.

Le di una mirada de soslayo a Clarith, y ella miraba entre Lord Keel y yo con una expresión de desconcierto.

—Ya veo. Bueno, ¿qué tal si cantas durante el día de mañana?

—¿Eh?

—Haré que tomes lecciones de canto. Agudizaremos tu habilidad aún más.

—¿Qué quieres decir?

—Lo sabrás eventualmente. Vamos, hace bastante frío. Regresa a tus habitaciones por ahora. Buenas noches.

En su expresión, Lord Keel tenía la misma sonrisa que siempre hacía, pero sus ojos parecían estar tramando algo.

Y así, después de medio mes, terminé mostrando mi canción ante una gran multitud de personas.

Capítulo 3, Sección 1 – El Vals de la Diva, Escena 2

La Hija del Mal: Wiegenlied de Verde, página 133-140

 

🍀 Michaela ~ El País de Elphegort, «La Finca Freezis» ~

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Después de un período de aprendiz de un mes, me convertí en una sirvienta menor sin problemas, y me asignaron la tarea de lavar la ropa de los sirvientes que trabajaban en la mansión.

Ahora era un momento especialmente frío, incluso para el clima frío de Elphegort. Naturalmente, el agua de la lavandería estaba casi helada al tacto. Exhalé sobre mis manos entumecidas para calentarlas, mientras la sirvienta mayor, que estaba lavando la ropa como yo, reía de que «me contrataran en un mal momento».

Cuando hubo terminado un tercio de todo, Clarith llegó con una canasta llena de ropa de niños.

—Clarith, ten cuidado. El agua está bastante fría —le advertí.

Sin embargo, cuando descuidadamente sumergió sus manos en el agua y dio un pequeño grito, todos en la lavandería se echaron a reír.

—Intenta no resbalarte y caerte al agua, ¿de acuerdo? Podrías morir, ¿eh? —Bromeé, Clarith devolvió una sonrisa mientras se frotaba las manos.

A diferencia de los sirvientes normales, Clarith asumió un papel ligeramente especial. Ella era la criada exclusiva de la querida hija del Sr. y la Sra. Freezis, Yukina Freezis. La joven señorita Yukina acababa de cumplir nueve años, por lo que era muy inocente y, aparentemente, no causaba problemas a los criados con sus bromas. Le gustaba leer, y en particular le gustaba escribir sus propias historias (y parecía que las plumas negras de los pájaros Rollam eran su instrumento de escritura favorito), por lo que a veces buscaba opiniones de los sirvientes. Pero entre el personal aquí había pocos que podían leer, y aquellos que podían estaban a menudo demasiado ocupados como para dejar su trabajo.

A pesar de que Clarith había sido granjera, podía eer. Ella me dijo que su madre le había enseñado cuando era joven. La joven señorita Yukina estaba muy unida a Clarith, ya sea porque sabía leer y escribir o porque le gustaba su cabello blanco y sus ojos rojos, algo poco común en Elphegort.

Por esa razón, Clarith había terminado siendo confiada con Yukina. Con sus padres comprometidos con el cuidado de sus hijos más pequeños, para la solitaria Yukina Clarith se había convertido en su compañera de juegos. Clarith también parecía haber terminado disfrutando de su papel.

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—Michaela, Clarith. ¿Tienen un momento?

La sirvienta principal Gerda nos había convocado mientras estábamos secando la ropa húmeda.

—El Conde Felix llegó hace un momento. ¿Pueden atenderlo?

—¿Nosotras?

Normalmente era el mayordomo, Bruno, quien estaba a cargo de atender a los invitados, pero se había dirigido al Reino de Lucifenia anteayer como asistente del Sr. y la Sra. Freezis. Había oído que la fiesta de cumpleaños de la princesa lucifeniana estaba en marcha.

—Pero debería haber varios otros sirvientes de mayor rango que podrían hacer el trabajo en su lugar. ¿Porque nosotras?

—El conde lo pidió. ¿Sois conocidas de él? —nos preguntó Gerda, con una expresión curiosa en su rostro.

El Conde Felix era el dueño de la tierra en la que estaba el pueblo de Yatski, así que naturalmente sabíamos su nombre. Pero en realidad nunca lo habíamos conocido, y no parecía probable que él supiera de aldeanos como nosotras. Mientras estábamos desconcertadas, nos enseñaron la forma en la que debíamos atenderlo, y luego tomamos la bandeja con los utensilios para el té.

—Lord Keel volverá pronto, así que os lo dejo hasta entonces. No arruines esto —nos indicó.

