Capítulo 8-Reencuentro; Escena 5

Master of the Heavenly Yard; Capítulo 8-Reencuentro; Escena 5

 

En el pasillo dentro del teatro, Riliane se encontraba envuelta en un aura extraña y le habló a Allen y a los demás.

—He… estado esperando.

—¿Qué?

—Para que los siete “Contratistas de los Pecados Capitales” se reunieran. No a los demonios desgastados del antiguo mundo… Siendo que son más frescos y más pecaminosos que estos. Con su existencia, me convertiré en un verdadero “ser puro”.

Gammon, quien había estado en el suelo, se apartó de Riliane y luego murmuró.

—Mierda… ¿Conque así fueron las cosas? No importa cuánto te buscáramos, por eso no pudimos encontrarte…

Riliane luego dirigió un rayo de luz hacia Gammon. No, él no era el único objetivo. Del mismo modo, el rayo se dirigía hacia Némesis y Allen.

Allen y los demás se cubrieron… pero el rayo de luz desapareció sin alcanzarlos.

—Tú, Eve. —Riliane dirigió su mirada hacía los gemelos. Eve estaba extendiendo su mano derecha hacia ella—. En esta forma, sigo siendo lo suficientemente poderosa como para compensar ese rayo… Eres inútil ante eso. Pero si te vas a interponer en mi camino… incluso si eres solo una niña, no me importa.

—Eres una desagradecida, aunque mamá te ayudó.

—Ja, ja, es cierto. Ni siquiera he podido agradecerle a la “Muñeca Directora” por la “BLACKBOX” que hizo para mí. Gracias a ella mi tiempo retrocedió un poco y así pude permitirme un poco de tiempo antes de que el mundo colapsara para poseer el alma de Lilith. Pero, Eve, ¿sabes por qué hizo eso?

Eve sacudió la cabeza.

—La “Muñeca Directora” no quería perder a uno de sus amigos. Estaba más sola que nadie. Pero eso fue todo, solo fue una mujer tonta que ni siquiera podría pensar que eso produciría el peor de los resultados.

Adam se paró frente a ella, gritando como si cubriera a Eve.

—¡No le digas tonta a mamá!

—Adam, ¿hasta dónde conservas tu memoria original? Creo que has perdido la mayor parte de esta debido a tu reencarnación.

—No lo sé. Pero puedo escuchar la voz de mamá. Su “Lu Li La, Lu Li La” resuena desde el techo. Esa voz me dice que haga esto. —Adam colocó suavemente su mano sobre su pecho.

—¡Espera Adam! Es demasiado pronto… —el rostro de Gammon se puso pálido.

“Re_Birthday”.

 

Al mismo tiempo que Adam lo dijo, introdujo su mano profundamente en el lado izquierdo de su pecho.

Capítulo 8-Reencuentro; Escena 4

Master of the Heavenly Yard; Capítulo 8-Reencuentro; Escena 4

 

Germaine subió corriendo las escaleras del palacio real y se dirigió hacia Arth, quien estaba en la terraza.

—¡Su Majestad, es terrible! El cielo del norte…

—Lo sé. Lo estoy viendo ahora mismo —respondió Arth, mirando las nubes negras en el cielo y el edificio que flotaba en su centro—. ¿Cómo están los soldados?

—La mayoría de ellos se están recuperando, pero aún así están en perfecto estado…

—Bien. Solo diles a aquellos que puedan moverse que se preparen.

—Eso significa que…

—Partiremos hacia allí.

Capítulo 8-Reencuentro; Escena 3

Master of the Heavenly Yard; Capítulo 8-Reencuentro; Escena 3

 

Después de reparar la barrera, Gumillia, quién había capturado a Prim nuevamente en Asmodean, estaba al tanto del incidente en el cielo occidental.

—¿Sabes que está ocurriendo, Seth? —preguntó Gumillia a la máscara.

—Aparentemente está sucediendo lo peor.

—¿Hum?

—Parece que hemos sido burlados, Gumillia.

—Explícalo más claramente.

—Cuando ella murió, sí había una persona humana cerca, ese fue su único lugar para esconderse. Es algo que podías haber adivinado si lo pensabas detenidamente.

—Eso no termina de convencerme, solo dilo de manera más clara.

—Vamos hacia el teatro. Nuestra derrota depende de eso. —Gumillia miró a Prim, a quien estaba sosteniendo—. ¿Qué hacemos con ella?

—Déjala por allí. Aparentemente no fue elegida como “Contratista de los Pecados Capitales”.

Gumillia dejó a Prim a sus pies según lo propuesto por Seth.

—Es más rápido atravesando el Inframundo.

Y se hundieron en el suelo.

Capítulo 8-Reencuentro; Escena 2

Master of the Heavenly Yard; Capítulo 8-Reencuentro; Escena 2

 

En la isla de Marlon, Rahab parecía asustada, mirando el cielo oriental, que comenzaba a cubrirse de nubes negras.

—Oh, no puede ser. Esos dos, Allen y Riliane… se encontraron finalmente.

—¿Otra vez con esa historia? —El “Demonio de la Avaricia”, Salem, miró con asombro la cara de Rahab—. Tu hipótesis era incorrecta, de nuevo…

—El fenómeno del “reformateo” era una suposición. Tuve un sueño, un “sueño púrpura”.

—¿Un sueño?

—Todos fuimos científicos. Por lo tanto, nunca creeríamos en un fenómeno tan ridículo como los “sueños proféticos”, aún así, ciertamente lo vi. Cuando esos gemelos se reúnan con la “Maldad Pura”, traerán al mundo el verdadero final, el “Ta Eschata”.

—¿La “Maldad Pura”? ¿Te refieres al “HER”?

—No. Eso es la “Malicia Pura”. Los “HER” solo son portadores de la “Maldad”. Lo que está por nacer ahora es la propia “Maldad”… Oh, esto es terrible.

Rahab comenzó a temblar, y al final, bajó su mirada. Había algunos escuchando la conversación detrás de ellos.

—¿Qué piensas sobre aquella historia? —le preguntó Michaela a Clarith.

—Es una historia difícil de entender para mí. Pero, de alguna manera, sé que se avecina un peligro inminente.

—Estoy de acuerdo. Tal como están las cosas, parece que no puedo quedarme aquí tranquila. Iré hacia el “Evils Theater”.

—¡¿Eh?! Pero, estos demonios…

—Clarith. Quédate aquí vigilándolos. Iré por mi cuenta a ver qué sucede.

—Está… ¿bien?

—Je, je. Incluso viéndome así, soy un dios. —El cuerpo de Michaela comenzó a brillar—. Puedo transportarme instantáneamente al Bosque del Árbol Milenario. Held debe estar allí, así que le pediré que se una a mí e iremos hacia el teatro.

—Ten mucho cuidado, Michaela.

—Sí… Bueno, entonces, nos vemos.

Al final de esas palabras, la figura de Michaela desapareció frente a Clarith.