Capítulo 3, Sección 1-La Reunión De Los Aliados; Escena 7

La Hija del Mal: Clôture de Amarillo, páginas 215-221

 

Germaine, ~ En el Reino de Lucifenia, «El Escondite en el Bosque de la Confusión» ~

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El escondite de la resistencia se había construido en el Bosque de la Confusión.

Hoy sería el último día que lo usáramos.

Hice los golpes predeterminados en la puerta de la base.

¿Quién es? —Escuché desde adentro.

Germaine. Por favor, abre.

La puerta se abrió un poco y pude ver un poco la cara de York. Después de confirmar que era yo afuera, abrió la puerta por completo.

Lo has hecho bien, York.

Sí, todo el mundo está aquí. ¿Qué tal si tomas un trago primero?

… Lo haré cuando termine. Cuando todo termine.

Había cinco hombres y mujeres además de mí en la base. York, Minage, Sekka, Marc y… un hombre de pelo azul con una máscara.

Hagamos una verificación final. Primero, ¿cómo están nuestros números?

Minage respondió: «Hemos reunido más que suficientes. No solo de Lucifenia, sino también de la gente de Elphegort. Y… los soldados que este hombre enmascarado ha traído para nosotros».

Hay un problema con eso —intervino York—. Oye, bastardo enmascarado. ¿Realmente podemos confiar en ti? Por lo que parece, no hay un solo novato entre todos los que nos has traído. Todos son espadachines de élite. Además, todos llevan máscaras como tú. Por más que lo intente, no puedo soportar la idea de tener personas en la resistencia cuyas identidades no conocemos.

Cuando York comenzó a encenderse, el hombre enmascarado respondió en voz baja: «… ¿Cuál es el problema con eso? Tú y yo compartimos interés en derrotar el palacio. ¿No es eso suficiente?»

¡Ya te lo dije, no podemos confiar en eso!

Hmph, qué hombre tan estúpido eres.

… ¡Tú, canalla!

¡Basta los dos!

Sekka fue a contenerlos a ambos cuando comenzaron a pelear.

De una forma u otra… Sabía la identidad de ese hombre enmascarado. No estaba segura, pero lo había visto una vez antes. Y con la información del palacio que había escuchado de esa chica… Al comparar esas dos cosas, podía adivinar su motivo para ayudar a la resistencia y su razón para ocultar su identidad con una máscara.

Su propósito… probablemente era el mismo que el mío… venganza.

¡Germaine! ¿¡Estas de acuerdo con esto!? ¿No tienes ninguna queja con este bromista?

York apuntó el punto de su ira hacia mí, pareciendo incapaz de soportarlo por más tiempo.

Hmm… Realmente no tengo ninguna. Si tuviera que decir una… —Me acerqué al hombre y golpeé suavemente la máscara que llevaba puesta—. Esta máscara no te queda bien, Don Juan*.

Dio un paso atrás y luego respondió, algo sorprendido: «… ¿Has descubierto mi verdadera identidad?»

Principalmente. Realmente no me importa. Incluso si es solo uno, cuantos más mejor. ¿No es así, York?

Hmph. Si lo dices, Germaine —dijo York, como si no pudiera entenderlo, pero aceptó a regañadientes.

Ah, sí. ¿Podrías al menos darnos un nombre? No podemos andar llamándote «hombre enmascarado» después de todo.

… Karchess. Llámame así.

¿Ese es tu nombre real? Supongo que no importa… Sigamos, entonces. ¿Cómo están nuestros suministros?

Como siempre, Sekka habló mientras enderezaba su pequeño cuerpo:

Está el asunto de Lord Keel Freezis. Creo que se asegurará de que cada miembro de la resistencia tenga armas. Y…

En ese momento llamaron a la puerta.

Soy yo. Abrid.

Cuando York abrió la puerta, el viejo que dirigía la herrería estaba de pie allí.

Finalmente están listas, las espadas y armaduras que ustedes usarán. —Tomó en sus manos las diversas armas que había traído.

Esto es una… excelente mano de obra —dijo el hombre enmascarado, Karchess, con admiración.