Aun así, esta era mi primera experiencia atendiendo a alguien. Estaba nerviosa, pero abrí la puerta del salón y entré. Dentro había un refinado hombre de mediana edad con el vello facial rizado sentado, que parecía estar hablando de algo con un joven que estaba esperando a su lado.

—Perdón, señor. Hemos traído algunas bebidas y pasteles para el té. El amo regresará en breve, así que por favor espere un poco más.

Puse la vajilla sobre la mesa teniendo cuidado de no hacer ruido y vertí el té. En el momento en que Clarith estaba dejando los pasteles del té detrás de mí, dejó escapar un pequeño jadeo de sorpresa.

Levanté la cabeza, pensando que había cometido algún tipo de error, y fue entonces cuando mis ojos se encontraron con el joven que estaba de pie junto al conde.

–Y solté un grito sin pensar.

—¡¿Ayn ?! ¿Qué estás haciendo aquí?

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Poco después de que Lord Keel regresara a la mansión, Clarith, Ayn y yo fuimos expulsados del salón para que pudieran tener una discusión importante.

—Escuché del viejo que dirigía la posada que ustedes dos vinieron a trabajar aquí. Entonces le pregunté al Conde Felix si me dejaría venir, y lo hizo. Estoy muy aliviado de ver que ustedes dos están bien.

Ayn nos sonrió con la misma sonrisa despreocupada de sus días en el pueblo.

—¿Qué estás haciendo ahora, Ayn? ¿Cómo han ido las cosas en el pueblo…?

—Mi padre ha sido arrestado. Otra persona está actuando como jefe en este momento, creo. No he vuelto a la aldea desde entonces, así que no lo sabría decir.

—¿No has vuelto?

—Sí. Me postulé ante el Conde Felix y actualmente estoy sirviendo en el ejército de Elphegort.

—¿El ejercito?

Incluso Clarith, que se había estado escondiendo detrás de mí y en silencio hasta ahora, parecía estar sorprendida por eso.

En el pueblo, Ayn solo había mostrado la imagen de alguien que cuidaba del ganado, pero parecía que, en verdad, siempre había querido trabajar para proteger algo. Nos dijo que de vez en cuando recibía entrenamiento con espada de Eugen.

—Es mi sueño convertirme en un increíble espadachín como Leonhart Avadonia o Gast Venom algún día. … Y también pensé en volverme más fuerte para matar a mi padre y a Eugen. Para proteger a alguien que aprecio.

—Alguien a quien… ¿aprecias?

Ayn entrecerró los ojos un poco avergonzado. Parecía no mirarmea mí, sino un poco detrás mía.

El mayordomo Bruno abrió la puerta del salón. Parecía que la conversación había terminado.

—Ya veo. Parece que los activos de Lucifenia son bastante importantes.

—En efecto. Probablemente fue para mostrar su autoridad, pero me sorprendió bastante cuando sacaron ese gran castillo hecho de dulces.

—Por otro lado, la población sufre de pobreza, ¿no es así?

—Sí. El efecto de sus malas cosechas es aún peor allí que en Elphegort.

—Es así… Bueno, es muy importante que haya podido tener esta valiosa conversación hoy. Gracias, señor Keel.

Cuando los vimos salir de la habitación, los tres nos enderezamos. Luego vimos a la pequeña señorita Yukina corriendo en su dirección desde el otro lado tan rápido como pudo.

Yukina voló a toda velocidad sobre el pecho de Lord Keel, con todas sus fuerzas.

—¡Grk–!

—¡Papi! ¡Eres malo!

La cabeza de Yukina dio un golpe limpio en su estómago. Aun así, Lord Keel de alguna manera logró sonreír, reajustando sus lentes y acariciando suavemente su cabeza.

—¡Hmph, tenías que venir a verme primero cuando volvieras a casa!

—Lo siento mucho, Yukina. Mi trabajo ha terminado, ¿qué tal si vamos a leer un libro juntos?

El Conde Felix miró con cariño la vista del padre y la hija Freezis.

—Parece que incluso el mundialmente famoso Keel Freezis pierde es débil ante su hija.

—Me encuentro a avergonzado. Para mí, mi propia hija es una enemiga más formidable que la «Hija del Mal» de Lucifenia.

El Conde Felix se rió a carcajadas por la forma de hablar de Lord Keel. Luego habló con Ayn, comenzando a caminar hacia el vestíbulo.

—¡Ah, eh, Ayn!

De repente, Clarith salió corriendo detrás de mí para perseguirlo, gritando en voz alta.

—¡Gracias por salvarnos en ese entonces! ¡Muchas gracias!

