Capítulo 2–La Caza de los Pecados Capitales; Escena 2

Master of the Heavenly Yard; Capítulo 2–La Caza de los Pecados Capitales; Escena 2

 

Al ver el video en la pantalla, Gammon Octo recordó cuando llegó a este teatro.

 

«Desde que me convertí en el líder del partido Tasan… ¿Cuántos años habrán pasado?»

Cuando Gammon estaba en el poder, recibía diversas informaciones. Una de ellas fue sobre una espada reliquia que él había estado buscando durante mucho tiempo.

La Espada de Venom, robada por Gallerian, no se encontraba en la oficina de la Estrella Oscura ni en su casa.

Pero en secreto, construyó un teatro en el bosque y escondió todo allí. Gammon en ese momento ya estaba sufriendo de la “Maldición” que habitaba en sí mismo. La pasión desenfrenada por las mujeres brotó de su corazón. Hizo todo lo posible para mantener firme su voluntad, pero no podía trabajar correctamente. Tratar de exorcizar la marca grabada en su cuerpo era inútil.

Trató de mantenerse lo más lejos posible de las mujeres, pero el problema era la presencia de la vicepresidenta, Némesis. Al dirigir los asuntos gubernamentales, él no podía evitar tener contacto con ella. Pero…

Quería evitar cualquier cosa que lastimara a la mujer a la que su hermano amó.

Al final, Gammon no tuvo más remedio que renunciar al liderazgo y escapó a la capital de Elphegort, Aceid.

 

«Y así terminé llegando al Bosque del Árbol Milenario, donde estaba este teatro.»

 

El propósito, por supuesto, era obtener la Espada de Venom y usarla para romper la maldición.

 

La pantalla ahora mostraba la imagen de una vieja copa de vino tinto. Gammon la miró y se estremeció.

 

«Hmm. Incluso si mueres y te conviertes en un alma, todavía puedes tiritar…»

 

La colección de Gallerian en este teatro eran los “Contenedores del Pecado”. Sobre todo, esa copa de vino era el hogar de un aterrador y hermoso demonio, Banica Conchita. Otro de sus nombres era el “Amo del Cementerio”.

Se encontró por casualidad con Gammon en el cementerio del bosque, y aparentaba no tener interés en él, pero sus subordinados diferían de ella. Incluso cuando aquellos gemelos, que parecían niños, se decidieron a atacarlo con cuchillos en sus manos, el corazón de Gammon no se alarmó. Aunque habían pasado unos años, seguía siendo un ex soldado. No esperaba quedarse atrás de esos niños, y de hecho, la pelea iba bien para él. Gammon llevaba la delantera.

Pero la situación cambió en el momento en que, frente a él, apareció un nuevo intruso. Ese hombre enorme lo miró, y luego se convirtió en un monstruoso y gigante esqueleto, el Worldeater.

¿Por qué los soldados de todo el mundo se referían a aquel combatiente muerto como un objeto de terror? Gammon en ese momento no lo entendía. Poco después de pensarlo fue golpeado por un gran puño blanco y se desmayó. Cuando despertó ya estaba en el teatro.

Desde entonces, Gammon había estado viviendo como el “Jardinero” en ese teatro. Se levantó del asiento y detuvo el proyector. Pero justo antes de que la pantalla se atenuara, aparecieron en ella dos pares de espejos de mano, recordándole la cara de otra persona.

—Waiter —murmuró.

Esa chica fue la benefactora de Gammon. Sin su presencia, Gammon habría sido asesinado por los “habitantes” del teatro de inmediato. También usó la Espada de Venom para disolver la maldición de Gammon.

Pero eso solo terminó retrasando un poco su muerte. Dos “Castigos” fueron emitidos hacia el bosque. El primero de ellos no destruyó el teatro. El Jardinero predecesor de Gammon, la Hechicera del Tiempo, defendió el teatro de este con sus misteriosos poderes. Pero cuando se lanzó el siguiente “Castigo”, la hechicera ya estaba muerta.

Él… No, ellos fueron asesinados por este. Como el teatro no tenía a su guardián, fue arrasado por “Castigo”, y Gammon, dentro de él, también murió.

 

«Lo que intento hacer… ¿es por venganza?»

 

Gammon sacudió su cabeza, era por otra cosa. No era un sentimiento tan personal. Pudo escuchar el ruido proveniente del exterior del teatro. No había ni una sola persona, solo muchas almas que se estaban reuniendo fuera del teatro… No, “debajo” de este.

—¿Han llegado ya…? Mis hermanos… —se dirigió a ellos de esta forma para saludarlos.

 

Para “salvar al mundo”, Gammon salió del teatro.

Capítulo 2–La Caza de los Pecados Capitales; Escena 1

Master of the Heavenly Yard; Capítulo 2–La Caza de los Pecados Capitales; Escena 1

 

El solitario coleccionista, Gallerian Marlon, construyó un pequeño teatro antes de su muerte. Allí solo se proyectaba un documental que presentaba su colección, “Los Contenedores del Pecado”.