El viejo era un hábil artesano que una vez había forjado armas y armaduras para los Tres Héroes. Queriendo ayudarnos, aunque fuera un poco, había fabricado armamentos para mí y para los otros miembros fundadores de la resistencia.

Recogí mis propias armas y armaduras. De un vistazo, podía decir que el humilde estoque era excepcionalmente afilado, más afilado que cualquier espada que hubiera usado antes. Y la armadura. Era de color rojo oscuro, con el collar y el hombro izquierdo con adornos de león. Esto era…

Tomé la vieja armadura y espada de Leonhart y las reformé para que las usaras. La espada era demasiado grande para una mujer como tú, así que separé el escudo de armas y lo uní al cuello de la armadura. ¿Te importa que me haya tomado la libertad?

… De ningún modo. Gracias, Señor. Me alegro mucho.

Me puse la armadura roja. Papá, ahora siempre estaremos juntos.

Oh, es cierto-

El viejo salió una vez más y luego llevó un objeto grande envuelto en tela. Y luego lo desenvolvió.

¡Oye, viejo! ¿Qué diablos es eso? —Marc exclamó sorprendido.

Dentro de la tela se mostró la forma de una espada larga enorme, torpemente elaborada.

¡Ni siquiera York podría usar esa espada gigante! ¿Te equivocaste con el tamaño?

Esta no es para ninguno de ustedes… Parece que ella no está aquí hoy. Germaine, por favor, dale esto más tarde por mí. … Bueno, rezaré para que seas afortunada en la guerra —dijo el anciano, volviéndose para irse.

Lo llamé de vuelta.

¡Espere, señor! ¿Realmente está de acuerdo con esto?

-De hecho, ambos hemos reforzado nuestra determinación.

Después de dar otra mirada alrededor de la habitación, se fue, asintiendo con una expresión de satisfacción.

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Todos nuestros preparativos se habían puesto en orden. Había… una cosa más de la que no podía dejar de preocuparme.

Hey, York. Pregunté antes, pero sobre Allen…

Ah, ¿tu hermano menor adoptado?

¿Podríamos sacarlo del palacio de antemano? No quiero que se involucre en todo esto.

Después de tomarse un momento para pensarlo, York respondió, sonando arrepentido: «… No. No podemos hacer eso. Existe un riesgo demasiado grande de que los alertará».

Allen tiene un fuerte sentido de la justicia. ¡Estoy segura de que nos ayudaría…!

De acuerdo con esa información que obtuvimos de esa… chica encapuchada, Allen y la princesa están en comunicación. Bueno, un sirviente y una princesa, aunque puedan ser de posiciones diferente, si un hombre y una mujer de la misma edad siempre están juntos, no es extraño que terminen enamorándose.

Eso es ridículo…

¿Allen y esa hija del mal…? Debe saber lo que le pasó a papá. ¿Entonces por qué?

No, necesitaba dejar de pensar en eso. Allen era un hábil espadachín gracias a las enseñanzas de Leonhart. Cuando llegara el momento, sería capaz de escapar del palacio por su cuenta. Solo necesitaba ser paciente y creer en él.

*: La expresión usada es Lady-Killer, alguien hermoso que enamora fácilmente a las mujeres. A falta de una mejor expresión, he optado por la de “Don Juan”.

Capítulo 3, Sección 1-La Reunión De Los Aliados; Escena 6

La Hija del Mal: Clôture de Amarillo, páginas 210-215

 

Allen ~ En el Palacio Lucifeniano, el «Jardín de arriba» ~

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Tal vez hubo varios puntos de quiebre.

Busqué a Riliane. Ella no estaba en el Salón de los Sonidos, en el Salón de los Espejos ni en su habitación. Ella tampoco estaba en ninguna parte del Jardín Celestial.

Tal vez…

Subí las escaleras y me dirigí al jardín de arriba.

Ahí estaba ella.

Desde el techo, Riliane miraba con expresión satisfecha el territorio que le pertenecía, que se extendía muy por debajo de su vista.

Ella estaba sola.

Princesa Riliane.

Cuando hablé ella se dio la vuelta. No pude ver ninguna sorpresa en su expresión. Era casi como si hubiera anticipado que vendría.