Ayn agitó levemente su mano sin mirarnos, y se fue junto con el conde.

No podía distinguirlo fácilmente desde tan lejos, pero parecía estar llorando, secándose los ojos.

Capítulo 3, Sección 1 – El Vals de la Diva, Escena 1

La Hija de la Mal: Wiegenlied de Verde, página 122-133

 

🍀 Michaela ~ El país de Elphegort, «Districto Central de Aceid/Posada» ~

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Aceid era la ciudad más grande de Elphegort. También era la capital. Elphegort se dividió en cinco distritos: este, oeste, norte, sur y centro. Laz personas se reunian en el distrito central. Era normal hacer transacciones comerciales en el distrito sur, que tenía un camino que lo atravesaba y conducía al Reino de Lucifenia, por lo que había muchos puestos alineados en él. Los distritos occidental y norte estaban llenos de vecindarios para ciudadanos y nobles relativamente ricos. Había mucha gente pobre en el distrito oriental, era un lugar tan problemático que el ciudadano promedio casi nunca iba allí.

Clarith y yo nos estábamos hospedando en una pequeña posada en el distrito central. La señora de la posada era la partera que había ayudado a Ayn a nacer, y nos permitía vivir allí con su buena voluntad. Después de enviarnos allí, Ayn se dirigió a Toragay, donde se encontraba la mansión del conde Felix.

—Ese travieso niñito realmente se ha convertido en un buen joven —dijo el dueño de la posada, frotándose la cabeza calva y mirando a Ayn irse. Al parecer, la madre de Ayn había muerto cuando él era bastante joven, por lo que la señora de la posada había actuado como una figura materna para él.

Habían tomado nuestro pago por el alojamiento por negocios, pero nos acogieron con bastante alegría. Como ambos eran inmigrantes, es decir, no Elphes, miraron a Clarith sin prejuicios.

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Estábamos bebiendo té una noche en el vestíbulo, alrededor de una semana después de que empezaramos a vivir en la posada.

—Como se esperaba, es muy difícil para los inmigrantes hacer negocios en este país —se quejó la señora mientras contaba los ingresos de la posada.

—Sin embargo, hay personas como el Sr. Keel que tienen éxito a pesar de ser inmigrantes. Creo que es solo una cuestión de conocimiento del negocio —respondió el viejo. Parecía que la posada no estaba obteniendo muchas ganancias.

—El Señor Keel es el que vive en la gran mansión en el distrito norte, ¿verdad?

—Oh, estás bien informada, ¿eh? ¡Sí, para los inmigrantes como nosotros, ese hombre es como un rayo de esperanza!

El anciano pareció contento de que le preguntaran sobre una persona que respetaba y me contó varias cosas sobre él.

Entre todas las personas que hacían negocios en este país, es decir, en toda la región de Evillious, no había nadie que no conociera el nombre de Keel Freezis. La compañia Freezis que administraba era una gran empresa que tenía sucursales en Lucifenia, Marlon, Divina Levianta y, por supuesto, Elphegort también.

Aún más, debido a que tenía un control de toda la información beneficiosa bajo la asociación comercial realizada por su unión con otras empresas, también tuvo éxito en obtener grandes ganancias. Su autoridad incluso llegó a la realeza de varios países; debido a la compra de un rango en la corte, recibió una influencia política que rivalizaba con la de la aristocracia, o incluso mayor.

Se dice que Keel era originalmente un ciudadano de Marlon nacido en el país insular de Marlon, y cuando era joven tenía sus manos en negocios considerablemente torcidos. Debido a esto, su vida terminó siendo objetivo de varias personas, y por su propia seguridad huyó a Elphegort con su novia.

Dicha novia era la actual Madame Freezis.

—Tienen tres hijos, y mi esposa ayudó con el nacimiento de todos ellos. Hoy en día, el Sr. Keel es el mayor comerciante de Elphegort y de toda la región de Evillious. Incluso su mansión es un edificio de varios pisos, más grande que la mayoría de las casas de los nobles menores, como un palacio.

El viejo orgullosamente comentó al respecto como si estuviera hablando de sí mismo.

—Con una mansión tan grande, probablemente tenga muchos sirvientes. … -¡Eso es!

—¿Hm? ¿Llegaste a un plan eficaz para hacerte rica, pequeña señorita?

Las palabras que él había dicho en voz alta inadvertidamente me habían llevado a una idea brillante. Cuando hablé, el viejo se burló un poco inquisitivamente. Tenía la costumbre de conectar todo a los negocios, y como era de esperar, me di cuenta de que realmente no estaba prestando atención a las palabras de una «pequeña señorita» como yo.