La encargada y guionista era una mujer que había sido su amante. Sin embargo, el propio Gallerian murió antes de que se completara la película. El teatro ubicado en la profundidad del bosque eventualmente se convirtió en un lugar donde la gente no podía acercarse. Muy pocas personas habían visto esa película.

En el pequeño, pequeño teatro, la directora era la “Muñeca” que más había amado Gallerian durante su vida.

 

Y ese teatro se llamó el “Evils Theater”.

Capítulo 1-Epílogo; Escena 2

Master of the Heavenly Yard; Capítulo 1-Epílogo; Escena 2

 

Allen Avadonia siguió caminando por aquella Tierra desértica. Él era como los otros, un alma que había perdido su cuerpo. El hecho de que no era un ser físico y estuviera “caminando” era algo extraño, pero de hecho, Allen tenía que hacerlo. La gravedad que el Inframundo ejercía sobre la Tierra no le permitía volar por los aires.

Una mujer que caminaba pocos pasos detrás de él le habló.

—Oye… ¿Por qué no tomamos un descanso?

—¿Está cansada, su excelencia Némesis?

Némesis estaba sin aliento y su frente estaba llena de sudor, mientras que la cara de Allen estaba completamente limpia.

—Así es, yo soy una persona viva, a diferencia de ti. Estoy cansada y tengo hambre.

—¿En serio? Pero, desafortunadamente, encontrar comida en este desierto parece imposible. Tienes que ser paciente.

—Ah… Supongo que moriré si lo hago.

—Sabes que eso es imposible.

Némesis era ahora la única sobreviviente que quedaba en este mundo, y también era inmortal. La razón de esto era complicada, pero, en resumen, ella era una “Contratista del Pecado” ya que hizo un contrato con un demonio. Solo un contratista puede matar a un humano que ha contratado con un “Demonio del Pecado”, y no puede suicidarse. Esto fue lo que le permitió sobrevivir a la destrucción de “Castigo”.

Némesis se sentó ignorando a Allen, quien intentaba continuar, haciendo que él tuviera que parar.

—Supongo que hubiera sido más fácil morir y convertirme en un alma como tú… Quiero decir, eso es lo que pienso ahora.

—¿Qué?

—Sigo viviendo de esta manera porque he firmado un contrato con el “Demonio de la Ira”… Seth, ¿verdad? Si le dejo romper el contrato…

—Si fuera a hacer algo así, lo habría hecho hace tiempo… Él quizás tenga algunas ideas en mente.

—No, tal vez sea solo para molestarme. Estará disfrutando de mi sufrimiento, ese bastardo psicópata.

Estuvo con Seth hace un tiempo, pero él, Gumillia y Michaela no acompañaban a Allen. Aparentemente, cada uno de ellos parecía tener algo más que hacer.

—Vámonos ahora —Allen le insistió a Némesis, pero ella no intentó ponerse de pie.

—Todavía no me he tomado un descanso.

—No tenemos mucho tiempo para relajarnos. La crisis ha pasado, pero no puedo imaginar cómo estará el mundo después de esto.

—No creo que pueda empeorar.

—Bueno. Pero no creo que el mundo esté bien.

—… —Némesis suspiró profundamente tras ver los ojos de Allen poseyendo una determinada voluntad—. Allen, dijiste que el objetivo era “salvar el mundo”.

—Sí.

—Pero ese no es mi deseo. No habrás olvidado quién destruyó el mundo, ¿cierto? —La persona que lanzó el arma de destrucción “Castigo” en todo el mundo era, sin lugar a dudas, Némesis, quien estaba frente a Allen—. Claro, estaba en un estado de confusión en ese momento, pero destruir el mundo era algo que había deseado durante mucho tiempo. Y no me arrepiento de haberlo hecho.

—¿Eso es lo que piensas como “Némesis”? O como…

—…

Ella tenía varios nombres además del de “Némesis Sudou”. Inicialmente Allen estaba un poco confundido acerca de por cuál nombre debería llamarla, pero finalmente decidió usar “Némesis”.

—Bueno, está bien. Pero, Némesis, quizás estás un poco confundida.

—¿A qué te refieres?

—Mi objetivo no es restaurar el mundo a su estado original.

—¿Eh? —Némesis estaba sorprendida.

—Mis deseos y tus deseos; no creo que sean tan diferentes, estoy seguro.

—… Siento que así es.

—¿Uh?

—Te pareces un poco a Behemo.

—Si es así, entonces tú y yo somos algo cercanos.

Némesis se veía aún más incómoda cuando Allen dijo aquello tan tranquilamente. Se puso de pie y se limpió la tierra de su falda, diciendo:

—Está bien, vámonos ya.

—Sí.

—En primer lugar, nos detendremos donde antes estaba el Bosque del Árbol Milenario… El “Evils Theater”, y luego…

—Iremos a las ruinas donde se encuentra Lucifenia —dijo Allen completando su frase.

—A un conmovedor reencuentro con tu hermana mayor.