Allen, el mundo es tan vasto. El territorio de Lucifenia es muy grande. Pero sorprendentemente, hay un continente aún más grande más allá de eso… hay países más allá de eso. Al otro lado del mar occidental está Marlon, en el este está Asmodean, en el sur está Beelzenia y en el norte…

Levianta. Y Elphegort también.

Correcto. Pero lamentablemente, ninguno de esos países puede estar completamente de acuerdo. Todos tienen ideas diferentes y trabajan para sus propios objetivos, y a veces se pelean. Si el mundo entero pudiera convertirse en uno, ¿no crees que nuestra sociedad se volvería más feliz?

Después de hablar con sobriedad, la expresión de Riliane cambió rápidamente a algo más cohibido.

… Esa es la opinión que tenía nuestra querida madre.

Me preparé y le pregunté: «¿Es esa la razón por la que continúas el ataque contra Elphegort?»

Eso no es cosa mía. Eso es lo que decidieron otras personas.

Pero estoy seguro de que si lo detenías, todos te obedecerían. El hecho de que no lo hayas hecho es porque tú también estás a favor de la guerra, ¿no es así?

Había decidido antes que no hablaría sobre asuntos políticos. Tales cosas estaban lejos del alcance de un sirviente.

Sin embargo, no pude callarme más. Si había una posibilidad, tenía que detenerla. Estaba ese problema con Michaela, pero también estaba la «profecía» de Elluka, que desde entonces había estado en mi mente.

Cualquiera podía ver que Lucifenia se estaba desmoronando. Si esto continuaba, el país realmente caería, y Riliane probablemente moriría.

… ¿Sabes lo que significa reprenderme, no?

Me di cuenta de que la expresión de Riliane había pasado de la niña inocente de antes a la de la «Hija del Mal». Vislumbré una crueldad improbable para una niña de catorce años; alguien más habría sido intimidado y hubiera obedecido.

Pero yo era diferente. Ella bien podría ser la «Hija del Mal», pero, para mí, Riliane era Riliane.

Michaela, la «Hija de Verde», ya está muerta. Tu objetivo ya se ha llevado a cabo.

Sí. Pero eso no es suficiente. Siempre lo he sentido así, que quería ese país verde.

¿Esto de nuevo? Siempre eres así. Quieres pasteles de té, quieres la luna, y luego cualquier cosa que no te guste, la descartas de inmediato.

Así es como son las cosas, ¿no? Quiero rodearme de lo que quiero, ¿qué tiene de malo eso?

No tenía derecho a llamar a nada de eso algo malo. Siempre la había obedecido. Porque pensé que eso la llevaría a ser feliz.

Pero si se quedaba así, Lucifenia lo haría, ella lo haría.*

Por favor evacue a nuestros soldados de Elphegort. En este momento, debe centrarse en mejorar nuestros asuntos públicos a nivel doméstico. Si dices que no puedes hacer eso, entonces…

¿Qué harías?

-Dejaré el palacio.

Parecía que mis palabras sorprendieron a Riliane más allá de lo que imaginaba. Ella no trató de ocultar su sorpresa.

¡No te dejaré hacer algo tan egoísta!

Fue una apuesta.

Yo amaba a Riliane. Las implicaciones eran muy diferentes del «amor» que sentía por Michaela, pero sentía que Riliane era más preciosa para mí que nadie.

Pero, ¿qué era lo que ella sentía por mí?

Enfrentando sus emociones, miré en silencio a Riliane mientras acumulaba desprecio y abuso unilateral sobre mí. Quizás sería ejecutado, pero me había preparado para eso.

Finalmente, comenzó a tomar un respiro, tal vez porque estaba sin aliento por gritar durante tanto tiempo. Después de eso, tomó una gran respiración más y luego me dijo con una expresión derrotada: «… Bien. Debes tener una buena razón para llegar a decir eso… Esta vez es un caso especial, eso sí. Cesaré la guerra con Elphegort».

-! Princesa Riliane…

Haré una sugerencia en la reunión de mañana… ¡Escucha! Lo diré nuevamente, ¡este es solo un caso especial! A cambio, durante todo un mes a partir de ahora, la merienda a la hora del té será brioche, ¡con aún más crema! … Ah, y ten cuidado con el azúcar. ¿¡Entiendes!?