La gerencia de la posada aparentemente no era tan buena, así que yo también estaba empezando a preocuparme un poco por el dinero. El efectivo moderado que había recibido de Elluka había comenzado a agotarse, y gracias a la huida del pueblo, no teníamos nada que pudiéramos vender. Necesitábamos un poco de empleo, y rápido.

Fuimos persistentes, pero esta posada no tenía los medios para contratar a nadie, y gracias a la influencia de las malas cosechas de este año, toda la ciudad estaba en un mal estado económico. En todos los lugares en los que buscamos, no había nadie que contratara a un Netsuma como Clarith. Queríamos trabajar juntas si era posible, pero en nuestra situación actual, a punto de quedarnos sin recursos para cuidarnos, era posible que no pudieramos hacerlo. El viejo posadero era un buen hombre, pero cuando se trataba de dinero era bastante estricto. Si no pudiéramos pagar nuestra tarifa de alojamiento, nos echaría sin piedad. Y aún peor, tendría que ir a trabajar sola.

—Oye, ¿se sabe si ellos han estado buscando nuevos sirvientes para la mansión?

En cualquier caso, necesitaba investigar a Keel por mi búsqueda de los «Contenedores del Pecado Capital». Si pudiera entrar allí como sirvienta, mataría a dos pájaros de un tiro.

—Así es, has estado buscando un trabajo como ese, ¿no?

—Un sirviente del Sr. Keel vendrá mañana, ¿podría preguntarle por usted? —Llegó la feliz propuesta de la señora, escuchando la conversación mientras contaba las monedas.

Como me dijeron, en esta posada comerciaban con plumas negras de pájaro Rollam en su tiempo libre, así que cada mes un criado de la mansión venía a comprarlas. No tenía buenos recuerdos del pájaro negro Rollam, pero parecía que en Elphegort sus plumas eran un bien precioso, y entre otras cosas solían hacer bolígrafos con ellas.

—¡Me gustaria mucho! ¡Gracias!

—Ja, ja, puedes agradecerme después de que te hayan contratado.

Keel y su esposa no eran Elphes, así que si las cosas salían bien, estarían dispuestos a contratar a Clarith conmigo. Cuando caminé ágilmente a nuestra habitación al ver ese rayo de esperanza, Clarith ya estaba durmiendo en la cama. Parecía estar agotada por caminar buscando trabajo todos los días. Decidiendo que hablaríamos de eso cuando se despertara a la mañana siguiente, me quedé dormida.

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El que llegó a la posada al día siguiente no era un sirviente, sino Madame Freezis.

Sin conocer su rostro, naturalmente me llenó de admiración pensar que incluso una sirvienta de la casa Freezis era tan elegante y refinada.

—He venido a recibir sus productos hoy. Todos los demás están demasiado ocupados para venir aquí —explicó la señora con voz digna, sentándose en silencio cerca del mostrador de recepción. Muy nerviosa ante este inesperado invitado, después de ordenarme que hiciera un poco de té, la señora de la posada se apresuró al almacén.

Sin querer, le eché una mirada larga y dura a su rostro mientras le llevaba el té. Ella tenía un aire extremadamente inaccesible, claramente diferente al de la gente del pueblo. Había oído que la señora era un noble prominente en Marlon, y que incluso ahora que era la esposa de un comerciante, no había perdido esa alta mentalidad.

—… ¿Te interesa mi cabello rojo? —Dijo la esposa después de beber un sorbo de té, sonriendo.

—Ah–… lo siento por mirar…

Ella no cambió su sonrisa ante mis muecas. Tenía que estar acostumbrada a que la miraran.

—Ja, ja, está bien. Me imagino que es raro ver a alguien que no sea de pelo verde en este país.

—No, eso no es. Es solo que eres muy encantadora… Me encantaste.

—¿Oh? Me alegro. Gracias. Pero eres mucho más hermosa que yo. Tanto que me sorprendió la primera vez que te vi. Tu voz también es encantadora.

— Gracias… Uhm, tienes mi gratitud por el cumplido.

—Ho, ho. No tienes que ser tan formal. Por la apariencia de tu cabello, eres una Elphe, ¿no? No pareces ser un pariente de la pareja que dirige este lugar. Y… tienes un aire extraño a tu alrededor. Se siente algo así como que eres algo más allá de este mundo transitorio.

Quizás cuando te conviertes en la esposa de un comerciante, te vuelves mejor leyendo a la gente. Ella no podría haber visto a través de mí, que originalmente era un espíritu, pero de todos modos estaba un poco alarmada.