—Sí, así es.

—Bueno, está bien. También quería hablar un poco con ella. Para mí, para “Némesis”… Ella fue quien salvó mi vida.

—¿Te diste cuenta?

—Lo adiviné porque viniste a mi mundo espiritual con ese estilo.

—Sí, Postman… Su verdadero nombre era Lilith Baldured, quien sin duda alguna fue la reencarnación de mi hermana, Riliane.

Némesis, cuando lo escuchó, se llevó la mano a la mejilla como si estuviera pensando.

—… Ya veo. No parece que vayas a reencontrarte con Riliane solo por deseos personales.

—Es un poco difícil de explicar. De todos modos, apurémonos.

Allen volvió a caminar. Después de un breve momento, Némesis lo siguió. Mientras caminaba, casualmente puso su mano en la funda de su cadera. Esta contenía el revólver que ella siempre había usado. Curiosamente, cuando el cuerpo de Némesis explotó, se regeneró y las cosas que llevaba puestas parecían estar de vuelta en su lugar. Su cuerpo también parecía mucho más joven que antes de que se regenerara. El brillo de su piel era similar a la de un adolescente.

 

«Esto es bastante bueno, pero no creo que sea un servicio de Seth»

 

Una larga historia de mil años. ¿Habrá dejado la humanidad algo en este viaje histórico? Ni Allen, ni Némesis, ni ninguna de las almas errantes en la Tierra tenían la respuesta a esto. Todavía…

No. Eso no era así. Y por eso, Allen susurró suavemente en su corazón:

 

«Iré a verte.»

Capítulo 1-Epílogo; Escena 1

Master of the Heavenly Yard; Capítulo 1-Epílogo; Escena 1

 

Cuando el chico aterrizó en la Tierra, no había nada más.

¿De dónde vino? Esa pregunta tenía dos respuestas. Una era “la Luna”, la otra era “el Paraíso”. De hecho, la tenue luz de la Luna llena era visible en el oscuro cielo, como si fuera el rey o el dios de la noche. Pero con el tiempo, la Luna desaparecería y se haría presente otro regente en el cielo. Un astro brillante: el Sol.

En este mundo, había una entidad a la que se le llamada el Dios del Sol. Sin embargo, curiosamente, el hogar del dios no era el Sol, sino la Luna. El Dios del Sol vivía en la Luna… El chico pensó que tal vez eso fue el comienzo de la distorsión.

Originalmente debía existir un Amo de la Luna, pero hasta ahora, residía allí el Dios del Sol, a quien a veces se le llamaba por el nombre de “Sickle”. Y eso nadie lo cuestionaba.

¿A dónde había ido la Diosa de la Luna? Al menos Sickle debería saber la respuesta. Pero él nunca se la había dicho. Hasta ahora.

El chico miraba la Tierra a la que acababa de bajar. Después de todo, ahora solo era un desierto árido, pero al escuchar atentamente, pudo percibir un débil oleaje a lo lejos. “Castigo” lo destruyó todo, pero aparentemente no pudo secar completamente el vasto océano.

Por el contrario, ese mar también fue la causa de que el daño en la Tierra se extendiera. El Diluvio causado por “Castigo” se había tragado todo Evillious, y la humanidad no tuvo tiempo de preparar un arca para escapar de allí.

Ellos estuvieron cometiendo errores constantemente durante ese periodo de mil años.

—No, “ellos” no. “Nosotros”… —el chico murmuró y se rió un poco avergonzado.

El ruido de las olas no se interrumpió. Pero ese no fue el único sonido que pudo escuchar. Voces de personas. Tal cosa no podía ser posible. Toda la humanidad debería haber muerto.

 

«Excepto por una persona…»

 

La voz no parecía pertenecer a la mujer que tenía en mente. Entonces solo había una respuesta; esa era la voz de los muertos. Para ser precisos, sería mejor decir “la voz de las almas”. La voz de aquellos que habían perdido sus cuerpos y ahora continuaban vagando en la Tierra.

Por lo general, las almas de los muertos llegarían al inframundo. Luego, serían juzgadas por sus pecados y se decidiría si deben ir al Paraíso o al Infierno. Pero este mecanismo ya no funcionaba debido a la destrucción causada por “Castigo”. Ya no había una frontera entre la Tierra y el Inframundo. En otras palabras, la Tierra misma se había convertido en parte del Inframundo. El vasto Inframundo emitía una gravedad especial que ata a las almas a ese lugar.

Por el contrario, las almas del pasado, que ya vivían en el Paraíso o en el Infierno, estaban siendo atraídas a la Tierra. Las millones de almas que existieron en Evillious ahora estaban reunidas en la Tierra. El chico nunca imaginó que esto sucedería. Quizás esto era algo inesperado incluso para Sickle, y que por eso envió el alma de un simple sirviente a la Tierra.

“Castigo” ya había sido lanzado. Este es el epílogo de este mundo, del “Tercer Período”.

 

Pero… todavía no ha terminado.