S… ¡Sí, Su Majestad! —respondí en voz alta, y luego bajé las escaleras.

Gracias a Dios… Con esto he salvado al país, he salvado a Riliane.

Y-

¡Ella me necesita después de todo!

*:Se refiere a que Lucifenia y Riliane caerán.

Capítulo 3, Sección 1-La Reunión De Los Aliados; Escena 5

La Hija del Mal: Clôture de Amarillo, páginas 208-210

 

Allen ~ En el Palacio Lucifeniano, «Campos de entrenamiento» ~

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Acababa de pasar por los campos de entrenamiento de mercenarios en las afueras del palacio.

Gast estaba rodeado por tres soldados del palacio. Estaban acumulando desprecio sobre él, mostrando abiertamente su ira.

¡Ustedes mercenarios no son más que matones dominantes, no podemos soportar esto!

¡Gracias a vosotros, los imbéciles que hacen disturbios por la ciudad, nuestra reputación como soldados de palacio está por los suelos!

¡Si tú eres el responsable, entonces debes hacer algo al respecto!

Era cierto que la ciudad estaba alborotada gracias a las acciones de los mercenarios.

Saqueos, violaciones, asesinatos… hicieron lo que quisieron hacer, usando la autoridad del palacio.

Aunque se nos llama un grupo mercenario, en realidad no somos un colectivo respondió Gast a sus burlas, con una expresión de irritación ociosa. Simplemente reúno rufianes que quieren monedas y encuentro uno que esté dispuesto a darlas. No me preocupa lo que hagan después.

Esto no hizo nada para calmar la ira de los soldados. Por el contrario, uno de ellos estaba temblando, su cara estaba de un rojo intenso.

Gast siguió hablando.

… Y, por lo que escuché de uno de los mercenarios, ya hay algunas actividades turbulentas en la ciudad. Como la gente del pueblo reuniéndose y discutiendo cosas en grupos grandes. Quizás deberían estar más vigilantes, ¿eh?

¡No he escuchado nada como eso! ¿Por qué deberíamos dar crédito a lo que dice gente como tú?

Bien, bien. Así que el famoso ejército lucifeniano tampoco es un gran problema. Con ustedes, es probable que este país no dure mucho.

¡B-bastardo! ¿¡Como te atreves a decir eso!?

Un soldado desenvainó su espada. ¡Esto era horrible, tenía que detenerlo…!

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Whumph–

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… Antes de darme cuenta, el soldado que había desenvainado su espada estaba tirando espuma por la boca al suelo.

«¿Qué? ¿Qué diablos acaba de hacer?»

Augh, ohhh dios…

Dando una mirada de soslayo a los otros dos que estaban asustados por el miedo, Gast se fue.

Capítulo 3, Sección 1-La Reunión De Los Aliados; Escena 4

La Hija del Mal: Clôture de Amarillo, páginas 202-208

 

Germaine ~ En el Reino de Lucifenia, en «Un Bar» ~

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¿Qué tal Germaine? ¿Quieres otra copa? —preguntó York.

Gentilmente rechacé el alcohol que me estaba ofreciendo.

Desde el día en que mataron a papá, no había podido disfrutar el sabor del vino.

El vino que amaba, que bebía demasiado todos los días y por el cual tenía resaca, tanto que Allen se sorprendía de él.

¿Algún día llegaría el día en que una vez más pudiera encontrarlo delicioso?

No has estado bebiendo mucho últimamente, ¿eh? Antes podías tragar veinte copas fácilmente, pero hoy solo has tomado diez.

… Aun así, creo que has tenido suficiente —interrumpió una chica de cabello blanco desde un lado, luciendo un poco sorprendida.

¿Eso creees? ¿Y tú, pequeña Clarith? ¿Quieres una copa?

No, creo que pasaré, señor York. Acabo de venir aquí para entregar mi informe —respondió la chica llamada Clarith, dando un paso atrás.

Bueno, pensé que debería dejar de intentar que ella bebiera. Ya lo habíamos intentado una vez antes y se había emborrachado por completo con solo una copa; entonces nos quedamos atrapados con ella llorando y refunfuñando una y otra vez. Mi papá también era así; parecía que Clarith era una borracha llorosa.