—Debido a algunas circunstancias, tuve que quedarme aquí por un tiempo.

—Ya veo. Debe ser duro, siendo tan joven.

Ella misma parecía ser bastante joven. Debería ser de mediana edad por lo que había escuchado de su historia personal, pero debido a su rostro juvenil, no podía medir realmente cuántos años tenía.

—Yo misma lo tuve difícil cuando era más joven. El período posterior a mi primera visita a este país fue especialmente difícil.

—Sí, Elphegort puede ser un país bastante duro para los inmigrantes, ¿eh? Es sorprendente que, a pesar de todo, la firma Freezis haya tenido tanto éxito que hoy en día no haya nadie que no la conozca. La mansión de Lord Keel es tan grande que incluso desde lejos la puedo ver.

Indirectamente saqué el tema de su mansión. No confiaba en mis habilidades de conversación, pero valió la pena intentarlo.

—Gracias. Pero el hecho de que la mansión sea grande es un problema en sí mismo… Varios de mis sirvientes más veteranos han renunciado recientemente, y me faltan manos de una forma u otra… Es un poco vergonzoso, pero es por eso que vine aquí hoy.

—Así que así es, ¿eh…?

Su rostro sonriente, ligeramente preocupado, parecía el de una niña más joven de lo que se suponía que era.

Aun así, que estuvirtan cortos de sirvientes era una buena noticia.

—Um, si está bien para usted… yo y otra persona estamos buscando trabajo en este momento…

La señora apoyó la barbilla sobre sus manos con los dedos por el rabillo del ojo, su expresión se volvió seria, tal vez por haberse dado cuenta de la intención detrás de la conversación.

—Ya veo. Y… ¿te preguntas si estaría dispuesta a contratarte?

—Sí…

La señora me miró de pies a cabeza, como si me estuviera evaluando. Empecé a ponerme nerviosa, me temblaban las manos.

—Dijiste que había otra persona. ¿Quién es?

—Ella está fuera ahora… aunque creo que volverá en breve.

Justo antes de que terminara de hablar, se abrió la puerta de entrada. Era Clarith. Cuando vi su expresión desanimada, supuse que tampoco había encontrado trabajo hoy.

Antes de que Clarith pudiera intentar decir algo al ver a la señora allí, ella se levantó y se acercó a Clarith.

—¿Es esta chica la otra persona? ¿Sois las dos amigas?

—Uh, erm, sí.

Dominada por la mirada aguda de la señora, Clarith comenzó a retroceder. Cada vez que se acercaba, Clarith simultáneamente daba otro paso atrás. Si continuaban así, terminarían saliendo justo fuera de la posada.

—Cabello blanco y ojos rojos… Ua Netsuma, ¿eh? La primera vez que he visto uno.

Ante esas palabras, los pies de Clarith se detuvieron repentinamente. La esposa le sonrió tranquilizadoramente, y luego se volvió para sentarse una vez más en su silla.

—… Ahora que lo pienso, aún no he escuchado sus nombres, ¿verdad?

—M– mi nombre es Michaela. Y esta es Clarith.

Clarith llegó tímidamente a mi lado y me miró con una expresión inquisitiva.

—Ese es un buen nombre. Muy bien, te dejaré trabajar en la mansión. Pero solo a ti, Clarith.

Una vez más tomé el aliento que había dejado escapar.

—Uh, pero es que… queríamos trabajar juntas…

—¿Quieres trabajar felizmente con tu amiga? El trabajo no es tan fácil como eso.

—Pero… ¿Por qué no me contratas también?

—Porque odio a los Elphes.

Una frase increíblemente contundente y simple. Mientras hablaba, por un momento pareció mirarme con los ojos llenos de ira.

—… Eso es solo una broma. En este país hay muchas personas que no pueden trabajar solo porque son extranjeros, aún menos los Netsumas. Con el fin de ayudarlos aunque sea un poco, contrato a esas personas como sirvientes en mi propia casa. Michaela, eres una Elphe. Así que creo que encontrarás otros medios de empleo. Y… —La señora dejó escapar un suspiro y luego volvió a mirarme. Clarith hizo una mueca de ansiedad, como si finalmente comprendiera la situación—. Eres demasiado hermosa. Contigo a su lado, mi esposo podría tener la tentación de engañarme. Y, aunque esto es poco más que mi intuición… Siento que podrías traernos problemas innecesarios.

Sus ojos eran muy serios. También me vino a la mente algo, porque tenía todo el problema con los «Contenedores del Pecado Capital», no podía refutar su afirmación.

En ese momento, conmigo en silencio, Clarith se adelantó como si tratara de protegerme e inclinó la cabeza profundamente.

—¡Espere, por favor! ¡Por favor, deje que Michaela trabaje conmigo!

—Seguramente has sufrido a manos de Elphes, ¿no? ¿Por qué la estás apoyando?

La esposa hizo una expresión incrédula. Ella había evadido el punto antes, pero estaba segura de que su declaración de odiar a los Elphes era de hecho la verdad.

—Es cierto que he sido continuamente oprimida por el pueblo Elphe. Pero ella… Michaela me ha tratado con amabilidad. Estoy realmente agradecida hacía ella.

—Sin embargo, y ya te lo dije antes, sabes que jugar con amigos no es apto para el trabajo, ¿verdad?

—¡Sé que lo que digo es egoísta! Pero… —Clarith continuó su súplica con un tono que era más claro de lo que había escuchado de ella hasta ahora, con su cabeza inclinada. Y finalmente, murmuró, como si reflexionara— Quiero quedarme con Michaela todo el tiempo que pueda…

Clarith siguió bajando la cabeza aún más, y bajé la cabeza para rogar con ella. Después de un pesado silencio, la señora habló como si levantara la cabeza.

—… Entiendo. Dejaré que las dos vengan a la mansión. Pero te advierto, el trabajo en la casa ciertamente no será un placer pausado…

Antes de que la señora pudiera terminar de hablar, Clarith levantó la cabeza con una sonrisa que ocupó toda su cara y me abrazó.

—¡Gracias a dios! ¡Podemos trabajar juntas, Michaela!

—¡Clarith…!

Le devolví el abrazo a Clarith, cada una de nosotras compartiendo nuestra alegría.

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Y entonces Clarith y yo decidimos trabajar en la finca Freezis. Para las sirvienta había residencia, así que empacamos las pocas posesiones que teníamos y salimos de la posada.

—Vamos, Michaela —dijo Clarith, apretando fuertemente mi mano.

Capítulo 2, Sección 2 – La Doncella del Árbol y la Hija de Blanco; Escena 6

La Hija del Mal: Wiegenlied de Verde, páginas 115-118

 

🍀 Michaela ~ El País de Elphegort, “AldeaYatski/Caminos” ~

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Unos caminos al norte desde la colina del este del pueblo, había un pequeño camino en el acantilado. Aunque para un camino era extremadamente estrecho para que la gente pasara; estaba en un lugar que era fácil caerse de cabeza por el acantilado si dabas el paso equivocado, por lo que casi nadie lo usaba excepto los lugareños del pueblo.

Ayn tomó la delantera y nos guió a través de una ruta más segura. Clarith estuvo a punto de caerse una o dos veces, pero de alguna manera pudimos salir del pueblo de forma segura.

Descansemos un minuto dijo Ayn, señalando una conífera un poco más adelante.

Clarith y yo estábamos exhaustas por caminar por un camino sin senderos. Una vez que nos acercamos lo suficiente al árbol, nos sentamos allí.

Como Clarith aparentemente no había dormido mucho desde la muerte de su madre, parecía haber llegado al límite de su agotamiento. Inmediatamente comenzó a acomodarse en una respiración reparadora.

… ¿Qué demonios pasó en el pueblo? —le pregunté a Ayn, en voz baja para no despertar a Clarith. Me explicó las circunstancias.

Parecía que el jefe de la aldea había malversado el pago de la tierra que se suponía que iría al Conde Felix. Eugen lo había amenazado por eso, supuestamente desviando el dinero a través de canales ilegales. Y así el jefe había envenenado a Eugen. Había tratado de culpar a Clarith de ese crimen.

Mi padre me dijo que Eugen había muerto por consumir veneno después de probar su comida. Dijo que era porque Clarith lo resentía por el incidente con respecto a la cuota de la tierra… También me confesó cómo la llamaba a la casa y la sometía a un trato cruel cuando no podía pagar las cuotas.

Increíble…

Pero eso era de conocimiento común, incluso sin que mi padre me lo dijera. Nadie podía comentarlo con él. Incluso yo, por supuesto. Si solo… Si hubiera sido una persona más fuerte… ¡Argh!

Ayn golpeó su puño fuertemente apretado contra el tronco del árbol. La vibración hizo que varias ramas se balancearan, las hojas cayeron como la lluvia.

Que ese sinvergüenza sea mi propio padre… estoy avergonzado más allá de las palabras.