Lord Keel ha decidido colaborar con la resistencia.

El gran comerciante Keel Freezis. Después de haber sido liberado del palacio, se dirigió a sus conocidos mercantes en Lucifenia y se escondió con su familia. Su mansión en Elphegort se había incendiado, pero parecía que había tenido éxito en sacar su fortuna.

Clarith era una chica que trabajaba como sirvienta de la señora Freezis. Nos habíamos estado comunicando con Keel a través de ella. Y hoy finalmente habíamos logrado asegurar su asistencia con el suministro de materiales.

Tenemos que agradecerle a esa chica de la capucha —murmuró York.

Poder ponerse en contacto con Keel no era solo por buena suerte. Era por la que York llamó «la chica de la capucha» … Ella había tenido mucho contacto con Keel durante su arresto domiciliario. En cualquier caso, con esto no tendríamos más preocupaciones sobre los suministros.

Clarith, te lo pregunté antes, pero… ¿No deseas unirte a la resistencia?

Clarith guardó silencio ante mi invitación y bajó la vista.

… Yo…

Después de una breve pausa, ella abrió la boca.

… Una amiga mía… fue asesinada. Una amiga más, más valiosa para mí que nadie. Asesinada por la “Hija del mal”. La detesto. Esa Hija del Mal. Tanto que quiero matarla con mis propias manos. Pero… soy una persona débil. Germaine, soy una persona débil y trivial que no tiene la fuerza ni el coraje para enfrentarse a la autoridad como tú. Entonces… lo siento —dijo Clarith, tranquila y lentamente.

Las lágrimas brillaban en sus ojos, amenazando con derramarse y caer.

… Entiendo. Está bien. Yo soy la que lo siente. Te pedí demasiado.

… Está bien.

¿Qué vas a hacer de ahora en adelante, Clarith?

Clarith respondió, con los ojos bajos: «Lord Keel me ha referido a un puesto de trabajo. Así que creo que viviré sola, en un lugar tranquilo».

Ya veo… Bueno, entonces cuídate, ¿de acuerdo?

Gracias… Germaine… rezaré por el éxito de tu revolución.

Con una sonrisa incómoda, Clarith salió del bar.

No podría culparla. Cada persona tenía su propio papel que desempeñar.

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S-señores, ¡esto simplemente no es suficiente!

De repente, el grito del dueño del bar sonó por el edificio. Parecía que el propietario y un cliente estaban teniendo una disputa sobre algo en uno de los asientos más adentro.

¿Quéeeee? ¿Tomaras nuestro dinero por esta bazofia?

—“Bazofia”… ¡no puede ser tan malo si te lo estás tomando!

Parecía que dos clientes, un hombre de aspecto sombrío con barba y otro hombre bajo y delgado, estaban tratando de engañar con el dinero para beber. Ambos llevaban una armadura extremadamente espléndida. ¿Eran soldados del palacio?

¡Escuchen, somos los soldados que protegen este país! Tomar dinero de personas tan importante como nosotros… ¿No crees que es presuntuoso? —dijo imperiosamente el hombre con barba.

¡Es como dice mi hermano mayor Yarera! —Continuó el hombre delgado, sonriendo.

Incluso el carácter de los guardias del palacio real ha ido cuesta abajo, ¿eh? —murmuré.

Con aspecto huraño, York intervino: «Hablando como un ex soldado… Hay muchos matones en el ejército lucifeniano… Pero incluso entre ellos, todos tienen en cuenta un mínimo sentido de cortesía. Esos dos no son soldados regulares. Probablemente son mercenarios».

Mercenarios… ¿De los Mercenarios de Venom? Estaban en el informe.

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-¡Ka-pum!-

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Escuché lo que sonó como un ruido sordo, y luego el dueño cayó, agarrándose el estómago.

Parecía que el hombre con la barba de tres días había pateado el estómago del dueño con todas sus fuerzas.

Vamos, Zusco.

Je je. De acuerdo, hermano mayor.

Con los rostros enrojecidos por el alcohol, haciendo risitas vulgares, los dos comenzaron a abandonar el bar.

¡Bastardos!

Detuve a York mientras trataba de bloquearlos a ambos.