La cara de Ayn estaba deformada por el arrepentimiento. Durante todo el tiempo que estuve en el pueblo, no había mostrado en lo más mínimo esa actitud. Pensé que era solo un joven alegre, ignorante del mal del mundo. –Supongo que todos los humanos tenían una oscuridad en los recovecos de su corazón.

… ¿Qué vas a hacer ahora, Ayn?

Tengo la intención de… ir al Conde Felix, y contarle todo.

¿Estás de acuerdo con que arresten a tu padre?

No me importa eso. Si quieres, tú y Clarith también pueden venir…

Me alegro, pero… Clarith y yo estábamos planeando ir a Aceid después de salir de la aldea.

Ya veo… Está bien, entiendo. Tal vez eso sea lo mejor en este momento. Hay mucha gente en Aceid, por lo que será un lugar conveniente para esconderse de los perseguidores. Y tampoco creo que os persigan tan lejos

La expresión de Ayn parecía algo solitaria, así que me sentí un poco arrepentida por eso.

—… Lo siento.

No hay necesidad de disculparse. Es obvio que Clarith está mejor contigo que conmigo. Ayn miró a Clarith, que dormía con la cabeza sobre mi hombro … Tal vez si puedo ser más fuerte y deshacerme de mi culpa, podría hablar con ella cara a cara.

—¿Ayn…?

No es nada. Vamos, después de que hayamos descansado iré con vosotras a Aceid.

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El medio año que pasé en el pueblo de Yatski se había convertido en un momento especial en los mil años que había estado viva.

Tuve muchos descubrimientos y nuevos encuentros.

¿Había llegado a entender un poco más sobre las personas?

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Quería aprender cada vez más

Acerca de estas maravillosas criaturas llamadas «humanos».

Capítulo 2, Sección 2 – La Doncella del Árbol y la Hija de Blanco; Escena 5

La Hija del Mal: Wiegenlied de Verde, páginas 109-115

 

🍀 Michaela ~ El País de Elphegort, “Aldea de Yatski/Casa de Clarith” ~

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El funeral de la madre de Clarith fue extremadamente simple.

Clarith y yo fuimos las únicas presentes. Después de que el sacerdote dijo algunas oraciones, la pusieron a descansar en un cementerio público.

Clarith no lloró. Ella solo mantuvo los ojos bajos, mordiéndose el labio.

—… ¿Qué vas a hacer ahora?

Finalmente dije eso, después de preguntarme todo el tiempo qué debería decir.

… No lo sé murmuró Clarith en un suspiro, agachada y apoyada pesadamente contra la pared de su casa.

Su espalda parecía aún más pequeña de lo normal. Hasta el punto en que pensé que podría desaparecer en cualquier momento.

No sabía qué tipo de circunstancias tenía, pero esa mujer había criado a Clarith como suya a pesar de que no tenían relación de sangre, con Clarith siendo una Netsuma. Clarith estaba afligida porque había perdido a la única familia que tenía. Sin embargo, no sabía en qué medida.

Su cama, sus ingredientes, sus accesorios… Dentro de la casa todavía quedaban signos de que su madre había vivido allí. Tenía que pensar que vivir en esta casa con eso que todavía tenía su aroma debía ser muy difícil para Clarith. Me preocupé por si ella, frágil como era, seguiría viviendo o no mientras se aferraba a esa sensación de pérdida.

Hey, Clarith. Si está bien, me gustaría hablar contigo…

Decidí ser audaz y romper el hielo. No sabía cómo respondería ella a mi sugerencia. Pero por como iban las cosas ahora, sabía que la realidad la aplastaría, ¿no? … No pude evitar preocuparme por eso.

¿Quieres dejar este pueblo conmigo?

Por un momento, la expresión en el rostro de Clarith se volvió más animada. Estaba extremadamente sorprendida, traicionando el hecho de que ella nunca había considerado tal cosa.

¿Vendrías a Aceid y comenzarías una nueva vida conmigo? Creo que con un cambio de escenario, no lo sé… tus penas quizás se desvanecerían, por lo que podrías ver muchas otras cosas.

Tal vez la conversación fue un poco forzada. Incluso habiéndolo dicho yo misma, pensé que era una especie de lógica forzada.

La verdad era que no podía quedarme aquí para siempre. Como sabía que había un “Contenedor del Pecado Capital” en Aceid, tuve que comenzar a moverme más fervientemente para recogerlo. Ya había pasado más de medio año desde que me había separado de Elluka y Gumillia.

Me sentí un poco incómoda al involucrar a Clarith en mis propios objetivos, pero aun así no podía dejarla aquí sola.

Dejar el pueblo ¿eh? … Supongo que estaría bien. Podría vivir contigo en Aceid y luego volver a servirte de contraste.

… ¿Eh? ¿De qué estás hablando?

Chelsea me dijo algo. Ella dijo que solo has estado a mi lado para hacer que tu propia belleza sea más prominente. Y para apelar a tu propia amabilidad, tratando a un Netsuma sin discriminación.

Me quedé sin palabras ante la confesión de Clarith. ¿Realmente me miraban de esa manera?

Naturalmente, pensé que era solo una conjetura de la propia Chelsea. Pero, Michaela, ¿puedes decir honestamente que eso no tiene sentido? ¿De verdad, desde el fondo de tu corazón?

Clarith estaba sonriendo con sus modales anteriores. Pero no era su sonrisa amable habitual, era una sonrisa abyecta que parecía reprenderme y, más que nada, reprenderse a sí misma.

Tienes un aspecto encantador. Tienes una sonrisa despreocupada. Tienes una voz clara y hermosa. Tienes una personalidad que alegra a todos los que te rodean. Tienes todo lo que me falta. Me ha alegrado que alguien como tú fuera amable conmigo, pero siempre me he preguntado por qué. Clarith se levantó y agarró mi solapa. Sus ojos se veían aún más rojos que de costumbreSimplemente lo estás haciendo por simpatía, ¿verdad? Simplemente estás satisfaciendo tu propia vanidad con lástima por mí, porque soy muy inferior a ti.

—… No.

Pero había pensado que podría estar bien con eso. No importaba que fuera usada por ti, quería estar a tu lado…

Clarith.

Me tragué las mil palabras que daría para resolver este malentendido. Tenía demasiadas cosas que decir para transmitir lo que sentía ahora, e incluso si las decias, sabía que Clarith solo las escucharía como excusas.

En cambio, la abracé. Más firme que nunca antes. Por un momento se comportó como si pudiera resistirse, pero luego perdió rápidamente toda su fuerza y se rindió.

Podía escuchar los latidos del corazón de Clarith. Y seguramente ella podía escuchar lo míos. Una vez hecho esto, estaba segura de que podríamos hacer comprender nuestros sentimientos mutuos.

Hey, Clarith. Me gustas.

Ella no dijo nada en respuesta. Pero en el perfil de su rostro, su miseria de hace un momento había desaparecido.

No importa lo que digan, para mí eres una persona maravillosa. Más que nadie, más que nadie en el mundo le dije.

Cuando lo hice, Clarith gradualmente cerró los ojos. Cuando los abrió de nuevo, estaban llenos de grandes lágrimas.

Por un corto tiempo después de eso, Clarith continuó llorando en mi pecho. Ella no dijo nada, solo se apoyó contra mí y sollozó para dejar salir todo.

.

Aquí, sécate los ojos con esto.

Suavemente le tendí un pañuelo a Clarith cuando finalmente se calmó.

… Gracias, Michaela. Verdaderamente, gracias. Después de limpiar todo rastro de lágrimas de su rostro, luego me preguntó Me gustaría ir a Aceid, pero… ¿qué haríamos después de eso?

Bien, aún no lo sé. Pero todavía tengo dinero, así que no importa qué vida tengamos, estaremos bien. Mientras esté contigo.

Eres tan fuerte como pensaba, Michaela. Nunca he hecho nada más que trabajo de campo… estoy realmente nerviosa. Se quejaba, pero de todos modos tenía una sonrisa en su rostro Pero estás en lo correcto. Estaremos bien. Mientras esté contigo, puedo superarlo. Incluso yo… debo volverme fuerte.

Acercamos nuestros rostros y las dos sonreímos. Teníamos muchas esperanzas y ansiedades hacia una nueva vida. Compartimos esos sentimientos, juntas.

Fue en ese momento. La puerta de la casa se abrió de repente.

—¡Clarith! ¡Michaela! ¿¡Están aquí!?

La voz que entró fue la de Ayn.

—¿Ayn? ¿Qué pasa?

Ayn estaba luchando por decir algo, mientras respiraba con dificultad. No sabía si eso era porque estaba sin aliento por haber corrido hasta aquí, o si era porque estaba dudando sobre que decir.

¿Ha pasado algo?

Eugen ha sido asesinado. Mi padre ha estado insistiendo en que Clarith lo mató. Algunos de los muchachos se están reuniendo para arrestarla, ¡salgan de aquí ahora!

Cuando entendí el significado de lo que Ayn estaba diciendo, entré en pánico.