Cálmate, York. Incluso si no son soldados regulares, no es un buen plan discutir con personas del palacio.

Pero… Germaine.

Sé paciente por ahora. … Solo por ahora.

Vamos a despedirnos también.

Maldita sea.

El puño cerrado de York tembló, luciendo claramente irritado.

Afortunadamente, el propietario no parecía estar gravemente herido. York y yo pagamos y salimos.

Capítulo 3, Sección 1-La Reunión De Los Aliados; Escena 3

La Hija del Mal: Clôture de Amarillo, páginas 198-202

 

Allen ~ En el Palacio Lucifeniano, «El Salón de los Espejos» ~

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Permíteme expresarte mi gratitud por emplear a personas tan humildes como nosotros.

Gast Venom estaba arrodillado ante Riliane en el Salón de los Espejos.

Entonces eres el «Demonio de Asmodean», Gast Venom… Tienes una cara muy bonita. Al principio pensé que eras una mujer.

Ja, ja, me han dicho eso mucho. Pero por favor, no me juzgues solo por las apariencias. Tengo confianza en mis habilidades.

Lo sé. He escuchado que fue capaz de defenderse incluso contra Leonhart. Aunque ahora está muerto. En cualquier caso, tengo altas expectativas para sus habilidades.

Estoy a tus ordenes.

Muy bien. Entonces… ¡Allen! ¡Muestra a Gast el palacio!

Dicho esto, Riliane partió del Salón de los Espejos. Gast la miró mientras se marchaba en absoluta quietud.

Si la miras demasiado tiempo, serás decapitado —dije.

Gast se volvió hacia mí, haciendo una pequeña sonrisa tímida.

Ja, ja, lo siento, lo siento… Ella se parece un poco a alguien que conozco. Simplemente me la recordó.

… Te mostraré el palacio.

Los dos salimos del Salón de los Espejos y caminamos por el pasillo.

Esta será su habitación, señor Gast. Es una sala de servicio remodelada que no está siendo utilizada, así que pido disculpas por lo confinada que es.

No te preocupes, esto es suficiente para mí. Estoy satisfecho simplemente con un lugar para protegerse de la lluvia.

Hay personas que no piensan bien en los mercenarios que entran al palacio. Aparte de usted, todos los demás mercenarios deben alojarse en la ciudad.

Ah, bueno, no se puede evitar. —Después de decir eso, Gast una vez más me miró a la cara como lo había hecho antes— Te pareces mucho a esa princesa. ¿Sois hermanos?

… No, es solo por casualidad. Se dice que en este mundo, las personas que se parecen entre sí vienen de tres en tres.

Ya veo… Ah, bueno. Estoy famélico. ¿Hay algo para comer?

Su comida será traída en breve, así que por favor espere aquí un poco.

En el momento en que comencé a dirigirme a la cocina,

Ya la traje.

La jefa de sirvientes estaba parada allí, sosteniendo su comida. –Aunque ella parecía estar de mal humor.

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Ha pasado un tiempo, Mariam… ¿Eres la criada principal ahora? Ja, ja, qué gracioso que estés trabajando como sirvienta. La gente realmente cambia.

Ante las palabras de Gast, la expresión de la criada se volvió aún más disgustada.

Y tú no has cambiado lo suficiente, Gast. Que todavía estés trabajando como mercenario…

Pelear es mi única habilidad.

Mariam dejó su comida en el escritorio y murmuró: «… ¿Todavía te obsesionas con tu hermana pequeña?»

Nunca piensas.

No tenía motivos para averiguar si estos dos tenían algo en el pasado. No era importante para mí y sentí que no debía entrometerme. Entre los dos había una atmósfera tensa que solo podía impresionarme.

Bueno, eso es todo. Allen, te dejo el resto —dijo, preparándose para irse, pero de repente se detuvo y se dio la vuelta, preguntando a Gast—. Gast, ¿qué es lo que estás buscando en la batalla?

Ante esa pregunta, Gast respondió, con una expresión complicada que parecía estar a punto de reír y llorar:

Un lugar para morir.

Al escuchar esas palabras, por un instante me vino a la mente la cara de mi padre adoptivo, Leonhart, en el momento de su muerte.